Última clase antes de la comida, Albus espera pacientemente a que salgan toooodos los alumnos del área de transfiguraciones.
Ugh!
Cuando supone que han salido todos, solo mete un poco la varita y ahí va el hechizo que quería hacer Sirius. Yo espero sinceramente que de verdad hayan salido todos.
UUUUGH!
Pero es que no ha dejado de dar la lata con eso desde hace días.
Pues es que no podría tomarla más por sorpresa.
Tadaaaaaa. Al menos esta vez es MUCHO más moderado. Esperemos que no se haga gato.
Oh. Gracias a dios
Y claro, aparece por la puerta como si no acabará de hacer eso. Pero la estúpida sonrisa de niño travieso...
—Ah! Minerva! —la sorpresa fingida, como si... acabará de encontrársela en mitad de Londres.
Ella aun está recuperando el aliento igual.
—¿Todo bien? —la preocupación preguntándose si otra maldita vez de ha pasado.
—Sí, sí... solo... sí.
Albus se humedece los labios.
—Solo he venido a... acompañarte al comedor y a... asegurarme de que estés relajada y de buenas.
—¿R-Relajada y de buenas?
Albus asiente.
—¿Cómo te sientes? ¿Mejor? —cejas, cejas.
—No estaba... estoy bien —responde intentando recobrar la compostura, aun un poco incomodita.
—¿Segura? Porque siempre dices que estás bien
—Claro que sí.
Se ríe y le hace otra vez, solo un poquito. Y da un salto. Él da un pasito hacia ella.
—Es un buen hechizo... —susurra, sonrojadito.
—¡Para! —protesta ahora entendiendo de donde viene todo esto.
—¿No te gusta?
Aprieta los ojos porque no es eso precisamente...
—¿Te duele algo? Intento que sea más suave
—Es más suave, por lo menos no siento que me quiebro por dentro, pero para.
—Vale, paro... si me dices por qué. Tengo que perfeccionarlo tarde o temprano.
—¡No te voy a decir eso!
—¡Anda! ¿Por qué no?
—Porque no. Vamos —acaba de recoger.
—Ese no es un argumento válido —la ayuda... es decir se roba un par de cosas y las medio lee por encima.
—Ninguno lo será entonces.
—¿Por qué no me quieres decir? Sospecho que lo que ocurre... es que no hay problema alguno.
—¡Sí que lo hay! —el chillido
—¿Es el factor sorpresa?
—Ehm... bueno, también.
—¿Es aún muy intenso? ¿O muy poco intenso? No me habías dicho que la vez anterior sentías que te partías en dos.
—E-Es un poco intenso aun.
Albus frunce un poco el ceño.
—Oh... pero si lo he hecho mucho más suave
—¡Ya lo sé!
—¿Y aun así es más intenso y desagradable que placentero? Hmm... —es que va a tener que intentarlo otra vez.
—Ehm... sí, más o menos.
—Ohh... —el ceño fruncido—. Lo estás diciendo en serio o estás intentando que lo haga de manera tan suave que ni siquiera te des cuenta.
—¡No!
—Voy a probar otra vez.
—¿Qué? ¡No!
Puedes ver la punta de la varita aparecer por su manga.
—Venga, solo hasta que lo haga correctamente.
—¡No, es en serio! —va a poner la mano sobre la punta de la varita para hacérsela bajar.
Albus la mira, valorándola un poco y, por supuesto, bajándola. Se sonroja un poquito. Minerva suspira más tranquila.
—He ido a ver a Sirius y a Remus—cambia el tema del todo, dando un paso atrás.
—Oh —levanta las cejas—. ¿Cómo está Remus?
—Mejor de lo que suele estar para ser hoy la luna —sonríe—. Sirve que Sirius le consienta.
—Aun así, no me gusta que se salte clases.
—Déjales, solo es un día al mes y Remus le ayudará a ponerle al día. Lo que me han contado, bastante a medias, es lo de Greyback.
—Ah... eso. Ha sido bastante irresponsable.
—Sí, aunque es lo de menos.
—De todos modos creo que un toque de atención a Sirius...
—No he entendido cómo ha sido del todo. ¿Por qué le ha expuesto a Greyback así?
—No lo sé, por lo visto Remus no lo sabía.
—Es increíble la manera en la que la Juventud se repone.
Suspira.
—Es que no puedo imaginarme, Minerva lo que ha sido para Remus el... verle. ¿Qué tanto hablaron con él?
—Bastante, por lo visto, vino planteándose todo su futuro.
Albus suspira.
—¿Crees que somos demasiado fríos con él a veces?
—¿F-Fríos?
—Es decir, no sé si... A veces estos chicos requieran un abrazo y un poco de afecto y nosotros no lo hagamos del todo bien.
—¿Un... abrazo? —Minerva parpadea.
—Si pensamos en lo que implica enfrentar aquello que ha marcado su vida de manera tan terrible... yo querría un abrazo. ¿Todos, no?
—Hum... —se revuelve.
—¿No lo sientes así?
—Tal vez sí...
—¿Tú necesitas un abrazo? —le sonríe un poco más y le ofrece el brazo.
—¿Eh? —se sonroja.
La mira, ella baja la cabeza y no contesta. Sonríe y le pasa el brazo por encima de los hombros.
—Minervaaaaa, ¿qué pasa?
—¡Nada! —igual se repega un poco como gato.
Albus la aprieta más contra si y le da un beso en la frente.
—Mírame.
Lo hace y él le da un besito suave en los labios y sonríe.
—Te ves muy bonita hoy, ¿te lo he dicho?
—No es verdad.
—Porque lo dices tú.
—¡Porque me veo!
—No con los ojos apropiados. Te ves cansada y algo pálida, sí, pero para mí, te ves bonita.
Y hinchada y sucia y maloliente.
¿¡Sucia y maloliente?!
Ella se lo siente
—Y mira qué bonito es que te me repegues así —le aprieta más.
—¡No me repego! —se separa un poco.
No la deja.
—Ugh!
—Abrázame, por favor.
—¡No! ¿Por qué? ¡Solo vamos a comer!
—Por favor.
—P-Pero es que...
—Por favor...
—¿Por qué insistes? ¡No quiero! ¡Estoy bien!
—Yo no —Albus traga saliva y cierra los ojos.
—¿Qué vas a no estar bien? ¿Qué te pasa?
—Mi mujer no quiere abrazarme.
Ella se sonroja un montón y aprieta los ojos.
—Ni jugar conmigo. Ni decirme lo que hago mal.
—Ugh, Albus!
—Tú preguntaste por qué quiero un abrazo.
—Solo lo dices porque... ¡yo qué sé qué piensas!
—Te estoy diciendo qué pienso y son cosas válidas para querer un abrazo.
—No puedes decirme que quieres un abrazo solo porque no quiero darte un abrazo —igualmente está medio abrazada a él.
—Es una razón válida, especialmente si no me explicas por qué no quieres darme abrazos o jugar. ¿Estás enfadada?
—No estoy enfadada...
—¿Te sientes mal?
—No...
—Solo no quieres abrazarme.
—No quiero... solamente quiero que todo este normal.
Albus se humedece los labios porque esa respuesta es bastante directa. Vacila un poco y la suelta.
—V-Vale. Normal.
Suspira, tensa.
—Aunque normal últimamente incluye muchos abrazos... ¿o normal como a-antes?
—¿Q-Qué?
—Me estás pidiendo de alguna manera complicada que... ya no...
—No!
—Menos mal —visiblemente se nota que vuelve a respirar.
—¿T-Te preocupa?
—¿Que no quieras? Claro.
—No va a pasar.
—¿No? —sonríe un poco—. Igualmente no estoy muy seguro de qué pasa, pero asumo que es normal.
—No pasa nada absolutamente.
—Si no pasara nada... dejarías que jugáramos.
—¿Que... jugáramos?
—Sí —Abus de diez años por lo visto—. Pero algo pasa y no has querido.
—¿A qué te refieres?
—Me has dicho que pare.
—Porque...
—Ajá?
—Por otra cosa.
—¿¡Qué cosa?!
Aprieta los ojos.
—¿Por qué no quieres decirme? ¿Te da vergüenza?
—Porque... sí.
—Esa no es una razón —se ríe.
—Sí, sí me da vergüenza.
—A mí me gusta que algunas cosas te den vergüenza y aun así hacerlas y que me riñas un poco.
—No, pero no esta vez.
—¿Entonces?
—Porque sí hay algunas cosas distintas.
—Minerva, explícame bien.
—Solo dame unos días, por favor.
—Hasta que se te pase ese asunto de la regla —y es que todo eso le da curiosidad.
Asiente.
—¿Quieres ir al burdel hoy?
—¿Qué?
—Acompañarme a hablar con las chicas sobre los hombres lobo.
—Ah. ¡AH! Sí, sí. Vale.
—Aún no puedo creerte que pienses que puedo ir a otra cosa a un burdel —Albus se ríe un poco.
—Pues... —aprieta los ojos.
—¿Sabes que pasaría incluso si fuera a eso?
—¿Qué?
—Acabaría hablando con la chica, por horas, encontrándole una carrera distinta.
Ella suspira
—Pero me gusta la idea de que vengas conmigo. Prefiero siempre ir con alguien a ir solo.
—Está bien —asiente.
—¿Puedo darte un beso?
Se sonroja otra vez.
—Solo uno. ¡Eso no puede estar prohibido!
—¿No puede?
—Sí, eso te haría una mujer con el corazón negro y peludo como un nigromante.
—¿Qué?
—¡Muy, muy cruel!
—¿Cruel?
—¡Totalmente cruel y despiadada!
Es que la cara de desconsuelo, porque le ha afectado lo que has dicho del abrazo de Remus y ahora tú... y todos piensan...
Parpadea porque esperaba una sonrisa o una queja.
—Estoy bromeando, estoy bromeando
—No, ya sé lo que quieres decir... —aparta la cara. Él la abraza del todo.
—No, no, ¡que vas a saber si estoy diciendo puras tonterías!
—Hay un poco de verdad en todo eso...
—No hay NINGUNA verdad en eso, solo eres un poco dura. ¡No tienes ningún corazón negro ni cruel!
—No pasa nada...
—Si solo estoy jugando, Minerva. Eres dura y menos mal que lo eres o esta escuela sería un desastre.
Se pasa una mano por el pelo, tan encogida, porque igual no le da un beso. Él me da uno en la frente y le aprieta más contra si, sí, el muy genio es torpe. Al menos creo que le da otro en la mejilla. Se acerca de a poco.
Le mira de reojo
Se le acelera el corazón y le besa, con un poco de temor de que se enfade
Solo te ha costado 268716 horas
Es torpe. Muy, para algunas cosas. Al menos una vez que ve que no lo mata la besa con más ganas.
No, no lo mata.
La abraza de la cintura y le acaricia la mejilla, con la mayor dulzura que puedes
De hecho le devuelve el beso, espero que no estén en mitad del pasillo oooooootra vez.
Espero sinceramente que no. Porque esta vez Albus no piensa en lo absoluto en el hechizo desilusionados pero creo que están en el salón de transfiguraciones aún.
Como no entre alguien a buscarles... pero ese es otro asunto. Albus va a besarla hasta que ella se separe. Eso sí.
Va a ser bastante por lo visto, porque el hechizo sí ha funciona ¿¡Aunque diga que no?! Ja! Es que el mismo estaba todo el camino esperando felizmente hacérselo. Así que puede que no esté excitado así pero... tiene un aire de excitación.
Oh. Es que... vale, vale, ella se separa con suavidad.
Él le acaricia la mejilla y le suelta el pelo con magia sin siquiera notar bien que lo ha hecho.
Le mira a los ojos porque por lo menos sí está ahí de verdad.
Él le sonríe porque todo eso le gusta y le acelera el corazón.
—No puedes hacer eso porque no se puede resolver y bastantes ganas tengo yo sola.
Albus se humedece los labios y sonríe un poco, pegando frente con frente.
—Si se puede resolver si me dejas.
—¡No!
—En realidad, la resolución es bastante más simple e higiénica de lo que te imaginas. Y creo que sería lo mejor.
—¿Q-Qué?
Albus vacila un segundo más antes de acercarse otra vez y besarla.
Hmpf!
Y junto con el beso, ahí tienes a la varita del terror en modo continuo.
Ugh! La va a romper!
No la va a romper, solo es hasta que termine.
¡Va a romper la varita!
Oh... ¿cómo va a romper la varita?
¡A golpes! ¡Con una sierra! ¡Como sea! Bollocks!
No es necesario, ni estamos seguros de que sea posible.
Que siiiii
De hecho Albus aprendió ya muy bien dónde está el punto G.
Joder!
Secretamente supone que esto le va a gustar más a Minerva que tener sexo con él.
No... o sea... solo de otro modo.
Es que en si tiene lógica que lo haga mejor así. Es mucho más hábil con la varita que físicamente.
Sí, pero en esto el factor humano es casi tan importante como las habilidades. Un robot súper eficiente no sirve, así que seguramente lo es más, de hecho.
Es que no, con magia no es un robot, va a hacer EXCTAMENTE lo que quiere y lo que quiere no es un movimiento mecánico del todo. Y... está ahí, abrazándola y besándola. Puede no ir tan mal en realidad, es una buena solución si... bueno, aquello le falla.
Ah, bueno, eso sí.
Pero de que terminas y bien terminada, terminas.
¡Ya dijo Bollocks! ¡Bollocks! Maldita sea, ahora quiere ir al baño.
Albus dice que si quiere ayuda.
¡No!
La abraza igualmente y le acaricia la espalda, sonrojado... y es que lo que acaba de hacer con Minerva ha sido por primera vez del todo consciente y ciento por ciento cerebral.
Para ella no, desde luego. No, ya... eso lo sabemos.
—¿Te ha gustado? —pregunta número uno.
—Ugh! —no le preguntes esas cosas. Ya, ya, yo le he dicho.
—¿Eso es que no? Puedo intentar hacerlo mejor...
Se le esconde.
—Voy a hacerlo mejor conforme pase el tiempo... no te he lastimado, ¿verdad?
Niega con la cabeza. Él suelta el aire... menos mal.
—¿Qué hago por ti?
—Solo quiero ir al baño.
—Oh... oh. Te... vale. Vale.
—¿Te veo en el gran comedor?
—¿No quieres que te espere?
—No hace... no es necesario. Como quieras —lo que no sabe es como va a salir de aquí dentro.
—¿O quieres irte corriendo como gato por toda la escuela?
Justo eso planeaba.
—Cielos, vale, vale... Ve a donde sea y camino yo al gran comedor solo.
Igual no le suelta porque suena fataaaaaal y dramaaaaatico. Solo y desamparado. Y aburrido. Le da un beso en la frente de igual manera.
—Nadie va a enterarse de lo que ha pasado... Así que no tienes nada de qué avergonzarte.
—¡Tú lo sabes!
—Yo lo hice, claro que lo sé. Pero que yo lo sepa no cuenta, porque yo soy Albus Dumbledore.
—¿Y? ¡No me digas que lo sabes todo!
—Y... sí, lo sé todo. Pero además de saberlo... yo lo hice. Es como un secreto entre tú y yo, algo nuestro.
—¿Un... secreto?
—Pues en parte lo es, no voy diciendo por ahí como anuncio antes de la cena "Miren todos, si notan que la profesora McGonagall está de buen humor es gracias a mí."
—¡Solo faltaría!
—Si vieran cómo se ve de bonita cuando grita "bollocks", querrían hacerlo ustedes.
—¡Albus!
—Y más aún cuando después de gritar bollocks grita "Albus!". Tendríamos a toda la junta de padres de familia quejándose.
—¡Ni se te ocurra!
—Y miren como arrastra las erres cuando protesta... —se ríe bajito—. Todos deberían saberlo, aunque temo que se aprovecharan de ti.
—¡No! ¡Nadie debería saberlo! ¿No tienes sentido de la propiedad?
Albus sonríe un poco más con eso.
—¿Estás diciendo que esas cosas son mías? —pregunta.
—¡Sí!
—No son mías, perdona, no estoy de acuerdo del todo.
—¿Qué?
—No creo que sea MIO, todo esto que estamos haciendo.
—Bueno, no solo tuyo.
—Eso es importante —la mira a los ojos. Ella le mira también—. Porque hay un montón de cosas que hago solo. Un montón.
—¿Y?
—Y esta la estamos haciendo juntos. Así que es NUESTRA.
Minerva asiente.
—Bien. Entonces sí, si tengo sentido de pertenencia si la idea es que sea nuestro.
Sonríe un poquito, él se le acerca un poco y le da un beso a la mejilla.
—Venga, minina... ve a esconderte si quieres un rato. Nos vemos en el gran comedor...
Aprieta los ojos y... sí se vuelve un gato. Albus se ríe, y la deja ir... a pesar de tener que caminar SOLO! De hecho puede que se lo vuelva en sus brazos.
Ohhh. Si es así espera un poco que es completamente indiferente porque lo que va a hacer... es acariciarla hasta que ronronee. Albus parece el malo de James Bond con su gato.
Ugh! Además le va a costar cero coma.
Que no diga luego que no quiere que la consientan.
¡Pues igual!
¡Por eso nadie hace nada en esta escuela! Van a llegar tarde a la comida. Albus camina con Minerva en brazos hacia el comedor.
¡Ala!
Y luego, Minerva, no quieres que los alumnos se besen en público cuando Albus te está haciendo ESTO en público.
¿El qué? ¡Acariciarla no es nada! Todo el mundo se acaricia hasta en los pasillos, si tuvieran que separarles por eso...
Pues así como te pones y con lo mucho que disfrutas...
¿QUEEEÉ?
Pues pareciera que te está toqueteando sexualmente en público.
¡NO!
Pomona hace los ojos en blanco.
¡Pues es que no es eso!
Ah ¿no?
¡No! ¡No es toqueteo sexual acariciarla cuando es un gato!
Ah ¿no?
¡No!
Si casi se orgasmea. (si no es porque lo ha hecho antes...)
¡No! ¡Claro que no!
Además enfrente de todos, o sea ¡es lo mismo que darse un beso enfrente de todos!
¡No lo es! ¡Es un animal! ¡Nadie piensa ninguna perversión!
Pero NO es un animal del todo.
¡Sí que lo es!
Es un bonito gatito con Minerva dentro. Minerva, no vas a convencernos, es un acto erótico.
¡No lo es! ¡Es afecto! Es como si fuera una niña.
—A mi Albus EN LA VIDA me ha acariciado como te acaricia a ti.
—¡Solo faltaría! —no se escucha. Pomona levanta las cejas.
—¿Ves? ¿Veees? Si fuera como una niña nada más... no tendría problema alguno que me acariciara así.
—¿Qué?
—Si solo te acariciara como a una niña...
—Es como a una gata.
—Si yo fuera una gata te darían celos igual si me acariciara así.
—Claro que no.
Pomona hace los ojos en blanco y se humedece los labios.
—Oye¿ y qué hay de... ese asunto con Albus?
—De todos modos tú no serías un gato, he visto tu patronus.
Pomona se sonroja un poco con eso.
—Mi patronus no tiene absolutamente nada de malo.
—No, pero no es un gato.
—Bueno pues... igual podría acariciarme si fuera yo mi patronus.
—¡No como a un gato!
Pomona frunce el ceño.
—¿Por qué no?
—¡Porque una vaca no es un gato!
—¿Qué tienen de malo las vacas?
—Nada, pero no pueden echarse en su regazo.
—Ahí estás, como siempre, haciendo de menos cualquier cosa mía. Muy bien, supongo que dirás que las vacas solo producen leche entonces, y no son todo lo listos y geniales que son los gatos.
—No he hecho nada menos, Pomona, ¡es una cuestión de TAMAÑO!
—No has hecho nada menos, solo es que se exactamente lo que estás pensando. ¿Sabes qué sí podría hacer? Tocarme las tetas... ¿A que sí?
—¡Pomona!
—¿Qué?
—Pues que no lo digas así, ¡No va de esto!
—Siempre va de eso. SIEMPRE —se cruza de brazos tan ofendida—. No admites que estás celosa ni nada, solo ocupas este asunto de que eres súper lista para que me enfade yo por eso.
—No, no va de eso porque no estoy celosa. ¡Ni siquiera puedes hacerlo!
—No, no puedo.
—Pues ya está.
—No puedo porque soy tonta, me imagino... —refunfuña un poco, bajito—. Pues me da igual si lo piensas. Cambiemos de tema, ¿quieres?
—¡No puedes porque no eres una animaga!
—No tienes que decirme lo que estás pensando...
Ojos en blanco .
—¿Qué hay de ese asunto de Albus y su... hijo? —cambia el tema antes de que terminen enfadándose más.
Minerva parpadea unas cuantas veces porque... no le ha contado eso.
—Perdona, torturé a Poppy hasta que me medio contó y le juré que no la ibas a reñir por decirme.
Aprieta los ojos.
—En realidad no me contó mucho, solo... me dijo que potencialmente alguien podía ser su hijo. ¡No te enfades ahora tú conmigo tampoco!
—¡Cielos con los chismes en esta escuela!
—Es una escuela, Min.
Ojos en blanco.
—Igualmente ibas a contarme, ¿no? —la mira a los ojos.
—Sí, pero... sí —suspira.
—Cuéntame... mejor. Cuéntame tú. Como si no supiera nada, ¿vale? Porque la mitad de lo que sé creo que me lo he inventado yo y quiero matarle...
—¿Matarle?
—¡Pues cómo es que tiene un hijo!
—No sabemos si lo tiene.
—Pues si acaso lo tiene... es un cabrón. Nunca le ha dicho nada a nadie, ni a ti... ¡Ni a ti ahora que te lo tiras!
—No lo sabemos, ¡solo es una suposición!
—¿Algún día lo hemos visto?
—¿Al SUPUESTO hijo? Sí.
—Nooooooo! —exclama incrédula.
—Sí, es solo una conjunción de posibles casualidades.
—¿Y estás así tan tranquila?
—¿Y qué quieres que haga?
—¿Qué dice Albus?
—¡Nada porque no sabe de nuestras sospechas!
—¡Por qué no va a saber! ¡¿Cómo es que no le has preguntado aún?!
—¡Porque solo son sospechas! ¡No le preguntes tú o no vuelvo a contarte nada!
—¡No, no le voy a preguntar yo! ¿¡Qué me crees?! Pero tú...
—No —zanja severamente.
—¿¡Y cómo vamos a averiguarlo?! Hay que buscar papeles o algo... ¿¡quién es?!
—Con una prueba de paternidad.
—¿U-Una... qué?!
—Es con una poción, Poppy sabe hacerla.
—¡Oh! ¿Y qué hay que hacer?
—No estoy segura.
—¿Quieres que te ayude en algo?
—¡NO! —tan escandalizada.
Pomona parpadea.
—O sea... lo decía por si... ya ves algunas pociones que luego hay que conseguir algo de la otra persona.
—¡Por eso!
—Vale... pues nada. No le cortó un trozo de pelo mientras lo distraes si no quieres... ¡Joder! ¡Que histérica te pones últimamente!
—Es que no es un bloody trozo de pelo, Pomona.
—¿¡Y qué va a ser si no es eso?!
—¡Un bebé no se hace con pelo!
Parpadea. La mirada cargada de sentido de la profesora de transfiguraciones.
—Ugh!
—Bien, ahora ya sabes por qué no pedirte ayuda.
—Cielos. Ugh!
—¿Podemos tratar esto de un modo un poco adulto!? —protesta/la riñe.
Pomona se ríe y Minerva se sonroja con las risas.
—Es que tienes que conseguir eso de... Albus.
—Shhh!
—Y cómo vas a hacerle... es decir, ¿Albus aún puede hacer eso? ¿O solo lo hace con... los dedos? —ya se lo ha preguntado antes pero aún no puede creerlo.
—¡Pomona!
—Shhhh... ¡No me riñas frente a toda la escuela! —protesta.
—¡Pues no digas esas cosas así!
—¿¡Así cómo?! No te hagas la moralina... es una pregunta simple.
—Basta. No pienso tener esta conversación.
Pomona hace los ojos en blanco.
—Vaaaaale, vale. Sí que puede, dejó de molestarte con ello. Pero eso implica que tienes que... quedarte con el condón. Cíe los. Es que solo de imaginarte.
—¡No me imagines!
—"Voy a quitarte el condón y... a guardarlo, Albus. De recuerdo porque hoy has estado espléndido."
—¡Pomona!
Pomona se muere de risa.
—O... ¿vas a esperar a que se duerma? ¿Qué suele hacer él con los... con los usados? ¿Se levanta y los tira?
—No, si no se levanta a por ropa limpia o a tirar los restos del desayuno.
—Oh... ¿y qué hace?
—Desaparecerlos.
El muy flojo de Albus que no se mueve para hacer nada.
—Pero si no tiene ni varita en ese momento ni... Ugh, vale, pues... Vas a tener que apurarte entonces. Podríamos pedirle a un elfo que les interrumpiera para distraerle.
—¡No! Solo lo desapareceré yo. Solo que en vez de desaparecerlo lo haré aparecer de nuevo en mi despacho.
—Muy agradable todo. Menos mal que no se lo vas a aparecer directamente a Poppy en el suyo... aún calientito.
—¡Pomona!
—Pues aunque grites Pomona así, sabes que tengo razón.
—Vigila que no lo mande a TÚ despacho.
—¡Ugh! ¿Para que yo haga qué con él? Como no sé hacer nada... ponerle de abono en una maceta.
—Gritar y quejarte, básicamente. ¿Puedes dejar de tomártelo todo a la tremenda?
Pomona se sonroja un poquito con eso porque... sí que se lo está tomando todo un poco a la tremenda.
—¿Quieres... mandarlo a mi despacho de verdad? Puedo... ponerlo en algo y llevárselo a Poppy.
—¡No! ¡Solo estoy bromeando!
—Podría, eres mi amiga y no es como que no... Bueno, no es que me de asco especial —se encoge de hombros y le sonríe—. Pregunta a Poppy si no se echa a perder después de un tiempo o algo.
—No, ya te necesitaré si acaso necesitamos algo del... supuesto hijo.
Las CEJAS de Pomona. Sí, acabas de meterle un buen susto.
—¿A-Algo de... de él?
—Espero que sí sea un pelo en ese caso.
—Oh... un pelo —suelta el aire—. Vale, si quieres le rapamos entero. ¿Qué edad tiene?
—La de mi madre —suspira.
—En realidad, quizás te conviniera más liarte con él si sí es su hijo, te saltas una generación —bromea un poco, sonriendo—. ¿De verdad crees que sea?
—¡Pomona!
—Si me dieran un galeón cada vez que me gritas "Pomona" así.
—Pues es que no paras de decir cosas que... ¡NO!
—Vamos, ¡tómatelo con un poco de humor! —se vuelve a reír.
—¡Es que lo haces expresamente!
—Claro que lo hago expresamente... como tú te burlas expresamente de mí y mi chico. ¿Qué hay de malo en ello?
—No me burlo...
—¡Como si no le llamaras el niño de la caca! Y cosas así.
Oooojos en blanco
—¡Lo haces!
—Estás súper sensible hoy.
—Y tú súper bestia —se sonroja un poco y... es que debe ser a la que le sigue que le venga la regla.
Minerva la mira de reojo y piensa que quizás se les ha sincronizado otra vez. Pomona suspira.
—¿Qué vas a hacer hoy a la tarde?
—Tengo clase pero pensaba pasarme por la enfermería a atormentar a Poppy a la hora del té.
—¿Atormentarla?
—Sí.
—¿Por contarme?
—No.
—¿Entonces?
—Te has perdido un par de cosas por estar el otro día con tu niño de la caca.
—¿Además de lo tuyo? —Pomona levanta las cejas.
—Exactamente.
—¡Oh! ¿¡Qué?! ¡Cuéntame!
—Pregúntale a Poppy sobre sus nuevos muñecos de prácticas.
—¿Qué pasa con ellos?
—Pues que ella te cuente.
—Miiiin
—Minerva —la corrige sonriendo.
—Minervaaaaa —esta vez es bastante más dulce porque sonríe. Se le hecha un poco encima—. Voy contigo.
—Está bien —concede como si llevara rogando y rogando.
—De hecho, ¡Deberías contarme!
—De hecho, no. Se llama discreción y por lo visto somos pocos los que quedamos practicándola en este colegio.
—¡Pero Miiiiin!
—Además, ni creas que no he notado que tú eres la que está bordeando tu propio tema de interés sin soltar prenda.
—¿Perdón?
—No me has contado como te fue con tu muchacho del abono.
—Bien —se sonroja.
—¿A eso vas a reducirlo todo?
—No. Solo es que vas a gritar "Pomona" demasiado fuerte... —sonríe un poco y la mira.
—¡Pomona!
—¡Pero si no te digo nada!
—¡Eso espero!
—¡Ahora resulta que no quieres que te cuente!
—¡Lo que no quiero es que me cuentes ninguna indiscreción!
—Para tus términos, tendría entonces que dejarlo en "bien" —Pomona suspira y hace los ojos en blanco.
—¡Pomona! —es que la vuelve a reñir porque se lo está IMAGINANDO.
—¿¡Y tú qué me riñes ahora solo por decir que "bien"?! —sonríe un poco.
—Pues porque... ugh, da igual, mejor no me cuentes.
Pomona le mira un poco desconsolada con esa conclusión porque... lleva todo el rato tratando de esperarse y tratar de no contarle, y se MUERE de ganas de contarle los detalles morbosos, solo no ha querido que sea en la mesa del comedor. Minerva la mira de reojo.
—P-Pues... ¡pues!
—Vas a hacerlo igualmente, ¿no es así?
—Coge como un bloody DIOS, Minerva. No sé cómo es que he reunido la fuerza de voluntad suficiente para salir de su cama.
—¡Ugh!
—No sé solo si es que hace mucho que yo no tenía... acción de esa, pero es que joder... en nuestros tiempos los hombres no hacían TODAS ESAS COSAS! Y menos... así. Aún siento su... aún siento exactamente por donde ha pasado. Cada cosa. Y mira que ha pasado por sitios que no pensé nunca que pasaría.
—¡Bloody hell, Pomona! ¡Espera que estemos luego con Poppy al menos!
—Vaaaaale, vale... ¡pero es que!
—¿Qué?
—Pues si se los cuento al rato, pero...
—¿¡Qué!?
—Pues luego con un té y en privado te escandalizas menos.
—¡Exacto!
—Aquí no puedes beber whiskey... —resuelve Pomona. Albus dice que por lo visto no está lo bastante tranquila...
—¿Qué?
—Por eso estás histérica...
—Ya sé que no puedo y no es por eso.
—Ah ¿no?
—¡Es por los alumnos! ¡Están todos aquí y tú diciendo esto!
—Pero no me oyen...
—Podrían acercarse.
—¡Pero no se están acercando! Venga, no seas tan... Ugh, no seas tan Minerva toooooooodo el rato.
—¡Pero podrían hacerlo!
—Solo lo haces para que me calle y deje de incomodarte y sonrojarte frente a todos.
—¡No!
—Y que dejes de gritar "¡No!" y "¡Pomona!" tiene menos gracia.
La fulmina. Ella la mira, sonriendo.
—Aun así, no es un tema correcto para la mesa —se gira a mirar a Poppy y a Archivald de reojo.
Y es una buena pregunta qué es lo que están haciendo. Ni siquiera sé si se sientan juntos. Es posible que solo ocurra a veces, cuando no viene x profesor que se sienta entre ellos dos, aunque está Bathseda ahí al otro lado
Sí, o sea solo es que Poppy se tuvo que recorrer una vez porque no bajó a comer Sinistra y... al final terminaron hablando. Lo más probable es que Poppy hoy esté ahí, con Sinistra en medio.
Y seguro él está peleando con su mujer. Sí, y Batsheda refunfuñando porque es que ¡él es el colmo!
Poppy puede que esté mirándole, sonrojadita, y de vez en vez hacia Minerva. Cuando cruza la mirada con ella Minerva le sonríe.
EL SONROJO y se gira rápidamente a su plato como si la hubiera atrapado la PROFESORA MINERVA MCGONAGALL copiando
Minerva McGonagall sonríe un poco más, triunfante. Lo que sonroja un poco más a Poppy.
—¿Tú no tienes nada que hacer luego, verdad? —le pregunta a Pomona para confirmar.
—Iba a salir con Louis, pero... creo que hoy será mejor que no nos veamos.
—¿Por?
—Porque... no es un buen día para verle.
—Ah... ya.
—Y menos que va a querer igual y... no. No.
—¿Va a querer igual?
—Pues acostarse.
Minerva aprieta los ojos.
—Entonces vendré por ti después de clase.
—Vale, te espero entonces... —asiente Pomona, levantándose. Minerva le sonríe—. Tienes un suave chupetón en el cuello, por cierto... —le susurra acercándosele al oído.
—Espera... ¿qué? —mano al cuello, se SONROJA. Ella se encoge de hombros y mira a Albus de reojo.
—Veo que la relación aún es súper pasional...
—¡Nada pasional! ¡Pomona! —protesta otra vez, sin quitarse la mano del cuello.
—¿Pomona? Pues no digas Pomona, grita "¡Albus!"
—¡No voy a gritar "Albus"! —porqué hay un pequeño momento en el que el volumen general de conversación de todo el salón baja cuando gritas "Albus" es algo que nunca sabrás. Puede ser maldición británica, coincidencia diabólica... o hasta una corriente de aire.
El nombrado hace una pausa en su conversación con Filius y mira de reojo hacia Minerva. Que le mira y se tapa la boca con la otra mano antes de... carraspear como si esto no acabara de pasar y fulminar a Pomona
Pomona sonríe medio malévola. Mientras Minerva decide enfocarse en... su plato. Muy intensamente. ¿No es esta la piel de naranja más INTERESANTE del universo?
Albus carraspea un poco, suavecito, solo para que sepa que ha escuchado como habla de él y sigue hablando con Filius como si nada de esto hubiera pasado.
¡Ugh! ¡Maldita sea!
Pomona se va de ahí riendo porque ha ido exactamente como esperaba, por supuesto, sin haber visto si realmente traía un chupetón en el cuello.
Minerva decide ir... al baño ahora. A ver si lo trae o no y a limpiarse todo lo que quería limpiarse antes y no ha podido porque Albus la ha traído secuestrada en sus brazos en forma de gata.
¡Secuestrada!
¡Pues sí! ¡No la soltó hasta que llegaron!
Mientras le hacía un masaje erótico, cierto.
¡Que no era un masaje erótico!
Eso dice ella.
¡Pues así es! Es completamente infame.
¿Albus? O el masaje erótico. Bueno, Albus intenta detenerla con un "Minerva" en cuanto se levanta.
¡Él! ¡Obviamente! ¡Porque no fue ningún masaje erótico! Que la detiene, claro.
—¿A qué hora te veo?
—Ehm... ¿después de cenar?
—Bien... ¿eso es que no estarás par la cena?
—Sí, sí, decía para ir a... eso.
—A... eso —le sonríe... Albus levanta una mano y le hace un cariño en la mejilla aprovechando que está medio levantada y súper incómoda un poco encorvada.
Se tensa más irguiéndose del todo. Él le sonríe.
—Ehm... sí. Bueno. Por eso. Hum. Sí —nadie te ha preguntado nada de sí o no.
—¿Sí? ¿De verdad?
—¿Qué?
Él se ríe, porque estaba bromeando. Le frunce un poco el ceño consiguiendo que deje de reírse.
—Jum! —asiente ella sonriendo un poco ahora sí y yéndose.
Sí, sí... aunque parezca que no tienes completamente esa habilidad de hacer que se le corte la risa.
No solo con él, ni se crea tan especial.
Pero en general... sí solo ella, así que puede sentirse especial.
¡Pero él no!
Vale, vale... no se sentirá especial... No hay necesidad de meter el dedo en la llaga de que NO LO ES.
¡Jum!
Albus igual sonríe porque algo me dice que sí que sabe que es especial.
¡Que no lo es! ¡Está MUY EQUIVOCADO!
Ah, ¿sí? Y por qué cuando hace monitos para Poppy salen con la forma de Albus.
¡No los hace! ¡No le salen así!
Seguro cuando piensa en él... Que es toooodo el tiempo...
¡Que no!
Casi tooodo
¡No!
Casi casi casi todo
Ugh.
Pero así te queremos, Minerva, obsesionada con Albus.
¡Pues la queréis mal porque no lo está!
Vale, no obsesionada, ENAMORADA.
Waaaaaaaah!
