Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 29. Acuerdo

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Escondió la cabeza contra el cuello de Neji para de esta forma poder amortiguar el sonido de su gemido mientras su cuerpo temblaba ligeramente, las manos en su cadera la tomaron más fuerte acelerando los movimientos y deteniéndose solo unos segundos después tras emitir algo parecido a un gruñido. No quería moverse, no quería ver la cara del hombre sobre el que estaba sentada sin ropa interior y con su vestido arremangado a la cintura.

Era un lunes de agosto y desde unas semanas atrás sin un motivo del todo válido había decidido empezar un peligroso juego que los había llevado a la posición en que estaban, literalmente. Lo que no estaba segura era si eso significaba que había ganado o perdido. Con desgana se puso de pie y levantó su panty para ir al baño que él tenía en su oficina aunque no le hubiera pedido permiso para hacerlo. Debía limpiarse, desaparecer los rastros de lo recién ocurrido y luego regresaría a su escritorio para continuar su trabajo.

Se vio en el espejo, su rostro, cuello y lo poco que se alcanzaba a ver de su pecho estaba completamente rojo por la razón obvia. Tomó un poco de agua en sus manos para borrar unas cuantas arrugas que se habían formado en su vestido, respirando profundamente un par de veces y tras estar segura que se veía igual que en la mañana antes de llegar a la oficina, salió del compartimiento.

- Necesito el informe de julio — dijo Neji en su dirección, la silla usada había regresado a su lugar y él también estaba nuevamente en su actitud de siempre, dando un sorbo al vaso de café que a esas alturas debería estar casi frío

- Enseguida

Mientras ajustaba los últimos datos del informe pensaba en que no sabía el porqué había actuado de esa forma. Desde el viaje a China en mayo no había vuelto a tener relaciones con su jefe, hasta esa mañana, pero antes de eso su trabajo había permanecido tal y como antes. Tampoco es que se la pasara pensando en algo semejante.

El problema había empezado en el cumpleaños de Kiba cuando estaban en el restaurante al que habían ido a cenar, ese mensaje que alcanzó a ver cuando la pantalla del teléfono de él se iluminó ligeramente precisamente por la notificación. Estaba segura de lo que había leído y cuando su esposo e hijo habían ido al baño revisó el celular, no abrió la conversación porque las palabras eran obvias y esta vez el número no estaba guardado con ningún nombre. Por eso lo había anotado en su propio teléfono antes de dejar el aparato tal y cómo estaba en la mesa.

No era una sospecha, su esposo de nuevo veía a otra mujer. El resto de la velada fingió que no lo sabía y lo vio revisar los mensajes mientras esperaban que el valet parking llegara con el auto. Ese año no habían viajado a ninguna parte porque él dijo tener mucho trabajo y que podrían tratar de hacer algo corto para el cumpleaños de Ryuu o esperar a las minivacaciones de fin de año. No podía enojarse o sentirse decepcionada como cuando ocurrió lo de Tayuya, ella misma había cometido dicho pecado en el viaje con su jefe, pero igual le daba un mal sabor de boca.

No podía aducir un dolor de cabeza esa noche en la cama, era su cumpleaños y obviamente debían celebrarlo, tan solo trató de desconectar su mente durante el encuentro, disfrutando porque siempre le había gustado la habilidad de su esposo. Le había gustado cuando no tenía con quién compararlo y le seguía gustando aunque no pudiera decir en voz alta que se había acostado con alguien más.

Cuando revisó el número vio que la foto en la aplicación de mensajería mostraba a una mujer de cabello rojo con lentes ¿tenía Kiba una fijación con las pelirrojas? Y otra aplicación para reconocer números desconocidos le dio el nombre. Eso no cambiaba nada, se sentía hipócrita de reclamarle y el divorcio era un tema que seguía estando fuera de la mesa. No podía arriesgarse a perder a su hijo y por más que tuviera ahorros, estos no cubrirían todo el proceso legal que se le vendría encima para pelear su custodia. Así que solo podía hacer caso omiso a su descubrimiento.

El lunes en la oficina todavía pensaba en el tema, en la pregunta de Neji el día de su entrevista sobre qué le había visto ella a Kiba. Y debía responderse con honestidad, el Inuzuka era atractivo, lo había sido cuando lo conoció y lo seguía siendo, era gracioso y no estaba segura de poder describir exactamente cómo es que había resultado perdidamente enamorada de él. Tal vez su seguridad porque siempre parecía que sabía lo que hacía, ¿era eso? ¿qué le había coqueteado y ella había caído rendida al no conocer nada más? Ni siquiera podía asegurar que ella supiera coquetear, tenía 28 años y nunca había coqueteado propiamente. Antes de su esposo su única experiencia se resumía en que había besado un chico a los 15 y eso había sido más iniciativa de él.

Ese era el peligroso juego que había empezado en la oficina, porque no tenía donde más hacerlo. Había leído un poco sobre cómo se coqueteaba y su conejillo de indias era su jefe. Pero en un sentido estricto además de ser un juego estúpido y arriesgado, no debería tener validez "científica" si tenía en cuenta lo que ya había pasado entre ellos. La cuestión es que le gustaba, le gustaba ver las pequeñas reacciones de Neji que coincidían con lo que había leído, por ejemplo cómo cuando ella mordía la punta del bolígrafo podía verlo alternando su mirada entre sus labios y lo que señalaba con la otra mano. No era exactamente sacarse una espina o vengarse de Kiba, tan solo era de alguna forma sentir que era una mujer capaz.

No es que ella fuera a trabajar en minifaldas o escotes pronunciados, lo que hacía era sutil y así mismo era la respuesta obtenida. Hasta el viernes anterior en que Neji la había tomado por la cintura y pasado la nariz por el largo de su cuello mientras respiraba profundamente, lo que hizo que toda su piel se erizara y tuviera que reunir toda la fuerza de voluntad que no estaba segura de tener para apartarse, viéndolo sonreír de lado antes de soltarla.

En la noche durante la cena Kiba había dicho que tenía que viajar la siguiente semana y que estaría por fuera un par de días por un negocio, algo que ella no le creía del todo pero no le dijo nada. El domingo finalizando la tarde lo llevó al aeropuerto y tras despedirse de él, con Ryuu regresaron a la casa.

Y eso la regresaba a ese lunes en que estaba, no negaría que esa mañana había despertado extrañando a su esposo y pensando también que llevaban 2 semanas sin sexo, que se volverían 3 precisamente porque él estaba de viaje. En la oficina su día había empezado normal, fue a la tienda de café para comprar el café de su jefe y un té en leche para ella. Dejó el té en su escritorio y entró para darle la bebida a Neji, rozando sus manos en algo que fue en parte casualidad, en parte planeado y cuando se fue a ir él la detuvo.

Su esposo no estaba y ella había pensado justamente en su propia falta de intimidad, porque estaba segura que Kiba no llevaba el mismo tiempo que ella sin relaciones. Había sido algo más bien rápido, estaban en horario laboral y ella debía regresar a su escritorio para contestar las llamadas. Por eso la opción elegida había sido una de las sillas de la mesa de reuniones.

Mientras volvía a entrar a la oficina de Neji para entregarle el informe pedido trataba de decirse a sí misma que no debería sentirse culpable, la sensación era demasiado placentera para que fuera opacaba por la culpabilidad.

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Se dio la vuelta en la cama para reacomodarse pues sentía que estaba a punto de caerse y algo a su lado se lo impidió, o mejor dicho, alguien. Se incorporó lo suficiente solo para comprobar con la escasa luz que se colaba del otro lado de la cortina que había más de media cama libre, sin embargo Tenten se encontraba dormida pegada a su lado y a punto de sacarlo de la cama. Su vejiga dijo que ya que se había despertado necesitaba ir al baño y encendió la lámpara antes de ponerse de pie.

Era octubre y estaban en Corea del sur, una negociación en la que por primera vez ni siquiera propuso que viajaran hasta su oficina y aceptó ir hasta la empresa directamente, acompañado de su intérprete claramente. Debía decir que no entendía del todo a la castaña, primero había sido la actitud temerosa de no decirle a su esposo, luego besarlo y lo que hicieron en el anterior viaje, a veces coquetearle en la oficina pero exceptuando 2 ocasiones no le permitía hacerle nada más y luego ese viaje en el que desde la primera noche lo invitó a entrar a su habitación y lo dejó hacerle de todo.

Tal vez sí estaba algo loca y de ahí que estuviera casada con Kiba. No le importaba del todo, él tan solo estaba disfrutando el viaje que iba bastante bien, no solo por lo que hacía cada noche sino porque la negociación avanzaba sin contratiempos. Al regresar a la cama vio que Tenten se había apropiado del todo del espacio de la cama en el que él estaba antes, por lo que la rodeó para acostarse en la parte libre. Estaba por estirar la mano sobre ella para apagar la lampara cuando la castaña abrió los ojos, viendo a todas partes adormilada antes de encontrar su mirada y dibujar una pequeña sonrisa.

- ¿Qué hora es?

- Apenas van a ser las 3 de la mañana — Tenten se cubrió la boca para bostezar y asintió, a pesar de la hora, dormir no era algo que pasara por su mente en ese momento y se lo hizo saber al empezar a besar su cuello

- Apaga la luz — murmulló ella, correspondiendo a sus intenciones

- No — contestó en un susurro, definitivamente no quería apagar la luz.

Tenten tenía un cuerpo increíble que merecía ser visto y disfrutado por completo. No es que quisiera comparar, pero era muy diferente su cuerpo al de su esposa. No se quejaba del cuerpo de Shion, ni más faltaba, era una modelo después de todo. Y esa era la cuestión y la gran diferencia, su esposa cuidaba cada caloría que ingería, hacía mucho ejercicio para mantener tonificada y al estar en pasarelas de alta costura, bueno, era ese tipo de cuerpo. La castaña por su parte tenía más curvas, aunque era notorio que también hacia ejercicio.

- Puedo preguntarte algo — el cansancio estaba por vencerlo tras esa nueva ronda y lo más sensato era dormir porque tenían una reunión en la mañana

- Dime

- Es... personal y estás en tu derecho de no contestarme

- ¿Vas a volver a preguntarme qué le vi a Kiba? — él sonrió de lado

- No, no exactamente, es... — acarició ligeramente la parte baja del abdomen de ella, justo sobre la cicatriz que apenas si era más clara que su tono de piel — es sobre esto

- Sí, Ryuu nació por cesárea — contestó Tenten de una vez

- No, esa no es mi pregunta — la cicatriz en sí misma lo decía — ¿Ryuu nació prematuro? — ella pareció confundida

- No, mi hijo nació a término es solo que... no estaba en la posición correcta cuando empezó el parto y por eso tuvo que ser una cesárea de emergencia — él enarcó una ceja — ¿Por qué lo preguntas?

- ¿De cuántos meses te casaste? — hasta donde recordaba ella había dicho que su aniversario era en marzo y en su cabeza tenía sentido que hubiera sido cuando estaba en su primer o segundo mes. Tenten empezó a reírse

- ¿Me vas a echar en cara de nuevo que me embaracé tan joven? — él negó con la cabeza, aunque volvía a pensar en el Inuzuka acostándose con una menor de edad — estaba por cumplir 16 semanas

- ¿Qué? ¿Cómo lo ocultaron hasta ese momento? — por su mente pasaba que tuvieron que esperar que ella cumpliera la mayoría de edad y hacer lo que fuera necesario para evitar un escándalo antes de la boda

- No lo hicimos — se encogió de hombros — no supe que estaba embarazada el primer trimestre, no tuve ningún síntoma ni se me notaba que lo estaba

- Imposible

- En serio, te mostraré — ella se giró hacia la mesa de noche y frunció el ceño — ¿Has visto mi teléfono? — él lo tomó de la mesa de noche que estaba de su lado — que raro, siempre lo dejo en mi lado de la cama... — musitó entre dientes — a ver, estoy segura que esas fotos siempre se sincronizan — pasaron algunos segundos con ella concentrada en deslizar la pantalla — aquí, esta foto es de ese día

- Es un vestido holgado — bueno, podía medianamente entender que Kiba se hubiera fijado en ella a esa edad y en esa foto se veía tierna en el vestido rosa muy claro y los rizos que caían de su peinado. El que se hubiesen fugado no implicaba que el matrimonio hubiera sido en jean y tenis. Aunque respecto al motivo para estar viendo la imagen la verdad es que no, no se alcanzaba a ver ninguna curva bajo el vestido

- Déjame ver si hay alguna que se note mejor — volvió a concentrarse en la pantalla — esta — era una imagen de Kiba abrazándola justo por el abdomen y no, no se veía ninguna barriga que insinuara un embarazo. Aunque lo que le llamó la atención no fue eso, fue la mujer que aunque no era el foco se alcanzaba a ver en toda la esquina

- Creí que ustedes se habían fugado — Tenten asintió — ¿entonces por qué está Tsume ahí? — antes de poder tocar la pantalla y hacer zoom la castaña bloqueó el teléfono

- Debe ser una mujer parecida — su voz sonó esquiva y él evitó fruncir el ceño, eso era cuando mínimo raro

- Sí, debe ser que veo mal por la hora — no era el momento de averiguar más al respecto — lo mejor será dormir, tenemos la reunión temprano

Tenten no contestó, tan solo dejó el teléfono en la mesa de noche y se acomodó antes de apagar la lámpara.

El resto del viaje evitó completamente cualquier mención a la boda de ella y la foto que había visto. El gesto severo del rostro de Tsume era difícil de confundir, pero de nuevo, no preguntaría más. Tal vez en un futuro o en alguna posible conversación con Kiba podría intentar averiguar algo más, o tal vez no le fuera relevante ni de su incumbencia en lo absoluto.

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En diciembre había decidido asistir a la reunión de fin de año de la empresa para revisar los indicadores hasta el momento, bueno, no había decidido propiamente. Su tío le había escrito para que subiera a su oficina y una vez allí le comentó que le gustaría que por una vez estuviera en dicha reunión porque había algo que debía ver. Los otros directores no ocultaron su sorpresa al verlo pues era bien sabido que él no asistía ni trabajaba para cumplir indicadores que le fueran impuestos, a pesar de siempre velar por el crecimiento del corporativo familiar él tenía su propia forma de llevar un seguimiento de su desempeño y en general lo hacía porque era lo que le gustaba.

Konan dio su reporte sobre la que técnicamente era su área y por fin supo el motivo para haberlo hecho asistir. Una nueva gráfica fue mostrada con los resultados de las expansiones conseguidas y al compararla con el año anterior la diferencia era bastante notoria. Gracias a él la empresa había tenido un crecimiento importante. Él tan solo aceptó los cumplidos en silencio y agradeció cuando por fin pudo regresar a su propia oficina.

Había una diferencia en ese año con respecto a los anteriores y era Tenten, si bien la castaña llevaba casi 3 años trabajando para él, había sido apenas hasta ese año que él había empezado a delegarle algunas nuevas funciones y hacer lo de darle algunas negociaciones fallidas para revisar. Al principio se notaba que era algo que ella nunca había hecho y sus respuestas o eran demasiado contenidas o por el contrario se excedía en lo que ofrecía lo que daría un escaso margen de ganancia. Pero con algunas retroalimentaciones fue mejorando y él había logrado rescatar un par de negocios con las propuestas que ella había hecho.

Por eso en enero estaba pensando en tal vez decirle a Recursos Humanos que le hicieran un aumento de sueldo considerable, no el aumento normal que todos los empleados tenían al inicio de año sino uno en reconocimiento a su desempeño exclusivamente. Si las circunstancias hubieran sido diferentes lo habría hecho sin dudarlo, pero que el pensar en incrementar su sueldo coincidiera con la aventura que estaban teniendo le hacía pensar que ese era el verdadero motivo, y no era así.

Igual debía reconocerle su trabajo y por eso lo que hizo tras hablarlo con su tío fue darle un ascenso, las funciones que realizaba no eran solamente las de una asistente y aunque su sueldo desde el principio había sido más alto en consideración a sus idiomas, era el momento de reconocer que eso también iba más allá de las funciones normales.

"Analista de negociaciones" decía ahora su cargo en el organigrama. Tenten había estado feliz por el nuevo paso en su carrera y por el cambio en la firma de su correo, no es que alguna vez la hubiera visto inconforme con ser solo una asistente, pero se notaba algo similar al orgullo en su rostro. Curiosamente lo relacionado a su café en las mañanas y atender las llamadas seguía siendo función de ella.

Para febrero habían ido a Francia, no es que buscara viajes cada mes o más seguido que antes, era solo que había dejado de ser reacio a hacerlo porque tenía un gran motivo para viajar y era lo obvio, esas eran las únicas noches que ellos podían compartir. No negaría que en algunas ocasiones se había encerrado con Tenten en el baño de su oficina pues de por sí era arriesgado hacerlo allí y más aun cuando cualquiera podía ir a ese piso, descubriéndolos. Por eso trataba de contenerse, pero eso no pasaba en los viajes.

Se había reído de la castaña en ese viaje particularmente al descubrir que aunque era brillante para algunos temas y retenía gran cantidad de información en su cabeza, no sabía hacer la conversión de tiempo y si no veía primero el doble reloj en su celular, no sabía qué hora era para su familia. Llamando a Kiba cuando para el hombre era la 1 de la mañana para saludarlo y que le pasara a Ryuu para ver si podía ayudarlo con los deberes. En las noches cenaban juntos, pero la hora del amuerzo era por aparte porque era la hora que coincidía con la cena de su hijo, había sido bastante complicado para ella en ese viaje poder compartir con su familia. A él le había dado lo mismo, Shion ni siquiera le había escrito.

Al regreso al país y a su oficina hubo un cambio, si es que podía llamarse de esa forma. Como siempre habían arribado el domingo y al ser un vuelo de 12 horas él decidió que lunes y martes serían días libres para poder descansar y de paso recuperarse del obvio jet lag por el cambio horario. El miércoles llegó a la hora habitual viendo a Tenten ya en sus ocupaciones, era casi el mediodía cuando la escuchó subir la voz y lo que podía suponer era una discusión, lo suponía porque no tenía ni idea de lo que decía por ser en otro idioma pero la forma en que fruncía el ceño y gesticulaba le daba a entender eso.

- ¿Qué ocurrió? — preguntó en cuanto ella prácticamente tiró el teléfono y bufó, los ojos castaños lo vieron y se sonrojó

- Lo siento — él enarcó una ceja esperando respuesta — no debí exaltarme y hablarle así a esa persona

- ¿Quién era?

- Una persona de la empresa Tianji — su mente de una vez le recordó que estaba empezando una negociación con ellos, guardó silencio esperando que continuara — me dijo incompetente porque llevan más de una semana llamando para hablar contigo urgentemente y apenas hoy les contesté el teléfono

- ¿Urgentemente?

- Algo sobre el correo que enviaron el martes de la semana pasada y que no les has respondido

- Tenía la respuesta automática en mi correo aclarando que no estaba en el país

- Se los dije, les dije que yo también fui en ese viaje y por eso no atendí el teléfono — frunció el ceño

- ¿Qué te dijeron?

- Que mi deber era amarrarme a este escritorio, para eso son las asistentes

- ¿Algo más? — ella negó con la cabeza — ¿no les dijiste que no eres mi asistente? — volvió a negar y él se quedó pensativo por un momento

- Sé que estuvo mal, me disculparé si vuelven a llamar

- No hace falta, aunque ellos tienen razón en algo — Tenten se vio desconcertada — debería haber alguien que atienda el teléfono durante los viajes — aclaró — hablaré con Recursos Humanos

- ¿De qué? — seguía confundida

- Necesito una secretaria, alguien que se dedique exclusivamente al teléfono y esas cosas — la castaña fue a decir algo pero él siguió hablando — tú eres una analista, esto debí hacerlo antes — ella no contestó nada — voy a revisar y les contestaré el correo, a ver si se atreven a volver a llamar

Fue lo último que dijo antes de regresar a su escritorio. Lo primero fue hacer la solicitud de la secretaria, no tenía grandes requerimientos ni siquiera respecto a idiomas o algo así, que Tenten contestara el teléfono y tuviera la decencia de facilitarles a quienes llamaban el hablarles en su idioma no significaba que fuera una obligación, como mucho inglés si era posible y ya. Lo segundo fue contestar el correo "urgente" de la empresa, simplemente rechazó la contrapropuesta que le habían hecho y dejó claro que de no aceptar las condiciones que él había estipulado con anterioridad, estaba fuera.

Para el lunes tenía citadas a algunas candidatas que Recursos Humanos previamente había evaluado, eran 4 mujeres a las que tendría que entrevistar. Se presentarían en su oficina con una diferencia de media hora y la verdad es que le parecía un tiempo excesivo, no creía ocupar más de 10 minutos con cada una.

- Dime — dijo al contestar el teléfono

- Acaba de llegar la primera

- Dile que pase

- Enseguida, ¿quieres que les lleve algo?

- Para mí un vaso de agua

Colgó y un segundo después la puerta se abrió, dejando ver primero a Tenten que le dio paso a una mujer de cabello negro corto, él le indicó a esta que se sentara y justo un minuto después la castaña regresó con 2 vasos de agua. Era una mujer mayor que él, Shizune se llamaba, tenía 46 años y toda su vida laboral se había dedicado a ser secretaria de un mismo empresario, quedando desempleada porque se había cambiado de país.

La segunda mujer era rubia, exactamente el mismo tono de cabello platino de su esposa. Su nombre era Samui y se veía algo seria, apenas iba a cumplir los 23 y estaba estudiando en las noches una carrera en contabilidad. La tercera fue otra pelinegra, Shizuka, al parecer Recursos Humanos había elegido a todas con la misma inicial en el nombre. Al igual que Samui tenía la misma edad y estaba estudiando en las noches, en ese caso para ser ingeniera.

Supo que había algo mal con la cuarta mujer desde que Tenten abrió la puerta con un gesto que evidenciaba que trataba de contener el enojo y contrario a las anteriores entrevistas no regresó con un vaso de agua ni ninguna bebida para la mujer. Era una pelirroja vestida de forma llamativa e indecente, en su concepto, mientras él hacía las preguntas le pareció verla mover su cabello e inclinarse ligeramente como dándole un vistazo a su escote que era más pronunciado de lo sugerido para una entrevista.

Cuando se despidió de ella la vio sonreírle demasiado y al girarse para irse reafirmó que la falda era excesivamente ajustada rayando en lo vulgar, dejó el currículo junto a los otros e inhaló profundo. Un minuto después sin llamar antes a la puerta Tenten entró a su oficina, todavía conservaba el gesto enojado.

- ¿Cómo te fue?

- Me gustaron 2, quiero que Recursos Humanos me dé su informe exacto para tomar la decisión — levantó los currículos y el ceño de Tenten se frunció

- ¿Te gustó ella? — él enarcó una ceja — la que se acaba de ir — fue algo parecido a un siseo y su curiosidad se despertó

- Tal vez — tanteó y la castaña se cruzó de brazos — ¿conoces de algún lugar a...? — revisó la hoja para recordar el nombre — ¿Tayuya?

- No voy a trabajar con ella — fue la única respuesta, seguía queriendo saber más aunque la había descartado desde que la había visto entrar

- ¿Algún motivo en especial? — nada — como dije, quiero ver los resultados de las pruebas, luego de eso tomaré mi decisión — Tenten se puso roja, de alguna forma parecía una escena de celos

- Voy a dejar esto claro — la única vez que la había visto así de seria fue cuando la entrevistó y ella se enojó por el comentario de su embarazo — si la contratas a ella —pronunció diferente esa palabra — tendrás mi renuncia sobre tu escritorio el mismo día

No dijo más, salió de la oficina casi dando un portazo y él quiso reírse. Si eso hubiera sido una escena de celos probablemente le habría contestado que ni ella tenía derecho a tal cosa y así mismo él tampoco podía. Desde que habían empezado esa aventura él le había pedido a Tenten en varias ocasiones que le hiciera reservaciones en algún restaurante o un hotel en alguna ciudad cercana para ir el fin de semana con su esposa y la castaña lo hacía diligentemente sin ninguna expresión. Tampoco la había visto hablar así de alguien, ni siquiera de Tsume por más que se notaba que tenía una relación tensa con su suegra.

Probablemente después trataría de averiguar el motivo para ese odio específico de Tenten hacia la pelirroja, por ahora era el momento de regresar su atención al trabajo.

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Att: Sally K