Capitulo 20
Tenten seguía sin poder dormir, no había pasado mucho tiempo desde que Suiguetsu había abandonado su habitación, y luego de ese encuentro, definitivamente no podría conciliar el sueño ni porque tuviera en su sistema los medicamentos que le habían suministrado. No dejaba de darle vuelta la conversación, él de verdad quería sacar a alguien del submundo y ella se propuso que lo ayudaría en todo lo que estuviera en sus manos. Prácticamente, le debía la vida, y ella no lo iba a dejar solo con esto.
Cerró los ojos obligándose a dormir, no tardó mucho para volver a abrirlos por el ruido de pasos y voces que provenían del pasillo donde estaba su habitación, parecían ser personas corriendo. Suspiró y se incorporó, hoy definitivamente tampoco iba a poder dormir, así estuviera en un hospital y con varios medicamentos en su cuerpo, iba a ser imposible.
No tardó nada en llegar a la puerta y abrirla para descubrir que ocurría, varias enfermeras pasaban en ese momento parecían curiosas por algo, ella se asomó pero no vio a nadie más. Tenten decidió no quedarse con la incertidumbre, entró de nuevo con rapidez a la habitación, tomó su ropa que aun reposaba en una de las mesas junto a la cama y se cambió lo más rápido que pudo.
En unos cuantos minutos, ya recorría los pasillos del hospital, buscando el punto en el que todos estaban reunidos, habían varios pacientes y enfermeros, estaban en el recibidor. Tenten logró pasar entre las persona para colocarse al frente y lo primero que distinguió fue la cabellera rubia de Naruto.
El joven policía estaba junto a Tsunade y a dos policías de la ADPK, sus expresiones le decían que algo serio pasaba, se terminó de acercar para averiguar la razón de tanto alboroto. Esperaba que no tuviera nada que ver con Suiguetsu, y estaba segura que no era por la misión de la que fue sacada, Tsunade se veía perfectamente bien.
—…Lo mejor será escoltarlas a la sede de la DICK, debemos interrogarlas lo más pronto posible —dijo Naruto a los dos policías, su mirada era algo intimidante, demostraba lo serio de la situación.
—Las ordenes eran…—intentó refutar uno de los policías.
—Kakashi y Gai dejaron a cargo a Gaara de este caso, lo acabo de llamar y esa fue su orden. —La seguridad de Naruto hizo que no hubiera más replicas—. Por favor, escolten a las dos sospechosas a la sede de DICK para su interrogatorio.
Los dos policías se dirigieron a un lado donde estaba un grupo de la ADPK que tenían esposadas a dos chicas jóvenes, eran castañas, muy bonitas y llevaban uniforme de enfermeras. Tenten notó que la mirada de la que se veía la mayor de las dos era tan neutra que parecía que no estaba siendo arrestada, en cambio la menor, a pesar de tratar de mostrarse estoica aún se podía ver su nerviosismo.
—¿Que sucede? —preguntó la castaña llamando la atención de Naruto, no había notado a Tenten en la escena y parecía estar por enviarla de regreso a mi habitación—. Estoy bien, dejen la paranoia que solo fue un estúpido roce, estoy como nueva —bufó, ya cansada de que la trataran como alguien convaleciente.
—Eso debería decidirlo yo —Tsunade interrumpió sus palabras, dándole una mirada evaluativa.
Tenten se enderezó tratando de no mostrar nada fuera de lugar, y realmente no mentía, estaba adolorida pero no era nada que no pudiera soportar. Ella quería volver a estar activa y dejar aquella cama del hospital. Solo llevaba poco tiempo y ya estaba por enloquecer, quería volver a la acción y no seguir teniendo una guerra perdida con su insomnio.
—Estoy bien —dijo segura de sí misma, Tsunade le dirigió una mirada y bufó.
—Con ustedes no puedo, te sugiero que descanses por lo menos esta noche, pero ya queda de tu parte acatar esa orden —La rubia los dejó a ambos, para volver su atención a unas enfermeras que parecían esperarlas para firmar documentos.
Tenten ignoró aquel hecho y volvió a ver por última vez antes de que abandonaran el hospital a las dos arrestadas. Algo en ellas le llamaba demasiado la atención, sobretodo la que parecía asustada, era como una especie de presentimiento. Tuvo el extraño impulso de querer acercarse y ser quien las escoltara, pero debía primero averiguar qué era lo que pasaba.
—¿Quiénes son? —preguntó.
—Son miembros de Akatsuki, intentaron llegar a Tsunade —Aquella simple respuesta de Naruto tomó de sorpresa a Tenten.
—¿Con todos los policías y detectives que están resguardándola? ¿En serio? —preguntó incrédula, Naruto dio una media sonrisa sin humor, en su rostro se vio extraño por lo alegre que normalmente era, con eso le decía que él tampoco creía que fuera coincidencia.
—Sí, lo sé. Algo no huele bien y no es el olor de muerte que tiene este maldito lugar —se quejó Naruto.
Tenten rodó los ojos, para nadie estaba siendo un secreto que Naruto odiaba estar en un hospital, pero había que darle crédito en ser tan profesional y aceptar sin refutar a Gaara con la asignación. Estar tantas horas en un lugar que odiabas con tu alma debía ser algo para premiar. Ella no se imaginaba ni poder soportar un solo minuto dentro de submundo.
—¿Vamos a seguirlos? —preguntó la castaña.
Naruto automáticamente negó.
—Mis órdenes son permanecer con la vieja Tsunade y Gaara me dijo que tú también permanecieras aquí.
—Naruto… —Tenten no pudo evitar quejarse, Naruto no pudo evitar reírse.
—Yo también odio este lugar, pero ordenes son órdenes. Ven, vamos a hacer nuestro trabajo, ve lo positivo, puedes pasar las horas que quedan conmigo y no en una claustrofóbica habitación.
—Igual estaremos en una claustrofóbica oficina.
—Maldición, Tenten. No me hagas odiar mas esta estúpida misión, ven conmigo y deja de refutar —dijo Naruto exasperado arrastrándola para seguir a Tsunade.
*.*.*
Sabaku No Temari era una persona con muy poco sentido de conservación, muy valiente y sin nada de censura en su boca, por algo había decidido estudiar la carrera que ahora ejercía. Siempre había sido alguien que le gustaba conocer el trasfondo de todo, era también alguien que le gustaba hacer justicia, le gustaba que la verdad saliera a la luz cuando era para ayudar o informar a las personas de algo que podría afectarle; pero en ese momento estaba dudando si la decisión que había tomado era la mejor.
Llevaba unas cuantas horas encerradas en su departamento, había convertido su sala en todo un lugar de investigación, Gaara estaría orgullosa de ella. Y exactamente en ese momento estaba pensado en su hermano, aquello era demasiado grande y la estaba haciendo dudar.
Le había pedido otro día a su editor en jefe para sacar la noticia, pero es que era tanta información que estaba segura que si la dosificaran, tanto ella como el periódico tendrían años de exclusivas. Ahora estaba tentada a llevarle todo primero a Gaara.
Toda esa información que le habían suministrado le había hecho unir unos cuantos hilos importantes de hechos que han ocurrido durante años. Era tanto que estaba segura que destruiría las bases de Konoha, esas conexiones involucraban a las familias más famosas, adineradas y antigua de Konoha; a ministros, gobernadores, abogados y jueces.
Konoha se volvería un castillo de naipes, y ella era quien quitaría la primera carta que lo derrumbaría.
No iba a negar que estaba muy asustada, y se sentía entre la espada y la pared, no podía tomar la mejor decisión en esos momentos, estaba abrumada, asqueada de todo lo que había leído, horrorizada y cada vez se sentía más enferma. Necesitaba aire con urgencia, despejar sus pensamientos para llegar a un acuerdo. Estaba a punto de arruinar demasiadas vidas pero también estaba por salvar otras.
Ordenó de nuevo las carpetas, tomó su abrigo y cerró con llave su apartamento, iría a caminar para calmar sus nervios y serenar su mente.
Las calles de la zona residencial donde vivía parecían extrañamente tranquilas, aunque era entendible, ya era tarde y ese lugar no tenía mucha vida nocturna, pero eso era perfecto para ese momento, necesitaba esa paz y esa tranquilidad. Caminó unas cuantas calles; hacía algo de frio pero no lo suficiente como para hacerla volver a su casa.
Sin darse cuenta terminó en una zona que estaba poco iluminada, había salido del área residencial y estaba más cerca del centro, podía ver al final de la calle a las personas caminar, escuchaba el sonido amortiguado de algún auto, risas y música. La calle pequeña donde se encontraba en ese momento era oscura y muy solitaria, Temari nunca había sido de tener miedo de andar por lugares así, era una mujer que sabía defenderse pero en ese momento no pudo dejar de repetir en su mente todo lo que había leído.
Ese pequeña calle poco iluminada representaba toda la oscuridad de Konoha, y ver la diferencia entre un lugar siniestro que estaba justo al borde de una zona totalmente iluminada, saber que las personas de aquel lado estaban felices, riendo, disfrutando de sus vidas y que para llegar a ese sitio debía pasar por un lugar que no estaba segura que pasaría ilesa.
Ella en ese momento sintió el miedo y desesperación de personas atrapadas en un lugar del que no pueden salir, sin nadie que las ayudara, solo sobreviviendo con uñas y dientes. Sabiendo que había personas que vivían una vida totalmente contraria a la suya, en un mundo de luz y al que pocos lograban acceder aunque compartieran el mismo territorio. La frustración de cómo había leyes para ellos mientras que el submundo solo era un secreto a voces donde no había nadie que hiciera cumplir las leyes.
Temari tomó su decisión, emprendió un camino de regreso a hasta su de apartamento. Iba a revelar toda la verdad, pero no lo haría como quería el líder del submundo, no seguiría su estúpido juego. Sabía que le habían dado esa noticia con intención de que la publicara en algún medio, ella no iba a jugar con eso.
En cuanto llegó al departamento, se sorprendió con el ruido del televisor en la sala, ella no recordaba haberlo encendido en ningún momento. El corazón se le aceleró, alguien estaba con ella en ese lugar, no estaba sola. Sintió un escalofrío recorrerle la espalda, tenía nervios de acero pero con todo lo que estaba pasando, se sentía muy nerviosa.
Detectó una sombra en la esquina de la sala, ella trató de hacer como que no la había notado y se acercó hasta el interruptor, encendió la luz del lugar, encontrándose que no había nadie ahí. Su mente le estaba jugando malas pasadas, y ya estaba perdiendo mucho tiempo valioso.
Tomó su teléfono y las carpetas donde estaba toda la información, las guardó en una caja y dejó el departamento, aun con la sensación de ser observada. Era de madrugada pero debía llegar lo más pronto posible a la sede de la DICK, mientras subía en el auto, llamó a uno de sus hermanos.
—Kakuro, consígueme el número de Shikamaru Nara, de la DICK —dijo rápidamente en cuanto su hermano contestó.
—¿Para qué quieres su número?... Y se dice "Hola, Hermano, ¿Cómo estás? ¿Estas vivo?"
—Déjate de payasada y envíame el número, lo necesito urgente —Su voz pareció alertar a Kakuro y escuchó como tecleaba a gran velocidad.
Su hermano era el mejor para conseguir información, por algo era la mano derecha de su padre y sabía que no importaba que fuera tan tarde, o temprano depende de cómo lo viera, él tendría su portátil cerca y activa.
—Estás metida en un gran problema, ya lo vi todo. Por eso no quieres llamar a Gaara, ¿cierto? —siguió hablando y Temari lo agradeció, notó como las manos le habían estado temblando todo el tiempo y su voz la estaba calmando—. Cuando se entere que te ayudé y no le avisé, me va a matar por no mantenerte al margen de los problemas y por no notificarle.
Temari sonrió, ella era muy independiente y capaz de defenderse sola pero sus hermanos siempre estaban para ella, no importada en que problema o desastre estuviera, ellos siempre buscaban la manera de estar con ella, y no era que le solucionaban el problema, eran más como su apoyo. Ella los adoraba.
—Soy mayor que ustedes, yo soy la que debería preocuparse por ustedes —se quejó, relajándose totalmente.
—Díselo a Gaara, que es el menor de los tres y cree ser el que debe cargar con nosotros —se quejó esta vez Kakuro—. Te estoy enviando el número. No te pongas en peligro, Temari.
—Tu tampoco… —susurró Temari antes de colgar.
Ella marcó con rapidez el número que le envió, el teléfono sonó varias veces y empezaba a ponerse otra vez nerviosa, sabía que Shikamaru era el único que aun podía estar despierto y activo, además, esperaba que estuviera en las oficinas de la DICK.
—¿Si?¿Quién es? —Tal vez no tan activo como pensaba, la voz del agente se escuchaba rasposa, como si se acabara de despertar.
—Vago, necesito un gran favor. Te espero en la DICK, no tardes, es urgente —fue todo lo que dijo antes de colgar, sabía que él iría lo más rápido posible.
Arrancó su auto y cuando movió el retrovisor, el alma se le fue del cuerpo, unos ojos oscuros y fríos le devolvieron la mirada, había alguien en el asiento de atrás.
*.*.*
Sasuke Uchiha desearía estar en ese momento en cualquier otro lugar, odiaba con toda su alma esa maldita oficina, le traía desagradables recuerdos. Sai se encontraba recorriendo el lugar, él no había pisado nunca ese edificio a pesar de ser legalmente el sobrino de Fugaku. Una de las razones es que nunca le habían interesado las empresas familiares, Sasuke lo envidiaba, Sai no estaba en la obligación de aceptar nada, pero tanto a Sasuke como a Itachi prácticamente se los habían impuesto desde que nacieron.
La panorámica de la ciudad era impresionante, estaba amaneciendo y era un espectáculo de colores. Sai lo observaba algo embelesado mientras Sasuke lo que quería era salir corriendo, tenía algo importante que hacer y solo estaba ahí porque quería dejar todo claro. Ninguno de los dos estaba muy entusiasmado por la dichosa reunión, tanto que ni siquiera habían tomado asiento.
—Disculpen la demora —Danzo fue el primero en entrar y junto a él venía Fugaku.
Ambos hombres se detuvieron frente a ellos, sus semblantes eran serios y no parecía que en ese momento iban a pedirle algo, sino más bien que Sai y él serían los que suplicarían por su ayuda. El orgullo Uchiha era algo que ningún miembro de la familia podía salvarse, no era común verlos doblegados ni ante su propia familia.
—¿Y bien? ¿Para que nos llamaron? —dijo Sasuke rompiendo el silencio que se formó luego de esa entrada.
—Ustedes los saben muy bien, actualmente ustedes solo los únicos herederos de los Uchiha, es el momento de que empiecen a tomar responsabilidades —Fugaku fulminó con su mirada a su hijo, pero este ni se inmutó.
—¿Puedo saber quién te ha dicho que yo quiero tomar el control de algo? ¿Cuántas veces debo repetirte lo mismo?
—Es tu deber, Itachi ya no está…
—Por tu maldita culpa. Itachi desapareció por este maldito lugar ¿y tú espera que yo si quiera tomar el control de esto? ¡No me hagas reír! —bufó.
—Sasuke, ya hemos discutido mucho de esto, deja de comportarte como un niño malcriado —Fugaku no parecía ni dolido por las palabras de su hijo.
Danzo interrumpió la discusión de padre e hijo y se acercó a Sai, el pelinegro había permanecido todo este tiempo en silencio. Sasuke sabía que él tampoco estaba de acuerdo pero se sentía en deuda con todos ellos, Danzo iba a usar eso a su favor, le había proporcionado educación, le había dado todos sus gusto, había permitido que él desarrollara sus dotes artístico. Podía ver la indecisión de Sai, Sasuke sabía que su tío iba a jugar su mejor carta para convencerlo.
—Sai, te necesitamos —Aquellas palabras eran lo que iba a hacer caer a Sai y Sasuke no podía permitirlo. Sai, era el único familiar que le quedaba, Obito e Itachi habían desaparecido por la ambición de sus padres, no permitiría que alguien más pasara por eso.
—Ja, lo necesitas. —dijo de forma burlona llamando la atención de los tres—. ¿Lo necesitas como qué? ¿Cómo chivo expiatorio? —Su sonrisa satírica se esfumó y vio con seriedad a su primo—. Sai estas empresas están malditas, no aceptes ninguna proposición de estos dos. Tenemos ejemplos de lo que sucede dentro de ellas, Itachi abandonó todo por no querer saber nada de este maldito lugar y Obito desapareció sin dejar rastro, ¿Qué te hace pensar que a nosotros no nos pasara lo mismo?
—Sasuke, es suficiente. Tu deber con tu familia es seguir la tradición —dijo Fugaku, ya molestó por la actitud rebelde de su hijo. El fuego en la mirada de Sasuke le dijo que había tomado una mala decisión al decir aquello.
—Pues entonces renuncio a mi apellido. Fugaku, yo no voy a sacar este lugar del barro donde está hundido y tampoco te voy a librar de los pecados que has cometido. Cuídate tú mismo. —dijo con desprecio, abrió la puerta de la oficina y observó a Sai—. ¿Qué decides tú?
—¿Sai? —presionó Danzo.
El pintor permaneció unos segundos observando a su padre adoptivo, Sasuke pudo ver como la culpa invadía su mirada y supo que había tomado su decisión. Sonrió, Sai no iba a seguir los pasos que Danzo quería, podía ver como él también estaba decidido a no tomar el control de aquellas malditas empresas.
—Estoy muy agradecido de la oportunidad que usted me ha brindado, de la ayuda que me ha proporcionado y estoy dispuesto a devolverle todo, pero yo no tengo el conocimiento ni la voluntad suficiente para tomar el control de las empresas Uchiha. Lo siento, Danzo —Su voz se escuchó sincera y caminó en dirección de Sasuke.
—Créanme que los dos volverán y reconsideraran esta oferta —dijo Fugaku, totalmente seguro de sus palabras.
—Vete al infierno, Fugaku —bufó Sasuke.
Ambos abandonaron a sus padres en esa oficina, caminaron hasta el elevador, el lugar estaba prácticamente vacío, era extremadamente temprano para que los trabajadores estuvieran en sus puestos. Tomaron el elevador para llegar al vestíbulo, todo en total silencio, perdidos en sus pensamientos, lo que acaban de hacer los desligaba de los Uchiha.
—¿Estás seguro de… —inició inseguro el pintor.
—Sai, no es falso lo que dije. Este lugar ya está condenado, no hay manera de que nosotros los libremos del infierno. Deben pagar por lo que hicieron —suspiró Sasuke, demostrando lo cansado que estaba ya de la situación. Sai asintió, las puertas se abrieron y Sasuke salió primero en dirección a las sillas de espera que había en el recibidor—. Sakura, ya podemos irnos, disculpa la demora.
La joven doctora estaba sentada en una de las sillas, totalmente cansada, ella se incorporó rápidamente y caminó en su dirección. Sai se acercó a ellos en ese momento y quedó por unos segundos mudo al verla.
—¿Feíta? —dijo Sai llamando la atención de la pareja.
Sasuke enarcó una ceja y Sakura lo reconoció con rapidez.
—¿Sai? No esperaba verte en este lugar —dijo confundida, Sai sonrió.
—Ni yo a ti, ¿Estas saliendo con Sasuke?
—Ese no es tu problema —bufó Sasuke. Sakura optó por ignorarlos y se acercó emocionada a Sai.
—¿Como esta, Ino? Tengo mucho sin saber de ella, la idiota me olvidó totalmente, claro como ahora es una superestrella —Sasuke podía ver que a quien mencionaba parecía ser importante para los dos.
—Deberías hacerle una visita, le hará bien —dijo Sai como respuesta.
—Así lo haré.
—Vamos, debemos irnos. Ya estás que no puedes mantenerte en pie —interrumpió Sasuke, al ver que la doctora estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano.
—Nos vemos, Sai —se despidió Sakura, Sasuke solo le dio un asentimiento a su primo y ambos lo dejaron solo en el vestíbulo.
—¿Cómo lo conoces? —preguntó Sasuke en cuanto entraron al auto.
—Es el novio, o eso creo, de una amiga. Lo conocí hace unos meses en parís. ¿Y tú?
—Es un Uchiha.
—¿Sai es un Uchiha? Ja, y la cerda diciendo que no podio enamorarse de un simple pintor, cuando se entere va a pegar brincos de emoción, conoció un buen partido.
Sasuke sonrió, le gustaba que Sakura aun dijera cosas tan cotidianas a pesar de haber tenido una noche espantosa encerrada con detectives interrogándolas, con todo y eso haber tenido que esperar para que él la llevara a casa. La doctora no tenía ni idea que esa noche solo le había demostrado lo enganchado que estaba por ella.
—Tal vez ya no es un partido tan bueno, no creo que se conserve mucho más tiempo una buena impresión de ese apellido —comentó observando por última vez el edificio de los Uchiha.
—¿De qué hablas? —preguntó confundida Sakura.
—Olvídalo, te llevaré a descansar. Si quieres duerme un poco mientras llegamos a tu departamento.
*.*.*
La sala se encontraba en un silencio sepulcral, el aire se podía cortar con un cuchillo, la tensión mantenía a los ocho integrantes presentes de esa organización en completo silencio. Por primera vez desde que habían creado Akatsuki, la integrante conocida por el submundo como el ángel, no se encontraba presente.
El líder de Akatsuki no parecía estar con su mejor humor y era la primera vez que ellos estaban presente frente a él sin la persona que parecía otorgarle raciocinio. Todos los presentes sabían que él estaba al borde, y no era para menos. Tres misiones habían salido mal ese día, o mejor dicho, no habían salido como se planeaba. Habían logrado a duras penas finalizar sus misiones pero no estaban cumpliendo sus objetivos.
La última Seju aún no había tomado una decisión, quedaba tiempo para eso por lo que esa misión podría tener éxito, pero las demás estaban dadas por perdida. La periodista no había cumplido la orden y tuvieron que deshacerse de ella y, el rescate de Konan y Karin había sido un desastre. El ángel de Akatsuki estaba herido y parecía no ser solo físicamente, y sabían que esa era la peor equivocación que podían haber cometido.
Los ocho hombres presentes estaban casi seguro que esa noche seria su última noche en el mundo de los vivos, ninguno quería ser el primero. Pain parecía disfrutar de la tortura psicológica que le estaba infligiendo a su grupo, ellos conocían las reglas, los errores eran pagados con sangre.
—La misión de Konan se llevó a cabalidad, Tsunade mordió el anzuelo y estoy segura que nos contactara. —Un escalofrío general se hizo presente, el tono del líder era mortífero y su mirada más. Se detuvo unos segundos en el pelirrojo del grupo-—. Gracias al cuervo nos libramos de las consecuencias de tu misión fallida, Sasori.
—Me disculpo, jefe. Ella siempre había sido radical en cuando a derechos humanos se refiere y a exponer al mundo la realidad de las cosas, no pensé que dejaría de ser impulsiva a último minuto…
—No necesito escusas, necesito efectividad —La frialdad en su tono hizo a Sasori reaccionar y dejar su suplica de lado.
—Asumiré la responsabilidad —dijo sabiendo que estaba sentenciado.
—Los errores se pagan con sangre, Sasori. —Todos los presentes sintieron miedo a pesar de ser asesinos, el líder era peor que todos ellos juntos y lo sabían de primera mano, habían presenciado muchas de sus condenas a los traidores y a los ineficientes de la organización—. Pero yo aún necesito de tus servicios, así que espera nuevas órdenes.
El pelirrojo alzó la mirada sorprendido, nunca en todo este tiempo había visto a Pain perdonarle la vida a alguien, los demás también expresaron su sorpresa. El salón completo observó al líder, queriendo saber que era lo que pasaba por su mente en ese momento, él los ignoró y posó su mirada letal en otro integrante del grupo.
—Kakuzu, tus hombres no cumplieron su misión, la mayoría fue atrapada por la DICK, y la operación más importante la cumpliste a media. Lograron sacar a Konan pero dejaron morir a Karin, y el punto más importante era demostrar que la DICK y la ADPK eran unos ineptos, ahora solo demuestran que tenemos una lucha cerrada con ellos.
—Lider.. —inició Kakuzu, pero el líder cada vez parecía menos calmado por lo que decidió guardar silencio.
—Calla. No te asesino en este momento porque a ti también te necesito para un encargo. Será tu ultima oportunidad de recuperar tu puesto y de salvar tu vida.
—¿Recuperar? —preguntó confundido.
—A partir de hoy, eres destituido del círculo central de Akatsuki, tu número pasa a otro miembro y ahora solo eres subordinado
—Pero…
—¿O prefieres que acabe con tu vida hoy? Me harías un gran favor, en este momento quiero liberar frustraciones —dijo alzando una ceja.
—Entiendo mi lugar. —dijo entre dientes frustrando, no pudo evitar hacer la pregunta del millón: —. ¿Y quién va a tomar mi puesto?
—Pasa —dijo Pain con simplicidad.
En ese momento entró un hombre que ninguno esperaba ver, su rostro parecía totalmente opuesto al que vieron unas horas atrás cuando llegaron con Konan, aún conservaba la palidez de su rostro, pero la frialdad en su mirada era diferente. Aquel hombre había cambiado totalmente en cuestión de horas, la mayoría sabía la razón. Para nadie era un secreto en Akatsuki que él tenía una especie de apego extraño por Karin, era una especie de obsesión y ahora el objeto de esa obsesión no existía, eso tal vez le había dado el incentivo necesario, estaba lleno de resentimiento y todos estaban seguro que lo volcaría contra la DICK y la ADPK.
Él era perfecto para los planes de Pain, moldeado por odio y resentimiento.
—Suiguetsu será quien tomara tu lugar, Kakuzu —dijo Pain sonriéndole.
—¡No puedes… —Kakuzu iba a refutar, pero Pain se incorporó logrando que la mayoría se encogiera en sus asientos por miedo.
—¿Reconsidero mi oferta? —preguntó viéndolo fijamente.
—No, señor.
—Como ya no tienes quejas, te informaré la razón de mi decisión. Él toma tu lugar porque su grupo logró crear el caos necesario en Konoha, y logró cumplir esa misión que tú dejaste inconclusa. Ahora, pasaremos al siguiente punto, necesito que las dos últimas familias caigan. Los Sejus están en proceso por lo que los necesito enfocados en una…Los Uchihas.
—Fugaku y Danzo están corrieron en círculos, Sasuke es miembro de la DICK y creen que eso podrá salvar un poco lo que les viene, pero él no parece tener intenciones de ayudarlos —comentó el integrante conocido como El Cuervo.
—Los Uchiha tienen un segundo heredero con vida, por lo que tengo entendido —informó Zetsu.
—No les será útil. —refutó el hombre conocido el único hombre con mascara en ese lugar—. Es el hijo adoptado de Danzo, es un artista y nunca ha tenido la formación necesaria para liderar unas empresas que serán envueltas en escándalos —añadió.
—Por lo visto tampoco quiere serlo —apoyó El Cuervo.
—Madara es nuestra prioridad, si el cae, los demás caen —Pain asintió ante las palbras del hombre de la máscara.
—En eso tienes razón, pero es un aspirante directo a la presidencia, si hacemos eso, él no tomara el control del país pero la gente tampoco va a confiar en nosotros. Tiene que caer de manera indirecta —dijo Pain.
Todos permanecieron unos segundos en silencio, pensando en que nueva ruta tomar.
—La Serpiente tenía tratos con Madara, esa información…—inició Kisame pero el líder lo detuvo antes de continuar.
—Debe caer en las manos correctas, pero no podemos volver a hacer lo mismo que con Temari, confiar que con todo en sus manos lo va a revelar.
—¿A quién tiene en mente y cómo? —preguntó Kisame con curiosidad.
—Sasuke Uchiha, y debe obtener esa información por sus propios medios
—Creo saber cómo…—Sasori habló por primera vez desde su amonestación, sus ojos brillaban ansioso de recuperar la voluntad del líder.
¡Gracias por leer!
¿Alguna idea de lo que ocurrirá? ¿Que idea tendrá Sasori? ¿Que hicieron con Temari? ¿Adivinen quien va a incendiar media ciudad?
Mil gracias a Gab por ese comentario me alegra saber que alguien aun sigue esta historia y que la has disfrutados, muchos besitos.
Dejen un review, que alimentan a esta pobre alma
¡Hasta la próxima!
