¿Y sabes? Alphard considera que es buena idea. De hecho es probable que les haga con magia ir hacia el barco y en cuanto se suban, zarpen.

¿Así? ¿Desnudos y sin lavarse bien?

Pues es que si no, no van a venir nunca. Lo peor para ellos es que no traen varita... así que pasaran el día como muggles.

Sirius se encargará de compartir la de su tío.

No, que va... ¡fuera de aquí! ¡A remar como esclavo! Y como les vean van a detenerles las autoridades muggles, dos hombres con dos niños desnudos como entretenimiento.

Vaaaale, ¡vale! Igual se va a lavarse el pelo en la ducha del barco ¡porque no va a ir Sirius Black con el pelo hecho un desastre! Si es patrimonio de la humanidad de la Unesco

(Y se la va a robar para secárselo, si hace falta)

Remus dice que no pasa nada, que venga acá y él se lo peina. De hecho, textualmente...

—Ven, te lo peino yo... y te lo seco.

—Vaaaaaaale —ahí va.

—Le he pedido a Ian un peine mientras —se está tapando igual con una toalla amarrada en la cintura —siéntate en el suelo aquí.

Se sienta y le da un beso rápido. Remus le sonríe un poco mirando al agua porque le ha sentado en la punta del barco.

—No chillones si te jalo...

—¡No me jales! —se le apoya encima

—Quizás te arranque un mechón —advierte aunque le mete el peine y empieza a peinarle con mucho cuidado y la verdad, con mano bastante más experta de lo que parecería.

—¡Pobre de ti!

—Que va... —sonríe porque mira que oscuro y bonito tiene el pelo.

—Vamos, que te lanzo al mar, ¿eh? —se te ve con predisposición, desde luego...

—Al mar... mmm... Si me tiras al mar vendrás tú conmigo —le asegura acariciándole el pelo con suavidad con una toalla para secárselo.

—Que va, que va.

—Mira qué bonito se te ve... y lo tienes más suave que de costumbre —sí, con shampoo muggle normal. Debe ser que Remus hoy está enamorado.

—Mmm... Podría quedarme dormido mientras haces esto.

—Mi madre solía dormirse...

—¿Le haces esto a tu madre?

—A-A veces... no tanto... —Remus se sonroja.

—Jo, qué anticlimático —igual se ríe.

—E-Es decir. A-A veces... hablábamos y... —empieza a contarle y luego se detiene. Se sonroja más—. ¿Te refieres a que no tiene nada que ver con ser sexy?

—¿De qué hablabais?

—Antes de ir a Hogwarts de... mi y de ella y... contábamos chistes y cosas tontas. Era muy divertido.

—¿Y ya no lo haces?

—Sí, sí lo hago... solo que ahora es diferente. Ahora me pregunta de ustedes y de la escuela y de las cosas de magia que aprendemos... es... —vacila pensando en ella y sonriendo un poco más. Y es que la realidad, es que entre su madre y su padre fueron prácticamente sus únicos amigos de la infancia—. Es muy divertido, un buen momento para hablar.

—¿Y le cuentas de mí y de lo guapo que soy? —está medio adormilado, no es burla.

—No así, pero sí... ella sabe todo. Casi todo.

—¿Le enseñas a hacer magia? Siempre he pensado que los muggles que saben, como tu mamá, debe sentir un poco de envidia.

—Nah, no puede. Sostener la varita es como si sostuviera una rama de árbol —se ríe—. Papa hace todo lo que requiere magia y ella... Hay cosas para las que le gustaría y otras que no... Como cocinar.

—Pero hay días que... venga, hasta a nosotros nos da palo y preferimos que lo haga un elfo doméstico.

Remus se ríe.

—A ella no le da... le gusta. Y cocina muy bien y... es divertida y suave. Siempre está intentando hacerme reír... y lo logra.

—Complejo de Edipo... —se burla ahora sí, tosiendo.

—¡No! ¡Ugh! Solo es mi madre y es... ¡buena conmigo! ¡Ugh, cállate! No debería contarte estas cosas.

Sirius se ríiiie.

—¿Tú no hacías cosas con tu madre así? ¿O con tu padre?

—Nah, son insoportables.

—Pero ¿ni de... pequeño? ¿Nunca? —es que no se lo puede creer—. Hasta James y Peter hablan de sus padres, no puede ser que tú no... ¡Nunca!

—Que va, ya les has visto. ¿Tú crees que se puede tener un momento madre hijo con esa loca? Debería tener un corazón primero.

Remus le da un beso en la cabeza.

—No me imagino una vida sin mis padres... —le abraza del cuello.

—Bah, no es para tanto —o sea, míralo, está navegando con su tío como hacen siempre y su padre también debía llevarle a hacer cosas de niños ricos. Al club de caballeros y al hipódromo y cosas así.

Cada si, su padre debe haberlo hecho mil veces... porque de hecho, muy secretamente, Sirius ES el consentido de su padre.

—Bueno... como sea creciste muy bien y divertido y feliz.

—Sano y súper guapo y sexy —añade.

—Eso... un poco también.

Sirius se ríe.

—¡No demasiado!

—Claro que sí.

—Lo que es más es guapo y sexy por dentro —Remus se ríe.

—¿Por dentro? Nah.

—¡Siii! Dulce y divertido. Imagina que tan genial eres que incluso eres más guapo que por fuera —cielos, Remus...

—¿Y tú? —se sonroja un poco con eso.

—¿Yo? ¿Yo qué?

—¿Eres más guapo por dentro o por fuera?

—Yo soy un problema... pero supongo que si tuviéramos que elegir... Diría que por dentro. Por fuera no dejo de ser el tonto hombre lobo —Arruga la nariz.

—Pues yo diría por fuera.

—¿Así de feo te parezco por dentro?

—Sí, cuando no te valoras o hasta te autodesprecias.

—Al lobo.

—A ti.

—Bueno, a mí porque yo soy el lobo... —suspira y le pasa una mano por el pelo echándoselo hacia atrás—. De hecho hoy hasta se me había olvidado ya que lo soy...

—Pues es que...

Remus le sonríe y lo mira de reojo.

—Eres siempre bueno conmigo.

—Te quiero más de lo que te quieres tú.

Remus se sonroja un poco.

—Es... verdad que lo haces —aprieta los ojos.

—¡Ehh! ¡Dejen ya de hacer drama y pónganse a pescar que si no, no comen! —grita Alphard desde el timón del barco.

—Aaaaanda, atrae los peces y ya —protesta Sirius sonriendo.

—Nonono... ¡como muggles he dicho!

—Pero perooooo…

—Pero nada... aprovecha que tienes un novio medio muggle que seguro sabe hacerlo.

Sirius se sonroja con lo del novio. Remus mira a Alphard de reojo y se sonroja porque lleva como un siglo acariciándole la cabeza y moviéndole el pelo de un lado a otro...

—Se le da mejor cazar, de hecho.

—Ah ¿sí? ¿Cazar qué? Blacks?

Se ríe y asiente un poco, sonrojadito.

—Ve con cuidado, a ver si serás el siguiente.

—Yo ya estoy más que cazado —Alphard se ríe.

—Eh! Eh! EH! —protesta Ian también riendo.

—Aunque podría cambiar por un modelo más bueno... —Alphard le cierra un ojo a Ian.

—¿Qué modelo más bueno va a ser si también está ocupado?

Alphard se ríe y estira las manos hacia Ian, abrazándole.

—No, no... era broma, era broma.

Ian se ríe, dejándose.

—Yo lo que cazo son problemas —asegura Remus en broma.

—En otras palabras... Blacks.

—Entre otras cosas...

Más risas, Sirius vuelve con las cañas.

—Pescar es como... la actividad más sosa del universo. Al aburrido de a tu padre le gustaría —explica Alphard.

—Claro que le gusta, es como la actividad perfecta para que mi madre no venga.

—Y para no mover ni un dedo... que es su pasatiempo perfecto.

Sirius se ríe y asiente. Alphard se ríe también, saca su varita y hace un movimiento haciendo que un pez pique de manera inmediata.

—Ja! Voy ganando.

—¡Eso es injusto! —ahí va a saltarle encima a quitarle la varita.

—¡No tiene nada de injusto! —no le deja. De hecho le detiene con magia antes de que pueda llegar a él. Sonríe malevolamente.

—¿No les enseñan a hacer magia sin varita en Gryffindor? —ha hecho el mismo hechizo que hace para separar a la gente de los besos, pero para separarle de el mismo.

—Sí, pero no te voy a mostrar.

—No te creo.

—No importa —Es que además mira a Remus porque el único hechizo que sabe hacer sin varita...

—Ja... seguro no sabes hacer ninguno —le despeina un poco con magia, tan feliz y latoso. El bully...

Remus que por un momento piensa que... ¡debería contárselo! Sirius intenta sostenerse el pelo en su sitio frunciendo el ceño.

Alphard se ríe más y empeora a cantidad de aire para revolverle la cabeza aún más. Sirius se agarra con las dos manos y aprieta los ojos para no hacerlo.

—¿Veees como no sabeeees? —le pica Alphard parando cinco segundos...

Mira que le cuesta, ¿eh? Pero toma aire profundamente porque callarle la boca implica que tenga que explicar por qué y eso es explicar que Remus... ¡Aunque James se lo enseñó a Evans!

Va oooooooooooooooooooooootra vez el aire con el doble de fuerza. Alphard MUERE de risa.

Ugh! Es que mira que le molesta y podría callarle de un buen golpe!

—Qué fuerte está el aire hoy, ¿no?

Remus frunce el ceño y... se le pone delante a Sirius le toma de los hombros.

—No me importa, ¡me volverá a peinar!

—Ugh.. Remus! —protesta Alphard echándole igual aire a él a ver si le cae un poco a Sirius igual.

—¡Todas las veces que sea necesario! ¡NO se meta con su pelo! ¡Es PERFECTO!

Sirius sonríe.

—Cie-los... ¡Eso no vale! ¡Le estoy molestando!

—Exacto —Sirius le saca la lengua por encima del hombro de Remus. Alphard le despeina en cuanto se asoma, así que se esconde de nuevo.

—Bueno, bueno, bueno... pues habrá que encontrar la manera de molestar a Remus entonces —Alphard se rasca la barbilla—. ¿Tú si sabes hacer magia sin varita?

—¡Pobre de ti!

—Ah, ahora no puedo molestar a Remus... —Alphard sonríe otra vez malévolamente—. ¿Qué vas a hacerme si lo molesto?

—No quieres ni intentarlo.

—Hmm... Vamos a ver... —Alphard se levanta—. Cierra los ojos, Remus y toma aire, que quizás sea tu último respiro...

Es Sirius quien se pone delante ahora. Alphard se ríe.

—Son tan monos... —asegura sin burla.

—Todos los Slytherin sois igual de malos.

—Qué va, ¡si solo estoy jugando! —sonríe un poco—. Me alegra mucho que estés aquí.

—¿Qué haces si te enseño un hechizo sin varita que tú no puedes hacer? —Sirius propone y desfrunce bastante el ceño. Alphard levanta una ceja y sonríe de lado.

—Mmmm... depende del hechizo.

—¿Eh?

—Bueno, si me enseñas un hechizo sin varita que yo no puedo hacer y te echas un pedo azul, pues... voy a decirte que qué asco.

—¡No! Una cosa impresionante... Me compartes la varita hasta que volvamos.

—Mmm... ¿y yo decido si es o no impresionante? —pregunta mientras Remus se gira a Sirius y se humedece los labios. Sirius mira a Remus de reojo y se sonroja.

—No, da igual...

—¡No da igual! Ahora quiero saber. Venga, impresióname.

Remus le pone una mano en la espalda y es que... es el momento perfecto para que le cuente a su tío que parece tan absurdamente genial.

—Deberías contarle...

—No, es tonto y... no pasa nada.

—No, no es tonto... es genial y súper impresionante —insiste Remus—. James le contó además a Lily...

—Me refiero a que es tonto contarle, no pasa nada.

—¡Cuéntame! ¡Quiero saberlo! —Alphard mete la cabeza casi entre los dos.

Sirius le mira. Ian les observa desde el timón tomándose una cerveza.

—¡Por favoooor! ¡Quiero saber algo que Remus dice que es genial! Venga ya, ¿por qué no quieres contarme?

—Ni una sola pregunta —le advierte.

—Vale, vale, lo que quieras —no le creas, te va a preguntar igual.

Sirius sonríe y mira a Remus otra vez, que le sonríe un poco también, nervioso, pero asiente igualmente esperando que lo haga.

Se separa de ambos y... ahí está, el enorme perro negro moviendo la cola.

Es que la cara... de Alphard. Da un paso atrás. Parpadea. Da otro paso atrás. Manos a la cabeza.

—Por Phineas Black!

Sirius se acerca dando unos saltitos y moviendo la cola, apoyándole una pata en la pierna con clara intención de subírsele encima a lamerle la cara.

Es que se echa más atrás y otro paso que hasta se cae de culo.

—¿¡E-Eres... S-Sirius?!

Se acerca y le lame la cara asintiendo con la cabeza.

—Eres un animago! —suelta empezando a reírse.

Se queda sentado en el suelo y vuelve a ser humano.

—¡Eres un animago! ¡Sirius! —está medio transparente, con media sonrisa, completamente incrédulo.

—¿L-Lo soy? ¿Eso es lo que hace ese hechizo? —muere de risa. Alphard se ríe.

—Cuando... ¿¡cómo?! WOW! ¡Ian! ¡IAN! ¡Ven a ver esto!

—Lo he visto —está bastante sin habla ahí atrás.

—¡Ven a verlo de más cerca! ¡ES GENIALLLL! Vuelve a hacerlo, ¡venga! ¡VUELVE!

Ahí va Ian y ahí está el perro otra vez.

—Eres tan... ¡eres tan lindo! ¡MIRALO! ¡Y enorme! —se levanta y es que está completamente... dando saltos y chillidos. Papá orgulloso.

Ahí va Sirius otra vez a saltarle encima moviendo la cola porque quiere que lo acaricie. Y a eso va, a acariciarle las orejas y el lomo.

—Si de verdad, DE VERDAD pareces un perro. ¡Uno de verdad! ¡Esto es magia súper avanzada Ian! Yo no puedo hacerla. Ven, Ian, ¡mira! ¡TOCALO!

—Es en serio lo de convertir a la gente en... animales —Ian está un poco asustado, la verdad.

—¡Es complicado! Transfiguraciones avanzadas, Uy... ¡El viejo Dumbledore debe estar FASCINADO contigo!

Sirius asiente con la cabeza.

—Ven, ven... Ian... que no te hace nada —Alphard va hasta él y tira.

Ian se acerca nervioso y Sirius le lame la mano.

—¿Veees? Es un perro... ¡y uno monísimo! ¡Remus! ¿Tú también sabes?

Sirius de vuelve humano otra vez para ayudar en eso.

—Ehh... —Remus vacila—. No. Y-yo no soy tan bueno en transfiguraciones.

—Él estaba estudiando el temario que sí que entraba para el curso y no para hacer travesuras cuando aprendimos a hacer esto.

—Oh... No te creo. ¿¡No eras tú el prefecto!? Bff... Ni haciéndote animago es que te hicieron pre... ¡Oh! ¡Pero esto no es una travesura! ¡Es genial!

—Nadie. ¡NADIE debe saberlo! ¡McGonagall no lo sabe! Solo lo sabe Dumbledore.

—Ohh! —levanta las cejas—. ¿Por? ¿No hay como... algo en el ministerio?

—Exacto. No estoy registrado. Es un secreto.

—Eso explica que tu madre no lo presuma a todo el mundo... ¿Por qué no te registras? McGonagall sabe hacerlo... la recuerdo haciéndolo el primer día nada más llegar —se gira con Ian—. Imagina, llegabas a la escuela y lo primero, un gato que te miraba atentamente. A la primera travesura... PUM! Era la profesora estricta.

Ian levanta las cejas con eso.

—Porque no, es un secreto, tío, en serio. Prefiero no hacerlo. ¡Has prometido no hacer preguntas!

Alphard que ya le conoce la cara a Ian se le acerca y le hace un cariño en la mejilla con afán de consolarle y tranquilizarle, abrazándole un poco.

—Sí, ya sé que McGonagall puede hacerlo, ya la he perseguido más de una vez ladrándole.

—Así no se lo puedo presumir a todo mundo... ¡SIRIUS es un bloody PERRO hermoso! ¡El animago más joven!

Ian se siente un poco mejor, es que... es como demasiado para él normalmente, necesita ir poco a poco.

—No soy el más joven —se ríe—. Lo es Peter.

—¡¿Peter también?!

Remus se sonroja un poco porque... todos lo hacen y él es el tonto que no sabe hacerlo porque él sabe hacer algo más desagradable. Se pregunta qué pensaría Alphard de él... e Ian. Seguramente Ian querría volver y bajarse del barco, nada más ver cómo estaba reaccionando con Sirius haciéndose perro.

—Y James, ¡pero es un secreto!

—¡Ohh! ¡Todos saben! ¿Y tú nunca lo has intentado? —Alphard se gira a mirar a Remus.

—No, él no... pero no pasa nada porque alguien tenía que sacrificarse por el grupo y ayudarnos mientras nosotros aprendíamos y no lo hubiéramos logrado, en realidad es todo gracias a él.

—Hmm... pero pobre Remus.

—Es que su patronus es un pez y le daba miedo convertirse en uno y morir ahogado por estar fuera del agua. Sería bastante tonto ser un animago pez.

Alphard parpadea.

—Nunca he visto a alguien cuyo patronus sea pez.

—De todos modos es un patronus muy bonito —se encoge de hombros.

—Debe serlo... y en realidad... bueno, es una buena razón para nunca intentar ser animago —valora sonriendo un poco.

Remus es que solo se mira los pies aun pensando que es un poco feo tener que inventarse toooooda esa historia con la gente. Porque si de verdad supieran lo que es, dejaría todo de ser tan genial. Sirius le mira un poco preocupado y es que no sabe qué decir, en realidad.

—Es magia muy avanzada, a mí me impresiona mucho que lo sepan hacer —susurra y es que repentinamente vuelve a pensar en ayer y en los otros hombres lobo. Se humedece los labios y mira a Alphard.

—La verdad es que da bastante miedo —asegura Ian.

—Mi madre también se asustaba al principio... —Remus mira a Ian—. Con las cosas mágicas.

—Es que vosotros estáis acostumbrados y no os hacéis a la idea de lo que esto representa.

Alphard le aprieta un poco más contra si y le da un beso en la mejilla.

—No hay muchos magos que lo sepan hacer. De hecho el mismo Dumbledore me parece que no sabe.

—No, no sabe —asegura Sirius.

—¿Dumbledore... el que es como Gandalf? —pregubta Ian. Alphard sonríe.

—Estoy seguro de que Gandalf está basado en Albus Dumbledore... Quizás Talken o como se llame tuvo una pareja mágica, como tu... y le conoció. Ya te lo he dicho muchas veces —asegura Alphard—. Dicen que es el mago más poderoso que hay... es un tipo raro. Como Gandalf.

—Me parece que la mágia de Gandalf es muy distinta a la vuestra.

—No lo es... la magia de Gandalf es fantasía.

Ian suspira, porque le gusta mucho el señor de los anillos y... aunque Alphard se muere de la risa cada vez que lee algún trozo con "las cosas que se le ocurrían a ese hombre" bueno...

—¿Por qué siempre pienso que la magia de Gandalf te impresiona más que la mía?

—¡Desde luego que no es eso!

—Pues... pareciera gustarte más...

—Anda ya, ¡es un personaje de un libro!

—Pero siempre pareces desear que yo hiciera magia así como él y no como yo —le mira de reojo, aun abrazándole.

—Daría menos miedo, parece que podáis hacerlo todo.

—No tengas miedo, no podemos hacerlo todo. Ni todos —Alphard le aprieta contra sí.

Ian suspira un poco y sonríe. Alphard no le suelta mirando a Sirius de reojo y es que... siempre tiene bastante temor, quizás subconscientemente culpa de su familia, de que un día Ian se asuste y tenga lo bastante como para decidir que ha tenido ya bastante y que prefiere el mundo lógico y racional de los muggles a toda esta tontería.

—Es además solo un cachorro, no es que se haya convertido en un monstruo —le explica con muy buena intención. Ian se ríe un poco.

—¿Así que si se hubiera convertido en un lobo si sería malo o cómo?

Remus palidece.

—Ahí podría entender tu miedo... pero que se haga un lindo cachorrito...

—Bueno, es que no es el animal en si mi problema, sino el hecho.

—Ya, ya... ¡Pero no hay nada que temer! Es Sirius, convertido en perro. Él. No es que vaya a convertirte a ti.

—Vale, vale...

—Aunque a lo mejor podríamos transformarte a ti —suelta Sirius.

—¿A mi?

Niega, se refiere a Ian

—¿¡A él?! —y es que Alphard pone voz de susto—. N-No.

—Claro que sí, en una rana —asegura Sirius. Ian parpadea un par de veces

—No, ¡¿he dicho que no vas a convertirle en nada ni a hacer magia contra el de ningún tipo! —chilla incluso un poco poniéndose enfrente.

—En cuanto te des la vuelta... —Sirius sonríe. El otro bully.

—Sirius Orion Black, ¡hablo en serio! Él es muggle y está asustado... Si le pones un dedo encima por más Sirius que seas, ¡no sales vivo!

Sirius se ríe. Alphard le mira, tenso y mira de reojo a Ian, más tenso aún.

Ian le abraza un poco. Le pone una mano encima de las suyas a Ian.

—No va a hacerte nada... está jugando, ¿vale?

—¿Ves a lo que me refiero?

Alphard traga saliva porque sí que lo ve y siempre ha sabido que de cualquier forma ni siquiera podría defenderse. Y es ese el problema.

—Es un muchacho y está jugando. Dile Sirius. ¡Dile que no vas a hacerle nada nunca!

Sirius sonríe malignamente y no contesta. Oh, sí, su pelo es su pelo.

—No asustes a Ian solo por ser un muggle que no puede defenderse... —y es que el nivel de agobio tipo pesadilla. Lo ha soñado. Su hermana encontrándoles juntos y torturando a Ian hasta el amanecer—. ¡No juegues con esto!

—No le asusto por ser muggle, ¡le asusto por tu despeinarme!

Facepalm de Ian.

—Bloody hell! ¡No puedes asustar a alguien así sólo porque te he despeinado!

—Jum!

—¿Sabes qué difícil es que un muggle confíe en un mago? ¡Pregúntale a Remus!

—Tú también amenazaste a Remus, ¿sabes lo difícil que es que él crea que es confiable? ¡Pregúntale tú!

—¡No estás pensando! ¡Yo no he dicho que Remus no sea confiable! TÚ estás dándole razones a Ian de pensar que NOSOTROS no somos confiables.

—¡Claro que no!

—¡Desde luego que sí! Y eso tiene un costo, ¡uno MUY elevado! ¡No hagas esas amenazas!

—¿Qué costo? Si es obvio que no me le voy a hacer nada... —ojos en blanco.

—¡Para ti es obvio! ¡¿Qué coño va a saber él?! Si acaba de verte convertirte en perro sin varita, ¿cómo va a saber que no vas a convertirle a él en rana y aplastarle o en pez y matarle sin aire?

—¡Como voy a matarle! ¡No soy un mago oscuro!

—¡Sirius! ¡Piensa por un segundo que fueras él!

—¿Qué? ¿Él sí lo sería?

—¡No! ¡Sirius, piensa! —se le acerca—. Piensa que tú no sabes hacer magia y no sabes sobre qué pueden hacer los demás contra ti.

—Pero sabe que no le van a hacer nada, hombre si estás tú, además. Y yo ni tengo varita.

Alphard suspira y mira a Ian de reojo.

—¿Estás bien?

Asiente porque... al final, es un adulto. Alphard se muerde el labio y es que sabe que no lo está del todo. Suspira.

—Lo siento... —le da un beso en los labios ni tan suave ni tan corto.

Eso ayuda, gracias

Remus le pone a Sirius las manos en los hombros y tira un poco de él, que se deja tirar.

—Déjalos... Creo que Ian va a necesitar un rato.

—Es que no entiendo por qué, venga solo jugaba ¡como él!

—Mmm... No sé, en alguna medida si lo entiendo.

—¿Tú también? No iba a hacerle nada, ¡no tengo ni varita!

—No, no... eso es obvio y yo lo sé. Ni con varita le harías nada... menos aún sin varita.

—Pues ya está.

—Pero mientras lo decías, pensaba en mi madre...

—¿Y?

—Mmm... ¿Cuántas veces has hablado con un muggle de verdad?

—¿A qué te refieres? ¡Conozco a muchos hijos de muggles y no les llamo sangre sucia ni pienso que lo sean!

—No, tonto...

—¿Cómo que no?

—¡No, no me refiero a eso!

—¿Entonces?

—Es que me estoy dando cuenta... En serio...¿Alguna vez habías hablado con un muggle no mágico en lo absoluto antes, cómo Ian?

—Claro que sí —ojos en blanco.

—No, en serio... ¿quién?

—Pues... no sé, gente. En tiendas. Una chica hace un par de veranos... aunque no hablamos mucho realmente —risas—. El tipo que me vendió la moto.

—No, eso no es... realmente convivir y darte cuenta cómo reaccionan contigo. Es decir, no sabiendo que tú eres mago y ellos no.

—¿Cómo van a reaccionar?

—Mmm... Es que creo que no es tan fácil como uno cree, Sirius. Incluso mi madre...

que para mí siempre ha sabido del mundo mágico, a veces tiene problemas con cosas.

—¿Problemas por qué? ¡Encantados deberían estar que podamos resolver todos sus problemas!

Remus hace una mueca.

—Pues algunos, no todos... No pueden resolver mi problema, por ejemplo. De hecho ella no puede hacer NADA para detenerme. Al menos mi padre si puede hacer algunas cosas. Imagina... lo que fue para ella, que en el mundo muggle no pasan estas cosas, darse cuenta de que repentinamente su hijo era un... ser raro y mágico.

—Pero... pero bueno, eso pasa a todos cuando descubren que eres un mago, seguro a Evans le pasó lo mismo, no es un problema.

—Sí... y no. Es decir, igualmente había cosas que pasaban que a ella no le gustaban porque no podía hacerlas.

—Pero eso es solo envidia.

—Mmm... No necesariamente. Es también que no necesariamente tiene que gustarles cómo hacemos las cosas... no sé si me explico.

—¿Hacer qué?

—Cosas concretas. O cosas forzadas. Imagina, por ejemplo... que tú no puedes hacer nada de magia y estamos discutiendo...

—Mmmm... aja.

—Y... Tú me estás diciendo algo MUY importante para ti... que a mí me molesta y como yo quiero hablar a la vez que tú, yo hago un leve hechizo y te callo.

Frunce el ceño.

—Y no hay nada que puedas hacer... ni siquiera puedes protestar.

—Pero es que eso es lo mismo que si sí puedo hacer magia. Igual me enfadaré contigo.

—Si sí puedes hacer magia podrías defenderte y lanzarme a mi otro hechizo. Pero como no puedes hacer magia, no puedes hacer nada más que quedarte ahí mirándome.

—¡Pero tú sabes que eso no me va a gustar y no vas a hacerlo!

—El problema es que puedo... y tú no.

—Pues sí, pero...

—Pero nada... es que sí puedo entender que, por ejemplo, a Ian le de miedo no saber siquiera qué eres capaz de hacer. Hasta hacía un segundo no sabía que te podrías convertir en perro... y sí que puedes. ¿Cómo va a saber que no le puedes convertir en rana y que, además, no puede defenderse ni hacer NADA para evitarlo?

—Pues igual que sabe que él podría venir y estrangularme con sus manos pero confío en que no va a hacerlo.

—No sé, no es lo mismo estrangular a alguien con las manos que hacer cosas que él no entiende. Como si él fuera capaz de... yo que sé, controlar el metal con la mente.

—No sé, me parece que estáis exagerando un poquito todo esto.

Remus se ríe.

—A mí me hace gracia que no lo entiendas.

—¿Por?

—Pues porque te hace a ti un señorito sangre pura que no habla con muggles —Remus sonríe, porque se lo está diciendo para molestarle.

—¿Perdona?

Remus se ríe y Sirius frunce igual el ceño.

—No te enfades...

—¡Pues es que no soy eso!

—Un poquito nada más.

—¡Claro que no!

—No es tu culpa...

—¡Aun así!

—Aun así nada, así te ha pasado, que no conoces a muggles... no pasa nada. Yo te quiero igual —le sonríe .

—Pero es que me haces parecer...

Remus se muerde el labio porque imagina lo que está pensando...

—Nah, no te pareces a tu familia. Solo es que... no has podido conocer a nadie. Pero ahora conoces a Ian y luego conocerás a mi madre.

Suspira un poco, Remus le abraza del cuello y él de la cintura porque esto es feo.

—Tú siempre eres... muy hábil para entender cómo se sienten todos los demás. Siempre entiendes cómo me siento yo.

Sirius le mira a los ojos porque no parece y Remus le acaricia la nuca.

—Es bonito que no sepas...

—No lo es.

—Es bonito porque es algo que se puede arreglar.

—A mí no me parece bonito.

—¿Qué pasa, Sirius? —le acaricia un poco más el cuello y le da un beso en los labios.

—Nada —vuelve a sonreír un poco, solo es que no le gusta ser parecido a su familia. Remus levanta las manos y le peina un poco.

—Tienes el pelo perfecto.

—¿Me peinas otra vez? —sonríe.

—No necesitas que te peine... mira que guapo te ves —se sonroja un poco—. Pero puedo arreglarte otra vez el pelo.

Asiente.

—Siempre y cuando tú... hagas una cosa por mí.

—¿Qué?

—Mmm… Mejor no —se sonroja un poco.

—¿Eh? ¿Por qué no?

—Quiero que te dejes hacer lo que me hiciste en la mañana.

—¿Eh?

Levanta el dedo índice.

—P-Pero...

Lo mueve y se sonroja un poco.

—Si... si no quieres...

—¿Ahora?

—¿Quieres a-ahora?

Es que mira a Ian y Alphard de reojo.

—¿En la noche?

Sirius se humedece los labios porque no está seguro.

—¿No quieres? Pero...

—Mmm... n-no es que no quiera.

Remus de sonroja un poco y baja la mirada, soltándole del cuello.

—O-Olvídalo, no tienes que querer hacerlo. No debí proponerlo.

—¡No es eso! —intenta sostenerle.

—¿E-Entonces? —se queda con las manos en su pecho.

—Lo... discutimos luego.

Remus suspira pensando que Sirius no parecía tan preocupado en la mañana que le había metido mano a él.

No, ¡pero esto es distinto!

Quizás era un poco la condición de estar juntos... tú serás el muerde almohadas y yo el soplanucas. Remus se revuelve porque ya era bastante estar juntos así.

¡No! Pero... o sea... ¡Ugh!

Se riñe a si mismo por pedírselo. Mucho era ya que Sirius quisiera estar con un hombre lobo como él, ¡podía poner todas las condiciones que quisiera!

—V-Vale, lo discutimos otro día... —asiente.

Joder, ¡eso es chantaje emocional!

¡Si no le está diciendo nada! ¡Solo lo está pensando! No va a chantajearle con el pensamiento ¿o si?

¡Pues!

¡Nada! ¡Que Remus piense lo que quiera!

¡No esas cosas feas!

Ah, pensar cosas feas es su especialidad.

¡Pues por eso!

Pues no puede evitarlo, pero venga que no pasa nada. ¡No le dejen de querer por pensarlo!

Aaaala!

—¿Quieres... hacer otra cosa? —trata de sonreír un poquito—. ¿Nadar o algo?

—¡Sí!

—Aunque iba a peinarte... puedo hacerlo cuando salgamos... —propone animándose un poco.

Sirius, sinceramente, le empuja al agua.

Waaaah! Splush.

Exacto.

Hombre lobo al agua. Creo van a pasarse las siguientes dos horas chapoteando.

Sí, porque además tras de él va Sirius, de un salto.

No esperábamos menos.