I: La vez que le dijo 'Auroncito'
Lo conocía desde hace muy poco, fue de los primeros en darle la bienvenida a Karmaland, justo en el momento en que algo llamado "La hermandad oscura" le había hecho una broma. Arriesgó su vida matando creepers en su mina y lo que parece un detalle menor -uno que Auron descubrió más tarde no lo era- darle una etiqueta para su hijo mascota Frederick.
Tal vez por eso se sintió solo un poco extraño cuando le oyó referirse a él de esa manera.
'Auroncito'
¿Había tanta confianza?
—Auroncito ¿Estás bien? —le pregunta Luzu, con espada y escudo en mano mirando a los alrededores por si algo se acercaba.
—Luzu —debe hacer una pausa, se siente un poco mareado por la bomba que acaba de explotar en su jardín. —Sí, sí, estoy bien.
—¿Por qué hay un Boquete? ¿Bombas?
—Seh, así de gratis —contesta fastidiado, no recuerda haberle hecho nada a nadie.
Un enorme boquete que casi llega a su huerto atravesó su terreno, con bastante profundidad. Auron se levanta del suelo con ayuda de Luzu, mira sus tierras y deja escapar un largo suspiro de resignación.
Encontrar pruebas del culpable por algo así sería casi imposible y en Karmaland, las bombas son pan de cada día.
—Auroncito, te ayudo.
Un peso enorme se salió de los hombros de Auron, su mirada se enfocó por completo en la sonrisa dulce de Luzu, le sonrió de vuelta.
—Gracias Luzu.
—De nada hombre, para eso son los vecinos.
Con pala en mano, ambos comenzaron a rellenar el hoyo en la tierra, de paso se contaron algunas cosas, sobre sus mascotas, sobre el resto de habitantes, como habían llegado a Karmaland, entre otras cosas más. Antes de darse cuenta habían pasado todo el día juntos, y al llegar la noche Luzu tuvo que quedarse en casa de Auron por los peligros de los monstruos.
Pudieron escuchar la explosión de un Creeper en la zona que trataron de reconstruir, se miraron y comenzaron a reír.
—Un día entero de trabajo a la porra —se queja Auron a modo de broma.
—Por lo menos no tienes que arreglarlo solo —interviene Luzu.
Y Auron agradece a los Dioses que Luzu vino a ayudarle, sino, habría estado todo el día mosqueado por la bomba y posiblemente buscando venganza contra quién sea. Luzu siempre conseguía ponerlo de buenas con su presencia, cosa extraña, ya que Auron no es de convivir demasiado con gente.
Pasan la noche y a la mañana siguiente vuelven a trabajar en tapar el hoyo y siguen conversando entre risas y bromas, poco a poco se van conociendo más.
