Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 30. Aprehensión

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Le había mentido parcialmente a Neji en algo, y no, no estaba pensando en el enojo que le había sido muy difícil disimular ese día que vio a Tayuya frente a su escritorio. Esa mujer representaba una época muy oscura no solo de su matrimonio sino para ella en sí, representaba todo el dolor que había sentido al descubrir que no podía confiar en su esposo y también representaba las palabras hirientes de Tsume junto a la amenaza de perder a su hijo. Su esposo la había engañado y la que iba a perder a su pequeño dragón era ella.

Pero no, el Hyūga no le había vuelto a preguntar por el tema así que no era en eso en lo que había mentido. Había mentido un poco en el anterior viaje a China al decir que ella no conocía mucho de la ciudad en la que había nacido. Kiba había organizado una vez un viaje a Zhengzhou y ella le había preguntado a su madre si recordaba el barrio en que vivía, dado que su esposo jamás le había reprochado su origen accedió a ir hasta la zona.

No era exactamente uno de los barrios bajos, al menos en la actualidad, lo que sí es que era un barrio muy habitado y lo único que se veían eran enormes edificios con cientos de apartamentos. No se bajaron del auto, tan solo tomó un par de fotos para enviárselas a su madre y continuaron sus vacaciones de ese año recorriendo algunas zonas más turísticas y alegres de la ciudad. No era una completa mentira porque tampoco es que pudiera decir que la había conocido por completo durante esas vacaciones.

Por eso cuando Neji le comentó que la empresa con la que estaba empezando a negociar, y quería que ella hiciera las revisiones a las condiciones además de las traducciones, quedaba en esa ciudad específica tan solo sonrió sin estar segura si lo había hecho a propósito o no. Es decir, era abril y casi 1 año atrás había sido el anterior viaje a China que de alguna forma empezó esa aventura que jamás admitiría en voz alta. Dejó sus propios pendientes al día y el viernes en la tarde se despidió de Shizune, la mujer llevaba un par de meses trabajando como secretaria y se habían caído bien.

El sábado salió con su familia a su campo floreado, a Ryuu le encantaba el lugar y era una tradición ir cada año al menos una vez en primavera. De regreso en su hogar estuvo revisando que su hijo no tuviera deberes pendientes y luego de eso se dedicó a empacar la maleta, viajaría el domingo en la mañana y si todo iba bien para el viernes estaría de regreso. A pesar de la obvia razón por la que disfrutaba esos viajes, no dejaba de creársele un hueco en el pecho por tener que estar lejos de su pequeño dragón tantos días.

Su familia la había acompañado al aeropuerto, a lo lejos pudo ver a Neji acompañado de Shion, él no entendía cómo Kiba y ella estaban juntos, y la verdad es que ella tampoco lograba entender la relación que el Hyūga tenía con su esposa. Neji no era expresivo y podía apostar que tampoco era especialmente romántico, por otro lado estaba la rubia que parecía ignorar a todos los seres vivientes del lugar mientras tenía una ligera mueca de desprecio en su rostro, estaban sentados uno junto al otro sin hablar.

A su mente venía la idea que era como ver esas parejas en la que ambos son muy atractivos y de alguna forma eso hacía que se juntaran al otro, como si la belleza se atrajera entre sí, porque nadie podía negar que la esposa de Neji era una mujer muy hermosa, de hecho podrían hacer un concurso entre cuál de ellos tenía mejor cuidado el cabello, aunque el Hyūga lo tenía más corto en comparación al de Shion que le llegaba a la cadera. Pero a la vez parecía ser lo único en común que tenían, no había gestos cariñosos como un abrazo o estar tomados de las manos mientras esperaban juntos. Por ejemplo ella amaba recostar la cabeza en el hombro de su esposo o que la abrazara y le acariciara ligeramente la espalda mientras era la hora de abordar.

Apretó fuerte entre sus brazos una última vez a Ryuu y le dio un beso a Kiba cuando fue la hora de ir a migración, ella había sido quien había reservado los vuelos y no sabía que Shion también iba a viajar, pero la mujer también cruzó a esa área. Supondría que era algo bueno para ellos que la rubia decidiera acompañarlos lo que de paso le daría tiempo a ella de esta vez sí usar el viaje para hacer algunas compras o tratar de conocer un poco más su ciudad natal.

- Consígueme una botella de agua mineral — escuchó las palabras dirigidas a ella aunque Shion no la veía directamente, asintió de una vez y fue a una de las tiendas que quedaba de camino a la puerta designada

- Gracias — fue Neji quien contestó al ver que la mujer solo tomaba la botella sin decir nada, él tenía el ceño fruncido — ya regreso — se despidió al llegar a la puerta de su vuelo, continuando su camino junto a su esposa

Ella se sentó, buscando de una vez su celular para llamar a su hijo. Apenas iban en el auto así que con una sonrisa lo escuchó contarle todo lo que iba viendo por el camino, cuando oyó por el parlante que llamaban a los pasajeros de primera clase pudo observar que justo Neji llegaba en ese momento sin su esposa e ingresaba. Por lo visto Shion iba para otro lugar y solo había sido una coincidencia que estuviera también en el aeropuerto.

Una ventaja de los vuelos nocturnos era que se podía dormitar en estos y así el tiempo parecía pasar más rápido, contrario a los vuelos diurnos que prefería Neji y en los cuales ella estaba despierta todo el trayecto. Aunque le daba la razón en lo de poder conseguir comida al llegar, y mejor aún, podía cenar con su familia por medio de una videollamada lo que hacía que la distancia fuera un poco más llevadera. Al colgar se dedicó a organizar su equipaje en los cajones, estaba acomodando una falda en un gancho cuando escuchó que golpeaban la puerta.

Neji la besó en cuanto abrió, buscando el cierre de su vestido de una vez para hacerlo a un lado y agarrarla del trasero para levantarla. Eso podría resolver su pregunta no hecha sobre qué pasaría ese viaje entre ellos, por su mente había cruzado que la presencia de Shion en la mañana cambiaría en algo las cosas, un recordatorio del hecho que ambos eran casados.

- Ne...Neji, espera — tuvo que poner la mano sobre su ombligo, buscando que detuviera un momento el vaivén de caderas que no le había tomado mucho empezar, él hizo algo parecido a un gruñido por la interrupción — no — siguió hablando al sentir que salía de su interior — es solo... hazlo un poco más lento

- ¿Lento? — ella asintió, no sabiendo cómo explicar exactamente que iba demasiado rápido antes y en su concepto tenían todavía parte de la noche disponible por lo que no era lo que quería — ¿Así? — dio un par de estocadas y ella se mordió el labio para contener su gemido, asintiendo de nuevo. En respuesta él la besó, continuando los movimientos por unos minutos antes de volver a gruñir — tengo una mejor idea — con una mano rodeó su cintura, girándolos para dejarla arriba — adelante

Sonrió antes de tomar el control, no le molestaba hacerlo y aunque no fuera el momento de pensar en Kiba, había sido precisamente su esposo quien la había enseñado a conocerse mejor y que fuera capaz de hacerlos disfrutar a los dos estando en esa posición.

- Tenten ¿Alguna vez...? — pronunció Neji viendo al techo cuando terminaron

- ¿Qué?

- ¿Alguna vez has pensado en divorciarte? — no había emoción en su voz

- ¿Por qué me preguntas algo así?

- No lo digo porque siga sin entender cómo es que resultaste con alguien como Kiba, es solo... no lo sé, es algo que he estado pensando últimamente

- ¿Ya no amas a tu esposa?

- ¿Tú amas a Kiba?

- Sí, y a pesar de esto — hizo una seña para dar a entender que se refería a esa aventura — amo a mi familia

- Esa es la diferencia, tienes una familia a la cual amar — su tono ahora fue amargo — en unos meses cumpliré 6 años de casado y mi matrimonio no es para nada lo que había planeado, o imaginado — pausó un momento — nunca he amado a Shion

- ¿Por qué te casaste entonces?

- ¿Tú amabas a Kiba? — ella frunció el ceño al hecho que le devolviera la pregunta — ¿vas a decir que te casaste por amor y no por justificar tu embarazo?

- Acepté casarme porque estaba enamorada — afirmó tratando de no sonar enojada porque metiera ese tema — y porque queríamos darle un hogar adecuado a nuestro hijo, amo a Kiba desde antes que Ryuu naciera

- Yo me casé porque le creí a mi tío cuando dijo que sería lo mejor para alguien como yo dada mi posición, Shion... nuestra relación se basaba mayormente en que la pasábamos bien juntos. Siempre he querido tener una familia así que tuvo sentido cuando se lo propuse

- Un matrimonio no es un negocio, al menos a mí no me parece que pueda verse de esa forma

- ¿Por qué no? Comparar si se tienen objetivos comunes, si tienen temas para hablar, si soportan su compañía mutua — se mordió la lengua para no contestarle que ahí estaba la respuesta de lo bien que había salido su plan — el problema es que nosotros ya no tenemos nada de eso, nunca hablamos realmente, nada de lo que hemos intentado ha conseguido el objetivo que Shion quede embarazada y estoy harto que en el tiempo que compartimos cuando está en la ciudad ella solo quiera ir a eventos sociales o lugares de moda... a veces incluso dudo soportarla por fuera de la cama

- No sé qué decirte

- No lo sé, la que lleva 10 años de casada eres tú ¿en todo ese tiempo nunca ha pasado por tu cabeza algo así?

- 11 años — aclaró — y... sí, pero...

- ¿Por qué no te divorciaste cuando lo pensaste? ¿Qué te detuvo de concretarlo? — ella se mordió el labio, no estaba segura de querer dar tantos detalles de su vida privada

- No puedo divorciarme — era la mejor frase para definir su situación

- ¿Crees que el matrimonio es para toda la vida? ¿Tus padres te dijeron que el amor debe soportar cualquier cosa?

- No y no, mis padres me dijeron que me apoyarían en todo cuando... — él se giró a verla

- ¿Qué tan lejos llegaste?

- No fue solo un pensamiento — admitió finalmente, Neji se estaba abriendo a ella y decidió ser lo más honesta que pudiera — le pedí el divorcio a Kiba, tomé a Ryuu y me regresé a la casa de mis padres

- ¿Cómo te convenció de volver?

- No lo hizo... fue... — inhaló profundo — Tsume me dijo que si me divorciaba me quitarían a mi hijo

- La mañana después de la primera vez en la oficina, por eso dijiste que no te puedes arriesgar a un divorcio

- Soy capaz de hacer lo que haga falta por mi hijo, en ese momento significó regresar junto a Kiba y... buscar juntos la forma de continuar nuestro matrimonio

- ¿Qué hizo tu esposo para que tomaras esa decisión? — ella negó con la cabeza, no iba a contestar esa pregunta — ¿Cuánto llevaban de casados?

- Fue antes de nuestro segundo aniversario

- Segundo aniversario... — pareció pensar — ¿estaban peleados cuando te emborrachaste en el Club?

- ¿Cómo sabes eso?

- Acababa de regresar al país, era mi reunión de bienvenida — ella abrió muy grande los ojos

- Hasta hoy me entero el porqué de esa reunión, todo lo que recuerdo es que llegué al lugar y luego desperté en la cama con una resaca mortal

- Es uno de los motivos por los que no tenía un buen concepto de ti, pensé que eras una borracha — ella frunció el ceño, de nuevo

- Ha sido la única borrachera de mi vida, no suelo beber más que champaña en las celebraciones, odio el vino seco y todas las demás presentaciones del alcohol — se encogió de hombros — pero no diré más, tampoco sé qué decirte respecto a tu matrimonio, creo que todos tienen altas y bajas y si alguno de los dos está dispuesto a luchar para arreglarlo tal vez valga la pena — porque en su caso si Kiba no hubiera sido tan persistente las cosas serían muy diferentes

- Dudo que Shion lo haga, y yo no sé si quiero hacerlo — los dos se quedaron en silencio, por su parte se cubrió la boca para bostezar — creo que es suficiente plática — dijo él de repente, acercándose a ella para empezar a morderle el lóbulo de la oreja

- Ne...Neji, mañana tenemos una reunión temprano — algo parecido a un asentimiento sonó en su oído.

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La conversación con su jefe sobre el divorcio había quedado rondando en su mente no solo al regresar del viaje sino por varios meses, sus padres habían estado juntos toda la vida y eso de alguna forma debería darle un ejemplo a seguir. Pero cuando ella dijo que se divorciaría eso no los había detenido de apoyarla por completo, había tomado varios años que su padre dejara de ver a Kiba como el peor hombre del planeta y de insinuarle cada vez que podía que las puertas de la casa seguían abiertas para cuando ella quisiera abandonarlo.

Su madre todavía no se recuperaba del todo de la muerte de su esposo, y en lo respectivo al Inuzuka aunque era menos reacia, también lo había detestado un tiempo. Ahora le estaba completamente agradecida por todo el acompañamiento durante el luto y lo del departamento, por lo que tras tantos años de esa primera infidelidad se podía decir que era un tema superado.

La palabra clave era precisamente esa, primera, porque no quería saber cuántas iban. Ella misma estaba siendo infiel por lo cual ni siquiera tendría sentido enojarse o reclamar, lo que pasaba por su mente una y otra vez era la duda si tener un matrimonio de esa forma valía la pena. Siempre había dicho que ella no era una esposa trofeo ni una de esas que solo aparenta ser feliz de puertas para afuera, ¿qué tanto era solamente una fachada que cada uno había construido? Kiba por su parte debía pensar que ella no estaba al tanto de la verdad y ella a su vez evitando que él pudiera sospechar.

El divorcio era impensable para ella en cuanto la custodia de su hijo estuviera en peligro, sabía que ya no sería tan fácil como cuando era un bebé que le prohibieran verlo, su hijo acababa de cumplir 11 años y no tomaría a la ligera que un día le dijeran que no podría volver a estar con su madre o comunicarse con ella de ninguna forma. Pero seguía siendo una situación complicada y un riesgo que no podía correr. Y es que por más que lo pensaba, tampoco le veía sentido a divorciarse, ella no era infeliz, no odiaba a su esposo ni se aburría o nada así en su hogar.

Eso no era una fachada, ella amaba llegar a su casa después del trabajo y ser recibida por la sonrisa de su hijo mientras corría a sus brazos, le encantaba el beso con el que la saludaba su esposo cuando cruzaba la puerta poco después que ella. Sus cenas todos juntos como familia y ver a su pequeño dragón, que ya no era tan pequeño y estaba a una cabeza de ser tan alto como ella, llevar la conversación. Que su hijo disfrutara de la compañía de sus padres y que pudieran acostarse todos juntos en la sala a ver televisión.

Sin importar que entre Kiba y ella el sexo estuviera empezando a volverse algo más esporádico y que pasaba máximo un par de veces al mes, le seguía gustando estar entre sus brazos al dormir y que pudieran apoyarse uno al otro. Algunos quizás podrían decir que lo que sentía hacia su esposo no era amor sino costumbre, tras 12 años de relación y solo 1 año menos que eso de casados lo que predominaba era que se habían acostumbrado uno al otro. Sin embargo esa definición tampoco le gustaba, aunque no pudiera contradecirla del todo.

Y luego a su mente llegaba Neji, llevaba más de 1 año en esa aventura con él y si bien el sexo tampoco era algo muy frecuente por fuera de los viajes, en especial desde que Shizune había sido contratada, de alguna forma su relación no se limitaba solo a esos encuentros. Desde que había empezado a trabajar para el Hyūga se había dado cuenta que era un hombre muy reservado y no ventilaba su vida privada, en los viajes él se estaba abriendo cada vez más a ella. Siempre le había preguntado cosas respecto a su vida, la diferencia es que él también le contaba anécdotas de su pasado, bien fuera de su infancia, de su tío y sus primas, de sus años fuera del país o hasta de sus negocios, de casi todo menos de su matrimonio.

Desde el viaje a China en el que él mencionó que estaba pensando en divorciarse no había pasado nada, estaban en diciembre y habían tenido 2 viajes más ese año en los cuales el tema no se mencionó, pero Shizune había tenido que hacer varias reservas a restaurantes para ellos e incluso Neji se tomó una semana libre para viajar con Shion a la playa. Al parecer su comentario sobre tratar de luchar por arreglar su matrimonio había funcionado y él había decidido poner de su parte para salvarlo. A pesar de no estar en contra de los divorcios, se alegraba por ellos y que decidieran darse una nueva oportunidad.

El viernes salió temprano, tenía una cita médica y no quería llegar tarde. Mientras esperaba en el consultorio que el doctor llegara tan solo trató de no mostrarse incómoda, le gustaba el consultorio del médico familiar que también era el pediatra de Ryuu, no tenía ningún problema en llevar a su hijo a todas sus citas, pero la historia era diferente cuando se trataba de las de ella. Esa aversión la había heredado su pequeño dragón y por eso le prometía helados para que se comportara, pero a ella misma no podía convencerse con algo así. Por mucho se decía que entre más rápido la atendieran, más rápido se iría, eso y que siempre era mejor ir antes que fuera algo grave que requiriera una hospitalización o algo peor.

No era nada del otro mundo, era más una cita de rutina y de paso de control de su anticonceptivo. O eso fue lo que le mencionó el médico al empezar a revisar su historia clínica mientras la actualizaba, ella solo estuvo incrédula, por su cabeza pasaba que había sido hacía poco tiempo que habían hablado con Kiba sobre lo de tener otro hijo y decidido esperar. Pero no, ya se cumplirían 5 años nuevamente.

- Por lo que me ha relatado lo mejor será quitar el dispositivo, los cambios en su ciclo y los dolores de cabeza es probable que estén relacionados a este. Recomiendo que lo hable con su esposo y decidan por cuál método va a cambiarlo.

- ¿Cuáles son las opciones?

- Se debe cambiar el tipo de hormonas, por lo cual lo sugerido serían las inyecciones mensuales o la píldora diaria — ella apretó los labios, ambos sonaban horribles — hay también una versión de la inyección trimestral, aunque hormonalmente es similar a su método actual — recordaba esas inyecciones y que eran dolorosas, por eso la perspectiva de algo así cada mes no era una opción.

En el auto de camino a su casa empezó a darle vueltas al asunto, retomando el pensamiento sobre si su relación con Kiba era costumbre, una fachada o qué exactamente. Contrario a la anterior vez en qué tuvieron que hablar de ese tema y él propuso esperar, ahora era ella quien no estaba para nada segura de querer otro hijo o al menos no en ese momento específicamente. Tampoco quería tener esa conversación, no quería pensar en ellos viéndose a los ojos y tratando de decidir algo tan importante como ampliar su familia cuando ambos eran mentirosos.

Por su mente pasó el hecho que Hana estaba embarazada, probablemente eso le serviría para distraerse respecto a lo que era volver a tener un bebé en sus brazos, al menos mientras la indecisión que la embargaba desaparecía y poder decidir con calma si realmente valía la pena el traer una nueva vida a vivir en ese hogar gobernado por las mentiras.

Así que contrario a lo que el doctor había mencionado, no lo hablaría con su esposo para que lo decidieran juntos. Odiaba las malditas inyecciones pero de momento se pasaría a esas y ya. Después podrían tener esa conversación, en ese momento simplemente no quería hablar de ello ni pensar más en el tema.

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Dio un sorbo a su café mientras revisaba los pendientes para esa semana en su correo. Prestando especial atención a uno que era enviado por su esposa, Shion solía enviarle todo por mensajes al teléfono pero probablemente dada la seriedad del tema o que a ella le había llegado la respuesta de esa forma, había decidido compartírselo a él por ese medio. Era un correo de un reconocido médico especialista en fertilidad, allí estaba la fecha de la cita además de la información y exámenes que deberían llevar ese día.

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Flashback

Después de lo que había hablado con Tenten sobre divorciarse había tomado la decisión de hacerlo, estaba harto de su matrimonio y simplemente no pensaba seguirlo, él quería tener un hijo por lo tanto después de tantos años el regresar a una casa completamente sola no era lo que él tenía en mente el día que decidió dar ese paso. No se trataba solamente del hecho que Shion hubiese decidido que su carrera era más importante, era que sus gestos y conversaciones ya ni siquiera lo incluían a él. No negaría que la forma en que le había hablado a la castaña en el aeropuerto lo había enojado, en especial porque no se trataba solamente de tratarla mal a ella sino a todas las personas en general, desde hacía un año o algo más su actitud respecto a las personas había empeorado y se había vuelto mucho más despectiva que antes. Incluso había tratado mal a la servidumbre de la casa y en un par de meses todo el personal tuvo que ser renovado porque renunciaron o ella los despidió.

Para él un hogar era un lugar cálido, agradable, en el que podía estar en paz y ya que era casado, un lugar en el cual estar con su familia. En vez de eso al regreso del viaje lo recibía la misma frialdad de siempre y cuando Shion estaba en casa no tenía realmente paz porque ella insistía en que salieran al club o a algún sitio muy concurrido. Y no, no había más familia que esa.

Había hablado con sus abogados, si bien habían firmado un prenupcial antes del matrimonio, en este se habían estipulado algunas cláusulas y condiciones que en caso de una separación la favorecerían a ella. No iba a desistir solo porque tuviera que darle una pensión, tan solo quería saber qué era negociable y de cuánto se hablaba exactamente, saber cuáles eran los pasos a seguir por ejemplo en qué punto sería pertinente cancelar las tarjetas de crédito que ella usaba pero estaban amparadas a su cuenta. Su plan era tener todo listo para que el día que le diera la noticia no hubiera mayor conversación al respecto, también quería un proceso ágil y no tener que estar asistiendo a mil reuniones entre los abogados de ella y los de él.

Era una decisión tomada, tan solo estaba esperando que Shion regresara del viaje en el que estaba. Viaje en el que por cierto él no le había escrito ni una sola vez y ella tampoco, esa era la solidez de su matrimonio. El sábado en que ocurrió él escuchó la puerta ser abierta y a su esposa ordenar que le llevaran la maleta a la habitación, él estaba en su oficina en casa, el trabajo siempre era una buena forma de distraerse. Había cenado solo y no se molestó en pasar a la habitación de ella, se fue directo a la suya y fiel a su rutina se metió a duchar antes de ir a dormir. Estaba bajo el agua intentando no pensar en nada específico cuando la puerta del compartimiento se abrió y pudo verla allí, completamente desnuda.

- Ya voy a salir —dijo de una vez cerrando el grifo, pero eso no impidió que ella avanzara hasta llegar a su lado

- Seguro puedo convencerte de quedarte un poco más — su voz fue suave y provocadora, tomando un poco del jabón liquido en sus manos y luego empezando a pasarlas por su pecho.

Los años de relación que llevaban se notaban en la forma que ella lo conocía, el sexo era de los pocos aspectos de los que no tenía queja alguna, más allá de las noches que ella decidía dormir sola en el otro cuarto. Shion era hermosa y sabía usar perfectamente sus encantos para convencerlo prácticamente de cualquier cosa, esa casa era un ejemplo de ello.

- Estaba pensando... — musitó ella todavía en esa voz recostada en su pecho, después de lo de la ducha se habían pasado a la cama — creo que solo aceptaré trabajos en la ciudad por lo que queda de año, podríamos... ya sabes

- ¿Qué?

- Nuestro hijo — su ceño se frunció, eso era lo que podía definirse como un golpe bajo. Era lo que él a su edad ya estaba añorando — retomar los intentos

- ¿Hablas en serio? — tanteó

- Por supuesto, amor — ella se incorporó un poco para verlo a los ojos — estamos por cumplir 6 años de casados

No tenía que pensarlo, asintió de una vez, era lo que quería y una de las razones para haberse casado.

Fin de flashback

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Esa había sido la razón para desistir de su divorcio, después de ese día había hablado de nuevo con sus abogados para ponerlos al tanto y enfocado su mente en que tenía un objetivo claro. De alguna forma pensaba en Tenten cuando había dicho que era capaz de hacer lo que sea por Ryuu, en su caso él estaba dispuesto a seguir soportando su matrimonio y la personalidad de su esposa con esa única condición.

Increíblemente había sido iniciativa de Shion el volver a tocar ese tema, el pero era el de siempre, ella no podía quedar embarazada de forma natural y tras 6 meses de haber retomado el medicamento hormonal nada ocurría. Por eso ella había buscado y sacado la cita con ese médico, era su esposa quien al parecer estaba luchando por su relación y él tan solo estaba siguiéndole la corriente, pensando que tal vez sí valía la pena seguir.

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Att: Sally K