Aclaraciones: Sin POV definido
Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial
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Disfruten la lectura
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Capítulo 36. Separación
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Le había requerido toda la concentración y fuerza de voluntad de la que era capaz el no llorar mientras le explicaba a Ryuu que sus padres habían decidido divorciarse. Su pequeño dragón los había visto atónito, alternando la mirada entre ellos mientras pedía más razones, una semana atrás estaban felices en un viaje y ahora de repente eso, no lo entendía.
- Son cosas de adulto, cariño — siempre había odiado que le contestaran de esa forma, pero era la única respuesta posible — es una decisión que tomamos tu padre y yo por diferentes razones que sabemos nosotros, no tiene absolutamente nada que ver contigo — a su hijo no le gustaban esas palabras — tampoco significa que no te queramos o que vayas a dejar de contar con nosotros, siempre vamos a estar para ti
- ¿Y no pueden estar para mí juntos? — ella negó con la cabeza y lo vio hacer un puchero — tengo amigos con papás separados, sus padres nunca se hablan más que para discutir
- Eso no va a pasar — fue Kiba quien habló — tu madre y yo seguiremos siendo amigos, es solo que ya no viviremos juntos
- ¿Quién se va a ir?
- Yo, estaré unos días con tu abuela y luego...
- ¿Me vas a llevar contigo? — le preguntó de una vez y ella pudo sentir sus ojos humedecerse — quiero irme contigo
- No puedo, cariño... es — no quería llorar, sería peor
- Tu madre tiene unas cosas que resolver fuera del país — la ayudó Kiba al ver que ella no podía hablar — no se irá para siempre, hasta entonces estarás conmigo
- No me lo tomes a mal papá, pero quiero irme con mi mamá — el Inuzuka sonrió de lado, habían supuesto bien que su pequeño dragón la elegiría a ella — ¿mami?
- Solo serán unos meses, Ryuu — la decisión de ocultar su estado también de su hijo se debía al hecho no solo de ser confuso, sino que él podría contárselo a alguien — te llamaré a diario, haré los deberes contigo y cenaremos juntos... pero no puedo llevarte
Las lágrimas habían aparecido en su pequeño dragón, quien la abrazó mientras lloraba porque no quería que se fuera y lo dejara. Fue inevitable llorar con él, ella no quería dejarlo, se sentía completamente destrozada de saber que estaba dejando la mitad de su vida atrás. Era su primogénito y hasta unos días atrás había sido su única prioridad.
Pero tenía que pensar también en el ser que estaba creciendo en su vientre y cuyo futuro todavía no estaba tan definido. En ese momento el bienestar de su nuevo bebé dependía exclusivamente de ella y por eso debía empezar a pensar más en este. Cada día lejos de su hijo le iba a doler, pero iba a ser algo temporal y cuando regresara podría cumplir lo de tenerlo con ella.
Y precisamente pensando en el bienestar de su embarazo, debía dejar de llorar y mantener en el humor que había caracterizado todo desde que se había enterado. No le hacía bien, por eso mismo no era buena idea ir hasta la oficina del Hyūga, podía enviar su renuncia por correo aunque fuera poco profesional y pedir que le enviaran las cosas al departamento de su madre. El problema es que muy dentro de sí necesitaba ver a Neji una última vez, aunque no pudiera explicarle los motivos para su abrupta forma de dejarlo, sobretodo cuando pensaba que él pudiera de alguna forma darse cuenta que moría de náuseas y notar el inexistente vientre que apenas si empezaba a crecer pero ella sentía era gigante al tratar de ocultarlo en un vestido holgado. Ese lunes había sido el último día que se permitiría llorar de esa forma, porque había llegado al auto a llorar por no poder mantener la compostura.
El reloj ya había empezado a correr en contra, había comprado los tiquetes para viajar al día siguiente del cumpleaños de Ryuu y debía dejar todo listo antes de eso. Tenía prisa, debía irse antes que su estado realmente se empezara a notar y la noticia se supiera por todos. Así que debía dividir su tiempo, por un lado hacer los trámites para cambiar su identificación porque volvería a su apellido de soltera, llevar sus pertenencias a donde su madre, organizar todo allá, las posibles reuniones con los abogados de Kiba, y pasar todo el tiempo posible con su hijo antes de subirse al avión.
Kiba le había dicho que conservara el auto, al menos mientras se iba porque le sería más fácil moverse por la ciudad. Había hablado con su madre, cuando le contó que tenía que desaparecer la mujer le dijo que no la dejaría sola, iba a ser una etapa muy difícil la que se le avecinaba e iba a estar a su lado. Su conversación pasada sobre ir juntas a su ciudad natal se había materializado, se instalaría allí hasta que resolviera su situación.
Como gracias a Kiba el departamento era de su progenitora, decidieron que guardarían todas las cosas que no se llevarían en una de las habitaciones y la cerrarían con llave para poder rentar el resto del lugar. No sabía si podría trabajar o no y no quería tocar el fondo que había creado para Ryuu, por lo cual tendría que valerse de sus otros ahorros pero le preocupaba quedarse corta con todos los gastos que se le avecinaban por su embarazo. Por eso rentaban el departamento amoblado, un ingreso que les ayudara al menos a sobrevivir, aunque tenían que ser claras en que solo era 1 habitación y no 2, la segunda permanecería cerrada con sus cosas.
La reunión inicial con los abogados para revisar el divorcio había sido citada en la casa de Kiba unos días después, ella iba sola porque a pesar de todo confiaba en él, sabía que no iba a recibir nada por la separación y lo único que tenía en mente era que no pensaba firmar absolutamente nada que implicara renunciar a la custodia de Ryuu. Igual todo debía estar listo lo antes posible no era mucho el tiempo que le quedaba.
Se habían sentado todos en el comedor, era solo un abogado, Kiba y ella, por su cabeza había pasado que sería una escena intimidante con 10 abogados con miradas severas de un lado además de Tsume y del otro ella sintiéndose diminuta. Reconoció la carpeta que había firmado antes de casarse, era su prenupcial y no le sorprendía que estuviera allí, no tendrían que leérselo o mostrarle su propia firma en la que había aceptado esas condiciones, no era eso lo que le importaba.
- A pesar de las cláusulas aquí planteadas — dijo el hombre tras haber explicado el motivo por el que estaban ahí reunidos — el señor Inuzuka reconocerá una pensión por los años que estuvieron casados — ella alternó la mirada entre Kiba y el hombre, confusa
- No quiero nada — aclaró
- Tenten, las condiciones de ese prenupcial jamás fueron justas y fue idea de mi madre, no mía — ella igual negó con la cabeza, de hecho buscó su billetera para sacar las tarjetas de crédito que eran de él y dejarlas sobre la mesa — hablaremos de eso después, sigamos
- Entonces, respecto a su hijo, Ryuu Inuzuka
- No voy a renunciar a su custodia — habló al ver que el abogado sacaba un papel y lo extendía en su dirección
- Este documento es una autorización para que el menor pueda salir del país solamente con su padre o de ser el caso viajar solo
- ¿De qué están hablando?
- Estoy seguro que llegado un punto Ryuu podrá ir a verte, no puedes sacar un menor de edad del país sin autorización de sus padres y aunque esté conmigo me pedirán la firma de la madre si deseo viajar de vacaciones en diciembre
- Está bien — aceptó y firmó, queriendo creer que precisamente significaba que su pequeño dragón no estaría lejos por tanto tiempo
- Eso es todo por esta reunión, al ya tener ustedes un acuerdo por la custodia no es necesario nada más — el hombre se puso de pie — por favor envíe el documento que falta firmado para que podamos preparar el acta final que se llevara ante el juez para anular el matrimonio
- Yo me encargo de eso — ella se quedó sentada viendo al abogado irse ¿era todo? ¿nada más? había imaginado esa situación mucho más traumática y que serían varias reuniones cada una más estresante que la anterior — ¿cómo estás, cariño?
- Puedo olerlo todo... y todo me da náuseas, creo que me alegro de no haber pasado por esto con Ryuu — los dos se rieron — también creo que algunas prendas me están empezando a quedar ajustadas — entre eso el brasier, pero no lo quería decir frente a él
- Esta vez harás las compras maternas mucho antes — le comentó él con una sonrisa, tomando una de las tarjetas de crédito y empujando la otra en su dirección insinuándole de esa forma que se la quedara
- No puedo tenerla Kiba, no usaré tu dinero
- Te conozco para saber que dirías eso, pero no estás siendo racional, Tenten — dio un ligero golpe sobre la tarjeta insistiendo — sigue habiendo un 50% de posibilidad que ese bebé sea mío, no me voy a desentender ni permitir que te falte nada
- Está bien — la tomó con un puchero para volverla a guardar, diciéndose a sí misma que no planeaba usarla a menos que fuera una situación de vida o muerte — ahora, respecto a la pensión...
- Es lo justo y lo sabes
- No la quiero, el dinero jamás fue el motivo para haberme fijado en ti ni para estar contigo
- Lo sé, por eso mismo es justo que la recibas — ella volvió a negar con la cabeza — firmes o no el documento te será depositada a tu cuenta bancaria cada mes
- A veces sí suenas como tu madre — la risa de Kiba se escuchó por todo el lugar
- Ya sé, y es completamente horrible. Si en el futuro cuando Ryuu nos presente una novia resulto gritando porque no apruebo su procedencia, me dejaré crecer el cabello para definitivamente volverme mi madre
- Oh no, no te preocupes por eso — fue su turno de reír — el día que Ryuu cruce la puerta con una novia la que va a poner el grito en el cielo voy a ser yo
- Lo hicimos bien ¿no? — dijo él con algo de melancolía después de reírse
- ¿Qué?
- Crear un hogar para nuestro dragón
- Para no tener ni idea de lo que hacíamos y ser tan jóvenes, resultamos ser buenos padres — los dos sonrieron algo tristes, así que tomó el bolígrafo y firmó el documento de la pensión. Tenía que probarse a sí misma que podía salir adelante sola, por lo cual ese dinero se iría directo para el fondo de Ryuu.
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Su teléfono sonaba frecuentemente, al principio lo había contestado de forma normal, siempre era alguna empresa que la llamaba para ofrecerle trabajo. La noticia que ella había renunciado a su trabajo para el Hyūga se había esparcido por el mundo empresarial y había empezado algo así como una competencia por quien lograba contratarla.
En otras condiciones eso hubiera sido una excelente noticia, si quería podía esperar que subieran un poco el salario que le ofrecían y luego aceptar, sabiendo que estaría tranquila en lo relativo al dinero y que podría darle todo ella misma a su futuro bebé. Pero ese era precisamente el problema, primero que estaba embarazada y las empresas siempre evitaban contratar mujeres en esa condición, y segundo que ella no quería que nadie supiera de su estado. Por lo tanto aceptar una oferta laboral en ese país y peor en esa ciudad estaba completamente descartado.
A todos los que llamaban les decía lo más educadamente posible que la dejaran en paz y que le dijeran a los demás que no la llamaran más porque no estaba interesada, pero algunos seguían insistiendo. Entre las llamadas había visto una de Neji y esa la había ignorado a propósito, lo que no había contado es con el hecho que la volvería a llamar de otro número que ella no tenía registrado.
- Solo quiero que hablemos — pidió después de contestar y que él le explicara que ese era su número personal, nadie más que su familia lo tenía porque para casi todo usaba el corporativo
- Neji, no tengo nada que hablar contigo — no en ese momento
- No te creo, no puedes decirme que te vas a divorciar y luego nada
- Lo relacionado a mi matrimonio solo me concierne a mí — no quería ser cortante, pero tenía que sacárselo de encima antes de resultar cediendo al impulso que crecía en su interior de decirle la verdad
- Tenten, por favor, sabes que te apoyaré en lo que necesites — ella no contestó, por lo que hubo silencio varios segundos — no puedes irte y dejarme así nada más.
- Neji...
- Dame al menos una explicación
- Tú me pediste que usara mis días libres para aclarar mi mente... esta es mi respuesta — colgó antes de esperar que le dijera algo más, eso era cruel, muy cruel, pero lamentablemente no encontraba otra forma de hacerlo.
Aunque fuera increíble, Kiba seguía siendo un férreo defensor del Hyūga, o bueno, más bien se trataba que estaba completamente en contra de lo que ella planeaba hacer y que desapareciera sin decirle lo que pasaba. Que ella se fuera del país y de alguna forma se escondiera para evitar el escándalo lo entendía, pero no que le ocultara esa información. Como hombre lo odiaba y no volvería a hacer negocios con él, pero como padre su instinto se interponía en que lo privara de justamente de saber que podría tener un hijo y estuviera al tanto de la evolución del embarazo. Ella solo le pidió prometer que la dejara hacer las cosas a su modo, y que por favor sin importar nada, no le dijera la verdad.
Y bueno, dada esa llamada de Neji ahora a su lista de temas por resolver antes de irse le sumaba el cambiar su número telefónico, por una parte porque al salir del país le implicaría pagar un precio absurdo solo por conservarlo y por la otra porque así podría deshacerse tanto de las molestas llamadas ofreciéndole trabajo como del Hyūga, lo conocía para saber que no se rendiría fácilmente y se conocía a sí misma para saber que flaquearía.
Había sentido absurdo empacar su ropa actual, pronto dejaría de servirle y aunque no sabía aún en qué momento regresaría luego del parto, ya adaptaría la ropa para achicarla o compraría algo allá. Había ido a tiendas de ropa materna, pero no a la que Kiba la había llevado en el pasado, no, tiendas pequeñas en barrios sencillos y con precios razonables. Su prioridad eran los sostenes porque ya no aguantaba ninguno de los suyos, al igual que en ese entonces se enfocó en vestidos largos y bonitos que se fueran acortando poco a poco a medida que su cintura empezara a crecer, en su jornada de compras había pasado por una librería y había visto una especie de diario que llamó su atención, por lo que lo compró. Se llevaría su laptop, lo que había comprado ese día incluyendo algunos zapatos cómodos y nada más, todo lo demás que necesitara tendría que conseguirlo en cuanto llegara a su nuevo hogar temporal.
Era curioso que para el cumpleaños de Ryuu apenas si iba a empezar su semana 12, pero ya había una pequeña pancita que se marcaba bajo su ropa, todo lo opuesto a su primer embarazo en el que a esas alturas todavía no sabía que lo estaba. Buscó en su armario y le pidió ayuda a su madre para encontrar la mejor forma de vestirse de modo que su hijo no se diera cuenta. Kiba y Hana lo sabían, no estaba segura si Tsume también, pero su pequeño dragón no. Eligiendo un vestido holgado que le daba a las rodillas, pero le preocupaba más que lo notara en cuanto lo abrazara, porque era su último día con él en no sabía cuánto tiempo, planeaba tenerlo en sus brazos todo el tiempo posible.
Hana la abrazó al verla, no habían podido verse porque había estado ocupada, pero sí se habían estado escribiendo y llamando, Ryuu estaba apenas bañándose tras llegar del colegio por lo cual tenían un poco de tiempo para hablar. Ella recibió a Sayuri mientras contestaba algunas preguntas, ya no eran cuñadas y técnicamente ya no era la tía de la niña, pero seguían siendo mejores amigas y de ahí que la Inuzuka le dijera que podía contar con ella para lo que necesitara. A pesar de ser su hermano de quien hablaban, la apoyaría en todo.
En su teléfono había dejado solamente los contactos que consideraba importantes y sería muy selectiva en a quiénes les hablaba para darles su nuevo número tan pronto lo tuviera, por supuesto que Hana estaba entre esos. Neji no lo estaba, sería una tentación muy grande tener su número y por eso había decidido eliminarlo por completo. No quería pensar todavía en lo que pasaría una vez su bebé naciera si llegaba a ser de él, por ahora su plan inmediato era sobrellevar su embarazo. Posponer lo que debía hacer sin tener un plan a futuro ya le había salido mal, y ahí estaba, haciéndolo de nuevo.
- ¡Mami! — la voz de Ryuu se escuchó desde el segundo piso y ella sonrió olvidando en lo que pensaba antes, por el resto de esa tarde todo lo que iba a existir era su primogénito.
Había reído y disfrutado la velada, quedándose un poco tarde por no querer soltar a su hijo que tampoco quería dejar de abrazarla. Era su despedida, le decía hasta luego a una parte de sí misma sabiendo que no podría vivir sin él, o al menos no sin sentir que estaba incompleta. No había querido llorar, pero igual lo hizo en cuanto dio el último adiós por esa noche y se subió al auto, Kiba la llevaría hasta donde su madre y al día siguiente al aeropuerto.
Se refugio esa noche en los brazos de su madre, agradeciendo que esta la apoyara pues así como ese día había sido difícil, sabía que apenas era el primero de muchos días más difíciles que se le avecinaban y era muy afortunada porque la mujer hubiese decidido apoyarla e irse con ella.
En el avión la situación se invirtió por un momento, era prácticamente su edad lo que llevaba su madre sin subirse a un avión y sin pisar su país natal. En el tiempo entre que tomaron la decisión y el día del vuelo llegó había tenido que renovar su pasaporte, además de dedicarse a tratar de recordar su idioma nativo, siendo su momento de explicarle algunas cosas, así como fue al contrario cuando era niña.
Rentó un auto, siendo lo primero dar una vuelta por la ciudad y el que había sido el barrio de sus padres. No iban a vivir en ese sector, había revisado por internet y elegido otra zona, era bastante similar en cuanto a precios y a ser muchos edificios con cientos de departamentos, pero tenía mejores opciones de transporte, tener un auto era un lujo que no podía darse en ese momento. Luego de eso fueron al hotel en el que se quedarían hasta rentar un departamento e ir a las entidades correspondientes para legalizar alguna información, y a pesar de su aversión a los consultorios, tenía que encargarse de una vez de buscar un médico adecuado para sus controles prenatales.
Revisaba a diario las páginas de empleo en búsqueda de algo a lo que pudiera postularse en su estado, lo cuál era complejo. Fue un par de días después mientras esperaba en el consultorio médico que la respuesta obvia llegó, inicialmente en la forma de un señor que hablaba coreano por lo cual no lo entendían y fue ella quien hizo de intérprete para que lo pudieran atender, también durante la cita aunque fue algo incómodo el momento por tratarse de algo tan personal como un tema médico. Pero esa era la respuesta, sus idiomas y retomar su plan pasado sobre enfocar su carrera por ese lado. Había pensado alguna vez que si dejaba de trabajar para Neji iba a ser porque se dedicaría a trabajar por su cuenta de intérprete o traductora de documentos, y había tenido toda la razón.
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Su estado de ánimo se había vuelto un lugar oscuro, sin que eso implicara que alguna vez había sido un lugar alegre, pero jamás se había sentido tan desorientado y exasperado como en ese momento. La renuncia de Tenten lo había tomado completamente desprevenido, especialmente por la forma en que todo había pasado. No lo entendía, simplemente sin importar cómo lo analizara no lograba entenderlo. La conocía, sabía que irse así nada más no era su estilo y sabía que sus sentimientos eran correspondidos, por lo cual el rechazarlo tampoco tenía sentido.
Algo que sí podía entender es que quisiera estar sola mientras resolvía lo de su divorcio, pero así como ella lo había acompañado en silencio mientras él atravesaba el sinfín de reuniones que conllevó finalizar su matrimonio con Shion, quería al menos poder ofrecerle lo mismo. También quería saber si había tenido un acuerdo justo, conocer a Tenten significaba saber que renunciaría a todo lo que le pidieran con tal que le dejaran tener a Ryuu.
Algunas veces cuando eran casos de personas importantes, los abogados solían hablarse entre ellos, por eso había llamado a los suyos tratando de sonar solamente como un empresario preocupado por sus negocios con el Inuzuka que quería saber si estos se afectarían de alguna forma por el pleito que atravesaba. Lo único que logró averiguar es que había sido un acuerdo pacífico, las partes involucradas habían acordado todo en una sola reunión y no hubo gritos ni lágrimas. Trató de preguntar por Ryuu, pero del menor no le mencionaron nada y él solo agradeció antes de colgar. Una Tenten amenazada por perder a su hijo ni siquiera se quejaría o levantaría la voz, ya había aguantado en silencio años de saber de las infidelidades de su esposo justamente por ese motivo.
La había llamado desde su teléfono habitual sin respuesta, optando por usar el personal y solo le contestó la primera vez, luego de eso no lo volvió a hacer y un día simplemente la llamada se fue directo a buzón. Fue a la aplicación de mensajería, le había escrito un par de veces para recordarle que si lo necesitaba él estaba allí sin que los mensajes fueran leídos. Algo que le dejaba claro que lo ignoraba a propósito, pero en ese momento fue algo peor lo que encontró.
Se había acostumbrado a solo abrir la aplicación de mensajes y ver la foto, vio como había pasado a una de ella junto a Kiba y Ryuu, a una de solo ella con su hijo, y ahora a la que veía... o no veía. No había ninguna foto, solo la imagen gris y parecía que la cuenta no estaba. Frunció el ceño, era posible que se tratara que lo había bloqueado, pero si no lo había hecho hasta entonces no veía el porqué lo hacía de repente. Se levantó de su puesto para salir de la oficina e ir al escritorio de Shizune, preguntándole si había hablado con Tenten recientemente a lo que la pelinegra negó.
- ¿Qué te aparece en la aplicación de mensajes? — su secretaria no era tonta y ese día que la castaña renunció se dio cuenta de la verdadera relación que ellos habían escondido, sin comentar nada y solamente dedicándose a empacar las cosas de Tenten que no se había llevado al haberse ido corriendo
- ¿Qué?
- Por favor, solo entra y dime si ves su foto — así lo hizo y negó con la cabeza, mostrándole que se veía igual que en su propio teléfono
- Eso es una cuenta eliminada — fue Yudachi quien habló y él se giró, dado que tenía secretaria no necesitaba exactamente un asistente, y cuando Recursos Humanos le dijo que buscarían un analista él negó, ese cargo lo había creado para la castaña específicamente y no quería a nadie que la reemplazara, pero sí necesitaba un intérprete por sus múltiples negocios en China que tras perder a Tenten lo obligaban sí o sí a tener a alguien permanente que hablara el idioma
- ¿Estás seguro? — le mostró en su propio teléfono y él hombre asintió
- Pudo ser que cambió de número y ajustó la cuenta con eso no pierde sus conversaciones pasadas, por lo general quienes hacen eso le avisan a sus contactos para que les escriban al nuevo número. También puede ser que se la haya cerrado del todo
- Gracias — regresó a su puesto algo molesto. Ni llamarla ni escribirle, simplemente como si no existiera.
Habían pasado 2 semanas desde lo de perder contacto por completo con Tenten, ni siquiera sabía en dónde podía buscarla pero a veces solo deambulaba con su auto con la esperanza de verla. Incluso había ido un día a la salida del instituto de Ryuu, viendo que el menor se subía a la parte de atrás de un auto con los vidrios tintados que a todas luces era conducido por el chófer de Tsume. Nada tenía sentido, por más que trataba de sumergirse en su trabajo no conseguía desconectarse de la zozobra que le producía la repentina desaparición de Tenten y que muchos mencionaran que tampoco la habían vuelto a ver.
Estaba meditando sobre eso cuando vio llegar un correo, Kankuro citaba una reunión para hablar sobre el negocio que habían hecho varios años atrás con Shino y Kiba, y que había resultado ser tan prolífero para todos que hasta el momento no lo habían dado por terminado. Con el ceño fruncido aceptó, pensando justamente en que el Inuzuka tal vez podría ayudarlo con algo de información sin que sonara raro que preguntara qué era de la vida de su anterior trabajadora.
Nunca había sido conversador, por lo tanto esa reunión en el corporativo Inuzuka no fue la excepción. Y entre más escuchaba al Sabaku hablar, más pensaba que había sido una completa pérdida de tiempo que los hubiera citado. Por eso mismo su atención se fue por un lado a recordar que justamente en las reuniones por ese negocio fue la primera vez que vio a Tenten de lejos, catalogándola erróneamente como una joven idiota e impulsiva. Por el otro lado se dedicó a ver de reojo a Kiba, que tampoco parecía estar con su mente en la reunión.
- ¿Qué dicen? — el tono de voz daba a entender que Kankuro por fin había dejado de hablar y él tan solo esperó que alguien más contestara primero
- Para esto no hacía falta una reunión — no podía creer que el Inuzuka estuviera de acuerdo con él
- Esos cambios podemos hacerlos sin necesidad de cambiar el contrato actual — ahora fue Shino quien opinó — tienes razón en que es importante hacer los ajustes por el tiempo que ha pasado, ¿un correo para aprobarlo? — sugirió
- Por mí está bien — dijo al ver que esperaban que hablara — ¿algo más para hoy?
- No — comentó Kankuro sonriendo al ignorar los reproches — si ya terminamos los temas serios... — él rodó los ojos — ¿Qué ocurrió con tu matrimonio, Kiba?
- Cosas que pasan — se encogió de hombros restándole importancia
- No, no, no puedes dar esa respuesta. Llevaban casados 13 años — y la muestra de tantos años era que aunque ya no tenía el anillo, el Inuzuka tenía esa zona del dedo ligeramente más clara
- Así es, no funcionó más — se notaba que no quería hablar del tema
- ¡No volveré a creer en el amor!
- ¿Ryuu ya lo está tomando mejor? — preguntó Shino con voz comprensiva ignorando la broma del Sabaku
- Está insistiendo hasta el cansancio en que quiere estar con su madre en navidad — volvió a encogerse de hombros — no va a ocurrir — él frunció el ceño, repitiéndose que Tenten no permitiría que la privaran de su hijo — si no es más por hoy, realmente no quiero hablar de mi exesposa
- Bueno, bienvenido al club de los divorciados — el Sabaku lo señaló a él también
- Gracias
Cada uno recogió sus cosas, él no se estaba apresurando pues aún tenía que preguntar por Tenten, era simplemente imposible que se hubiera desvanecido en el aire y dejando a su hijo, todo le daba mala espina. Afortunadamente Kankuro y Shino se fueron de una vez, Kiba estaba a punto de salir de la sala de juntas cuando él lo llamó.
- Espera — pidió, con desgana el Inuzuka se detuvo y esperó hasta que él estuvo al frente
- Neji
- Kiba — respondió, aunque no hacía falta — ¿en dónde está Tenten? — cuestionó de una vez
- Creo que parte de la definición de divorciarte de alguien implica que ya no estés al tanto de su paradero ¿O es que a ti te importa en dónde está Shion? — él negó con la cabeza, claro que no
- Es la madre de tu hijo — así que no era lo mismo — debes saber dónde está
- ¿Qué pasa Neji? — fue un tono irónico — ¿Te carcome el alma darte cuenta que a pesar de separarse de mí no corrió de inmediato a tus brazos? — se tensó ante la acusación sin saber qué contestar — no me veas de esa forma, sé la verdad y si te lo estás preguntando — pausó un momento — sí, fue uno de los motivos para el divorcio
- Eso...
- Debería romperte la cara — lo interrumpió y él tan solo esperó el golpe que no llegó — y te atreves a venir a este edificio como si nada
- No fui yo quien citó la reunión — los dos se quedaron en silencio — ¿Por qué no permitirás que Ryuu pase navidad con su madre?
- Eso no es de tu incumbencia
- Tenten jamás se iría a ninguna parte sin su hijo, desactivó su número y nadie en la ciudad sabe de su paradero ¿qué pasó con ella?
- ¿Estás insinuando que maté a mi exesposa y escondí su cuerpo?, ¿o solo que la tengo secuestrada en el sótano? — él enarcó una ceja, llamar a la policía sonaba como una buena opción — bien, hablaré contigo pero no aquí, vamos a mi oficina
- ¿En dónde está? — volvió a preguntar una vez estuvo sentado frente al escritorio del hombre y rechazó la copa de whiskey que le ofrecía — Tenten siempre puso a Ryuu por encima de todo, a pesar de no pensar en divorciarse por miedo a perderlo siempre dijo que de ser necesario estaba dispuesta a luchar para que no se lo quitaran, ella sería incapaz de dejarlo y mucho menos de acceder a no pasar navidad con él
- Supongo que te ofreciste a ayudarla a ganar su custodia — comentó el Inuzuka dando el primer sorbo al trago — no le quité a nuestro hijo, ella voluntariamente decidió que lo mejor es que Ryuu se quedara conmigo mientras... bueno, dejémoslo en mientras. Lo llama a diario, en las tardes hablan al menos 1 hora mientras lo ayuda con los deberes y siempre cenan juntos
- Cambió de número — eso era un poco obvio
- Sí, no quiere que nadie la llame, ni tú, ni nadie más a ofrecerle trabajo, pero especialmente tú — se encogió de hombros — quiere estar sola, por eso se fue de la ciudad
- Solo quiero hablar con ella — aclaró tratando de no sonar desesperado
- No es el momento Neji, Tenten... — la voz del hombre cambió, hasta ese momento había sido algo irónica pero ahora sonaba serio — no debería decir nada de esto, pero Tenten en este momento necesita resolver muchas cosas de su vida, encontrarse antes de poder seguir adelante
- ¿Encontrarse?
- Empezó a salir conmigo a los 16, se casó y fue madre a los 18. Ser esposa y sobretodo ser madre es lo único que ha hecho, sus prioridades y toda su vida han girado alrededor de Ryuu. En este momento tiene que definir qué es lo que quiere y... — se quedó callado — bueno, después que lo sepa volverá
- ¿Y si no lo hace?
- Será únicamente su decisión, más allá de acordar con ella cuando podrá ir Ryuu a verla, decidí que la dejaré hacer las cosas a su modo
- ¿Volverá contigo?
- No, nuestro matrimonio está oficialmente terminado del todo independientemente de... — esas pausas empezaban a molestarle — solo no. ¿Volverá contigo? No tengo la más remota idea — él se quedó callado, esa conversación no lo estaba llevando a ninguna parte — el correcto Neji Hyūga — dijo de repente y lo señaló con el vaso, la ironía había vuelto — ¿sabes algo? Si hubiera hecho lo que ella quería hace unos años, la historia sería tan diferente en este momento, hasta tendría otro hijo y Tenten jamás habría llegado a tus manos
- ¿De qué hablas?
- Para empezar que nunca creí que mi esposa estaba en riesgo al trabajar para ti, ¡Neji Hyūga es un hombre casado y correcto! — el hombre dejó salir una risa amarga — el día de tu boda Kankuro me dijo todo lo que le haría a Tenten si llegaba a quedarse a solas con ella, él estaba borracho y probablemente ni siquiera lo recuerda, pero eso no significa que sus palabras fueran mentira. Desde esa noche evité a toda costa que Tenten estuviera cerca de él, pero no tenía motivos para dudar de ti y confié también en que sus sentimientos hacia mí no cambiarían
- E...
- No, no digas nada. Tantas cosas que pude cambiar si me quedaba callado... ¿Tenten te contó que hablamos de tener otro hijo justo antes que empezara sus prácticas? — él negó — sí, lo hicimos y era algo que ella quería en ese momento, pero yo le dije que era más importante que se graduara y pudiera ejercer su carrera. Debí decirle que sí, habría quedado embarazada y suspendido sus prácticas para quedarse en casa con el bebé por varios meses — sonrió de lado — y luego le dije que descansara unos meses antes de buscar trabajo al graduarse, de seguro pudo encontrar algo o pude mover algunas influencias para conseguirle de una vez un empleo adecuado, no irse a servir café y contestar el teléfono de un imbécil, con eso cuando te robaron tu asistente ella no habría estado disponible... pero abrí la boca
- Tenten siempre mencionó que tú la apoyabas en todo
- Y sin embargo la dejé ir a regalarse como una simple asistente, la dejé elegir qué quería hacer con su carrera cuando con solo enviar un mensaje pude conseguirle un empleo de directora
- Probablemente no lo habría aceptado — la risa de Kiba se escuchó
- No, claro que no. A ella nunca le gustó que le dieran nada sin ganárselo, era el primer trabajo de su vida y quería hacer su camino por sus propios méritos — dio un sorbo para terminar de desocupar el vaso — en fin, tengo trabajo que hacer y no quiero seguir hablando contigo
- Gracias de todas formas — se levantó de la silla, seguía exactamente en el mismo lugar que antes de la reunión
- Neji — estaba a punto de salir cuando Kiba lo llamó, de nuevo estaba serio — Tenten es... — se pausó y negó — prometí no hablar y me matará si lo digo — no lograba comprender la duda que mostraba, era como si quisiera ayudarlo pero a la vez no — su apellido de soltera, volvió a usarlo, tal vez te sirva para buscarla y llegar a donde está — él frunció el ceño, no sabía esa respuesta — ¿Nunca te dijo cuál es el apellido de sus padres y en dónde vivía con ellos antes de casarse?
- No — admitió
- Así que no confió lo suficiente en ti para contarte eso... y no seré yo quien te dé ese dato. Al parecer no eras tan importante para ella — su ceño se frunció más — como sea, lárgate de una vez
Había sido una pérdida de tiempo, al menos sabía que podía dedicarse a levantar una a una las piedras de esa ciudad y no la encontraría. Su apellido de soltera, era la única pista que le había sido dada y Tenten jamás lo había pronunciado, siempre era evasiva en lo referente a la profesión de sus padres o a sus nombres, en sus historias sobre su infancia jamás la había escuchado hacer mención a ningún barrio para al menos intentar ir y tratar de buscar alguien que la conociera de ese entonces.
Lo único que le quedaba era confiar en las palabras de Kiba que Tenten regresaría... o no.
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Att: Sally K
