El ambiente de la casa Uzumaki se había silenciado profundamente, se tornó incómodo y extraño; todo por lo que había dicho la hija menor del Séptimo Hokage.

—¿¡A que te refieres, Hima!? — Preguntó exaltado Boruto.

—Uh… — la pequeña estaba extrañada por la pregunta de su hermano. —¡Quiero jugar contigo e Inojin a vestirlos como muñecas! —saltó la ojiazul alzando los brazos con una gran sonrisa de felicidad que ocultaba, en realidad, malévolos planes con los pobres rubios.

—¡Ay sí!, ¡yo si quiero jugar Himawari! —exclamó Inojin abrazando a la Uzumaki.

—Hima, no nos metas en tus juegos absurdos 'ttebasa —desaprobó Boruto a su hermana —… yo no juego ese tipo de cosas— afirmó el rubio seriamente, con los brazos cruzados y un muy leve sonrojo en su rostro. ¿Ocultara algo Boruto?

—¡ja, ja, ja! —reía feliz Himawari, tornándose poco a poco en una risa con maldad. Esta niña sabía lo que ocultaba su hermano. —Acaso… ¿quieres que diga lo que hiciste, hermanito? —Le preguntó remarcando cada palabra; Boruto se veía asustado al escucharla.

—Eh… —estaba nervioso, no quería jugar así, era demasiado vergonzoso que lo quisiera usar de "muñeca"; pero era peor para él que su hermana dijera lo que hacía antes. ¡Qué más da! Tuvo que acceder a su hermana —Ahh, está bien Hima... acepto 'ttebasa —suspirando accedió.

—¡Sí!, ¡no te arrepentirás oni-chan! ¡Sé que al final estarás feliz! —Himawari estaba alegre. Sabía que, aunque su hermano no quisiera jugar, al final estaría feliz. Ella se había dado cuenta de lo que sentía.

—Jum, entonces yo me largo. —Habló por fin Shikadai

—¡Oye no!, ¡Shikadai!, ¡te traje aquí para que tú también jugarás con nosotros! —Gritaba suplicante Inojin «llorando estilo anime», sabía que su amigo no podría contra eso.

—Que fastidio.

—Oigan, si tengo muñecas… también tengo que tener muñecos, ¿no?

—¡Hima!, ¡te estás pasando! —Le reclamó su hermano. —Además, ¡él único que en verdad quiere jugar es ese! —señaló acusatoriamente a Inojin.

—Oye querida; primero, yo tengo nombre —comenzó a numerar con el índice, indignado—; y segundo, sé que con cualquier cosa me vería DI-VI-NO— remarcó cada una de las sílabas haciendo una «pose diva».

Todos miraban con pena al rubio; después de todo, siempre era así.

—Ay, Inojin… —susurró Shikadai, desaprobando el comportamiento de su amigo.

—Yo si quiero jugar —después de tanto tiempo, habló Mitsuki con una expresión llena de interés.

—¿¡Qué!?¿¡En serio Mitsuki!? —Boruto estaba exaltado por lo que el peliceleste había dicho.

—Claro que sí —le sonrió con gentileza, acercándosele; Boruto se sonrojo levemente por dicha acción. Los demás miraban expectantes. —Claro que... —Mitsuki estaba a punto de agarrarle la mano, provocando que las mejillas contrarias ardieran más —solo si tú...

—¡Pues ya está! —Interrumpió Inojin la preciada escena de Mitsuki y Boruto. —¡Shikadai y Boruto se largan! —exclamo señalando la puerta. —Y yo juego con Mitsuki a lo que planeaba Himawari —dijo sonriente abrazando el brazo del chico, quien lo miraba algo extrañado.

—Hm —Shikadai bufó al ver lo que hacía Inojin, siempre lo abrazaba a él así; pero ¿por qué se sintió así al verlo?, ¿serán celos?

—¿¡Qué te pasa Inojin!?

—Sera un fastidio, pero no vine aquí para nada —Shikadai se acercó a Inojin—, yo también juego. —Afirmó separando a Inojin de Mitsuki.

—¿Eh…? —Inojin no lo asimilaba —¡Nunca pensé que podría hacerte sentir celos, Shika! —Abrazó al heredero del Clan Nara.

—¡Hey! —Se sorprendió Shikadai —¿De qué hablas Inojin? Solo... no voy a perder mi tiempo después de todo lo que paso —dijo algo sonrojado sin deshacer el abrazo del Yamanaka.

—Aww ¡que lindos! —Se emocionó la pequeña Uzumaki al verlos, parece que nos queda claro... Es fujoshi.

—Ahh… —suspiro resignado —¿Qué más da? Jugaremos todos dattebasa. —Afirmó seriamente cruzado de brazos; aunque, interiormente saltaba de alegría.

Todos los presentes ya habían accedido voluntariamente. Unos no lo demostraban, pero se encontraban felices; tal vez algo extrañados por la situación en la que estaban. La alegría los inundaba y Himawari sería la que intentaría unirlos; después de todo, ya se había dado cuenta...

—¡Bien! Yo los vestiré a ustedes dos. —dijo la pequeña tomando de las manos a los dos rubios —Y ustedes se buscan la ropa en la habitación de papá. —Agregó Himawari, fijándose en Shikadai y Mitsuki.

—Hima, ¿va a estar bien que entren ahí 'ttebasa? —Preguntó preocupado.

—Claro. No creo que haya problema. Mami dijo que juegue con lo que quiera oni-chan.

—Bueno…

—¡Bien!, ¡ya dije! Ustedes dos me acompañan. —Himawari hablaba con emoción jalándolos hasta su habitación.

Mitsuki y Shikadai se dirigían a la habitación de los padres de los Uzumaki, pero no sabían que se encontrarían algo inesperado.

Himawari buscaba la ropa adecuada para sus dos «muñequitas».

Boruto aún estaba indeciso; le hacía recordar lo que sucedía antes, y lo peor es que ahora estaba Mitsuki. No debió hacerle caso a su hermana.

En cambio, Inojin se encontraba tranquilo; después de todo, sabía que se vería «DI-VI-NO», como solía decir él. Aunque, también estaba algo avergonzado ya que quería acercarse a Shikadai.

Himawari los ayudaría…