Aclaraciones: Sin POV definido
Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial
.
Advertencia: Lime/lemon
.
Disfruten la lectura
.
.
Capítulo 25. Irracional
.
Revisó varias veces la lista que tenía en su correo, empezando a organizar en su mente por dónde empezar exactamente para que le fuera más fácil cumplir con todo lo que Neji le había pedido a tiempo. Se mordió el labio mientras anotaba un par de cosas en su agenda y se levantaba para ir a buscar algunos de los documentos por traducir.
Estaban en diciembre y llevaba prácticamente todo ese año en su trabajo de asistente para Neji Hyūga, un trabajo que en general le gustaba y en el que consideraba estaba aprendiendo bastante además de poder usar sus idiomas seguido, tanto de forma escrita como al haber podido entrar a reuniones con él y traducir lo que decía en simúltaneo. Dado el mes del año, su jefe ya le había comentado lo de las pequeñas vacaciones al final del mismo y ella había sonreído al saber que aunque eran más cortas, al menos coincidían con las de su esposo y por lo tanto podrían compartir tiempo en familia. El problema es que el Hyūga le había dicho que para aprobarle dichos días libres tenía que dejar toda la lista de pendientes terminada.
Neji era un buen jefe, o al menos en su concepto. Solía darle tareas específicas para cumplir y siempre que tuviera su trabajo al día jamás le había negado un permiso para ir a alguna reunión en el instituto de Ryuu o para llevarlo a sus citas del pediatra. Pero nunca le había dado tanto trabajo como en ese momento y sabía que si no lo hacía todo con una precisión milimétrica, perdería sus días libres. Tal vez podía tratarse del hecho que él no quería empezar el año con pendientes o que quedara nada represado para los días que la oficina estuviera sola.
Debía admitir que por momentos le parecía que el Hyūga estaba raro con ella ese mes, esos últimos días más específicamente, a medida que ella mantenía ocupada tratando de terminarlo todo. No es que el hombre fuera alguien expresivo o le contara su vida, pero normalmente era cordial y le parecía que estaba mucho más parco de lo usual. Igual podría ser su percepción, o tal vez tuviera problemas en su propio hogar y de alguna forma eso se estuviera trasluciendo en el trabajo, pero no tenía la suficiente confianza con él para preguntarle algo así. Sonrió en su mente, aun si tuviera confianza, dudaba que fuera de esas personas que se dedicaban a ventilar su vida privada como si nada, era un hombre supremamente reservado.
Mientras almorzaba recordó la conversación que había tenido con su esposo antes de buscar sus prácticas, durante ese año de trabajo se había sentido bien y no quería de dejarlo todavía, por lo tanto el plan de darle un hermano a su pequeño dragón se iba a posponer. Al menos un par de años, y es que con lo que estaba creciendo su cuenta bancaria, le sería difícil decir que se quería retirar.
Porque se había sorprendido el día que fue a firmar el contrato, no había preguntado cuál sería su salario y había supuesto que sería algo igual o un poco más alto que su sueldo de practicante, pero se había equivocado y no podía creer que esa cantidad ganara una simple asistente. Ella sola ganaba mucho más que sus dos padres juntos, por eso era la oportunidad para seguir aumentando sus ahorros, tanto el fondo que había abierto para su hijo como la cantidad que destinaba precisamente por si sus padres lo necesitaban.
Satisfecha le dio guardar al último documento, faltaban todavía algunos minutos para terminar la jornada ese viernes y orgullosa podía decir que había finalizado sus pendientes justo a tiempo. Por eso se levantó con las carpetas que tenía en su escritorio para ir a entregárselas a Neji y de paso despedirse.
- Terminé todo — dijo en cuanto entró y le extendió las carpetas, él las recibió y tan solo las dejó a un lado sin revisarlas — ¿necesitas algo más?
- No, es todo
- ¿Entonces puedo tener los días libres? — preguntó ilusionada
- Era el acuerdo — dijo sin verla y ella sonrió — si no tienes nada más que hacer, ya te puedes ir — había algo raro en la forma que le estaba hablando, por lo que se mordió el labio pensando en cómo preguntar al respecto
- ¿Tienes planes con tu esposa para navidad?
- No, Shion estará en una gira así que probablemente revisaré esto — señaló las carpetas
- ¿Vas a trabajar estos días? — él hizo algo parecido a un encogimiento de hombros — ¿entonces por qué yo sí tengo vacaciones?
- Trabajaré desde casa, no tengo reuniones ni necesitaré nada estos días — fue algo cortante y ella se sintió extraña, aunque tal vez esa fuera su molestia
- Está bien, entonces ya me voy... — se giró para salir
- Que te vaya bien en tu próximo trabajo — eso la hizo detenerse en seco mientras un escalofrío la recorría
- ¿Qué? ¿Estoy despedida? — se había dado la vuelta de nuevo para encararlo ¿por eso la puso a adelantar trabajo? — ¿Qué hice mal?
- No, no lo estás y no has hecho nada mal hasta el momento — por fin la vio — pero estoy seguro que recibiré tu renuncia la mañana en la que tienes que estar de regreso porque alguien te hizo una mejor oferta, al menos esta vez me aseguré que no queda trabajo pendiente
- ¿Una mejor...? — musitó para sí misma — ¿Crees que me iré a trabajar a otra parte? — él asintió con la cabeza — Neji, no pienso hacer eso
- No tienes que darme explicaciones, es algo así como una tradición no pedida para mí el empezar el año sin asistente porque renuncian — ella sonrió
- No te lo había dicho, pero... ya me llamaron — él enarcó una ceja — en octubre de hecho — aclaró — el día antes de la entrevista Kiba me contó lo que suele pasarte con las asistentes, así que la llamada no me sorprendió del todo. Dije que no
- ¿Qué? — ahora él lucía sorprendido
- Debo admitir que el sueldo era muy llamativo — y la hizo dudar por un segundo dado sus planes de ahorrar — pero no es lo que estoy buscando
- ¿Por qué no?
- Para empezar no me parece ético, además me gusta trabajar aquí y prefiero durar más tiempo en mi primer trabajo — se encogió de hombros — no me agrada la idea que mi currículo se vea que solo estuve unos meses aquí
- ¿No renunciarás? — ella negó con la cabeza
- Entonces... ¿no estoy despedida? — él sonrió de lado y negó también — ¿Sigo teniendo mis días libres? — él asintió — ¿No me sobrecargarás de trabajo en enero cuando regrese?
- No
- Bien, nos vemos cuando vuelva — se despidió con una sonrisa.
.
Revisó su teléfono en busca de algún mensaje de su asistente, un poco sorprendido de no encontrar ninguno. Le había avisado a Tenten que llegaría tarde ese día a la oficina pero estaba esperando una respuesta importante a un correo de una negociación que estaba llevando a cabo y quería que estuviera pendiente, podría deberse a que todavía no le habían contestado. Cuando salió del ascensor le pareció un poco extraño que todo estaba demasiado callado, no es que Tenten fuera escandalosa, pero de alguna forma siempre se sabía que ella estaba allí.
Se quedó quieto un minuto al darse cuenta el porqué, Tenten sí había llegado ya a la oficina, pero se encontraba dormida sobre el escritorio. Avanzó para abrir su propia oficina y tras descargar su abrigo revisó su correo, no podría reclamarle a su asistente nada, la respuesta que esperaba no había llegado. Buscó en una de las gavetas donde sabía que tenía una cobija, a veces cuando se quedaba hasta tarde le daba frío y le gustaba usarla. Volvió a salir y se acercó a ella, se veía cansada lo cual no era muy usual, no tenía mayores pendientes hasta que ese correo llegara por lo cual extendió la manta y la cubrió, oyéndola suspirar en el momento que estuvo abrigada.
Regresó a su oficina, pensando precisamente en ella. Estaban en noviembre y Tenten llevaba casi 2 años trabajando para él lo cual era un récord, en ese tiempo había demostrado ser una asistente capaz además que lo más extraño de todo es que precisamente siguiera trabajando allí. De todas las asistentes que había tenido hasta el momento a ella particularmente no quería perderla, en lo referente a las actividades básicas no había gran diferencia con cualquier otra persona que hubiera ocupado ese cargo antes, pero nunca había tenido una políglota a su servicio y le estaba facilitando su propio trabajo.
Además de un modo u otro la encontraba interesante, lo primero porque por más que se esforzaba no lograba entender cómo es que alguien como Kiba había resultado con ella, lo segundo porque a pesar de no tener ninguna necesidad de hacerlo hubiera elegido trabajar y en un cargo de asistente, lo tercero por la facilidad que tenía con los idiomas porque se notaba que siempre era feliz cuando tenía que usarlos y lo cuarto y último jamás lo diría en voz alta, pero le parecía atractiva. Eso último no se refería netamente en un aspecto físico, sino en el hecho que sabía de muchas cosas y era agradable hablar con ella.
También eso último podía deberse a que Shion llevaba un par de meses fuera del país y su matrimonio ya no era lo de antes. Inhaló profundo, estaba frustrado porque en sus planes de años atrás, para ese momento él ya debería tener un hijo. Pero en cambio la cirugía a la que fue sometida su esposa no cambió nada y los médicos habían propuesto un tratamiento hormonal con el que ella estuvo al principio de acuerdo, pero luego se quejó que su piel se estaba arruinando y su cabello se veía opaco, siendo enfática en que mientras estuvieran separados por sus viajes, ella no tomaría nada.
El problema era precisamente que ese año se la había pasado en un viaje tras otro, se alegraba por su carrera, pero no por su matrimonio. En fin, ya solucionaría de alguna forma lo que pasaba con su esposa después, por ahora saldría a comprar su café. Ordenó 2 bebidas en el puesto y al volver a subir dejó uno de los vasos sobre el escritorio de Tenten, quien se despertó en ese momento y vio a todas partes, poniéndose completamente roja al verlo de pie frente a ella.
- Ne... Neji, lo siento — se excusó de una vez y él solo movió el vaso de café para acercárselo, ella lo tomó de una vez
- ¿Estás bien? — Tenten asintió, cubriendo su boca para bostezar — ¿Ryuu está bien?
- No, estará castigado hasta la navidad del próximo año y está enfermo
- ¿Qué hizo?
- No me dijo que tenía una tarea del sistema digestivo, estuvimos hasta casi la medianoche terminándola y cuando por fin me iba a ir a dormir a Ryuu le dio fiebre — volvió a bostezar y le dio un sorbo al café — estuve desde ahí revisando su temperatura, además de tratando de descubrir si hay alguna forma de fingir una fiebre
- ¿Qué?
- Es un digno hijo de su padre — dijo frunciendo el ceño — porque ser idéntico físicamente no era suficiente... y todavía Tsume se atrevió a dudar que fuera de Kiba — fue algo pronunciado entredientes que le causó demasiada curiosidad, pero ella siguió hablando antes que él preguntara o comentara algo al respecto — el punto es que por más que siempre llego a casa y reviso los deberes con él para ayudarlo con los que estén pendientes, igual de vez en cuando se "olvida" de mencionar alguno
- ¿Y su enfermedad?
- Creo que es un resfriado. Kiba me dijo esta mañana que anteayer salió temprano de la oficina, así que pasó por Ryuu al colegio y salieron juntos antes que yo llegara a casa, los dos se mojaron en la lluvia. Lo dejó con el uniforme húmedo hasta que fue casi mi hora de llegada porque sabía que yo me enojaría si lo encontraba así — frunció el ceño — siempre le he dicho que se ponga ropa diferente para estar en casa tan pronto regresa — pausó un momento — ya que fue en parte culpa de su padre, él lo está cuidando hoy y ya el fin de semana me encargaré yo... eso si no los tengo a los dos enfermos
- Gran plan para el fin de semana
- No me quiero sentir una mala madre, pero... — suspiró — en fin, gracias — movió el vaso y él asintió
No dijeron nada más, él se fue a su escritorio a seguir esperando el correo y de paso le envió un mensaje a su esposa, preguntándole qué tal iba su semana y si ya sabía cuál sería su fecha de regreso.
.
No se consideraba a sí misma una mala madre, de hecho trataba de ser una madre comprensiva y hacer lo posible por buscar soluciones a través del diálogo. Sus padres jamás la habían golpeado y siempre había tenido la firme creencia que no lo haría con un hijo suyo, por eso mismo se sentía horrible porque tal pensamiento hubiera cruzado su mente. No lo había hecho, había preferido retirarse y calmarse a solas antes de ceder a tal impulso. No existía un manual para ser la madre perfecta y cada quien aprendía sobre la marcha, a veces incluso pensaba en que para haber tenido a su hijo tan joven estaba haciendo un trabajo aceptable.
Pero no ayudaba en nada que su esposo en lugar de ayudarla a corregir a Ryuu, solo evitara no reírse porque muchas de las travesuras él mismo las había hecho a esa edad. Casi podía entender el carácter de Tsume, y eso la asustaba demasiado, no quería pensar en sí misma volviéndose como su suegra. O tal vez solo se trataba del hecho que al estar trabajando ya no estaba tanto tiempo como antes en casa y de ahí que su hijo tuviera más libertades, algo así debió pasar en su momento con Kiba.
Respiró profundo mientras ponía uno de los stickers de temperatura en la frente de su esposo, tal y como había pronosticado, su fin de semana había sido con los hombres de su vida enfermos. El Inuzuka tenía una mirada de disculpa cuando ella le dio la cucharada de jarabe para la fiebre, cambiando de lado de la cama para chequear cómo seguía su pequeño dragón. Había sido más fácil tenerlos a los dos en la misma habitación, la noche anterior había dormido en el sofá que había allí para poder estarse levantando a vigilarlos y probablemente esa noche sería igual.
Yuuki preparó consomé de pollo y ella no pudo evitar reírse al ver a padre e hijo hacer mala cara al alimento, ambos preferirían algo con más consistencia o que pudieran morder, pero ese era el desayuno que les ayudaría a recuperarse y ella puso los brazos en su cintura hasta que los vio dejar el plato vacío. Con una sonrisa les prometió que para el almuerzo consideraría darles algo más sustancioso, si se comportaban debidamente.
Después de la cena Kiba le pidió que se recostara a su lado, todos cabían en la cama y eso hizo, confiando que no se enfermaría también. Al menos podía decir sin ningún atisbo de duda que no se consideraba una mala esposa y el único momento en que una inseguridad semejante pasó por su cabeza fue años atrás cuando lo de la infidelidad, el preguntarse a sí misma si había fallado de alguna forma. Estaba segura de no haberlo hecho en ese entonces y que no lo hacía ahora, ese año habían celebrado su noveno aniversario y el siguiente sería una década. Toda una década casados y a pesar de las altas y bajas, su matrimonio se mantenía.
- Lo haré — le susurró Kiba al oído porque del otro lado de la cama se escuchaba que su pequeño dragón estaba completamente dormido
- ¿Qué harás? — preguntó en el mismo volumen
- Seré más estricto con él, no quiero que pases por esto de nuevo — ella movió la cabeza para verlo — es solo... me es difícil decirle que no y creo que lo sabe a la perfección, el enano es tan listo como tú
- También tiene tus cosas buenas
- Y las malas — él le besó la mejilla y ella frunció ligeramente el ceño, lo sentía de nuevo algo febril — eres la mejor madre del mundo, debo hacer mi parte también
- Kiba, eres un buen padre — ella giró un poco la cabeza, tocando su frente con la suya para comprobar lo de la fiebre — Ryuu te adora
- Nos adora — él sonrió — hablo en serio cuando digo que haré lo posible por corregirlo de ahora en adelante... si sobrevivo a este resfriado
- Y si lo que dices no son alucinaciones febriles, debes tomarte otra cucharada del jarabe. Iré por un vaso de agua — lo vio hacer un puchero y apretar más el agarre de su cintura para no dejarla levantar — no me hagas sentir una mala esposa también
- Nunca — accedió soltándola.
El lunes llegó a su trabajo temprano, tranquila sabiendo que tanto su esposo como su hijo se encontraban mejor y su presencia no era requerida del todo. Ese fin de semana en un rato medianamente libre había lavado la cobija que Neji le había puesto para abrigarla el viernes cuando se durmió sobre su escritorio. Abrió la puerta de la oficina de él para dejarla sobre la mesa y un ligero sonrojo cubrió sus mejillas por haber pensado en ese gesto y en el café que le había llevado, un gesto considerado y más si tenía en cuenta que la asistente y encargada de esa tarea era ella.
Sacudió su cabeza, ese era el único momento de su vida reciente en el cual una ligera punzada de culpa aparecía y se sentía como una mala esposa. Cuando se daba cuenta que estaba viendo de forma indebida a su jefe o de alguna forma recordando la sensación que había tenido esa ocasión muchos años atrás cuando fueron por primera vez a comer tsukune con Kiba y Hana, siempre se reprendía a sí misma después. Primero, ella era una mujer casada, segundo, él también era un hombre casado y tercero, era su jefe. Estaba mal desde cualquier punto de vista.
Lo mejor era pensar en cualquier otra cosa, por ejemplo el correo que Neji estuvo todo el viernes esperando y que confiaba llegara ese día. Sabía que era un hombre cuyos negocios eran calculados con poco margen para salir mal y por eso le causaba cierta curiosidad que estuviera tan ansioso por dicha respuesta.
.
Era miércoles cuando por fin en su buzón de entrada apareció el correo con la respuesta que esperaba. Lo leyó detenidamente y frunció el ceño, era un nuevo segmento del mercado con el que no estaba del todo familiarizado y en un idioma que no manejaba, por lo tanto la divisa le era un poco extraña aún. Sin embargo se había arriesgado y tras hacer su oferta supo que otros inversionistas habían puesto sus ojos antes en la opción y ya estaban haciendo sus movimientos. Eso no significaba que se fuera a rendir, pero lo que podía leer del traductor automático de su correo es que rechazaban su propuesta inicial y le daban hasta el lunes para hacer una contrapropuesta con algunos puntos listados.
Llamó a Tenten de una vez, necesitaba estar seguro de qué era exactamente lo que decía el correo y para eso estaba ella. La castaña entró y él le señaló lo que debía leer, comprobando que sí había entendido lo básico respecto a las fechas. Era un completo absurdo que le dieran tan poco tiempo para la respuesta y peor que le estuvieran pidiendo varios documentos que normalmente ninguna otra empresa solía pedirle. Así que de inmediato se puso manos a la obra, organizando toda la información que debía recopilar, los documentos que deberían ser traducidos y todo lo necesario, no tenía tiempo que perder.
- ¿Puedes quedarte un par de horas más? — preguntó al entregarle a Tenten el listado de sus tareas
- Sí, le avisaré a mi esposo — él asintió
- Si no es mucha molestia, averigua al restaurante si pueden traernos la cena
- Enseguida
Era algo quisquilloso con la comida y tras varias malas experiencias con los restaurantes de la zona, por fin había encontrado uno que le gustaba y siempre que almorzaba dentro de la oficina le pedía a Tenten que le ordenara allí. La castaña ya sabía también que debía evitar pedirle cosas picantes o con calabaza. Pasaban las 8 de la noche cuando consideró que por ese día era suficiente, por lo que salió de su oficina y Tenten desde su escritorio levantó la mirada.
- Seguiremos mañana — sin decir nada ella cerró el documento en el que trabajaba y lo siguió al ascensor — es probable que mañana también salgamos tarde, no es una situación que pase seguido y te serán pagadas las horas extra
- Está bien, de hecho es la primera vez que debo quedarme tarde en lo que llevo aquí — se quedaron en silencio hasta llegar al sótano — nos vemos mañana.
Él la siguió con la mirada hasta el otro vehículo que estaba en el parqueadero además del suyo, era cuando mínimo curioso para cualquiera el que una asistente tuviera un auto de la misma gama y casi igual valor que el del jefe. Salió tras el vehículo de ella y casi podía decirse que la siguió una parte del camino, desviándose pues él vivía varias cuadras más al oeste que los Inuzuka.
Al abrir la puerta de su casa se sintió algo vacío, todo en el interior se encontraba en completo silencio y oscuridad. Shion no había regresado de su viaje aun y no había absolutamente nadie más allí que le diera algo de vida al lugar. Casi sentía que había sido un poco absurdo ceder a los deseos de su esposa de comprar esa enorme casa con 6 habitaciones cuando eran solamente ellos y las probabilidades de ampliar la familia se veían lejanas.
El jueves en la mañana llegó a la oficina y al igual que siempre su asistente ya estaba allí, concentrada en lo que le había dejado de tarea el día anterior. Le pidió que ordenara su almuerzo pues no quería salir y perder ese tiempo, además de las cenas. El día pasó volando y el trabajo en lugar de disminuir le parecía que aumentaba, maldita empresa. Cuando la tarde empezaba, harto de tener que estar levantando el teléfono o caminando hasta el escritorio de Tenten para decirle cualquier cosa, le pidió que entrara y se ubicaran en la mesa de juntas que tenía allí.
Tal vez si la ocasión fuera otra, habría encontrado interesante el prestarle atención a cómo era exactamente el procedimiento que hacía en su proceso de traducir, o hasta le preguntaría al respecto. Pero no en ese momento, lo que quería era que pudieran terminar eso y enviar su respuesta, por su cabeza casi pasaba la idea que de no aceptar su contrapropuesta él simplemente los iba a enviar al diablo y ya.
Hicieron una pausa para la cena, destacaría que la castaña no había mencionado nada y parecía tan interesada como él en que pudieran terminar pronto. Se quitó el abrigo para dejarlo en el espaldar de la silla cuando terminó de comer y volvió a concentrarse, esperaba que por ese día fuera cosas de un par de horas más y sería la hora de irse.
- ¿Tienes la continuación de esto? — Tenten rompió el silencio que había dominado todo hasta el momento, mostrando en la pantalla del portátil a qué se refería y él buscó en las hojas que estaba revisando un momento atrás. Aún no pasaba eso a digital por lo cual no podía enviárselo al correo.
- Es esta — sus manos se rozaron en el momento que ella le recibió la hoja y un hormigueo lo recorrió, por lo que sacudió la cabeza. Viendo de reojo el reloj mejor, no se había dado cuenta de las horas que habían pasado y era más tarde de lo que creía, tal vez deberían dejar ahí para continuar al día siguiente. Chasqueó la lengua, terminaría el documento que revisaba y eso sería todo por esa noche.
- No entiendo esto — Tenten se movió hacia él desde su silla, señalando uno de los números — este porcentaje lo habías aclarado antes y era diferente
- No, no lo hice
- Sí, estoy segura que está en lo que traduje en la tarde. Voy a...
- En mi correo es más rápido — no era difícil de encontrar, ese día solamente le había enviado archivos a ella — ¿en qué parte dices que está?
- Debe estar por aquí — la castaña se había reclinado más y su cara estaba a solo centímetros de la suya, algo que ella no parecía notar pero que a él le había puesto todos sus sentidos en alerta.
Debería estar viendo la pantalla a lo que ella estaba moviendo allí, en lugar de eso su mente se estaba enfocando en que jamás se había percatado del perfume de Tenten, era floral con un ligero toque dulce pero sin ser empalagoso. Debía alejar de su mente los pensamientos que lo estaban surcando, algo difícil de hacer si ella no se alejaba de una buena vez y le permitía recuperar su preciado espacio personal.
- ¿Neji? — ella giró a verlo desde donde estaba, quedándose inmóvil mientras lo veía a los ojos. Su mano cobró vida propia al levantarse y acariciar ligeramente su mejilla, a lo que la castaña suspiró pero no se quitó. Era más de lo que podía soportar, así que con esa misma mano la agarró detrás del cuello para acercarla y chocar sus labios. La respuesta que encontró fue que ella se amoldó a su beso de forma automática, correspondiendo a medida que él empezaba a aumentar el ritmo.
Con su mano libre la tomó de la cintura para poder así conseguir que cambiara de silla y se sentara en su regazo, rompiendo el beso por un segundo para exhalar pesadamente al sentirla encima suyo haciendo presión sobre esa parte de su cuerpo que ya estaba despierta. Las manos de Tenten fueron a su cuello, casi como palpándolo pero entendió pronto que le estaba soltando la corbata, por lo que él le dio rienda suelta a lo que quería hacer en ese momento, es decir, dejar que sus propias manos se pasearan por el cuerpo de Tenten.
Tiró un poco de su blusa para sacarla de entre la falda, sin embargo desistió y prefirió buscar mejor el cierre de la falda, deslizando la cremallera aunque la prenda siguió en su lugar pues con Tenten sentada en su regazo no la podía quitar, aun. Volvió a tirar de la blusa y una de sus manos se metió bajo esta, masajeando uno de los suaves senos de la castaña lo que la hizo emitir un ligero gemido. Las manos de ella habían desapuntado su camisa y sintió que cualquier posible sentido común que quedara en él y le dijera que eso era incorrecto desapareció en cuanto ella empezó a acariciar su pecho.
Con algo de rudeza la obligó a ponerse de pie, haciendo lo mismo, la falda cayó al suelo y él volvió a besarla mientras con sus manos primero se encargaba de asegurarse de hacer a un lado los computadores y documentos que estaban en la mesa para que ella se sentara allí. De forma automática Tenten había liberado sus piernas de la prenda y las abrió para que él se acomodara en medio de estas. Su camisa fue a dar al suelo también y por un momento sintió que necesitaba otra mano, o dividirse pues no podía decidirse entre todo lo que quería hacer. Tomó el borde inferior de la blusa para quitarla, viendo fascinado como los senos de la castaña subían y bajaban por su respiración agitada en un atractivo brasier de color verde.
Descendió con sus labios por su cuello, a su clavícula y a su esternón, descubriendo que el broche del brasier era frontal y no tardó en abrirlo, haciendo que la prenda cayera a cualquier parte. Se deleitó alternando entre succionar uno de sus pechos y masajear el otro pero no podía esperar más, por lo cual deslizó una de sus manos para rozarla por encima de la única y diminuta prenda que le quedaba. Una de las manos de ella tiró de su cabello, en cualquier otra circunstancia se tomaría las cosas con un poco más de calma, pero no esa noche.
Con precisión la agarró de la cintura de nuevo para que se bajara de la mesa, Tenten pareció leerle la mente porque al estar de nuevo de pie dirigió sus manos al cinturón, no había duda en la habilidad con la que ella liberó su erección y la acarició de arriba a abajo, jugando un poco con la punta, desapareciendo la nula paciencia que le quedaba. La giró para quedar a su espalda y tiró del panty para que cayera al suelo, ella levantó un poco uno de sus pies, haciendo así a un lado la prenda y separando las piernas. Presionó un poco su espalda para que se inclinara sobre la mesa, hundiéndose en un solo movimiento en su interior. Gruñó por la placentera sensación, empezando sus embestidas mientras la hacía levantar el torso, sosteniéndola de modo tal que con una mano sostenía sus senos y con la otra su cuello para poder besarla a la par.
.
.
.
.
Qué falta le hacía a esta historia que por fin hubiera un lemon NejiTen.
.
Les recuerdo que todos los comentarios son bien recibidos en forma de review y que pueden ir a darse una vuelta por mi twitter (Idamariakusajis) o mi instagram (idamariakusajishi) en los que intento ser un poquito activa.
.
Att: Sally K
