Bathsheda concentrada estudiando, preparando clase en su oficina y ahí va Minerva a tocar suavemente.
—¿Sí?
—¿Hola? ¿Bathsheda? Soy Minerva.
Batsheda deja de escribir y levanta las cejas, sonríe un poco.
—Minerva, ¿qué tal?
—¡Hola! Disculpa la interrupción, ¿estás muy ocupada?
—Mmm... un poco. Estaba preparando clase, que he metido un tema nuevo este año y aún me falta darle unos últimos toques.
—Ah, no te distraigo mucho entonces, solo estoy con los preparativos para el torneo. Vas a traer a tu marido, ¿verdad? Por hacer una estimación aproximada de personas.
—¿Archibald? Sí, si es posible sí.
—¿A todas las pruebas? ¿O solo al baile?
—Pues dado que se jubiló el año pasado, pensé que podría venir a todas las pruebas... ¿sería posible?
—Desde luego, de hecho, ya sabes que puedes traerle siempre que quieras. Si le explicas como va todo eso del sombrero seguro le hará gracia. A todo el mundo parece hacérsela.
—Ahh... el sombrero... —se sonroja un poco—. No creo que le haga gracia ni que lo entienda.
—¿No? ¿Por?
—Porque es una tontería de lo menos exacta.
Parpadea un par de veces como si eso le tomara por sorpresa.
—¿A qué te refieres?
—Es igual —gesto con la mano y carraspea. Han puesto tu nombre ahí? Quien te ha salido?
—No, dime ¿No te salió Archibald? A lo mejor es que no lo pusiste.
—Claro que no me salió Archibald, pero no lo puse a él ni me puse a mi misma!
—Ah, entonces no debe haberte llegado nada aun.
—Ehm... —se rasca el cuello—. Sí que me ha llegado algo, lo cual ya averigüé, implica que a la otra persona también le ha llegado.
—¡Ah! —parpadea—. ¿En serio?
—¿A ti quién te salió? —vuelve a preguntar, Minerva se humedece los labios pero piensa que para recibir tiene que dar un poco. Se sonroja.
—Albus.
—Ohh... qué... incómodo.
—¿Te parece?
—Bueno, es tu jefe. Y el director. No sé. ¿Qué dice él?
—Ehm... Lo hemos tomado los dos con bastante resignación.
—Oh, ¿resignación?
—Bueno, ya sabes...
—No, no sé —le sirve un poco de te, vas a estarte meando toda la noche...
—Porque es incómodo, tú misma lo has dicho —mira el té e igualmente lo toma, claro.
—Finalmente solo es cuestión laboral, ¿no? Aunque... —entrecierra un poco los ojos—. Bueno, se dicen muchas cosas en los pasillos... de todos un poco.
—Es... culpa de los chicos, tienen demasiada imaginación —se sonroja más.
—Ya, ya lo sé que la tienen. Exageran con algunas cosas y esa historia de ti y de Albus ya lleva un tiempo dando vueltas.
—Y hacer las clases de baile no ayuda.
—Ah, las clases, es cierto. Bueno, supongo que... eso pasa siempre con los chicos y su imaginación, creo que lo mismo ha pasado conmigo —se sonroja un poco de nuevo.
—Supongo que algún alumno puso tú nombre, ya sabes cómo son.
—Sí... pero no solo eso. Pusieron mi nombre y luego fueron a averiguar a quien le había salido mi papel.
—Oh... ¿Y?
—Bueno, no sé, no tiene importancia. Ahora me siento menos tonta... Ya que veo que a ti te ha salido Albus.
—Anda, dímelo que ahora me da curiosidad.
Se revuelve un poco.
—No te rías porque ya me han dicho varias cosas...
—Está bien —levanta las manos, toma aire profuuuundamente y se sonroja—. Ha-Hagrid
—Oh —Minerva levanta las cejas.
Batsheda gira la cara y se echa un poco de aire en ella con el pergamino en el que estaba escribiendo.
—Bueno... pobre hombre, no es mala persona.
—Ehm... No, no, si no es eso...
—¿Eh? ¿Qué entonces?
—Es, decir sí me cae bien y todo... pero bueno, para empezar yo estoy casada... y luego él es un medio gigante, ¿sabes?
—Sí, sí, lo entiendo.
—S-Si se entera mi marido... —Carraspea.
—Bueno, pero esto no implica nada, solo es un divertimento una noche, ¿no? Quiero decir... hasta los niños van a ir y bailar.
—Ya, ya, ya, pero es que él va a... no sé, es una tontería. ¿Qué tal que pongo su nombre y me sigue saliendo Hagrid?
—Pues... ¿Tú quieres ir con Hagrid? A mí me sabría mal dejarle si pareja.
—¡No puedo ir con Hagrid si viene mi esposo!
—Pues pongamos el de él a ver quién le sale. ¿No? Puede ser divertido.
—O terrible... ¿y si le sale alguien más?
—Pues... nada, ¿cuál es el problema?
—Sería raro... ¿Querría decir eso que no somos compatibles?
—No lo sé, ¿sientes que no eres compatible con él?
—Pues... Como... Bueno... Cómo no voy a ser compatible con él, si llevamos muchos años juntos.
—¿Y eso qué tiene que ver?
—Pues tiene todo que ver con eso... es mi marido y... no sé —se ríe un poco—. Esta conversación es un poco inapropiada.
—Lo siento, no pretendía incomodarte. Solo hablábamos.
—Sí, sí, lo sé, solo es... Bueno, es raro hablar de si somos compatibles o no. Es... bueno, quizás no lo entenderías porque estás casada.
—Seguramente no... Solo digo que a veces hay parejas que pierden la pasión, precisamente por llevar mucho tiempo. No digo que sea el caso.
Ella se ríe.
—Aún funcionamos bastante bien en ese departamento, solo es que Hagrid es tremendamente diferente.
—¿En qué aspecto?
—En todos. Es... tontorrón y... de risa fácil. ME agrada mucho de otra forma.
Minerva levanta las cejas porque no esperaba que realmente...
—No, no... no pongas esa cara. Hagrid es solo alguien que me agrada mucho. ES divertido hablar con él, me encanta sentarme a su lado en los banquetes, por ejemplo.
—¿Entonces? Solo es sentarte con él y hablar y bailar un poco.
—Ya, sí, estando mi marido aquí... ¿No sería raro? ¿Tú vas a distraerlo en lo que Hagrid me saca a bailar y me hace reír como idiota?
—¿Yo? No, pero saldrá el nombre de alguien sin ponemos su nombre, esa persona lo hará.
—No sé, siento que es raro... intercambiar pareja con alguien —arruga la nariz.
—Supongo que sí... En fin, tampoco quiero meterme en tus decisiones y tu matrimonio, así que seguro que encuentras como resolverlo.
—Voy a... No sé, a pensarlo. Ni siquiera sé si él quiera venir.
—Bien, si puedes, cuando lo sepas dímelo, por calcular la gente y todo eso —se levanta porque no quiere presionarla demasiado, después de todo se supone que ella no sabe nada del tema y ni le va ni le viene.
—Minerva... Ehm...
—No pienses nada raro de esta conversación, por favor —la mira.
—No te preocupes, no quisiera inniscuirme en tu vida.
—No, no... es decir, ¡Archibald y yo somos muy felices! Esto es un poco tonto, lo del sombrero. Es como si yo te pusiera con... Bueno, no sé, no sé cómo ejemplificarlo contigo.
—Está bien, está bien, no tienes que convencerme de nada.
—Bueno, ehm... gracias igualmente —le sonríe un poco.
—No te preocupes... Ehm... Puedes... Puedes venir a hablar conmigo siempre que quieras. De este o de otros temas. Sabes dónde está mi despacho.
—Ya, ya... gracias —hace un gesto con la mano.
Minerva traga saliva porque... a Albus esto le sale distinto, maldita sea, a ella no se le dan bien estas malditas cosas. Se va a la puerta.
Debe ser que él es pelirrojo pero te ha salido muy bien, Minerva, con todo te ha contado mucho.
De hecho, parecía necesitar contárselo a alguien. Creo que como todos los que tienen un papelito con un nombre raro en él. Es como... whaaaat?
A ti porque te sale Albus que no podría ser más obvio y lo que te da es vergüenza pero es que... imagina que te hubiera salido alguien más, Minerva.
Pues hubiera ido con alguien más.
Ah, o sea el estúpido sombrero al final si funciona. Que siempre dice que el sombrero es una tontería pero si hubiera salido alguien más ahora dice que si le hubiera hecho caso. ¡Que obediente!
Seguro él hubiera ido con quien le hubiera salido. Henry Grindelwald o quien fuera. Así que a ella no le hubiera quedado más remedio que ir con quien le hubiera salido a ella.
Él hubiera ido... Sí, pero obvio le iba a salir ella, en ningún momento pensó que no.
A lo mejor alguien va a empezar a poner nombres de gente famosa a ver qué pasa.
Dejen de intentar que a Albus le salga Gellert Grindelwald. No le va a salir.
No, no le va a salir porque a Gellert así no le interesa una mierda.
El drama.
No, no de manera dramática. De hecho en parte para eso está hecho el sombrero así en realidad si le saliera Gellert se quedaría muy impresionado de si mismo.
Ni siquiera ha vuelto a escribirle. Alguien debería haber puesto el nombre, para empezar. En serio Albus Dumbledore no lo hace bien en ningún aspecto en realidad la conclusión es que nadie le soportaaaa.
xoOXOox
Bueno, Minerva vuelve a la enfermería en donde Poppy NO está haciendo lo que ella cree. Por dios, para eso está la noche.
No esperaba que estuviera en ello ahora. Igual toca la puerta.
—Adelanteeee.
—Soy yo —mete la cabeza.
—¡Oh! Qué rápida.
—No quería que sospechara.
—No, no... ¡Pasa! Cielos... ¿qué te ha dicho? TE juro que si lavo una vez más mis viales... —se seca las manos y es que estaba haciendo cosas para mantenerse ocupada.
—¿Dónde lo has escondido?
—¿Escondido qué?
—A Archie.
—Archie —repite Poppy con cara de circunstancias y Minerva sonríe mediomaligna—. ¡No sé de qué hablas! —le da la espalda.
—¡Anda! Sácalo que le haremos anatómicamente más preciso —se burla.
—Ni idea de que hablas. ¿Qué te ha dicho?
—Que le ha salido Hagrid.
—¿¡Qué?! Hagrid?! —se gira a mirarla.
—No le gusta de ese modo. Le gusta sentarse con él en los banquetes y la hace reír.
—Oh... oh. Y... ¿y el marido? ¿Sabe que yo tengo el del marido?
—No, cree que nadie ha puesto el nombre de él, pero puede que lo haga.
—Uy... ¿y-y te dijo algo de... ellos dos?
—Bueno, tiene dudas sobre su compatibilidad... y aunque el sombrero puede haberlas detonado, no creo que sea la única cosa que las impulsa. Aunque no creo que esto vaya a ayudarte.
—Dudas sobre su compatibilidad... Mmmm ¿Eso qué quiere decir?
—¿Tú qué crees?
—¿Que no se llevan? ¿Que sí? Venga, Minerva, no sé... ¿que van a divorciarse mañana?
—No lo sé, Poppy, le he dicho que venga a hablar conmigo si quiere pero no he querido hacerle un interrogatorio porque se supone que me da igual este tema.
—Ugh... estoy mal. MAL. Una pequeña partecita de mi esperaba que me dijeras que están a punto de divorciarse —la mira y se sonroja.
—No creo que estén a punto de divorciarse, ella opina que es raro que le haya salido Hagrid.
Y que él va a venir a todas las pruebas, le he dicho que le invite cuando quiera.
—Ohh... Cielos. Espero que él no sepa que... qué quiere decir mi nombre ahí dentro escrito con MI mano.
—Seguramente ha recibido más que el que escribiste tu.
—¿M-Más? Los niños idiotas, ¿verdad? Que no tienen nada mejor que hacer.
—Seguro, han puesto los de todo el colegio. Hasta personas famosas están poniendo.
—¿Famosas como quién? ¿Te ha salido alguien más?
—No, no, pero... yo que sé, jugadores de Quidditch, cantantes, escritores... Hermanos mayores, padres, familiares...
—¿Y aun así me siegue saliendo ÉL? UGH. Además le voy a tener aquí desayunando comiendo y cenando y SEGURO mientras son las pruebas va a darle algo... al menos un resfriado. Como venga a verme...
—Le puedes mostrar lo bien que conoces su cuerpo.
—Síguete haciendo la chistosa... ¡No sé de qué hablas aún!
—Siempre puedes prescribirle quedarse en observación... aquí —se ríe.
—Quizás solo todos seamos discretos... —se sonroja con esa propuesta.
—A pasar la noche y a jugar a médicos. Ha venido algunas veces aquí, ¿le has revisado?
—L-La primera vez... casi a todos los que conozco es porque vienen aquí.
—Aja?
—Presión alta. De hecho ese día no... me pareció tan agradable. Tenía demasiado trabajo. Pero... bueno, ahora creo que me moriré si viene.
—¿Cómo empezó a parecerte agradable, a ver?
—Un día que le encontré en saliendo de aquí para ir a Hogsmeade.
—¿Aja?
—Él salía, y yo volvía con prisas, y se me cayeron unas cosas sin darme cuenta. Me alcanzó a devolvérmelas. Todo muy... idiota.
—Oh —sonríe—. ¿Y te acompañó?
—Sí. Todo fue muy inocente, de verdad. De hecho él se pasó todo el rato hablando de ella y yo todo el rato pensando que, bueno, que qué agradable era su marido
—¿Cuánto hace de esto?
—A mediados del curso antepasado.
—Así que de hecho... hum —frunce el ceño.
—El problema, creo, es que el año pasado... se jubiló.
—¿Y?
—Quizás tu no lo notaste pero el año pasado vino mucho mucho más.
—No, no lo noté.
—Creo que nadie. Le he encontrado un par de veces más en Hogsmeade y más de alguna vez en la cocina que ha ido a comer.
—¿Aja?
—Y nada... hablamos. No de su esposa ahora.
—¿A qué se dedicaba?
—Músico.
—¿Uno se jubila de la música?
—Por lo visto hacia algo administrativo porque él dice que no era tan buen músico aunque nunca me ha querido tocar nada.
—Supongo que hasta que se divorcie es mejor que todos los tocamientos se limiten a reconocimientos médicos.
—¡Minerva! ¡Hablo de tocar música para mí! Y no digo PARA mí en ese sentido tan... así. Hablo de tocar música y que yo la oiga.
—La especificación —se ríe.
—¡Es importante!
—Anda, dime dónde lo has escondido —vuelve a reírse.
—No sé de qué hablas. Al final no creas que hemos convivido tanto... pero tampoco tan poco como para ser solo en la cena de navidad.
—La verdad, me impresiona que esto lleve dos años.
—No... LLEVA dos años. Solo... hace dos años que hablamos. De hecho no hay nada que llevar. Solo... —deja la frase a la mitad revolviéndose.
—¿Aja?
—Bueno, es un coqueteo... suave e inocente.
—Ah, o sea que sí hay coqueteo.
—Ugh!
—A ver, ponme un ejemplo.
—Pues... frases tontas o... alguna Rosita —se sonroja.
—¿Una... rosita?
—¡Risita! ¡Risita! Aunque una vez... pero es una tontería.
—¿Aja?
—Una vez le di yo una rosa de chocolate. ¡No con esa intención! De hecho le di dos, una ora su mujer y otra para él. De las del día de los enamorados. Pero es todo mucho más inocente de lo que te imaginas.
—¡Le diste una rosa de chocolate el día de los enamorados!
—No, no... No. Días después, de las que sobraban. No es que le haya comprado una a ÉL ni nada, se la di como... ¡en mayo!
—Aja...
—¡Pues nada más! Estás pensando cosas que no son.
—En realidad las que quería saber eran más bien las de él a ti.
—¿Q-Qué cosas de él a... ugh mí?
—Pues si él te hace o te dice a ti algo que le haga pensar al sombrero que... Tenéis sentimientos similares.
—Él solo... él... ¡es que son similares! Hoy está siendo esto un poco exagerado... por tu culpa.
—Vale, vale. ¿Has encontrado lo de Marchbanks? —suspira. Poppy se humedece los labios.
—Sí
—¿Y?
—Está ahí, en el escritorio. No sé si va a gustarte... tiene extraña la parte del padre.
—¿Extraña?
—Borrada. O no escrita. En realidad no sé. Míralo tú.
—Mmm... —se acerca al escritorio igualmente y se detiene de repente—. Espera, ahora vengo
—¿A dónde vas?
—Al baño, demasiado té esta tarde.
—Oh... vale —sonríe de lado y asiente. No tarda en volver. Poppy le sonríe, sentada al lado del escritorio.
—¿Entonces?
—Míralo tú... no es convincente. Se ve... como si alguien hubiera escrito algo y borrado... —y es que lo único que medio se alcanza a ver es una A.
—Una A o una H... no significa nada. Podría ser cualquier cosa.
—Sí... es justo el problema. El nombre de ella sí que está bien clarito.
—Y es que además no es tu letra.
—Claro que no lo es... esto es VIEJO.
Minerva suspira.
—Aunque... aquí si viene el año de nacimiento y se me ocurrió una cosa... ¿Sabes quiénes son sus compañeros?
—¿Quiénes?
—Los Potter...
—¿Los... Potter? ¿De qué año es?
—De hecho me parece importante agregar que es Gryffindor... ehm... dice ahí 1920.
—¡Espera, espera, espera! ¡Tuvo que coincidir con mi madre entonces! Isobel Ross.
—Ohh... ohhh, ¡cielos! Eso abre un mundo de posibilidades.
—¿Posibilidades?
—Pues... ¿me estás diciendo que tu madre y el hijo de Albus... coincidieron en Gryffindor?
Podían... haber salido.
—No, bueno, ella era mayor. ¿Qué? ¡NO! Mi madre siempre estuvo enamorada de mi padre. ¡Siempre lo dice! ¡Se fugaron a los dieciocho y mi madre renuncio a todo el mundo mágico!
—A ver... Minerva, siento decirte que eso es lo que siempre le dicen las mamás a los papás y a los hijos.
—Y j-justo... justo entonces n-nací yo, cuando ella tenía dieciocho... en... octubre. Así que me concibieron en E-Enero o Febrero d-de su... ultimo año de escolarización... ¿Hay historial médico de ese año? Isobel Ross, enero de 1935.
—Oh por MERLIN. Como tu madre estuviera embarazada entonces, Minerva McGonagall... —se levanta obviamente a buscar el expediente
—Tuvo que ser en Navidad. Mi madre debió volver a casa en Navidad y entonces... pasó.
No hay otra forma porque mi padre no pudo haber venido a Hogwarts en ningún modo ¡y no me vas a decir ahora que mi padre no es mi propio padre!
—Tu padre podría técnicamente ser el hijo de Albus Dumbledore... lo cual haría que tú estés saliendo con...
—Y aunque no lo fuera, ni siquiera sabríamos quien sería entonces. Sería demasiada DEMASIADA coincidencia que fuera Marchbanks! No estoy saliendo con mi propio abuelo, ¡NO SEAS RIDICULA!
—Cie... los.
—¡Poppy Pomfrey te prohíbo que sigas por aquí! ¡Es completamente estúpido!
—Puede que lo sea, pero es posible.
—¡Es tan posible como un millón de cosas más!
—Sí, pero antes no era posible, ahora lo es. Y si eso no te parece razón suficiente para averiguar TODO lo necesario...
—¡Es que no lo es! Que sea posible no lo hace cierto. Mi madre estaba enamorada de mi padre ¡y Griselda debió tener un novio o lo que sea!
—Si él es hijo de Albus... y coincidieron en Gryffindor, tu madre podría saber cosas.
Podría haberle gustado. Podría haberlo odiado.
—¿Y? ¡No puedo preguntarle a mi madre sobre esto!
—¿Por?
—Pues porque no, porque me va a contar lo mismo de siempre, que es la verdad. Y además va a querer saber por qué me preocupa tanto. Además no hay una sola prueba plausible de que esto pasara, solo son elucubraciones que lo están volviendo todo rarísimo y que seguro SEGURO son falsas. ¡Yo soy igual que mi padre en carácter!
—Eso se aprende...
—¡Poppy! Aunque mi padre no fuera mi padre, cosa que DUDO. Sería MUCHISIMA coincidencia. Además, era un chaval de catorce cuando mi madre...
—Sirius Black.
—Marchbanks no es Sirius Black. Bloody hell!
—Albus es Albus para ti... Mira, no estoy diciendo que seguro es lo que ha pasado... solo hablo de que es técnicamente posible.
—¡No lo es! No es mi abuelo, Poppy, bloody hell —cuando hay un bloody hell en cada frase es que estamos empezando a asustarnos en serio.
—Yo misma espero fervientemente que no lo sea... de hecho es muuuuuy improbable. ¿No querrías preguntarle algo sobre Marchbanks a tu madre?
—Es que... Poppy... Aunque fuera, ¿crees que me lo iba a decir a estas alturas? Me dirá lo que te he dicho, que volvió al pueblo por navidad y se acostó con mi padre. Ya verás, búscalo. Debió hacer sus TIMOS en el maldito segundo trimestre de embarazo.
—Eso hago, solo que no creas que es tan simple como hacer un accio —mete la cabeza al archivero.
Minerva niega con la cabeza porque ahora mismo está SÚPER avergonzada de su madre la adolescente embarazada. Es terriblemente anti Minerva eso.
—¿No era tu padre uno de estos profesores de religión...? —pregunta desde ahí dentro.
—Pastor. De hecho. Tiene feligreses en la parroquia de Caithness.
—Pastor. Como sea que le llamen. ¿No son como súper tradicionales los de la religión?
—Sí, en realidad. Pero por aquel entonces aun no lo era tanto...
—O... tu madre no lo era y él solo la acepto así.
—Poppy! —protesta de nuevo.
—¡Lo que quiero es que te convenzas de que esto es posible e importante!
—¡Es que no lo es! Es decir, matemáticamente lo es pero... pero no puede ser. Sería DEMASIADA coincidencia ¡y conozco a mis padres! Además... Albus lo sabría, fue su profesor de transfiguraciones también.
—Ajajá! —saca la cabeza y el expediente de su madre.
—Así que puestos en esto, ya que estamos en las posibilidades matemáticas, también podría él haberse acostado con mi madre.
—Le tomo treinta años acostarse contigo... —Poppy le sonríe. Minerva la mira de brazos cruzados, súper tensa.
—Y cinco minutos acostarse con Marchbanks. Tal vez por eso le ha tomado treinta años.
—Posible, es... —Poppy suspira—. Aún menos probable. Necesitamos hacerle una prueba a Marchbanks... y otra a ti si quieres.
—Maldita sea, tal vez me tome a mí treinta años ahora.
—¿Hacer qué?
—¿Tú qué crees?
—¿Acostarte de nuevo con él?
—¡Pues es que escucha lo que estás diciendo! ¿Qué dice el bloody expediente?
—Ugh... espera que lo busco —lo abre y mientras busca...—. ¿Tu madre es pelirroja?
—No, tiene el pelo oscuro como yo.
—Mmm... ¿y tú padre?
—Sí, bueno, tirando a castaño.
—Uhm... cielos, vomito, nauseas, cansancio... —agrega encontrándolo.
—Si debían saberlo... ¿por qué nadie le riñó y la hizo abortar? Es decir, hablo de mi propio aborto pero es que...
—No siempre el aborto es la mejor idea... —Poppy suspira.
—¿En un embarazo adolescente en edad escolar? Bloody hell!
—Menos mal que quien fuera la enfermera de la escuela se hizo de la vista gorda.
—Esto es estúpido —da vueltas sobre sí misma—. No es la primera vez que lo pienso, tal vez Albus se encargó de hacerme... esto a mí solo para que no acabara igual que ella.
—¿Hacerte qué querida? Quizás tu madre te quería... de hecho apuesto que Albus lo sabía si era el jefe ya de Gryffindor.
—Ser mi tutor y vigilarme de cerca.
—Quizás el té quería también desde entonces...
—Sí, ya me imagino que debió ir con mi madre, poner la mano en su vientre a ver si le daba una patada y decidir que un día yo sería su bloody subdirectora.
—Es Albus. Sabes perfectamente que pudo haber tenido esa conexión contigo entonces...
—Esto está trascendiendo lo idiota. ¡Estamos hablando de un no nato! ¡Ni siquiera debía tener el cerebro formado del todo! —se sonroja igual.
—¿Y? Eso no hace que tu madre no te deseara... o que no te protegieran.
—No, pero es completamente irresponsable —responde porque de hecho hablaba del asunto de la "conexión". Tal vez la hechizó con quien sabe qué desde el vientre de su madre y eso explica por qué... todo este asunto.
Quizás desde ahí la hipnotizó con sus largos dedos.
Magia en no natos, seguro tiene un poder terrible... ¡y no hablemos siendo él quien es!
Pues... ¡PUES! Seguro hay algún artículo al respecto.
Desde ahí sientes esas cosquillitas cada vez que te toca.
¡Tal vez es por eso! Así que todo es culpa de él, ella ni siquiera pudo decidir o protegerse en modo alguno.
¿Y hubiera deseado que no fuera así?
¡Tal vez! ¡Tal vez hubiera querido elegir por si misma!
Entonces seguro no le habría elegido a él.
En vez de estar predestinada desde antes de nacer a enamorarse de él perdidamente y sin remedio solo porque él decidió que quería ver si daba patadas y le insuflo quién sabe qué encanto través del útero de su madre
Albus dice que lo volvería a hacer. Y que ahora vienes a dormir.
¡No! ¡Podría ser su abuelo! ¡No va a ir a dormir con él!
Oh ¿De verdad? Va a esperarla.
¡Pues es que!
Le dijo.
Sí ¡pero eso era antes!
Cielos. Bueno pues... No, si no quiere que no vaya.
O sea, es que no va a acostarse con él.
¿Hasta nunca más?
¡Si podría ser su abuelo! Y no porque por edad podría, sino porque por lo visto la irresponsabilidad de su madre no tiene límites.
Podría ir y dormir con él. O no. Bueno, que Minerva haga lo que considere con su asustadizo cervatillo.
Esto no es juego de tronos, de nuevo.
Ugh! Eso es TAN injusto, porque explica todo el comportamiento y los treinta años. Es que además ya sabe lo que va a pasar si va. Se va a pasar el rato pensando que todo esto está en un nivel mucho más allá de mal y siendo rara con él hasta que lo note y le obligue a contarle todo para que al final no sea. Por tonta.
De hecho es que... haga lo que haga va a notarlo y va a asustarse. Él vas hacerse un rollo con Elphinstone que ni te cuento.
Ugh! Elphinstone además! Bloody hell. No! Pero es que...
Entiendo el trauma, puede no ir con él hasta aclararlo. Solo...
Maldita sea, Poppy, ¿tenía que pasar esto justo hoy? No, es que NO puede ser, ¡si fuera su abuelo él lo sabría! ¡Si siempre lo sabe todo!
Es que ya está escuchándose a sí mismo decirle a Gellert que ya sabían que entre más cerca le dejara venir más pronto la perdería. Si fuera su abuelo se lo habría contado, pero ese es otro asunto.
Gellert piensa que por lo menos ha sido divertido mientras ha durado.
Albus suspira muchísimo más descorazonado con la idea de lo que debería para haberlo sabido de antemano.
—Bueno, ¿y qué hay que hacer para hacer esa bloody prueba de paternidad?
—Traer cosas. De preferencia semen del padre.
—Semen del padre —la mirada—. Es decir, acabas de meterme en la cabeza que ese hombre podría ser mi abuelo biológico y ahora quieres que te traiga su semen. Suspendiste la residencia del área psiquiátrica de tus prácticas, ¿verdad?
—Es Albus, dudo que tengas algún problema con ello. Y sabes tan bien como yo que es IMPROBABLE —sonríe igual con eso último.
—Es completamente absurdo y aun así...
—Quizás debí decirte esto ANTES y le habrías superado...
—Es que no sé si ahora quiero ir.
—Cielos... te descompuse —lamenta agobiada.
—No, no. Soy una mujer adulta y racional y todo esto no podría ser más novelesco. Es obvio que si él hubiera tenido una familia, lo hubiera sabido.
—Ya... aun así. Podría esto hacerse mañana, no tiene que ser ahora.
—¿Hay alguna otra forma de hacerlo? Es decir, una que no implique conseguir semen. Por merlín, espero que por lo menos valga para también la prueba de abuelo/nieta porque como tenga que conseguir, además, semen de Marchbanks...
—Saliva. Pero tarda mucho más.
—¿Qué tanto más? ¿También la necesitas del hijo?
—No, del hijo... cualquier muestra de saliva o un pelo.
—Eso es más fácil.
—Sí. Pero el semen del padre hace que la poción esté lista en veinticuatro horas. Sin semen habrá que esperar al menos un mes.
—Cielos.
—¿De verdad no puedes conseguirlo? ¡Debí decirte esto cuando te prohibí tener sexo por una semana!
—Sí que puedo, solo es que... es raro.
Poppy suspira.
—Va a ser raro hacerlo pensando que quizás...sé que no. No puede ser... pero... ¿y si sí? es súper enfermo.
—Seguro Séptima podría hacerte el cálculo de las probabilidades...
—Las estadísticas no son reales.
—¿Qué hay de irreal en ellas?
—Si yo me como dos pasteles y tú ninguno, estadísticamente, nos hemos comido uno cada una.
—Bueno, así funcionan las estadísticas. En probabilidades siempre hay alguien que es el que hace las estadísticas. Pero te da una idea igual de lo poco probable que es.
—De todos modos has sacado el expediente de mi madre, ¿verdad? ¿No dice el nombre del padre?
—Es que dice muchas cosas, pero no dice con todas sus letras que estaba embarazada. Supongo que por la época, no habrían dejado que terminara tan fácilmente —igualmente lo hojeea para un lado y para el otro a ver si dice algo en algún sitio—. Quizás podrías preguntarle a Albus...
—Seguro me dirá que fue mi padre, es lo que ella le ha dicho siempre a todos.
—¡Pero Albus estaba aquí! Seguro tu podrías saber bien si llega alguna niña Gryffindor embarazada y te cuenta que es de noséquien, pero tú la has visto tonteando con alguien aquí, sabrías perfecto quien es el padre.
Minerva aprieta los ojos.
—Y después de eso podrías traerme el condón usado —Poppy arruga la nariz pensando en... ello—. Ugh.
—¿Y qué crees que me va a decir a mí, su hija?
—No lo sé, tú conoces mejor a Albus. Si no quieres preguntarle lo entiendo... Tráeme la asquerosa muestra, que ya bastante terrible me parece que vayas a traerme semen de Albus —se sonroja aún traumatizada con ello.
—Pues tú eres la que está diciendo estas cosas... Debería ir a quedarme a mi cuarto hoy.
—Está bien —Poppy se encoge de hombros. Minerva aprieta los ojos.
—Y ni siquiera... ¿Qué le digo? ¿Que no voy a ir con él porque creo que podemos ser familia? ¡Es horrible!
—Quizás él mismo ante tal argumento pudiera decirte que no lo son. ¿Sabes? Estás tan en pánico que quizás sí deberías tener la conversación del hijo bastardo con él.
—¿Y podría creerle?
—Minerva, ¿me estás diciendo de manera racional que tú crees que Albus Dumbledore se acostaría contigo sabiendo que es tu abuelo?
—No.
—¿Entonces? En serio, creo que estas sacando un poco esto de proporción. Yo te estaba molestando un poco con eso de que podía ser tu abuelo... para eso Albus de verdad tendría que ser su padre, cosa que no sabemos, y tu madre de verdad tendría que haberse acostado con Marchbanks siendo además él más pequeño, y de verdad tendría que haberse embarazado de él. Son un montón de cosas que tendrían que haber pasado.
—¡Justo eso es lo que yo digo!
—Y estoy de acuerdo contigo. Además tendrías que tener la extraña suerte de que Albus no supiera nada. Yo no digo que no averigüemos, pero no exageres con que ahora es súper raro. ¡Nunca ha sido raro!
—Pues nunca habíamos sabido esto.
—Bueno, no sé... Si quieres ve y duerme en tu cuarto. Pero dile que necesitas una muestra, o te vas a quedar eternamente con la duda.
—No es tan fácil no hacerlo sin explicarle.
—Ya, ya entiendo eso... pero si te sirve de consuelo... de verdad no creo que sea tu abuelo.
—Yo tampoco —suspira.
—Venga... consigue esa muestra y nos quitaremos del todo de dudas. ¿Quieres que se la pida yo? Le escribo y le digo que la necesito para... algo de la diabetes.
—No... no —la mira y se sonroja.
Poppy la mira también y piensa que... seguramente va a ir igual a conseguirla. Se sonroja un poco también y aprieta los ojos pensando en que va a traerle un condón usado de Albus y ella. UGH.
Pues claro ¿Qué si no? Y no le preguntes por qué no quiere que se la pidas tú.
¿Por? ¿"Porque no quiero que se toque sin mi"?
"Porque solo tiene un tiro al día para desperdiciarlo en eso."
Muy traumático, muy traumático pero...
¡Pues es que!
Treinta años son treinta años. La verdad creo que si Poppy se lo pidiera traería a Minerva. Albus le diría a ella que por favor subiera a su despacho.
¡No! O sea, es como... por el amor de dios.
Hay cosas que tenemos que aprender a hacer solitos, ya, ¿eh? Que ya eres un niño mayor.
Ya, ya... en realidad no es que le pidiera ayuda para echarlo en un bote.
¿No?
Sería puesto de otra forma a modo... ehm... tenemos que obtener esto (nótese el plural)
Insisto en que ya tenemos una edad.
Pero si es lo mismo que va a hacer ella, la verdad no creo que Albus haya hecho eso en... décadas, pero bueno, el asunto aquí...es que no se lo ha pedido y en que Poppy sigue traumada de que le traigan un condón usado aunque ya, ya sabemos que ella misma lo pidió.
Tal vez no le traiga el condón.
Eso sería mucho más profesional, gracias. Aunque ya vemos a Minerva vaciando el contenido en un botecito.
Exacto. Es capaz de transfigurar el condón en el bote de plástico solo para que no llore.
Muy bien, eso sería un poco menos asqueroso...
Vale, vale, que quisquillosa se ha vuelto. Si tuviera que hacerle un tacto rectal a Archie no se pondría tan quisquillosa.
Poppy casi se ahoga. Bueno, que sepa que ella le ha hecho un tacto rectal a Albus... seguramente.
¿Y lo disfrutó? Porque ha pedido cosas sospechositas con ese agujero.
No se detuvo a pensarlo... UGH.
Tal vez sí.
Albus dice que no, no lo disfrutó, que fue algo incómodo, pero que si se lo hace ella seguro si lo disfruta.
Ugh! No hablábamos con él.
Y que si quiere de eso vaya a comprar una de plástico o la trasfigure de algún lado.
Vamos primero a resolver que ella... quiera otra vez.
Que además ya vemos que seguro acaba pasando en el despacho de Minerva, con ese bolígrafo que tiene sobre la mesa que le gusta tanto como escribe y luego se quede ahí en el bote de lápices y cualquier alumno que vaya a su despacho y quiera tomar notas de algo...
Oh, por dios, Minervaaaaa. El bolígrafo que estuvo en el culo de Albus... ¡No me jodan!
¿Ella? ¡Nooo! ¡Él es capaz de dejarlo ahí expresamente para que ella lo vea cada vez que va a su despacho! Si es que vuelve a ir ahí alguna vez.
¿Anda, ahora ya no puede ir a su despacho? Te estás ganando que vaya a buscarte, Minerva McGonagall.
No, lo decíamos más bien por ella, que otra vez hace mil años que no pasa por su despacho. Creo que su cepillo de dientes ya está en el baño del director. Y va a quedarse ahí hasta que se retire, por lo visto. Ni siquiera Snape va a poder sacarlo.
Bueno, Minerva, entonces qué vas a hacer además de seguirte comiendo el coco.
Pues ir con él, ¡desde luego!
Pues hala... ¡a lo que vas!
