Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 24. Conjunción

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No se consideraba a sí mismo un hombre que siguiera tradiciones o que considerara importante crear alguna propia, pero al parecer iniciar el año sin asistente se estaba convirtiendo en una. Lo peor es que él ni siquiera había pedido que dicha tradición empezara y se estaba hartando de la situación.

Desde su regreso a su ciudad natal para empezar a trabajar en la compañía había escuchado varios rumores acerca que otros grandes empresarios querían aliarse con él o por lo menos no interponerse en su camino, no era un secreto que él tenía buen criterio para los negocios y que solía salirse con la suya cuando ponía la mira en alguno. No solía hacer muchas alianzas a menos que fuera estrictamente necesario cuando reconocía que no tenía el suficiente conocimiento en algún campo específico, aunque sabía que debía ser social y mantener buenas relaciones solía trabajar mejor solo.

"Neji Hyūga, Director de Negociaciones" decía su tarjeta de presentación, sin embargo consideraba que era un cargo irreal. Si bien dicho área existía en su compañía, él no era exactamente el director, o no de la forma usual en que un director podía resumirse. Él no tenía muchos subordinados a su cargo ni vigilaba todo el departamento, no asistía a juntas con los coordinadores ni se enfocaba en los indicadores trimestrales con la junta general de la compañía. No, nada de eso le interesaba realmente. Había 2 coordinadoras que se encargaban de toda esa parte que le quitaría demasiado tiempo y que no lo dejaría enfocarse en lo que él de verdad consideraba importante de su cargo, negociar.

Ese era su trabajo, evaluar el mercado siempre en busca de nuevos negocios, mantener los actuales andando y hacer las reformulaciones de estrategias necesarias pero siempre manteniendo su objetivo en expandir la Compañía Hyūga. Desde su llegada habían prácticamente duplicado su alcance y él tenía contactos alrededor del mundo, razón por la cual no era inusual que viajara o que tuviera reuniones a diferentes horas. Su único subordinado real era su asistente, era la persona que lo ayudaba a organizar su agenda, contestar el teléfono y algunas veces a revisar algunos documentos.

Pero no le duraban, la primera asistente que tuvo fue la que más duró, y tan solo estuvo un año. ¿La razón de su partida? Una mejor oferta laboral. No consideraba que las condiciones de trabajar para él fueran malas, el salario era bueno si comparaba con el mismo cargo en otras empresas y si se tenía en cuenta por ejemplo esa vez que estuvo 2 meses de viaje fuera del país, ni siquiera era que exigiera demasiado. Sí exigía, de eso no había duda, pero no tanto para que a la primera oferta de otro lugar se fueran corriendo.

Cuando el segundo asistente se fue con el mismo motivo, le preguntó a qué empresa se iba. Frunciendo el ceño al escucharlo. No, nadie quería ser su enemigo ni meterse en su camino, pero por lo visto robarle sus asistentes no entraba en esa categoría. Porque eso era lo que había empezado a ocurrir, al parecer a todos los demás les parecía una genial idea contratar a las personas que habían trabajado para él.

En el momento que vio el mensaje que su asistente más reciente había renunciado no se sorprendió, tan solo pensó que a ese paso iba a publicar un aviso o comentar en el Club que si lo que querían era que él les entrenara a sus futuros empleados, ellos deberían cubrir dichos sueldos. ¿Tener la decencia de presentar la renuncia con preaviso de algunos días? No, por lo visto nadie pensaba que eso fuera necesario.

Así que su tradición no pedida de inicio de año lo tenía de mal humor, especialmente porque en sus días libres por las pequeñas vacaciones de fin de año había aprovechado para investigar un par de proyectos con los cuales empezar ese nuevo año. En lugar de eso estaba revisando su correo para asegurarse él mismo qué citas tenía agendadas y algunos otros pendientes que no debería tener si su asistente estuviera. Entre sus correos tenía una respuesta en francés, era una negociación que todavía no había cerrado del tiempo que estuvo de viaje por Europa con su esposa.

Su asistente era su intérprete de ese idioma, por lo que frunció el ceño pues sabía que usar un traductor de internet no era muy confiable y prefería que alguien que de verdad dominara tal lenguaje lo hiciera, iba a tener que buscar un intérprete solo para esa respuesta. Y fue cuando recordó que una de las coordinadoras el año anterior cuando estuvo sin asistente por unos días o este faltaba lo ayudó con eso, por lo que levantó el teléfono y la escuchó trastabillar del otro lado de la línea, diciendo que estaría en su oficina en un momento.

- Vengan las dos — fue su respuesta y siguió en lo suyo hasta que tocaron la puerta. Konan y Ajisai estaban allí

- Disculpa Neji — saludó Ajisai — ¿Por qué no se lo pides a Ameyuri?

- Porque renunció — contestó cortante — ya notifiqué a Recursos Humanos y espero su reemplazo lo antes posible, hasta entonces ¿Puedes traducir esto?

- Yo... — las mujeres intercambiaron una mirada entre ellas — debí ser honesta contigo en ese momento

- ¿De qué hablas?

- Te dije que lo sabría tarde o temprano — musitó Konan y él frunció el ceño

- No fui yo quien hizo las traducciones, fue una de las practicantes

- Dile entonces a ella que lo haga, debo responder el correo pronto — la mujer se puso pálida

- No puedo hacer eso... ella... ella terminó su contrato en octubre y entre los practicantes que tenemos en este momento ninguno domina el idioma

- Konan, ¿tenemos a alguien que pueda ayudarme con esto? — la peliazul negó con la cabeza — esa chica ¿está trabajando actualmente?

- ¿Quién?

- Estamos hablando de la practicante, la que dices que tradujo los documentos en ese entonces ¿está trabajando o está disponible?

- Hasta dónde sé, está en su casa. En navidad me comentó que pasaría las fechas con su familia antes de buscar trabajo

- Llámenla

- ¿Señor?

- Konan, creo que tú estás más enfocada que Ajisai el día de hoy — la vio directamente — necesito una asistente cuanto antes, Recursos Humanos fue notificado esta mañana por lo tanto pasarán al menos unos días antes que me presenten algo. Si esa chica está disponible y ya trabajó para nosotros podría servirme ¿Puedes encargarte?

- Por supuesto, hablaré con Recur...

- Si quisiera que Recursos Humanos la evaluara, levantaría el teléfono y les diría a ellos que la llamaran — interrumpió no queriendo pensar que la incompetencia era el plato del día — te pediría que la citaran esta misma tarde pero a esta hora es imposible — ya había pasado la hora del almuerzo — así que si está disponible la quiero mañana a primera hora aquí para entrevistarla ¿alguna pregunta?

- No, Neji

- Ajisai — la mujer se tensó de inmediato — las traducciones de chino que te pedí el año pasado ¿también las hizo ella? — la respuesta fue un asentimiento con la cabeza — si ella acepta asistir que me envié su currículo antes de la entrevista. Pueden retirarse

Le pareció que mientras salían Konan se reía de Ajisai y le decía que debía pasarle el número de la practicante para llamarla, con algo de suerte era lo que estaba buscando, aunque no importaba mucho, seguro para esa fecha el año siguiente ya alguna otra empresa se la habría robado.

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Bostezó viendo a la pared de su oficina, no tenía nada que hacer ese día y la verdad es que estaba aburrido. Había ido a la oficina porque tenía un par de pendientes por el inicio del año, pero ya los había terminado y ahora se estaba quedando dormido. Vio en el reloj que apenas si iban a ser las 3 de la tarde y aun así decidió apagar el computador, tomar su abrigo e irse a su auto. Si no había algo de fuerza mayor que lo retuviera allí, prefería irse a su hogar.

Pensó en avisarle a su esposa que iba en camino, pero al final desistió pues no era una distancia tan larga. No sabía exactamente porqué, pero ese año le estaba dando un poco más duro que en años anteriores el estar separado de su familia, probablemente se debiera al hecho que Tenten iba a buscar trabajo y se volverían una de esas típicas familias que solo se iban a ver en las noches para cenar y las conversaciones se enfocarían alrededor de lo agotadora que podía ser su jornada. Pero con algo de suerte ella todavía tardaría un par de semanas en conseguir algo.

- ¡Papi! — había abierto la puerta con cuidado, alcanzando a ver que Tenten estaba sentada en el sofá con los audífonos puestos, por lo que fue su hijo quien primero notó su presencia y corrió a sus brazos como siempre hacía. La castaña levantó la mirada ante el grito de Ryuu y sonrió al verlo

- No me dijiste que saldrías temprano — él se inclinó para besarla — ¿Almorzaste? — preguntó de una vez haciendo a un lado los audífonos

- Sí, es solo que estaba aburrido en la oficina y mi presencia no era requerida. ¿Quieren salir un rato?

- ¡Vamos a cine! — Tenten y él intercambiaron una mirada, amaban a su pequeño dragón pero la realidad era que ya estaban un poco hastiados de las películas infantiles y ni hablar de los musicales

- O podríamos ir a... — se quedó callado pues en ese momento sonó el teléfono de la castaña y ella fijó allí su atención, viéndolo confusa antes de contestar

- ¿Aló? — no alcanzaba a escuchar a la persona del otro lado, pero sonaba seria — sí, sí te recuerdo — más palabras — no, no estoy trabajando todavía — una sonrisa se dibujó en el rostro de su esposa al tiempo que abría mucho los ojos — ¡claro! Estaré allá sin falta — él enarcó una ceja — lo actualicé, si quieres te lo envío ya mismo — hubo otras palabras — perfecto, escríbeme el correo y lo envío a ese

- ¿Papá? — Ryuu alternaba entre verlos a los dos

- Muchas gracias por tenerme en cuenta, nos vemos mañana — se despidió Tenten y gritó emocionada al cortar la llamada — ¡Tengo una entrevista de trabajo!

- ¡Felicidades cariño! — dijo automáticamente, ella corrió a su lado a abrazarlo — no sabía que ya estabas pasando currículos

- No lo he hecho, hoy apenas estuve viendo algunas ofertas y estaba haciendo una lista de lugares — hizo algo parecido a un puchero — pero muchos piden más experiencia de la que tengo — él se había ofrecido a ayudarla a conseguir un lugar, y al igual que con las pasantías la respuesta de Tenten fue decir que lo haría por su cuenta

- ¿Entonces de dónde te llamaron?

- De la Compañía Hyūga — aclaró ella con una sonrisa — Neji Hyūga está buscando una asistente

- Así que le robaron otra — dijo en un susurro y Tenten ladeó la cabeza — te explico más tarde, creo que eso es un no al cine — ahora vio a Ryuu — pero podemos ir por un helado todos juntos ¿qué dices enano?

- ¿Y veremos una película más tarde?

- Someteremos a la ruleta quién elige el programa — decretó Tenten — dame un minuto envío esto y salimos — señaló el teléfono que acababa de sonar por un mensaje

A la castaña le tomó apenas un par de minutos enviar el correo y se fueron a la heladería, al regresar acomodaron todo en la sala para acostarse en el suelo y Tenten abrió la aplicación de la ruleta, era el sistema que tenían en casa para no ceder siempre a ver lo que su hijo pedía y que así el programa fuera algo más que caricaturas. Fue ella quien ganó y eligió un documental que atrapó la atención de Ryuu, aunque su esposa estuvo distraída.

- Cuéntamelo todo — pidió en cuanto estuvieron a solas, su hijo tenía la misma expresión en los ojos cuando pedía que le leyeran un cuento para dormir — ¿Quién es Neji Hyūga? Y ¿qué es eso que lo roban?

- ¿Trabajaste para él y no sabes quién es?

- Nunca lo vi, solo supe que estaba en otro piso solo y ya — se encogió de hombros — mi jefe era Ajisai y solo nos decía que él era el director

- Estuvimos en su boda...

- Eso mismo me dijiste el día que me llamaron de la entrevista para practicante, no sé tú, pero yo perdí la cuenta de la cantidad de bodas a las que hemos ido y no tengo ni idea siquiera de quienes son los novios — le fue inevitable reírse, aunque él si recordaba esa boda por la discusión con Kankuro que había tenido esa noche — anda, cuéntame algo de él

- Neji es lo que se conoce en el mundo de los negocios como un tiburón, siempre está a la caza de nuevos proyectos para comprar y vender. Suele enfocarse en empresas venidas a menos o que apenas están empezando a surgir, crea estrategias para levantarlas y luego de un tiempo las pone a la venta al doble o más del precio que las adquirió

- Debe tener un capital inmenso

- Así es, tiene un instinto increíble y suele poner su mirada en empresas que otros no verían dos veces, nunca he escuchado que ponga su objetivo en algo que no valga la pena. Es algo así como alguien que siempre encuentra tesoros y por eso alrededor de él se ha creado algo así como una cultura de copiarlo, si se sabe que está detrás de alguna empresa todos van a querer participar también y la especulación del mercado ha crecido un poco por eso

- ¿Tan importante es?

- Bastante, pero no te puedes meter en su camino impunemente, estuvo a punto de llevar a la quiebra a los Mitarashi pues estos le hicieron un fuerte espionaje empresarial y pujaron primero por una empresa que él tenía en la mira, estuvieron en un tira y afloja hasta que Neji se retiró — ese había sido un mensaje para todos los que estuvieran pensando en hacer algo parecido — la empresa no valía nada, él siempre supo del espionaje y lo hizo para que los Mitarashi aprendieran su lección

- Pero... tú has negociado con él ¿no?

- Algunas veces busca aliados, bien sea porque no conoce el mercado en el que está incursionando, porque no quiere invertir tanto capital o no sé, creo que incluso cuando se aburre. Vas a la fija si trabajas con Neji, pero debes tener qué ofrecerle. En mi caso además del capital ha sido que mi portafolio de inversiones es amplio y diversificado

- Entiendo... ¿Entonces qué le roban?

- Sus asistentes, obtener información de sus negocios es imposible pero sus asistentes aprenden algo trabajando para él, por lo cual muchos han optado por robárselas y que les digan lo que saben, tratando así de frenarlo un poco de paso

- ¿Cómo se las roban?

- Si entras a trabajar para él, en algunos meses alguien de algún corporativo te llamara a ofrecerte el doble de tu sueldo si vas a trabajar para ellos y renuncias sin previo aviso

- Eso es horrible

- Nadie resiste esa oferta, Neji tiene que detener cualesquiera que sean sus planes en el momento mientras vuelve a conseguir un asistente y le capacita... horrible, pero así es el mundo empresarial

- ¿Tú lo has hecho? — le preguntó en tono acusador

- No, no creo que Neji tome muy bien eso y como ya tengo negocios con él no me interesa tenerlo en contra — se encogió de hombros — además no estoy buscando todo el tiempo oportunidades de inversión, de momento lo que tengo funciona bien así que me ahorraré el problema

- Entiendo... — pareció pensarlo — ¿algo más que me puedas decir sobre él?

- Es bastante serio, tengo entendido que exigente en la medida que tiene objetivos claros

- Gracias, espero esto me sirva de algo mañana

- Bueno, tal vez me una a los que le roban asistentes y sea yo quien haga una oferta por mi esposa — Tenten empezó a reírse antes de acomodarse en sus brazos para dormir.

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Había estado ocupado el día anterior antes de dejar la oficina, por eso a pesar de ver que el mencionado currículo de la persona que entrevistaría estaba en su buzón de entrada no lo alcanzó a revisar, diciéndose a sí mismo que lo haría en un rato en su casa. Pero Shion estaba allí y ellos todavía tenían una tarea pendiente en su matrimonio.

Tal y como habían acordado, el día que celebraban su primer aniversario habían ido al médico y ella se había quitado el dispositivo anticonceptivo, lo que significaba que era el momento de ponerse en la tarea de buscar a su primogénito. El médico fue claro en que el resultado podría tardar, pero debían ser constantes y así lo habían sido. Ese había sido uno de los motivos por los cuales estuvo en la gira por Europa, si bien había aprovechado para hacer algunos negocios, la razón de estar allí era su esposa.

La cuestión es que llevaban más de un año sin resultados, por lo cual decidieron hacer algunas pruebas médicas, descubriendo que Shion tenía un pequeño problema congénito que le impedía quedar embarazada y que podía ser corregido con una cirugía menor. Había pasado algo más de un mes ya de dicha cirugía y el médico les había dado luz verde para volver a empezar sus intentos, por eso al llegar a casa y cenar juntos se habían ido a la cama, al menos su esposa estaba disfrutando tanto como él todos los intentos que hacían.

Pero bueno, volviendo su cabeza a la oficina, apenas estaba abriendo el currículo en su correo y si la persona citada era puntual no tardaría en llegar. Su ceño se frunció de forma automática al ver el nombre Tenten Inuzuka, ese no era un apellido común y los únicos que lo tenían eran los de la familia perteneciente al Corporativo Inuzuka. Lo que no podía asegurar era si se trataba de la hija de Tsume o de la esposa de Kiba, por más que trataba de recordar en ese momento a su mente no acudía el nombre de la otra de esas mujeres.

Tampoco estaba del todo seguro cual de ellas le causaría más aversión que fuera, de la hija de Tsume no recordaba mayor cosa, más allá que tenía una buena relación con su madre lo que implicaría que era una línea directa con esta. Y de la esposa de Kiba jamás había tenido una buena imagen, una madre adolescente que estaba casada precisamente con alguien tan inmaduro como Kiba ¿qué podía esperar de una persona así? ¿Era muy tarde para decir que mejor no la citaran?

Debió preguntar su nombre el día anterior y no quedarse solamente con la palabra "practicante", con la actitud incompetente de Ajisai y teniendo en cuenta que trataba mayormente con practicantes todo el tiempo, seguro cualquier cosa la deslumbraba. Siguió leyendo el currículo, tenía una redacción adecuada y ya se había graduado de la carrera de Negocios Internacionales, detuvo su lectura en el apartado de los idiomas, había 4 listados y todos tenían el examen correspondiente que los validaba. Ese detalle podría hacerle pensar que era inteligente y por ello tal vez se tratara de la hermana de Kiba y no de la esposa, aunque su duda sería resuelta en poco tiempo, su teléfono sonó, anunciando que la mujer había llegado. Al menos era puntual.

- Eres la esposa de Kiba — fueron sus primeras palabras al verla entrar y la mujer empezó a reírse — ¿dije algo gracioso?

- N...no — se puso completamente roja — l...lo siento, es solo que durante toda mi carrera siempre me preguntaron por mi parentesco con Tsume, nunca con Kiba — él señaló la silla y ella se sentó de una vez

- ¿Por qué hiciste la práctica con nosotros y no con ellos?

- Porque me pareció mejor, considero importante tener algunos espacios separados — él se quedó en silencio, un argumento entendible

- ¿Por qué buscas trabajo? — ella pareció no entender la pregunta — estás casada con un hombre rico — señaló su dedo anular — tienes un anillo de compromiso que vale lo mismo que mi auto, no necesitas hacerlo

- No, no lo necesito... pero quiero hacerlo, nunca me he considerado a mí misma una esposa trofeo o nada parecido — estaba seria — siempre tuve en mis planes estudiar y tener una carrera

- Hasta que te embarazaste a los 17 — la vio ponerse roja de nuevo y hacer un gesto que no podía identificar si era enojado o asustado — no es tan difícil hacer las cuentas, dada tu edad actual y la edad de... — trató de recordar — ¿Roy?

- Ryuu — lo corrigió — y no tengo porqué explicarle ni a usted ni a nadie mi decisión de ser madre a esa edad, tampoco pienso esconder o negar a mi hijo — corrección, era un gesto enojado — si esta entrevista fue para echarme en cara el no ser una esposa trofeo y que haya pospuesto mis propios planes por preferir estar en casa con mi hijo lo mejor será que me vaya

- Espera — dijo al ver que se ponía de pie — creo que debo disculparme, es solo que nunca imaginé que tendría frente a mí en una entrevista a la esposa de Kiba y nunca he logrado hacerme a la idea de qué clase de mujer sería

- ¿Qué clase de mujer soy? — se volvió a sentar y se cruzó de brazos

- He hecho negocios con él, Kiba es... — trató de buscar un adjetivo que no fuera idiota — algo extrovertido, asumí que su esposa tendría una personalidad similar a la suya — ella seguía cruzada de brazos — ¿Qué le puedes ver a alguien como él?

- A menos que esté pensando en invitar a salir a mi esposo, no veo la razón para contestar esa pregunta — ahora fue él quien tuvo la necesidad de reírse, había algo interesante en que fuera retadora en sus respuestas — por si acaso, a Kiba no le van los hombres

- A mí tampoco, de hecho soy casado

- Recuerdo a su esposa — se descruzó de brazos

- Estuviste en mi boda, con tu hijo — ella asintió con la cabeza — a Ryuu lo conocí al día siguiente de lo del brazo, tiene tus ojos

- Los ojos de mi padre — dijo con una ligera sonrisa

- ¿Aprendió a escribir con la mano derecha?

- Sí — agrandó la sonrisa — ahora presume en el colegio que puede escribir con ambas manos

- ¿Todavía quieres irte? — Tenten no contestó, pero tampoco se levantó lo que le daba a entender que se quedaba — bueno, creo que en la llamada debieron decirte que estoy buscando una asistente, una de las coordinadoras me comentó que durante tu tiempo como practicante hiciste algunas traducciones para mí

- No sabía para quién eran — comentó ella en voz baja

- Por lo general suelo buscar personas que tengan experiencia previa, al menos lo básico en cuanto a manejo de agendas y las actividades que deben realizarse

- Solamente he hecho mis prácticas

- Lo sé, en este momento lo que me interesa son tus idiomas, suelo hacer negocios por todo el mundo y tener un intérprete trabajando para mí me facilitará el trabajo. Lo demás es más fácil de aprender y tu carrera te da un conocimiento útil

- ¿Tengo el trabajo? — se veía confundida

- Si te encuentras interesada. Lo único es que por ahora en periodo de prueba, tengo varios pendientes que requieren respuesta cuanto antes. Ya veremos qué pasa primero, si quedas contratada fija o si consigues trabajo en otro lugar

- Gracias

- Ve a Recursos Humanos, necesito que empieces mañana mismo si es posible — la castaña asintió y se levantó.

Mientras caminaba a la salida de la oficina él la evaluó una última vez, ignorando el valor del anillo de compromiso en su mano que ella portaba como si fuera una joya cualquiera, no había nada en su forma de vestir o comportarse que mostrara ser como otras esposas de hombres de negocios que había conocido. Le parecía algo curioso que dominara tantos idiomas y no podía asegurar si sobreviviría el periodo de prueba, aunque que más daba, para esa fecha al año siguiente él estaría buscando nuevamente una asistente.

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¡Por fin interactúan entre ellos!

Nos leemos el sábado que spoiler: hay lemon.

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Att: Sally K