Sirius y Remus duermen. A pierna suelta Remus, no es por nada, en la orillita de la cama seguro porque Sirius. Aunque Remus también patea pero esta cama es grandeee

Sí. Pero no hay una cama lo bastante grande para un perro. Es una ley física.

Pero igual le quiere.

Seh, claro que lo hace, si mírale la cara de alegría.

Eso no dice nada, a lo mejor está soñando con el video de ayer.

Bueno, pues se va a despertar Sirius porque ya imagino que Remus no se va atrever a levantarse en una casa que no es suya y todo eso.

De hecho Alphard va a tocar la puerta. Sirius bosteza y se estiiiiira.

—¡Venga ya, flojos! ¡El desayuno está listo! —grita Alphard tan feliz y de buen humor, abriendo la puerta y metiendo la cabeza.

—Noooooooo —la pereza infinita, abrazando a Remus, que abre los ojos de golpe con el grito y con Sirius abrazándole. Se sonroja.

Alphard se ríe un poco porque además son tan moooonos.

—Cinco minutoooos.

—Depende de qué van a hacer en esos cinco minutos...

La risita de Sirius y se esconde un poco en el pelo de Remus. Alphard se ríe un poco.

—¡Ni siquiera le has preguntado a Remus si quiere hacer algo o no!

Remus MUERTO DE LA VERGÜENZA.

—Eso es porque es una bestia insaciable.

—¡Siriuuuus! —protesta Remus empujándole un poco.

Muere de risa junto con Alphard.

—Anda, pues intenta domarle un poco. Hay... cosas en el baño —le suelta sonriéndole y cerrando la puerta. Alphard es del equipo de Minerva por lo visto, aquí tienes condones, ¡úsalos!

Sirius levanta las cejas y mira a Remus, que se sonroja tres veces más.

—Cielos...

Cejas cejas.

—Te chupo ahí abajo otra vez si quieres... —ofrece sonrojándose más, pero hasta ahora es a lo único a lo que se atreve.

Se ríe y se acerca a darle un beso.

Remus se sonroja más y cierra los ojos, dejándose hacer y pensando que su tío va a preguntarle si lo hicieron y qué tal les fue...

Y Sirius tan feliz con el aliento mañanero le toma del cuello.

Eso le da igual a Remus, que no tiene tan buen sentido del gusto pero si suele oler hasta la partícula pequeña que tiene atorada en la muela.

Le deja hacer, de hecho moviéndose para que se le acueste encima y abrazándole de la cintura.

Y ahí va, puede pasarse los cinco minutos enteros besándole, se ha levantado pegajosito.

Remus se relaja al ver que es beso y le acaricia un poquito la espalda pensando que podría despertarse todos los días de su vida así y serían TODOS perfectos.

Se separa un poco para mirarle a los ojos. A los ojitos de forma de perfecto corazón con los que te está mirando.

—Buenos días —susurra.

—Te ves tan guapo... —atina a medio pensar en voz alta. Seguro necesita eso, Remus.

Sirius se ríe otra vez. Remus se sonroja un poco y cierra los ojos otra vez, escondiéndose un poco.

—Eso te lo parece porque te quiero mucho.

—Yo te quiero también mucho... no quiero volver al colegio ni quiero irme de aquí —Se ríe bajito con eso y le aprieta más contra sí.

—¿No quieres volver al colegio?

Niega con la cabeza un poquito.

—¡No! ¡No puedes decir eso! ¡Todos me van a culpar si te echo a perder así!

Remus sonríe y le hace un cariñito en la cara.

—Solo es que... me siento muy contento aquí. Aunque tu tío no sabe...

—Me pondrán una placa en el tercer piso. "Sirius Black, el hombre que echó a perder al alumno más prometedor de la escuela." Seguro Minnie pensó que se trataría de James y a ti te dejaría en paz... pero mi maldad no conoce límites —se acerca a besarle otra vez.

Remus se muere de risa y cierra los ojos otra vez, apretándole contra sí. Sirius se recreeeeea

Remus se vuelve a dejar, devolviéndoselo desde luego y haciendo un "mmmmm" de satisfacción.

Estás perdido, Remusín

PERDIDO. Sonríe tontamente, con mariposas en el estómago y el corazón que siente calientito y como de tres veces su tamaño normal.

—Siriiuuuuuuuuuus, Remuuuuuuuuuuuuuus —grita Alphard.

A ver si adivinas que hace el niño rebelde. Pista, no es hacer caso a su querido tío.

Le besa con más ganas. Le toquetea alguna parte. Remus... es que está perdido, en serio.

Levanta una mano y se la hunde en el pelo, acariciándole la nuca y volviendo a hacer "mmmmm"

Y como no va a perderse Sirius también con eso.

¡Pues no deberíaaaa! Él es el acostumbrado a besuquear a la gente así.

Pero no a Remus Lupin.

Pues no, pero, pero ¡pero! Es que mira que bien se siente toooodo y que mono es, ¡y sí que le quiere! Es que no quiere irse de aquí de esta cama NUNCA.

Sí, sí que le quiere.

Es que Remus baila con eso porque ahora mismo se siente como... el centro del universo de Sirius. Y es como lo más awesome del mundo sentírselo por un ratito.

Va Alphard a meter la cabeza otra vez.

—Niños, niños, niños...

Sirius deja que Remus decida si se separan o no.

Olviden a Remus hace otro sonidito de satisfacción, la verdad ni siquiera es un sonidito especialmente sexual, es de pura satisfacción mental y ajem, sentimental.

Entonces ni caso, mano bajo la camiseta.

—Voy a tener que separarles con magia y mira que lo ODIO... diez minutos más.

Diez minutoooos van a pasarse en esto así... ?

Nah, Sirius muere de la risa con ese comentario de Alphard y tiene que separarse. Remus se relame del todo, sonriendo aún un poco sin siquiera notarlo.

—H-Hay que levantarnos...

—Pero es que no quieroooo —Sirius hunde la cara en su cuello.

—Yo tampoco, pero tu tío está siendo muy amable... y es descortés...

—Uuuuh —susurra Sirius y mira la puerta de reojo a ver si sigue ahí.

Sí que sigue ahí, mirándoles con una sonrisita.

—¿Lo has oído? Quiere hacer de mi un hombre de bien, educado y considerado.

—Le deseo mucha suerte... —Alphard se ríe—. Ahora por favor, así cochinitos y sudorosos como están, se levantan y vienen a comer desayuno, que si no será almuerzo.

—Pero el bañoooo.

—Ya se bañaran después de desayunar... pueden bañarse juntos —¡deja de arles ideas!

Sirius levanta la cabeza tan feliz con eso.

—¡Vale!

Alphard, deja de intentar vivir tu adolescencia en el cuerpo de Sirius. Remus se sonroja con la idea de ducharse con Sirius.

—Pues halaaaaaa! ¡Levántense! Y no, no me vale que digas que no te levantas porque estás empalmado. Ya lo sé, pero si me largo vas a besuquearle de nuevo —es que Alphard también sonríe como idiota.

—Ugh! No es por mí, es por Remus que le da vergüenza... —tan cínico y ahí va la mano. Y hoy sí que la tiene tan feliz como está el resto... ni se había enterado.

Sirius sonríe y le acaricia un poco lo más sutil que puede.

—S-Sirius... —es que no se atreve a decir que no le da pena porque sí que se la da. Alphard se ríe y es que sabe que... esto no lo pueden hacer en la escuela. Ni así en su casa abiertamente

—¿Ves? Le da vergüenza —no para.

—N-No hagas... —es que le toma de la muñeca y le medio fulmina, más sonrojado.

—Bueno, la vergüenza no está mal. Desearía que le diera más vergüenza que se enfriar la comida...

Sirius sonríe tan maligno intentando que no le aparte. Remus le hace ojos de... ¡ESTÁ AHÍ TU TÍO! Y es que... le gusta lo que está haciendo con la mano y es obvio.

Sirius se humedece los labios con cara de travieso y no para.

Alphard se ríe otra vez, bajito, medio nervioso porque está aquí viendo a su sobrino masturbando al novio que tiene algo.

—Vale, vale... —suspira, solo quería un gemidito.

De hecho solo porque eres Sirius Black, cuando quita la mano le roza la punta y... ahí tienes el gemido, ni tan pequeñito.

Levanta las cejas.

Remus se tapa la boca. Sirius sonríe y se incorpora

Bien, como siempre, Remus haciendo el ridículo total... piensa para sí, ¡riñéndose a sí mismo por gemir de esa manera! Se incorpora dándole la espalda a Aplhard.

—¿Lo ves? Es monísimo, no vas a hacerle eso... ¿o sí?

—¿A hacerle qué?

—Ir a desayunar tan avergonzado.

—¿Quién le ha avergonzado más que tú? —protesta Alphard mientras Remus se pasa las dos manos por el pelo.

—Tú, que estás aquí diciéndonos que estamos excitados. O sea, por mí no pasa nada, porque ¿cómo voy a estar si no, con lo sexy que es y los besos que me da? Tendría que ser de piedra... pero él... Hombre, es un poco más vergonzoso su caso.

—Siriuuus... —susurra Remus en protesta mirándole de reojo.

—Sabes que no tiene... nada de... vergonzoso...

—¿Solo cinco minutitos más? —ojitos de cachorrito. Resiste Alphard.

¡Es el maldito sobrino consentido y los ojos de cachorro!

—Tendrás el resto de la mañana después del desayuno —Alphard sonríe.

—¿Ah? ¿No vamos a ir a navegar?

—Si quieres quedarte, no.

—iAh! ¡Creía que sí! ¿Tú qué quieres hacer? —le pregunta a Remus.

—¿Navegar? —pregunta Remus extrañado.

—En un barco, ¿no has visto que estamos junto a la playa?

—Sí, solo no pensé que tuvieran uno...

—A Ian le encanta... le he hecho uno más grande —Alphard el ocioso.

—Siempre vamos cuando vengo aquí.

Remus sonríe un poco, relajándose en relación a sus gemidos.

—Sí quiero ir.

—¿Dónde está Ian? ¿Esta abajo esperando para desayunar? —pregunta Sirius levantándose—. ¿Habeis dormido aquí o en su casa? ¡Es muy amable y bastante guapo! Me cayó muy bien. ¿Nosotros le hemos caído bien?

Alphard sonríe de lado.

—Está abajo, esperando... No hemos dormido aquí. No me acuses con tu madre.

—Ya lo sabía, porque no os oímos —se ríe y niega porque claro que no le va a acusar con nadie.

Alphard se rasca la barbilla y se ríe.

—Es muy guapo, yo lo sé... y ustedes le han caído muy bien también. ¡Me alegra mucho que se agraden!

—Nah, muy guapo es Remus, pero él no está mal... —se ríe y busca a Remus a ver si viene con ellos.

Remus sí, se ha organizado bastante la ropa y se ha peinado un poco más.

—Nah, Remus tiene algo...raro. Pero no es Ian, por Merlín —manos a los hombros a Sirius.

—Es magnetismo animal. Todo el mundo lo dice.

—Magnetismo animal.

—Sí, atrae inevitablemente como un depredador atrae a sus presas. Pero luego lo conoces y es un bizcochito dulce y esponjoso y sabes que es imposible que le haga nada a nadie, ni por accidente —por lo visto, pasamos de "los chistes de perros" a "comparar a Remus Lupin con postres" como tema de conversación favorito de Sirius Black.

—¡No soy ningún bizcochito esponjoso!

Alphard muere de la risa bajando las escaleras

—Sí que lo ereeees.

—Como digas eso enfrente de James y Peter te juro que voy a matarte o al menos a enfadarme mucho mucho.

—James y Peter estarán de acuerdo.

—¡No! ¡Es en serio!

—Es en serio, ¡estarán de acuerdo!

—Y no dejaran de burlarse de mí.

—Nah, que va.

—¡No! Señor Alphard, ¡dígale que no van a parar de reírse de mí y a llamarme bizcocho para siempre! —pide Remus mientras entran a la cocina. Sirius está muerto de la risa.

—Bueno, eso es posible...—admite Alphard riendo, apretando a Sirius los hombros antes de soltarle.

—¡No te rías! No puedes llamarme Bizcochito Esponjosito ni nada así en la escuela.

Alphard mira a Ian y le hace un cejas cejas sentándose en su sitio.

—¿Bizcochito esponjosito de canela con dulce azúcar por encima y crema de avellanas?

—Buenos días —saluda Ian y le guiña un ojo a Alphard. Remus aprieta los ojos completamente sonrojoado.

—Buenos días, señor... Ian —susurra.

—¡Buenos días, Ian! —saluda Sirius tan contento.

Alphard se sonroja un poquito con el guiño, pero como se está riendo no se nota mucho.

—Ian o como yo lo llamo, trozo de carne apetitosa —declara tontamente

Ian se ríe con eso sonrojándose un poco también.

—Ian, ¿tú qué opinas? —ahí va Sirius—. ¿Es o no es Remus un dulce pastelito de nata rollito de canela?

¡Rollito de canela! Esa era nueva. Remus se sonroja más.

—No, ¡es que no lo soy!

—Mmm... —valora Ian sonriendo—. ¿No te gusta ser un rollito de canela, Remus?

—¡Van a desollarme vivo en la escuela los Slytherin si se enteran que Sirius me llama rollito de canela! —protesta y mira como no ha dicho que no le guste.

—La verdad, es que con lo poquito que sé de ti, sí me parece que eres un rollito de canela, Remus, lo siento —asegura y Sirius hace cara de lo veeeeeeees, señalando a Ian, que sigue—. En realidad el que me sorprende eres tú, Sirius. No te veía como esa clase de chico.

—Eh?

Remus se sonroja igual porque... ¡No lo eeees! Aunque mira a Ian inclinando la cabeza con curiosidad.

—Bueno, no sé por qué, pensaba que tú eras más... no sé, duro y rebelde, me dabas esa imagen. No del tipo de chico que llama rollito de canela a su novio frente a todo el mundo.

—¿Espera, qué? —Sirius entrando un poco en pánico.

—Ya sabes, así como una abuelita o una mamá, es bonito ver que eres así de dulce tú también.

—¿U-Una... abuelita?

—No, no es de abuelita. A mí me gusta —interrumpe Remus a Sirius, sonrojándose y también entrando un poco en pánico porque es que no quiere que deje de ser dulce y decirle cosas bonitas estando solos.

—¿Pero no dices que no? —protesta Sirius.

Remus vacila.

—N-No. no. Lo hace por mí —le asegura a Ian, que se ríe, porque solo molestaba un poco a Sirius.

—No lo dejes de hacer.

—O sea que sí te gusta —le molesta Sirius.

—N-No.

—Sí que te gustaaaaa —se le acerca para picarle con un dedo o con la nariz si puede.

Remus se sonroja más y no, no le gusta... pero... no quiere que deje de ser dulce y ahí va un beso para vergüenza de Remus que no se quita igualmente. Resiste.

Uno cortito y luego se separa igual volviéndose a su desayuno, sonrojadito. Remus se queda idiotizado unos segundos.

Ian les mira a los dos y también piensa que son muy monos, mirando a Alphard de reojo.

Alphard que está enamorado de ambos, no es por nada. Le mira muy orgulloso.

—Sirius y Remus quieren pasar el día en el barco.

—Ah, esa es una buena idea.

—¿Te parece? Puedes ponerte esos pantalones cortos con los que se te ven las piernas laaaaargas...

Se ríe con eso.

—Yo no traje ropa para ir en barco... —susurra Remus terminando comer.

—No pasa nada, yo te dejo ropa.

—Gracias —le sonríe un poco—. Pantalones cortos no porque tengo piernas muy feas.

—¡Anda ya!

—Sí, son peludas.

—Ya lo sé, pero eso es muy masculino.

—¿Y te gusta? —le mira de reojo.

—Todo lo que es parte de ti me gusta.

—Dices esas cosas y... —Remus se sonroja.

—¿Te sonrojo? —sonríe.

—Y me da miedo creerte.

Parpadea dejando de sonreír.

—Aunque si te creo... igual. Solo... es que... —Le sonríe.

—¿Qué?

—Nada, siempre me da miedo todo a mi por tonto.

—Pues no seas tonto —le sonríe.

—Te quiero —Se le acerca y el le da un besito. Sirius se ríe un poco tontamente. Remus le sonríe tomándole la mano.

—Bueno, tórtolos...

Sirius se sonroja con eso.

—¿Van a bañarse o se van cochinos? —protesta un poco Alphard.

—¡Baño! ¡Baño! —Sirius se levanta llevándose a Remus de la mano.

—¡No tarden! Ugh... ¡estos niños! —se ríe

Sirius se lo lleva corriendo. Remus pues... se deja, sonrojándose con el prospecto.

Y es que... nada más sale del comedor, lo empuja contra la pared junto a la puerta y vuelve a besarle.

Remus no se lo esperaba en lo absoluto. Nadie se lo esperaba, es un desesperado... apasionado, intenta convencernos él.

Es que me lo toma de sorpresa. Ni siquiera pelea demasiado, se deja con un buen "'mmmmmm" medio gemido

Justo lo que quería. Tal como se le ha acercado, se le separa.

Es que se le va atrás con protesta. Sirius se ríe y no le deja, tira de la mano para llevarlo al baño

—Ugh! —se sonroja yendo tras él.

—¿Quéee?

—Que te quitaaaaas

—Solo un poco porque hay que ir a la bañera. Además, tú qué, que te hiciste eso solo.

—¿Hacer qué?

—¡Tocarte!

—¡Eso fue ayer! No te enojes...

—Ah. ¿Y qué harás para que te perdone?

—Pensé que ya me habías perdonado... ¿qué quieres que haga?

—Mmmm…

Remus le mira de reojo.

—En realidad sí te había perdonado —se ríe.

—Igualmente quieres que... haga algo seguro, ¿no? Algo que te guste, puedo hacerlo si quieres. ¿Quieres que te haga ahí abajo otra vez?

—Te vas a volver un experto.

—¿No te gusta la idea?

—Claro que sí, eres súper sexy cuando haces eso.

—¿T-Te parece? ¿No hago cara de que me estoy ahogando?

—No, haces cara de comer helado.

—De chocolate... —se lo piensa y sonríe—. Tú si haces cara de ahogarte...

—De haber corrido una maratón.

—Sí. Es que soy muy grande...

—Es que lo haces muy bien —se ríe.

—Habló de cuando TU lo estás haciendo, tonto —sonríe un poco porque no lo ha entendido, pero le gusta lo que ha entendido.

—Aaaah

—Aunque me alegro de que te guste... —sonríe de lado y... se humedece los labios—. Llena la tina y... quítate la ropa.

—Venga — ahí va.

Remus de cruza de brazos sin quitarse nada y le mira hacer, sonrojándose un poco.

—Mi madre no nos dejaría hacer todo esto...

—¿No? ¿Tendríamos que estar con la puerta abierta?

—Creo que mama querría que nos bañáramos separados.

—No pasa nada.

—De hecho... va a preocuparse si piensa que hacemos eso.

—¿Por?

—Va a pensar que puedo morderte... o contagiarte de alguna manera. O a asustarte y que vas a dejar de quererme.

—Le contaré que ya me has mordido, casi contagiado y asustado y aquí sigo igual.

—No te he asustado... tanto. ¡Lo siento! —tan agobiado—. ¿Sientes que sientes mejor o ves mejor en la oscuridad o algo ahora?

—No tengo ni idea —sonríe y se baja pantalones y calzoncillos si es que lleva, porque como va en pijama creo que no.

Remus le mira las piernas y... es que ¡joder! ¡¿Cómo puede verse tan bien?!

—Vamos a... establecer algunas cosas —se agacha frente a él. Sirius sonríe mirándole, con las manos sobre su asunto.

—¿Las normas básicas de etiqueta y comportamiento para salir con Remus John Lupin?

—Sí. De hecho, sí —se le acerca las y le toma de las muñecas.

—¿Y cuáles son esas? Quizás hay alguna que no he roto todavía —se humedece los labios incomodito pero no opone resistencia.

—Tienes que hacer tus tareas.

—Esa la he roto definitivamente.

—No siendo mi novio. Tanto...

—Si pensar eso te hace sentir mejor...

—Bueno. Tienes que intentarlo mejor —lamidita.

Aspira aire con los dientes cerrados y se agarra de la pared o de la cortina, no lo sé

—Tienes que ser bueno con Lily... —Le mete a su boca.

—A-Ah! —protesta un poco echando la cabeza atrás y cerrando los ojos—. Y-yo soy... bueno con ella. E-Ella es la que…

—Solo di que sí... —susurra bueno, sacándola

—¡Pero es que es injusto!

—No lo es. Se bueno con ella que es mi mejor amiga... y con McGonagall.

—No puedo creer que este sea el momento en que quieres discutir esto... ya no he vuelto a perseguirla como perro para asustarla, pero es que no puedo evitarlo, es instintivo —mira que mal mientes a pesar de tu sonrisa de chico fatal. Se refiere a Minerva con eso, cuando ella es un gato. ¿¡LA PERSIGUE SIENDO GATO?! ¡Joder! ¡Deja de ligar con Minerva!—. ¿Estás celoso porque James la quiere más que a ti?

—¡No puedes perseguir a McGonagall! —protesta Remus dándole otra lamidita.

—¡Uuh! ¿P-Por qué no? ¡Solo es para asustarla!

—¡Porque ella es buena!

—Solo juego, ni sabe que soy yo—asegura con la respiración un poco agitada, pasándose una mano por el pelo. Solo faltaría que lo supiera, querido.

—¡Pero yo sí! Y... seguro... mmm

—¿Qué?

—¡Te tiene miedo y por eso se enfada!

—No conmigo, no sabe que soy yo —pero sí que lo tiene y lo sabes. Eres el bloody colmo, Sirius Black. Además debes ser el, maldita sea, bloody perro más inteligente que ha visto nunca.

—¿Qué harías si la atraparas?

—No puedo atraparla... Es una tramposa, una vez estuve a punto y se convirtió en humana... y claro tuve yo que salir corriendo.

—¿¡Qué tanto haces eso?!

—No tanto... solo cuando la veo convertirse y sé que ella no me ha visto estar por ahí —sonríe tan travieso—. ¡De hecho esto empezó por su culpa! No me eches la bronca. ¡Creíamos que quería cazar a Peter!

—¡Ella no caza ratones! —lamida igual.

—Waaah! —casi se cae con esta porque no se la esperaba para nada.

—Pero tú eres mucho más guapo y divertido...

—¿Q-Qué?

Otra lamida y sonríe.

—Y yo te gusto más que ella.

Ahora si le saca un gemido. Remus... a él no le gusta. En serio. La ve como... su mamá. Pero una que no está loca. Bueno, su mamá no, porque sí podría coquetear con ella. Pero en serio, no.

Otro movimiento con la boca... aunque para otra vez.

—Verdad? Y-Y más que RoseMary...

—Uf... —le pone la mano en la nuca. Para obligarlo un poco a seguir y callarse, el desesperado.

Lo calla y hace que siga, pero frunce un poco el ceño, pensando. Sirius empieza a respirar como si viniera de correr porque ya no falta mucho.

Se separa de golpe empujándole un poco. Se deja, claro, aunque aún no era del todo.

—¿N-No?

—¿Q-Qué? —no sabe de qué hablas, ahí va a intentar seguir con la mano.

—¡No! —le detiene de las muñecas, frunciendo el ceño.

—¿¡Qué haces!? —protesta.

—¿Verdad que sí?

—¡¿Que sí qué?!

—¡Te gusto más! —es que los ojos de CACHORRO.

—¿Que quién? ¿Puedes no hacerme pensar en nadie más mientras me haces una mamada? —protesta, poca sangre en el cerebro.

Traga saliva... y sin dejar de mirarle s los ojos ahí va... len... ta... men... te

Le mira también.

Abre la boca... y... ahí le tienes otra vez. Lento. Lento.

Por lo menos sigue con ello, se relaja un poco y... no tarda en darse cuenta que esto no es lo bastante rápido.

Remus sigue moviéndose lento como comiendo un polo con COMPLETO cuidado. Ahora te esperas.

Sirius se desespera aún más, moviendo él la cadera e intentando empujarle de la nuca con la mano

—Mmm! —protesta un poquito. Le empuja para conseguir no ahogarse... de milagro no le muerde.

Ahora sí que acaba.

—Ughhhh, eres... —tose.

¡Pero fuera!

Igual tose, si le acaba de picar la garganta con ¡ESO! Además le ha batido la cara.

Palmaditas a la espalda y toma un poco de papel para limpiarle, con cuidado.

Remus se deja hacer, cerrando los ojos y tosiendo un poquito más.

—¿Estás bien?

Asiente sin abrir los ojos y la verdad, sin querer hacerlo.

—¿Qué ha pasado?

—Me has picado la garganta por histérico —explica, no especialmente con reclamo, solo de manera informativa.

—¡Oh! ¡Lo siento! —se ríe un poco.

Le mira de reojo un segundo y se levanta del suelo arrepentido de haberle preguntado un rato atrás lo de gustarle más.

—Anda, ¿qué pasa? —le abraza y le sonríe, acariciándole un poco la cara porque no sonríe.

Se sonroja un poco más porque ya de por sí esta actividad le sonroja.

—Nada —asegura tras un suspirito y mejor le abraza suavecito, recargando la barbilla su hombro—. Báñate si quieres y luego me baño yo.

—No, venga, metete conmigo —tan tranquilo, porque no se ha enterado de qué ha pasado y él ha dicho que no pasa nada.

El mundo fácil de Sirius. Y es que... ugh. ¿Por qué había de preguntarle eso para no tener respuesta y... al final quedarse pensando que seguramente le gustaban más los demás? Por tonto. El secreto de estar con Sirius era no compararse con los otros nunca. Ni averiguar nada.

De hecho, si le preguntas otra vez te dirá y te dirá sinceramente.

Ya, ya... y sería lo mejor, ¿verdad? Pues no es lo que va a hacer. Porque Remus a ratos es un sufridor silencioso.

—Bueno, voy a quitarme la ropa... y eso.

Le mira de reojo y sonríe. Creo que ya está dentro del agua chapoteando, no sé cómo.

Remus le da la espalda y se quita el pijama aún pensando y haciendo todo un pequeño drama mental.

Sirius le silba porque... ¿por qué no?

Cuando se mete a la tina ya creo que no está ni empalmado. Aunque, si que está sonrojadito con el silbido porque Sirius...

Se acerca y le tiende las manos para ayudarle a entrar, sonriendo.

Y es que es tan... así sonriente y sincerote... Que le relaja un poco solo con su actitud.

Exactamente, le hace espacio e intenta abrazarle también. Se le acurruca encima.

Sonríe y vuelve a notar que él no lo hace, inclina la cabeza. Deja que le abrace haciéndose bolita contra él.

—¿Seguro que estás bien?

Asiente y... es que no parece. Le hace unos dibujitos en el pecho con el dedo índice.

—Lo siento...

—¿Qué sientes?

Se taaarda en contestar.

—Haberte hablado de alguien más mientras hacía... eso.

—¡Ah! No pasa nada, pero es que prefiero pensar en ti mientras lo haces —le acaricia el pelo, echándole agua por la espalda.

—No debería preguntarte nunca sea de nadie más.

—¿Preguntarme?

—Es tonto y vas a decirme solo lo que quiero oír —le abraza un poquito.

—¿Eh?

—No me digas nunca solo lo que quiero oír...

—Está bien, pero entonces cree en lo que te diga.

—No voy a preguntarte eso más —Asiente y le mira. Sirius le sonríe

Remus se le esconde en el cuello porque eso quiere decir que no le gusta más que ellos.

—¿Aja?

—Está bien, no pasa nada. Mejor así que seas sincero.

—¿Eh? Pero si no me has preguntado.

—Sí que lo hice.

—Claro que no —se ríe y le da un besito donde pueda.

—Sí, ¡si lo hice hace rato!

—Naaah

—Que siiií, solo dices que no para no tener que respondeeeer.

—Pregúntame otra vez a ver.

—Nooo... —se esconde.

—Andaaaaa

—¿Y vas a contestar sinceramente? —susurra.

—Seh

—No sé si quiero preguntarte —sí quieres ¡no te hagas!

—¿Por?

—Porque has dicho que no vas a decirme lo que quiero oír.

—Pero sí la verdad.

Remus traga saliva y toma aire profundamente.

—¿Te... gusto más que McGonagall?

—¿Qué? —arruga la nariz—. ¿Crees que ella me gusta siquiera? ¡Es... es una profe!

Remus de sonroja.

—Venga, hacemos muchas bromas pero... ¡ugh!

Tres veces más sonrojo porque...ejem... a él sí que le gusta.

—O sea, seguramente, de todas nuestras profes... Aunque bueno, Sprout tiene unas tetas... y Sinistra mejor culo. Aunque a ella es a la que más fácil te imaginas con un traje de cuero minúsculo —muere de risa.

—¿A-A-A... Minnie?

—Claro y un látigo. ¿No?

La boca de Remus, gracias por darle material para las fantasías.

—¡E-Ella no haría eso nunca! A-Aunque... sería interesante... que a-alguien se atreviera a trasnfigurarle la ropa así.

—¿En serio? ¿Ahora quieres verla de cuero?

Remus agita la cabeza para sacarse la idea.

—RoseMary también te gusta...

—Bueno, ella es... otro asunto.

—Claro... como ella te hace cositas y te toquetea. ¿Cómo le caería a tu madre?

—Bueno... es un chica y aunque es Huff, es sangre pura.

Remus hace un gesto con la boca.

—Entonces a ella si le habla... ¿y a tu tío Alphard?

—Ella no ha venido a mi casa nunca... ni va a venir.

—¿Y a ti te gusto yo más que ella? —Remus le mira a los ojos.

—A no ser que la lleve Regulín porque me han dicho que... ¿eh?

—¿Tu hermano? —pregunta Remus a la vez, parpadeando

Es que Sirius contiene el aliento... porque ESTE es el momento. Siempre llega este maldito momento súper delicado cuando sale con... por lo visto, cualquiera que no sea ella. Incluso Remus. En el que tiene que convencer a una persona obviamente menos atractiva físicamente que Rose... que él no, no está intentando ponerla celosa, no, no la prefiere a ella con sus tetas grandes como su cabeza y sus neurosis histéricas y desde luego DESDE LUEGO prefiere a una persona equilibrada que le hace reír y pasar buenos ratos, con quien puede ser él mismo sin estar todo el rato pendiente de quien tiene que verlos y quien no y porque y a quien odian y a quien no y a quienes van a dar celos y a quienes no.

Y aunque Rose tiene cosas buenas y le gusta, le gusta mucho porque Sirius Black tiene ojos en la cara y no es de piedra no es... no es la clase de persona que enamora a Sirius Black.

No sería la primera vez que lo echa TODO A PERDER tras este punto. Se humedece los labios con el corazón acelerado.

Remus le sigue mirando y es que... era estúpido y no debería estar haciendo esto. No llevaban juntos ni una semana y ya estaba no queriendo volver y teniendo miedos tontos y haciéndole pensar en otras personas. Le hace un cariñito en el pecho otra vez.

—Lo siento...

—S-Sí, sí me gustas más que ella —vacila porque está nervioso.

Remus inclina la cabeza porque esperaba que le dijera la verdad... que no es tan atractivo como ella ni tan socialmente genial estar con él pero que él le hace más feliz. Le recarga la cabeza encima y sonríe un poquito.

Sirius le mira aun nervioso, sujetándole con la mano en la espalda por si acaso decide irse.

—A mí me quieres más que a ella, estoy SEGURO —susurra después de un poquito.

—Claro que te quiero muchísimo más.

—Y creo que ella físicamente te... gusta mucho y... —toma aire dándose cuenta de algo—. Creo que no me importa.

—¿No? ¿De verdad? —levanta las cejas, sorprendido. Remus de humedece los labios.

—Te pregunté porque quería que me dijeras que sí, que te gusto más... pero en cuanto lo has dicho he pensado que en parte es verdad y en parte... no. Y... se me ha quitado el miedo.

Sirius le abraza más fuerte.

—A todo mucho le gusta RoseMary un montón... incluso yo a veces le veo los pechos y pienso lo que se sentirá tocarlos... y tú... bueno a ti sí que te gustan las ch... —se detiene pensando en otra cosa—. Espera...

Sirius le mira.

—¿Hay algún otro chico que te guste? No sé... como Robert Graystone o... —otro de los chicos súper guapos de la escuela.

—¿Te gusta Bobby el pedorro? —mira que de repente frunce el ceño. Se acaba de convertir el pedorro, nunca antes nadie ha sabido porque es un pedorro.

—¿A mí? —se sonroja un poco porque si que le parece guapo pero...— ¡Habló de ti!

—¡Si me lo preguntas es porque a ti si te gusta!

—¡Es el otro guapo de la escuela! Seguro a ti te gusta y SEGURO hasta homosexual lo puedes hacer.

—¿Qué? Claro que no, si es un imbécil y no sé cómo puede gustarte a ti.

—¡No me gusta! Solo me estoy preguntando porque es absurdo pensar que te gustan las chicas y yo... seguro ni lo has pensado.

—¿Por qué es absurdo?

—Piensa en ello. Piensa en besar a algún otro chico.

—¿Por qué?

—Porque... no sé, porque seguro te gustaría. No puedes ser normal y solo raro por mí.

—¿Sabes? La verdad, prefiero no perder el tiempo en hacer eso, cuando puedo emplearlo en hacer esto —ahí va la mano de Sirius a buscar por ahí abajo de Remus.

El SALTO. Va a hacer OLAS en la tina.

—Ahh!

Sirius se ríe. Vale, a él ya se le ha olvidado el problema... ¿había uno?

Y ahí va otra vez

—¡No me di-distraigas!

—Aun puedes contarme las normas para salir con Remus Lupin —no para.

—Ehm... normas. No... sé —se humedece los labios—. No llamarme pastelito e-en publicó.

—¿Pero sí en privado, pastelito? —susurra. Aprieta los ojos y es que le gusta que haga eso con la mano.

—Sin burla, si...

Se ríe.

—Y... tienes que... no puedes hacer bromas raras.

—¿Cómo cuáles? —ahí sigue, desde luego, intentando desconcentrarle

—C-Como... cosas sexuales.

—Mejor pon un ejemplo —baja un poco el ritmo

—¿U-Un ejemplo?

—Sí —le acaricia solo con un dedo, mucho más lento.

—Ahhh... cielos...

—Aja...?

—Me gusta... ugh... ejemplos.

—¿Qué es lo que te gusta?

—Todo... todo lo qué haces.

—¿Te atreves a probar algo?

—Sí —contigo, sí. Sin pensarlo.

Se humedece los labios y quita la mano mirándole a los ojos.

—¿Qué haces? —Remus traga saliva.

—Avísame si te duele o es raro o no te gusta, ¿vale? —la lleva hacia el culo a buscar el agujero con el dedo.

—Oh... ¡Oh! —levanta las cejas.

—Sh, shhh —sonríe—. Calma, pararé si te duele... relájate.

—N-No es raro pa-para ti.

—Sí, pero estas cosas siempre son raras al principio... —intenta ir lento acariciándole para no meter el dedo dentro de golpe.

—E-Es... raro. No... sé —se mueve un poco—. Sigue.

Ahí va, se mueve un poco para llegar mejor y menos mal que lleva las uñas cortas. Remus aprieta un poco los ojos y abre las piernas, flotando un poco.

—E-Es raro... p-pero...

Intenta hacerlo entrar más, como hace cuando le mete el dedo a RoseMary. O sea de verdad es un mal momento para hablar de RoseMary.

Seguramente consigue que entre bastante más hasta que Remus se asuste y se lo aprisione un poco ahí.

No se lo dice, desde luego.

—Cariño, ¿estás bien? si no te relajas no puedo...

—E-Es... s-solo... —aprieta los ojos y respira.

—¿Paro?

—No.

Así que ahí sigue lo mejor que puede. En algún punto consigue un gemido de Remus.

Así que se detiene un instante intentando volver a hacer el movimiento que sea que ha hecho que ha logrado eso.

—Q-Que... h-has... e-eso... r-raro.

—No sé cómo...

—Ah... Se ha sentido... uff...

—¿Cómo? —sigue insistiendo.

—Raro como... ughhhhh! Ahí.

Levanta las cejas quedándose congelado y piensa que eso es como el clítoris, así que ahí va a jugar con ello.

Y es que es raro y nada que Remus haya sentido antes. A la vez tremendamente agradable.

Va a seguir hasta que le diga que pare o hasta que se corra, lo que pase primero.

Creo que va a pedirle que pare sin quererlo y va a ir él solo a meneársela tan feliz.

Y va a hacerlo, claro, sin protestar porque... bueno, vio esto ayer en la película y pensó... pero quizás no... Aunque la forma en que gemía.

Y sí que gemía con gustito, ayudado con su movimiento de mano, claro está. Termina por... terminar y hacer un desastre en la tina

—Bleeeh podrías haber hecho eso fueraaaa —protesta riéndose.

—¡Lo siento!

—¡Ah! ¡Todo asqueroso, vamos a tener que cambiar el agua!

—Si... sí. Pero... perdona...

Y ahí va a hacerlo.

—E-Eso ha sido... raro. ¡Lávate las manos!

—Pero te ha gustado, lo he visto —igual lo hace y luego le echa agua.

—Me ha... me... ha gustado un poco pero... ¡Ugh! ¡Voy a hacértelo a ti!

—Noooo! —muere de risa intentando escapar.

—¡Por qué nooo!

—¡Porque noooo! —creo que hasta sale de la bañera de un salto

—¡Pero qué tiene de malo! ¡No parecías tan preocupado!

Sonríe, no tiene nada de malo, solo está jugando y quiere que lo persigas.

Frunce el ceño, hace una mueca y ahí va a levantarse de la tina, no crean que no.

Sí, ese momento en el que desearías que estuviera aquí James Potter.

Van a MOJARLO todo y a ver si no resbalan y caen.

Además es que Sirius se ríe y SALE DEL BAÑO cero preocupado en ir desnudo

James iría tras él sin preocuparse, pero Remus toma una toalla y se la pone en la cintura.

Aaaah! Que tramposo! Se la va a quitar.

Y ahí va corriendo tras él, lejos... Pero ahí va.

—Ven acaaaaa!

Y ahí va él a intentar quitársela de un tirón ahora.

¿Quién está persiguiendo a quién?

Pues había empezado con Remus a Sirius pero...

¡Por eso protesta! Remus levanta las cejas al notar que de alguna manera ahora le persigue

Sirius.

Además, que no te saque a la calle así desnudo, que él se convierte en perro y solucionado pero tú...

Noooo! No! De verdad!

Pues...

Aunque no hay nada por ahí, así que es posible que si salgan así.

Bueno, deben estar Alphard e Ian por ahí.

¿Y sabes? Alphard considera que es buena idea. De hecho es probable que les haga con magia ir hacia el barco y en cuanto se suban, zarpen.