Aclaraciones: Sin POV definido
Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial
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Disfruten la lectura
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Capítulo 38. Haruka
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Bostezó mientras digitaba la traducción que estaba realizando en ese momento, no le gustaba dejar que su trabajo se acumulara pero dado el cambio en sus planes todo se había modificado también. No se trataba solamente de los trámites que estaba haciendo por su viaje sino del hecho que sus empresas cliente ya sabían que se iría y querían que tradujera mil documentos antes de hacerlo. Les había explicado que le tomaría un par de días poner en orden todo y podría seguir trabajando para ellos después de mudarse, pero igual habían insistido.
No se podía quejar, trabajar de intérprete era rentable y al ser algo que hacía mayormente de forma remota desde casa a nadie le había importado que estuviera embarazada cuando empezó a ofrecer sus servicios. Tuvo un arranque lento el primer mes, pero su nombre se posicionó rápido entre los empresarios al tener además el plus de conocer la jerga propia de los negocios y sus conocimientos adquiridos tanto en su carrera como en todos los años que trabajó para Neji.
Dejó de digitar un momento al pensar en Neji, en su mirada cuando se lo había encontrado por casualidad, en haber sido una tonta y una cobarde ese día al haber huido. Lo iba a corregir, iba a enmendar por fin las cosas con una esperanza muy pequeña no solo que la perdonara sino que tal vez, solo tal vez, pudieran intentar ser una familia. A pesar de saber por Kiba y Hana que lo habían visto teniendo citas, había días en que se sentía completamente esperanzada en que su regreso cambiaría las cosas y ellos volverían a estar juntos, por ejemplo justamente al recordar esa mirada mientras le exigía una explicación, detrás del dolor y de sus palabras podía ver que precisamente dicho reclamo era porque sus sentimientos seguían allí. Otros días, como ese específicamente, sentía que la realidad iba a ser no solo que las citas eran porque ya la había olvidado por completo sino que la iba a odiar y nunca querría volver a verla por lo que le había hecho.
No valía la pena desgastarse en tratar de adivinar qué pasaría, era un gato de Schrödinger o lanzar una moneda al aire. Mientras no hablara con él directamente y sin huir no sabría si el gato estaba vivo o no al abrir la caja. Suspiró, no había retomado el digitar y ahora tenía que pausar directamente, era mediodía y tenía que comer algo. A medida que la fecha del viaje se acercaba podía sentir su estómago cada vez más cerrado lo que hacía que su apetito disminuyera, pero igual se obligaba a sí misma a comer porque estaba lactando y debía garantizar los nutrientes para la alimentación de su hija.
Dejó el plato vacío sobre la encimera, sirviendo un vaso de leche para sí misma pues era algo bueno y a lo que se había aficionado durante el embarazo. Se tomó casi la mitad antes de dejar el vaso en la mesa, Haruka estaba a su lado en el moisés completamente dormida, aunque no tardaría en despertarse porque justo después que ella almorzaba llegaba la hora de comer de su hija. Sonrió al verla, amaba a su pequeña y estaba orgullosa de sí misma saber que sí había podido sacarla adelante por su cuenta. Haruka Ama, de hecho, Haruka Hyūga estaba por cumplir los 4 meses de nacida y era simplemente hermosa. Comprobando que sin importar las circunstancias en que fueran concebidos, los bebés siempre eran perfectos.
Estaba a punto de volver a concentrarse en su trabajo luego de su pausa cuando el timbre sonó, su madre llegaba del trabajo empezando la noche y los vecinos rara vez tocaban, vio una vez más a su hija que seguía dormida a pesar del ruido antes de ponerse de pie. Abrió la puerta y fue casi instintivo el dar un paso atrás al ver a las personas que se encontraban allí.
- Te escribiré si te necesito, puedes irte — las palabras fueron dirigidas al hombre moreno de cabello rubio que ella sabía era el nuevo intérprete de Neji. El Hyūga sin esperar una respuesta o pedirle permiso a ella se adentró en la vivienda, cerrando tras él — Tenten
- Neji — su corazón se había acelerado y tenía miedo, solo una vez había visto esa expresión en la mirada del Hyūga y había sido cuando ocurrió lo de Shion. Por su cabeza solamente pasaba el cómo hacer que no notara a su hija, el comedor la ocultaba parcialmente, pero no tardaría en despertarse o si él daba un par de pasos hacia la sala la podría ver — ¿cómo encontraste esta dirección? — preguntó tratando de hacer algún plan para que se fuera, había contado con tener más tiempo para prepararse para esa conversación
- Contraté un investigador — ¡no! Eso significaba que... — sí, lo sé — dijo como si le leyera la mente y solo para completar la escena Haruka empezó a llorar. Los ojos del Hyūga se clavaron de inmediato en el moisés y ella no lo pensó, tan solo respondió al llamado de su hija
- Es su hora de comer — explicó meciéndola suavemente tratando que se calmara y detuviera su llanto. Neji parecía haberse vuelto de piedra, sin despegar la mirada del pequeño bulto en sus brazos — por favor, siéntate — comentó sin obtener reacción, por lo cual se enfocó solamente en su bebé, acomodándose en el sofá en donde estaba su cojín de lactancia.
Estaba incómoda, eso no lo negaría, sintió sus dedos torpes al abrir el broche especial de su vestido y posteriormente el del sostén para liberar su seno izquierdo. En el momento que Haruka estuvo junto a su pecho dejó de llorar, empezando a mamar de una vez. El tiempo le pareció eterno hasta que Neji por fin se movió del lugar en el que estaba de pie y fue al mueble frente a ellas, sentándose todavía con la mirada clavada en la bebé que era ajena a lo que estaba pasando a su alrededor, dedicándose solo a comer. Sus pequeños ojos claros la veían y fiel a su rutina ella bajó la cabeza para verla, amaba el contacto visual mientras la amamantaba.
- Es mía
- Sí — admitió a pesar de saber que no había sido una pregunta
- Tengo una hija — su voz sonaba enojada — me ocultaste que tengo una hija — le reclamó y ella solo respiró profundo sin romper el contacto visual, no quería la confrontación mientras la alimentaba
- En una semana cumple 4 meses, tiene tus ojos y mi cabello
- El día que renunciaste ¿ya sabías que estabas embarazada?
- Sí — levantó un dedo de su mano libre al escucharlo exhalar pesadamente, sus reclamos apenas habían empezado — te contestaré todo después de darle de comer
Por un momento pareció que iba a replicarle, pero al final lo escuchó bufar y acomodarse en el sillón, buscando algo en el teléfono mientras las veía de reojo. Haruka siguió succionando hasta saciarse, en el momento que la sintió detenerse se acomodó el sostén y la parte de arriba de su vestido rápidamente antes de poner el pequeño trapo en su hombro para apoyarla hacia este, empezando los ligeros golpecitos para ayudarla a sacar los gases. Sonrió en el momento que la escuchó eructar.
- Quiero cargarla — era casi una demanda y la siguiente parte la preguntó algo irónico — ¿Puedo?
- Claro — ella se puso de pie acercándose a él, quien no sabía ni como poner los brazos para recibirla — cuidado con la cabeza — hubo un ligero lloriqueo — shhhhh, está bien, amor — trató de calmarla — lo siento, es un poco tímida, no está acostumbrada a que la carguen extra...
- ¿Extraños? ¡Soy su padre y soy un completo extraño para ella! — respiró profundo de nuevo, ajustando la forma en que Neji la sostenía antes de soltarla. El enojo en él desapareció por un segundo cuando los ojos claros se encontraron entre sí, ese color de ojos casi blanco que había dejado perfectamente claro quién era el padre de Haruka sin necesidad de una prueba de ADN — es hermosa — ella asintió con una sonrisa, dejando que los minutos pasaran al ver ese primer encuentro entre padre e hija — ¿Kiba lo sabía?
- Sí, también supo de lo nuestro desde antes de eso pero fue hasta me enteré de mi embarazo que me lo dijo
- ¿Sabías que podía ser mía? — su voz se mantenía baja y aunque era un reclamo enojado no estaba alterando a la bebé, ella en cambio podía sentir sus ojos humedecerse
- Sí, había posibilidades iguales sobre su paternidad
- Y aún así Kiba lo supo pero yo no, a mí me lo ocultaste a propósito
- Neji...
- ¿Qué pretendías? ¿Esconderme esto para siempre? ¿Me iba a enterar cuando cumpliera los 16 y pidiera un auto de regalo? ¿O de pronto cuando fuera mayor de edad y quisiera buscar a su padre?
- No, no es así — al menos podía estar tranquila que él no podía llevársela en ese preciso instante, el certificado de nacimiento estaba solo a su nombre y no le permitirían salir del país con la bebé — Neji...
- NO — la interrumpió cortante— supiste lo que me hizo Shion, sabías que es lo que siempre he querido y aun así decidiste deliberadamente ocultarme algo tan importante ¿quién te creíste exactamente para hacerme algo así? — había odio, ese mismo odio que había visto en su mirada al entrar. No sabía ni cómo organizar su cabeza para explicar los motivos que la llevaron a esa decisión no tan acertada
- Ne... — cerró la boca al escuchar su teléfono sobre la mesa — es Ryuu — reconocía el tono de llamada de su hijo — necesito unos minutos — él no se movió — preferiría que no te vea — le señaló una de las puertas — por favor espérame en la habitación.
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De mala gana lo vio ponerse de pie, avanzando despacio con temor de desacomodar a la pequeña en sus brazos. Le abrió la puerta, indicándole que se podía sentar en la cama mientras ella trataría de no tardar en esa llamada, no era la hora usual por lo que no estaba segura del motivo de la llamada. Se limpió los ojos rápidamente antes de darle al botón para hacer la videollamada porque no había alcanzado a contestar.
- Hola, cariño — saludó intentando sonreír
- Hola, mami — lo escuchó de una vez y entonces Hana apareció tras su hijo
- Hola, Tenten — la saludó — di hola Tenten — movió la mano de Sayuri y la niña balbuceó algo, a lo que ella sonrió — ¿Te sientes bien?
- Sí...
- Tu cara dice otra cosa
- Haruka no durmió bien anoche, tuvo un poco de cólico y creo que le están empezando a doler las encías
- ¿Segura que solo es eso?
- Sí, con algo de suerte hoy dormiré mejor. ¿Cómo estás, cariño? — regresó la atención a Ryuu, pensando todavía en que no podía tardar en esa llamada
- Bien, mami. Hoy estuvimos viendo un departamento con la tía Hana ¡era hermoso! ¿Cierto que sí? — la mujer asintió — voy a mandarte las fotos, hasta hice un vídeo de Sayuri corriendo ¿Quieres verlo?
- Me encantaría, ¿está en mi presupuesto? — preguntó hacia Hana y esta asintió de nuevo — ¿Dijeron desde cuando está disponible?
- Claro, no se me olvida el día que vuelves — su pequeño dragón sonrió y no podía explicar el porqué ella quiso llorar, limpiando la lágrima que la iba a delatar — mañana iremos a ver otro lugar ¡quiero que mi habitación sea la más grande!
- Ya veremos eso, cariño — limpió de nuevo sus ojos
- Ryuu, déjame hablar a solas con tu madre
- Pero...
- Cosas de mujeres con hijas, ¿o quieres ayudarnos a elegir pañales y vestidos?
- Saludos a la abuela
- Le diré en cuanto llegue, te amo — se despidió
- Y yo a ti, dile a mi hermanita que la quiero — ella asintió, tentada a colgar la llamada en cuanto fue solamente Hana con Sayuri en brazos quien estuvo del otro lado
- Ahora sí, ¿Por qué estás llorando?
- No es nada — descartó, aunque limpió una nueva lágrima
- Tenten, faltan unas semanas para tu regreso — sus labios se torcieron por un momento — ¡No, Tenten! — casi gritó Hana del otro lado interpretando de otra forma su gesto — ¡No me vas a decir de nuevo que te arrepentiste!
- Hana...
- ¡No! — la interrumpió — tuvimos esta conversación cuando tenías 8 meses de embarazo pero esa vez fue la aerolínea la que no te dejó viajar por los meses que tenías, luego cuando Ryuu estuvo contigo y pensaste en devolverte con él, encontrando como excusa que Haruka se enfermó
- Estuvo 2 días hospitalizada
- Y no habías vuelto a hablar de regresar hasta que te encontraste de frente con Neji — y era justamente por él que no quería que siguiera hablando, estaba en altavoz por ser una videollamada — ¡Tienes que dejar de culparte!
- Hana
- ¡No, no y no! ¡Fuiste a buscarlo al aeropuerto! ¡Compraste los tiquetes ese mismo día! Tienes que confiar por una vez que te va a escuchar y no seguir posponiendo tu viaje, si continúas así solamente harás que las cosas sean peores — nuevas lágrimas corrieron por sus mejillas, esta vez sin detenerlas — sabes que te digo esto como tu mejor amiga y excuñada
- Lo sé, no es eso...
- ¿Entonces qué es? Porque Ryuu está feliz con tu regreso y con ayudar a escoger el lugar en que vivirán, Kiba ya sacó tu cita con Neji para que le digas la verdad. No puedes arrepentirte
- No lo hago — iba a seguir hablando cuando escuchó que su hija lloraba — es Haruka, debo...
- ¿Sigue en pie el viaje? — ella asintió — más te vale
La llamada se cortó, ella limpió sus lágrimas y respiró profundo antes de ponerse de pie para ir a la habitación en donde su hija la necesitaba. En el momento que abrió la puerta pudo ver a Neji de pie junto a la puerta con cara de pánico sin saber qué hacer con la pequeña en sus brazos que no dejaba de llorar y removerse incómoda. Ella sonrió recibiéndola, comprobando por olfato lo que ya había sospechado, era hora de un cambio de pañal.
Enfocó su atención en la rutina que conocía perfectamente a pesar de la mirada vigilante sobre cada uno de sus movimientos, desde poner el cambiador sobre la cama para recostar allí a la bebé, arrodillarse en el suelo para que su espalda no doliera, quitar el pañal sucio, pasar el pañito húmedo y aplicar la crema, finalizando con un pañal limpio antes de reacomodar la ropa de Haruka que se había quedado en silencio. Se sentó en la cama, tomando un pequeño muñeco que sabía le gustaba y la vio manotear alegre para alcanzarlo.
- ¿Cuándo es tu vuelo de regreso? — ahí la confirmación sobre Neji escuchando su conversación a través de las delgadas paredes
- El 14 de agosto en la mañana, es un domingo
- Tengo una reunión con Kiba el 15
- Lo sé, él me hizo el favor de pedirla... planeaba presentarte ese día a Haruka — él hizo un ruido de asentimiento mientras parecía pensar algo, ella solo quería seguir viendo a su hija que estaba despierta y balbuceaba feliz ante el juguete
- Hablaré con mis abogados, ese día haremos los documentos para que sea reconocida legalmente como mi hija — sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas ante el tono serio y aún cargado de enojo que le escuchaba, había tenido razón esa mañana cuando había pensado en que lo único que iba a recibir era odio y que nunca quisiera saber de ella — también es importante tener mis derechos...
- Neji... — lo interrumpió en una súplica — todos tus reclamos son válidos y tienes razón en estar molesto conmigo, sé que hice mal, pero... — solo entonces dejó de ver a su hija para verlo a él, se sentía completamente diminuta y no se trataba de la diferencia de estatura que siempre habían tenido o que ella estuviera sentada y él de pie — por favor no me la quites, no quiero... no puedo perder a mi hija — las lágrimas empezaron a salir, eso era lo único que le quedaba, apelar a su misericordia porque sabía que podía amenazarla de la misma forma que Tsume en el pasado. Y era una situación mucho peor, sabía que no sería una amenaza
- Exigiré los derechos que me corresponden como su padre
- Lo sé, lo entiendo... — un hipido se le escapó — pero por favor no me quites a mi bebé, está en lactancia exclusiva, empezará la alimentación complementaria a los 6 meses y quiero amamantarla al menos hasta el año... no me la quites, por favor — solo entonces le pareció que su mirada dejaba de ser dura
- Tenten — había una bebé en la habitación, pero la que lloraba desconsolada era ella, no podía recuperar por fin a su hijo mayor para ahora perder para siempre a la menor — no te quitaré su custodia, eres su madre. Siempre serás su madre — ella abrió grande los ojos sorprendida por sus palabras — Haruka te necesita a esta edad más que a nadie, sin embargo, exijo poder verla y recuperar el tiempo que me ha sido arrebatado
- Por supuesto — aceptó de una vez tratando de limpiar sus lágrimas, podía visitarla a diario si quería.
Regresó la mirada a su hija, que empezaba a bostezar, era más dormilona de lo que había sido Ryuu a esa edad, lo había consultado con el pediatra y era normal, por lo que solo la levantó en brazos para arrullarla, aprovechando para tratar de calmarse a sí misma de esa forma. Estaba por pasarla a la cuna de la habitación cuando Neji a su lado le extendió los brazos, pidiéndola de nuevo.
- Tengo una mejor idea — hizo una seña hacia la cama — acuéstate — explicó al ver que él no entendía, el Hyūga se sentó en un lado, con la mano libre ella acomodó el cojín de la cabeza antes de acomodar a Haruka que ya dormitaba. Siendo su turno de recostarse, ahí fue cuando Neji la imitó, entendiendo que la dejarían dormir entre ellos. Podía comprender que él quisiera tenerla en brazos mientras dormía, pero sabía que se cansaría y esa era la mejor forma de poder verla con devoción. En especial la devoción que solo podía mostrar la mirada de un papá primerizo que había deseado ese bebé más que a nada.
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El tiempo no tenía ninguna relevancia en ese momento, había perdido la noción de este por completo desde el momento en que Tenten acomodó a Haruka en la cama y él se había recostado de lado solamente a verla, pensando que podía pasar el resto de su vida en esa posición, viendo a su hija dormir plácidamente.
Su hija, era oficial, tenía una hija. Haruka había nacido cuando aún tenía 37 años, todos sus planes y su humor oscuro parecían distantes en ese momento, porque lo único que llenaba su mente por completo es que su sueño finalmente se había cumplido, tenía una pequeña que había heredado sus ojos lo que hacía innegable que era suya. Era un pequeño pedacito de sí mismo que a pesar de apenas haberla conocido unas horas atrás ya se había instalado muy dentro de sí.
Tenten del otro lado de la cama por fin había dejado de llorar, no quería haber parecido insensible, pero jamás las lágrimas de una mujer le habían importado menos, aunque se trataran justamente de las de ella. Eso no tenía ningún sentido en su cabeza, que ella hubiera hecho algo tan ruin y desalmado como ocultarle a su propia primogénita, que se hubiera burlado de esa forma de su sueño. Por eso lo único que había pasado por su mente en el momento en que ella confirmó que esa bebé era su hija, fue que no conocía a la mujer que tenía en frente.
Él creía haber conocido a Tenten, sin atisbo de duda había dicho que la amaba y que quería un futuro a su lado. Pero no con esa Tenten frente a él, no con esa mujer que al parecer había calculado fríamente esconderse y llevarse una información tan importante, actuando como humana solamente en el momento que había visto la posibilidad de perder la custodia de la bebé. Él no podía ser tan ruin, o bueno, sí podía si se lo proponía, tenía todos los medios para hacerlo, pero contrario a ella no era capaz de pensar en destruir un vínculo tan importante como el de una madre y su hija. No como la castaña que ni siquiera había pensado en que él merecía saber de ese embarazo y ser partícipe de este, estar allí viendo su vientre crecer, viendo como su hija iba desarrollándose, haberla tenido en brazos desde el mismo día que había nacido.
Y luego estaba lo que había escuchado en la llamada, si él no hubiera viajado hasta allá al parecer era solo cosa de unas semanas más para que por fin Tenten regresara tras su repentina desaparición y tuviera la decencia de presentarle a su hija. ¿En qué cabeza cabía que eso era un plan? ¿Por qué no se lo dijo desde el principio? o al menos ese día que se la encontró en la reunión. La situación no tenía ni pies ni cabeza, solo una decisión en la que el único perjudicado había sido él.
- Tenten — dijo en voz baja, no sabía cuál era el nivel de ruido que soportaba un bebé de esa edad
- Dime — contestó la castaña en el mismo volumen, o sea que sí era bajo
- ¿Por qué no me dijiste de ella el día de la reunión? — no obtuvo respuesta y reformuló la pregunta a lo otro que había escuchado en la llamada — ¿De verdad fuiste al aeropuerto?
- Sí... — ella suspiró — me acobardé ese día, Neji, cuando tomé la decisión de irme nunca supe cómo te lo diría si el bebé resultaba ser tuyo y... escapé, pero al llegar aquí me di cuenta de mi error, tenía que decirte la verdad. En la reunión habías mencionado que tu vuelo de regreso era el sábado, sé cuál es la aerolínea que usas y a qué hora te gusta viajar, así que al día siguiente tomé a Haruka y me fui al aeropuerto a buscarte, tenía que mostrártela, tenía que decirte que tenías una hija. Estuve más de 2 horas dando vueltas esperando que llegaras
- Adelanté mi vuelo — admitió, de no haber estado completamente cegado por su enojo tras la reunión las habría visto
- Hablé con mi madre al volver, tenía que resolver unas cosas de mi trabajo y del departamento de ella antes de podernos ir, por eso elegí esa fecha al comprar los tiquetes
Se quedaron en silencio, nuevamente viendo a la pequeña que había manoteado dormida pero no se había despertado. Había un sinfín de preguntas que pasaban por su cabeza, muchas acusaciones también por haber sido capaz de guardar silencio por tanto tiempo sin que se le diera nada.
- ¿Por qué? — esa pregunta lo abarcaba todo, ¿por qué había tomado esa decisión? ¿Por qué se lo había ocultado? ¿Por qué se había ido?
- Neji... te lo dije, no estaba segura que fuera tuya. Fue algo repentino el enterarme que estaba embarazada y peor, que no tenía la certeza de cuál de ustedes era el padre del bebé en camino.
- Kiba lo supo
- Kiba era mi esposo, tuve que decírselo y decidir qué sería de nuestro matrimonio
- Pero no me lo dijiste a mí, tenía el mismo porcentaje que él
- Lo sé, en ese momento pensé que era lo mejor... debía prevenir el escándalo de un posible hijo extramatrimonial y... — ella suspiró — creí que sería lo más adecuado para ti
- ¿Cómo iba a ser algo adecuado para mí no saber que podría ser padre?
- Lo recuerdo Neji, recuerdo nuestras conversaciones sobre lo que te hizo Shion y que ese siempre fue tu sueño
- ¿Entonces por qué pisotearlo de esa forma? Me quitaste todo, Tenten — la acusó — La emoción de saber que iba a ser padre, que había un bebé en camino, ir a una ecografía, ver tu vientre crecer semana a semana, sentir cuando se moviera, cuidarte, salir a medianoche a conseguirte algo extraño de lo que estuvieras antojada, el susto cuando empezaran los dolores, ver a mi hija recién nacida... todo
- Contéstame algo — le pidió — no con el odio que me tienes ni con la emoción por tu hija, siendo completamente racional ¿de acuerdo? — él asintió — imagina haber vivido todo eso, haberme ayudado con mi dolor de espalda, o ir a la tienda por mermelada de arándanos con papas a la francesa — eso sonaba raro, tanto para saber que había sido un antojo real — ir conmigo al médico a cada cita, estar a mi lado el día del parto, sostener a Haruka en tus brazos orgulloso... y que no fuera tuya
- Pero lo es
- Imagina el caso contrario — él frunció el ceño — haber tocado por un momento tu sueño, haberlo vivido y hacer mil planes con la pequeña en tus brazos... y que fuera de Kiba ¿te parece mejor eso? — su ceño se frunció más — sé que estuvo mal, pero en mi mente tenía sentido y sería menos doloroso para ti el no ilusionarte con una posibilidad.
- Tenten...
- No, Neji — lo interrumpió —¿cómo te habrías sentido entonces? No se trataba de fingir que me tomaba un medicamento o que me aplicaba una inyección, no era nada así, era el bebé de carne y hueso que tanto soñaste... pero descubrías que no era tuyo ¿de verdad te parece un mejor panorama? — él no contestó porque no sabía cómo hacerlo — pensé... pensé que sería mucho mejor una certeza que un supuesto, presentarte a tu hija si era tuya y que te alegraras en lugar de ilusionarte en vano... yo... — la vio inhalar profundo — lo siento, de verdad lo siento por haberlo hecho de esa forma, pero creí que te protegía
- Ten...
- No fue fácil para mí, Neji, — volvió a interrumpirlo — tuve que vivir mi embarazo solamente con el apoyo de mi madre porque así lo decidí, tuve que aferrarme a mi decisión en las noches que solo quería llorar porque no solamente perdí a mi hijo, mi matrimonio, mi trabajo y alguien a quien am... — se pausó — lo perdí todo, sintiendo además la culpa siempre presente por lo que implicaba el no estar segura del padre de mi bebé, por lo que hice a pesar de ser una mujer casada. Y aun en mis momentos de mayor flaqueza creí que tenía la razón, que te estaba protegiendo — vio una lágrima asomar en uno de sus ojos y se dio cuenta que la había juzgado mal, la mujer frente a él no era una desconocida ni monstruo sin sentimientos, era la misma Tenten de siempre — desde la ecografía en que me dijeron que era una niña sentí que era tuya, pero seguía siendo solo una posibilidad, al día siguiente que nació hablé con Kiba, quería ver a Ryuu después de tanto tiempo, también teníamos que hacer la prueba de ADN de Haruka, pero antes de tomar la muestra abrió los ojos, tus ojos... y entonces...
- ¿Y entonces? — muchas más lágrimas aparecieron, a lo que él tuvo la necesidad de estirar la mano y limpiarlas, desatando muchas más
- Entonces no supe qué hacer, me di cuenta que fui una tonta por lo que hice y que debí decirte la verdad desde el principio. Solo que ahora no sabía cómo hacerlo — sus ojos empezaban a verse un poco hinchados — lo pospuse por no saber cómo afrontar mi estúpida decisión, lo siento
- Tenten
- No, no digas nada, Kiba me lo dijo, me repitió muchas veces que tenía que decirte la verdad — de nuevo hubo un hipido — que solo sería peor entre más tiempo pasara y yo no sabía cómo hacerlo, fue entonces cuando nos vimos... fue tan repentino que solo escapé, lo siento... solo... lo siento
- Tenten, lo entiendo — los orbes chocolate lo vieron confusa — en una forma muy extraña tiene sentido lo que dices
- Lo siento
- No lo sientas más, no se pueden cambiar las cosas. Lo que sigue ahora es que tenemos una hija — una sensación cálida que creía desaparecida se instaló en su pecho al pronunciar esa palabra en plural, no podía definir si seguía amando a Tenten en ese preciso momento, pero sí estaba seguro que lo había hecho cuando Haruka fue concebida, era una hija del amor existente entre ellos meses atrás — tenemos una hija — repitió y la castaña asintió con una pequeña sonrisa, a lo que él sonrió también.
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Se había quedado dormida con Neji acariciándole la mejilla, con la agradable sensación de su tacto y que el odio presente cuando había llegado hubiera desaparecido. Su sueño era ligero por estar siempre pendiente de su bebé, por eso en cuanto escuchó que la puerta del departamento se abría se despertó y vio a todas partes, la luz estaba por desaparecer siendo difícil ver algo. El Hyūga seguía exactamente en la misma posición, solamente parpadeando mientras veía fijamente a Haruka en la oscuridad.
- ¿Tenten? — escuchó a lo lejos y se levantó de una vez, su madre había llegado, encendiendo la luz del comedor y avanzando hacía la cocina
- Hola, mamá — la saludó al salir, dejando entrecerrada la habitación — ¿cómo te fue?
- Bien, hoy confirmé con mi supervisor que trabajaré hasta el viernes para poder dedicarme desde ahí a lo que nos falta — ella asintió, viendo de reojo hacia la habitación donde estaba su hija — ¿Estás bien?
- ¿Por qué lo dices?
- Otra vez estuviste llorando — le señaló la cara, probablemente sus ojos estuvieran hinchados — y no hiciste la cena
- Lo olvidé — se excusó de una vez — lo que pasó fue...
- Buenas noches — Neji había salido — usted debe ser Xiuying — dijo extendiendo la mano — Neji Hyūga
- Un gusto — quería reírse por la forma nada disimulada en que su madre estaba analizando al hombre — vaya, de verdad es exactamente el mismo color de ojos — Neji dibujó una sonrisa de lado y ella se aguantó sus ganas de dejar salir un "te lo dije"
- Neji vino a conocer a su hija — explicó — estuvimos hablando y... bueno, olvidé la cena
- Puedo ir al restaurante de la esquina y traer algo ¿se quedará a cenar? — había varias preguntas más en los ojos de su madre, pero de momento se las guardaba. Ella solo vio hacia Neji, esa respuesta le correspondía a él
- Sí, pero no se moleste, puedo pedir que nos traigan la cena para todos — sacó el celular — ¿Recuerdas el restaurante junto al hotel?
- Claro, hemos ido un par de veces — le encantaba, pero era un poco retirado
- Puedo decirle a Darui que compre la comida y la traiga — ella vio a su madre de reojo y esta se encogió de hombros, por lo que asintió — disculpa, Tenten — le susurró Neji haciendo una seña para hablarle en privado después que ellas eligieran del menú
- Dime — dijo tras alejarse de su madre que había decidido entretenerse revisando algo en la cocina
- ¿Puedo quedarme? Mi vuelo de regreso es mañana y...
- Claro — aceptó de una vez — aunque no tengo una habitación de invitados — musitó entre dientes — puedo dormir en el sofá — lo vio fruncir el ceño, pero no comentó nada sobre eso
- Pediré entonces que Darui también traiga mi maleta
Ella se fue a la habitación para alzar a Haruka que se había despertado y estaba sola en la cama, estaba aprendiendo a girarse sola por lo cual era peligroso que se cayera. Entregándosela a Neji para que la pequeña siguiera acostumbrándose a ser cargada por él, mientras por su parte se dedicaba a despejar el comedor de todos los documentos en los que había estado trabajando antes que él hubiera llegado. Luego de eso volvió a tener a la bebé en brazos pues era hora de alimentarla.
A la hora de dormir su madre se despidió, agradeciendo nuevamente por la cena, ella se cambió para ponerse su pijama y cuando iba a ir al sofá el Hyūga le dijo que no, él sería quien dormiría afuera porque su intención no era desacomodarla, tan solo poder pasar todo el tiempo posible con su hija antes de regresar pues tenía una reunión el lunes que no podía cancelar. Así que ella le ofreció compartir la cama, habían dormido juntos muchas veces por lo cual una vez más no haría diferencia.
En algún punto de la madrugada se había despertado por un lloriqueo que amenazaba con volverse en un llanto más fuerte, encendió la pequeña lampara de luz tenue que tenía y se levantó, haciendo un ruido para calmar a Haruka, revisó que el pañal continuaba limpio por lo cual procedió a acomodarse sobre la cama para alimentarla. Estaba completamente concentrada en su pequeña cuando sintió un par de ojos adicionales clavados en ella, Neji a su lado las observaba fijamente.
- ¿Te desperté? — preguntó con tono de disculpa
- No, tengo que ir al baño — él se levantó, saliendo de la habitación por unos minutos, al regresar volvió a acostarse con la mirada fija tanto en ella como en Haruka que comía concentrada — ¿siempre debes alimentarla a esta hora?
- Solo algunas veces, ya no es tan usual que se despierte en las noches — él se quedó en silencio, ella terminó su tarea y tras sacarle los gases la recostó en la cuna.
Se acomodó en la cama para volver a dormir, Neji se había acostado más hacia el centro por lo que estaba más cerca que antes y en un impulso ella se dio la vuelta, queriendo solamente apoyar la frente en su hombro. La respuesta fue automática, él se giró también, abrazándola. Inhaló profundo disfrutando su olor, siendo reconfortada en ese abrazo. No sabía exactamente en qué punto estaban, pero por lo que restaba de esa noche solo quería refugiarse en sus brazos.
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Por cierto, he estado haciendo unas ligeras modificaciones a los capítulos anteriores. Nada del otro mundo, solo unas correcciones o arreglos en la redacción.
Ya solo nos faltan 3 capítulos para el final ;D.
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Les recuerdo que todos los comentarios son bien recibidos en forma de review y que pueden ir a darse una vuelta por mi twitter (Idamariakusajis) o mi instagram (idamariakusajishi) en los que intento ser un poquito activa.
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Att: Sally K
