Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

.

Disfruten la lectura

.


.

Capítulo 41. Tesoro

.

Ese martes de finales de septiembre era la primera consulta con el pediatra desde que había regresado y claro que Neji había querido estar presente. Una sonrisa se posó en su rostro ante la cara del médico por todas las preguntas que estaba haciendo él, la consulta era por los 6 meses de Haruka y cuando el hombre les comentó que podían empezar con la alimentación complementaria el Hyūga empezó a preguntar mil cosas tanto referentes a los alimentos permitidos como al desarrollo de su hija hasta el momento.

Era un doctor bastante paciente y después de unos minutos parecía divertido porque todo en el Hyūga gritaba papá primerizo, era una mezcla extraña porque Neji se seguía viendo tan serio como siempre y a la vez preguntaba cualquier cosa por mínima que fuera, muchas de estas ella las había vivido con Ryuu por lo que no le preocupaban o sabía que algunos datos de los que se encontraban en páginas de internet a veces eran algo alarmistas. Al final salieron del consultorio con varios folletos además de la fecha del próximo control que el Hyūga de una vez anotó en su agenda para no tener ninguna reunión programada ese día.

- ¿Quieres ir de compras? — le preguntó él mientras caminaban hacia el auto

- ¿De compras? — dudaba que existiera un solo artículo de bebé que no tuviera ya, y su hija tenía provisión de ropa por lo menos hasta que cumpliera 2 años

- Sí, podemos ir al supermercado y comprar lo que recomendó el pediatra para empezar su alimentación

- En el departamento hay todo lo necesario, además es una bebé, no son necesarias grandes cantidades — una papilla se hacía con apenas 1 manzana y media zanahoria, lo vio algo decepcionado ante su respuesta — bien, vamos de compras — aceptó y él sonrió antes de abrirle la puerta trasera para que acomodara a Haruka en la silla especial

Habían pasado apenas algo más de 1 semana desde que Neji se quedó por la noche con ella por primera vez en el departamento y definitivamente su relación había cambiado, no había sido algo desencadenado por lástima, así que estaba indudablemente feliz. Le encantaba que ya no se tuvieran que esconder o hacer lo posible por no ser descubiertos, y ni hablar de esos besos cada vez que él la saludaba y se despedía. No es que de repente hubieran decidido vivir juntos o nada así, iban a seguir manteniendo su relación de una forma un poco parecida, exceptuando que él había vuelto a quedarse de nuevo al siguiente fin de semana igual tratarían en lo posible de ir despacio antes de decidir si de verdad querían dar el siguiente paso y que él se mudara a su lado.

Tampoco es que pudiera decir que el Hyūga fuera alguien muy expresivo, en el departamento actuaba casi igual que antes, estando ella muy pendiente de cómo tomaría Ryuu el saber que su madre tenía una relación con alguien más. Aunque eso era un tema extraño, es decir, Neji era el padre de su media hermana precisamente y desde que se había mudado al departamento él iba todos los días, por lo cual la primera noche que él se despidió de ella con un roce de labios no vio ninguna reacción en su pequeño dragón. Y también había hablado con su hijo sobre Neji, su opinión respecto al hombre y la forma en que lo trataba, no iba a poner su relación por encima de Ryuu, afortunadamente se habían caído bien desde el principio.

En el supermercado a pesar que ella explicó que no necesitarían grandes cantidades de alimentos, Neji metió en el carrito absolutamente todo lo que había mencionado el pediatra, incluyendo un yogurt griego con frutos rojos que era el favorito de Ryuu. Ella no quiso decirle que no lo hiciera, ya se lo había dicho varias veces y en todas las ocasiones había caído en oídos sordos cuando aclaraba que los gastos de su hijo eran responsabilidad de ella exclusivamente. De igual forma aunque ya tenía una tarjeta de crédito del Hyūga la usaba para pagar únicamente las cosas de Haruka, todos los demás gastos del departamento o de ella y su hijo los cubría de su propio bolsillo gracias a que ganaba bien en su trabajo, jamás sería capaz de pedirle a Neji que le diera algo para él y tampoco es que necesitara hacerlo.

Sin embargo desde antes de solucionar lo de su relación, él ya había llevado al departamento algunos alimentos que sabía le gustaban a Ryuu o que eran los favoritos de ella, y seguía pensando lo mismo sobre sentirlo innecesario. Y ni hablar que a pesar de lo acordado antes, era prácticamente imposible ponerle un freno a todo lo que compraba para Haruka, no era inusual que llegara con un nuevo juguete o sonajero. En lo respectivo a lo legal sabía que el nuevo certificado de nacimiento ya estaba listo, además en absolutamente todos los documentos ya aparecía que era su hija, que su apellido era Hyūga y que en caso que algo le ocurriera a él sería su heredera, eso y que obviamente la había afiliado a su seguro médico, probablemente dentro de poco le compraría su propia isla o algo por el estilo.

Con lo del seguro médico él le había dicho desde el principio que la afiliaría a ella también, a lo que obviamente se negó, su tiempo viviendo lejos le había enseñado a organizar sus finanzas teniendo en cuenta pagar su propio seguro. No era el mejor de todos pero se había encargado de elegir uno con una cobertura adecuada, aunque dudaba llegar a usarlo a menos que fuera una urgencia dado que seguía siendo reacia a ir al médico a citas propias. No quería quejarse, pero ni los controles de su embarazo ni la estadía en la clínica privada por el parto de Haruka habían ayudado a curar su aversión.

- ¿Me acompañas donde mi madre? — ya habían salido del supermercado y estaban en el departamento, dejando todas las bolsas con lo que prácticamente era comida para un mes de todos allí, de modo que Dai estaba empezando a organizar todo en la alacena

- Por supuesto — aceptó él de una vez, por lo que ella fue a cambiar el pañal de Haruka y estuvieron listos para salir de nuevo, a fin de cuentas aunque la cita del pediatra había sido en la mañana Neji había decidido no ir a la oficina en todo el día.

Su madre estaba en su día de descanso y por eso ella había propuesto ir a visitarla, lo había planeado desde antes de preguntarle a él y habría ido solo con su hija si de casualidad él se hubiera negado, su idea era que la bebé pasara tiempo con su abuela. Sabía que tarde o temprano tendría que contarle a Neji la verdad sobre su origen y el barrio en que había crecido, era un tema que había evitado a propósito decirle cuando trabajaron juntos y probablemente llegaría el día en que hablarían al respecto, sobretodo porque él sabía que su progenitora trabajaba en el hotel en un cargo bajo.

Toda su infancia y adolescencia sus padres le habían enseñado a no avergonzarse de su procedencia, sus raíces humildes no tenían nada de malo, pero luego pasó lo de Kiba y por culpa de Tsume tuvo que hacer de cuenta que su pasado no existía, teniendo prohibido mencionar su apellido de soltera o cualquier historia que diera indicios que ella no pertenecía desde su nacimiento al mismo circulo social que ellos. Y ahora que se había separado retomaba el no sentirse menos por ese motivo, sí, Kiba había pagado su universidad pero ella por méritos propios había mejorado sus idiomas, conseguido su trabajo y no le interesaba seguir encajando en un mundo tan vacío como el de la mayoría de asistentes al Club.

El no avergonzarse de su pasado no cambiaba el hecho que se había puesto completamente roja cuando su madre sacó los álbumes de fotos para enseñárselos a Neji. Hubiera podido jurar que dichos álbumes habían desaparecido en algún punto de su adolescencia porque jamás vio a la mujer sacarlos para mostrárselos a Kiba, sin embargo ahí estaban. Ella por su parte estaba muriendo de vergüenza mientras su madre sentada sonriente junto al Hyūga señalaba retratos de su infancia de los que ni siquiera tenía memoria, ¡él no necesitaba verla riendo en una enorme bañera cuando tenía 1 año!

Tampoco había protestado, tan solo guardó silencio mientras los veía apreciar las fotos, su madre amaba a Ryuu pero al parecer le emocionaba que ya era notorio que Haruka había heredado su cabello, además que a pesar de no ser una copia idéntica de ella como lo era su primogénito de Kiba, su hija tenía varios rasgos similares que mostraban que cuando creciera se iba a parecer a ellas no solamente en el cabello.

.

Se vio en el espejo varias veces, todavía indecisa de la forma en que se había vestido pero sin saber tampoco qué otra cosa podría usar. No podía negar que se sentía un poco temerosa por la reunión de esa noche y una parte de ella deseaba seriamente poder cancelar su asistencia, decir que se encontraba enferma o... negó para sí misma, no podía hacer eso.

Estaban a mitad de noviembre y Neji le había dicho que sus primas estarían en la ciudad, por lo cual se haría una reunión familiar y quería que ella estuviera a su lado. Hasta el momento todavía no le había presentado su hija a su tío ni a sus primas así que era la ocasión ideal, valía la pena aclarar que obviamente sabían de su existencia y él les había enviado algunas de las cientos de fotos que tenía, pero hasta el momento no la había llevado personalmente con Hiashi para mostrársela. Y bueno, ella no era solamente la madre de dicha hija sino su pareja también. Ese era su nerviosismo, ese primer encuentro con un hombre que por algún motivo lo imaginaba igual a Tsume y con las mujeres de las que todavía no sabía qué esperar.

No debería sentirse así, no era la primera vez que asistía a un evento con gente importante, durante su matrimonio había tenido que acostumbrarse a acompañar a Kiba a reuniones con ese tipo de gente precisamente y sabía comportarse a la altura, pero por algún motivo lo sentía diferente. Acomodó un mechón de cabello que se había salido de lugar, lo sentía diferente porque antes ese era su lugar, ya era la esposa del Inuzuka por lo cual no hacía mucha diferencia lo que los otros pensaran y solo era acoplarse al papel que se esperaba de ella sobre estar a su lado y sonreír. Lo que pasaba por su mente en ese momento mientras acomodaba sus pendientes y revisaba por centésima vez su atuendo es que quería causar una buena impresión, iba a conocer a la familia de quien técnicamente era solamente su novio, sin contar que era el padre de su hija, por lo que debería ser normal sentirse ansiosa.

Neji la esperaba en la sala con Haruka ya lista, la pequeña estaba en un hermoso vestido y en su corto cabello tenía un moño, todo a juego de color turquesa. Ambos pares de ojos claros se clavaron en ella al salir de la habitación, por lo que sonrió tímidamente antes de dar una vuelta sobre sí misma para que él la viera, a pesar de no ser una cena elegante quería ir bien presentada.

- Perfecta — ella asintió aliviada — vamos

Hiashi vivía a las afueras de la ciudad, bastante cerca del Club lo que le daba al lugar un aire campestre. Desde que cruzaron un enorme portón recordó esa sensación de la primera vez que vio la casa de Tsume, el no intentar sentirse deslumbrada cuando a lo lejos se pudo ver una casa que se fue agrandando a media que el auto avanzaba. Debía corregirse, eso no era una casa, la palabra mansión o castillo podría ser más apropiada, la casa de Tsume no era ni la mitad de tamaño de lo que estaba viendo.

Neji estacionó el auto y ella no esperó que le abriera la puerta para bajarse, encargándose de inmediato de sacar a Haruka de la silla especial para poder tenerla en brazos, había pasado mucho tiempo desde la última vez que se había sentido tan diminuta en una edificación y necesitaba algo a lo que aferrarse. Él se colgó al hombro la pañalera y posó la mano en su cintura para que avanzaran, era como una película de esas de la época medieval o por ese estilo y casi parecía que en cualquier momento se asomaría un sirviente que gritaría anunciando su llegada. En lugar de eso la enorme puerta se abrió y pudo ver a una mujer con el mismo color de ojos claros asomarse, sonriendo de una vez.

- ¡Te dije que eran ellos! — la escuchó decir hacia alguien más — ¡PAPÁ, NEJI Y SU FAMILIA ESTÁN AQUÍ! — familia, era la primera vez que escuchaba que se refirieran a ellos de esa forma — ¡Mira esa lindura!

- Hanabi — saludó él a la mujer que había salido, avanzando hacia ellos y extendiendo sus brazos para que le entregara a la bebé, ella vio hacia Neji y luego a la mujer de nuevo antes de hacerlo

- ¡Es una pequeñita hermosa! — Haruka se movió algo incómoda por el exceso de entusiasmo — Sí, eres una cosita mucho más preciosa que en las fotos — ahora habló hacia la bebé a la vez que le rozaba la nariz

- Ella es mi prima, Hanabi — comentó Neji — Hanabi, ella es Tenten

- Un gust...

- Sí, sí — descartó la mujer todavía con la atención en Haruka — ¿Si sabes chiquita que compartimos cumpleaños? El otro año vendré y haremos una celebración enorme solamente para nosotras

- Vamos, mejor entremos — la mano en su cintura ahora tomó la suya, siendo su nuevo ancla ya que al parecer su hija acababa de ser secuestrada

- Niisan — fue una voz suave en cuanto cruzaron la puerta

- Hinata — los nuevos ojos claros se posaron en ella

- Tú debes ser Tenten

- Mucho gusto — a simple vista era notoria la diferencia en la personalidad de las hermanas

- Es un lindo vestido

- Gracias — a lo lejos se escuchó otro ruido

- Padre nos está esperando

Ella sonrió ante el ligero apretón que le dio Neji y avanzaron hacia una nueva estancia, al entrar pudo ver al hombre que la examinó de arriba a abajo, en una de las sillas estaba sentada Hanabi haciéndole carantoñas a su hija que ya se había relajado, consiguiendo que su risa resonara. Había escuchado al Hyūga contarle de sus primas en varias ocasiones, el haber sido criadas en otra ciudad y que visitaban a su tío en vacaciones, por lo que él había sido quien creció con el hombre casi como una figura paterna. Hiashi no era muy cercano con sus hijas, hasta que los gemelos de Hinata nacieron y las mujeres empezaron a viajar más seguido para que los niños compartieran con su abuelo.

La cena fue tranquila porque los gemelos de poco más de 3 años y su hija estaban calmados, cada tanto podía sentir todas las miradas claras clavadas en ella pero era más curiosidad lo que parecían expresar mientras la conversación fluía. Al terminar de cenar tuvo que retirarse un momento porque necesitaba cambiar a Haruka, le señalaron a donde podía ir. Hasta el momento no se había sentido incómoda, ni siquiera cuando Hanabi ignoró su saludo, la mujer estaba prácticamente extasiada de conocer a la hija de Neji.

Tardó un poco más de lo que había pensado porque después de cambiarle el pañal a Haruka está se pegó a su vestido buscando sus senos, a pesar de todos los intentos de Neji y de ella no había querido comer mucho de la papilla que le habían servido por lo que probablemente estaba hambrienta. Tan pronto abrió el broche especial de su vestido y el sostén, su hija había empezado a succionar de su pecho con ansia, así que tan solo se sentó mientras la dejaba alimentarse hasta saciarse.

Al regresar donde estaban los demás se dio cuenta que se habían cambiado de estancia y estaban en una enorme sala, Neji sentado en un sofá junto a los gemelos que se referían a él como su tío, leyéndoles un libro. Levantó la mirada en cuanto ella entró y le enarcó una ceja cómo si preguntara por su tardanza, a lo que ella solo le hizo un gesto que no había pasado nada grave. Fue entonces que él le sonrió, pidiendo a Haruka para que se uniera a los infantes y continuar la lectura.

Ella se sentó junto a Hinata a observarlos, así cómo jamás había podido hacerse una idea de cómo sería el Hyūga como padre, no se lo había imaginado en su rol de tío ni que los niños le tuvieran tanto aprecio. Cuando aparecieron bostezos en las pequeñas bocas fue el momento de irse.

- Te espero el lunes en mi oficina — fueron las palabras de Hiashi a modo de despedida y Neji solo asintió, ella los vio a ambos porque había sido un tono más serio del que había tenido durante la velada

- ¿Por qué? — preguntó cuando estuvieron a solas en el auto

- ¿De qué hablas? — Neji estaba con su atención en avanzar despacio con el vehículo para salir de la enorme propiedad

- ¿Por qué te espera Hiashi en su oficina el lunes? — no le había gustado la forma en que lo dijo y sentía que esa futura reunión era respecto a ella, que la cena no había ido tan bien como le había parecido y en lugar de gritar como lo hizo Tsume en su momento, le diría que su relación no era aprobada o algo así en privado

- Debemos discutir algunas cosas respecto a la empresa y mi retiro — dijo como si no fuera la gran cosa, todavía atento a la carretera que por fin se presentaba ante ellos — bueno, no es un retiro exactamente, mi cambio de cargo

- ¿Qué retiro? ¿Qué cambio de cargo?

- Dejaré el departamento de Negociaciones — ¿Qué? — acepté la oferta de mi tío de tomar la dirección de la compañía

- ¿Qué? ¿Por qué? — él no le había dicho nada sobre esa decisión — me habías dicho antes que no te interesaba mucho ser su sucesor y te gustaba la libertad de ser el Director de Negociaciones

- Así era, las cosas cambiaron — ella solo podía sentir un nudo en su estómago — no quiero seguir viajando, Tenten, tampoco quiero tener las extensas jornadas que a veces conlleva mi trabajo cuando estoy en medio de alguna negociación importante

- Pero...

- No hay peros, es una decisión tomada y el lunes empezaremos con mi tío a crear el plan sobre cómo será el cierre de mis negocios actuales mientras empiezo a empaparme de la dirección

- Neji, no lo hagas — era perfectamente consciente que la decisión se debía a Haruka, por lo que sin poder evitarlo se sentía culpable — Neji... — pidió de nuevo

- Tenten — le contestó, poniendo las luces estacionarias para detener el auto y poder girarse a verla — quiero hacerlo, el esposo de Hinata nunca está por lo que sus hijos ni siquiera preguntan por él, mi tío jamás le dio importancia a su matrimonio y sus hijas se fueron lejos pero él creyó que el trabajo era más importante y apenas hace unos años está recuperando esa relación. No voy a permitir que eso me pase

- Pero no tienes que renunciar a lo que te gusta, muchas veces convenciste a las otras empresas que vinieran a tu oficina o cuando tuvimos que viajar eran viajes de máximo 1 semana y no eran todos los meses

- No quiero irme ni siquiera 1 día, voy a estar siempre para mi hija... nuestra hija — estiró la mano y le acarició la mejilla suavemente — no soy un ermitaño y no quiero volver a sentirme de esa forma, aquí está mi familia

- ¿Seguro que no te arrepentirás de esta decisión?

- Completamente, no eres la culpable de nada porque no hay ninguna culpa que repartir ¿De acuerdo? — ella asintió y él rozó sus labios.

.

Para principios de diciembre habló con Kiba, debían organizar lo referente a Ryuu. El Inuzuka le dijo que había decidido la fecha de su viaje y los tiquetes ya estaban comprados para el 27 y con fecha de regreso empezando la segunda semana de enero, y dicho viaje incluía al pequeño dragón. No quiso fruncir el ceño porque hubiera comprado los vuelos sin comentarle antes que ya tenía las fechas elegidas, pero a la vez ella no tenía ningún viaje programado por la temporada y lo único que tenía en mente cuando lo llamó era precisamente que quería pedirle tener a sus 2 hijos en navidad.

Estuvieron conversando sobre cómo serían los otros días de vacaciones y luego sobre ellos, si bien en toda la alta sociedad ya se sabía que ella estaba con Neji y tenían una hija, no había sido un escándalo ni nada que ameritara más de un par de rumores. No sabía si Tsume y el Hyūga estarían involucrados en ese control de daños, lo importante es que no se estaban metiendo en sus vidas. Al preguntar por cómo iba él casi podía jurar que Kiba se había sonrojado del otro lado de la línea mientras le comentaba que desde unos meses atrás estaba empezando a ver a alguien, era una empresaria que había conocido al estar buscando con Shino aliados para un nuevo proyecto de negocios grande que tenían en mente.

Su nombre era Tamaki, sus padres eran del país pero ella había crecido en Francia y apenas llegaba a vivir allí, por lo que por momentos parecía tener problemas con el idioma y él en lo poco que lo dominaba del francés había conseguido que se entendieran, haciéndola reír. Su máxima preocupación era que el viaje planeado la incluyera, no era una exesposa celosa ni pensaba que Kiba no pudiera rehacer su vida junto a alguien más, solamente no quería un desfile de mujeres frente a su hijo, prefería que cuando le presentara a alguien fuera porque iba en serio. No, el viaje no iba a incluir a la mujer, pero sí estaba pensando en hablarle de ella durante este y presentársela a Ryuu cuando regresaran.

Pero ellos tenían una preocupación más grande, ambos se habían dado cuenta que su ya no tan pequeño dragón de 14 años se la pasaba pegado al teléfono casi todo el tiempo, sonrojándose por ratos o riendo hacia la pantalla y reconocían esa mirada. Lo que no estaban seguros era el cómo abordar el tema o preguntarle al respecto, en su concepto seguía siendo su bebé para pensar que ya tenía una novia. Cuando Kiba mencionó que mientras ella había estado lejos por su embarazo le había dado "la charla" quiso gritarlo como nunca lo hizo durante su matrimonio ¡Su hijo era muy joven para estar pensando en esas cosas! ¡Hasta que cumpliera los 21 tendría prohibido tener una pareja! ¡Y ni hablar de lo otro!

La risa de Kiba se escuchó de una vez, después de todo ella había quedado embarazada de Ryuu a los 17, ¡pero eso no cambiaba nada! Al final terminaron la llamada acordando que le darían lo que quedaba de diciembre para que les contara, tal vez cuando su padre le hablara de Tamaki se abriría y le diría quien era la susodicha, para ambos era fundamental que su hijo pudiera confiar en ellos y no les ocultara si tenía una pareja, creían haber hecho una buena tarea en su crianza para pensar que no tenía motivos para sentirse mal o que ellos rechazarían a la persona que le gustara. Ellos no eran Tsume, lo de gritar y amenazar no iba a pasar. Ella prometía que se comportaría.

Así que la víspera de Navidad ella había estado gran parte de la tarde en la cocina preparando la cena. La única persona adicional sería su madre, y Neji por supuesto, pero la verdad es que en su concepto ambos eran parte fundamental al pensar en su familia y siempre había planeado la velada incluyéndolos. Ryuu había estado feliz de ayudarla a adornar el árbol y el departamento, aunque no lo estuvo tanto con el saco a juego que compró para sus hijos, quería una foto de ella con sus 2 bebés vestidos iguales.

Su sonrisa fue imborrable la mayor parte de la noche, el único momento en que la cambió por un gesto confundido fue cuando el Hyūga le dio su regalo. Era una pequeña caja cuadrada que en su interior tenía una llave y una tarjeta, no quería fruncir el ceño al reconocer de qué se trataba y que él le dijera que estaba en el sótano del edificio, ese era el parqueadero por lo que definitivamente era lo que pensaba. Que le diera un auto era demasiado, ella había estado curioseando el tal vez comprar uno usado pero como casi no salía no le había dado prioridad y siempre que tenía que ir a algún lugar con Haruka, Neji estaba a su lado, por lo que iban en el vehículo de él. Al final tan solo agradeció, no quería arruinar la velada y ahora podría moverse más fácil por la ciudad en caso de requerirlo.

Desde el día posterior a navidad en que Ryuu se fue para la casa de Kiba, Neji empezó a quedarse en el departamento con ella todos los días. No entendía del todo que fuera reacio a hacerlo más seguido y se limitara solamente a los fines de semana en que su hijo no estaba, rara vez entre semana aunque fuera a diario a ver a Haruka y cenara allí. Tampoco quería insistirle, en los pocos meses que llevaban su relación iba maravillosamente y sabía que era solo cuestión de tiempo para que empezaran a vivir juntos, pero se estaban dando un poco más de tiempo porque tampoco hacía tanta diferencia.

A su mente llegaba el recuerdo de esa vez en el aeropuerto que vio a Neji junto a Shion y pensó que dudaba que él fuera expresivo o especialmente romántico. Había tenido razón, no lo era, o al menos no en la forma que muchos podían definir el romanticismo o las formas de expresar el amor. Es decir, el Hyūga no era de los que de repente llegaba con un ramo de rosas, dedicaba una serenata o era meloso en público. Sin embargo eso no significaba que no demostrara su amor, era solo que lo hacía de una manera diferente y única, eran gestos que ella ya conocía, que sabía leer perfectamente y que mostraban que la amaba de la misma forma que ella a él.

Y por lo mismo que lo conocía perfectamente y que Neji se estaba quedando con ella en el departamento, pudo ver la renuencia en él para regresar a su trabajo cuando las pequeñas vacaciones de fin de año terminaron. Su jornada en la oficina se dividía ahora entre su antiguo cargo con las negociaciones y unas cuantas funciones que ya le habían sido entregadas por Hiashi, a la espera que a más tardar para mitad de ese año el empalme estuviera completo y Neji pudiera tomar por completo su lugar como gerente de la compañía. La tranquilizaba un poco que no lo había oído quejarse sobre lo que le esperaba, ver que no era una cadena impuesta para atarlo sino que por el contrario parecía ansioso por no tener que pensar jamás en un viaje que no las incluyera a ellas.

Y hablando de viajes, el viaje de Ryuu con su padre había cumplido el objetivo de saber sobre la joven a quien su hijo pretendía, no eran novios pero claramente iban a serlo prontamente. Ella respiró profundo, nunca iba a dejar de pensar en su hijo mayor como un bebé pero obviamente iba a apoyarlo y aceptar que saliera con alguien. No quería sonar como Tsume al pensar que incluso organizaría una cena o una reunión para conocerla mejor junto a su familia, ver si era una buena persona y que dejara claras sus intenciones hacia su pequeño dragón. Dragón que por cierto también estaba mostrando interés en los negocios y al parecer cumpliría el sueño de su exsuegra de seguir la tradición familiar de estudiar en la ciudadela igual que Kiba. Pero todavía le quedaban un par de años antes de pensar en que se mudaría a vivir solo.

La semana en que su hijo regresó se había dado cuenta que Haruka tenía un par de pequeñas manchas rosadas en su pecho y aunque la estaba vigilando, no le había dado importancia porque las alergias en los bebés no siempre eran una urgencia y solían desaparecer con la misma facilidad que aparecían. Había dejado pasar 1 semana pero a medida que un nuevo fin de semana se acercaba se daba cuenta que habían aparecido varias manchas más, algo que Neji no había notado porque era ella quien se encargaba de bañarla.

La cita de control con el pediatra estaba programada para 1 semana después, pero prefería no esperar más, por lo que llamó para pedir la cita adicional esa misma tarde de viernes y así salir de la duda. No le avisó al Hyūga, sabía que ese día iba a estar ocupado en varias reuniones y si lo llamaba cancelaría todo por acompañarlas, ya le contaría en la noche.

Se sintió extraña al llegar al centro médico y que un completo desconocido la hiciera pasar al consultorio, Ryuu había tenido el mismo pediatra hasta los 2 años, y desde ahí había cambiado al que actualmente lo veía, un hombre agradable que también era el médico familiar que la había visto a ella mientras estuvo casada. En los controles que había tenido Haruka hasta el momento había sido el mismo médico, pero ese día era uno completamente diferente. No es que quisiera hacerse prejuicios, pero ese hombre se veía más joven que ella. Era absurdo pensar así, ese centro médico era el mejor de la ciudad y solo contrataban especialistas de las mejores universidades, además que el hecho que fuera joven no significaba que no supiera lo que hacía.

No es como si ella supiera lo que el hombre tenía que hacer, es decir, precisamente por no saber el origen de la aparente alergia de su hija era que estaba allí. Sin embargo estuvo vigilando la forma en que la revisaba porque seguía sintiendo que era novato, también trató de no rodar los ojos cuando le hizo varias preguntas que ya deberían estar en la historia clínica porque se las había contestado al otro médico y este ya no preguntaba esas cosas.

- ¿Todavía la está lactando? — ella asintió — ¿cómo le ha ido con la alimentación complementaria?

- Es algo quisquillosa con algunas comidas, sus alimentos son preparados aparte y han sido introducidos en el orden que nos dio el otro pediatra, nunca le hemos dado nada de nuestro propio plato

- Muy bien — lo vio anotar algo en el computador — le enviaré una crema para alergias, si en una semana continúa el problema evaluaremos su dieta con detenimiento

- Gracias, doctor — contestó ella, esperando que le diera la hoja con la prescripción para ir a comprarla y poder volver a departamento, tenía un par de pendientes de su propio trabajo

- Un momento, señora Ama — el hombre volvió a mover algo en la pantalla — no veo aquí su historia clínica ni nada respecto a su salud

- Voy a otro centro médico

- Me gustaría guardar algunos datos

- Mi seguro no cubre este lugar — aclaró, sintiéndose incómoda por la forma en que la estaba casi examinando con la mirada

- No se preocupe por eso, es solo que para los registros médicos es importante tener no solamente los datos de la bebé sino de la madre también — ella seguía reacia y pensando en alguna forma de obtener la prescripción para poder irse — por favor, si se encuentra lactando su estado de salud es vital pues de eso depende lo que recibe su hija — su ceño se frunció, precisamente por eso en el pasado sus chequeos coincidían con los de Ryuu — solo serán unos datos básicos

- Bien — aceptó de mala gana, se sentía perfectamente y por eso no había necesitado sacar ninguna cita médica para sí misma

- ¿Cuántos años tiene?

- 32

- ¿Tipo de sangre?

- B positivo — afortunadamente sus hijos habían heredado su tipo de sangre y no había tenido esa complicación adicional que podía surgir a veces en el embarazo

Hubo varias preguntas más, a las cuales ella seguía tratando de controlar sus ganas de irse, eso no eran solamente datos básicos, toda su historia clínica estaba siendo llenada por completo como si fuera una primera consulta. Incluso tuvo que subirse a la balanza y pararse sin zapatos junto a una enorme jirafa para obtener su estatura exacta. Y tras lo que parecieron años llegó la pregunta sobre su último periodo, ella contestó de inmediato que había sido desde antes de tener a Haruka.

- ¿En los 9 meses que tiene su hija no ha tenido su periodo ni una vez? — negó con la cabeza — ¿Tiene relaciones sexuales en este momento? — ella volvió a fruncir el ceño, tentada a decirle que en ese momento era imposible porque estaba en un maldito consultorio con un doctor entrometido

- Sí

- ¿Está usando algún anticonceptivo? — fue entonces que parpadeó lentamente, ese era un tema que ni siquiera había pasado por su cabeza y como en el primer año de Ryuu su periodo fue inexistente no le sorprendía que pasara lo mismo en el primer año de Haruka

- No — admitió

- Algunas personas creen que la lactancia en sí es un método anticonceptivo, pero este no es 100% confiable

- Lo sé — lo había leído en alguna parte pero no le había dado mucha importancia cuando nació su hija porque estaba sola en un país diferente, tampoco le había sido aplicada la inyección como en el pasado por el mismo motivo — ¿es posible empezar a usar un método ahora? — al menos todo el escrutinio había servido de algo — pagaré la consulta

- Respecto a lo primero, sí, haremos una prueba de GCH para descartar un embarazo y le daré la prescripción para que pueda reclamar el que elija de una vez — probablemente iba a elegir la inyección de 3 meses y luego con calma revisaría las otras opciones — y sobre lo segundo, no hace falta, en el sistema me aparece que usted tiene la misma cobertura que su hija

No debería sorprenderla, eso podría ser algo para hablar con Neji en pro de mejorar su relación, que por favor no hiciera ese tipo de cosas. Sí, era muy considerado de su parte pero ella claramente le había dicho que no era necesario y no podía evitar sentir que era un poco controlador que la ignorara. Sabía que para él era normal encargarse de todo, era de cierta forma el cómo mostraba su afecto por los demás. Hasta le había ofrecido que si quería dejara de trabajar y se dedicara solo a Haruka y Ryuu, pero a ella no le gustaba la perspectiva de volver a sentirse limitada o depender de él por completo.

Evitó ver la odiosa aguja y después de salió del consultorio con su hija que se estaba adormilando en el coche a esperar que la volvieran a llamar, al menos por fin tenía la prescripción para la crema y pensó en escribirle al Hyūga para contarle, pero de seguro él diría algo respecto a no haberle avisado que iba para el médico y lo interrumpiría en su trabajo. Sería el tema para la cena junto con lo demás, no estaba segura respecto al seguro si decirle que la dejara afiliada pero que ella cubriría su parte o que por favor la sacara. De nuevo, tema para la noche cuando él saliera de la oficina.

Mientras esperaba que el tiempo pasara estuvo revisando su teléfono, ese día en la noche había una cena en la propiedad porque Kiba le iba a presentar oficialmente a Tamaki como su novia a su madre, así que Hana le estaba contando que con su hermano estaban tentados de hacer una apuesta respecto a la reacción de Tsume. Si bien la mujer provenía de una buena familia, con su exsuegra nunca se sabía, en especial porque coincidían en que no querían un desfile de mujeres frente a Ryuu. Por ese mismo motivo aunque ese día todavía le correspondía a ella, su hijo lo pasaría con su padre.

Ella había sido curiosa solo en lo referente a saber qué opinaba su pequeño dragón de la nueva pareja del Inuzuka hasta el momento, si lo trataba bien o lo rechazaba de alguna forma, porque ella estaba dispuesta a iniciar una guerra donde la novia de Kiba maltratara o menospreciara a su hijo. Las palabras de Ryuu fueron que era una mujer amable que se reía de todo, aunque le parecía un poco extraño que la novia de su padre tuviera cierto parecido físico a ella, mostrándole una foto para probar que tenía toda la razón.

Alrededor de media hora había pasado cuando vio al médico asomarse y hacerle señas para que regresara al consultorio. Empujó despacio el coche con Haruka ya dormida para ir hacia allá, sorprendiéndose al cruzar la puerta porque el hombre le señaló la camilla junto a la cual había una máquina que conocía perfectamente. Su respiración se aceleró de una vez, sintiendo una necesidad inexplicable de empezar a reírse mientras por su cabeza lo único que pasaba es que ese parto iba a ser por cesárea con eso pediría que en la misma cirugía le hicieran el procedimiento para no tener más hijos. En su vida quería volver a pensar en un anticonceptivo, porque claramente si dependía de sí misma el tema los iba a seguir olvidando.

.

Los golpes en la puerta hicieron que pausara lo que estaba a punto de decir, levantando la voz para que Shizune supiera que podía entrar. Agradeció el café que le fue entregado y una vez a solas retomó la reunión por videollamada en la que estaba. Desde principios de diciembre había empezado oficialmente su empalme para cambiar de cargo y lo que iba de ese año su agenda había estado completamente llena de reuniones por un lado con su tío en la mañana y por el otro con algunos de sus socios minoritarios en las tardes.

Desde que había sabido de la existencia de Haruka había detenido su búsqueda de negocios fuera del país, pero seguía teniendo los que había hecho a la fecha y eran muchos, en especial porque en su momento más oscuro el enterrarse en trabajo había sido la única forma de mantener su cordura. La cuestión era precisamente ahora que quería hacer lo contrario, quería tener la menor cantidad de trabajo posible para poder estar disponible para su familia. Sonrió de lado ante la sensación que lo invadía por esa simple palabra, familia, por fin tenía su propia familia.

Para poder pasar más tiempo con ellas y no tener más viajes que lo sacaran del país varias veces al año había decidido dar un paso al costado, porque en su concepto asumir la dirección de la empresa no era realmente un ascenso, y de ahí su decisión. Por eso tantas reuniones programadas con las otras empresas que había adquirido, estaba revisando minuciosamente una a una para saber cuáles estaban listas para ser vendidas e iniciar esa parte, cuáles le requerirían un par más de revisiones y cuáles aun no cumplían el tiempo que él había estipulado en sus planes de intervención iniciales. Si todo iba bien, para finales de junio ya habría liquidado todo, cerrando su cargo para buscar nuevos objetivos desde la gerencia de la compañía.

Su tío siempre había querido que fuera él quien heredara el liderazgo de la compañía, por eso estaba dichoso que tras casi 13 años de su regreso al país por fin lo hiciera. No se lo decía en voz alta, pero se notaba que Hiashi también estaba feliz de verlo enfocado en su familia, que sus ideas locas de volverse un ermitaño fueran historia y que todos sus planes giraran en torno a establecerse. Curiosamente no había mencionado nada sobre que sería mejor que se casara con Tenten, con lo bien que había salido su consejo sobre casarse con Shion al parecer iba a elegir no meterse. Aunque sí le había mencionado que lo veía mucho mejor en todo sentido desde que estaba en esa relación.

Cuando terminó su última reunión del día se permitió unos minutos para pensar en la castaña, en la relación que tenían actualmente y que si bien incluía a su hija, no giraba alrededor de esta. Se odiaba a sí mismo de solo pensar en soportar una relación solamente por tener una hija en común, le sabía amargo recordar sus años de matrimonio con Shion y todos los pensamientos respecto a aguantar lo que hiciera falta por ese simple hecho. No quería verse a sí mismo en ese lugar oscuro de nuevo, tampoco quería imaginarse volviendo a un hogar frío en el que por fuera de su pequeña no tuviera nada en común con la mujer, eso no era tener una familia. Tampoco quería que la castaña volviera a ser como lo había sido con Kiba, que estuviera a su lado por obligación sin decir jamás lo que de verdad pensaba justamente por mantener la armonía al tener completamente prohibido siquiera considerar el separarse.

Así que no, su relación con Tenten no se basaba en el hecho que tenían una hija juntos, tampoco era la única razón para seguir o para ir a diario al departamento en que ella vivía. Su relación con Tenten se basaba en que se amaban, era la mujer con la que quería pasar el resto de su vida y con la que además tenía una hija. Por momentos lo sentía casi como una fantasía de la que despertaría en cualquier momento, Haruka era perfecta y justamente esa hija con la que había soñado por tanto tiempo, Tenten era la mujer con quien había anhelado envejecer. Y ahora las tenía a ambas, ellas junto a Ryuu eran su familia.

La teoría decía que ya que se sentía así con ella deberían vivir juntos, de hecho debería pedirle matrimonio porque sabía que nunca tendría ojos para otra mujer. Pero respecto a lo primero el no mudarse aún era porque de alguna forma a veces sentía que despertaría y descubriría que todo había sido un sueño, irse en las noches era una pequeña dosis de realidad que reafirmaba todo. Y lo de casarse no lo veía necesario, estaba seguro de sus sentimientos y de ser correspondido, ambos habían estado casados previamente y mantenido un matrimonio más tiempo del necesario por las razones equivocadas, por eso sabían de primera mano que un anillo no cambiaría nada. Aunque debía admitir que le encantaría poder referirse a ella como Tenten Hyūga, pero no había prisa.

En el auto vio un mensaje en su teléfono, ese viernes había tenido poco tiempo libre y salido un poco más tarde de lo usual. Era Tenten preguntándole si tardaría, aprovechando un semáforo en rojo le contestó que ya iba en camino.

Tenten:
¿Puedes traer helado de chocolate?

Respondió afirmativamente, a pocas cuadras del departamento había una tienda en la que podría conseguir el encargo. Volvió a bloquear la pantalla, ese día habían hablado poco pero todavía tenían la cena. Ryuu regresaría hasta el martes, porque cuando estaba sin duda era él quien gobernara la conversación, sonrió de lado, el hijo de Tenten tenía gran parte de la personalidad de Kiba pero era centrado como ella, por lo que era entretenido hablar con él.

En el ascensor pensó justamente en Ryuu, en la forma que demostraba su amor hacia la castaña probando lo buena madre que ella era, que realmente era una madre dedicada y se había encargado de darle la mejor crianza de todas. Había conocido muchas esposas de hombres ricos que no le daban a sus hijos ni siquiera una onza de la cantidad de devoción, atención y cuidado que le brindaba Tenten a sus hijos.

Incluso pensó en el origen de la castaña, a pesar de tener el informe de Gai sobre la Tenten Ama menor de edad, no lo leyó porque decidió esperar que fuera ella quien le contara, que confiara en él para abrirle esa parte de sí misma que siempre le había ocultado. Cualquiera podría haber pensado que por crecer en los barrios bajos no era más que una cazafortunas de las tantas que abundaban en la alta sociedad, una mujer que iba solamente por la vida buscando hombres para sacarles dinero. No era así, no había una mujer más alejada de esa definición que Tenten, ni siquiera había querido renunciar a su trabajo como traductora cuando él le ofreció que se encargaría de todos los gastos del departamento, incluyendo a Ryuu, mientras llegaba el momento en que su hija empezara el jardín. La castaña fue enfática en que no quería nada de él y que podía responder por su hijo sola.

A veces llegaba al departamento y la veía trabajando, Haruka ya gateaba y no era tan dormilona como antes, por lo que Tenten tenía poco tiempo para su trabajo y otras actividades, igual mantenía su testarudez sobre no renunciar y él no iba a insistir. Esperaría que ella lo decidiera o que aceptara que podían contratar una niñera si así lo pedía, no quería que su hija fuera una carga o la limitara en el crecimiento de su brillante carrera como intérprete y traductora, tampoco estaba insinuando que quería que ella se quedara en casa dedicada solo a la bebé y que no trabajara. Incluso por su mente pasaba que cuando Haruka empezara a ir al jardín podrían hablar de que la castaña creara su propia empresa con los servicios que ofrecía, pero eso sería un tema para unos años después.

Al entrar al departamento pudo verla sentada en el suelo de la sala, por lo que levantó la bolsa para mostrar que tenía el tarro de helado a lo que Tenten sonrió, fue al congelador para guardarlo de una vez, al regresar Tenten le hizo una seña para que se detuviera cuando le faltaban unos metros. Haruka estaba aprendiendo a ponerse de pie y por lo visto pronto daría sus primeros pasos, así que se quedó quieto viendo a la pequeña levantarse de a pocos, en el momento que movió un pie para dar el paso estuvo a punto de caerse a lo que la castaña la sostuvo, soltándola porque prosiguió su camino hacia él gateando. La recibió en brazos, alzándola para besarle la coronilla, esa podía ser la definición de un regreso a casa perfecto.

Se quedó con su hija en brazos mientras Tenten iba a la cocina y servía la cena, había algo extraño en ella pero no podía definir el qué, no se refería a su apariencia sino a que parecía estarlo viendo curiosa como si esperara algo de él. Podía sentir sus orbes chocolate clavados en él a medida que le cuchareaba la cena a Haruka, desde que había empezado la alimentación complementaria se había acostumbrado a su propia cena fría por preferir siempre el dedicarse primero a que su hija comiera.

- Hoy fui con Haruka al pediatra — comentó Tenten cuando ya había metido a la pequeña en la cuna y estaban en la sala

- ¿Qué ocurrió? — preguntó preocupado

- Solo una pequeña alergia, le prescribieron una crema

- Debiste avisarme

- No era nada grave, además sabía que tenías un día ocupado — él no quería fruncir el ceño

- Mi prioridad es mi hija

- Lo sé, lo haré la próxima vez ¿de acuerdo? — él asintió, la mirada curiosa de Tenten seguía en él — ¿no tienes nada que decirme? — no era exactamente un reclamo, pero sonaba como que él había olvidado una fecha importante ¿ellos tenían un aniversario? No lo había pensado hasta el momento y tal vez podrían definir una fecha, su primer viaje juntos le parecía una buena opción si alguien le preguntaba, pero eso había sido un mayo de años atrás.

Los ojos de la castaña seguían a la espera que él comentara algo de lo que ella sabía que pasaba ese día y de lo que por su parte definitivamente no recordaba. Por eso su expresión confundida se hizo más evidente al todavía no saber qué contestar, en su mente se debatía que la mejor opción era disculparse automáticamente y prometer invitarla a cenar al día siguiente para compensar lo que sea que estaba olvidando y estar seguro que nunca le pasaría de nuevo.

- ¿No viste lo que te envié? — aclaró ella al ver que él seguía mudo

- De pronto se me pasó — dijo, en medio de sus reuniones tal vez no lo había visto. Sacó el teléfono, antes del mensaje preguntando si saldría tarde y posteriormente pidiendo el helado había un vídeo — ya me habías enviado la ecografía de Haruka — no es que no fuera importante, era solo que ese día había estaba ocupado y no le prestó mucha atención. La risa de Tenten se escuchó y no lograba entender nada

- No lo abriste — su voz fue suave sin perder la sonrisa — anda, míralo de nuevo

No había nada en ese vídeo que no hubiera visto y memorizado por completo, antes que Tenten regresara se había dedicado muchas noches a verlo antes de dormir, de hecho ella le había enviado todas las ecografías y muchas veces las veía una tras otra para ver cómo había ido creciendo su hija, pero esa primera era la que más le gustaba. Igual decidió obedecerla y abrir el vídeo, notando que había algo raro por la forma en que empezaba, tampoco reconocía las imágenes que estaba viendo, lo que se veía era más pequeño y fue entonces que su corazón empezó a acelerarse al posar sus ojos en la parte superior, en donde estaban los datos personales.

La primera ecografía de Haruka estaba fechada de agosto de año y medio atrás, además decía "Tenten Inuzuka", en lo que estaba viendo en ese momento el nombre que aparecía era "Tenten Ama" y la fecha era la de ese día. Devolvió el vídeo para empezarlo de nuevo siendo completamente incapaz de procesar lo que veía ni lograr conectar el significado de eso. Cuando levantó la mirada pudo ver los ojos de la castaña posados en él, esperando su reacción y él seguía sin saber cómo hacerlo a esa información que su cabeza no conseguía asimilar, se sentía congelado.

- Al parecer tengo casi 6 semanas, de milagro se alcanza a ver en la ecografía porque es muy pequeño, todavía no se pueden escuchar los latidos y es un poco pronto para saber si será un embarazo viable...

No la dejó decir nada más, salió de su congelamiento para silenciarla uniendo sus labios a los de ella.

.

Acababa de subirse al taxi cuando escuchó su teléfono sonar, por lo que lo buscó de una vez para contestar. Era una videollamada de Tenten, la castaña tenía un puchero del otro lado de la pantalla porque se había ido sin dejar que ella lo llevara al aeropuerto y él solo sonrió de lado, volviendo a explicarle que había preferido dejar que usara su domingo para dormir. Sin borrar el puchero ella bostezó, dándole la razón, así que mejor cambiaron de tema y se despidió prometiendo que la llamaría tan pronto estuviera en el hotel. Tenten asintió y alejó la cámara lo suficiente para que él viera su vientre, mandándole un beso y diciendo que todas lo extrañaban.

Estaban a finales de mayo y la castaña estaba empezando en su quinto mes de embarazo, él simplemente no podía estar más feliz. Desde que se había enterado de ese nuevo embarazo había esperado impaciente cada día que pasaba hasta que el médico confirmó que todo estaba en orden y no había nada que indicara que en condiciones normales el bebé no llegaría a término. Él no se cambiaba por nadie en el mundo, empezando a hacer cientos de planes que incluían de paso el mudarse todos a un lugar más grande, algo con más habitaciones junto con mucho espacio para que sus hijos y Ryuu corrieran. Tenten con un puchero dijo que no quería irse de allí porque le encantaba el departamento y que luego con calma podrían ver el tema, además no quería una nueva mudanza tan pronto.

Por su cabeza no había pasado nunca que Tenten pudiera quedar embarazada, esa fue su primera sorpresa. Cuando habían sido amantes habían tenido una conversación al respecto solo para corroborar que como ella y Kiba no planeaban tener más hijos todavía, tenía un dispositivo anticonceptivo, aunque la castaña nunca cayó en cuenta de decirle a él tampoco los cambios que había hecho en ese entonces y el olvido de las píldoras que había dado como resultado a Haruka. Y al retomar su relación él no había pensado en ello y por eso no preguntó, y a esas alturas simplemente no podía más que alegrarse que ninguno de ellos hubiera pensado en ese tema propiamente

Su felicidad no se resumía solamente al hecho que alguna vez había pensado que le gustaría tener 2 hijos, porque con Haruka se sentía pleno y no había considerado que tuvieran más al menos de momento, se trataba del hecho que gracias al "médico entrometido" se había descubierto por casualidad ese embarazo en las primeras semanas de gestación y eso había implicado para él una oportunidad de vivirlo por completo. Ver desde el principio cada uno de los cambios que se iban presentando y esta vez sí estar allí, sí ser quien la acompañaba a las citas, calmaba sus antojos y todo de lo que se había perdido con su primogénita. La risa de Tenten cuando él dijo que ese tarro de helado de chocolate contaba como el primer antojo cumplido todavía sonaba en su cabeza, y amaba que fuera así.

Tenten le dijo desde que confirmaron que el embarazo sería viable que él escogería el nombre del bebé en camino sin importar si era un niño o una niña, ella había elegido el nombre de Haruka y ni siquiera le había preguntado si le había gustado, por lo que era la oportunidad para que fuera él quien eligiera lo que quisiera y ella respetaría su decisión.

Sus planes de tomar la gerencia de la compañía tomaban más fuerza que antes, él no era un tiburón, ya no más. Lo malo es que tenía un viaje todavía por hacer con los negocios que estaba cerrando y se estaba encargando de organizarlo de modo que en 1 solo pudiera ir a la mayor cantidad de lugares posibles, debió hacerlo mucho antes pero en marzo se había rehusado por 2 motivos, era el cumpleaños 33 de Tenten y también el primer cumpleaños de Haruka. No se trataba solamente que Hanabi había cumplido lo de programar una visita para celebrar junto a la bebé el cumpleaños que compartían, se había tratado del hecho que nadie lo iba a alejar de ellas en esa fecha. En abril no había alcanzado a coordinar unas reuniones y luego a principios de mayo estaba programada la esperada ecografía para saber el sexo del bebé. Pero no lo podía posponer más y seguía siendo 1 mes lo que tenía que irse después de eso.

Era una niña, en sus sueños jamás había estado definido que sus hijos fueran niñas o niños, solamente el poder tener su propia familia, no era de esos que pensaba que sí o sí debía tener un niño que conservara el apellido ni tonterías semejantes. Lo único que quería era poder amarlos por completo y que formaran un hogar cálido y feliz, cosa que tenía. Keiko, su futura hija se llamaría Keiko y probablemente nacería hacia la penúltima o última semana de septiembre.

Tenten le había ayudado a organizar la agenda de modo tal que cumpliera lo de optimizar el tiempo, él no quería irse tanto tiempo lejos pero si todo iba bien no lo volvería a hacer nunca más, tenía que hacer que ese viaje fuera fructífero. También había cambiado sus vuelos habituales, viajando más temprano de ida y el regreso quería hacerlo justo después de la última reunión programada. Fue la castaña quien objetó eso, no le gustaba que él llegara de madrugada a la ciudad, por su parte no quería pasar ni una noche más de las necesarias por fuera, pero finalmente cedió ante una embarazada hormonal que ganaba discusiones con pucheros.

Darui seguía siendo su intérprete y no se veía muy feliz por la apretada agenda del viaje, tampoco se quejaba, pero se veía algo más aburrido de lo usual. Le era casi gracioso, porque aunque él tampoco estaba muy emocionado por todo el trabajo que le esperaba en ese mes en China, su motivación era que que cada nuevo día lejos era un día más cerca de regresar.

- ¿Cómo ha estado tu madre? — a pesar de intercambiar mensajes todo el tiempo con Tenten, también tenían esa habitual videollamada en la noche después de la cena, Ryuu a veces se asomaba a la cámara y también hablaba

- Hoy vomitó

- ¡Ryuu! — él enarcó una ceja, esperando saber la historia completa — Keiko estaba antojada de ciruelas encurtidas y tuvimos una diferencia de opiniones, eso fue todo

- ¿Segura?

Tenten asintió, los antojos de Keiko incluían una amplia gama de alimentos completamente incomibles desde cualquier perspectiva de los que la castaña se reía antes de decir nunca en su vida comería una combinación como esa por voluntad propia, pero teniendo que ceder a que era la voluntad de su nonata la que mandaba en ese momento. Que ahora además le incluyera un alimento que ella normalmente odiaba iba un paso más allá, la llamada terminó con él diciendo que el día siguiente era el último y su vuelo estaba programado para el sábado a la madrugada por lo que esperaba estar en el departamento para el almuerzo.

- Le diré a Dai que haga fríjoles — comentó alegre Tenten y él sonrió, agradecido porque tuviera ese gesto.

Mientras iba en el avión solamente pensaba en estar lo antes posible en el departamento, era el primer viaje que tenía desde que había una familia esperando por él y por su cabeza pasaba la sensación que tenía no solo desde que se había mudado al departamento junto a Tenten sino desde antes, desde la primera vez que abrió esa puerta y las vio a ellas allí. Toda la calidez que lo recibía a diario al sentir justamente que estaba llegando a su hogar, no a una casa o departamento fríos, sino a un lugar en el que estaban las personas que amaba. Eso era lo que había deseado por años al querer tener su propia familia y que por fin era su realidad.

Había estado muy equivocado al creer que hubiera podido construir algo parecido con Shion, no podía devolver el tiempo pero le seguían pesando todos los años que había perdido tratando de convencerse que podía tener una familia con una mujer que no pensaba en nadie más que sí misma, pero tampoco quería cambiar nada porque si las cosas no hubieran pasado de esa forma no tendría ahora a Tenten a su lado.

Tras tener su maleta salió con el único objetivo de subirse a su auto y estar lo antes posible en el departamento. Sin embargo sus pensamientos se detuvieron en cuanto reconoció a la persona que lo esperaba con una sonrisa, su corazón se aceleró de forma automática al verla, Tenten no le había dicho que iría al aeropuerto a esperarlo ni él se lo había pedido. Sin embargo ahí estaba, sonriendo en su dirección mientras él acortaba la distancia entre ellos, cuando faltaban unos pasos ella le hizo una seña para que se detuviera, agachándose para dejar a Haruka en el suelo.

- Mira, allí está papá — alcanzó a escucharla y entonces su hija lo reconoció, empezando a correr en su dirección balbuceando "pa-pa" a la vez que estiraba sus pequeños brazos para que la alzara. Eso hizo, levantó a su primogénita para besarle la coronilla y luego se apresuró a extender la mano hacia Tenten, cuyo vientre había crecido en su ausencia y no le fue fácil ponerse de pie — bienvenido — su respuesta fue un beso.

Él tenía un instinto para encontrar tesoros decían algunos, y los tesoros podían ser muchas cosas según el concepto de cada persona. Porque sin duda para él Tenten era un tesoro, el mejor tesoro de todos.

.

.


.

.

¡Hemos llegado al final!

Realmente no puedo creer que lo que nació como una idea para un oneshot en el día 6 del mes NejiTen resultara convirtiéndose en mi fanfic más largo (hasta el momento).

Voy a ser honesta y confesar que en el capítulo 12 consideré seriamente terminar la historia y dejarla solamente como un KibaTen y ya, porque hasta ahí es un KibaTen hermoso y perfecto. Incluso el hacer una nueva historia que cumpliera lo de infidelidad y el triangulo de KibaTenNeji que quería hacer por el oneshot de abril... pero ya estaba acomodando todo para que fuera esta historia.

Espero que les haya gustado tanto como a mí escribirla, posiblemente en mi twitter (idamariakusajis) estaré haciendo de a pocos un hilo de cómo fue madurando la idea y algunos cambios que fue teniendo a medida que la iba escribiendo.

No siendo más, trataré de salir de la pausa en la que están mis otros proyectos.

¡Gracias por leer!

.

.

Att: Sally K