Himawari había arrastrado, literalmente, a su querido hermano Boruto hasta su habitación, el rubio aún no estaba convencido de hacer lo que su hermana quería; o sea, él era un chico y quería vestirlo de… ¿¡princesa!? ¡Por dios! ¿¡Cómo podía hacerle eso su propia hermana!?

—¡Bien!, ¿quién va a vestirse primero? —Exclamaba Himawari, ella se encontraba muy emocionada. ¡Al fin jugaría con su hermano!

—Hm, yo no seré el primero —se quejó Boruto, definitivamente no quería hacerlo.

En su cabeza solo rondaban pensamientos: «¿Qué clase de chico sería si se vistiera como niña? ¿Qué diría su padre? ¿Qué pensaría Mitsuki?». Además, se sentía confundido con respecto a su amigo de la aldea del sonido... y está situación se lo complicaba aún más.

—No te preocupes Boruto —sonrió como siempre Inojin, nadie podría superar la actitud del Yamanaka.

—¡Qué bien! —Saltó alzando los brazos la pequeña Uzumaki —Aprende de él oni-chan —dijo mirando a su hermano como si le señalara un error —o si no… —, encendió su byakugan, —vas a ver. —Ese dojutsu era marca registrada de la pequeña, inspiraba el terror en cualquiera. Pobre Boruto.

—O-Ok 'ttebasa… —No mostraba todo el miedo que sentía; al contrario, la miraba ofendido y solo se acercó a la cama de su hermana, acostándose en ella como si se tratara de la suya. A este niño no le importaba en que cama estuviera.

Himawari lo miró molesta ante dicha acción, pero lo que era su prioridad ahora era vestir a Inojin.

—¡Ven, siéntate aquí, Inojin! —Lo llevó a una silla en frente de un gran espejo, —voy a traer lo necesario —le sonrió.

Himawari buscaba en su armario algo que le parecía perfecto para el cabello del Yamanaka. Tiraba las cosas por todos lados ¡Definitivamente lo que buscaba era perfecto para Inojin!

—¡Lo encontré!

—Eh... ¿me vas a poner eso? —preguntó el chico. ¿Está dudando de jugar con la hermana de Boruto?

—Uh... ¿hay algún problema? —preguntó incrédula Himawari, acercándose al rubio.

—No..., solo que…

La ojiazul lo miraba con los cachetes inflados y molesta. ¡En cualquier momento activaba el byakugan y lo mandaba al hospital!... o quien sabe ¡Tal vez al cementerio!

—¡Es precioso! —Gritó emocionado arrebatándole, literalmente, el objeto de las manos a la niña; y de paso despertando a Boruto que hace un rato se había quedado dormido.

—¡Qué escándalo hacen 'ttebasa! —Se levantó y comenzó a zarandear de adelante hacia atrás a su amigo, estaba bastante enojado.

—¡Detente oni-chan! —Intentaba separarlos su hermana. —¡Lo vas a matar! — Logró soltarlo del agarre que le tenía a Inojin; aunque, ambos hermanos Uzumaki terminaron en el suelo.

—Ven Hima, levántate —Boruto se levantó y le extendió la mamo a su hermana para ayudarle. —Lo siento Hima, me descontrole un poco 'ttebasa. —Se disculpó, rascándose la nuca. Ella aceptó la ayuda que antes le había ofrecido.

—No te preocupes oni-chan —le sonrió.

—¡En cuanto a ti, Inojin! ¡No vuelvas a gritar así! —Le gritó, viéndolo con molestia y señalándolo.

—Oye amigo, bájale la espuma a tu chocolate antes de dirigirme la palabra. —Respondió ofendido «la diva» de Inojin. —Yo no soy cualquiera para que me hables de esa forma —se cruzó de brazos mirando ofendido a otro lado—. ¡Vamos, rubiecito! ¡Ándese para otro lado! —Hizo un ademán de que se fuera con su mano y una cara de desagrado digno de las divas.

—Hm, que molesto— susurró para sí mismo, ya no quería causarle problemas a su hermana.

Boruto nuevamente se dirigió a sentarse nuevamente en la cama de su hermana. Mientras tanto, Himawari se acercó a Inojin.

—¡je, je!, que forma en la que le hablaste a mi oni-chan —rio divertida susurrándole a Inojin.

—A mí nadie me ofende Himawari —le respondió con su típica sonrisa.

Era hora de que por fin comenzará la pequeña Uzumaki.

Himawari desató el cabello rubio de Inojin y comenzó a peinarlo delicadamente como si peinara una frágil muñeca. Boruto miraba la situación, ¿se estará convenciendo?

La peliazul seguía en su labor. Al final le puso el objeto que había buscado; el cual, según ella, era perfecto para el Yamanaka. Este solo pudo alegar lo fantástico que se veía.

—¡Por el dios de mis pinturas! ¡Himawari eres una experta! ¡Me veo DI-VI-NO! —Inojin movía su cabeza frente al espejo, admirándose y gritando como una colegiala enamorada.

—¿Ese fue Inojin? —Se preguntó Shikadai.

—Parece que sí —le respondió Mitsuki.

Ambos chicos se encontraban ya en la habitación de los padres de Boruto, ahí Himawari les había dicho que buscarán algo para que se pongan.

—Ahh… —suspiró el azabache. —Inojin es un caso perdido, esa actitud que tiene es un fastidio. —Se quejó el de ojos esmeralda, al recordar los comportamientos de su compañero de equipo y amigo.

—Entonces te gusta, ¿no, Shikadai?

—¡Qué cosas dices Mitsuki! ¡Tú también vas a ser un fastidio! —Volteó hacia otro lado a seguir buscando algo en el armario; después de todo, se lo había dicho la «niña», no sería su culpa. Pero se encontraba algo sonrojado por lo que le había dicho Mitsuki. ¿Qué le gustaba su amigo? ¿Inojin? Sería un verdadero fastidio.

—Si te gusta Shikadai —murmuró para sí mismo Mitsuki y comenzó a buscar él también.

«¡Kya! ¡Me veo hermoso!» Se escucharon esos gritos.

—Otra vez fue Inojin… —Shikadai se golpeó con su mano la cabeza al escuchar a su amigo gritar, se encontraba levemente sonrojado por lo que le habían dicho. Mitsuki lo veía con una sonrisa.

—¡Me veo fantástico con lo que me ayudaste a escoger, Himawari! —Inojin estaba haciendo literalmente un escándalo sobre su aspecto, abrazándose a sí mismo y dando vueltas.

—Todo te daba muy bien, Inojin.

Inojin estaba con el cabello suelto y una vincha de flores del mismo color de sus ojos. Usaba un vestido color lila hasta las rodillas, con adornos gris claro y un lazo que rodeaba su cintura con un moño morado en la espalda.

—¡Definitivamente me veo PER-FEC-TO! —Decía frente al espejo mientras hacía varias poses para poder admirarse.

—je, je, je —Himawari reía divertida viendo al Yamanaka. —Ahora viene lo difícil —dijo mirando a su hermano con una sonrisa maliciosa.

—No te preocupes querida, yo te ayudare. —Aseguró, observando a su amigo rubio de igual forma que la pequeña.

—¡No! ¿¡Que van a hacerme!? —Retrocedía sobre la cama Boruto, estaba aterrorizado por la expresión de los dos.

—No te preocupes oni-chan… —se acercaba cada vez más a su hermano.

—Te vas a ver muy bien, rubia. Confía en el maravilloso Inojin. —Hizo una pose de superioridad y volvió a acercarse a Boruto con la misma malicia que Himawari.

¡Ambos saltaron sobre Boruto!

—¡NO ME HAGAN NADA DATTEBASA!

—Boruto... —El de ojos amarillos miraba con algo de preocupación hacia el lugar de donde se escuchó el desgarrador grito de desesperación. Deseaba verlo como lo vestiría su hermana, pero tampoco quería que fuera en contra de la voluntad de su sol.

—... —Shikadai lo miro incrédulo —Antes él y yo éramos muy amigos, hasta que llegaste tú. Parece que te prefirió a ti que, a mí; que fastidio —dijo con nostalgia el de ojos esmeraldas para dirigirle una sonrisa a Mitsuki quién lo miraba expectante —Obviamente, a ti se te nota a kilómetros que sientes más que amistad por Boruto.

—Pero yo si lo acepto, no como otras personas —sonrió el peliceleste.

Shikadai quedó avergonzado ante lo que dijo —¡Oye...!

—Boruto... él es mi sol —Mitsuki habló sin prestarle atención a Shikadai.

El azabache estaba impactado por lo que le había dicho el de orbes amarillos. Una leve sonrisa se surcó en sus labios al notar la determinación que había en los ojos de serpiente de Mitsuki.

—Hm, Boruto es el único que no se da cuenta de eso. —Habló, captando la atención de Mitsuki. —Deberías decírselo —aconsejó, colocando su mano en el hombro de Mitsuki, quien lo miraba incrédulo hasta finalmente sonreír.

Pasaron minutos de silencio, y cada uno de los dos chicos se encontraba con su propio conflicto en su interior.

Shikadai por fin había encontrado algo que se pondría: Una chaqueta oscura de manga corta que, obviamente, se veía grande por cómo le quedaba; se parecía a la que usaba su padre actualmente. Sin embargo, no entendía por qué había demorado tanto en escoger. Normalmente tomaría cualquier harapo para evitar problemas, pero ahora fue diferente... Acaso, ¿Por Inojin? Al pensar esa razón se sonrojo.

Mitsuki encontró en un cajón un traje parecido al suyo en el modelo: Era de color azul oscuro. Se lo coloco y amarró por la cintura con un lazo blanco. Ya había terminado, pero se dio cuenta que abajo de esa ropa había una foto, no era de la madre de Boruto, solo estaba su padre: El Séptimo Hokage; bastante sonriente la verdad, se veía feliz. Pero, no estaba solo, era abrazado por otro hombre: Uno de ojos negros, aunque cubría uno de ellos con su oscuro cabello, él también se notaba feliz, no tenía una gran sonrisa, pero se podía notar en la forma que miraba al rubio Hokage.

—¿Qué ves Mitsuki? —le preguntó acercándose.

—… Nada —respondió secamente mientras escondía esa foto en donde se la había encontrado, solo pensaba en lo que había visto ¿El Hokage siendo abrazado por otro hombre? El padre de Boruto mostraba una sensación distinta, no como otras veces que lo había visto, ni con su esposa.

Ambos salieron de la habitación y fueron a donde antes se encontraban.

—¡hm… jum, hm!

—Deja de quejarte Boruto —bufó Inojin, quien estaba colocando un broche en el cabello a un amordazado Boruto.

—¡Ya está, oni-chan! —Himawari había terminado de arreglarle la ropa.

—Bien, voy a desatarlo —dijo el Yamanaka mientras le quitaba la mordaza de la boca.

—¿¡Por qué diablos me pusiste eso en la boca 'ttebasa!? —le reclamó a Inojin.

—Es que te quejabas mucho, querida —se quejó cruzándose de brazos—, pero no te preocupes. —Lo abrazó caminando hacia el espejo —¡Quedaste bellísimo! —sonrió mostrándole su reflejo. —Claro que... no tanto como yo... ¡I am perfect! —decía admirando su propio reflejo. Boruto solo lo miraba con una gotita de sudor tras su cabeza; su amigo Yamanaka era muy especial.

El chico Uzumaki vestía un vestido hasta la rodilla, era del mismo rosado que usaba en su chaqueta; además, tenía bordes negros, un mandil y medias hasta arriba de las rodillas de color blanco. De accesorio: un collar negro pegado a su cuello y un broche de corazón en su cabello.

—¡Un momento! —Boruto tuvo un «click» en su cabeza. —¿¡Por qué me vistieron como una sirvienta dattebasa!?— Reclamó completamente avergonzado.

—¡Ja, ja, ja! —Himawari solo reía como loca. —Te ves bien oni-chan —le sonrió.

—Hima —bufó ante el comentario de su hermanita.

—Querido Boruto, es lo único que podrías ser. —Alegó Inojin mientras Boruto lo miraba con cólera —¿Acaso esperabas ser una princesa? Por favor, eso es para mí. —Decía con aires de grandeza.

—Hum, yo no quería ser una princesa ridícula como tú, ¡rubio teñido! —Intentó insultarlo Boruto.

—¡Por lo menos yo no tengo rayas en la cara y mis padres si me quieren! —Contestó Inojin dejando en ridículo a su amigo.

Boruto literalmente hervía en furia e Inojin, pues, a él nadie podría bajarle de su trono…

—Ya, ya cálmate, mi amigo —dijo sacando su celular. —Ven Boruto —lo jaló rodeándolo por el cuello. —¡Una selfie!

Himawari se quedó observando como se tomaban la foto.

—Esto va directo pal face y el twitter. —Tecleaba sonriente en su celular.

—O-Oye Inojin, ¡ni se te ocurra!

—Aquí con mi rubio amigo de sirvienta; y yo, obviamente, de hermosa princesa #BorutoSirvienta #SoyDivino #HimawariEsLaMejor y… ¡Publicar!

—¿¡Cómo te atreves!? ¡Me van a ver todos! —Reclamaba Boruto.

—¿Eh?... ¿Una notificación? —Ino dejo sus quehaceres para tomar su celular, abrió la notificación y vio la que su hijo había hecho hace unos instantes. —¿¡Qué!?

—¿Y esto? ¿Es de Inojin? —Sai abrió la publicación que había hecho su hijo. —... —No tenía palabras todavía, solo la observaba—, se ve mejor que Sakura fea —sonrió como siempre lo hacía, su típica sonrisa no cambiaba. —¿Ese es Boruto?... Era de esperarse del hijo de Naruto-kun. — Recordó sus tiempos en el Equipo Siete.

Naruto se encontraba en su oficina. Aún tenía una gran cantidad de trabajo como Hokage.

Su teléfono sonó.

—¿Ahora qué será…? ¡Por el ramen, que no sea de Shikamaru diciéndome de más papeleo! —Tomó su celular, revisando con algo de preocupación lo que sea que había llegado. —Es-Este… ¿es Boruto? —Se había quedado sin palabras. —¿¡Qué está haciendo ese niño!? —Se exaltó por completo a los pocos segundos.

—¿Sucede algo, dobe?

—¿Ah?... no n-nada, mejor sigamos con el papeleo 'ttebayo… —respondió con nervios, dejando su celular en el escritorio. Sasuke lo miraba confundido.

Todos sus compañeros de la academia —en realidad toda Konoha— vieron la publicación del Yamanaka, ¿quién sabe? Tal vez todos los países. Unos no paraban de reír, y otros sentían vergüenza ajena… Inojin había puesto la publicación en modo «público».

—¿Y ese es mi compañero de equipo? Tengo que verlo. —Se decía a sí misma una azabache con lentes.

Después de haber visto la publicación, leyó un comentario que decía: «se ven mejor que sarada 7w7r», ese simple comentario causó algo en Sarada... Imagínense lo que habrá hecho, ¿o hará?

—¿¡Cómo pudiste hacer eso Inojin!?

—Deberías de agradecer la popularidad que ahora tienes. —Mostraba su celular donde se veía la publicación donde los números iban en aumento.

—¿¡Ahora que explicación voy a dar 'ttebasa!? —Lloraba cómicamente.

—No te preocupes oni-chan —le sonrió. —Nadie se va a meter contigo. —Aseguró macabramente.

—No sé quién me da más miedo… —susurró para sí mismo el ojiazul.

—¡Y es hora de que salgamos y nos admiren! —Inojin no aguanto más, se apresuró hacia la puerta jalando a Boruto de su mano.

—¡Yo abriré la puerta! —Igualmente emocionada, Himawari llegó más rápido para cumplir lo que dijo.

—¡Ya vine, estúpidas! —Gritó desde el segundo piso, donde se encontraba la habitación de Himawari. Se mostraba sumamente confiado con la ropa que llevaba puesta; todo lo contrario, al joven Boruto.

Mitsuki estaba tranquilo al verlo salir. Sus ojos solo se enfocaron en Boruto, en nueva imagen que lucía.

—Que fastidio. —Shikadai solo podía quejarse por el comportamiento de Inojin. Aunque, tenía un leve sonrojo en su rostro que trato de ocultar bajando su cabeza.

Y en efecto, Boruto se encontraba totalmente avergonzado, había recordado que ahí se encontraba Shikadai, su amigo; y Mitsuki su... compañero de equipo.