Aclaraciones: Sin POV definido
Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial
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Disfruten la lectura
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Capítulo 39. Regreso
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Se había despertado y una maldición de una vez surcó su mente, no quería salir de esa cama y mucho menos quería irse. Ese viaje había sido repentino sin saber exactamente cuál iba a ser el desenlace del mismo, por ese motivo no se había preocupado en cancelar su cita del lunes en la mañana. Era una negociación importante que no quería perder, pero eso no hacía que le pareciera menos injusto el haber estado tan poco tiempo, debió pensar mejor las cosas y organizar su agenda de modo tal que pudiera haberse quedado por lo menos una semana allí.
De mala gana buscó su pijama en el suelo para ponérsela e ir al baño, llevando también la maleta en la que solo tenía una muda de ropa para ese día y algunos implementos básicos de aseo. Contrario a lo que siempre hacía no se iba a bañar, estaba algo justo de tiempo y ya lo haría tan pronto estuviera en su propio departamento. Se cepilló los dientes, desenredó su cabello y tras estar listo regresó a la habitación. Tenten ya se había levantado para alimentar a Haruka, se había puesto de nuevo el vestido de pijama con el que se había ido a dormir, vestido que tenía algunos botones la frente que estaban abiertos al ser una prenda diseñada precisamente para amamantar a la pequeña. No sabía tanto como debería de bebés, pero ver que su hija comía bien tenía que ser una buena señal.
Su hija, se sentía completamente extraño por la naturalidad con la que esas palabras se formaban en su mente y que fueran su nueva realidad. Su hija, una hermosa bebé que pronto tendría su apellido y que precisamente era suya, era incluso más perfecta de lo que alguna vez había llegado a soñar al pensar en tener un descendiente. Tenten sonrió en su dirección a modo de saludo, definitivamente no quería irse y dejarlas, probablemente podría organizar su agenda para volver a viajar antes del regreso de la castaña a su país.
- ¿Ya te tienes que ir?
- Por lo imprevisto del viaje Shizune no pudo hacer la reserva en el vuelo de siempre sino en el anterior
- Pero no has desayunado, puedo... — la vio contrariada, Haruka no había dejado de comer por lo que ella no podía moverse aun
- Está bien, comeré algo en el aeropuerto
- Odias la comida del aeropuerto — recalcó Tenten y él sonrió, claro que ella lo sabía
- Por una vez valdrá la pena — de reojo vio su reloj, era hora de irse o se le haría tarde, así que pidió el vehículo que lo llevaría porque ya le había avisado a Darui que se verían directamente en la entrada a migración
- Espera — la castaña leyó su expresión — antes de que te vayas, tengo algo para ti — vio a todos lados y dudó — ven, está en el cajón de abajo — le señaló la mesa de noche. La obedeció y del compartimiento sacó lo que parecían ser 2 cuadernos — ese no — dijo al ver que él abría uno
Él empezó a hojear el primero, tenía el título de "Diario del bebé". La primera página tenía el nombre de Haruka, junto a los nombres completos de sus padres, es decir, su nombre estaba allí escrito. Pasó la página y pudo ver una lista en donde se describían todo lo relacionado con su nacimiento, como la hora del parto, el peso, el tamaño y eso. Avanzó algunas páginas más, cada una relataba los cambios que iba sufriendo con el paso del tiempo y algunas fotos.
- Ese aún no está listo, todavía faltan por anotar muchas cosas que pasarán — Tenten le extendió la mano para que se lo devolviera, lo que él hizo mientras posaba sus ojos en la otra agenda. Su título era "Diario de una embarazada" — ese ya lo terminé... lo compré poco después de enterarme, traté de escribirlo todo
Él abrió una página al azar, podía notar así no más que en varias hojas había cosas pegadas, en esa específicamente podía ver lo que parecía ser una foto del ultrasonido. Leyó entonces lo que decía, describía cuántas semanas de gestación tenía, el diámetro de su vientre, las medidas del bebé, lo que le habían dicho en la consulta y tenía un apartado para anotar si había tenido algún antojo o algún pensamiento.
- Nunca hice algo así con Ryuu, en ese momento todo fue tan repentino, saber que había pasado el primer trimestre, la boda, mudarme, todo... esta vez... — ella se detuvo un momento, reacomodando a Haruka que seguía comiendo — lo compré y lo llené pensando en ti, en que si el bebé era tuyo de alguna forma pudiera darte un ligero vistazo a lo que te perdiste... sé que no es lo mismo, pero...
- Gracias — contestó de una vez, planeaba leerlo completo — ya tengo que irme — señaló el teléfono que su vehículo estaba llegando
- Que tengas un buen viaje — asintió, acercándose para depositar un ligero beso en la coronilla de su hija y luego un beso en la mejilla de Tenten, que se sonrojó por la acción.
En el avión volvió a abrir el regalo de la castaña, empezando por el principio. Las primeras anotaciones estaban fechadas de agosto, relatando sus primeros síntomas cuanto estaba en el parque de diversiones que había inaugurado Kiba, también pudo ver la fecha exacta de esa cita médica en la que se había enterado y una foto del ultrasonido en la que apenas si se veía algo.
El hombre sentado a su lado había interrumpido su lectura preguntándole si era un papá primerizo a lo que él asintió, escuchándolo reír y mientras le contaba que su esposa había intentando llevar un diario de esos pero que al final había desistido porque había días en que las náuseas no la dejaban mover o porque se sentía muy cansada. En otras circunstancias habría dejado ver su enojo en contra del entrometido hombre, en cambio se dedicó a escucharlo, viendo también la foto del hijo del hombre que ya tenía 2 años.
¿Se volvería él así? ¿Alguien que hablaba orgulloso de su hija a cualquier desconocido? Era en ese momento que se daba cuenta que toda su atención había estado centrada por completo en memorizar todas y cada una de las facciones de su hija, admirando las pequeñas expresiones que hacía como si fuera la bebé más hermosa del mundo. Lo primero es que lo era, lo segundo es que por ese motivo lamentablemente no pasó por su cabeza tomarle una foto.
Siguió su lectura una vez estuvo en su departamento, devorando cada palabra e imagen allí plasmadas, cada antojo descrito sin poder imaginar a quién en su sano juicio se le ocurriría comer un sándwich de atún con helado de vainilla o un helado de mango con salsa de soya, triste por no haber sido él quien salía a conseguir dichos alimentos y feliz a la vez por poder al menos leerlo. Tenten había sido muy específica y detallado todo, desde imágenes de los ultrasonidos hasta fotos de ella en las que se veía cómo iba creciendo su vientre de un mes a otro, cada momento, cada pensamiento que había pasado por su mente durante toda la gestación hasta un día antes del parto. La última hoja tenía la fecha del 30 de marzo y era una nota que estaba dirigida directamente a él.
Neji,
No sé en que circunstancias te daré este diario, tampoco si algún día de verdad podrás entenderme. Espero por lo menos puedas perdonarme.
Hice lo que creí correcto, y siempre me encargué que no le faltara nada.
Amé a nuestra hija desde el principio y sin importar lo que pase de ahora en adelante, voy a seguirla amando.
Así como te amo a ti.
Tenten.
Cerró los ojos un momento al terminar la lectura, eran mil cosas las que pasaban por su cabeza. Ese viaje había sido intenso en demasiados sentidos, empezando por la ira que recorría sus venas al abordar el avión rumbo a descubrir la verdad, el afrontar que Tenten le había mentido a la cara y ocultado una información tan importante como lo era que su hija estaba en camino. Enojándolo al punto de haber considerado por un instante el mover absolutamente todas las influencias que tenía para poder llevarse en ese mismo instante a su bebé.
Y luego había entendido sus motivos, cómo en lugar de haber sido un acto de crueldad premeditaba, había sido un acto de amor y protección, muy extraño por cierto, pero solo se había tratado de Tenten buscando la forma de no lastimarlo a pesar de las circunstancias. El cómo ella se había puesto en su lugar y de alguna forma había priorizado que en esa situación él fuera el menos afectado. Volvía su mirada atrás, a ese día en que ella había renunciado y sus lágrimas por ocultarle la verdad, a su vestido holgado en el que se había camuflado el pequeño vientre que empezaba a crecer y que llevaba dentro a su hija. En todo el peso que había cargado sola durante esos meses.
Luego pensaba en Kiba, podía odiarlo por haberle ocultado también la información cuando su desespero por encontrar a la castaña lo llevó a preguntarle. Ese día el hombre había estado indeciso en algunas de las cosas que decía, molesto claramente por saber que la que había sido su esposa estaba embarazada sin saber si el bebé era suyo y a la vez poniéndose un poco en su lugar sobre no saber lo que ocurría. Por una vez podía pensar que el Inuzuka no era un idiota.
Siempre había visto la sonrisa con la que Tenten hablaba de Ryuu, el tono maternal que la envolvía en lo referido a su hijo, viéndolo de primera mano ante la forma que ella entendía las necesidades de Haruka que a esa edad apenas lloraba. Volcaba de nuevo su atención en ser una madre dedicada a su bebé, a la hija que tenían juntos. Tenía una hija y no era solo eso, Tenten era la madre de su hija, un panorama que ni siquiera había llegado a considerar en sus más fantasiosos sueños por saber que era algo que nunca pasaría. Sin embargo ahí estaba, tenían una hija.
Esa madrugada después que la castaña dejara a la bebé en la cuna se había acercado tímidamente a él, probablemente sin ser del todo consciente de lo que dejaba traslucir, del hecho que él podía volver a leer esa respuesta en ella y su vulnerabilidad, por eso la había abrazado. Tenía sus propios sentimientos por descifrar pero quería tenerla en sus brazos. Fue ella quien buscó sus labios, quien bebió desesperada de ellos y casi suplicó en medio de ese beso que la correspondiera, al menos por esa noche. Había anhelado por tanto tiempo volverla a tener que todo su cuerpo se amoldó a ella de inmediato.
La calidez que le transmitía de nuevo estaba allí, todos esos sentimientos que había tratado de enterrar muy profundo dentro de sí empezaban a aflorar de nuevo, pero todavía tenían cosas por definir. Todo lo relacionado a su hija para empezar, su prioridad no era recuperar su relación con la castaña, era poder recuperar el tiempo del que se había perdido con Haruka y poder ser una parte activa en su crianza, estar siempre disponible para su pequeña. Quiso reírse a carcajadas, ahí acababa de quedar su plan de irse del país en un par de años, de ahora en adelante él iba a estar en donde estuviera su hija.
Mientras buscaba una botella de agua pensó en que se había sumergido tanto en la lectura que había olvidado escribirle a Tenten para preguntarle por Haruka, avisarle que su vuelo había ido bien por lo que ya estaba en su departamento, y además agradecerle de nuevo por el diario que iba a guardar como un tesoro al ser el mejor regalo que había recibido en su vida. Fue entonces que se dio cuenta que nunca le había pedido su número telefónico, se sintió un poco impaciente, tenía su dirección, sabía que no iba a desaparecerse de nuevo pero no le gustaba el no tener a dónde contactarla. Tal vez en el informe de Gai estuviera el número, pero el hombre solo daba la carpeta física, ningún registro digital, así que tendría que esperar al día siguiente que llegara a la oficina.
Esa noche durmió muy bien después de mucho tiempo de escasamente hacerlo, siendo sus últimos pensamientos a su hija, a querer volver a tenerla en sus brazos y querer imaginar que sentiría el día que la escuchara empezar a hablar, el día que le dijera papá por primera vez y corriera a sus brazos feliz. Por ese mismo motivo amaneció de buen humor, todavía impaciente por tratar de encontrar la forma de hablar con Tenten, aunque cancelaría todas sus reuniones y tomaría otro vuelo de ser necesario. El saludo de Shizune esa mañana fue que se veía alegre, toda el aura oscura que lo había acompañado los últimos meses se había ido, era un hombre nuevo.
Revisó la carpeta y frunció el ceño al ver que no, el teléfono de la castaña no estaba en el informe. Encendió su computador para revisar qué tenía programado en su agenda hasta el momento y poder encontrar lo antes posible un espacio para irse aunque fuera en un viaje tan corto como el del que acababa de regresar, lo que captó de inmediato su atención fue un correo del día anterior, la hora coincidía cuando él todavía estaba en el avión. Por estar pensando en su hija no había revisado nada relacionado con el trabajo hasta ese momento. Abrió el mensaje y sonrió de una vez.
Olvidé darte mi número o pedirte el tuyo, al menos recordé tu correo.
Te envío un vídeo que seguro quieres ver, es la primera ecografía de Haruka.
Ponte los audífonos y después escucha el audio adjunto.
Nos vemos pronto.
Tenten.
Lo primero que hizo fue anotar el número, revisando en la aplicación de mensajes que aparecía un nuevo contacto que tenía la foto de Tenten con Haruka en brazos y Ryuu a su lado, de verdad era ella, nada había sido un sueño. Tenía tiempo antes de su reunión, así que abrió el vídeo y vio las imágenes que no entendía del todo, pero que hacían a su corazón acelerarse, estaba viendo cómo era su bebé el día que la castaña había sabido de su existencia, precisamente en la esquina podía leerse "Tenten Inuzuka". Contrario a lo que decía de los audífonos, decidió subir un poco el volumen del computador antes de presionar el botón de reproducir. Un latido mucho más acelerado que el suyo en ese momento fue lo que se escuchó, entendiendo de una vez que lo que se trataba. Subió el volumen al máximo y cerró los ojos, nunca había escuchado un sonido más hermoso.
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En el aeropuerto reconoció el despeinado cabello de su hijo que corría en su dirección y abrió de una vez los brazos para recibirlo. Por una vez lloraba de felicidad al volver a tenerlo así, incluso su instinto de adolescente fue dejado de lado al llenarlo de besos mientras él también la apretaba y le decía que no quería que se volviera a ir nunca. El mundo desapareció por los minutos que duró el contacto, separándose para seguir el camino, Haruka iba en el coche por lo que lo empujó y volvió a avanzar con su madre que tenía un portaequipaje con todas las maletas.
El departamento de Zhengzhou había sido rentado amoblado, por lo que solo las cosas de la bebé eran realmente suyas y varias tuvo que dejarlas atrás para no llevar más maletas adicionales, regresaba luego de casi 1 año fuera. Hana fue quien asistió a recibirla junto a su pequeño dragón, a fin de cuentas se quedaría unos días en casa de su amiga mientras solucionaba aunque fuera parcialmente lo de tener su propio lugar.
Habían hablado con los inquilinos del departamento de su madre y estos entregarían el lugar a fin de mes, por lo que podrían ir a este a partir del 01 de septiembre, pero ella no planeaba irse a vivir allí. No se trataba de no querer vivir con su madre, para nada, después de todo de no ser por ella jamás hubiera conseguido sobrevivir su exilio y había reafirmado que la amaba mucho más que antes. El problema es que el lugar solo tenía 2 habitaciones y si bien ella podía compartir su habitación con Haruka no tenía espacio para Ryuu. Su hijo ya había dejado claro que quería mudarse con ella y el trato con Kiba es que mientras no tuviera su propio cuarto, su pequeño dragón solamente podría quedarse a dormir los fines de semana.
Mientras avanzaba por el parqueadero había visto de lejos a Neji, así que se excusó un momento, tomando a Haruka en brazos para ir hacia él. Habían acordado que ese día era de ella, para pasarlo con su hijo pero él igual había ido, probablemente a estar seguro que había aterrizado bien y que su hija estuviera sana y salva. La pequeña estaba de mal humor por el viaje y seguía siendo reacia a los brazos de su padre si estaba despierta porque no estaba acostumbrada a él, pero igual se la dejó sostener unos minutos antes de pedirla de regreso y decirle que se verían al día siguiente. El Hyūga besó la coronilla de la bebé y a ella en la mejilla, lo que por algún motivo la hacía sonrojar.
A pesar de lo que había pasado esa madrugada después que él había sabido de su paternidad, su relación no estaba definida. Sus conversaciones y llamadas hasta el momento se habían enfocado únicamente en Haruka, pero ese gesto hacía que cientos de mariposas revolotearan en su estómago. Era comprensible para ella que Neji tuviera muchas cosas que pensar y de hecho para sí misma, a pesar de por fin estar segura de sus sentimientos y de cuál debió ser su respuesta esa vez que él se lo preguntó, tampoco era claro cuál era el camino a seguir.
Por ejemplo Neji le había dicho que no buscara departamento, él tenía el lugar perfecto para ellas, pero no había contestado aún. Irse a vivir juntos sonaba apresurado, y aunque no fuera vivir juntos, irse a un lugar que le pertenecía no le gustaba del todo. Ella quería encontrar su propio lugar, debía considerar también precisamente que Ryuu estaría a su lado así que tenía que contar con una habitación para su hijo, lo que de paso aumentaba que no le pareciera correcto aceptar irse a vivir a una propiedad del Hyūga. Él por su parte le había dicho que Ryuu era bienvenido, además que parte de sus responsabilidades como padre eran velar por su hija, no podía hacerse a un lado en lo relacionado a dónde viviría ni a nada de lo que pudiera necesitar. Debía dejar de pensar que tenía que responder sola por su hija, pero le costaba.
- Si Neji manda una cosa más a mi casa voy a tener que irme a vivir con mi madre — se quejó entre risas Hana cuando regresó al auto y arrancaron
- Le dije que no hacía falta
- Sí, se nota que te escuchó — ella solo sonrió apenada, desviando la conversación a su hijo. Esa tarde era para Ryuu exclusivamente y ya al día siguiente se enfocaría en lo concerniente a su hija menor. Al llegar a la casa de la Inuzuka la siguió a donde tenía guardadas las cosas que había enviado Neji, tuvo que quedarse quieta mientras sentía que todos los colores subían a su rostro en una mezcla de pena hacia su amiga y risa — te lo dije
- Lo siento — se disculpó, tenía 2 hijos, había ayudado a cuidar a su sobrina muchas veces y había varias cosas que ni siquiera sabía qué eran, era algo así como que Neji compraba cualquier objeto que tuviera la palabra "infantil" en el nombre. Enviándolo a la casa de Hana mientras tanto por ser el lugar a donde ella llegaría hasta decidir a dónde se mudaría.
- ¿Nunca viste la cantidad de cosas innecesarias que compró Keisuke? Sayuri no había nacido y ya tenía ropa para cuando tuviera 3 años y su propio auto infantil — empezó a reírse, recordando el día que una Hana de 6 meses de embarazo había ido a su casa a quejarse de la recién desarrollada adicción a las compras de su esposo — es la hora que no tiene edad para usarlo y ya no funciona
- Solucionaré pronto a donde enviar esto — de ser posible de regreso a la tienda o a algún lugar para donarlo
- No te preocupes.
Fiel a su palabra había dedicado todo ese domingo a su hijo mayor. Ryuu le había contado absolutamente todo lo que se había perdido durante los meses que estuvieron separados y hasta había dormitado un rato recostado en sus piernas. Su pequeño dragón no ocultaba la felicidad por que ella por fin estuviera de regreso y sus conversaciones no se limitaran a verse por una pantalla.
Debía agradecer que su hijo había demostrado una madurez impropia de su edad y personalidad el día que viajó a China solo, unas semanas después de su parto. En el auto que rentó para poder ir a buscarlo al aeropuerto le contó lo que había pasado y la verdadera razón de su ausencia, que ahora tenía una media hermana, pero eso no significaba que lo quisiera menos o que ya no fuera importante para ella. Recordaba perfectamente los celos que había mostrado cuando Sayuri había nacido, la ligera rivalidad hacia su prima, sobretodo cuando era ella quien la tenía en brazos. Afortunadamente eso no pasó, solo estuvo curioso hacia la bebé y al comprobar que ella no había cambiado ni un poco la forma en que lo trataba se dio cuenta que había amor más que suficiente para ambos.
Cuando la noche llegó se despidió de su pequeño dragón, era hora de irse porque al día siguiente tenía clases. Con su bebé en brazos se fue ahora sí a curiosear mejor qué tanto era lo que había enviado Neji, algunas cosas eran muy útiles y otras una completa perdida de dinero. Keisuke, el esposo de Hana, llegó un rato después y la ayudó a armar el coche infantil nuevo, recordaba cuando había ido a comprar el de Ryuu y que esa marca era la más costosa. Casi podía ver en su cabeza al Hyūga en la tienda infantil pensando que su hija debía tener solo lo mejor de lo mejor.
Al final había tenido que usar el coche con el que había viajado, el que Neji había comprado era impráctico para doblarlo y meterlo en el baúl del taxi. Le dio la dirección al conductor del despacho de abogados, ese día finalmente su hija obtendría el apellido de su padre. Al llegar a la dirección acomodó de nuevo a Haruka en el coche y se subió al ascensor, estaba segura de tener todos los documentos que le habían indicado debía llevar ese día, sin embargo se encontraba un poco nerviosa. En el momento que abrió la puerta Neji se puso de pie de una vez y pudo sentir que la mirada de los 3 abogados presentes en la sala de reuniones se clavaba en ella.
- Señora Inuzuka — la saludó uno de ellos, el hombre la reconocía y ella no tenía la menor idea de quién se trataba
- Ama — corrigió de una vez, había sido obligada muchos años a ocultar el apellido de su familia y no pensaba hacerlo más — mi apellido es Ama
- Tenten — fue el saludo de Neji, extendiendo los brazos en un gesto que significaba que quería a su hija
- Está más quisquillosa de lo normal — se excusó porque al alzarla e intentar entregársela, Haruka trató de aferrarse a su blusa — primero el vuelo de ayer y ahora el salir hoy, no está acostumbrada — en respuesta su hija hizo un lloriqueo, por lo que ella trató de calmarla, sonriendo al ver que por fin se acomodaba en los brazos de su padre.
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Había pensado seriamente en cambiar de abogados, lo habían llevado al punto de exasperarlo porque todos estaban en contra que reconociera un bebé sin una prueba de ADN. Aunque si lo pensaba detenidamente estaban haciendo su trabajo, precisamente lo aconsejable para ese tipo de situaciones siempre era tener una prueba que comprobara la paternidad para no estar respondiendo por cualquier bebé que le pusieran al frente. Pero no se trataba de una completa desconocida o una mujer con quien había compartido cama por una noche, lo primero es que precisamente con esas mujeres había sido precavido sin importar lo que ellas dijeran sobre estar tomando anticonceptivos, y lo segundo es que se trataba de Tenten, además que él había visto a Haruka, su color de ojos era inconfundible.
Sí, en muchos casos el color de ojos de los bebés era claro y posteriormente cambiaba al real, por eso sus abogados insistían en la prueba. Pero es que no era un color azul claro o nada de lo que mostraban los artículos que le enviaban, era SU color de ojos, Haruka era innegablemente una Hyūga. Por eso había insistido en tener los documentos listos para ese día, él estaba seguro que era suya y la iba a reconocer como tal a pesar de todas las palabras en contra.
En la reunión con los abogados los vio quedarse completamente mudos en el momento que él tuvo a su hija en brazos y esta exploró el recinto. Tal y como había dicho Tenten, Haruka estaba quisquillosa y cada tanto se movía un poco para reacomodarse o tratar de alcanzar con sus manos algo de la mesa, incluso tirar de su cabello, dejando que los hombres apreciaran sus ojos. Por fin los vio dejar de ser reacios y extender la documentación, era solo lo básico respecto a que tuviera su apellido, no había nada referente a la custodia de momento, confiaba que la castaña no lo privaría de su hija y podrían tener un acuerdo pacífico. Igual de llegarse a dar el caso estaba dispuesto a pelear por poder verla, pero quería hacer las cosas de forma calmada y en buenos términos.
El nuevo certificado de nacimiento en el que reposaría su nombre como el padre tardaría un poco en estar listo, uno de los abogados tendría que ir a Zhengzhou y hacer los cambios también allá, pero ya eran cuestiones legales y lo que estas tardaran, oficialmente podía empezar a referirse a su hija como Haruka Hyūga. Así como empezar a cambiar su testamento y toda la documentación requerida para afiliarla a su seguro médico y a lo que hiciera falta, era su primogénita, toda su fortuna y todo lo que tenía no sería de nadie más.
- Quiero que veas el departamento — le pidió a Tenten en cuanto estuvieron a solas — si no te gusta seguirás buscando, pero dale al menos una oportunidad
- Está bien — aceptó ella con lo que parecía resignación ante su insistencia, acompañándolo al auto y subiéndose en la parte de atrás para irse con Haruka en brazos. En su lista de pendientes anotaba que tenía que comprar y hacer instalar una silla de bebé.
Su indecisión con lo respectivo a ese departamento por fin tenía sentido, era el lugar perfecto para que Tenten se acomodara junto a Haruka, le quedaba cerca a su propia residencia y precisamente lo había comprado tiempo atrás pensando en ella. Esperaba que le gustara, de no hacerlo igual estaría pendiente del lugar que eligiera para poder adquirirlo, estaba hablando de la vivienda de su hija y por lo tanto iba a estar al tanto. No es que tuviera prejuicios o no quisiera algún barrio, pero sí asegurarse que la zona fuera segura y que jamás le faltaría nada.
La castaña avanzó despacio por la puerta en cuanto él abrió su departamento, tal vez debió pedir que lo limpiaran un poco dado todo el tiempo que llevaba vacío. Él tenía a Haruka en brazos, la pequeña había apoyado la cabeza en su hombro y parecía estar dormitando, por lo que su atención se fue exclusivamente a las reacciones de Tenten a medida que caminaba por el lugar, revisando las habitaciones con sus respectivos baños, también la vista desde el balcón al ser un piso alto y la iluminación que entraba por los grandes ventanales.
- ¿Te gusta? — preguntó pasado un rato porque ella no decía nada
- ¿Por qué no vives aquí? — fue su respuesta — este lugar es hermoso, Neji — él sonrió
- Es demasiado grande para mí, vivo solo después de todo. No había decidido si ponerlo en venta o solo rentarlo
- No debiste irte, es... — ella se quedó en silencio, tocando una de las paredes — es cálido
- ¿Te gusta? — preguntó para corroborar si entendían lo mismo por la definición de cálido
- Me encanta — ella volvió a ver a todas partes — pero Neji, no puedo pagar la renta de un lugar así
- ¿Qué renta?
- Dijiste que lo vas a vender o rentar, no te lo impediré y no puedo pagarlo para decir que lo tomaré
- Tenten, si te lo estoy ofreciendo es porque no haré ninguna de esas cosas, es tuyo si lo quieres
- No puedo aceptarlo
- ¿Solo porque no puedes pagar la imaginaria renta que no te estoy cobrando? — cuestionó y ella no contestó — es un lugar amplio, tiene las habitaciones suficientes para que Haruka y Ryuu tengan cada uno la suya, incluso tu madre — Tenten volvió a negar — ¿Por qué no?
- Es demasiado, Neji
- Es el lugar en el cual va a vivir mi hija, nada será suficiente. Además mi departamento es cerca por si pasa algo — todavía la veía indecisa — lo pondré a nombre de Haruka si te hace sentir mejor — nada — Tenten...
- Es...
- Ya dijiste que te encanta, solo di que sí — insistió una última vez, tampoco la podía obligar
- Está bien, pero yo me encargaré de amoblarlo — él sonrió ante su aceptación — y eso incluye las cosas de Haruka, de hecho con todo lo que has enviado donde Hana no será necesario comprar mucho
- Me gusta que le hayas puesto uno de los vestidos que le mandé — Tenten sonrió, él incluso estaba considerando comprar algún local de ropa para niñas, era increíble lo hermosa que era esa ropa y lo quería todo para su hija. Tal vez también conseguir un diseñador que hiciera una línea exclusiva para ella.
- Te excediste un poco con todo lo que has comprado, la próxima vez que vayas a una tienda infantil me llamas para ver si es necesario o no ¿te parece?
- La próxima vez que vaya a una tienda infantil, estarás a mi lado ¿qué dices?
- Eso suena mejor — contestó Tenten con una sonrisa
Él tan solo sonrió de regreso, satisfecho de saber que de una forma u otra los planes que había tenido el día que compró ese departamento se habían materializado. Sería Tenten quien viviría allí, por ahora con él como un visitante asiduo por su hija, ya verían poco a poco que pasaría después.
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En el próximo capítulo viene un más que necesario lemon NejiTen ;).
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Att: Sally K
