Remus se levanta de la cama excesivamente temprano, sintiéndose FATAL. Se pasa las manos por el pelo preguntándose por qué no podían solamente dormirle y que no despertara hasta el día siguiente. Maldita sensación de zozobra que le daba el lobo

Mientras toooodos los demás dueeeermen como angelitos y se tiran pedos como demonios del infierno.

Ugh. Remus sale bañado después de un rato, vestido de harapos como cada vez que es este día, justo para irse a guardar ya porque hoy, hoy se siente extraño y aún más... inquieto que de costumbre. Traga saliva y se acerca a la cama de Sirius que está ahí completamente tirado.

Remus suspira y... se muerde el labio. Porque hoy le ve especialmente antojable y sexy. Aprieta los ojos porque su inquietud está directamente relacionada con el lobo y ese asunto. Se sienta en la cama.

—Sirius...

No respondeeee, así que le mueve un poquito con suavidad.

—Mmmm?

Y es que... le daría un beso. Pero hoy le da miedo darle un beso. Qué tal que le muerde accidentalmente o algo, es... más o menos el peor día para hacerlo. Suspira y piensa quizás que es mejor dejarle una nota porque Remus es infinito.

Ugh.

Se levanta yendo hacia su lugar por pergamino y su pluma.

—¿Qué pasa? ¿ya es la hora? —susurra ojos cerrados.

—Voy a irme ya...

Segundos de silencio.

I love you... perdóname cualquier cosa que haga más tarde, ¿vale?

—¿Eh?

Remus se acerca y le da un besito en la mejilla antes de levantarse y suspirar.

Sirius le toma del brazo antes de que se separe del todo intentando despertarse.

Remus se sienta otra vez en la cama porque lo que no quiere es despertarle, no es que no quiera hablar con él.

—¿Qué pasa?

—Me siento mal y... quizás sea mejor que ya me vaya.

Sirius se frota un ojo y bosteza.

—¿A dónde?

—A... La casa de los gritos.

—¿Eh? ¿Qué hora es?

—Es temprano, pero quizás sea mejor hoy ir desde esta hora... no sé, no me siento normal.

Tira de él para que se tumbe con él. Lo hace...¿qué coño va a hacer si no? Sirius le abraza y Remus se hace bolita contra él.

—¿Qué pasaaaa?

—Me siento raro...

—¿Raro cómo?

—N-No sé, como... Raro. Como si... Como... No sé. Como si se me fuera a salir el corazón.

—Pero siempre es así, ¿no?

Remus niega con la cabeza y se le acerca un poco.

—No, no sé qué me pasa, tengo como mucho calor...

Le toca la cara porque no parece tener fiebre. Lo que tiene son hormonas.

—No pareces enfermo...

—Mira —le lleva la mano a su pecho y la pone ahí.

—¿Qué?

—¿No sientes como casi se me sale el corazón? —pregunta y es que el siente que está a punto de salírsele. Creo que el lobo te saluda.

—Oh, sí está un poco acelerado.

—¿¡Ves?!

—¿Por? ¿Has estado corriendo?

—¡No! Solo he estado aquí... De hecho acabo de despertarme y de irme a bañar... no sé, ¡debe ser el maldito lobo!

—¿Y? ¿Qué crees que le pasa?

—No séeeeeee... mejor me voy ahí no vaya a ser que algo horrible ocurra.

—Le pedí a Pomfrey que me dejar saltarme clases hoy.

—Ohh... ¿y te dejó? —pregunta mirándole a los ojos.

Asiente. Remus sonríe un poquito un instante y luego deja de sonreír.

—¿Y si te lastimo o algo?

—No lo harás, si apenas te tienes en pie.

Se le acurruca un poco.

—Gracias, Sirius... por acompañarme y todo eso.

—No sé si va a colar todos los meses pero... ya, yaaaa... —le aprieta otra vez. Es que además aquí está tan... agradable y suavecito. Se deja abrazar sonriendo un poquito por primera vez en el día.

—Qué bueno que te ha dejado...

Le acaricia la espalda y el pelo.

—Mmmmm... —se le repega un poco más.

—Venga, duerme un poquito más.

Remus bosteza.

—Pero solo un poquito —Va a dormirse como una piedra en un minuto. Sirius le acaricia en la nuca como le gusta.

—Mmmmm —si fuera gato ronronearía

Y sigue con eso hasta que se duerma, intentando dormirse él también de nuevo en lo que tarda en despertarles James el histérico.

Además va a venir James a despertarles ooooooootra vez con el... "uuuuuuuugh"

¡Pero si no hacen nada!

¡Están durmiendo en una cama!

¡Pues no es como que él duerma en un armario!

¡En una SOLA cama!

Ojos en blanco.

—Bueno como sea, ¡despierteeeeen! Venga, ¡vengaaaa!

Sirius se mete un SUSTO. James brinca en la cama.

—¡Andeeeeeen! —por supuesto ya no se acuerda de que hoy es la luna porque James. Bueno, Sirius tampoco al principio.

—Ugh, joder, tío. Hoy nos quedamos aquí.

—What?! ¿Cómo que se quedan aquí? Nooooo, ¡vengaaaa!

—Sí, tengo permiso de no ir a claseee.

—¿Que quéeeeeee? ¿POR QUEEEE?

—Porque hoy es el día L.

—Ohhh! ¿¡Pero tú qué?! ¡Yo también quiero quedarme a cuidarle!

—Pues haberlo pedidooo.

Remus está bastante sonrojadito junto a Sirius porque además ahora mismo estaba soñando algo y tiene una erección de caballo... o de lobo.

—Anda, andaaaa largo los dos a claseeee.

—¡Pero eso no es justoooo! ¡Yo quiero saltarme clase y quedarme solo con mi novia!

—No seas insensible, esto no son vacaciones, ¡está enfermo! —¿y entonces por qué sonríes así?

—Ya, ya... no pareces para nada preocupado. ¡Es súper injusto!

—Si pasas por la cocina pide que nos traigan comida.

—Pero es que... ugh! Ni siquiera hice la tarea, seguro Remus sí que te la hizo a ti y...

—James, ¿puedes entregar mi tarea, por favor? —interrumpe Remus.

—Pues llévate la mía y ponle tu nombre —sigue Sirius.

—¡Si, anda! —protesta Peter porque ese era su plan.

—Gracias, Cornamenta —Remus se sienta un poco y es que el pobre muchacho no podría estar más pálido ni verse más enfermo—. Ch-Chicos, quizás sería bueno que ninguno de los tres viniera conmigo hoy en la noche...

—¡No empieces!

—Pues solo digo que quizás es peligrosoooo —lloriquea Remus débilmente.

—Sht! A callar! —le toma de la coronilla y le hace meter la cara en su cuello.

Ahí la mete, pues ¿qué coño más va a hacer?

—Venga, ahora no os tardéis la vida en vestiros.

—Ugh, lo dices tú porque no vas a claseeeees... —lloriquea James, yendo al baño sin cerrar la puerta.

—Exacto.

—¿Y si no vamos tampoco? —propone James a Peter.

—Vendrá Minnie a buscarte —vaticina Sirius.

—Pero es queeeeeeeeeee... —remolonea un poco abriendo la ducha—. ¡Dile, Peter!

—Calla, ¡que estoy copiando esto! —sí, la tarea que solo ha hecho Remus.

—Ugh, ¡pero es queeeee! —nunca van a salir de ahí.

—¡Por Merlín con los dos! —sigue protestando Sirius.

—No lo dirías así si tú tuvieras que ir a clase... Ugh, me gustaría ser hombre lobo.

—No lo dirías así si estuvieras aquí medio muriéndote. Remus, ¡muérdele!

—No voy a morderle... Y no creo que quisiera ser un hombre lobo, es horrible y lo odio.

—Ya, ya... —vuelve a acariciarle.

—Son un poco asquerositos los dos —asegura James saliendo de la ducha, todo mojado y haciéndose a medias un hechizo para secarse

Ahí va Peter detrás.

—No hay nada asquerosito —replica Sirius.

—Sí, sus besitos y cariñitos y... Ugh, son como...Ugh.

—¿Qué bloody besitos? No le he dado ni uno.

—Que yo te haya visto.

—No besitos, no quiero contagiarte —le susurra Remus al cuello.

—No, ¿ves? No quiere contagiarme... ¡No seas ridículo! —protesta para Remus al darse cuenta de lo que dice.

—Igualmente son súper ridíiiiiiiiiculooooos —James sonríe un poco porque Sirius suena... medio histeriquito.

—¡Que vas a contagiarme nada! ¡Aun no eres el lobo!

—Pues no séeee, no quiero ser lobo...

—Ya lo sabemos todos... vengaaa...

—Vaaaale, vale... —Se calla. Lo siento, está imposible, es peor que niña en sus días.

De hecho Sirius mira a James con cara de juuusto eso. James se ríe un poquito y hace los ojos en blanco.

—Puede que no esté taaaaaan mal irnos. Venga, Peter, ¿ya acabas? ¡TENGO HAMBRE!

—Ugh! Esperaaa.

—Yo también tengo hambre —susurra Sirius.

—Ve por desayuno... —Remus le mira y le hace un cariñito en el cuello con la frente —. De verdad, no va a pasarme nada.

Aprieta los ojos porque no debió decirlo y mira a James de reojo.

—¿Qué pasa? —pregunta James antes de salir, jugando con su Snitch

Sirius se sonroja un poco y decide susurrarle "No es hambre de comer cereales precisamente."

Remus levanta las cejas con eso sin esperárselo.

En realidad sí lo es, pero así se desvía una bola, Remus.

Pobrecito Sirius con hambre.

—Ugh —susurra James yendo hacia la puerta.

¡James no tenía que oirlo!

Ah! Pues igual hace ugh porque ugh.

¡No hagas ugh que le sonrojas!

Uggggggh!

Ahí sale Peter de la ducha, porque si algo es Peter es lento, asegura James.

Sirius está de acuerdo. Peter opina que les pueden dar por culo a todos, si le hubieran dejado los deberes antes hubiera acabado antes.

Remus dice que lo siente. A Remus nadie le ha preguntado. Que pelados. Remus se esconde más en el cuello de Sirius y cierra los ojos. Eso es, bien hecho.

—Seguro también tienes hambre normal... voy a ir por comida para ti —agrega Remus con voz suave.

—No, no pasa nada, Peter y James nos traen.

—¿Seguro?

Asiente.

Besito suave ahí.

Se sonroja un poco y le hace otro cariñito.

—Estoy... caliente —cosas que Remus no diría habitualmente.

Y ponen a Sirius súper nervioso, mirando a los otros dos a ver si se han enterado o no.

James les mira y parece que ha escuchado...Sirius aprieta los ojos y carraspea. Pero al final parece que no, lanza su snitch al aire y la recupera.

—Peteeeeeeer

—Ya, yaaaa

—Pues yaaaaa

Remus le da otro besito a Sirius ahí en el cuello y Peter se va tras James.

—¡Que te sientas mejor, lunático! —se despide James.

—¡Nos vemos luego! —se despide Peter. Sirius les hace un gesto de cabeza.

—¿Seguro que no quieres ir a clase? —pregunta Remus cuando ya están solos.

—¿Estás loco? Claro que no quiero, ¡vacaciones!

—Yo preferiría estar en clase que sintiéndome mal.

—¡Pero yo no me siento mal!

—¡Con más razón!

—¿Por?

—Si yo no me sintiera mal... —le mira y sonríe un poco—. Vale, a ti si te cuidaría.

—Aaah, ¿lo ves? También te saltarías clase.

—Pues porque no iba a dejarte aquí enfermito... quizás mejor te llevaría a la enfermería.

—Blablabla ¿Quieres ir a la enfermería?

Remus niega con la cabeza.

—¿Entonces?

—Estoy bien contigo, en realidad... aunque sigo sintiéndome raro.

—No sé a qué te refieres.

—Tengo como... calor extraño.

—¿Quieres darte una ducha?

—Acabo de salir de darme una...

—Oh...

—Venga, no pasa nada tan malo. Siempre me siento igual —Remus suspira. Sirius suspira también porque no sabe cómo ayudarle.

—¿Quieres dormir un poco más?

—E-En realidad, Sirius, estaba pensando en algo.

—¿Aja?

—Que no va a gustarte pero creo que tenemos que hacerlo... O al menos yo tengo si sí vas a venir conmigo en la noche.

—¿No me va a gustar?

—Pues no estoy seguro de que te guste la idea de en estos momentos y como estoy, se... te... antoje.

—¿El qué?

—E-Es que necesito... Si vas a ir conmigo en la noche, creo que... necesito.

Le paaaasa la mano por el pelo. Remus se sonroja un poquito.

—E-Estar... ehm... a-a solas un poco para... —pensar en tiiii

Se acerca y le besa. Ala, apáñate con eso.

¡Pero no debería besarle hoyyyyyyyyyyy! Remus levanta las cejas pero es que... ES QUE NO SE VALEEEE. En dos segundos le tienes arriba de ti, prendiéndote contra la cama.

Pues díselooooo

Y besándote un poco porque Remus no es tan fuerte.

Es que se veía ahí tan blandito y vulnerable.

Ya, pues... adiós Remus pastelito de nata, hola Remus parcialmente lobo. Porque en este momento le besa como si no hubiera mañana.

¡Ala! "Mira que rapidito se enciende mi niño"

Pues no sé si todo el tiempo se enciende así pero... en este momento, SÍ.

Bueno, no es como que Sirius tenga muchas opciones.

En realidad no. Mientras no te viole siendo Remus en vez del lobo.

Solo... bueno, no le hagas daño, por favor.

No, no... No! De hecho es posible que Remus termine solo con un poco de frotamiento contra Sirius y el beso.

—Oh! ¿Ya está?

Remus parece que ha corrido un maratón. Lo siento.

Sirius sonríe un poco porque a penas si le ha dado tiempo a él de encenderse, le pasa las manos por el pelo.

—¿Mejor?

Remus traga saliva y es que... aún tiene el corazón acelerado y no sabe ni lo que acaba de pasar. Igualmente, sí está mejor.

—T-Tú... t-te... n-no sé... si... besos hoy.

—Bueno —decide, pensando que después de eso ya... y le acaricia la cara.

—P-Perdóname. T-Te... ¿qué hago para it?

—Nada, quedarte aquí y tratar de no morirte.

—¿P-Pero nada más?

—¿Qué más quieres hacer?

Remus se le esconde en el cuello porque el mismo sabe que está siendo INSOPORTABLE.

—A-Algo por ti.

—¿Por qué no me lees un rato?

Remus levanta las cejas y sonríe un poquito.

—Por qué no... te leo de mis cuentos muggles.

Asiente. Remus sonríe porque eso es fácil.

—¿Tú no querías o... a-algo con sexo? —pregunta sonrojadito—. Lo siento, seguro no...

—Tal vez luego... si te sientes más espabilado. Definitivamente no vas a meterte eso mío en la boca si tienes miedo de besarme... y hacerlo sin besos es raro. Mejor léeme el cuento de Julieta para que tu madre no piense que soy tonto como Ian.

—Voy a limpiarme y... por el libro. Lo siento, no sé si debí besarte... Madame Pomfrey siempre me dice que no haga nada en estos días... con nadie.

—Ahora ya... —se encoge de hombros.

—Como siempre... no tengo idea de cómo no les he contagiado aún. Quizás deberías quedarte hoy aquí.

—Sigue con eso sí, que a la vez mil si me convences.

—Eres bueno conmigo... —Remus se ríe un poquito y se levaaaanta lentamente.

—Nah, soy un macarra.

—¡Claro que no! ¡Eres muy muy bueno conmigo! ¡No te metas con Sirius que es mi novio!

Se ríe y se sonroja.

—Pues cómo no, si seguro te trata fatal.

—¡Claro que no! ¡Me trata mejor que NADIE! ES el mejor novio que nadie puede tener.

—Que va, seguro no te quiere nada nadita.

—Oh... Bueno, eso... Tampoco nada nadita.

—Poquito entonces... Pfff, ya ves.

—Pero... ¡No! Es genial, de verdad... o sea eso de quererme es porque soy yo, pero... Él es genial, ¡no te metas con él!

—¿Qué significa porque eres tú?

—Porque soy yo y yo soy... difícil —sonríe un poco más—. Mucho más que Sirius.

—¿Y cómo eres difícil no te quiere?

—Pues menos de lo que podría quererme si fuera más fácil, seguro.

Ooooooojos en blanco.

—Claro, porque le encantaría estar ahora en clase y no tener una excusa perfecta para estar aquí —hace angelitos en las sábanas. Remus se ríe.

—Como te vea Minnie te va a mandar a clase —suspira—. No me dijo nada útil y al final terminé peor de como llegué con ella.

—No se lo diremos a ella, ¡pero no me cambies de tema!

Remus se sonroja porque sí que lo estaba cambiando a propósito.

—¿Entonces qué es lo que piensa de ti?

—¿Que soy un fastidio?

—¿Y quieres que no me meta con él?

—Pues no séeee, debería pensar que lo soy, aunque Sirius es bueno y seguro no lo piensa.

—Ni lo sabes.

—Pues... Lo sé pero no quiero decirlo porque igual y exagero y...

—¿Y?

—Y pues... quizás es menos y yo pienso que es más y eso sería horrible.

—Seguro tú piensas que es menos. Siempre lo haces.

—¿Y si esta vez pienso que es más? Sirius es muy convincente —le mira con ojitos.

—Mmmm... prueba.

—P-Pero... o sea solo creo que sí me quiere, bastante... a veces inmerecidamente.

—¿Por qué no ibas a merecerlo?

—Pues porque nunca le doy a cambio lo bastante.

—¿Cómo que no?

—No, no le doy naaaada a Sirius. Fuera de molestias.

—¡¿Pero cuáles molestias?!

—¡Pues estás! Pero es que yo siento que tú haces muchas cosas buenas por mí y yo solo a veces te doy la tarea.

Ojos en blanco.

—Aunque también les trato de cuidar un poco pero... —pone el libro sobre la cama y de va por unos calzoncillos—. Pero igualmente... no sé

—¿Qué? ¿No sabes si me quieres? —lo toma hojeándolo.

Remus de estira desde detrás de su cama sin pantalones ni calzoncillos. Sirius le mira y le sonríe.

—¡Sí que sé que te quiero!

—¿Entonces?

—¡Entonces nada! ¿Quién ha dicho de no quererte?

—Tú, ¡que no sabes lo que haces por mí!

—¿Qué hago por ti? —sonríe y se sonroja un poco, culpable, porque sí sabe un poco, pero quiere oírlo.

—¡Pues quererme!

Remus sonríe viniendo ya de vuelta y casi saltando en la cama para abrazarle.

—¡Pero es que mucha gente te quieeeere! No tanto como yo.

—¿Lo ves? Tú mismo lo has dicho —sonríe.

—Pero eso no basta, porque... eso lo haces tú también.

—¿Y? Es una relación equilibrada.

Remus sonríe. Sirius le cierra un ojo.

—No seas galán conmigoooo.

—¡Anda! ¿Por qué no?

—Porque me da vergüenza.

—Aaah... eso es porque se me da genial —inclina un poco la cabeza, entrecierra los ojos y le pone morritos.

—Debe ser toda la práctica que tienes... —se sonroja un poco más.

Se ríe y exagera un poco más.

—Que ya, que ya... ¡No exageres!

—Solo lo dices porque funcionaaaaa —se burla un poco.

—Ni tanto, ¡Ni tanto!

—Claro que sí.

Remus se ríe arrancándole el libro de la mano

—¿Lo veees? Hasta te dejo sin palabras.

—¡No me dejas sin palabras! Solo es que me inventas todo tipo de falsos y...

—Qué va.

—Sí, ¡como que me gustas tanto!

—Lo haces.

—¡Sí me gustas mucho! No digo que no.

—¿Ves?

—Ugh —le hunde la nariz en el cuello

—¿Me vas a leer o no? —busca en su mesilla de noche.

—Sí, sí que te voy a leer... —Remus sonríe igual, dándole un besito ahí en el cuello, separándosele y abriendo el libro.

Sirius saca una caja de bombones y se come uno... sin darle.

Remus babea porque... tiene hambre. Él tiene hambre, el lobito tiene hambre.

Sirius le mira como si nada a ver qué hace. Remus se relame un poco. Y es que le gruñen las tripas.

—¿Qué?

—N-Nada, voy a... leerte.

Se relame y le echa un poco el aliento para que lo huelaaaa. No tenías que hacer eso para que lo tenga ya en la nariz, créeme. Aun así se le acerca bastante como un... perrito. Snif snif snif

—¿Qué haces?

—¡Ah! Ehm... yo...

—Ajaaaaa.

—Nada, hueles bien, a chocolate.

—Ya lo sé —se come otro. Remus se relame, pero no le pide uno.

—¿E-Están buenos?

—Sip.

Mira la cajita a ver cuántos le quedan.

—Ah! ¡Cotilla!

—Oh, perdona... —se vuelve al libro. Ahora menos te va a pedir.

Sirius se ríe. Remus se sonroja un poquito más y busca un cuento. Sí, el niño fuerza de voluntad...

—Andaaaaa

—¿Qué? ¡Voy a leerte!

—Pues que no me dices nada.

—¿Decirte nada de?

—Del chocolateeee

—Pues si no me quieres dar está bien...

—¡Ni siquiera me has pedido!

—Supongo que si comes y no le das es que no quieres darme.

Oooojos en blaaaaaanco

—¡Pues debes tener mucha hambre! ¡No voy a robarte tu delicioso chocolate!

—Pero me lo puedes pediiiiir

—Pero si te lo pido te vas a ver forzado...

—¿Y?

—Pues ya bastante... ¡te fuerzo a hacer cosas!

—¿A cuáles?

—¡Pues a todas!

—¿Cuáles todas?

—A estar aquí conmigo.

—¡Pero si te he dicho que no quería ir a clase! Hasta James quería quedarse.

—Ya, ya... —aprieta lo sojos—. Vale, me... ¿me das un chocolate?

—Son malos para los cánidos, tal vez te deje ciego.

—Solo me falta ser ciego.

—Por eso.

—Pero he comido chocolate mil veces...

—Tal vez te quedes ciego a la mil una.

—Jo... ¿¡Ahora con el maldito lobo no puedo comer chocolate?! —sus ojitos dezconsolados.

—No seas tonto, si los he sacado para ti —le da un golpecito en la cabeza con la caja.

Remus parpadea y... se queda un poco tonto ahí. Un instante antes de... sonreír un poquito.

Así que levanta la mano, toma la cajita y va directamente a tomar dos y metérselos a la boca de golpe de manera mucho más impulsiva que de costumbre.

—Eh!

Remus cierra los ojos y se estremece un poquito mientras claramente los disfruta.

—Shi pudiera matar al lobo, folo al lobo, con shocolate shería lo mejor del mundo... —suelta con la boca medio llena.

Sirius se muere de risa y Remus sonríe un poquito sintiéndose mejor con el chocolate... alguien debería regalarle chocolate cada mes.

—¡Si están buenos!

—Si serás tonto.

—¿Por queeee?

—¡Pues mira como los disfrutas!

—Es que están bueniiiiisimos, son los mejores chocolates que he comido nunca.

—Y no querías pedirme...

—Pues no pero... —es que quiere otro. Se relame.

—¿Qué?

—¡Es que están muy buenos! ¿M-Me puedo comer otro?

—¿Quieres ver cómo están más buenos?

—Sí.

Se mete uno a la boca y luego le da un beso pasándoselo.

¡Es que me lo derrites! Remus sonríe pero... va a seguir besándole, así que van a compartir el bombón.

Sí, eso no importa, creo que otra vez Remus se le va a ir un poquito encima a recostarle del todo en la cama y medio aplastarle un poco.

Pues mucho rato así y... Pues él estaba intentando no... Porque Remus se siente mal y todo eso.

Olvídalo, mira que bien se siente con un poquito de chocolate. Ajem... y un poquito de beso... cof cof

Sirius va a incluir esto en su libro.

No nos extraña. Como conseguir cuchicuchi con un lobo la mañana anterior a la noche de luna llena usando un poco de "chocolate"

Eso. Capítulo 25.

Remus se relaja del tooooodo y se deja llevar por el beso de Sirius, sin detenerle en absolutamente nada.

Tal vez se separe solo para meter otro bombón ahí dentro.

En serio esto es hacer trampa, Sirius Black.

¡Qué trampa va a ser!

Es total trampa porque ahí tienes al casilobo patas arriba dejando que le rasques la panza.

Eso es porque son de la misma manada.

Excitado además, ¿porque por qué no? Los quince años...

Bueno y no te digo Sirius que no ha acabado antes.

Pues... ¿qué vas a hacer, Sirius? ¿lo mismo que hizo Remus?

Tal vez le acompañe la mano hasta su lugar feliz mientras le besa y justo cuando acaben van a tocar la puerta. Oh, sí. Tocan, toc toc.

—Oh... —sususrra Sirius—. Ehm... sí?

Albus Dumbledore les saluda desde el otro lado de la puerta.

—Ah, Señor Black... está usted también aquí. ¿Puedo pasar?

Sirius se sube rápidamente los pantalones del pijama.

¡Remus quiere MORIRSE! Se levanta de un salto y... rebusca su varita HISTÉRICAMENTE, para el completo entretenimiento de Albus porque se TAAAAAARDAN

—¡Un minuto, profesor!

—Vale, vale, tómense su tiempo... —responde Albus con media sonrisa.

Sirius mira a Remus a ver si ya está sin saber ni como ponerse para no parecer tan culpable. ¡Tal vez una camisa estaría bien, Sirius!

Remus le lanza una suya a la cara para que se la ponga.

Se la pone, rápido... del revés.

Genial. Remus no se entera, desde luego, tratando de medio peinarse y de limpiarse la boca porque acaba de notar que Sirius está TODO EMBARRADO de chocolate.

Ni se entera, claro.

Remus le hace gestos para que se limpie y Sirius le mira con cara de no entender.

Remus hace señas con él en su boca. Sirius se acerca y le da un beso rápido.

—Joveneeees... —presiona un poco Albus, completamente divertido.

—Estás lleno de chocolate —Remus... le lame.

Es que por eso le ha dado el beso, creía que le pedía eso.

Noooo! Remus le empuja después de unos segundos.

Sirius se ríe.

—¡Eres un tonto! —susurra Remus sonrojado.

—¡Ya está, profesor!

—Jóvenes... —Albus aaabre la puerta. Sirius sonríe con la cara llena de chocolate aun. Creo que Remus la debe tener también.

Albus levanta un poco las cejas porque esperaba, sinceramente, que esto fuer aun poquito menos cínico.

¡Pero si se han vestido y todo! Más o menos...

Ya, ya... igualmente esperaba un poco más de ropa y un poco menos de... desastre. Les sonríe.

—Veo que está sintiéndose este mes bastante mejor que habitualmente, señor Lupin.

De hecho, Sirius va medio en pijama aun. Remus se sonroja un MONTÓN.

—Sí que lo hace, salvo porque tenemos hambre —sonríe Sirius.

—Bueno, veo que al menos... chocolate, si han comido —Albus se ríe—. ¿Cómo ha convencido a la Profesora McGonagall de que le dejara faltar a clases a usted también, señor Black?

—¡Sí! El chocolate va súper bien para su problema. Madamme Pomfrey me dio permiso.

—Oh, eso hace más sentido... —asiente Albus conjurando un par de vasos, que llena con jugo de calabaza que supongo trae mágicamente de la cocina y unos sándwiches de jalea con mantequilla de maní.

—¿Quiere usted un bombón? —ofrece Sirius porque igual, ¡les ha traído desayuno! ¡Yumi!

—Ah, sí que quiero —Albus se acerca a la cama de Sirius y se sienta ahí—. En sí quería saber si Remus estaba bien.

Sirius le tiende la caja y toma uno de los sandwiches, dejando a Remus hablar.

—Ahm... s-sí, estoy bien, Profesor... —susurra Remus aún súper sonrojado e incómodo con todo esto, pensando que lo que va a pasar es que van a echarle.

—Ya, ya veo, ya veo... que la compañía de Sirius le ha alegrado bastante.

—Lo siento, Profesor —Remus se mira las manos.

—Pues cómo no le va a alegrar, pasar el día solo y enfermo es súper aburrido. Casi cruel. Debería quedarme en todas las lunas —resuelve Sirius.

—Deberían caer todas las lunas en fin de semana, quizás... Habrá que consultar con la profesora McGonagall —Albus se ríe.

—Noooo, que ella no me va a dejaaaar.

—Es muy probable que no y sus buenas razones tendrá. Habrá que aprovechar mientras se pueda entonces.

—Aunque a lo mejor si usted la convence...

—Claramente no es un tema del que yo pueda convencerla —asegura tomando otro chocolate.

—¡Pero si usted es el director! ¡Y bien que dice que Remus está muuuuucho mejor!

—Pues lo está, aunque creo que es gracias a las circunstancias —la mirada cargada de sentido por encima de las gafas.

—¿Qué circunstancias? Lo que pasa es que soy la medicina natural perfecta contra los problemas de la regla.

—¿La regla? —Albus levanta las cejas y le mira, pensando un montonazo de cosas distintas a la vez.

—Pues esto es como el período de las mujeres. Un poco al menos.

—¡No lo essss! —protesta un poco Remus, comiéndose un sandwich.

—Bueno, sí, comprendo el símil —valora Albus—, aunque...

—Sí que lo es. Te pones así todo blandito... aún más e inseguro...

—¡Siriuuuus! —protesta Remus avergonzadito y Albus sonríe un poco.

—Menos mal que alguien le levanta el ánimo, Señor Lupin. Sirius es espléndido para ello.

—Eso mismo, solo hay que convencerle todo el tiempo de que le quiero y que merece que hagamos todo esto.

Albus suspira, porque Sirius es realmente un gran amigo de Remus. Le sonríe.

—Igualmente, sólo quiero recordarles... y sé que en sí no es necesario hacerlo, pero hoy es luna llena. Estaré en mi despacho si me necesitan.

—Ah, no se preocupe, no necesitamos a otro lobo, ¿a qué no?

Albus se ríe y Remus mira a Sirius con el ceño fruncido sin saber exactamente a qué se refiere, y tampoco por qué Dumledore se ríe!

—Aunque podría hablar usted con la profesora McGonagall. Fue súper dura con Remus y le dijo cosas muy feas y no le ayudó ni un poquito.

—¡SIRIUS! ¡N-No, no es verdad! —Remus casi se muere del agobio con esa declaración.

—¿Cosas feas? No parece propio de la profesora McGonagall.

—Pues el pobrecito Remus solo quería un abrazo y un poco de consuelo. Y ella seguro estuvo todo el rato así de... "Señor Lupin, no lloriquee, la vida es muy dura para todos, así que mejor concéntrese en sus deberes y en alejarse del señor Black que no va a hacer más que distraerle llevándole por la senda de los vicios y la vida distendida" —le imita el acento. Sinceramente que tengáis la cara llena de chocolate a juego no te ayuda a negar que eso esté pasando, Sirius—. Es horrible. Algunos dicen que tiene una fusta en su despacho y que se viste de cuero bajo sus túnicas holgadas y sobrias. Tiene el corazón peludo como el nigromante del cuento de los magos y es una wicked witch en los cuentos muggles —y se atreve a decirlo nada más porque SABE que no es así y está bromeando.

Es que Albus se MUERE DE RISA con toooodo eso.

—¡No lo tiene! ¡Ni lo es! —chillonea un poquito, Remus.

Albuuuus ¡no te rías que solo lo propicias más!

¿Pues como no se va a reír, Minerva?

—Él dice que no porque... —Sirius se detiene porque casi le dice a Dumbledore que a Remus le gusta ella, ¡es que es muy fácil confiarse con él y contárselo todo! ¡Mira cómo se ríe!

Es que además está muerto de risa entre el acento, imaginando a Minerva con cuero y el corazón de nigromante. Va a robarle esa frase la próxima vez que le riña...

—Le da miedo que le castigue —decide acabar la frase—, así de aterrorizados nos tiene, por eso dicen que los Gryffindor somos los del valor.

Remus que casi le da un ataque de ansiedad cuando ha supuesto que iba a decir que le gusta, respira otra vez aunque sí fulmina a Sirius.

Sí, sí, pero sabe que por esa quizás si le dejas de hablar.

¡SÍ!

—La profesora McGonagall es dura, sí, incluso a mí me da un poco de miedo enfadada —asegura Albus asintiendo—, pero me sorprende que no te haya dado consuelo, Remus.

—Pues ya ve. Vemos al tipo que le destrozó la vida, va, se lo cuenta y ni un abrazo le dio, ¿a qué no? Ni unas palmaditas a la espalda, ni un "Buen chico, ea, ea, ya pasó"

Alaa. Albus levanta las cejas mentalmente hasta el techo, pero no pierde la sonrisa en lo absoluto.

—¡Ohh! Eso sí es un poquito cruel... ¿Así ha sido Remus? ¿Qué ha dicho entonces?

Sirius se toma su zumo de calabaza tan JUM! Dejando a Remus explicarse. Si es que acaso tiene alguna defensa posible ante la frialdad de una bruja que podría salir claramente en La sirenita y la bestia. Bueno, no, en ese no, en el otro el de la bruja fea y sin corazón, sea cual sea.

—N-No ha sido tan... mala —susurra Remus pensando, sinceramente, que Minerva le ha contado ya—. Solo ha dicho que él era Slytherin y... bueno, que podíamos discutir mis opciones de vida. Y que debía escribir a mis padres.

—Y eso no era todo lo que querías saber, desde luego. ¿Querías más detalles de ello?

Remus suspira y se mira las manos, mira a Sirius de reojo un instante.

—Yo... yo quería saber si él era normal en la escuela. Si era bueno o amable, si... se hizo como se hizo después por... algo.

—Y ni eso le dijo.

Dumbledore suspira, poniéndose un poco más serio.

—Si tu preocupación es si en algún punto puedes convertirte en alguien como él, te garantizo, Remus, que el ser un hombre lobo solo ha agudizado ciertos rasgos del carácter de Greyback... solo es un vehículo para ser cruel y despiadado como le gusta ser.

Remus le mira con sus ojotes.

—Tú eres un buen chico, tan bueno que yo quiero que tú seas el ejemplo para cualquier otro chico como tú. Cualquier otro muchacho que tuvo la mala suerte de ser contagiado, quiero que tenga un buen ejemplo como tú, en lugar de uno malo como él.

—¿Veees? ¡Eso se lo digo yo siempre!

—¿Q-Que yo sea el... ejemplo? —Remus se sonroja un poquito.

—Por supuesto, eres un buen hombre lobo... y de hecho ya estás haciendo un cambio importante. Mira a tus amigos... y a Sirius.

—¿Eh? —Sirius parpadea

—La gente en general tiene miedo a los hombres lobo y ellos están aprendiendo muchas cosas sobre ellos. Probablemente sepan más cosas sobre los hombres lobo que nadie. ¿Y por qué? Porque tú eres un hombre lobo bueno.

—Yo voy a escribir un libro—suelta Sirius.

—Excelente idea! —Albus le mira y le sonríe. Sirius sonríe tan orgulloso—. Nos sería muy útil a todos, seguramente habrá más gente además de nosotros en situaciones dudosas. No es necesario andar todos los caminos cuando alguien ya lo hizo antes que nosotros... ¿Cuándo empieza?

—¿Eh?

—¡A escribir! ¿Ya tiene notas?

—Pues ehm... N-No...

—Hmm...

Sirius sonríe nervioso como si acabaran de pillarle sin deberes. Albus sonríe un poco.

—Bueno, la idea es buena... hay que ponerla en práctica entonces.

—Sí... sí, claro, solo que ahora con los debeeeeeres y exáaaamenes.

Albus niega con la cabeza.

—Cuando yo tenía su edad... una vez no dormí tres semanas haciendo un puzzle.

—Los puzzles pueden ser muy complicados...

—No más que los hombres lobo —se levanta y le revuelve un poco el pelo a Remus, con suavidad—. ¿Dónde conocieron a Greyback, por cierto?

—En una ehm... f-fiesta.

—¿En tu casa, Sirius?

—Sí...

Albus asiente.

—Una pregunta. Greyback... debe haber olido algo distinto en tí, Remus.

Remus mira a Dumbledore y asiente. Él hace una mueca. La verdad es que Sirius esta tenso esperando la riña.

—Supongo que tus padres no lo saben, Sirius.

—¿El qué?

—Lo que sea que haya podido decir Greyback de él.

—Ah, no, no... Mis padres no prestan mucha atención a Greyback. Ni tampoco a Remus.

—Por una vez, me alegro por ello —Albus sonríe otra vez.

—Lo siento...—susurra Remus que pide perdón solo por vicio.

—¡Yo no!

—En esta ocasión, es mejor que no lo sepan —Albus suspira otra vez mirando a Sirius.

—Pues eso vale, pero a mí me molesta que les lleve un... amigo mío ¡y no quieran ni conocerle!

Albus se vuelve a sentar.

—O sea, es que tío Alphard tampoco supo de ello y si le conoció y se interesó, ¿a que sí?

Remus asiente un poquito.

—Oh, vieron a Alphard. ¿Cómo está?

—¡Muy bien! ¡Está súper contento!

—Ah ¿sí? Hace bastante tiempo no s de él...

—Pues sí, tiene pareja y nos la presentó.

Albus sonríe un poco más, porque al final le da mucho gusto que sus niños estén bien y sean felices.

—Me alegra por él. Voy a suponer que su pareja no es un prominente individuo de la comunidad mágica.

—Nah, es muggle.

Remus quisiera decirle que es homosexual solo para saber su reacción, pero no lo hace. Sirius no lo hace porque es una cosa de Alphard.

Albus asiente, confirmando una vez más que la casa Black podía tener elementos muy positivos que ojalá fueran una buena influencia para el resto.

—Pero no se lo diga a mi madre.

—Es la profesora McGonagall la que suele hablar con su madre —Albus se ríe y niega con la cabeza.

—Bueno, pues no se lo diga a ella.

—No te preocupes por ello, Sirius —se levanta otra vez, ¡esto es el ejercicio del mes!

Sirius suspira.

—Es una pena que yo no tenga un bonito permiso de Madame Pomfrey que me permita quedarme de vacaciones todo el día... —asegura Albus sonriendo y dirigiéndose a la puerta.

Remus inclina la cabeza y le mira hacer, Albus se gira a ellos y les sonríe.

—Aprovechen bien el día y no hagan nada que no haría yo...

Sirius asiente tan sonriente. Remus se sonroja un poco con eso y asiente también antes de que Dumbledore desaparezca del todo por la puerta.

Sirius se gira a mirarle.

Remus se lleva las manos a la panza así como hubieran conseguido salvarse solo por un pelo de que les cayera encima una bomba nuclear.

—Ja! ¡No nos ha gritado! ¿Lo veeees? Te dije que no pasaba nada.

—Buff... pero... buff! —se ríe un poco, súper agobiado—. ¡¿Cómo le dices que Minnie hizo esas cosas?! ¡Va a ir a regañarla!

—¡Pues lo merece!

—¡Nooo! ¡No quiero que se peleen! —mamá y papá por lo visto.

—No se van a pelear hombre y si lo hacen seguro luego tienen sexo de reconciliación.

—¡Ugh! ¡No tienen sexo de nada! —se sonroja.

—Claro que sí.

—¿¡Cómo sabes eso?! —es que entre que le pone nervioso y le... o sea solo de imaginarse a McGonagall DE VERDAD TENIENDO SEXO... se sonroja.

—Pues por que ella... algo debe... ¡ala! —se levanta y se va corriendo a ver si encuentra fuera a Dumbledore.

Pues tienes suerte porque Dumbledore está ahora mismo entretenidísimo en la sala común de Gryffindor, quizás jugando con alguna tontería que se ha encontrado por ahí.

—Profesor!

—¡Oh! —Albus se sonroja un poco dejando caer el avión que estaba haciendo volar con aire proveniente de su varita. Se gira a mirar a Sirius, sonriendo un poquito.

—Quería que supiera que... ¡he aprendido a hacer el hechizo!

Albus levanta las cejas y sonríe un poco.

—Oh, ¿de verdad?

—¡Sí! ¿Quiere verlo?

Albus se ríe suavemente por la nariz.

—Mmm...

Sirius sonríe de lado. ¡No jueguen a estas cosas con Dumbledore! ¡No a cosas que impliquen ese hechizo!

—Sí.

—¡Suba! —hace un gesto con la mano.

El sentido común por lo visto no lo trajo Albus, porque ahí va hacia arriba otra vez.

Sirius se va a por su varita.

—¿Qué? —pregunta Remus mirándole hacer, más aún con tanta convicción.

—Nada, solo le voy a enseñar una cosa a Dumbledore. Pero tú estate tranquilo.

Joder, sí, estate tranquilo, Remus...

—Oh, ¿qué cosa?

—El hechizo ese que aprendí.

—¿Cuál hechizo que...? Espera.

—Ya sabes cual, el que Minnie nos pidió que aprendiéramos James y yo para Dumbledore

—Ajá... ¿e-el de la moto? Se lo vas a hacer a e... —se calla cuando ve que Dumbledore entra otra vez.

—¿Eh?

Sirius se gira a mirar a Dumbledore y se sonroja un poco.

—Bien... —Albus tan tranquilo, desde luego... no sé qué está pensando, pero desde luego no que se lo haga a él.

Desde luego, Sirius levanta la varita hacia Remus, que es lo que todos ... menos Remus, esperábamos. Remus levanta las cejas.

—¿Q-Qué haces?

Para eso ha hecho subir a Dumbledore, desde luego. Ya, ya, si todos menos Remus lo sabíamos.

—Pues demostrar que sé hacerlo.

—P-Pero...

—Venga, ¡no pasa nada!

Es que hasta palidece un poco. Menos mal que Albus no es Minerva, porque esto es como una fantasía... o puede empezarlo a ser... o sea no se le había ocurrido pero...

—O-O sea hablas d-del... hechizo de... d-de...

Albus no se inmuta. Hace cara de, venga... quiero verlo.

—Relájate y no te resistas.

—¡P-Pero cómo voy a resistirme! S-Sirius... no. ¡NO!

Sirius mira a Dumbledore de reojo. Dumbledore mira a Sirius un poco a la expectativa, a ver qué hace.

—Vas a hacerlo o no, bloody hell! —protesta Remus.

Abre la boca para decir algo y no lo hace con esa respuesta.

Albus parpadea y en realidad si no fuera porque no ha sentido la magia, pensaría que ya lo hizo.

Remus sigue ahí con los puños apretado, sonrojaaaado.

Es que iba a hacerlo pero...

—Profesor, creo que tendrá que confiar en mi palabra.

Albus se ríe.

—En sí, señor Black, confío bastante en sus actos previos solo por verle la cara al señor Lupin. Solo... tengan cuidado, ¿vale? —hace un movimiento con su varita y aparece una caja de condones en su cama.

—Es que yo le quiero y no me gusta que lo pase mal...

Albus sonríe con ello y le cierra un ojo.

—De todos modos aún tenemos los que le dio la profesora McGonagall.

—Ah... ¡eso me recuerda! Tengo que... tendría que ir por a profesora McGonagall para ir al... para... terminar nuestra investigación.

—¿I-Investigación? —pregunta Remus reponiéndose un poco del susto.

—Sobre... —suspira y le mira a los ojos—. Las relaciones íntimas como modo de contagio. Espero tener una respuesta pronto.

—¿De contagio?

—O-Oh... —Remus si que lo pilla.

—El razonamiento lógico me dice que no puedas contagiar a alguien del todo siendo humano y no hombre lobo, menos aún de esa manera, pero quiero estar seguro.

—¡Oh! —cae en la cuenta Sirius—. ¿Y cómo lobo?

Remus traga saliva y pone ojitos de completo desconsuelo. Albus se gira a Sirius.

—Como lobo siendo tú... algo más que un humano, hemos confirmado ya que no hay contagio.

—¡Oh! —Sirius sonríe.

—Aunque... —Albus inclina la cabeza—. Piense bien las implicaciones de ello.

—¿A qué se refiere?

—Al control que tiene Remus en general.

—Ah, sí, bueno.

—Y... el concepto en sí.

—¿El concepto en si?

—Tengan un buen día, chicos —Albus sonríe.

Sirius le mira sin acabar de entender.

Albus sonríe más pensando que si Sirius es capaz de quererle así incluso siendo lobo... todo estará bien entre ellos dos. En cuanto Albus sale por la puerta... Remus toma su varita.

—AHORA mismo me vas a enseñar ese hechizo —asegura muy decidido... aunque de sienta en la cama porque de verdad que se siente mal.

—¿Qué?

—¡Que para defenderme tengo que aprender a hacerlo!

—No necesitas defenderte.

—¡Sí lo necesito!

—¿Por?

—Pues... porque qué tal que un día se te ocurre hacer lo mismo con... alguien más aquí. ¡Con McGonagall!

—¿Con... Minnie?

—Por ejemplo.

—¿En... clase o algo?

—¡N-No! —se tapa la cara. Va a soñar con ello, está seguro. Sirius levanta las cejas—. ¡No puedes hacer eso en clase!

—¡Te pone!

—¡No! —el sonrojo monumental.

—¡Sí te pone la idea!

—¡No! ¡No me pone! —el chillido histérico.

—Claro que sí —la sonrisa maligna.

—¡No pongas esa cara!

—¿Qué cara? —la de "no vas a estar tranquilo en una sola lección de transfiguraciones de aquí a NUNCA" que estás poniendo.

—¡Esa!

—No pongo ninguna cara.

—¡No puedes hacerme eso con McGonagall!

—Sí que puedooooo

—¡No, no puedes!

—Claro que siiiiií

—Voy a aprender a defenderme.

—¡Veremos!

—¡Que sí! ¡A bloquearte! —y no volveré a poner atención en esta clase, jamás.

Ahí le lanza uno ahora sí.

—Ahhh! —el gemidito, apretando los ojos.

Sirius muere de la risa. Remus le va a lanzar un expeliarmus y se va a dejar quitar la varita sin problema aun riendo.

—¡Eres un tonto! —manos en las regiones vitales aún.

Se le acerca igualmente, brazos abiertos.

—Sigues siendo un tontooo

Le abraaaaaza. Se le repega, suavecito otra vez del todo.

—Ya estaaaa, ya está.

—Mira como me haceeees

—¿Qué te hago? ¡No te hago nada!

—Nooo, y yo soy malooo

—No eres malo, eres un dulce algodón.

Ya empezamos con la comida. Se esconde.

—Un plum cake de fruta en almíbar, una galletita de mantequilla.

—De chocolate.

—Sí.

—¿Con chispas de chocolate? —que ridículo eres, Remus.

—Chispas de chocolate y sirope de chocolate y nata y helado de vainilla con caramelo.

—Quiero uno de esos...

—Yo tengo uno justo aquí —le hace una lamida.

—Siriiius! —se ríe un poquitín.

Ahí va a intentar lamerle otra vez. Remus se deja a medias y Sirius insiiiiiste para lamerle, mordisquearle, besarle...

Se deja, riéndose un poquito. Pues es que no va a decirle que no.

Tan mono, ¿lo ves? Seguro pasan toda la mañana en eso.

Hasta que se muera de hambre Remus al menos pero muerto de hambre. Necesita comerse como una vaca.

Pero si han desayunadoooo

Tiene hambreeeeeee MUCHA

Bueno pues que bajen a comer

Con toooda la escuela. Sí que le está viniendo bien que Sirius se quede dado que... Remus en general se la pasa encerrado y mira que bien se siente hoy.

Exacto, con tooooda la escuela.

Para que todos pregunten dónde han estado.

Sip. Igualmente se lo iban a preguntar mañana.

Argh! Remus que intenta no ir porque le da vergüenza.