Capítulo21
Feride se inquietó un poco con la pregunta de su madre y decidió que era mejor contestarle ella misma, así no sería tan brusco.
-La verdad es que nos hemos dado cuenta de que no queremos estar separados y pensamos en iniciar una convivencia, lo antes posible…- dijo y miró a Irfan, que inspiró hondo, como preparándose para la tormenta.
Kerime la miró a ella y luego a Irfan. Luego sus ojos volvieron a ella, estaba algo sorprendida, pero no podía negar que lo que le habían planteado era algo normal… aunque ella no lo eligiera si pudiera hacerlo…
-¿No dirás nada? - preguntó Feride, algo incómoda con el silencio de su madre.
-¿Qué puedo decir? Intento asimilarlo… si es su decisión y creen que así serán felices…
-Lo creemos, señora… yo no lo hablé con Feride de esto aún, porque recién llegamos a la conclusión de que no queríamos separarnos más, pero tengo la ilusión de que nuestra relación crezca y así poder ponerle un marco legal…- dijo y miró a Feride de costado, que abrió los ojos y se quedó sin palabras.
-Me parece bien… adecuado… la realidad es que si Feride es una jueza que se dedica a asuntos de familia, queda un poco raro que no esté debidamente casada…
-Tiene toda la razón… pero no queremos apresurarnos… y la realidad es que lo que sentimos es muy profundo y no somos niños… así que…
-Está muy bien…- dijo Kerime luego de suspirar.
Feride se quedó escuchando todo sin decir demasiado y sintió que se perdía algunos detalles… la realidad era que el comentario de Irfan le había quedado dando vueltas en la cabeza…
-… porque si no han decidido todavía donde vivir, quisiera que supieran que cuando mi marido falleció, encontré una carta en la que él dejó una llave de una caja de seguridad con una suma de dinero… y pidió que cuando Feride necesitara de ella, para su futuro, que se la entregase, así que, hija… si quieres invertir ese dinero en una linda casa, es tuyo… te corresponde…
-Yo…- dijo Feride, cada comentario la sorprendía más y le costaba trabajo pensar con claridad.
-Creo que tendrían que charlarlo un poco para saber qué quieren hacer, pero si lo necesitas, puedo gestionarlo…- dijo la mujer y Feride la miró.
-No estaba al tanto de eso… supongo que tendré que ver si realmente lo necesitamos… gracias…
-Lamento no habértelo dicho… supongo que esperaba un momento como este para que pudieras aprovechar ese regalo de tu padre…
-Gracias…- dijo solamente y se quedó algo ensimismada. Durante años había sido la luz de los ojos de su padre, aunque un tiempo antes de su muerte, habían discutido mucho y ella no se había quedado con un buen recuerdo de ese último momento.
Kerime se quedó un rato más y luego saludó a Irfan, que la despidió con un tierno apretón de manos y le prometió invitarla a probar su especialidad en pastas…
Feride acompañó a su madre hasta su auto y la mujer la abrazó para despedirse.
-Te noto algo ensimismada… lamento no haber reaccionado como esperabas… aunque creo que en el fondo sabías que yo no festejaría todo esto, aunque lo acepte porque finalmente es tu decisión…
-Fueron varias cosas las que sucedieron hoy… estoy bien… como dijiste tú, tratando de asimilar todo esto… pero quiero que estés tranquila porque estoy muy feliz…
-Me alegra, eso es lo importante…
Irfan levantó la vista cuando la vio entrar otra vez a su casa y la observó. Realmente planificaba quedarse a pasar la noche con ella, pero de pronto sintió que tal vez ella preferiría estar sola…
-¿Todo bien? - preguntó por preguntar, quería saber hasta que punto ella había quedado afectada por lo que había ocurrido.
-Fue una noche intensa… cargada de momentos algo inesperados…
-Es posible…- dijo él y ayudó a levantar las cosas que habían quedado de la cena. Ella se fue hacia la cocina, sin decir mucho más.
Irfan le dio algo de espacio, seguramente ella necesitaba asimilar todo lo ocurrido.
Pero Feride continuó en silencio aún luego de terminar de limpiar todo e Irfan pensó que lo mejor sería dejarla tranquila. Esperó un buen rato, pero al ver que nada cambiaba, se animó a hablarle...
-Mi vida…- le dijo tomándola suavemente del brazo- me muero de ganas de dormir en tus brazos, pero siento que necesitas espacio y no quiero que estés incómoda…
-Como quieras…- le contentó ella.
-¿Te pusiste mal al recordar a tu padre? No es necesario que gastes ese dinero… tengo una linda casa y podríamos irnos a vivir allí… si quieres, claro…
-No es eso… no importa…- dijo y bajó la cabeza…
-Dime que es… yo no quiero molestarte, pero te veo rara y no se como ayudarte…
-Fueron varias cosas… por un lado lo de mi padre, que yo no sabía… por otro la reacción de mi madre…
-Bueno, pero por como me contaste que era, me parece que su reacción resultó previsible…
-Puede ser…
-Y lo de tu padre… ¿te molestó?
-Un poco… cuando decidí mudarme y vivir sola, me costó muchísimo poder conseguir un lugar que pudiera pagar y así independizarme… y si disponía de ese dinero podría haberlo usado… pero mi madre consideró que no era un proyecto apropiado… y me da mucha rabia…
-Te entiendo, amor… pero ya pasó… lo bueno es que este proyecto sí le pareció importante… por eso te ofreció ese dinero…
-Puede ser… o tal vez se dio cuenta de que no tendrá otra oportunidad para hacerlo…
-No pienses eso, mi vida…- dijo y la abrazó.
Feride hundió su cara en el hombro de él y suspiró. Estaba agotada…
-Mi vida… por favor… tenemos hermosos proyectos por delante… dediquémonos a ser felices…- le dijo él cuando se separaron un poco.
-Irfan… ¿de verdad quieres que nos casemos? - le dijo con sus ojos fijos en sus labios, esperando una respuesta.
-De verdad… no se si ahora… a las apuradas, pero si tu me dijeras quiero casarme ahora, saldría corriendo a buscar un juez que lo haga…
Feride abrió la boca y luego la cerró, no sabía qué decir. Se había quedado sin palabras…
-Escucha… se que debería haberte dicho esto a solas, no delante de tu madre… pero lo sentí correcto… y ahora no estoy tan seguro…
-Mi vida… yo…- dijo Feride con los ojos algo húmedos.
-No tienes que decirme nada… al menos sirvió para que tu madre se quedara más tranquila…
-¿Entonces fue una excusa?
-Para nada… fue la verdad, pero dicha en un buen momento… aunque no se si para ti…
-Irfan… yo también quiero casarme ¿cómo podría no quererlo?… y tienes razón… quizá no ahora, apurados… solo me sorprendí con que lo dijeras así… no lo esperaba… honestamente creí que luego de tu experiencia, no querrías volver a hacerlo…
-Tú eres diferente… si te hubiese conocido hace años, aún estaríamos juntos, de eso no hay dudas…
-Mi vida…- dijo y lo besó con intensidad.
Irfan la apretó entre sus brazos y profundizó el beso hasta que la escuchó suspirar. La empujó hasta la habitación y se perdieron uno en brazos del otro durante un buen rato, deleitados en esa química que tenían desde el punto de vista físico, pero que estaba basada en ese gran amor que habían descubierto que compartían…
Feride cerró los ojos cuando él la acomodó entre sus brazos, ambos agotados por tanta pasión…
-Casi no puedo esperar a planificar nuestro futuro…- le dijo él y aunque ella no le contestó nada, sintió la respiración suave, acompasada y feliz, que se estaba quedando dormida- te amo, mi Feride…
Bueno, esta historia ya está encaminada, me pregunto si sería bueno pensar en terminarla... gracias por leer! Nos vemos en el próximo capítulo!
