Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Hayime Isayama.
Siento que ha pasado siglos desde la última vez que publiqué para este Fandom tan bonito, me trae buenos recuerdos de las primeras historias que escribí y de las personas que conocí. No sé si mi historia llegará a ellas (espero no me hayan olvidado) pero este fic es para ustedes. Un regalo super atrasado para la hermandad.
Para quien no me reconozca, mi antiguo nombre era "Sky in pieces"
Hace tres años participe en la semana Rivamika (2017) y el día 7 especificamente dije que el escrito que había publicado no había sido el que tenía planeado en su momento, estuve durante mucho tiempo intentando escribirlo y publicarlo con los demás como una versión 2.0 de la palabra de ese día, ¡pero soy terrible! me he tardado demasiado, así que aquí me tienen, lográndolo siglos después.
Realmente pensé en abandonarla un montón de veces, pero es que me gusto tanto la idea que simplemente no pude, de hecho...es bastante curioso por que este fanfic fue un sueño que tuve justo cuando me encontraba haciendo este reto. Muchas detalles se los agregué yo, pues faltaba algo de contexto en mi sueño, pero sobretodo el final está casi intacto.
Decidí dividir la historia en dos partes pues por que me está quedando muy largo. Por último me gustaría agregar que en un inicio iba a llamarle al fanfic "La ridícula idea de no volver a verte" por que no sé, me encantó cuando lo ví, pero es el título de un libro que leí hace tiempo, y no quería usarlo así nada más, por lo que lo incluí en el summary de la historia.
¡Sin más! espero disfruten de la historia. Dejaré unas notas al final por si quieren pasar a leerlas luego.
Levi
Volteó los ojos por quinta vez en los últimos cuarenta minutos, aburrido de la lentitud de su profesor de matemáticas en explicar un sencillo ejercicio de trigonometría, pero no lo culpaba, sus compañeros eran tan estúpidos que necesitaban que repitiera el procedimiento una y otra vez haciéndolo más despacio en cada oportunidad. Y aun así terminaban más confundidos que la vez anterior.
Aunque su asiento estaba en su lugar favorito del aula, justo a un lado de la ventana, el exterior no era lo suficientemente cautivante como para dedicarle su completa atención, ni mucho menos merecía la pena, pues la lluvia era lo único que le gustaba contemplar y era un fatídico día de verano. Levi no encontró algo más interesante que hacer que mirar a la chica que estaba sentada en el pupitre consecutivo al de él.
La nueva alumna extranjera Mikasa Ackerman era sin duda tal y como sus compañeros de clase la describían, una belleza exótica y misteriosa de penetrantes ojos grises, pero aunque la chica había atraído el corazón de más de la mitad de sus compañeros de clases—y de la población estudiantil en general—, a Levi le parecía demasiado extraña para su gusto.
Para decepción de muchos, los únicos amigos que le interesaba tener eran la pluma y el papel; con quienes solía escribía en su cuaderno durante horas sin parar. Muchos habían intentado hablar con ella, logrando sacarle apenas unos cuantos monosílabos que era un logro comparado a que solo hablaba articulaba oraciones más extensas con dos chicos de otra clase.
Pero su atención siempre estaba en las palabras tatuadas en el papel, se preguntó que podría estar escribiendo tanto que su interés estuviera más concentrado en ello que relacionarse con los demás.
Aunque Levi realmente no tenía derecho a hablar cuando él era igual o incluso peor en cuanto a socializar.
Cuando finalmente la hora acabó, Levi fue casi el primero en salir a toda prisa en dirección al gimnasio para la clase de deportes que empezaba en pocos minutos. Mientras se cambiaba el uniforme deportivo, aun pensaba en su rara compañera de clases; él no era una persona que soliera meterse en la vida de los demás, pero había algo en ella que atraía su curiosidad de una manera en que poca gente solía hacerlo.
Cuando Levi estaba aburrido en clase, solía mirarla de reojo, encontrándose con que ella tampoco parecía interesada en prestar atención, pero no era como si importara si lo hacía o no, de todas formas tenia calificaciones excelentes de las cuales cualquiera tendría mucho que envidiar.
Al terminar de vestirse, fue directamente hacia las canchas en donde se encontró con Farlan e Isabel esperando por él.
— ¡Hermano! ¿Está todo bien? —preguntó una preocupada Isabel, Levi ya se había acostumbrado a recibir la misma pregunta muchas veces durante el día, aunque no ocurriera absolutamente nada con él.
— ¿Por qué no la estaría? —inquirió tomando asiento en la banca, bajo la atenta mirada de sus compañeros.
—Saliste corriendo de la clase de matemáticas—dijo como si fuera lo más obvio del mundo, arrugando la nariz simulando estar molesta.
—Está todo bien Isabel—la tranquilizó apretando la nariz con sus dedos para suavizar su expresión, consiguiendo unos cuántos gruñidos divertidos de su parte. Farlan por otro lado, no parecía muy convencido todavía con su respuesta.
— ¿Tiene que ver con la chica nueva? —Levi se lamentó internamente de ser menos obvio con las miradas que le daba en clase, Farlan se había dado cuenta de ello y ahora que lo ha dicho en voz alta, Isabel no perdería la oportunidad de volver a tomar el rol de casamentera.
— ¿Mikasa?—dijo prestando atención a la conversación—. ¿Así que a nuestro hermano al fin le interesa una chica? —lo miró alzando ambas cejas mientras una sonrisa picada se dibujaba en sus labios.
—No es lo que creen—intentó aclarar su malentendido mientras rodaba los ojos. Aquí iba de nuevo.
— ¿Ah no? —Fue esta vez el turno de Farlan—. ¿Por eso te le quedabas viendo? Antes de que Levi pudiera defenderse, el grito de Isabel lo interrumpió.
— ¡Hey Mikasa! —Gritó Isabel entusiasmada para llamar la atención de la asiática que venía saliendo del vestuario de mujeres—. ¡Por aquí!
— ¿Qué demonios estás haciendo Isabel? —Levi le pellizcó ambas mejillas y bajo su cabeza hasta atrás para que pudiera ver su ceño fruncido.
— ¿Qué crees hermano tonto? Necesitó saber sí es buena chica para ti. Levi dirigió una mirada de muerte hacia Farlan, quién fue el causante de ello, el susodicho ni siquiera pudo aguantar mofarse de sus desgracias.
Mikasa parecía confundida al ser invitada por Isabel a unirse a ellos, pero sorprendente aceptó su propuesta sin decir nada. Cuando llegó a ellos, Isabel se abalanzó contra ella pata rodearla con sus pequeños brazos.
— Me llamó Isabel—se presentó luego de haberla dejado aturdida por la repentina muestra de afectó—. Ellos son Levi y Farlan.
Mikasa los vio a ambos antes de asentir en modo de saludo, no tuvieron tiempo de conversar debido a la pronta llegada del entrenador Keith al gimnasio y se preparaba para comenzar con la clase de ese día. Inmediatamente les ordenó que comenzaran a calentar corriendo alrededor de toda la cancha.
Varios de sus compañeros gimieron en desilusión ante las órdenes del entrenador, una de ellas siendo Isabel, quien casi nunca lograba aguantar más de siete minutos trotando. Levi había notado que Mikasa era buena en deportes, podía hacer todos los ejercicios que el profesor ordenaba sin problema y pocas veces la vio cansada luego de finalizar la clase.
—Mikasa es buena—le susurró Isabel mientras trotaba a su lado, luego de que tomara un impulsó para lograr alcanzarlo—. Me gusta.
Levi ni siquiera fue capaz de decirle algo a cambio, sólo vio cómo su cabello azabache se balanceaba mientras corría. Era rápida, incluso más que él y era interesante encontrar a alguien capaz de superarlo. Cuando los quince minutos de trotes terminaron y el segundo grupo se levantó para remplazarlos, Levi se sorprendió cuando ella fue quien tomó la iniciativa para iniciar una conversación otra vez.
—Nada mal—lo alagó sin ninguna pizca de cansancio en su voz—. Tienes un buen ritmo.
—Podría decir lo mismo de ti ¿Dónde aprendiste a correr así?
—Era la capitana del club de atletas en mi anterior preparatoria—se escogió de hombros—. ¿Qué hay de ti?
—Tan sólo me gustan los deportes. Continuaron hablando un rato de sus experiencias en otras áreas deportivas y ambos se sorprendieron de encontrar gustos en común, Levi se sintió cómodo al hablar con ella y no entendía cómo es que sus compañeros ni siquiera habían podido sacarle más de tres palabras y él en menos de cinco minutos ya estaban intercambiando tips para mejorar su rendimiento.
— ¿Por qué te mudaste? —Levi había querido preguntarse desde que dijo lo que hacía en su escuela anterior, se notaba que era algo que disfrutaba hacer y se sorprendía de que lo dejara ir tan fácilmente.
—Problemas familiares. Luego de responderle, Levi entendió que no sería adecuando insistir más en el tema, sobre todo si era más que obvio que no quería hablar de ello, inmediatamente pensó que quizá no debió hacer preguntando, eso si quería seguir manteniendo aquella entretenida charla que habían estado teniendo.
Unos minutos después de que el segundo grupo terminara, pasaron a una secuencia de ejercicios que tenían treinta segundos de tiempo entre cada uno. Isabel no parecía estar llevándolo muy bien, su cuerpo pequeño y delgado no le permitían demasiada fuerza para levantarse entre cada abdominal y flexiones, y como siempre Levi estaba a su lado para ayudarla en lo que pudiera.
— ¡Ya no aguanto más! —gritó con la respiración entre cortada, derrumbándose al suelo con el sudor corriendo por su cuerpo.
— ¡No te detengas Magnolia! —Le gritó el entrenador sin importarle que parecía que en cualquier momento moriría justo enfrente de él.
De repente Isabel se arrastró por el piso como si fuera un muerto viviente y se agarró con fuerza de los pies del Profesor Shadis, quien inmediatamente quedo estupefacto por las acciones de la joven.
— ¡No me haga hacer una flexión más por favor! El resto de la clase se vio interrumpida por las protestas de Isabel y los intentos del entrenador por quitársela de encima; Levi pudo jurar que oyó la leve risa de Mikasa y sin querer, él también sonrió.
Dos semanas después Levi comenzó a tener trabajo extra en el Consejo Estudiantil, puesto que estaba cerca el festival de invierno y tenían que preparar y aprobar cada una de los trabajos que cada salón y sección aportaría a la celebración; al no tener una secretaria, su trabajo se había triplicado al igual que el de sus compañeros y tenían que sacrificar las horas de descanso para poder terminar las labores a tiempo.
— ¡Ah el papeleo no parece terminar nunca! —se quejó Hanji a su lado mientras se derrumbaba en el escritorio con cansancio.
—Si te duermes yo mismo me encargaré de despertarte a base de golpes—le amenazó sin apartar la mirada de la hoja que estaba leyendo.
— ¡Que malo eres enano! —gimió ella quitando los brazos de su espacio de trabajo y bostezaba ruidosamente. Erwin no había comentado nada en ese momento, estaba muy ocupado mirando la hora de su reloj todo el tiempo—. ¿Esperas algo Erwin?
Su pregunta pareció hacerle reaccionar y salió de su trancé para mirarla.
—Nuestra nueva secretaria debe estar por llegar.
— ¡Ah la chica de la que hablaste! ¿Así que al final te decidiste por elegirla? —Dijo poniendo una mano en su barbilla mientras intentaba recordar su nombre—. Su nombre era…
—Con permiso…—una voz interrumpió los intentos de Hanji por recordar su nombre. Levi se sorprendió de encontrar a Mikasa de pie justo en frente de él.
— ¡Mikasa! —la saludó Erwin extendiéndole su mano derecha a lo cual ella presionó modestamente—. Es un placer tenerte aquí con nosotros, Bienvenida al Consejo Estudiantil.
— ¡Ahh! —Hanji grito de forma escandalosa—. ¡Finalmente una nueva recluta!
—Tsk, no hagas tanto ruido cuatro hojas de mierda.
—Bueno, el amargado de allí es Levi—Hanji saltó desde su asiento para acercarse a ella—. Y yo soy Hanji—le giñó el ojo.
—Ya nos conocíamos—rio por su exceso de energía mientras dejaba su bolso en el sillón más cercano.
— ¿ah sí? —pregunto con un interés particular muy parecido al que Isabel usaba también, pero antes de que pudiera malinterpretar algo más, Levi se adelantó a aclararlo.
—Compañeros de clases.
—Ya veo…—comentó cruzándose de brazos, esa respuesta no pareció desanimarla en lo absoluto—. Bueno, es mejor que te expliqué tu trabajo de ahora en adelante.
Las próximas horas Hanji se dedicó a explicarle las cosas que debía hacer y cómo era la forma adecuada de hacerlas, dándole pequeños trabajos hasta que se acostumbrará al ritmo agitado de ser la secretaria del Consejo estudiantil. Cuando la tarde llegó, decidieron culminar el trabajo por ese día y regresar a casa para descansar.
Caminaron los cuatro juntos hasta la estación de trenes, en donde Levi y Mikasa se separaron de ellos ya que iban en dirección contraria a Erwin y a Hanji, una vez que se despidieron solo quedaron ellos solos mientras esperaban a que el siguiente tren pasara en unos minutos.
Levi no estaba seguro de como iniciar una nueva conversación con Mikasa, en compañía de Erwin y Hanji había sido más sencillo intercambiar pensamientos, ya que con la energía de Hanji y la curiosidad de Erwin se animaba a seguirles el hilo e interactuar con ellos. Por primera vez en mucho tiempo, Levi no sabía que decir.
Justo cuando se giró para preguntarle sobre cómo había ido su primer día como secretaria se dio cuenta de que ella también había abierto la boca para decir algo, y ambos al darse cuenta de ello se detuvieron para cederle la palabra al otro.
— ¿Ibas a decir algo no? —insistió la joven.
—Tú también. Ambos se miraron esperando a que alguno tomase la palabra, pero ninguno parecía dispuesto a ser el primero en hacerlo; harto de esperar, Levi decidió entonces ser él quien hablara—. ¿Por qué decidiste ser Secretaria del Consejo Estudiantil?
Mikasa se encogió de hombros. —No hay una razón específica. Simplemente quería buscar algo en que ocupar mi tiempo aparte de la escuela.
— ¿Ningún club deportivo atrajo tu atención? —preguntó con notable curiosidad, esperaba que ella terminara uniéndose a uno luego de descubrir que era una de las cosas que la apasionaban.
Hizo una mueca con sus labios antes de responder. —No estoy segura de unirme a alguno—su mirada que todo este tiempo estuvo hacia un lado, se levantó hasta encontrarse con la suya. Levi no pudo evitar removerse en su posición, algo inquieto por lo profunda que esta era aun cuando solo estaban teniendo una conversación—. ¿Alguna recomendación?
—Podrías intentar con el Club de Kendo—se encogió de hombros. Podría haberle dicho el de artes marciales, el de futbol o incluso el de gimnasia, pero no pudo evitar mencionar el mismo en el que estaba por alguna razón.
Una sonrisa ligera y preciosa se instaló en sus pequeños labios. —Lo tendré en cuenta.
El resto del viaje fue aún más tranquilo y Levi no recordaba la última vez que se había sentido tan relajado mientras conversaba con alguien, fue tanto así que no se dio cuenta cuando el tren llegó a la estación a la que Mikasa tenía que bajarse. Se sintió extraño por haber sonreído más veces de la que recordaba alguna vez haber hecho—ni siquiera podía decir si alguna vez le había pasado—.
En el fondo se lamentó el hecho de que tuvieran que despedirse cuando la conversación se tornó interesante, pero sus palabras de despedidas de alguna forma lo hicieron recuperar el sentimiento que había tenido en todo ese tiempo.
—Nos vemos mañana Levi. Se sintió estúpido cuando solo fue capaz de levantar la mano en despendida y no haberle podido decir ni una sola palabra.
Unas semanas más tarde Mikasa — y para su sorpresa— finalmente decidió aceptar su invitación al Club de Kendo, debido a su inseguridad al respecto, Levi creyó que no tomaría en consideración su propuesta a pesar de que dijo que lo haría, pero en su interior estaba feliz de que lo hiciera.
Se adaptó al ritmo de los más avanzados de inmediato a pesar de que era una novata que nunca había practicado aquel deporte, su tenacidad era impresionante a niveles extraordinarios y luego de unos minutos de ejercicio práctico ni siquiera parecía cansada en lo absoluto en contraste con su adversario Jean, quien no pudo dar una pelea decente contra ella.
El entrenador pareció estar encantado con ella de inmediato, alagándola todo lo posible y sonriendo como si estuviera viendo a su alumna favorita.
—Parece que Mikasa es muy popular—le comentó Farlan acercándose a él una vez que las practicas terminaron, Mikasa estaba rodeada de muchos de sus compañeros alabándola o diciéndole mil cosas relacionadas con su habilidad en el kendo—. ¿No estas preocupada porque te quite el trono no? —bromeó riéndose levemente por su propio chiste.
Levi arrugó el ceño al escucharlo. —No seas ridículo.
Si hace dos meses atrás alguien le hubiera dicho que estaría un día acostado bajo la sombra árbol en el patio de la escuela en compañía de Mikasa hablando sobre cualquier cosa que pasara por sus cabezas, Levi se hubiera reído en la cara de esa persona como si fuera lo más gracioso que hubiera oído jamás, y que ese suceso lo estuviera viviendo en ese momento era algo que ni siquiera podía creer todavía.
—Entonces… dime ¿ese chico logró sobrevivir? —No pudo evitar preguntar, tratando de imaginarse como había ocurrido esa escena que Levi le estaba relatando. Había ocurrido unos meses atrás, cuando Isabel un día recibió una carta de confesión de un chico del cual llevaba bastante tiempo enamorada y que hasta ese momento por fin le prestó atención; así que no lo pensó dos veces antes de decirle que aceptaba ir a una cita con él. A Levi le había costado mucho aceptar que saliera con él luego de muchas insistencias por su parte, y al final todo salió peor de lo que había esperado. El chico resultó ser un completo patán que solía atraer a chicas enamoradizas como Isabel para jugar con sus sentimientos.
Si no hubiera sido por Levi y Farlan, se hubiera salido aún más con la suya, pero a pesar de todo no pudieron evitar que la lastimara puesto que el dañó ya estaba hecho.
—Te puedo asegurar que jamás volverá a acercarse a otra chica—gruñó en respuesta, no le gustaba recordar la mirada de Isabel al enterarse de que toda su felicidad no había sido más que una mentira, no quería tener que volver a verla jamás.
—Supongo que habrá sido muy difícil para ella.
—Lo fue, pero nosotros estuvimos con ella siempre—aquellas palabras le sacaron una sonrisa a Mikasa. Su amistad le hacía recordar a la que tenía con Eren y Armin, ese instinto de protegerlos de cualquiera que les pudiera hacer daño.
Mikasa se quedó unos segundos en silencio hasta darse cuenta de un detalle importante, e inmediatamente quiso saber qué había sucedido.
—Lo habrá sido para Farlan también. Levi al instante arrugo la frente tratando de entender a qué se refería.
— ¿Por qué habría sido difícil para él?
—Verla con otra persona y luego tener que estar con ella y apoyarla luego de que alguien más rompiera su corazón—Levi la miró ahora, incapaz de comprender alguna de las palabras que salían de su boca. Mikasa al ver su expresión no pudo evitar sorprenderse—. ¿Qué no lo sabes?
— ¿Saber qué? —Mikasa no podía salir de la impresión.
— ¿Es en serio?—comentó entre risas. Levi estaba comenzando a desesperarse por no comprender de qué estaba hablando—. Hablo de que a Farlan le gusta Isabel.
—Eso es imposible—lo negó de inmediato.
—No puedo creerlo—se mofó de él—. Eres el amigo más cercano de ambos ¿Cómo es posible que no te hayas dado cuenta?
Su ceño fruncido se arrugó aún más si es que era posible, y sus labios formaron una mueca pensativa. Estuvo a punto de decirle que estaba viendo cosas donde no las había, pero a medida de que lo pensaba, se dio cuenta de que no parecía tan descabellado del todo. Recordó el rostro de Farlan el día en que Isabel anunció con entusiasta felicidad que tendría una cita, pensó que al igual que él estaba descontento con la noticia, y que una vez que se dieran cuenta de que Isabel estaba feliz y segura a su lado, ya entonces no importaría y sería aprobado por ambos, pero se dio cuenta de que no había sido como él había pensado en el momento
Siempre había sido tan obvio y fue hasta ese momento, luego de un buen tiempo que él se había dado cuenta. ¿Qué otras cosas no había notado también?
— ¿Cómo estas tan segura?
—Es tan obvio—se encogió de hombros mirando hacía las ramas que estaban por encima de ellos, cubriéndoles de los rayos de sol—. Solo basta notar la forma en que la mira.
Levi volteó hacía ella nuevamente para contemplarla, hablaba con una sonrisa en sus labios como si fuera algo que hubiese experimentado o sentido. En silencio, mientras ella estaba distraída con las hojas que caían a su lado y los colores del cielo, Levi comenzó a entender lo que sus palabras significaban.
No le tomó mucho tiempo darse cuenta de que en realidad Mikasa tenía toda la razón, y si no hubiera sido por ella entonces quizá jamás lo hubiese notado, porque Farlan era bastante discreto al respecto y solamente podía notarlo cuando los veía estando juntos. Y aunque pensó en que la próxima pareja de Isabel tendría que ser alguien a su altura, no se encontró rechazando la idea de que su mejor amigo de toda la vida merecía una oportunidad con ella.
No conocía una mejor persona aparte de él que pudiera protegerla y quererla como él sabía que se merecía, y sabía de antemano que él era un excelente hombre a pesar de los problemas que tenía en su vida constantemente. No estaba en su derecho a entrometerse, no era necesario tampoco hacerle saber que se había dado cuenta; porque ya era su problema decidir si arriesgarse a expresar sus sentimientos.
Lo único que podía hacer era apoyarlo en silencio y esperar que las cosas salieran bien.
El Festival de la nieve se encontraba cerca y era visiblemente notable en el ambiente que habitaba en Sapporo, el frio aun rondaba en el viento encargándose de erizar la piel y la nieve aún cubría gran parte del techo de las casas y el suelo de las carreteras.
Levi se preparó con su mejor abrigo y botas para asistir a la celebración, usualmente no iba a ese tipo de eventos, pero Hanji participaría ese año con una escultura y le había prácticamente rogado que fuera a ir luego de que ella tuvo que hacer un favor para él. A diferencia de otros años debía admitir que en este estaba aún más entusiasmado de asistir al saber que Mikasa también estaría allí y que al menos no tendría que soportar los gritos de Hanji solo.
Su grupo más cercano de amigos habían ido especialmente a petición de Hanji para apoyarla en el concurso, además de ver el espectáculo de fuegos artificiales que solían hacer durante esa temporada. Las calles como todos los años, estaba abarrotada de gente—una de las muchas razones por la cual no le agrada mucho la idea de asistir—pero a pesar de aquel impedimento, encontrar a sus amigos entre tantas personas no fue tan difícil como había esperado.
— ¡Hermano! —Isabel fue la primera en notar que había llegado, sin pesarlo dos veces fue hacía él para rodearlo con sus pequeños brazos, pero ni siquiera le dio la oportunidad de corresponderle cuando rápidamente lo soltó para agarrarlo de la mano y arrastrarlo junto con el resto—. ¡Ven! ¡Tienes que ver las esculturas de este año!
Debía admitir que había mucho talento entre los concursantes, había desde figuras animadas muy populares, hasta un conjunto de obras arquitectónicas de las conocidas siete maravillas. Hanji sin duda tenía muy buena competencia.
— ¡Y bien enanín! ¿Qué te parece? —le preguntó Hanji en cuanto pudo ver finalmente su trabajo finalmente terminado. No le sorprendió en lo absoluto ver la forma de un mítico titán hecha de nieve, era algo que ya se esperaba desde que le había comentado que estaría participando, y debía admitir que estaba muy bien hecho.
Los detalles de los músculos eran impecables, y transmitían a la perfección el porte imponente que solían describir los libros relacionados a las diferentes mitologías.
—No está mal—comentó mientras que con la mano derecha se tomaba el mentón y analizaba cada detalle que pudiera encontrar con más detenimiento—. Pero la competencia será dura….
Hanji sabía que por parte de Levi no encontraría un mejor elogio, esas tres simples palabras habían bastado para asaltarlo y robarle un abrazo de oso del cual—aunque pudiera—no podría salvarse.
—Suéltame antes de que tiré tu cuerpo del acantilado—su tono fue suave y fue suficiente para hacer que lo soltara antes de que el enano aún más gruñón hiciera aparición.
—Que malo eres enano…—gimoteó en un puchero antes de agacharse con falsa tristeza y con rapidez agarrar nieve entre sus manos para formar una pequeña bola y lanzarla hacia su dirección. Impactó directamente en su pecho para luego ensuciar sus pantalones, se quedó unos segundos analizando lo que había pasado sin poder creer todavía que Hanji en verdad tuviese la valentía de hacerlo, pero antes de que pudiera salir corriendo para asesinarla no lo pensó dos veces antes de huir.
— ¡Vuelve aquí cuatro ojos de mierda!
— ¡Erwin! ¡Levi quiere matarme! —la mujer corrió hacía su novio para protegerse pero Levi previno su movimiento y la interceptó a mitad de camino, siendo incapaz de llegar hasta él; pero eso no evitó que se saliera con la suya y acabara huyendo hacia la persona más cercana, y mientras Levi se preparaba para atacar, Hanji fue directamente hacía Mikasa quien ni siquiera había estado prestado atención a la pelea, pues se encontraba viendo el resto de las esculturas.
Cuando lanzó la bola de nieve, Hanji se agachó en el momento justo para evitarla y que esta llegará a impactar en el rostro de Mikasa. Levi se quedó helado cuando se dio cuenta de que su ataque no llegó a la persona que quería, pero lo que menos espero fue que Mikasa no se quedó de brazos cruzados y le devolvió el golpe con la misma intensidad con la que él lo había hecho también.
No sabía qué tipo de mueca habría hecho, pero le sacó a Mikasa una sonrisa tímida.
Ese simple ataque fue el nacimiento de una seria batalla de bolas de nieva en la que todos terminaron participando y riéndose con toda las ganas. Levi no recordaba la última vez que se había sentido así de bien.
Así como el día llegó, la noche rápidamente se alzó como un manto oscuro a lo largo del cielo de la Ciudad de Sapporo, las estrellas aparecieron casi inmediatamente tras el crepúsculo, adornándolo con grandes destellos. No faltaba mucho tiempo para el Festival culminara con su último espectáculo, pero seguía tan abarrotado de gente como desde que habían llegado al lugar. Las luces de los árboles y de los pequeños puestos ambulantes destacaban ahora aún más bajo el firmamento en donde Levi, Mikasa y el resto de sus amigos decidieron parar a descansar y esperar a que el espectáculo de fuegos artificiales diera el cierre de la celebración.
Habían pedido unos bocadillos mientras esperaban, conversando ocasionalmente sobre cualquier tema que se les ocurriese en el momento, por otro lado, Levi no estaba prestando mucha atención, estaba muy ocupado apreciando el cielo. Algunas veces participaba cuando fuese necesario, pero del resto seguía teniendo la mirada perdida.
Levi dedicó unos segundos de su tiempo para prestar atención a la gente que le rodeaba en la mesa, Hanji no paraba de parlotear acerca de los nuevos experimentos que estaba realizando para un trabajo en la escuela, mientras que Erwin la escucha atentamente. Farlan parecía extrañamente nervioso, dándole miradas cortas y rápidas a Isabel quien no parecía inmutarse en lo absoluto, de hecho parecía estar más concentrada en el sabor de su plato que por lo que pasaba a su alrededor.
Quiso poder enviarle una señal a Farlan de que era el momento de hacerlo, pero estaba seguro que su opinión acerca de Isabel con las relaciones era una de las razones por la cual ni siquiera se había animado a decirle siquiera una palabra. Por otro lado, Mikasa pareció notar el mismo comportamiento también, y en el segundo en que se volteó a verla ella también lo hizo.
De repente se sintió tan nervioso que no pudo evitar removerse en su silla en un intento de sentirse cómodo de nuevo.
—Chicos, Hanji y yo iremos por más bocadillos—comentó Erwin. Levi casi gritó internamente por la conveniente ida de la pareja—. ¿Se les ofrece algo más?
— ¡Yo quiero más Takoyaki! —gritó Isabel con rastros de comida que aún no había terminado de masticar, Levi gruñó por aquel gesto.
—Volvemos enseguida—se despidió Hanji con un guiño de ojos.
En el momento en que tanto Hanji como Erwin se dispersaron entre la gente, Mikasa le dio una patada a Levi en la pierna derecha para llamar su atención, él se giró hacía ella con un claro gesto de confusión e indignación.
—Creo… que tengo ganas de tomar un paseo y algo de aire, ¿Te importaría acompañarme?, es muy probable que me pierda entre tanta gente.
— ¿De qué…?—antes de que pudiese terminar la frase, Mikasa volvió a patearle la pierna, solo que con más intensidad en esta ocasión. Rápidamente entendió el mensaje—. Eh, Es decir sí.
Mikasa sonrió complacida e inmediatamente se levantó y lo llevo a rastras de la mesa hacía el lado contrario en donde Erwin y Hanji se habían ido anteriormente. Lo último que vio antes de alejarse lo suficiente fue la cara de pálida de Farlan que sabía exactamente lo que tendría que hacer ahora que tenía la oportunidad, eso además de la sonrisa socarrona de Isabel al verlos irse juntos.
Si no se apresuraba pronto, perdería su oportunidad de nuevo. Ni siquiera recordaba la cantidad de veces que se encontró en la misma situación, a solas con Isabel y sin poder decirle una sola palabra; eso no significaba en lo absoluto que no lo intentara, pero sus nervios usualmente no lo dejaban siquiera respirar.
— ¿A que le tienes tanto miedo? —Se preguntó, realmente no estaba seguro—. ¿Qué Levi no lo acepte? —Obviamente no. Lo había notado, Mikasa le estaba dando una oportunidad, y Levi para su sorpresa parecía estar de acuerdo, y aunque no se lo había dicho directamente, le estaba dando su aprobación a su manera—. ¿Al rechazo? — no realmente. Estaba consciente de que era muy probable de que recibiera una respuesta negativa, pues nunca había visto ningún interés hacia él más allá de la amistad.
Amistad. Touché
De por sí era bastante malo haber tenido que reconocer lo que sentía, no quería que sus sentimientos arruinaran todo aquellos años de amistad, no quería poner ni a Levi, ni a Isabel en una situación incómoda, en la que tuvieran que darse un tiempo para poder normalizar las cosas. Una vez que su confesión estuviese hecha, las cosas no volverían a ser como antes, por más que se forzaran.
Pero tampoco quería perderla.
— ¿Por qué Erwin-san y Hanji-san se han tardado tanto? —La suave voz de su acompañante lo trajo de vuelta a la realidad rápidamente, dándose cuenta del largo silencio en que se había mantenido—. Seguro que se han ido a caminar por ahí solos—rio con picardía.ç
—Seguro que…vienen en camino.
Farlan sabía que no le quedaba mucho tiempo para que aquel par volviera pronto con más aperitivos, pero deseaba que el destino le sonriera y encontraran una distracción que los llevara a tardarse un poco más de la cuenta.
—Hmm….Mikasa se ha llevado a nuestro hermano de manera sospechosa…—apuntó Isabel entrecerrando los ojos en la dirección en que ambos se habían ido hace pocos minutos—. ¿Crees que finalmente se le declare?
Farlan arrugó el ceño en respuesta. — ¿A qué te refieres?
Isabel volteó a verlo con un claro gesto de indignación, sin entender cómo es que no había ni siquiera notado el interés que la mujer tenía por su amigo más cercano.
—Estás bromeando. La sutil encogida de hombros de Farlan no hizo más que hacer que los ojos de la chica se agradaran en sorpresa—. ¡Por dios si es tan obvio!
Al notar el desinterés que el muchacho parecía tener hacía la situación de ambos, Isabel rodó los ojos y se concentró en terminar su platillo de ramen.
—Lo que sea, no es como si me sorprendiera, eres demasiado despistado para notarlo.
Farlan no quería preocuparse de más, pero no pudo evitar el ligero tono de resentimiento que Isabel usó para dejarle en claro lo distraído que era, casi como si estuviera echándole en cara lo que hace segundos atormentaba su mente.
—Realmente no eres quien para decirlo…—susurró más para sí mismo que en respuesta a su comentario. Lástima que Isabel logró escucharlo perfectamente.
— ¿Disculpa?
Farlan sintió una gota de sudor bajar por su espalda, mientras que se rascaba el cuello en una clara muestra de nerviosismo. El rumbo de la conversación no era el que había planeado.
—Isabel…yo
—Ni lo menciones…—mencionó arrugando la frente—. Jamás pensé que me sacarías en cara el hecho de que jamás noté las intenciones de Nanami.
Su claro tono de voz denotó tristeza y dolor, algo que Farlan jamás quería ver en Isabel de nuevo, mucho menos si era él quien lo provocaba.
—Jamás lo haría Isabel—su voz firme hizo que ella girara a verlo—. Jamás.
— ¿Entonces por qué? —Replicó en un sollozo—. ¿Por qué me dices eso?
—Por qué siempre te he amado tonta. Los ojos de Isabel se llenaron de lágrimas y sin pensarlo dos veces, golpeó el pecho de Farlan con fuerza.
— ¿Por qué tardaste tanto en decírmelo idiota?
A pocos pasos de la pareja, Erwin y Hanji se detuvieron al escuchar la pequeña disputa que ambos jóvenes habían tenido, sin saber si era mejor o no intervenir, o al menos antes de que escucharan tal confesión.
—Bueno, jamás pensé que seríamos testigos de esto Erwin—la sonrisa de Hanji creció cuando Farlan abrazó a una llorosa Isabel quién aún seguía insultándole—. Sólo queda uno.
El rubio asintió en respuesta, para luego tomarla de la mano. — ¿Qué te parece si damos otra vuelta?
Del otro lado del lugar, Mikasa y Levi continuaron caminando a paso lento, disfrutando del agradable ambiente del ya casi finalizado evento. El frio de la noche comenzó a ser cada vez más intenso y la mayoría del gentío acumulado entre las calles se reducía a medida de que el tiempo pasaba.
Ambos llevaban rato en silencio, un silencio el cual Levi únicamente podía disfrutar con Mikasa, pues no era incomodo ni mucho menos molesto; era armonioso y relajante, muchas veces las palabras no eran necesarias entre ellos. No duró mucho tiempo cuando los primeros fuegos artificiales aparecieron e iluminaron el oscuro cielo, Mikasa inmediatamente le arrastró hacía el sitio más cercano para admirarlos.
—Es tan hermoso…—la chica admiro con los ojos abiertos, y una sonrisa inocente en su rostro.
—Si…lo es—afirmó Levi en respuesta sin prestar atención a las luces de colores que aparecían y desaparecían. Con la mirada fija sobre ella, en sus enormes ojos grises que brillaban incluso en el medio de la oscuridad, Levi nuevamente sonrió.
¡Os prometo que el próximo y último capítulo tendrá más momentos Rivamika. Realmente no esperaba escribir una relación entre Farlan e Isabel, sólo usaría a los personajes para aportar más a la trama y acercar a Mikasa y a Levi, ¡pero me fue imposible no hacerlo! Realmente amé a los dos y mi corazón aún está roto por sus muertes.
See yah!
