Hola! Hace una semana no publicaba ningún capítulo, y como me estoy recuperando del Covid, y por suerte no lo pasé tan mal, intenté seguir adelante, espero sentirme en condiciones de continuar... pero debo reconocer que me costó un poco. Les pido paciencia... gracias por esperarme!

Capítulo 22

Feride sonrió al verlo entrar con gesto respetuoso a su despacho.

-Mi vida…- dijo ella en voz baja, siempre cuidando las apariencias en el trabajo.

-Señora jueza…- dijo él y se permitió mirarla. Tenía que reconocer que el amor le sentaba muy bien, aunque ella fuese bonita siempre…

-Pero ¿por qué tan solemne? - le dijo ella ampliando su sonrisa y disfrutando de esa mirada tan íntima, tan distinta de él hacia ella.

-El lugar de trabajo lo amerita…- dijo él en tono serio.

-Bien… - dijo ella y se levantó- vámonos de aquí entonces…

-Marqué un par de lugares que podrían ser bonitos por si quieres mudarte…

Feride se acercó a él y luego de asegurarse de que la puerta estuviese cerrada, besó sus labios con un poco más de intensidad que la que él esperaba, pero recibió con gusto.

-Dijiste que en tu casa estaríamos bien…- dijo ella y sonrió cuando él se perdió en sus ojos, sosteniéndola cerca.

-Es verdad… pero creí que querrías elegir un lugar y arreglarlo desde cero…

-Te diré qué haremos…- le dijo ella luego de volver a besarlo con suavidad- nos mudaremos a tu casa y quizá podría hacer algunos cambios para agregar algo mío allí…

-Tú iluminarás todo con tu presencia… todo se hará como quieras…- le dijo él con una sonrisa y la vio morderse el labio cuando él se inclinaba para besarla y se detuvo al escuchar golpes en su puerta.

Uno de los secretarios del juzgado venía a traer unos archivos e Irfan se quedó observando la interacción. Se trataba de un hombre relativamente joven, que al entregarle los archivos le sonrió.

Feride hojeó un poco la información que le habían acercado y cuando el hombre se fue, Irfan se quedó mirándola analíticamente…

-No se si yo podría trabajar aquí contigo…- le dijo sacudiendo la cabeza.

-¿Por qué lo dices? - preguntó ella algo distraída por lo que leía.

-Porque… fíjate ese empleado que entró recién… tú apenas le sonreíste y yo, en su lugar hubiese caído rendido a tus pies…

-Mmmm…- dijo ella y se mordió el labio, mirándolo con ternura, dejó los archivos sobre el escritorio y lo tomó de la solapa del saco- lo que ocurre es que tú estás un poquito loco por mi…- le dijo y alzó las cejas.

-Yo no diría un poquito, sino totalmente loco…- dijo él y la abrazó apretadamente.

-Me alegra…- agregó ella mirándolo a los ojos.

-¿Entonces? ¿almorzamos? Ya que hemos resuelto el tema del lugar para vivir…

-Mmmm… suena muy bien…- dijo y lanzó una risita por lo bajo cuando él atacó suavemente su cuello…

Le avisaron a Suna que se irían a almorzar y compraron unos sándwiches para comer al lado del mar.

Ambos estaban relajados y sonrientes. Se sentaron en un banco, disfrutando de la suave brisa del mar y charlaron sobre un caso que no era de ella, pero que resonaba en esos días por el juzgado.

La hora de almorzar pasó rápidamente y luego de algunos besos robados no tan en público, él la acompañó hasta el juzgado y volvió a la Universidad a dar unas clases…


Luego del largo día de trabajo, Feride juntó sus cosas y no pudo dejar de pensar en encontrarse con él, abrazarlo, dormir en sus brazos…

Tomó su móvil antes de salir y lo llamó…

-Diga…- atendió Deniz y eso la hizo sonreír.

-Cariño… ¿cómo estás? Habla…

-Feride…- dijo el niño con entusiasmo- yo estoy muy bien… ¿quieres hablar con mi papá?

-¿No estará muy ocupado? Lo digo porque has atendido su móvil…

-En realidad, me lo prestó un rato para jugar… pero está en la cocina… preparando la cena…

-No, no… papá… es Feride…- dijo y ella lo escuchó contestarle.

-¿Feride?

-Mi vida… lamento molestar… le decía a Deniz que no era necesario hablarte si estabas ocupado…

-¿Cómo se te ocurre que podrías molestar?

-Bueno…. no lo sé… pensé eso…

-¿Quieres venir a cenar?

-No hace falta…- dijo y se mordió el labio, realmente tenía ganas de verlo, pero respetaba mucho su relación con su hijo, que había sido tan importante de recuperar para él…

-¿No quieres? - dijo él algo sorprendido.

-Estás con tu hijo, Irfan… tenemos toda la vida para estar juntos…

-Feride… ven por favor… podemos estar los tres juntos…- dijo y ella sonrió con ternura.

Ni siquiera se tomó el tiempo para volver a su casa, directamente fue a la casa de Irfan y cuando estacionó su auto, Deniz salió corriendo a saludarla.

Feride lo alzó en sus brazos y el niño besó su mejilla con cariño.

Irfan salió a saludarla y la vio entrar con el niño de la mano, ambos sonrientes…

-Mi vida…- le dijo y Deniz sonrió al ver como él se inclinaba y besaba sus labios con ternura.

-Aquí estoy…- dijo ella algo incómoda pero luego, al ver la sonrisa de Deniz, se relajó un poco más.

Cenaron juntos y se rieron un buen rato con las anécdotas de Deniz con su padre, sobre todo porque el niño contó un par de cosas que Irfan parecía querer tener el el olvido…

Luego llevaron a dormir al niño y Feride se quedó esperándolo cuando Deniz le pidió otro cuento más…

-¿Te quedas? - le preguntó alzando las pestañas cuando la vio sentada en el sofá.

-Me encantaría, pero no tengo qué ponerme para dormir…

-Puedo prestarte algo… ¿qué me dices?

-Una remera…

-Y un boxer…

Feride ladeó la cabeza y sonrió. Irfan le guiñó el ojo y estiró su mano para ayudarla a levantarse.

Besó su cuello con suavidad y ella lanzó una risita.

Llegaron a la habitación e Irfan buscó entre su ropa y le ofreció una remera y un boxer negro.

Feride alzó las cejas y se encerró en el baño para cambiarse.

Irfan hizo lo mismo, pero en su habitación y cuando ella salió, se quedó con su mirada perdida en sus interminables piernas.

Feride sonrió divertida y él continuó mirándola con deseo…

Se acercó y se sentó en la cama. Irfan deslizó sus dedos por su pierna y se inclinó, buscando sus labios…

La besó con un poco más de intensidad de la que ella esperaba y Feride lo tomó de la barba…

-¿Dormimos? - dijo mientras sentía un agradable cosquilleo en su abdomen. Las manos de él no habían abandonado su piel y la acariciaban con suavidad, pero insistentes…

-Luego…- le dijo él y apagó la luz, inclinándose luego sobre ella y volviendo a besarla.

Feride suspiró y le devolvió los besos. Era imposible dominar la necesidad de sentirse con su piel pegada a la de él…

Irfan se posicionó sobre ella y siguió besándola, y luego de abandonar su boca siguió por su cuello y hacia abajo, llegando hasta cada lugar de su cuerpo.

Se dedicaron un buen rato a amarse en silencio, o al menos sin hacer demasiado ruido.

Luego se acomodaron uno en brazos del otro y Feride lo escuchó suspirar cuando se acurrucó contra su pecho.

Feride quiso quedarse despierta un momento, disfrutando la cercanía del abrazo pero se quedó dormida casi instantáneamente, sabiendo que no había mejor lugar para estar que con su amor…


Bueno, parece que esto sigue muy bien. Nos vemos en el próximo, que espero que sea pronto! Gracias por leer!