Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 27. Apoyo

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La mañana estaba transcurriendo en perfecta normalidad, o lo que él podía llamar normalidad en su trabajo. Siempre se alegraba de haber solucionado años atrás lo de no tener picos de trabajo y así poderse permitir más tiempo libre, bien fuera para dedicarlo a sus propios negocios o a su familia. Esa mañana de finales de enero estaba en lo primero. A principios del mes había hecho un viaje corto, lamentablemente sin su familia por el trabajo de su esposa, pero el punto es que dicho viaje había sido por un acuerdo que estaba buscando y que de conseguirlo probablemente también le conllevaría estar viajando de tanto en tanto.

Esa parte no le gustaba del todo, pero confiaba que serían viajes cortos y no tan frecuentes por lo cual su esposa e hijo no lo tomarían muy mal. Pero antes de pensar en lo que posiblemente opinaría Tenten al respecto debía terminar lo que estaba haciendo, al menos no tenía mucha prisa todavía por contestar. Y de alguna forma como si la hubiera invocado al pensar en ella, su teléfono empezó a sonar por una llamada de la castaña.

- Hola, hermosa — saludó al contestar, sin obtener respuesta del otro lado — ¿cariño? — preguntó, empezando a notar que a lo lejos le parecía escuchar ruidos extraños — ¿Tenten, estás ahí? — nuevos ruidos se escucharon y dudó si colgar o no, a la castaña nunca se le había marcado el celular por accidente

- Dámelo — frunció el ceño, escuchando además ahora lo que claramente era un hipido de su esposa — Kiba

- Neji — respondió — ¿qué le ocurrió a mi esposa? — podía jurar que la oía al fondo llorando

- Un momento — un par de segundos pasaron, dejando de escucharse a Tenten — ahora sí, temo perturbarla más

- ¿Qué pasó?

- Debes venir de inmediato por ella, la llamaron hace unos minutos — sus sentidos entraron en alerta de inmediato, Tenten perturbada por una llamada solo podía significar que algo le había pasado a su pequeño dragón — su padre falleció

- ¿Qué? ¿Cómo? — no debería alegrarse por el alivio que lo recorrió al saber que no se trataba de Ryuu

- No sé nada más, fue lo único que dijo y no ha dejado de llorar — podía imaginarlo — creo que la están esperando en algún lugar, pero no está en condiciones de ir a ninguna parte sola

- Ya mismo salgo para allá — hubo algo parecido a un sonido de asentimiento — Neji, gracias

No hubo respuesta, tan solo la llamada fue colgada y él tomó su abrigo para salir, avisándole a su secretaria que no regresaría por el resto del día y posiblemente faltaría al día siguiente. El edificio Hyūga era cerca, algo menos de 10 minutos en auto por lo que no perdió tiempo. Nunca había ido a la oficina de Neji, pero en recepción le permitieron directamente el paso indicándole que era el penúltimo piso. Vio a todas partes al salir del ascensor y avanzar por un pasillo que finalizaba con un espacio más amplio en el que a medida que se acercaba podía escuchar una voz y lo que parecían sollozos.

- Cariño — Tenten estaba sentada en el suelo, frente a ella había un vaso de cartón y el Hyūga estaba en cuclillas a un par de metros pidiéndole que se tomara el té

- ¡Kiba! — él se acercó a pasos rápidos y se agachó para poder abrazarla, escuchándola romper en llanto de nuevo

- Ya, ya, cariño — la apretó más fuerte y buscó con la mirada a Neji, quien se había puesto de pie y solamente los veía sin decir nada

- Kiba, mi papá... — se interrumpió por un hipido

- Lo sé, Tenten, y lo siento mucho

- Mi mamá, ella...

- Vamos a ir a buscarla, ¿está en el trabajo? — Tenten asintió — anda, cariño, respira profundo — agarró el vaso de té para ofrecérselo — toma un poco, te ayudará a tranquilizarte — con movimientos lentos le hizo caso — bien, ahora vamos al auto — se puso de pie y con cuidado la ayudó a levantar, la falda se había arrugado por completo lo que indicaba que llevaba bastante rato allí sentada — Gracias de nuevo, Neji

- ¿Algo más en lo que pueda ayudar? — él negó con la cabeza

- Yo... — Tenten pareció salir por un momento de la conmoción y buscó al otro hombre — mi trabajo...

- Toma los días que necesites

- Gracias — él hizo un movimiento de mano a modo de despedida después de tomar el bolso y abrigo de su esposa, y el Hyūga contestó con un asentimiento de cabeza

En el auto Tenten había regresado a su actitud taciturna y no era para menos, personalmente agradecía que Neji hubiera sido considerado, no solo en lo de llamarlo sino en decirle a ella que no se preocupara por su trabajo, no era el momento para pensar en algo así. En medio de todo jamás la había escuchado quejarse de su jefe más allá de decir que era un hombre serio, y él no había esperado que tuviera ese gesto.

El hotel en el que trabajaba su suegra, el que él había comprado muchos años atrás, quedaba en el centro de la ciudad. Se bajó del auto para ir a preguntar por la mujer y en el momento que salió con esta del lugar, Tenten también se bajó y corrió a abrazar a su madre. Estaban destrozadas por la intempestiva noticia. Dudó por un momento antes de arrancar acerca de a qué casa dirigirse, ir al hogar de sus suegros conllevaría que las mujeres se descompusieran más, pero si iba a la suya probablemente ellas dirían que preferían estar en el otro lugar.

Al final optó por ir a la casa de sus suegros, su plan incluía que Xiuying, la madre de Tenten, empacara algo de ropa y que pasara la noche con ellos. Fue él quien tuvo que tomar las llaves y abrir la puerta porque ellas estaban todavía congeladas. No se equivocó al creer que nuevas lágrimas aparecerían al estar allí. Revisó la cocina para hacerles un té y tan solo se sentó a esperar saber algo al respecto, hasta el momento solo sabía que su suegro estaba muerto pero no lo que había ocurrido exactamente.

El día se le hizo eterno, había pedido almuerzo prácticamente en vano pues ni su esposa ni su suegra quisieron comer gran cosa. A medida que la tarde avanzaba empezaron a llegar algunas personas, suponía vecinos, a darle el pésame a la mujer y por fin escuchó lo que había pasado. Un accidente en la fábrica que había terminado con la vida de 3 de los operarios, su suegro incluido en estos.

No era el momento para pensar en algo así, pero por su cabeza lo que pasaba es que si había sido un accidente laboral, la empresa debería pagar por ello y dar una indemnización correspondiente. Esperaría un poco y estaría atento al tema pues dudaba que Xiuying o Tenten tuvieran cabeza para tal asunto, si bien el dinero no les devolvería a su esposo y padre respectivamente, era lo mínimo que debía hacerse.

Cuando la noche empezó y todos los invitados que habían estado pasando por el lugar se fueron, fue el momento de hacer lo mismo. Su suegra no puso reparo en hacer la maleta y subirse al auto, a ella tampoco le gustaba la perspectiva de pasar la noche sola en el que había sido el hogar que había compartido con el hombre por tantos años.

Su hermana se había comprometido un año atrás y su boda estaba programada para finales de febrero, Hana y Tenten seguían siendo muy unidas y sin duda a la primera le costaba pensar en una celebración tan importante cuando su mejor amiga y cuñada se encontraba devastada. La castaña tan solo había sonreído y una vez pasó el funeral se había enfocado en ayudarla en lo que pudiera con los preparativos, un intento de mantener su mente ocupada y no pensar en el suceso. Sonriendo genuinamente en la ceremonia por ver a Hana feliz.

El cumpleaños de Tenten no se caracterizaba por ser una celebración muy grande, pero siempre se celebraba y ese año no había sido la excepción. A pesar que la castaña todavía estaba baja de nota por lo relacionado con su padre y trataba de disimular en la pequeña reunión familiar. Esa noche en la cama no había soportado más, había llorado en su pecho hasta quedarse dormida porque era el primer año en el que no irían hasta la casa en la que había crecido para compartir con sus padres.

Él había hablado con el supervisor de su suegra para asegurarse que ningún llamado de atención sería hecho por todos los días que la mujer había faltado a su trabajo, no solamente por lo concerniente al luto sino por todas las veces que tuvo que ir a hablar con abogados. En la empresa habían sido rápidos y desgraciados, buscando que ella firmara un documento que los eximía de responsabilidad.

Afortunadamente uno de sus abogados había estado haciendo seguimiento al caso desde el día siguiente al deceso y los detuvo a tiempo. Empezando el pleito por la indemnización correspondiente, debía decir que lo sentía por los de la fábrica de pescado, quienes al parecer no estaban al tanto de la familia política de la mujer y no pudieron aprovecharse de su inocencia o desconocimiento legal como probablemente hacían con cualquier otro trabajador.

La cifra conseguida era considerable, para alguien como Xiuying. El tema es que la mujer no estaba del todo segura de lo que haría con tal dinero, más allá de usarlo para cubrir los gastos de la casa correspondientes a su esposo, porque ella sola no podía costear la renta y demás gastos de la vivienda. Y ese fue su siguiente objetivo, sabía que Tenten tenía dinero ahorrado para sus padres y de pedírselo lo entregaría, el problema es que ni siquiera sumando esas 2 cantidades lograrían completar lo necesario para lo que él tenía en mente.

Su esposa no lo sabía y lo había hablado directamente con su suegra, quien al principio pareció reacia a dejar el hogar en el que había vivido casi todos los años desde que había llegado al país, y tampoco le agradaba la idea de recibir dinero de él. No había olvidado que los padres de Tenten eran personas orgullosas, pero siempre había creído que la mujer era un poco más flexible y abierta de mente. Lo había acompañado a ver la vivienda que él tenía en mente y podía ver en sus ojos que le gustaba, pero no quería decirlo en voz alta.

Porque ese era su plan, comprarle su propio departamento a la mujer, un lugar en un mejor barrio que en el que había vivido antes pero que todavía estuviera dentro de su presupuesto. Es decir, él pagaría lo que faltaba para completar el precio y de esa forma la mujer no tendría que preocuparse por pagar la renta, con su sueldo normal tan solo se ocuparía de lo concerniente a los recibos y sus gastos personales. Porque donde le ofreciera ser él quien cubriría absolutamente todos los gastos sabía que la respuesta sería un no rotundo.

Cuando finalmente le dijo que sí, le contó a Tenten, quien tal y como había previsto le ofreció el dinero que tenía ahorrado para ayudar a pagar el lugar, dejando la escritura por completo a nombre de Xiuying. Así que una semana después del cumpleaños de la castaña y una antes de su aniversario, pudo verlas a las mujeres sonreír mientras acomodaban las pocas pertenencias de su suegra en el nuevo lugar.

Eso le había subido el ánimo a su esposa, el saber que a pesar de todo su madre no estaba desamparada y que no lloraría cada vez que llegara a la casa vacía. También la alegraba que el nuevo departamento le quedaba más cerca a todo, tanto al trabajo para no perder mucho tiempo en el transporte, como a ellos por lo cual la podría visitar más seguido e ir con Ryuu.

Con ese tema resuelto podía respirar tranquilo sobre lo otro que le concernía ese mes. Su aniversario, ese año estaban cumpliendo 10 años de casados y dicho número no podía pasar sin más. Había programado un viaje de fin de semana ellos solos, con los días que Tenten se había tomado del trabajo por la muerte de su padre no sonaba muy justo que volviera a pedir una semana libre. Igual habían ido a un restaurante elegante ese martes y el viernes en la tarde tras despedirse de su pequeño dragón se subieron al avión.

Para julio quería que hicieran un viaje más largo, pero de momento se conformaban con esa escapada a un resort en una isla cercana. La mujer de 28 años con la que brindó no era la misma con la que se había casado, en esos años juntos ambos habían ido cambiando y madurando, pero sin duda alguna la seguía amando.

Esa noche Tenten le pidió que esperara fuera de la habitación por unos minutos y luego si entrara, cuando abrió la puerta se quedó estupefacto ante lo que veía. La castaña estaba usando un provocativo atuendo y le sonrió tímidamente, un gesto que le recordaba precisamente a esos días en el departamento de la ciudadela. Por lo que avanzó hacia ella con una sonrisa ladeada, siempre satisfecho de saberse el único hombre que la había tenido.

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Colgó la llamada algo molesta por la insistencia del otro lado de la línea. Llevaba casi 2 años y medio trabajando para Neji y las llamadas para ofrecerle trabajo eran cada vez más frecuentes, ella siempre los rechazaba, pero eso no los hacía desistir y tan solo le ofrecían un sueldo más alto o mejores beneficios adicionales. A veces quería rodar los ojos, no es que se le hubiera subido a la cabeza su apellido, pero ¿no se daban cuenta precisamente de cuál era? Casi sonaba como Tsume al decir que ella era una Inuzuka. Lo que implicaba que el dinero no era un factor completamente relevante para ella pues estaba conforme con lo que ahorraba actualmente y nadie podía ofrecerle un mejor seguro médico que el de su esposo.

Estaban en mayo y aunque por el error cometido en noviembre del año anterior ella había pensado en renunciar eventualmente, ahora no quería hacerlo. Porque precisamente se había dicho que esperaría unos meses y probablemente hacia finales de enero o febrero empezaría a buscar un nuevo trabajo, 2 años ya pesaban algo en su currículo y no se vería tan extraño querer conseguir un cargo más alto o nuevos horizontes. Pero había pasado lo de su padre y la forma en que se comportó su jefe ese día específico y las semanas posteriores la hizo reconsiderarlo.

Recordaba que había contestado la llamada de su madre algo extrañada, ella nunca la llamaba en ese horario pues le gustaba aprovechar y hablar con su nieto de una vez. Había gritado al colgar y un segundo después Neji había salido de la oficina para preguntar qué había ocurrido, no estaba segura de los acontecimientos exactos, solo sabía que había balbuceado lo que le había dicho al teléfono y empezado a llorar mientras repetía que debía llamar a su esposo. Pero luego de varios minutos cuando por fin consiguió buscar su celular y lo llamó, no fue capaz de pronunciar palabra, no podía repetir esa frase, no podía aceptarlo. El Hyūga fue quien habló, regresándole el teléfono al terminar de hablar con el Inuzuka y la dejó sola por un momento, regresando después con un té que le ofreció diciendo que la iba a calmar.

Se había tomado la semana y al regresar a su trabajo por momentos volvía a sentir que se iba a quebrar en cualquier momento por más que tratara de ocupar su mente en todo lo que pudiera. Su padre había sido un hombre estricto toda la vida y aunque ella no lo visitara tan seguido, eso no significaba que había pensado en cómo sería su vida si no lo tenía. Así que su rendimiento laboral no había sido el mejor, pero Neji fue paciente y un poco menos exigente que de costumbre hasta que ella pudo volver a su ritmo habitual. Por eso había desistido de su idea de buscar otro trabajo, le seguía gustando estar allí y a pesar del nombre de su cargo, la realidad es que las funciones que tenía que no eran la de una asistente normal.

Además que lo más importante de todo es que el error que no admitiría jamás no se había vuelto a repetir, ni había alguna posibilidad que ocurriera de nuevo. Cada uno estaba dedicado a su respectiva labor y no había indicios o nada semejante de volver a hacerlo. Tal y como los adultos que eran estaban cumpliendo sus respectivas palabras. Tampoco diría en voz alta que ella a veces se encontraba a sí misma viendo a Neji como antes de que el incidente ocurriera, se reprendía con más fuerza que antes porque precisamente en esos meses Kiba no había hecho nada más que apoyarla y demostrar ser el mejor esposo de todos.

Porque ese gesto que había tenido hacia su madre la había dejado sin palabras, dudaba que alguna otra persona fuera capaz de hacer algo parecido hacia ella. Sobretodo porque el departamento que había elegido era lindo y acogedor, se sentía bien poder decir adicionalmente que ella también había ayudado a pagar el lugar, había entregado todos los ahorros que tenía precisamente para sus padres. Bueno, debía corregirse, para su madre. Igual como todavía tenía su trabajo había retomado el seguir ahorrando y poder ayudarla cuando hiciera falta.

Además que su décimo aniversario había sido en una isla que parecía un paraíso, una lástima que estuvieron tan poco tiempo, pero eso no significaba que no hubieran aprovechado el tiempo al máximo. Así que la hacía feliz el que su vida estuviera nuevamente sobre el sendero correcto, amando por encima de todo a su familia.

Vio la notificación del correo en su computador y la revisó de una vez, sonriendo porque eso era lo que más disfrutaba de su trabajo, el usar sus idiomas. Era un correo en chino que Neji le pedía traducir para poder dar una respuesta. Desde unas semanas atrás había empezado esa negociación con el acostumbrado intercambio de correos de parte y parte para encontrar los puntos comunes y si se procedería o no con el acuerdo, si era suficiente solo con lo que se escribían o si sería necesario concretar algunas reuniones en persona.

Hubo varias llamadas con ella presente para traducir lo que decía la empresa hacia Neji y luego lo que él contestaba hacia ellos, creyendo por un momento que no la entendían pues las respuestas de ellos no coincidían del todo con lo que ella decía y tan solo repetían una y otra vez que no podían viajar para reunirse, pero que estarían felices de recibirlo en sus instalaciones si decidía ir. Antes de admitir que podía estar equivocada, probó su suerte preguntándoles que en caso que su jefe decidiera ir hasta allá cuál sería la agenda, sin dudar le contestaron explicando que le mostrarían toda la empresa y hasta le darían un tour por la ciudad. Es decir que sí la entendían perfectamente, pero estaban empecinados en que para llevarse a cabo la negociación debía ser en el otro país.

La llamada se cortó después que ella repitiera las palabras de Neji sobre comunicarse de nuevo después de pensarlo, él estaba frunciendo el ceño por la testarudez de los dueños de la empresa. En el tiempo que llevaba trabajando para él se había dado cuenta que siempre lograba convencerlos a todos de ir hasta su oficina, en algunos casos hasta pagaba los viajes, pero ese día había sido la excepción.

El Hyūga dijo que le avisaría después su respuesta para que hicieran una nueva llamada o tradujera un correo para enviarles. Por lo cual ella regresó a su escritorio y siguió en lo que estaba leyendo antes de eso, Neji a veces le compartía algunas negociaciones que no habían prosperado con el objetivo que ella hiciera su propia contrapropuesta a estas y así de paso pusiera en práctica algo de su carrera. Le causaba un poco de gracia el escribir cifras como si ella de verdad tuviera semejantes cantidades de dinero en su cuenta o alguna vez las fuera a tener. Igual era entretenido hacerlo.

- Iré — habían pasado 2 días desde la llamada con la otra empresa cuando Neji la citó en la oficina, diciendo esa palabra — de hecho, iremos

- ¿Iremos? ¿Quiénes?

- Tú también debes venir — ella parpadeó lentamente — eres mi intérprete, Tenten

- Sí, entiendo eso, pero... — se quedó callada un momento y luego asintió — ¿Cuántos días durará el viaje?

- Hablaremos con ellos nuevamente, una vez definido el tiempo exacto reservarás los vuelos — volvió a asentir, sentándose para hacer la llamada y luego sentir un hueco hacerse en su pecho al tener que decir la cantidad de días — ¿Pasa algo? — le preguntó él al colgar

- Nunca he estado más de 3 días lejos de mi hijo... — de su esposo sí, pero de su hijo jamás — buscaré los vuelos — dijo porque no tenía ánimos de hablar.

Tan pronto estuvo en su escritorio vio un correo, era el itinerario para el viaje que les esperaba. No era la primera vez que tenía que hacer una reserva para su jefe pero en las ocasiones anteriores había sido para él y su esposa. Neji tenía una aerolínea predilecta y también una franja horaria en la que prefería viajar así que se encargó de revisar eso mientras buscaba el vuelo para ellos. Era su trabajo y hasta el momento nunca había tenido que salir de la ciudad sin su familia, las únicas veces que había estado en otra ciudad o país sin su hijo había sido por sus aniversarios y precisamente se iba con Kiba. Bueno, eso podría darle un poco de calma, Kiba estaría en casa con su hijo y ella tendría que irse solo porque la negociación no se había podido hacer en la oficina. Igual le costaba hacerse a la idea que estaría lejos de ellos.

Su esposo había lucido sorprendido al enterarse del viaje, no estaba segura que su contrato especificara tal cosa, pero había obtenido el puesto precisamente por sus idiomas y no podía decir que no lo haría cuando era la razón por la que la negociación había avanzado hasta el momento. También tenía en mente que Kiba le había dicho que por su parte él también haría algunos viajes eventualmente, pero eso todavía no estaba pasando. Le parecía llevable pasar unas noches sin el Inuzuka, pero no una semana completa sin su hijo.

Había abrazado a Ryuu casi media hora en el aeropuerto mientras esperaba que fuera la hora de embarcar. El vuelo estaba programado para el domingo en la mañana así que Kiba la había llevado hasta allí, prometiendo ir a recogerla al domingo siguiente. El nudo en su estómago no desaparecía, de hecho aumentaba a medida que hacía el registro en migración y luego esperaba junto a su jefe para subirse al avión.

Iban para la ciudad de Cantón, en China. El vuelo tenía una duración de 5 horas, por lo cual estarían aterrizando cuando la tarde apenas había empezado. Mientras esperaban Neji solo le comentó que prefería ese horario porque alcanzaba a desayunar y al llegar a su destino todavía encontraba restaurantes abiertos para conseguir comida decente, lo que no ocurriría si tomaba un vuelo nocturno y arribaba a la madrugada.

En el área de migración sonrió cuando el agente le dio la "bienvenida a casa" y le pareció ver que el Hyūga a su lado enarcaba una ceja como si hubiera comprendido la frase, pero en ese momento no mencionó nada. Cuando las fechas fueron definidas también se tuvo que encargar de reservar el hotel, por lo que de una vez tomaron un taxi en esa dirección. El acento era un poco diferente a lo que se había habituado y la recepcionista era una señora mayor que parecía regañarla con cada palabra mientras ella trataba de hacer el check-in.

- ¡Los anillos no coinciden! — señaló su mano y la de Neji, viéndolos de forma reprobatoria a lo que el Hyūga pareció curioso por ser aludido aunque no había entendido nada

- Es porque no es mi esposo, es mi jefe y este es un viaje de negocios — aclaró tratando de no perder la paciencia con la mujer — si revisa en su pantalla podrá ver que son 2 habitaciones separadas

Esperó, si eso no funcionaba su siguiente plan era buscar un vaso de agua y arrojárselo a la mujer a la cara para posteriormente disculparse con Neji y decirle que se había equivocado al hacer la reservación del hotel. El ceño fruncido de la recepcionista no desapareció, pero por fin le entregó las llaves de las habitaciones. Para él había pedido una suite con todo, mientras que para ella una habitación más sencilla con lo básico. Igual que con los vuelos, él había viajado en primera clase mientras que ella había ido en ejecutiva. En el momento que por fin estuvo a solas buscó su teléfono para llamar a su casa, sonriendo al ver a Ryuu del otro lado de la pantalla.

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Estoy a punto de empezar a escribir el último capítulo de esta historia (en serio), ¿Alguna idea de cuántos quedaron en total?

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Les recuerdo que todos los comentarios son bien recibidos en forma de review y que pueden ir a darse una vuelta por mi twitter (Idamariakusajis) o mi instagram (idamariakusajishi) en los que intento ser un poquito activa.

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Att: Sally K