Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Advertencia: Lime/lemon

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Disfruten la lectura

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Capítulo 40. Mudanza

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Nunca en su vida se había mudado realmente, es decir, cuando se casó y se fue a vivir a la enorme propiedad mientras Kiba terminaba la universidad solamente había empacado la poca ropa que tenía en una maleta y ya. Cuando se mudaron juntos al que fue su hogar como matrimonio, de las maletas se habían encargado entre Yuuki, Aina y Narumi, igualmente de desempacar las cosas en el nuevo lugar y no recordaba cual de ellas fue la que estuvo en la casa cuando entregaron los muebles, dejando todo perfectamente listo para que ellos solamente tuvieran que llegar y acomodarse.

A Zhengzhou se había ido con una maleta con la ropa materna que había comprado, sabiendo que todo lo del bebé en camino lo tendría que comprar una vez se instalara, consiguiendo un departamento amoblado porque su estadía era algo temporal. Para su regreso tenía un par de maletas más con alguna ropa adicional y las cosas de Haruka. Por eso todavía no estaba del todo segura de lo que le esperaba con esa nueva mudanza en la que sí tendría que pensar en lo relacionado a los muebles y eso.

El día que se había subido al avión para regresar de su exilio tenía todo medianamente planeado, no sabía cuánto tiempo exactamente le tomaría conseguir un departamento adecuado en su presupuesto que no tuviera muchos inconvenientes, ni que estuviera en un barrio inapropiado que conllevara que le negaran a Ryuu, su prioridad era poder tener a su pequeño dragón con ella, recuperar a su hijo. Por eso se iba a quedar con Hana máximo hasta que los inquilinos entregaran el departamento de su madre, si para ese momento todavía no tenía nada se movería con la mujer mientras seguía buscando.

Su madre le había dicho que prefería quedarse en su propio departamento, por lo tanto en lo que debía conseguir solamente tenía que considerar los cuartos de sus hijos, algo de 3 habitaciones sería perfecto porque al revisar en las páginas de departamentos en renta el precio aumentaba mucho si buscaba algo con más que esas. Sacrificaría tener un estudio u oficina en casa con tal de poder tener a sus hijos con ella y pagar de su propio bolsillo el lugar. El plan realista decía que se estaría mudando a un lugar por su cuenta a más tardar 1 mes después de su regreso, y luego Neji pasó.

Era imposible decir que el departamento que le había ofrecido Neji era feo o tenía una objeción real para no aceptarlo, más allá de estar por fuera de su presupuesto. En lo que había visto en las páginas cuando buscaba, las rentas en ese barrio estaban por encima de su bolsillo y por eso no lo había considerado, no quería valerse de la pensión de su exesposo porque donde él se atrasara con el pago o decidiera quitársela estaría en problemas, por eso solamente hacía su presupuesto teniendo en cuenta lo que había sido su salario promedio en su trabajo como traductora independiente. Dicho salario le parecía bueno, por lo que todavía no sabía si buscaría un trabajo de oficina, no le gustaba la idea de alejarse de Haruka tan pequeña y trataría en lo posible de mantener en casa por varios meses más.

La facilidad con la que Kiba había comprado la casa años atrás o con la que el Hyūga simplemente decía que escrituraría ese departamento a nombre de una bebé que ni siquiera tenía 5 meses la abrumaba, pero debía considerar que en ambos casos los hombres habían hecho lo que consideraban mejor por sus respectivos hijos. Neji no estaba más que velando por el bienestar de su hija, no recaía solamente en ella el darle una vivienda y no podía impedirle que tratara de ocuparse del tema. Así que en vez de esperar un mes completo, tenía el lugar elegido al día siguiente de haber aterrizado y una mudanza real de la que encargarse.

Desde que había comprado los tiquetes para su regreso decidió dejar de pasar el dinero de la pensión directamente al fondo de Ryuu, en todo el tiempo que estuvo fuera no lo había necesitado porque su trabajo fue suficiente. Sin embargo el comprar los muebles para un departamento sin importar el tamaño le iba a requerir una cantidad de dinero importante y no quería acabar por completo con sus ahorros, iba a enfocarse en lo básico y eso era todo lo que sus hijos necesitaran. Ya luego se preocuparía por los detalles más pequeños como las decoraciones, tapetes o tener una silla ergonómica para su trabajo.

Su horario durante esos días era extenso teniendo en cuenta que debía encargarse de Haruka, no dejar que su trabajo se acumulara, pasar tiempo con su hijo e ir a las tiendas a hacer las compras. Había revisado a fondo cada una de las cosas que Neji había enviado para su hija, haciendo una lista de lo que afortunadamente era algo menos que comprar y lo que de verdad faltaba. Igual eran muchas cosas.

Había ido nuevamente con el Hyūga a ver el departamento y de paso recibirle las llaves, revisando que cada habitación tenía clóset y la cuarta tenía un librero que ocupaba una pared completa. El polvo había desaparecido, al ir a la cocina se dio cuenta que en los cajones ya estaba todo lo que pudiera necesitar incluyendo los electrodomésticos y la alacena llena. Neji pareció evadir su mirada, ella había dicho que se ocuparía de todo, pero a la vez agradecía que era algo menos que comprar. En ese caso no por el dinero, sino porque eran casi infinitas los utensilios que podían comprarse para la cocina.

Unos hombres se habían presentado en la casa de Hana el viernes, listos para llevarse todo lo que Neji había enviado allí y poder instalarlo en el nuevo lugar. El fin de semana fueron entregados los muebles, la tienda dejó armada la cama de Ryuu y la cuna de Haruka, toda la ropa de cama fue primero a la lavadora antes de poder ponerla. Su madre iba a vivir con ella hasta que le devolvieran su propio hogar, pero le dijo que no hacía falta una cama más, por lo que la opción había sido un sofá cama que justamente estaría en el estudio y que podría usarse más adelante en caso de tener visitas.

El departamento se veía parcialmente vacío pero de momento no faltaba nada vital, por lo que el lunes se moverían con su madre. Eran casi las mismas maletas con las que había viajado, todavía no había hablado con Kiba para saber desde qué día exactamente recibiría a Ryuu, pero su hijo había dicho que al salir del colegio pasaría por el lugar para conocer su nueva habitación.

Se despertó temprano, empezando su rutina como siempre, bañando a Haruka antes de amamantarla. La pequeña ya no estaba quisquillosa, en esa semana se había acostumbrado un poco al menos a los brazos de Hana y de Neji, viendo la sonrisa satisfecha del segundo porque su hija ya no parecía incómoda en su presencia como si ya estuviera reconociendo quién era él. No era como cuando Ryuu tenía esa edad que incluso pedía ser alzado por Kiba, pero teniendo en cuenta que apenas llevaba esos días con la presencia recurrente de su padre era un avance importante.

Estaba por pedir un taxi cuando el timbre sonó, la empleada de la casa de Hana fue quien abrió y pudo ver a Shizune del otro lado de la puerta. Corrió a abrazarla, la constante presencia de la mujer mientras trabajaban juntas le había hecho falta, le presentó a su hija con una sonrisa de disculpa por no haberle hablado en todo ese tiempo y la pelinegra solo le restó importancia al tema. Comentándole que Neji se había vuelto otra persona desde el viaje no planeado a China, y ni hablar desde que ella había regresado al país.

- ¿Qué haces aquí? — preguntó finalmente sin ánimos de sonar entrometida o no apreciar la visita justo cuando estaba por llevar las cosas a la que sería su nueva vivienda por quién sabe cuánto tiempo

- Neji me envió, me encargué de sus mudanzas anteriores así que vengo a ayudarte con lo que necesites

- No hace falta, con mi madre nos haremos cargo

- Y yo seré asesinada si lo permito — las dos se rieron — vamos, dime qué es

Entre ellas se encargaron de pasar las maletas al auto y posteriormente subirlas hasta el piso correspondiente. Abrió la puerta, feliz porque ya esa noche dormiría allí. Su madre se quedó en el departamento con Haruka mientras ellas bajaban y volvían a subir con lo faltante. Luego de eso estuvieron riendo con la pelinegra a la vez que desempacaban la ropa infantil y la iban guardando en cada uno de los cajones.

- Shizune... ¿te puedo preguntar algo?

- Claro — la mujer estaba entretenida doblando las diminutas prendas de Haruka, todas esas las había enviado el Hyūga

- ¿Hace cuánto compró Neji este lugar? — la pelinegra lució confundida por un momento

- Si mi memoria no me falla, hace un año más o menos — pareció pensar por un momento — se mudó aquí mientras tú estabas en tus semanas libres

- ¿En serio?

- Sí, fue algo un poco repentino... lo dejó casi de la misma forma

- ¿Hace cuánto se fue de aquí? — ¿se había ido solamente por dárselo a ella y Haruka?

- A finales de mayo compró el lugar que tiene ahora, se mudó a principios de junio justo antes de su viaje largo a China

- ¿No fue después del viaje que hizo de un día para otro?

- No, no, fue antes del viaje largo — se giró para tomar un nuevo montón de ropa para doblar — no sé porqué se fue, este sitio es...

- Cálido — terminó ella la frase, además de hermoso — completamente lo opuesto a dónde vive ahora

- ¿Conociste su nuevo departamento? — ella asintió, habían tenido que ir hasta allá porque después de aceptar el lugar necesitaba cambiar a Haruka y en ese departamento vacío y lleno de polvo era imposible.

No podía entender el porqué dejar ese departamento que en su concepto era perfecto por irse a uno que se sentía impersonal y a pesar de estar ya instalado tuviera un dejo a vacío. Casi como una suite de esas de hotel en las que tan solo se empaca la maleta y se deja atrás sin más. Suspiró mientras seguía entretenida en la tarea que estaba, pensando que de alguna forma en su mente podía ver perfectamente a Neji viviendo allí con ella, lo cual todavía era incierto si iba a pasar.

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A Ryuu le había gustado su habitación, de hecho le había gustado el departamento porque era amplio e iluminado. Así que con eso resuelto había llamado a Kiba, una custodia compartida significaba que ambos tuvieran a su ya no tan pequeño dragón, teniendo en cuenta que estaba a unas semanas de cumplir los 14 años y era igual de alto a ella, durante tiempos similares. Su hijo seguía siendo un estudiante popular entre sus compañeros lo que implicaba que era usual que saliera los fines de semana a alguna fiesta, parque de diversiones o similares con estos. Por eso mismo no era justo que Kiba lo tuviera solamente los sábados y domingos cuando iba a estar toda la tarde del sábado por fuera de casa.

De sábado a lunes Ryuu estaría con su padre y martes a viernes sería de ella, eso le dejaría la mayor parte de la responsabilidad de revisar sus deberes a ella, pero estaba de acuerdo con eso. Por ese motivo el fin de semana después de haberse instalado llegaron algunas maletas con la ropa y otros implementos que su hijo necesitaría para su día a día, siendo el martes después del instituto el primer día que el conductor lo dejó en el edificio y abrió la puerta con la copia del juego de llaves que ella le había entregado confiando que no las perdería. Por su apretada agenda y no tener su propio auto no había podido ir a recogerlo, sin embargo sintió sus ojos humedecerse en cuanto lo vio entrar, era real, de verdad tenía a su primogénito nuevamente a su lado.

Su madre había ido al hotel a hablar con su antiguo jefe, recuperando su trabajo con un ligero ascenso a supervisora, durante el año que estuvo lejos al parecer habían extrañado que siempre había sabido capacitar y organizar a las nuevas. Para el domingo del segundo fin de semana se mudó y ella evitó llorar, no iban a vivir muy lejos la una de la otra pero se había acostumbrado a tenerla cerca.

El cumpleaños de Ryuu había sido raro, técnicamente caía en un día que le correspondía a ella pero habían ido a la casa de Kiba para celebrarlo allí. Serían solo un par de horas máximo y dejó a Haruka con Neji, de alguna forma no le parecía cómodo ni apropiado llevarla allí. No había sido una situación desagradable exactamente, pero tampoco podía decir que su exesposo y ella iban a sentarse a hablar como antaño, Kiba había sido el primer hombre que había amado y el padre de su hijo, eso nada lo cambiaría. Se despidieron sabiendo que quedaba pendiente definir qué harían para organizarse con su pequeño dragón durante las vacaciones, teniendo en cuenta también un viaje que él estaba planeando aunque no había definido aún si lo haría a principios o finales de diciembre y en el que quería irse con Ryuu.

De camino a su hogar iba tranquila por la ausencia de llamadas o mensajes de Neji, el Hyūga había cumplido en lo de dedicarse a recuperar el tiempo con su hija y la visitaba a diario, entre semana lo hacía cada tarde al salir del trabajo y el fin de semana llegaba pasado el almuerzo. Él no se limitaba exclusivamente a cargarla o jugar con ella, había pedido también que le enseñara a cambiarle el pañal, bañarla y todo lo que un padre debería saber. Por eso se la había dejado, algo temerosa por cierto, incluyendo un biberón de leche materna por si llegaba a pedir ser alimentada mientras no estaba, faltaba todavía el resto de ese mes para que cumpliera los 6 meses y poder empezar a incluirle otros alimentos en la dieta.

Cuando cruzó la puerta pudo ver a Neji recostado en el sofá con Haruka dormida sobre su pecho, en cuanto la vio dibujó una sonrisa llena de orgullo por haber sido capaz de sobrevivir a quedarse completamente a solas con su hija durante unas horas y que ninguno de los dos muriera en el intento. Ella sonrió alegrándose por ese motivo, a pesar de todas las veces que lo había escuchado hablar sobre su sueño de ser padre, no se había podido imaginar lo dedicado que podía llegar a ser.

El primer fin de semana que pasó a solas le pareció un poco extraño, su madre ya se había ido, Ryuu estaba con su padre y Neji se despidió a la misma hora que todas las noches. No se trataba de no apreciar la compañía de su hija o no saber estar consigo misma, era que se encontraba completamente confundida respecto a su relación con el Hyūga, o mejor dicho, el no entender si realmente ellos iban juntos hacia algún lugar o su relación se limitaría a él solamente visitando a su hija e ignorándola a ella.

No, no la ignoraba. De hecho hablaban sobre sus días, las novedades de su hija e incluso sobre cómo iba Ryuu en el instituto, por lo general Neji cenaba con ellos y siempre se despedía de ella con un beso en la mejilla que dejaba su piel hormigueando, pero nada más. Era una incertidumbre que no le gustaba, ella quería estar con él aunque supiera que posiblemente todavía estuviera dolido por lo de haberle escondido el embarazo. Un día tentó a su suerte al girar su cabeza un poco en el beso de despedida y fueron sus labios los que se rozaron por más segundos de lo que se podía considerar un beso accidental, sin embargo no podía definir nada.

A veces en las mañanas después de bañarse se veía en el espejo y podía entender que él no la viera como antes, con Ryuu se había puesto como meta regresar a su peso anterior lo más rápido que pudiera justamente para que Kiba no dejara de verla atractiva, recordando de paso la condenada falda que él quería que ella usara de nuevo. Con Haruka no se había detenido a pensar en el tema y no le había dado ninguna prioridad, por lo cual aunque había bajado de peso todavía le sobraban algunos kilos, tampoco podía decir que cambiaría su rutina para retomar el ejercicio, su día tenía que dividirse entre atender a Haruka, su trabajo, los deberes de Ryuu y pasar un tiempo con este también, a menos que dejara de dormir no tenía tiempo.

De hecho podría haberse molestado porque al día siguiente de mudarse una sirvienta se presentó en su puerta diciendo que Neji la había enviado, pero la verdad es que no tenía tiempo tampoco para encargarse del aseo del departamento ni de cocinar, solo por eso no protestó y mejor le preguntó su nombre, la mujer se llamaba Dai.

Sabía perfectamente que no había motivos para sentirse mal por su cuerpo, había creado una vida y era obvio que hubiera cambios, además cada embarazo era diferente y ella no tenía 18 años como antes. Tarde o temprano regresaría a su peso, gracias a la lactancia mes a mes iba perdiendo de a pocos los kilos ganados y le faltaban apenas unos cuantos para poder regresar a su ropa de antes del embarazo. Suspiró antes de buscar uno de los vestidos holgados a los que se había acostumbrado y mejor enfocarse precisamente en su hija, tenían todo un fin de semana juntas.

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Había vuelto a atreverse a mover su cabeza y besar a Neji cuando se despedía, pero pasó lo mismo de la vez anterior y fue que además de corresponderle el contacto tan solo se despidió y al día siguiente no cambió la forma en que la saludó ni en que se despidió, así que no lo volvió a hacer. Probablemente debería resignarse, porque estaba completamente frustrada al respecto. Por ese mismo motivo el sábado en la noche del que era su tercer fin de semana sola, se sentó en el sofá a esperar que él saliera de la habitación de Haruka tras dejarla dormida en la cuna, necesitaba esa respuesta, necesitaba saber exactamente a qué se estaba enfrentando.

- Neji, ¿podemos hablar un momento antes que te vayas? — pidió y él asintió con la cabeza, por lo que le señaló el sofá para que se sentara a su lado

- ¿Pasa algo?

- Sí y no... — bueno, tal vez no había planeado muy bien cómo iba a tener esa conversación — creo que no hay otra forma de preguntarlo... Neji, ¿Tú y yo qué somos?

- ¿Qué somos? — le preguntó confuso y se sintió tonta, eso era una pregunta de adolescentes

- ¿Qué relación tenemos? — aclaró

- Eres la madre de mi hija — le contestó él sin siquiera pensarlo, haciendo que un nudo se formara automáticamente en su estómago

- La madre de tu hija — repitió más para sí misma, limpiando la lágrima que se iba a escapar de su ojo antes que la delatara — que descanses — dijo de una vez a modo de despedida, poniéndose de pie para irse a pasos rápidos a su habitación, esa había sido tan solo la primera de muchas lágrimas más que empezaban a salir. Cerró tras ella antes de subirse a la cama y esconder la cara en la almohada para empezar a llorar.

Lo sabía, debía haber presentido esa respuesta desde siempre y no haber sido tan ilusa o tan ingenua de llegar a pensar que después de lo que había hecho, él aceptaría que retomaran su anterior relación o que intentaran tener una precisamente por su hija. Ella misma había destruido cualquier posibilidad de una relación tras su separación de Kiba al haberle escondido su embarazo, lo había lastimado en un punto que no sanaría ni cicatrizaría y lo entendía. Eso no significaba que le doliera menos.

Le dolía, pero había necesitado esa respuesta. Desde que estaba en China había sabido que él estaba teniendo citas por lo cual no deberían haberla sorprendido sus palabras, de ahora en adelante debía resignarse a guardar por completo sus sentimientos sabiendo que cada uno tendría su vida por aparte, limitando su relación exclusivamente a lo referente a la hija que tenían en común. Él ya había demostrado que podía cuidarla aunque fuera unas horas por lo que probablemente cuando cumpliera el año o en el momento que detuviera la lactancia el siguiente tema en la mesa sería un acuerdo similar al que tenía con Kiba por Ryuu, decidir qué días tendría cada uno a Haruka y eso era todo.

- ¿Tenten? — escuchó que Neji la llamó tras tocar ligeramente la puerta, pero no le contestó — ¿Puedo pasar? — ella siguió sin decir nada — Tenten, por favor

- Vete — fue un susurro que él no escuchó, tampoco su hipido

- ¿Tenten? — volvió a llamar tras golpear de nuevo, ella siguió en silencio — lo siento por hacer esto — dijo abriendo la puerta y asomando la cabeza — pero no me voy a ir dejando esto así — de mala gana ella se sentó, tratando de limpiarse la cara aunque era inútil — lo siento

- No hace falta que te disculpes — hubo un hipido en medio de su frase

- No, Tenten, no es lo que crees — él entró en el dormitorio, dejando la puerta entreabierta de modo que un hilo de luz se colaba desde la sala

- No tienes que justificarte, tampoco me debes ninguna explicación

- Pero tengo qué, no me dejaste terminar de hablar — él se había ido acercando, sentándose a su lado

- En serio, Neji, no hace falta. No voy a impedirte ver a Haruka o nada parecido solamente por esa respuesta, tan solo... — su frase fue interrumpida por él, pero no con palabras, el Hyūga pegó sus labios a los suyos en un beso. No era solo un roce de labios, era un beso que se fue profundizando volviéndose demandante y ante el que inevitablemente todo su cuerpo reaccionaba de inmediato. Ella tuvo que buscar toda su fuerza de voluntad para poder poner la mano en su pecho y apartarlo — Neji, no

- ¿Qué?

- No vuelvas a acostarte conmigo por lástima — porque sin duda ese había sido el único motivo por el que había pasado lo de Zhengzhou la noche en que él conoció a Haruka

- No es lástima

- No tienes que mentirme, dejemos las cosas como están y ya — fue su respuesta cuando él intentó besarla de nuevo y ella movió la cabeza para impedirlo

- Tenten, no eres solamente la madre de mi hija — pasó el pulgar por su mejilla limpiando el rastro de lágrimas y ella no quería cerrar los ojos porque le gustaba como se sentía — siempre has sido mucho más que eso, es solo que no esperaba esa pregunta y esa respuesta fue lo primero que pasó por mi cabeza

- No me mientas, Neji, me has devuelto los otros besos pero antes de hoy no me has dado ninguno por iniciativa propia, tampoco has mencionado jamás el querer intentar que estemos juntos por Haruka

- No quiero estar contigo por ella — esa respuesta la confundió — no pienso formar una relación solamente porque hay una hija de por medio, no es una razón válida — su voz era seria, más de lo normal — quiero estar contigo porque... bueno, porque quiero estar contigo, es algo que quería incluso antes que todo esto pasara sin saber que tendríamos a Haruka. Hasta te pedí que tú también pensaras al respecto

- Eso fue hace un año

- Lo sé, y sé perfectamente que sigo queriendo estar contigo

- No lo has demostrado — no era una acusación, era más el hecho que sus señales habían sido confusas hasta ese momento

- Te estaba dando tiempo, todo el que necesitaras para dedicarte solamente a tu hijo y a tu familia sin pensar en nada más

- ¿De verdad? — él asintió

- No tengo prisa, sabes perfectamente que no voy a ir a ningún lado por lo que no me importa seguir como estamos — Neji dibujó una sonrisa ladeada — me encanta verte hablar con Ryuu, la forma en que sonríes cuando nos sentamos todos a la mesa o cuando estamos en la sala y Haruka se entretiene jugando con mi cabello mientras tú te avergüenzas porque lo haga — ella también sonrió, pensando justamente en que era en esos momentos que sentía el departamento como un hogar completo — me es difícil despedirme cada noche, pero lo hago porque sé que al día siguiente vendré de nuevo.

Él la abrazó y ella escondió la cabeza en su pecho, sabía que había sido un error irse y muchas de sus noches en el exilio hubiera dado todo lo que tenía por estar así, solamente refugiada en sus brazos, porque siempre había sido a él a quien había querido a su lado. Los minutos fueron pasando lentamente, en el silencio que reinaba de un modo u otro volvía a parecer que todo era como antes, como si el tiempo lejos jamás hubiera pasado entre ellos. Estaba empezando a sentirse adormilada por lo cómoda que estaba cuando lo escuchó inhalar profundo, dando un suave beso en su coronilla.

- Estás cansada, es hora de irme para que puedas dormir

- ¿Por qué te vas aunque no haya nadie más? Mi madre ya se mudó y Ryuu no está los fines de semana

- No me has invitado a quedarme — quería reírse del absurdo que le parecía tal respuesta pero concordaba con el hecho que él ante todo era un caballero, así que en lugar de burlarse prefirió levantar la cabeza para poder susurrar en su oído

- ¿Quieres quedarte esta noche? — le pareció escucharlo exhalar pesadamente ante sus palabras, creando un agradable cosquilleo en su cuello

- Sí — fue un murmullo seguido de él pasando la nariz por su cuello sin hacer nada más

Antes de decirse algo más lo besó, Neji todavía la estaba abrazando y su agarre fue más fuerte, correspondiendo al demandante contacto que ahora era ella quien pedía. Se separó solo un poco para poder mover sus brazos y pasarlos por detrás de su cuello, él había mencionado que Haruka a veces tiraba de su largo cabello y ella llevaba mucho deseando ser quien enterraba sus dedos en este. Una de las manos de él se pasó a su pierna, empezando a acariciarla lentamente lo que le ocasionó un suspiro, era casi imposible creer la facilidad con la que una simple caricia podía hacer que todo su cuerpo hormigueara.

En un movimiento seguro el Hyūga los reacomodó, quedando encima de ella para empezar a besar su cuello mientras iba subiendo su vestido, ella levantó un poco el trasero de modo que pudiera dejarlo en su cintura. Se apartó de ella por un momento, haciendo que se incorporara lo suficiente para sacar la prenda por completo. Con la luz que se colaba de la sala pudo sentirlo examinarla, sintiendo por un momento que hasta ahí llegarían las cosas, su brasier materno no era sexy ni se parecía ni un poco a los que solía usar, su panty ni siquiera combinaba. Por más que sus senos estuvieran más grandes no sentía que nada más en su cuerpo fuera atractivo en ese momento y no lo culparía por no desearla, tal vez no debió invitarlo a quedarse una noche en la que ella no se sentía del todo bien consigo misma.

Pero antes de poder cubrirse y decirle que no pasaba nada si no sentía deseo al verla, Neji volvió a reducir la distancia, pasando sus labios por su esternón y descendiendo justo entre sus pechos. Su primer gemido sonó en cuanto él quitó el sostén y masajeó unos de sus senos a la vez que con la otra mano rozaba suavemente la tela de su panty, justo sobre su intimidad. Muchos nuevos gemidos escaparon de su garganta cuando él movió su ropa interior y empezó a acariciar su intimidad directamente, metiendo y sacando sus dedos mientras con su boca estaba ocupado en lamer sus senos.

Estaba enloqueciendo de a pocos a medida que sus gemidos aumentaban, hubo una corta pausa en la que el panty desapareció y cuando sus dedos retomaron lo que hacían lo hicieron acompañados por su lengua. Por supuesto que también había extrañado eso específicamente de Neji, no es que le importaran sus citas ni cuantas mujeres hubieran pasado por su cama en su ausencia ni nunca, lo que sí podía asegurar sin lugar a dudas que ninguna se quejaría de la atención que él dedicaba a asegurarse que ambos disfrutaran. Y en sintonía con sus pensamientos él profundizó lo que hacía, consiguiendo que ella se mordiera el labio para tratar de contener un gemido mucho más fuerte.

En el momento que lo vio incorporarse para verla, claramente orgulloso de conseguir llevarla a un orgasmo con la misma facilidad de siempre, se dio cuenta de la diferencia de vestuario en que se encontraban. Ella completamente desnuda y Neji completamente vestido, tenían que cambiar eso porque también moría por sentir el sabor de su piel, de no ser porque no quería más luz por sí misma, pondría un reflector para poder admirarlo en cuanto lo desvistiera.

Él no opuso resistencia en cuanto ella se colgó de su camiseta para incorporarse y le indicó que se acomodara para poder hacerse a horcajadas sobre él. Era bastante evidente así nada más que lo de no desearla no era un problema, había un bulto perfectamente notorio en su pantalón y Neji soltó un gruñido en cuanto ella pasó la mano por encima de este. Desapuntó el par de botones de la camiseta tipo polo y la lanzó al suelo junto a donde había caído antes su vestido, tomando unos segundos para ver su torso ahora descubierto antes de proceder a pasar sus labios por allí, viendo como subía y bajaba aprisa en sintonía con su acelerada respiración.

Le gustaría haberse tomado las cosas con la misma calma que él, tampoco se trataba solamente del hecho que anhelara sentirlo adentro suyo, había sido cuestión que el mismo Hyūga fue quien abrió su pantalón para liberar su erección y la tomó de la cadera, empezando a rozar su entrada de una forma casi dolorosa, no era solamente ella quien estaba desesperada y necesitada. Así que solo unió sus labios antes de levantar la cadera lo suficiente para que él se acomodara, hundiéndose por completo en su interior en un solo movimiento.

Fue ella quien marcó el ritmo, quien hizo que la habitación se llenara por completo de sus gemidos y jadeos mutuos a medida que su subir y bajar aumentaba de velocidad, acercándolos cada vez más a la puerta de ese clímax. Se mordió el labio por un momento, tenían toda la noche por delante y no era necesario ir con prisas, podían dedicarse a disfrutar un poco más pero cuando redujo sus movimientos fue él quien sujetó su cadera, tomando el control para llevarlos de una vez al otro lado de esa puerta al mismo tiempo.

Se recostó en su pecho al bajarse de su regazo, disfrutando de nuevo el estar entre sus brazos a medida que sus respiraciones se regulaban. Giró su cabeza para verlo, acariciando su cara a lo que él sonrió de lado mientras la veía a los ojos. Había muchos reproches que podía hacerse a sí misma, entre esos el haber sido tan cobarde de no dejar a Kiba antes y esperar que las circunstancias se desarrollaran de esa forma para poder darse cuenta que a quien amaba era a Neji, era con quien de verdad quería estar y no por costumbre o nada parecido.

- Lo sé — dijo él de repente, acariciándole la mejilla y ella dudó por un momento a qué se refería — estaba escrito en la nota que me hiciste en el diario — había olvidado por completo la pequeña carta que había hecho en la última página del diario de embarazada justo después de dar a luz y corroborar lo que había sentido sobre que Haruka era de él — te dije que sabía la respuesta aunque no la dijeras — se acercó a ella quedando a milímetros de su rostro — no hay nada que perdonar — pronunció en un susurro que hizo que su corazón volviera a acelerarse por completo antes unir sus labios, esta vez en un beso tierno — yo también te amo.

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Solo falta el capítulo final, que por cierto viene extralargo :').

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Les recuerdo que todos los comentarios son bien recibidos en forma de review y que pueden ir a darse una vuelta por mi twitter (Idamariakusajis) o mi instagram (idamariakusajishi) en los que intento ser un poquito activa.

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Att: Sally K