Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 35. Inquietud

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Para el almuerzo se sentía mejor y decidió comer en la cama, después de eso se había duchado a prisa abrumada por el aroma del jabón, normalmente le gustaba pero ese día le parecía que estaba mucho más fuerte que de costumbre y no quería pensar en que había ido muchas veces al baño a orinar por lo que su mañana de hacer pereza no lo había sido tanto. Al bajar a la sala de nuevo ya lista para ir al instituto por Ryuu sintió que algo olía terrible, llamando a Yuuki para buscar juntas la procedencia del olor, aunque la mujer decía que no sentía nada. Ella solo cerró los ojos un segundo dejando que su nariz la guiara y no queriendo pensar en que se marearía de nuevo, señalando el sofá.

Entre las dos lo movieron porque era muy pesado y ella frunció el ceño porque el mal olor aumentó, había un trozo de pizza a medio comer completamente podrido y estaba segura que debía estar ahí desde su último viaje, lo que no podía decidir era si culpar a su esposo o a su hijo, probablemente a su esposo por no vigilar a su hijo adecuadamente. Yuuki se quedó limpiando eso mientras ella salía, de seguro se habían acostado a ver una película y cuando la comida cayó al suelo ninguno de ellos se preocupó por saber su paradero. No quería enojarse y un regaño a esas alturas ya no tenía peso, pero debía estar más pendiente de mover el sofá.

Estacionó frente al instituto justo a tiempo, Ryuu a lo lejos le hizo una seña para que lo esperara un momento pues se estaba despidiendo de su grupo de amigos, entre esos una chica que sonreía demasiado en dirección a su hijo, viendo que este se despedía y le sonreía, poniéndose completamente rojo en cuanto le dio la espalda y corrió al auto. Frunció el ceño, su pequeño dragón era muy joven para estar pensando en niñas, y a esa chica más le valía mantener sus manos fuera de su hijo.

Se sorprendió a si misma por su propia molestia, pero realmente la idea que su hijo ya pensara en novias o cosas así no era de su agrado, ¡era su bebé! Un bebé a tan solo unas semanas de cumplir 13 años, pero su bebé a fin de cuentas.

Kiba:
¿Quieres que lleve la cena del sitio de tsukune?

Vio el mensaje a mitad de la tarde contestando afirmativamente antes de regresar su atención a revisar con Ryuu sus deberes y porqué no, cómo iban sus idiomas pues hacía un tiempo no lo escuchaba. Con el inglés no había problema, el francés era decente, pero cuando le preguntó un par de cosas en chino notó que lo tenía muy descuidado, se tenía que conformar con el hecho que la entendía pero no lograba armar la frase para contestarle, igual era lindo porque le gustaba escuchar lo poco que balbuceaba.

Al cenar no les mencionó lo del trozo de pizza porque no quería recordar el olor y aspecto de la comida descompuesta. Aunque se mantuvo lejos de Kiba porque seguía sin soportar su perfume, alegrándose al ver que efectivamente había cumplido y comprado el anterior. Eso sí, lo mandó a bañar antes que se metiera a la cama o tendría que irse a dormir a la habitación de invitados.

El martes amaneció con náuseas más fuertes que el día anterior, y se había tenido que levantar un par de veces en medio de la noche a orinar lo cual no era usual. La diferencia es que el malestar no se había ido con la infusión, como se había levantado temprano le dijo a Yuuki que no le hiciera huevos a ella, la imagen del día anterior aumentaba su malestar. Tuvo que ir a vomitar antes de sentarse a desayunar, aunque lo que pasaba por su mente mientras se enjuagaba la boca es que en su vida quería volver a ver una brocheta de calamar.

Después de despedirse de su esposo e hijo volvió a la cama, llevando su laptop con ella para perder un rato el tiempo con esta, la tercera vez que tuvo que levantarse a orinar se sintió molesta, ni siquiera había tomado tantos líquidos. Así que decidió ducharse y tratar de encontrar algo más productivo para hacer, había terminado de vestirse y al agacharse para tomar sus zapatos sintió por un momento que todo se volvía negro.

Afortunadamente alcanzó a sostenerse de la manija del armario por lo que no se cayó, pero se sentó en el suelo mientras todo a su alrededor dejaba de moverse y volvía a la normalidad. En el momento que se sintió un poco más estable se puso los zapatos y pidió un taxi porque no se sentía capaz de conducir, eso no era normal y nunca le había pasado, sumando los mareos que tenía desde la semana anterior y de los que había culpado a la montaña rusa, por más que odiara ir al médico le parecía mil veces peor que la llegaran a hospitalizar por algo a lo que no le había prestado atención.

Le gustaba que el médico familiar tenía una agenda laxa y solo había tenido que esperar media hora que terminara una cita programada para que la hiciera pasar. Las ventajas de tener un seguro médico como el de su esposo, evitando además tener que ir a urgencias o algo parecido. Describió sus síntomas y contestó las preguntas de rutina, además de subirse a la balanza para ver que había subido un par de kilos, estaba renegando en su mente todavía contra lo mal que había comido la semana anterior cuando llegó la pregunta sobre su último periodo. Se quedó un momento en silencio, inicialmente pensó en los cólicos durante el viaje, pero eso no fue nada más, finalmente pudo recordar que había sido como mes y medio atrás. El médico levantó la mirada en su dirección en cuanto pronunció la fecha.

- ¿Dijo junio o julio?

- Junio, pero no es extraño, siempre he sido irregular — lo vio torcer los labios, anotando algo antes de ponerse a buscar algo en la pantalla

- Aquí dice que usted está tomando la píldora diaria, según la fecha en la que le fueron prescritas debe encontrarse en el último blíster de los 6 meses de prueba — sintió un escalofrío recorrerla porque hacía mucho no pensaba en ese tema — ¿siguió siendo irregular a pesar de tomarlas? — su mente estaba funcionando a toda velocidad en ese momento, había olvidado por completo la existencia de la dichosa píldora, pero ¿por qué? y otra mejor pregunta ¿desde cuándo?

- Creo que me salté 1... o tal vez 2 — dijo en voz baja

- ¿Píldoras? — ella negó con la cabeza mientras buscaba su teléfono en el bolso.

Abrió la aplicación del reloj y notó asustada que la alarma diaria no había sido programada, su respiración estaba agitada al pensar que las alarmas no se habían sincronizado en el cambio de teléfono y como preciso en ese momento estaba en la semana de descanso entre un mes y otro lo había olvidado por completo al no tenerlas en su bolso, a pesar de los meses que llevaba tomándola no se había acostumbrado a esa rutina y dependía por completo del recordatorio

- ¿Estoy...?

- Es bastante probable, tengo el ecógrafo aquí mismo — señaló a una esquina y pudo ver la máquina con la que no había tenido ningún contacto desde el nacimiento de Ryuu

- ¿No habrá prueba de sangre?

- Haremos ambos, si la ecografía muestra que está embarazada se le hará la prueba de sangre y se contrastará con las medidas que se tomen ¿está de acuerdo? — asintió de una vez

Su vestido no le permitía descubrirse el abdomen, por lo que tuvo que ponerse una bata médica. Sentía su cuerpo temblar ante lo que podía describir como miedo, acostándose en la camilla sin querer ver a la pantalla. Un nuevo escalofrío hizo presencia por el gel e incluso antes que el transductor tocara su piel ella ya sabía la respuesta, había leído incontables artículos cuando se enteró que Ryuu estaba en su vientre para hacerse una idea de lo que se había perdido al no haber tenido síntomas. Cerró los ojos tan solo esperando hasta que la voz del médico volvió a sonar

- Ahí está — podía oírlo teclear en la máquina — por lo que se alcanza a ver creo que... permítame un momento — lo escuchó levantarse y regresar un minuto después — a ver — algo más tocó su abdomen y un nuevo ruido llenó todo, era un latido acelerado ante el cual ella no pudo más que pensar en el ser vivo en su interior — hay latidos, así que felicitaciones señora Inuzuka, tiene usted al menos 8 semanas

- ¿Cuánto tiempo exactamente tengo?

- Enseguida empezaré a realizar las mediciones — recordaba perfectamente a Kiba quejándose por las semanas que se contaban de más y que confundían al querer saber la fecha probable de concepción, en su mente lo único que pasaba es que si las sumaban el resultado tenían que ser mínimo 10 semanas para estar tranquila. Cualquier resultado inferior a ese implicaría algo que no podía admitir en voz alta.

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Su idea de haber tenido esa semana libre se había perdido por una negociación que se había concretado justo para esos días, por lo cual el lunes había tenido que ir a la oficina y como iban las cosas todo pintaba para que ese martes saliera un poco más tarde de lo habitual. Era una pena el perderse esos días con su esposa pero de alguna forma lo confortaba que ella estuviera en casa, lejos de su jefe.

La tarde iba más o menos por mitad cuando su smartwatch vibró, anunciando una llamada de Yuuki. Frunció el ceño ligeramente antes de pedir que lo excusaran para poder devolverle la llamada, la mujer nunca lo llamaba a menos que fuera una emergencia o algo que realmente requiriera su atención. No diría que la consideraba un miembro más de la familia, pero sí alguien cercano e importante, a fin de cuentas llevaba trabajando para él desde que se había mudado a su hogar y antes de eso llevaba poco más de año y medio al servicio de su madre.

Yuuki conocía los gustos de todos en la casa, además de estar siempre pendiente de lo que ocurría. Había sido quien había llamado a su madre preocupada esa vez que lo encontró completamente ebrio y una vez, algo que Tenten nunca supo, cuando Ryuu estaba por cumplir los 3 años lo llamó a decirle que había visto a la niñera golpearlo. Obviamente él había tomado cartas en el asunto despidiendo a esa persona y le había dejado claro a la agencia de niñeras que si el incidente se repetía iban a tener un problema muy grande.

Así que la escuchó con atención mientras le decía que algo había pasado con su esposa, él no vigilaba a Tenten y jamás le había pedido a Yuuki que lo hiciera, pero si la mujer se había preocupado tanto para llamarlo y decirle, significaba que era grave. La castaña no había comido mucho al desayuno, había salido de repente en un taxi y al regresar se había encerrado en la habitación de Ryuu, no había almorzado, saliendo de su encierro cuando fue la hora de ir por su hijo al instituto, pero en su cara se notaba que había estado llorando. Hasta ahí llegaba el reporte porque a esa hora la mujer terminaba su jornada y se iba.

Esperaría a salir de su trabajo para tratar de hablar con la castaña directamente y ver qué le había ocurrido, ¿algo a su madre? Dudaba que fuera algo relacionado a su pequeño dragón, lo habría llamado como esa vez del brazo. Respiró profundo queriendo que el tiempo pasara un poco más aprisa, solo tenían esa semana para dejar todo listo y por eso lo de quedarse hasta tarde en la reunión.

La noche ya había empezado y acababa de cerrar su portátil al haber terminado por ese día para seguir al siguiente cuando su smartwatch volvió a vibrar por una llamada, era Ryuu y aprisa sacó su teléfono para contestarle.

- Papá ¿llegarás muy tarde? — ese había sido el saludo y no le gustaba para nada la forma en que lo pronunció

- Ya estoy saliendo ¿quieres que te lleve algo de cenar?

- No, no es por eso... — parecía dudar

- ¿Qué está ocurriendo Ryuu? — preguntó completamente serio mientras avanzaba a pasos rápidos al ascensor para poder ir a su auto

- Papá... mamá está extraña — frunció el ceño, en la tarde Yuuki y ahora su hijo

- Dime que ha pasado

- Primero no hablaba, parecía distraída y luego... me abrazó y empezó a llorar, ha llorado casi toda la tarde

- ¿Te dijo algo?

- Solo que me amaba — si bien esa frase no era extraña, las condiciones en que la había pronunciado sí — papá ¿qué tiene mamá?

- No lo sé, Ryuu — admitió y no era capaz de imaginarse nada en ese momento — pero ya voy para la casa y trataré de averiguarlo, gracias por decírmelo

Colgó la llamada y aunque no era un conductor imprudente, trató de ir más rápido de lo que acostumbraba. No tardó mucho en llegar dada la cercanía y al abrir la puerta se encontró a su hijo en el sofá, lo abrazó a modo de saludo y este le señaló el segundo piso, Tenten se había ido para la habitación.

- ¿Cenó contigo? — preguntó solo por curiosidad al recordar que Yuuki dijo que no había almorzado

- Sí, pero casi no comió, se levantó a vomitar una vez

- Sigue en lo tuyo, iré a hablar con ella — subió las escaleras despacio, sin saber estar preparado para la imagen que lo recibió en cuanto abrió la puerta — ¿qué pasó? — preguntó de una vez asustado, Tenten estaba sentada en la cama abrazando sus rodillas

- Kiba... — los ojos de Tenten estaban completamente hinchados en cuanto vio en su dirección

- Cariño ¿qué tienes? — cerró la puerta tras él y fue a avanzar hacia ella, pero la castaña negó con la cabeza para que no se acercara más

- Tenemos que hablar — su voz tembló un poco en la última palabra, él frunció el ceño todavía sin atreverse a adivinar nada. Hubo unos segundos de silencio que parecieron eternos antes de verla respirar profundo — Kiba yo... estoy embarazada

- ¿Qué? — preguntó al no estar seguro de haber entendido bien porque Tenten había dicho la frase en un susurro

- Por los mareos de estos días hoy fui al médico, estoy embarazada... tengo casi 9 semanas — su voz seguía sin ser muy alta, pero la escuchó perfectamente y corroboró que había entendido bien la primera vez. Él sintió su corazón acelerarse, pero también su mente funcionar a mil por hora al tratar de hacer las cuentas de las fechas sin saber si podía alegrarse por la noticia

- Tenten — no se podía reconocer a sí mismo por lo que estaba a punto de decir, pero tenía que hacerlo — nunca puse en duda la paternidad de Ryuu, sabes que ni por un instante pasó por mi cabeza negarlo. Por eso mismo tengo que preguntarlo — silencio, eso llenaba la habitación mientras los segundos se sentían eternos — ¿ese bebé es mío?

Por un momento se había sentido como su madre el día que se enteraron del embarazo de su pequeño dragón, también recordaba perfectamente el justificado enojo que había mostrado Tenten ante la acusación de su progenitora sobre acostarse con otros hombres o que estuviera tratando de endilgarle un bebé que no era de él. Pero no había enojo por una acusación falsa en el rostro de su esposa, en lugar de eso vio que sus ojos se llenaban de nuevo de lágrimas y rompía en llanto.

- No estoy segura — le dijo entre hipidos.

A su cabeza llegaba el recuerdo del día que se enteró que su hermana estaba embarazada, que había vuelto a refunfuñar sobre las absurdas semanas que en su concepto no deberían contarse porque creaban una confusión con las fechas pero igual lo hacían. Si las restaba y revisaba en su mente el calendario alrededor de 7 semanas atrás los ubicaba a ellos en el viaje a la playa por su cumpleaños, pero también la ubicaban a ella unos días antes en quién sabe dónde debajo del Hyūga

- Kiba, hay algo que no te he dicho — por un momento se había vuelto a calmar, aunque su rostro continuaba empapado — yo... Neji y yo...

- Lo sé — los orbes chocolate se abrieron por completo — lo supe el día de la fiesta de Sayuri, me llamaste por su nombre entredormida — podía ver mil dudas en su mirada — supuse que no tenía derecho a reclamar y habíamos acordado velar por Ryuu. También sé que las fechas se sobreponen

- Kiba, eso es... — se pausó, la conocía lo suficiente para saber reconocer ese pequeño gesto que hacía cuando quería que la abrazara, por lo que por fin cortó la distancia que los separaba y eso hizo, a pesar de todo se preocupaba por ella — ¿Quién soy Kiba? — se pegó más a su pecho sollozando de nuevo — ¿En qué momento me convertí en una mujer que le oculta cosas a su esposo? ¿En una mujer que tiene dudas sobre quién es el padre de su hijo?

- Tenten, cariño... — él tampoco podía contestar eso, por su parte ni siquiera se había dado cuenta en qué momento su esposa había cambiado de esa forma

- Te oculté que me tuve que quitar el dispositivo y que volví a la inyección, no soportaba los cambios hormonales que me estaba causando y no te lo dije porque no podía verte a los ojos para que habláramos al respecto — ¿la inyección? Él recordaba que había descubierto las píldoras — y tuve que pasarme a las píldoras hace poco, pero...

- Tenten...

- Las olvidé, mi alarma se desconfiguró con el cambio de teléfono y me olvidé por completo... yo no estaba buscando esto — él la apretó ligeramente

- Cariño... — respiró profundo — tienes que saber que yo no he sido completamente fiel

- Lo sé — la sintió encogerse de hombros — supe de 2 después de Tayuya, también escuché el día que Tsume vino hasta aquí a gritarte porque te vieron con otra — es decir, la mitad de las que habían sido — no me estoy justificando, no tiene justificación

Se quedaron callados, todavía abrazados cada uno sumergido en su propia cabeza mientras ella dejaba de sollozar. Para empezar, él había sabido que tomaba las píldoras pero como era algo que ella ocultaba decidió no meterme en eso, nunca la había visto tomárselas y por esa misma razón no se enteró en qué momento las olvidó. Tampoco había recordado que las alarmas no se sincronizaban el día que cambiaron de teléfono ni que ella tenía una específicamente para ese tema, había seguido la rutina habitual de cada vez que tenían un celular nuevo, es decir revisar que las fotos y contactos estuvieran en su lugar, configurar las huellas en los teléfonos de todos y ya. Y luego estaba el tema que a pesar de estar al tanto de la aventura de su esposa, jamás había pasado por su cabeza que algo así ocurriría.

- Kiba... — Tenten se apartó para poder verlo a los ojos — ¿qué vamos a hacer?

- Cariño, creo que esa decisión es solamente tuya — admitió — puedes estar segura que si el bebé es mío voy a responder, y al igual que a Ryuu, jamás le faltará nada

- ¿Y si no lo es? — él le acarició la mejilla

- Eso sería un problema y un escándalo — de seguro su madre iba a amar el saber de la tormenta que se avecinaba — también creo que debes hablar con la otra persona involucrada

- ¿Qué vamos a hacer con nuestro matrimonio? — se veía tranquila, pero que en cualquier momento volvería a llorar

- ¿Crees que vale la pena seguir un matrimonio en estas condiciones?

- No puedo perder a Ryuu — la voz se le quebró, ahí la explicación del porqué había llorado abrazando al pequeño dragón diciéndole que lo amaba

- Cariño, piensa bien las cosas y toma una decisión.

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Kiba había salido de la habitación tras estar abrazados casi una hora en completo silencio, él había dicho que dormiría en la habitación de invitados y eso solo aumentaba lo mal que ya se sentía. Se veía a sí misma dolida años atrás, el día que ella se había instalado en el primer piso.

¿Valía la pena seguir con un matrimonio en esas condiciones? La respuesta automática debería ser que no, ningún matrimonio podía mantenerse en medio de las mentiras de la forma en que ellos lo habían hecho, ambos se habían equivocado, habían cometido el mismo pecado y sin embargo la única que iba a cargar la evidencia de tal error era ella. Se llevó la mano a su vientre, no, no se acababa de referir a la criatura creciendo en su interior como un error. Solo a las circunstancias que la rodeaban y que habían llevado a ese resultado.

El médico había confirmado que estaba a punto de empezar su novena semana, lo que la había dejado en shock en el consultorio al ver el calendario para comprobar lo que ya sabía. Preguntando si estaba completamente seguro y no se trataba que el embrión era muy pequeño o algo similar, pero el hombre negó, de hecho su tamaño era el adecuado. Si la respuesta hubiera sido que tenía 10, 11 o 12 semanas de gestación automáticamente estaría segura que solo podía ser de Kiba, Neji había estado de viaje prácticamente todo junio. Pero el tiempo estaba en esa delgada línea en la que las fechas se empezaban a solapar.

Y todo lo que podía pensar es que iba a tener un bebé y perder el otro, los Inuzuka la iban a sacar a patadas y cumplirían lo de quitarle a Ryuu. Por eso su imperiosa necesidad de haberlo abrazado toda la tarde, deseando nunca soltarlo, todo estaba bien siempre y cuando ella tuviera a su hijo en sus brazos.

Luego estaba el tema de Neji, si las fechas se solapaban significaba que había igual porcentaje de que el padre del bebé en camino fuera el Hyūga. Era absurdo que por su cabeza pasara el hecho que en ese viaje había tenido más sexo con él que en todo el mes siguiente con su esposo, pero ese no era el punto. El punto es que ella sabía perfectamente que su jefe quería un hijo, jamás le había insinuado nada a ella en cuanto a ese tema, pero había visto su odio y dolor al hablar de la forma en que Shion lo había manipulado al prometérselo falsamente. En ese triángulo extraño él iba a ser el más feliz.

Pero eran muchas las implicaciones, desde cualquier punto que revisara la situación era compleja, por ese motivo el miércoles al despertar se había dedicado a tratar de encontrar su cabeza fría y ser lo más racional posible. El día anterior había sido irresponsable con la criatura en su vientre al descuidar su alimentación e ignorar los medicamentos que le habían sido formulados, así que por fin esa mañana había empezado sus vitaminas prenatales. A diferencia de su anterior embarazo, se había enterado cuando todavía estaba en su primer trimestre y podía empezar los cuidados pertinentes mucho antes.

Volviendo a lo que tenía que pensar, había estado tanto tiempo tratando de evadir el concentrarse en eso que le había estallado en la cara y lo único que le quedaba era tratar de recomponerse lo mejor posible y tratar de salir adelante. Terminar su matrimonio era algo obvio, independientemente si el bebé era de Kiba o no, no tenía sentido que siguieran casados. Su única preocupación era Ryuu, iba a luchar por él y de ser posible pedir su custodia, pero estaba el tema de necesitar contratar un abogado competente. Neji le había ofrecido los suyos, pero para poder decirle que los iba a usar debía primero contarle lo que estaba pasando y la razón, que lo involucraba.

No podía hacer eso, y el divorciarse un día para correr automáticamente a los brazos de otro hombre le parecía horrible. El Hyūga y ella se entendían, sí, habían trabajado juntos por 5 años y medio de los cuales 3 habían involucrado esa aventura. Pero de pasarla bien un viaje corto a creer que una relación funcionaría había un trecho de distancia, además que en su estado actual no se sentía en la capacidad de estar empezando una relación. Se mordió el labio un momento pensando en que en su concepto algo peor que descubrir la forma en que Shion lo había manipulado sería ilusionarlo con un hijo y que al final resultara que no era suyo. Respiró profundo antes de llamar a su madre, tratando de buscar algo de guía en esa situación.

- ¿Qué decidiste? — le preguntó Kiba en cuanto estuvieron a solas

- Quiero el divorcio — él asintió — y quiero a Ryuu

- Tenten...

- Puedo pagar un abogado — probablemente no tan bueno como el de ellos, pero igual podía — no dejaré que me lo quiten

- Tenten, cariño, dime primero qué vas a hacer ¿hablaste con...?

- No, y no lo voy a hacer. Me voy a ir un tiempo hasta que nazca el bebé y sepa de quién es

- ¿Se lo vas a ocultar a él? — había sorpresa en su voz

- Se lo voy a ocultar a todos, entiendo lo del escándalo y tampoco quiero ese escrutinio...

- Tenten, aunque Neji no me agrade en este momento, no puedes hacerle eso — ella negó con la cabeza

- Tengo qué, es por eso que me iré, ya hablé con mi madre y... nos iremos a Zhengzhou

- ¿Piensas llevarte a Ryuu a China? — ella asintió — Tenten... no, no voy a permitir eso — él levantó un dedo al ver que lo iba a interrumpir — estoy completamente de acuerdo en que compartamos la custodia de nuestro dragón y estoy seguro que si le preguntan él dirá que quiere quedarse contigo, pero lo primero es que estamos en medio del año escolar, no lo puedes sacar del instituto así nada más — no había pensado en eso — segundo ¿vas a explicarle a Ryuu desde ya el porqué te vas y no estás segura de si compartirá padre con su futuro hermano? — su corazón se aceleró

- Eso...

- No mencionaré que además él no habla del todo el idioma, tampoco te estoy acusando de nada, solo quiero exactamente qué planeas y saber si le explicarás las cosas

- No puedo perder a mi hijo

- Y no te lo estoy quitando, pero creo que es mejor que lo dejes conmigo mientras resuelves lo demás. Después que el bebé nazca y se resuelva su paternidad, podremos hablar sobre la custodia compartida — ¿quién era ese hombre? Porque Kiba estaba hablando de una forma supremamente racional y había considerado temas que ella no

- Está bien — aceptó, rindiéndose ante el hecho que tenía razón — lo llamaré a diario

- Por supuesto, cariño, también cenarás con él como haces en cada viaje — sintió su corazón encogerse un poco ante esa nueva perspectiva de tener una relación solamente a distancia con su hijo, pero sería algo temporal

- Y quiero estar en su cumpleaños, me iré del país después de eso — Kiba asintió — pero no quiero esperar a ese día para hablar del divorcio con él

- Creo que será un fin de semana complejo... de aquí a que llegue la fecha del viaje resolveremos la documentación — ella limpió la lágrima que se había resbalado por su mejilla.

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El lunes llegó a la oficina, viendo algo extrañado que Tenten todavía no había llegado. Saludó a Shizune y le pidió su café, ese era el día en que la castaña regresaría de sus semanas libres y definitivamente había extrañado verla esos días. No por lo relacionado a sus negocios o al trabajo, sino a ella en sí, a la forma en que se sentía cuando la tenía alrededor.

Algunos podrían decir que por culpa de su separación se había encaprichado de la primera mujer que se le había puesto al frente, él mismo dudó de cuáles eran sus sentimientos tras empezar a salir del hueco en el que lo había dejado su divorcio y hacer algo parecido a un duelo al hecho que estaba más cerca de sus 40 que de sus 30 por lo cual su sueño de tener un hijo se iba a quedar solamente como una fantasía juvenil y ya. Porque tampoco se trataba de buscar una pareja cualquiera y "embarazarla", él siempre lo había querido todo, quería lo que el concepto de tener su propia familia implicaba y por eso sabía que hasta que conociera a alguien y quisiera hacer planes a largo plazo con esa persona podía pasar mucho tiempo.

Pero lo que lo había asustado por un momento o al menos confundido era el hecho que podía verse con Tenten a futuro, podía verlos juntos disfrutando la vida de retirados, con un Ryuu ya adulto y ningún hijo adicional, no le hacía falta siempre y cuando ella estuviera a su lado. De eso había ido su viaje a Estados Unidos, de tratar de usar esa distancia para entender si ese deseo de estar siempre con ella había nacido por los meses tras su divorcio. La respuesta era no, a pesar de estar en el supuesto tratamiento de fertilidad con Shion, su mente siempre estaba enfocada en la castaña, en la forma en que sonreía en la oficina, en la calidez que le transmitía y en cómo se sentía esas noches que podía dormir con ella en brazos. Un sentimiento o sensación que nunca había sentido hacia su exesposa, de ahí que no hubiera sabido definirlo. Y había pronunciado hacia la castaña esas palabras que nunca le había dicho a nadie más antes, bueno, tal vez a sus 20 se lo dijo a una novia cuando estaba muy ebrio sin entender lo que decía, pero ahora sí lo había dicho sobrio y completamente seguro.

Así que ahí estaba, esperando que Tenten entrara a la oficina e iluminara su día. Pero los minutos fueron pasando y no había rastro de la castaña, por un momento pensó en llamarla, desistiendo al final y decidiendo solamente esperar. Tal vez había pasado algo de última hora y de ahí su tardanza. El reloj marcaba las 10 cuando pudo escucharla hablando en voz baja con Shizune, algo impaciente se había levantado para ir a asomarse y poder verla. Frunciendo el ceño al ver sobre su escritorio una caja de cartón y peor que eso, que su semblante era completamente apagado.

- ¿Qué significa esto? — fue su saludo hacia ella, reparando en ese momento que no estaba en su ropa de oficina sino en un vestido holgado que le había visto usar en los viajes cuando habían salido como simples turistas

- Presenté mi renuncia inmediata a Recursos Humanos, vine a recoger mis cosas

- ¿Qué? — no hubo respuesta, Shizune solo alternaba la mirada entre ellos — ven a mi oficina — al menos en eso lo obedeció, cerrando la puerta tras ella — ¿De qué estás hablando, Tenten? — los orbes chocolate no lo veían directamente

- Renuncié, Neji, no puedo seguir trabajando aquí

- ¿Por qué no? — no hubo respuesta — ¿Pasó algo en tu casa?

- Sí... Kiba y yo empezamos los trámites para el divorcio — fue un murmullo

- ¿Necesitas ayuda con los abogados? — ella negó con la cabeza — Tenten, habla conmigo, sabes que te apoyaré en lo que necesites

- Lo siento, Neji, pero no...

- ¿Qué está pasando?

- Neji... — la vio morderse el labio — tal vez algún día en el futuro te lo explique, pero en este momento no voy a decir nada más, solo vine por mis cosas

- Tenten...

- No me lo hagas más difícil, Neji — lo interrumpió, su voz fue una suplica a la vez que limpiaba una lágrima que se había asomado — yo solo... lo siento

Alcanzó a ver una nueva lágrima antes que Tenten se girara y se fuera corriendo, no solo de su oficina sino del piso, ni siquiera se había despedido de Shizune que volvía a alternar la mirada entre el ascensor por el que había desaparecido la castaña y él. Se sentía completamente estupefacto y sin saber cómo reaccionar a lo que acababa de ocurrir, queriendo saber qué era exactamente lo que había pasado con Tenten para su repentino actuar.

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Att: Sally K