Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada, Chimaki Kuori y Toei Animation.
Estaba en Washington, a mitad de un concierto. Kanon estaba frente a su computadora, lo había asaltado una idea, "olvida Grecia".
Miraba la escuela en línea, contaduría. Jugaba con el mouse inalámbrico, acercándose al botón de pedir informes y alejándose.
— ¿Toda la gente se pone así de loca siempre? — Erda entró en el camerino y se sentó a su lado, cerca, estaban trabajando.
— ¿Depende de cual sea tu definición de "loca"?
— Una chica le aventó a Solo un sostén, lo asustó, creo que saltó un poco, Mime se rió de él, fue una suerte que no estuviera al frente del escenario, todo mundo lo habría visto.
— Creo que nunca le habían aventado ropa, en España una señora le regaló un suéter tejido y le dio el número de su nieta.
— Que mujer tan linda — Erda miró la habitación, estaban solos, le quitó a Kanon la computadora y se sentó a horcadas sobre él antes de comenzar a besarlo.
Llevaban una semana haciendo eso, todo fuera del trabajo, Erda no quería mezclar ambas cosas.
Kanon la agarró de la cintura y se dejó besar, pocas veces, muy pocas veces, lo hacían en horario laboral.
Aún estaban conociéndose, pero a ella le gustaba besarlo, le decía que sabía a mar. Él sólo sonreía y le decía que en algún momento de la gira la llevaría a una playa, Erda nunca le decía que le gustaría conocer las playas griegas.
— ¿Qué estabas haciendo? — le preguntó ella al separarse.
— Baian cree que su contador principal les está robando, no tiene pruebas pero tampoco dudas, ya sabes — Kanon sonrió cuando la escuchó reír, muy pocas veces había hecho reír a una persona sin que esta estuviera intoxicada, o él, tal vez la única a la que había hecho reír así era a Katya. Se aclaró la garganta y miró a la chica frente a él, castaña, no rubia — y pensé... bueno, no sé, cuando era más joven quería ser contador o algo así, dejé la escuela antes de graduarme, lo sabes...
— Dijiste que la terminaste por los exámenes extraordinarios, lo recuerdo, tu maestra no te dejó ir tan fácil.
Kanon sonrió de nuevo, Olivia debió de ser el único adulto que creyó en él, la visitaría cuando regresara.
— ¿Vas a hacerlo? Estudiar.
— No lo sé, hay muchas cosas que no recuerdo y la gira apenas está empezando...
— Kanon, no busques excusas — Erda se levantó de su regazo y se paró frente a él, con las manos en la cintura — apenas llevo unos meses con ustedes pero es obvio que esos chicos te dejarán hacer lo que quieras, tienen una relación de hermandad que fuera de sus adicciones y todo eso es muy linda, tal vez sea lo único sano que tienen esos chicos. Si quieres hacerlo hazlo, no dudes, todos confiamos en ti.
Kanon miró al suelo, nunca le habían dicho que confiaban en él, se lo demostraban pero las palabras le daban un refuerzo que no sabía que necesitaba. Se levantó rápido y abrazó a la chica, no le importaba que alguien los viera, como si toda la banda no sospechara.
— Gracias — le susurró, su vista estaba borrosa y su corazón latía con vida, hace tanto que no se sentía tan vivo.
Estaba dispuesto a olvidar Grecia.
