Mira el caso de Poppy... tiene ese... muñeco. Enorme. (Y dice Poppy porque con Pomona no puede meterse)
—¿Y eso qué? —el chillido.
—Hombre, es bastante ridículo.
—No distraigas la atención hacia mí.
—¡Sí que lo hago!
—No seas cruel, bloody hell.
—¡No soy cruel!
—¡Si lo eres! Y no sé de qué muñeco hablas.
—El que desapareciste o... escondiste o lo que sea —de hecho ella no sabe lo que hiciste por eso cualquier día, va a aparecer a la puerta de la enfermería OTRO MUÑECO diciendo que quiere jugar a los médicos.
—Nooooo!
—Oh, sí.
—¡NOOOO! ¿Por qué? ¡Nooo!
Porque es divertido y Minerva cree que lo has hecho desaparecer y lleva como cuarenta años oyendo burlas de todo el mundo y siempre quiso hacer esto.
Con dos no sabe qué hacer... pero como se le forme un corrillo de gente a Poppy ahí fuera va a morirse.
Ahí tienes a Sirius Black que ha venido a por algo para Remus que se siente mal.
Ugh. Arrastra al muñeco con magia y trata de dispersar a todo mundo, incluyendo a Sirius Black que es el que más miedo le da.
—¿Quién es este señor y por qué lo esconde en el armario?
—Es el... muñeco de prácticas... —se calla y se sonroja con lo que implica esa declaración para ella—, de primeros auxilios!
—¡Oh! ¿Es un muñeco?
—De prácticas, ¡ya se lo he dicho señor Black! —chillonea un poco.
—¿Y cómo se usa?
—P-Pues ¿cómo se va a usar?, uno... practica con él los... movimientos de supervivencia o... a-algunos hechizos —se inventa.
—¡Oh! ¿Cómo cuáles? ¿Puede enseñarme?
Poppy asegura que Minerva debe haberle quitado un castigo a cambio de estas preguntas.
Minerva ni sabe.
¡Eso dice! No le creee.
Pero le encantara oírle contarlo por una vez que Sirius la toma de manera fortuita con alguien más para variar.
Se oye al muñeco en el armario aun decir que le duele y llamarla un poco desesperadamente.
—¿E-Enseñarle? ¿¡Para que quiere aprender esto usted?! —anda un hechizo contra la puerta del armario intentando callar al tonto muñeco.
—Pues por si... hay una emergencia, ¿no? —no lo sabe, pero es divertida la cara que pone y lo nerviosa que parece.
—Si hay una... Ehm... pero... ¡No es que tengamos que aprender hoy!
—¡Pero a lo mejor la hay hoy!
—¿Hoy? Pues... ¿No tiene usted una emergencia con el señor Lupin?
—Bueno, se encuentra mal, pero siempre se encuentra mal en estas fechas...
Poppy suspira.
—P-Pues estoy ocupada ahora... —se escucha el SILENCIO de la enfermería tan vacía como nunca lo ha estado. Salvo por las peticiones del muñeco. ¡Estúpido muñeco!
—Venga... solo digo que podría haber una emergencia hoy. De hecho es fácil que la hubiera, no sé cómo hemos sobrevivido hasta ahora —la sonrisa de chico fatal.
Se sonroja ella un poco porque la tonta sonrisa de Black.
—Pero no... no, no. Es... si ocurre una emergencia hoy, me llama —asegura ella nerviosa lanzando otros hechizos hacia la puerta ¡Porque el maldito muñeco no se calla!
—¿Y para qué lo tiene entonces? —frunce un poco el ceño.
—Porque vamos a... hacer un curso —aprieta los ojos.
—Oh, ¿el de sexualidad que han dicho que sería este fin de semana?
La boca de Poppy y el sonrojo.
—Lo dijo Minn... la profesora McGonagall. ¿Va a hacer una presentación práctica con el muñeco?
El odio canalizado hacia Minerva por un momento.
—¡Noo! ¡No! Como vamos a... ¡No! No se... ¡Ella la va a hacer si acaso!
—¿Ella? —arruga la nariz—. ¿Entonces es un muñeco sexual?
—No, no es un... ¡Señor Black! ¿Exactamente que está preguntando? —es que no podría estar más sonrojada—. Le he dicho ya que es un muñeco de primeros auxilios.
—Pues si va a usarlo para la charla del fin de semana...
—No estoy diciendo eso, ha sido usted el que ha hablado de esa charla de este fin de semana —se gira a uno de los gabinetes con intención de empezar a preparar el remedio para Remus y tratar de desviar así la conversación—. De hecho que bueno que está usted aquí, tengo que hablar con usted.
—¿De qué? —se acerca a ver qué hace—. Usted ha dicho del curso.
—¡De otro curso de primeros auxilios! —Poppy, si sigues chillando así nadie te va a creer.
—De todos modos, si el curso lo va a dar la profesora McGonagall, podríamos hacer que el muñeco se pareciera más al profesor Dumbledore.
—Eso le encantaría a ella, ¿verdad? —el problema es que no lo va a dar Minerva... lo va a dar ella. Con un muñeco parecido al hombre de sus sueños. DEMASIADO más parecido, ¿sería que Minerva le había visto ya? Quería admirarlo con detalle y decidir cuál de los dos quedarse...
Este debe parecerse más a él de verdad, porque ahora si sabe a quién está transfigurando.
Exacto. Igual y recientemente le ha encontrado. Es lo que le avergüenza. Poppy haciéndose una chaqueta mental.
Tal vez el próximo que venga no sea un muñeco. (No lo metas en el armario). Sería de hecho un terrorífico momento para que apareciera.
¿Ahora?
¡No ha dicho que venga!
Tocan a la puerta.
¡Noooo!
—¡Oh! —Sirius Black levanta las cejas.
—Ah, lo siento Señor Black... voy a tener que dejarle aquí...
—Pero el remedio de Remus...
—Se está haciendo, ahora vuelvo a terminar y se lo doy. Espere aquí que tengo que atender...
—La verdad es que aún no me ha dicho que quería decirme y yo quería hablar también con usted y aun quiero saber del muñeco.
—Pero tengo a alguien aquí y el muñeco no es importante. Dame... ahora vuelvo, Señor Black
Sirius se espera pacientemente y la verdad va a ver si puede volver a ver el muñeco en cuanto ella se da la vuelta.
Ahí va ella a la puerta esperando que haya algo no muy grande pero sí escandaloso.
—¿Si?
Una sonrisa.
Las cejas y el mega sonrojo.
—C-Cielos... hola...—sale y cierra la puerta a sus espaldas.
—Buenas tardes —saluda Archibald Babbling.
—B-Buenas... tardes...
—Poppy Pomfrey... ¿cómo estás?
—E-Estoy... estoy bien —pareces enferma con fiebre y sudor. Sonrojada como pocas cosas—. ¿T-Tu? No sabía que...
—Bien, aburrido. ¿Estás atendiendo a alguien? Batsheda está en clase y de todos modos quería hablar contigo.
—S-Sí estoy... yo... no es que este atendiendo a nadie... Ehm... hay un chico, sí, que... —le sonríe—. ¿Querías hablar conmigo? Que... ¿qué pasó?
—Ah, no, no... puedo esperar.
—No, no... Ehm... —le mira. Mira la puerta de reojo—. Si me das cinco minutos...
Asiente.
—¿S-Solo no entres, vale? —le sonríe—. Preparo una poción y ya está.
—¿Quieres que te espere en otro sitio?
—En el jardín... ¿Qué te parece? No hace tanto frío hoy...
—Está bien —asiente. Ella le sonríe y se le nota que se relaja.
—Señorita Pomfrey, la poción está... ¡Anda! —Sirius saca la cabeza.
—¡Oh! ¡Hola! —saluda Archibald.
Poppy aprieta los ojos.
—¡Señor Black!
—¿Es otro muñeco sexual? ¿Cuantos vamos a necesitar?
—¿Otro qué? —parpadea Archibald.
—Que... ¿¡queeee?! ¡Señor Black!
—¿No? ¡Se parecen!
—Señor Black... Si no se vuelve usted de inmediato adentro, va a estar suspendido —chilla Poppy HISTERICA con el asunto del juguete sexual.
—¿Suspendido de qué? Si es usted la enfermera... ¿va a dejar que me salte clase?
—¡Tendré que hablar con su jefa de casa! Archibald, discúlpeme... de verdad. No haga caso a este muchacho.
—¿Con la profesora McGonagall? ¿Pero por qué? ¡Si no he hecho nada!
—No entiendo lo que está pasando —asegura Archibald.
—Yo tampoco lo entiendo... del todo —Poppy carraspea fulminando a Sirius—. Por favor... Señor Black.
—Me refiero al muñeco ese del que hablábamos, el de la charla de sexualidad —explica Sirius.
—Archibald, de verdad él está hablando en un muñeco para primeros auxilios, nada que ver con nada de se-sexualidad.
—Bueno, lo que sea —ojos en blanco de Sirius—. Lo que pasa es que se parece a usted.
—¿Tienes un muñeco de primeros auxilios que... se me parece?
—¡Nooooo! —Poppy MUERE del sonrojo. A Archibald le hace bastante gracia.
—Claro que sí, ¡si lo he visto antes! —sigue Sirius.
—¿Puedo verlo yo?
—Sí, está en el armario —Sirius abre la puerta de la enfermería para que pase
—¡No! No, no... ¡No es necesario!
Los dos la miran porque... esta no es claramente una necesidad. Se sonroja ella sin saber cómo salir de esta.
—Pues... digo yo que realmente no te pareces tanto Archibald, de verdad...
Pues ahí va Sirius hacia el armario igualmente.
—Claro que sí, hasta decía no sé qué con su voz.
—Oh, ¿también habla?
—¡Por Merlín! —de hecho hace un bonito hechizo para SELLAR la puerta—. Archibald...el señor Black no sabe lo que está diciendo, debe tener fiebre.
—¿Fiebre? ¡No tengo fiebre!
—¡Está delirando!
—¡No! ¡Va en serio! ¿Por qué le da vergüenza?
—Black... —Poppy le mira fijamente—. Basta ya.
Parpadea un par de veces con eso.
—Ehm... bueno, tal vez no se parezca tanto.
La mirada aún más intensa aunque levemente aprobatoria que dice claramente... ahí vas.
—Oh —la decepción de Archivald. Poppy de gira hacia él.
—De todos modos yo le avisaba por que la poción estaba desbordando un poco.
—Ohhh ¡Nooooo! —corre hacia allá.
Sirius sonríe y mira a Archivald que suspira un poco y le pregunta si está bien.
Él asiente y le explica que solo viene a buscar la medicina para su amigo y luego Archivald le pregunta sobre eso de la charla sexualidad y Sirius le mete un rollo sobre como Poppy va a contarles a todos sobre el sexo seguro por eso del baile y va a usar al muñeco del que hablaban.
Tan mono Sirius. Poppy de tarda un poco en volver, sonrojada y con el vial de poción que ha tenido que volver a hacer sin saber si Sirius le ha dicho o no a Archivald.
Y ahora está contándole del sombrero y de las parejas y las clases de baile. Poppy de sonroja más con el sombrero, ¡Por Merlín!
—¡¿Q-Qué hablan!?
Es terrible, Sirius, E. Minerva dijo que eso del sombrero iba a traer loco a todo el mundo. Sirius Black no es una excepción.
—¡Le cuento a Archie sobre el sombrero que se inventó el profesor Dumbledore!
—A-Archie.
—Le he dicho yo que puede llamarme así —se ríe un poco él.
—Cielos... —Poppy se ríe un poco, nerviosita.
—De hecho, eso ha aclarado algunas de mis dudas.
—¿Eh? ¿Qué dudas? —pregunta Sirius.
—Ehm... Señor Black, aquí está su poción. Puede llevársela al señor Lupin, estoy seguro de que quiere tomársela lo antes posible.
—¿Me hace un justificante para quedarme con él hoy?
—Aún quiero hablar con usted de ese tema...
—¿Queeeeé? —tan cansado.
—Sobre el señor Lupin y su... nueva relación.
—Ya, ya. Ya lo sé. Sé que es peligroso. Sé que es raro. Sí, estoy seguro. No, no es un capricho. No, no sé qué pasará si se me pasa, espero que no se me pase. Sí, me da igual que sea peligroso empieza a dar las respuestas enumerándolas con los dedos.
Poppy parpadea.
—Podría... Ehm... bueno, veo que tiene cubiertas las bases...
—Es que todo el mundo quiere hablar conmigo de eso, pero si quiere aportar algo nuevo...
—Me preocupa, Señor Black, porque el señor Lupin tiene una sarta de problemas que no queremos... aumenten. Suficiente es con uno.
—No van a aumentar, son mordiscos ¿no? Nadie dijo de besos.
—Hay ciertas cosas que podrían transmitirse de otra manera.
—¿De qué otra manera? No tengo clamidia si es lo que le preocupa, a pesar de lo que dicen todas. Solo es un rumor tonto, no sé ni quien lo inventó.
—¡No usted, Señor Black! Hablo de la enfermedad del Señor Lupin.
—Empiezo a pensar que por eso McGonagall le mandó los condones esos de limón.
—¿¡Se los mandó?!
—Sí, tenían estrellas y lunas. Y aunque la nota no estaba firmada supimos que fue ella.
Poppy le mira y... es que se ríe un poco.
—¿Cree que habrá suficiente o en serio puede ser contagioso igual así?
—No lo sé. Solo sé que el riesgo es elevado y yo no me arriesgaría...
La MIRADA.
—Lo es. Lo siento, pero lo es. Si quiere, Señor Black, podemos hablar más extensamente de esto...
—Es que... bien. Correré el riesgo.
—Tendré que avisar a sus padres —Poppy se humedece los labios.
—¿De qué? Aún no he hecho nada.
—Del riesgo... —Poppy aprieta los ojos—. Venga pasado mañana con el señor Lupin este mejor y hablaremos.
—Hábleles del riesgo de que los mate a todos. Es mucho más plausible.
—¿Q-Que? —Poppy mira a Archivald de reojo. Sirius de encoge de hombros, tan rebelde—. Señor Black... por favor venga a hablar conmigo más tarde de este tema —pide Poppy suavemente, preocupada
—No te preocupes, de veras te espero en el jardín —nota de repente Archivald. Poppy le mira de reojo y la verdad, se lo agradece.
—No tardaré.
Le sonríe asintiendo con la cabeza y se va.
—Ugh! No te vayas, Archie, me va a dar la bronca!
Poppy mira a Sirius pensando que por una vez que le visitaba en la semana, DE VERDAD tenía que coincidir con...
—Black! ¡Deje de hablarle así y reclamarle, y deje de intentar que no se vaya! Necesito hablar con usted a solas.
Archivald se ríe porque bien que le han hablado de Sirius Black y todo el mundo dice que es terrible, pero a él le cae bien. Le saluda con la mano igualmente marchándose, medio pidiendo perdón.
—Buf... —protesta Sirius. Poppy le pide a Sirius que se siente en una silla y se le sienta al lado.
—¿Entonces? —ahí va.
—Señor Black... realmente estoy preocupada con esto. Créame, no tengo nada en contra de Remus Lupin, me parece un chico educado y dulce, pero...
—¿Qué?
—Pero es un riesgo esto que hace, podría arruinarle la vida.
—Sí o podría arreglármela del todo.
—No encuentro cómo.
—Dándome una familia que sí me quiera y me valore por mí mismo al fin —piensa en su tío.
Poppy suspira con eso.
—Además, no me diga que si usted tuviera pareja renunciaría al sexo para siempre por "la posibilidad" de contagiarse.
Poppy se sonroja con eso y carraspea.
Nadie te creería. No cuando tienes un juguete sexual de ese tamaño en el armario.
Calla!
—A-Aún pienso que es extremadamente peligroso, señor Black. Debería hablarlo con el señor Lupin.
—Ya lo he hablado con el señor Lupin. Le agradecería a usted que no lo hiciera.
Poppy suspira otra vez porque además no es la manera de abordar esto con un muchacho.
—De hecho, usted tiene cierta autoridad y conocimientos médicos, tal vez podría hablar con algún experto para confirmarnos si hay o no realmente riesgo de contagio.
—Yo he hecho algunas preguntas, no puedo hacer más si no quiero atraer atención... Sé que el profesor Dumbledore y la Profesora McGonagall también están averiguando. Solo... denos tiempo.
—Puedo esperar un poco, ¡pero es absurdo que todo el mundo se plantee que esto no va a pasar jamás!
—¿Y qué haría, señor Black, si supiéramos que SI es un método de contagio?
—Encontrar la forma en la que no lo sea.
—Hay maneras de experimentar placer sin penetración.
—Ugh! —demasiado explicita para él.
—¿Ugh?
—No lo diga... así.
—No creía que se asustaría de llamar a las cosas por su nombre —ojos en blanco.
Poppyyyy que es un niñoooo.
Pues Jum! Es un niño para lo que les conviene, ¡No lo son para venirse a tomar la poción del día siguiente!
Pues... no, pero sí para oírte a ti hablar de penetraciones. Tampoco lo son para hablar con Archivald Babbling de juguetes sexuales.
Ves?! Ojos en blanco.
—Me refiero, señor Black, a que...piense bien en todas sus opciones antes de hacer algo de lo que se pueda arrepentir. Tiene toda la vida por delante.
—Vale, vale...
Poppy suspira.
—Si... va a ocurrir, trate de que ocurra lo más lejos de la luna llena que pueda. Y sí, utilice precaución.
—Es decir, hoy no. De todos modos tampoco parece estar del humor adecuado.
—Menos mal —Poppy suspira yendo a hacerle el justificante.
—Aunque ¿qué pasa si el lobo se escapa y viene por mí?
—El lobo no puede escaparse —¡no me la espantes!
—Pero ¿y si lo hace...?
—¿Cree que pueda hacerlo? ¿Se siente en riesgo? —Poppy se muerde el labio—. Tendría que hablar con el Director para externarle esta preocupación.
—No, no, solo digo... si pasara. ¿Entonces qué pasaría?
—Creía yo que ya tenemos muy claro que si un hombre lobo le muerde, va a contagiarse.
—¡No hablo de morderme!
Las cejas de Poppy.
—Sigue siendo él... y yo.
—C-Cielos... cielos. Cielos —OK, Sirius, gracias por traumatizar a Popppy.
—Y además él no controla... ¿qué pasaría entonces?
—P-Pues... es que no tengo idea, no creo que haya antecedentes... de nadie que... —Poppy le mira y es que la verdad, no lo sabe.
—Bloody hell, voy a escribir un bloody libro y me voy a hacer de bloody oro!
—Es que nadie suele... hacer eso.
Lo escribirás... en la cárcel y luego Gilderoy Lockhart te borrara la memoria y lo publicará en su nombre. Lo bueno es que Harry lo va a dejar idiota para siempre y tú vas a escaparte... y a morir tres minutos más tarde
Ugh, ¡serán dos años más! Para tirarte a Lupin.
—Yo creo, señor Black que quizás... ¿y si lo mandamos hoy noche a su casa?
—No!
—Sería lo mejor.
—No, no... Todo está bien, el lobo no puede escapar, ¿no?
—No lo sé. Ahora mismo acabo de pensar que como pudiera pasar, nos meteríamos todos en un problema.
—¡No va a pasar! —le quita el justificante de las manos y le sonríe nervioso antes de irse corriendo.
Poppy parpadea y piensa que... debe hablar con Minerva... Aunque, ajem, antes... ajemajemajem
Llévatelo con ella.
NO!
Andaaaa Que te cuestaaaaa
Ella no lo va a hacer.
Porqueeee...
¡Si no es tonta! Minerva puede salir y encontrarles si quiere. Poppy se arregla un poco el pelo y se refresca un poco con su varita antes de salir de la enfermería hacia el jardín, nerviosa... Va a estar en los invernaderos de Pomona.
UUUUUUUUUGH ¿Hablando con ella? Pomona no sabe, al menos pero puede encontrarse antes a Minerva.
Minerva está en clase... Pomona ya... ya sabrá.
Poppy sonríe aliviada, aunque... va a tardar un buen rato en encontrarle. Pero al fiiiiin... piensa que no puede tener tan mala suerte, maldita sea, pero sea asoma en los invernaderos.
Está en uno en los que no hay clase para no molestar. Tan mono él...
—Ah... ehm... Se-Señor Babbling —NUNCA le llama así.
Se da la vuelta y levanta las cejas. Ella se sonroja.
—Archivald. Perdona... Sirius... buff, es terrible.
—Eso he visto —sonríe. Ella le sonríe un poquito también.
—No le hagas caso a las tonterías que ha dicho del muñeco y... bueno, ehm, es igual...
—Es una pena que no me permitas, parecía algo divertido.
—¿Lo... parecía? No lo era —susurra sonrojándose más, aunque sonríe un poco—. No se parece a ti. En lo absoluto.
—Hombre, ya imagino que muy divertido no es que le hagas salir síntomas de enfermedades horribles a un muñeco... que se parece a alguien conocido, pero no sé —se encoge de hombros.
—Ohh... síntomas... —esa no era tan mala idea, ciertamente, explicarlo con síntomas—. Y menos aún parecido a ti. Pero es que tienes la altura y el peso correctos... Y... yo ni me había dado cuenta del parecido hasta que me lo dijo Black —seguro que te cree con lo sonrojada que estás.
—¿Entonces sí se me parece?
—Se te... te da un aire pues —se mira los pies y sonríe pensando que va a tener que suplicarle a Minerva que se lo transfigure en algo que no sea TAN exageradamente IDENTICO. Carraspea un poco—. Me quedé pensando en si te sentías mal y por eso querías... irme a ver.
—Ah, no, no... —mueve las manos negando y sonriendo.
—Oh... menos mal, habría sido pésima enfermera.
—¿Eh? ¿Por qué?
—Pues imagina que llegas ahí con la presión alta y yo te mando a paseo porque está el chico mal portado.
—Ah, bueno, si me hubiera encontrado mal te lo hubiera dicho —le sonríe.
Ella le sonríe también y es que el que esté aquí después de hablar con Minerva lo hace todo mucho más tangible y real que cuando no había confesado que le gustaba y lo del papel y... peor aún, ¡cuando no tenía un muñeco con su figura en el armario!
—En realidad lo que quería hablarte era sobre todos... esos papeles que no dejan de llegarme con tu nombre.
Poppy abre la boca cómicamente y se sonroja al triple.
—¿T-Te ha-han... llegado... m-muchos?
—La verdad, sí.
—Cielos, lo siento... e-es... bueno, a-a mí me llegó uno con tu nombre también, pero... no quiere decir nada.
—Según Sirius Black es una prueba de amor definitiva y verdadera —se ríe.
Los OJOS de ella.
—Los adolescentes son tan intensos.
Ella se ríe, sonrojada.
—Sí que lo son... sí. En sí, no quiere decir nada especial. Me explicaron que... lo único real que hace el sombrero es poner a dos personas afines.
—Afines —le sonríe.
—Sí, buenos amigos puede ser.
—Es divertido ser afín a ti, Poppy Pomfrey. Me caes bien.
—¿L-Lo es? ¿Lo hago? A mí también me caes bien tú.
—Aunque uno pensaría que me saldría mi esposa —sonríe.
—Oh... e-ese asunto... —ella sonríe un poco, aunque desvía la mirada—. E-Es, supongo solo una... cuestión de... —ella suspira—. A tu esposa la conoces bien y ya sabes que eres afín con ella.
—Oh... —cambia el peso de las puntas a los talones, manos a la espalda—. ¿Crees que el sombrero propone... alternativas?
Poppy traga saliva con eso y le mira. Se sonroja y baja la mirada otra vez. Archivald se humedece los labios.
—A-Archivald...
—En fin... solo quería hablar contigo porque me han llegado bastantes y... ahora todo parece tener sentido.
—¿Te gustaría que fuera una... alternativa? Obvio no de manera práctica, solo en el universo de las cosas que definitivamente no son, pero...
Él parpadea unas cuantas veces. Ella le mira y aprieta los ojos.
—¿Qué me estás... preguntando, Poppy?
—No, espera, eso no ha salido del todo bien. Solo especulaba —es que el estúpido sonrojo—, en voz alta. E-Estoy diciendo tonterías.
—Mmmm... Bien, ehm... ¿Cómo... Cómo has estado?
—Por lo v-visto he tenido momentos mejores —asegura algo mortificada.
—¿Y eso?
Ella toma aire profundamente y se ríe.
—Discúlpame, Archivald, pero tu pregunta de la alternativa me ha puesto súper nerviosa!
—Relájate, relájate —se ríe un poco intentando calmarla, también un poco nervioso en realidad.
—¡Y eso que solo me he puesto nerviosa y he empezado a decir un montonazo de tonterías!
—Está bien, ya se me ha olvidado de todos modos —miente. Poppy le mira, y sonríe un poco, agradecida.
—¿Has visto las nuevas flores de Pomona? —pregunta dispuesta a cambiar el tema señala hacia donde—. Está saliendo con un muchacho y... creo que está muy inspirada últimamente.
—¡Oh! ¿De veras? ¿Con quién?
—Con el chico que le vende abono... es un muchacho francés.
—¡Ala! ¿Hace mucho?
—No, es algo bastante reciente... además el chico es así súper joven y guapo. Se ve que la quiere.
—Ah... el amor cuando comienza...
—¿Sí? ¿Cómo fue cuando empezaste con Batsheda? —pregunta sonriendo un poco.
—Bastante distinto a ahora... —suspira y se apoya por ahí en alguna mesa
—Entiendo que eso pasa con los años... pero...
—Sí, exacto —sonríe un poco tristemente.
—Ella es una buena persona y... quizás deberías hablarlo con ella y volver a encender la chispa. ¿No?
—Ah. No, bueno... Es decir... Estamos bien, en serio... O sea, no te preocupes por eso, solo... Es... Seguro va mejor ahora que estaré más con ella.
—Ha de ser difícil pasar tanto tiempo separados y eso, ¿no? —le mira y mira que cuesta encontrar qué preguntarle—. Porque aquí es fácil para los que tienen a alguien que está aquí. Pero los que no, como Batsheda...
—Un poco, pero siempre dijimos que al jubilarme... —sonríe. Ella le sonríe lo más sinceramente que puede.
—Me alegra...
—¿Cómo la ves tú a ella?
Poppy se muerde el labio.
—Bien. Normal, como siempre. Supongo que tampoco es fácil que tu... vengas aquí tanto.
Archivald suspira porque eeeese suele ser el problema con ella.
—Al final estás como... interrumpiendo su vida y su trabajo. No sé, creo que yo me sentiría así, aunque a mí me alegra que vengas más.
—¿Crees que le molesta que esté aquí?
—No, no estoy diciendo que le moleste a ella —levanta las manos—. Solo estoy pensando cómo me sentiría yo. Y no sé, yo no sé decirte porque no tengo marido ni pareja ni nada, pero asumo que debe tener sus cosas buenas y sus cosas malas, como todo.
—No sé, sí que es posible que no esté muy contenta.
—Eso... es triste.
—Nah, ya se acostumbrará —se encoge de hombros y sonríe otra vez. Ella sonríe otra vez también.
—Además, hay más gente en el castillo con quien entretenerme.
—Oh... ¡Oh! —se ríe.
—Quiero decir, si ella se agobia pues hay otras personas... afines, no tengo porque pasar el rato pegado a ella. Seguro Flitwick me dejará ayudarle con el coro, por ejemplo.
Poppy se sonroja un poco porque claro que no es que se refiriera exclusivamente a ella. Era obvio que se refería en general a que había más gente afín a él en el castillo.
—Seguro Filius estará encantado de tener un músico experto que le ayude.
—En realidad creo que no nos llevamos muy bien... —confiesa suspirando porque sí se refería a ella pero le ha dado... cosa decirlo así de así al final.
—Oh... ¿No? Filius es muy agradable... y si no quiere pues yo siempre necesito un ayudante.
—Ah, ¿de verdad?
Poppy piensa que podía servirle como el muñeco del armario y se sonroja un montón
Solita además.
—C-Claro. Solo n-no quiero problemas con Batsheda y... Ehm... no que tengas por qué tenerlos pero...
—¿Eh?
—Archivald... ¿Sabe ella que te ha llegado mi nombre?
—Bueno... no.
—¿A... ella le ha tocado alguien?
Levanta las cejas porque no sabía lo que era pero ahora que le han dicho supone que... sí debe haberle salido alguien.
—Supongo, aunque no me ha dicho.
—C-Cuando a mí me llegó tu nombre...
—Oh.
—E-Es decir... Yo... Bueno, largo que me llegó, así es este juego...
—¿Y hay algo a lo que comprometa esto?
—¿Comprometer? No... no. No. Solo es como una idea. O una sugerencia. Tú irás con tu esposa a las clases si ella quiere y al baile.
—Oh... —traga saliva y asiente.
—A-A menos que...
—¿Aja?
—A ella le hubiera salido alguien más y le parezca divertido...
—Supongo que tendré que hablarlo con ella... antes de que tú consigas pareja también.
—No voy a conseguir otra pareja —Poppy se sonroja.
—¿Por qué no? No creo que te fuera nada difícil.
—Me halagas pero... los solteros qué hay por aquí no me gustan.
—Oh, entiendo el problema entonces —asiente.
Poppy se sonroja pensando en qué entenderá. ¿Por qué ahora está tratando de liarse con un casado?
—Me pregunto qué clase de hombre podría realmente satisfacer tus expectativas...
Ella le mira de reojo y piensa en "uno exactamente como tú".
—Supongo que uno bastante afortunado.
—La afortunada sería yo de encontrar a alguien bueno, amable, divertido y...
—Seguro hay muchos aquí que piensan que ojalá te fijaras en ellos.
Ella se ríe sonrojándose.
—No, no creo. No sé, pero lo dudo sinceramente. Uno se vuelve gris aquí... Madame Pomfrey, la enfermera.
—Ah, ¡No te rías que lo digo en serio! Cómo se nota que las mujeres no veis publicaciones de adultos.
—¿Publicaciones de adultos?
—Eh... solo digo que el género de enfermeras es común —explica sonrojado.
—¿El género de enfermeras? Hablas de... oh...
—Es... es algo sabido por todos, no que yo...
Poppy se ríe nerviosa.
—Pero eso es para chicas bonitas de cinturita y buen... cuerpo. ¡Yo soy la aburrida enfermera de escuela!
—Los adolescentes tienen imaginación poderosa, yo recuerdo cuando era alumno y... la verdad es que no es algo que mengüe con los años.
—¿Qué me estás diciendo, Archivald? —le mira a los ojos y... es que es tan mono y suave y agradable.
—Solo digo que... o sea... no me parecería tan extraño.
—Me encantaría que tuvieras razón... y no lo malinterpretes...
—Anda ya, ¿puedo hablarte con franqueza? Estoy seguro que una minifalda de esas levantaría pasiones y cortaría el hipo de hasta el más pintado.
Es que el súuuuuper sonrojo, aunque sonríe.
—Tal vez le hable de eso a Dumbledore... como remedio para ciertas cosas, claro.
—Callaaa, que es capaz de estar de acuerdo.
—¿Lo ves? ¡Seguro lo está! Si hiciéramos una encuesta entre los hombres del castillo...
—Me moriría de la vergüenza, para empezar —asegura ella.
Él se ríe.
—Aunque me alegra saber que alguien piensa que... tengo buenas piernas. Será que no me las has visto —bromea un poco.
—Ah... no sé si yo sea objetivo en ese caso.
—¿Ah, no? ¿Por? —se aventura a preguntar sin saber si quiere o no saber la respuesta.
—Bueno porque... No lo tomes a mal, pero tú a mí... Bueno, me caes bien, así que tengo una predisposición a valorarte de un modo positivo... porque me pareces atractiva.
Ella le mira con ojos bastante abiertos por unos largos segundos. Se sonroja al triple.
—Ehm... es decir...
—Oh... oh —risita tonta, acabas de hacerle la tarde.
De repente va a entrar alguien a buscar a la enfermera porque no-sé-quién se encuentra mal y llevan HORAS buscándola.
Eso les pasa magos tontos por no inventar los celulares y le van a meter un buen susto, eso sí. Se separa como si los hubiera atrapado cogiendo contra las flores de Pomona.
—Oh, vaya... el deber te reclama. Nos veremos luego, entonces.
—Lo siento. Igual lo he pasado muy bien —asegura y se arrepiente de despedirse casi como si esto fuera una cita pero no queda más que irse corriendo apretando los ojos y sonrojada porque... todo lo que le ha dichoooo!
