Pomona termina su clase tan tranquila, guardando sus cosas y esperando... a Minerva antes de que se nos muera de un ataquito
¡No va a ir! ¡Por molestos!
Nooo?
¡Jum!
Venga ya, no hagas berrinche solo porque te hemos dicho que estás enamoraaaaaaaaaaada.
Pues, pues ¡pueees!
Pues aunque digas puespuespues... Pomona te espera igual. Dramitas.
Ugh, vale, vale... ahí va.
Gracias.
Así pues...
—Min! —Pomona la saluda mucho de mejor humor.
—Minerva.
—Como sea —protesta un poco, sonriendo igual.
—No me vengas con "como sea" cuando hace treinta años que me conoces.
Pomona se ríe.
—Minina... ¿cómo sigue tu chupetón?
—De minina nada. Y ya sé que no tengo nada.
—Igualmente estabas histérica, lo que implica que potencialmente traes uno. Yo tengo uno aquí mira —se abre la blusa un poco.
—No lo traigo —ha ido al baño a comprobarlo e igual mira de reojo.
—Has tenido tiempo entre entonces y ahora para pedirle a Poppy una poción de borrado.
—¡Claro que no! ¡Estaba en clase!
Pomona se ríe y mira su reloj.
—Ala... deja de chillonear que se nos hace tarde.
—Pues vamos —hace un gesto con la mano.
—Vooooy, vooooy. ¡Ah! ¡Aquí está!
—¿Qué estás buscando?
Saca una botella.
—Debería llenarla con veritaserum yo ahora...
—Como si no te hubieras beneficiado de eso —Ojos en blanco.
—Es whiskey, hombre, del que tiene miel.
—Vale, vale, si no me estoy quejando, ¡eres tú!
Pomona se acerca y la toma del brazo.
—Te pones insoportable cuando yo tengo la regla —tan cínica, tira de ella.
—TÚ te pones súper sensible.
—Eso... también —le sonríe un poco, mirándola de reojo y le aprieta un poco el brazo—. Aún no sé que chisme vamos a averiguar con Poppy
—Ya lo sé.
—Y por lo que vemos no vas a contarme.
—Espero que lo haga ella.
—Seguro lo hará con un poco de alcohol encima...
—Exacto.
—Solo que me has dejado esto muy difícil de especular ¿Qué tiene que ver el muñeco de prácticas?
—Tiene que ver con los nombres del sombrero.
—¿¡Le salió el nombre del muñeco?!
—El muñeco está hecho a imagen y semejanza de quien le salió.
—Ohhh... ¿Poppy tiene un interéeees?
—Sí —sonríe. Pomona sonríe también porque... ¡eso lo hace todo mejor!
—Ohh! ¿Y cómo no nos ha contado yaaaa?
—¡Porque es una tonta!
—¿Por no contarnos? ¡Sí que lo es!
—Eso mismo.
—¿Desde cuándo tiene entonces una cosa con... ese alguien?
—Interés, no mucho por lo visto, o eso dice. No ha sido muy específica.
—Ah... ¿Aún no hay rollo?
—No.
—Buu... Bueno, eso se puede arreglar.
Minerva la mira de reojo y suspira un poco ahora sí.
—No lo creo.
Pomona levanta las cejas.
—Ah... ¿No? Ugh... ¿Por? No es un niño o algo así ¿verdad?
—Está casado.
—Uhhhh... Nooo —la mira con cara de agobio.
—Vamos, vamos, ella te contará mejor, ¡no me tires de la lengua!
—Sí que te tiro, al menos sé por dónde o cómo entrarle... Que luego yo meto las cuatro patas —asegura apretando los ojos—. Ya estamos aquí igual.
—¡Pues sé delicada!
—Yo siempre soy delicada, ¡Eres tú la bestia!
—¡Desde luego que no! ¡Va! ¡Entra!
—No me riñaaaas —la suelta y va delante—. ¿Poppyyy?
Y Minerva detrás, discretamente, cerrando la puerta a su espalda.
—Ohh... ¡Pomona! —exclama Poppy.
—Buenas tardes.
—Ah, M-Minerva... —el sonrooooojo al mirarla, da hasta un pasito atrás.
La sonrisa, que intenta parece maligna per es mas bien bastante seca.
—Ehm... qué las trae por... aquí.
—Oh, hemos venido por té con whiskey... y... chisme.
—Ohh... ¿cómo te fue con tu chico? —pregunta Poppy lo primero.
—Extremadamente bien... tanto que Minerva no deja de gritar ¡Pomona! Esperen a que abra esto para oírlo...
Minerva está transfigurando sillas y una camilla en una mesa y tazas y una tetera. Pomona se sienta y Poppy las mira, y mira la botella.
—No es un poco temprano... digo, para la gente normal, no adicta al alcohol... —protesta un poco Poppy.
—Nah, no es tan temprano... —asegura Pomona—. Cualquier cosa además estamos con la subdire.
—No se lo digas al wishkey, no usa reloj.
Poppy sonríe con el comentario.
—Vale, vale, no sea que se entere. Solo digo que...
—Mejor deja que Pomona te pregunte y luego decides si quieres o no.
—¿Que dice Minerva que algo pasa con tu muñeco de prácticas?
—M-Mi mu... ugh... Minervaaa
—En realidad tiene dos.
—¡Minervaaa!
—¿Dos? ¿Dónde están?
—No te has hecho tu sola un tercero, ¿no?
—¡No, no me he hecho yo sola ninguno! Ya bastante es... de hecho no sé de qué hablan.
—¿Ellos dos? de música, seguramente.
Poppy se sonroja.
—No sé de qué hablan USTEDES con los muñecos de no sé qué. No hay tal.
—Cómo no va a haber tal... accio muñecos raros de Poppy!
Minerva espera pacientemente y se escucha el GOLPE de ambos muñecos contra la puerta del armario donde están.
—¿Podrían por favor dejar de... ser un par de idiotas? —Poppy aprieta los ojos.
—No hace falta hacer esto ridículo si solamente...
Poppy hace los ojos en blanco.
—Para qué quieren... son un par de cabronas, las dos —mueve la varita y quita el seguro a la puerta.
—No hace falta verlos, puedes nada más contarnos.
—Sí necesito whiskey —Poppy se cruza de brazos.
—Para eso lo hemos traído —Minerva lo sirve.
—Las detesto, a las dos. Es absurdo y de hecho un poco malo de ambas burlarse de mí con esto.
—Nadie se está burlando de nada.
—Mírale la cara a Pomona por dios... y la tuya, ¡no es para menos! Te vi en el comedor mirándome.
—Y yo a ti a él mientras discutían.
—¡Yo no los hice discutir! ¡Pero discutían! —se sonroja, culpable.
—¿Oíste de qué?
—No demasiado bien... ¡por tu culpa que me pusiste nerviosa!
—¡Ehhh! ¡No entiendo qué diceeeeeeeeeen! ¿¡QUIÉN?! —protesta Pomona.
—E-Ehm... es... alguien. No tiene mucha importancia QUIÉN.
—¿No habías abierto el armario para eso?
—En serio, no tiene ningún caso... —protesta Poppy mirándo a Minerva
De todos modos Minerva espera a ver si Pomona los saca y mira a ver si Poppy los ha... usado para algo.
Ahí va Pomona otra vez a llamarlos. Uuuuuuuuuugh. Para dormir abrazada a uno.
Y si aún llevan ropa... y la misma ropa.
Sí, si llevan ropa, aunque uno de ellos... no tan perfectamente bien acomodada. La verdad... no ha hecho nada con él. PERO... si ha ido a revisar a ver si estaba entero.
¿Y lo estaba?
E-Eso no lo va a decir ella.
—Es... el esposo de Bathsheda, vale, ya está, ¡lo he dicho! —asegura Poppy después de acabarse la taza entera de te de un trago.
—Archivald Babbling —aclara Minerva.
—Él... es... —Pomona trata de hacer memoria... porque sí que le ha visto en el comedor. De hecho ha hablado con él y todo.
Minerva la mira porque es que sí es quien piensa.
—Blimey... ¿pero si no ha venido aquí justamente a vivir con ella?
—Se supone, pero se pelean a menudo.
—Y está mal y es pésima idea... Ya lo sé —Poppy aprieta los ojos.
Minerva suspira porque hasta hace poco pensaba lo mismo.
—Pero es que... no es nada realmente serio, solo hablamos.
—Y aun así...
—¡Minerva lo está sacando un poquito de contexto! —No, tu sonrojo lo está sacando de contexto.
—En absoluto.
—El hecho es que a mí me salió en el sombrero el nombre e Archivald Babbling. No hay más.
—Y a él el de ella.
—Uuuuuuuuuuuh! —grita Pomona en ese tono idéntico que usan los adolescentes para molestar a alguien y Minerva sonríe un poco porque esto no es tan horrible cuando no se le hacen a ella. Poppy se sonroja.
—Esto es estúpido y peligroso... como se entere Batsheda de esos gritos idiotas que están dando por mi con SU marido —protesta Poppy.
—No exageres, por Merlín, no es como que te estés acostando con él... pero si te salió su nombre en el sombrerooooo —protesta Pomona de vuelta.
—Y no sabemos si realmente van a bailar, ella parecía bastante feliz con la idea de Hagrid —añade Minerva.
—¿Hagrid? —Pomona mira a Minerva.
—En el sombrero. Le salió Hagrid a Batsheda —aclara ella.
—Ohhh! Quizás puedan tener todos una loca noche de pasión con la pareja que no les toca... creo que le llaman swingers a eso.
—Ah, ¿sí? Swingers... —Minerva lo valora por que igual ha oído a Albus decir "lo leí el otro día".
—Eso me han contado... es como una fiesta loca —sigue Pomona, eso se lo está inventando—. En la que todos se acuestan con todos.
—¿Eso no es una orgia? —pregunta Minerva, en serio, qué más da el término.
—Bueno como sea, quizás si no es en un cuarto sino cada quien en el suyo entonces, es la cosa esta swinger —resuelve Pomona.
—Aunque no creo que Batsheda esté muy por la labor, a pesar de Hagrid —arruga un poco la nariz porque es que Minerva NO se acostaría para nada con Hagrid. De hecho Poppy la arruga también.
—Cielos... mmm... sería un poco raro —comenta Pomona
—Desde luego, yo no lo haría. Ni por el tamaño podría convencerme —sentencia Minerva acabándose su primera tacita de wishkey.
—¿Por el tamaño? ¡Por las barbas de Merlín! —Poppy aprieta los ojos—. El tamaño no es para nada garantía de placer.
—Si acaso había una posibilidad remota...
—¡Eres un poco guarra, nadie estaba pensando ESO, Minerva McGonagall! —protesta Pomona riendo.
—¡¿Quién es la escandalizada ahora?! Tú hablabas de eso de los twisters o como sea.
—¡Swingers! Pero no con un detalle tan... fálico. ¿Creen que Hagrid lo tenga así de manera... proporcional? —pregunta Pomona riéndose igual.
—¿Pues en qué otro sentido vas a proponer un intercambio de pareja? —protesta Minerva intentando defenderse.
—Pues... sería bastante absurdo que no, en realidad —asegura Poppy pensando en el tamaño—. Con ese tamaño no puede tenerlo pequeño.
—Ugh... no sé, quizás Batsheda pueda... no sé. Ugh. No sé —Pomona intentando imaginarlo.
—De hecho justo esa es la parte perfectamente criticable con las relaciones entre especies —explica Poppy que suele ser cero tolerante con estas cosas.
—Puede tener una fisura... —ayuda Minerva... al desagrado general, por lo visto.
—¿Una fisura...? —las dos le miran.
Hace un gesto con la cabeza indicando... ahí.
—¿S-Si lo hace con... Hagrid? ¿O en g-gene...ral? —pregunta Pomona.
—¡Con Hagrid!
—Ah, ya me parecía que... ugh. ¿Estás pensando en fisuras de AHÍ? ¡Minerva!
—Pues de eso estamos hablando, ¿no? —y es que mírala que calmadita está hablando de ello, con tal tranquilidad y cinismo.
—Vale sí, pero...
—Compórtate como un adulto Pomona, no es como que los alumnos estén aquí y al final solo son hipótesis.
Pomona frunce el ceño, regañada. Además, Minerva está tranquila, satisfecha y relajada... y sinceramente no sé cuánto wishkey ha bebido ya. Además Albus Dumbledore no está inmiscuido en la conversación, así que... ¿cuál es el problema?
—Bloody hell, ¡no es que no esté portándome como adulta! —protesta Pomona un poco ofendida.
Minerva sonríe un poco tapándose con la taza de... té dice ella que es. Todos la miramos con ojos sospechosos.
—Permíteme además portarme como adulta escandalizada porque tu habitualmente no hablas de estas cosas... ¿cuánto whiskey te has puesto?
—¿Eh? ¡Solamente es té! —se defiende.
—Estás hablando de fisuras —alega Pomona.
—Y por lo visto no estáis de acuerdo, vale, vale. Capto la idea.
—No, tonta. Solo es que el que estés diciendo que Hagrid le causa a ella fisuras... —comenta Poppy apretando los ojos.
—Quizás ella es muy elástica —piensa Pomona.
—No creo que realmente... —opina Minerva.
—Yo tampoco —niega Poppy dándole la razón.
—¿Que no qué? —pregunta Pomona mirando a una y a otra—. ¿Que no se acuesten?
—Exacto.
—Esto es mucho más aburrido cuando no pasa nada —asegura Pomona.
—Ya, y acostúmbrate, que no va a pasar nada —sentencia Poppy mirándola intensamente.
—Con los muñecos... —interviene Minerva un poco maligna.
—Tampoco. Digo... ¡no sé de qué hablas! —replica Poppy haciéndola reír—. ¡No te burles, tonta!
—Es que parece que necesitas otro.
—No, ¡no necesito otro de nada! Deja de acosarme con muñecos.
Minerva se ríe de nuevo.
—¡Es que parece que eres toda mona y decente, y al final eres malévola! —sigue protestando Poppy.
—No lo soy.
—¡Totalmente! Lobo con piel de cordero.
—Claro que no. Solo son un par de muñecos.
—Son un par de muñecos malévolos con los que puedes chantajearla —interviene Pomona.
—¡No voy a chantajearla! —se defiende Minerva.
—¡Ya me estás chantajeando! —protesta Poppy.
—¿Cómo?
—Pues ya desde hace rato hiciste que le contara a Pomona todo esto solo por culpa de los muñecos.
—¡Anda! ¡Pero si es ella! ¿A caso ibas a no contarle?
—Yo no iba a contarle a ninguna de las dos.
—Lo cual es TREMENDO Poppy y súper preocupante —interviene Pomona.
—Ahí lo tienes —Minerva asiente estando de acuerdo.
—¡No tiene nada de preocupante no contarles que me gusta alguien!
—iNo decías lo mismo cuando estaba yo ahí vomitando!
—iiEs el bloody Albus Dumbledore! Todos sabemos que te gusta y ahora te acuestas con él.
—¡Eso no tiene nada que ver! —igualmente se sonroja.
—Tiene todo que ver, ¡no hay ningún daño!
—Ni aquí tampoco en cuanto es algo que hablamos entre nosotras.
—¡No es lo mismo!
Ojos en blanco de Minerva.
—No acabo de entender quién hizo los muñecos estos... —pregunta Pomona que aún está medio pérdida.
—Yo —explica Minerva.
—Oh... Vale, menos mal, era un poco triste que los hubiera hecho Poppy —el filtro, Pomona...
—Creo que en ese caso sí que no sabríamos que existen.
—No voy a hacerme YO unos muñecos para paliar la soledad, ¡no me jodan! —protesta Poppy. Minerva hace un gesto de "ves?"
—¡Eso es SÚPER patético! Y que, ugh, que hace como dos días ustedes tengan acción ¡no quiere decir que la hayan tenido en años! Recordarán que la última que había tenido acción era YO... —protesta Poppy—, que ahora las DOS tengan suerte es otro asunto.
—Nadie está hablando de eso —igualmente Minerva se sonroja un poco.
—Oh, sí que lo están. Ahora mismo las dos están tan felizmente juzgadoras... —Poppy se cruza de brazos porque son las bloody dos las que están con novio y eso le hace... envidiarlas un montón.
—Claro que no.
—¡A mí me parece que sí!
Minerva mira a Pomona
—Oh, vengaaaaa. ¡Solo estamos jugando! —trata de mediar la profesora de Herbologia—. Y es mucho más divertido que te guste alguien a que no lo haga, pregúntale a Minerva que tenía a Albus y yo pasaba años a veces sin que nadie me interesara.
—Para la compasión que habéis tenido siempre, creo que no mereces menos —Minerva pone los ojos en blanco.
—¿Me estás diciendo que no teníamos compasión? —pregunta Pomona incrédula.
—¡Ninguna!
—¡Claro que siiiiií! Tampoco es que fuéramos crueles —se defiende Pomona.
—¡Es exactamente lo que erais!
—¡No! No lo éramos. Tú eres una exagerada —la acusa Poppy.
—Igual que tú —se defiende Minerva.
—¡No lo soy! —se queja Poppy sonrojándose
—Claro que sí, no te está pasando nada.
—Sí que le pasa, mírale el sonrojo... venga, ¿qué tan lejos han llegado? ¿Ha pasado algo? —pregunta Pomona intentando encauzar de nuevo la conversación lejos de los reproches habituales.
—¡Me refiero a que no le pasa nada porque estemos hablando de esto! —se defiende aun Minerva.
—Solo hablamos —Poppy se sonroja más ignorándola.
—No habéis hablado de qué hacer con el tema de los papelitos, ¿no? —Minerva decide centrarse en esto también, por la paz.
—Hablamos de... los papelitos, en realidad. Le expliqué nada más que... me había salido el papelito con su nombre y que era por compatibilidad —explica Poppy.
—¡Oh! ¿Y qué dijo? —pregunta Pomona emocionada.
—Que ahora entendía porque le llegaban a cada rato papeles con mi nombre —Poppy se sonroja un poco más.
—Anda... ¿pues cuantos papeles has puesto? ¿O te los ha puesto toda la escuela? —pregunta Pomona.
—Los chicos no paran de ponerlos —explica Minerva que le pasa lo mismo.
—¿Y a ambas les sale siempre el mismo nombre? —pregunta Poppy.
—Pues que nombre va a salirle a Minerva, por Merlín, si no Albus —responde Pomona.
—Solo quiero saber si puede cambiar o algo... —Poppy se encoge de hombros.
—No, no se puede y no sé qué dices si a ti tampoco —replica Minerva a Pomona.
—A mí solo me ha salido él dos veces... ¡Pero quizás su esposa había metido otras veces su nombre y... bueno, no sé! —sigue Poppy.
—Supongo que solo tú y ella habéis metido su nombre porque los alumnos no le conocen —deduce Minerva.
—¡Metiste TÚ su papel!—la acusa Pomona.
—Seguramente cuando vio que no le llegaba ninguno —sigue deduciendo Minerva.
—¿Pero el de Hagrid? —Pomona aun no entiende.
—No, me refiero a Poppy, seguro a Batsheda le han llegado varios de Hagrid —explica Minerva.
—Y será que... bueno, al menos si le han llegado. Solo me asusta que le pregunte a él... —suspira Poppy.
—¿Por?
—¡Pues imagina que le diga que le he salido yo! —Poppy aprieta los ojos y decide mejor cambiar de tema—. ¿Qué ha pasado con tú caso, Minerva?
—Ella tendrá que decirle que le ha salido Hagrid —Minerva prefiere seguir con el tema.
—No necesariamente.
—¿Cómo no? ¿Qué crees que iba a decirle si no?
—Pues que le salió él. Eso le diría yo —asegura Poppy.
—Mmmm... pero ¿ya le has explicado a él cómo funciona esto?
—Sí, sí que se lo expliqué, pero igualmente yo se lo diría muy segura de mi misma.
—Sabrá que le miente y pelearán otra vez.
—¡No parece importarles!
—¿A nosotras? No, eso es bueno para ti, de algún modo, ¿no?
—Pues... ¡Ni siquiera sé por qué!
—Tal vez esté más interesado en ti si pelea con ella... o no le habrías salido tú en el sombrero. Esa es mi teoría.
—Es que ella... o sea tampoco sé que quiere que haga él.
—¿De qué?
—Estando aquí. Por lo que he oído... nada le gusta, que hable o que no o que esté aquí de ocioso. Es un poco como si prefiriera que él no estuviera aquí, lo cual es completamente idiota. Si yo tuviera un marido y llegará aquí después de tantos años... estaría encantada.
—Sobre todo siendo él. Ajem.
Pomona se ríe.
—¡No tiene que ver con él! Digo si fuera cualquiera. ¡Y no me dirás que tú no harías lo mismo con Albus, Minerva!
Ojos en blanco porque... o sea ella lleva pegada a él toda la vida, qué demonios va a saber.
—No es verdad, a mí me iría bien un poco de aire para variar.
—¡Pero que mentira! ¡Si te vas dos semanas para navidad y vuelves sin poder despegarte de él en las siguientes semanas!
—De todos modos no estamos hablando de mí.
—¡Yo sí estoy hablando de ti! Aún no me mandas la muestra que te pedí.
—Estábamos con el asunto de tus papelitos.
—Y ahora estamos con este asunto de Albus.
— No, porque no hemos terminado con lo otro.
—Ni crea alguna de las dos que va a librarse de su conversación incomoda —declara Pomona sonriendo.
—Ugh... ¡Es que de lo mío no hay más! —vuelve a protestar Poppy.
—De todos modos, insisto que no hemos resuelto que hacer con ello, ¿vas a pedírselo o no? —pregunta Minerva.
—No lo sé aún... El otro día que estábamos en los invernaderos hablábamos justo de eso y...
—¿Estabas con él en mis invernaderos?
—Oh... ¿y qué dijo?
Poppy asiente y se sonroja.
—Tuvimos que ir ahí porque... Ugh, es que te odio, Minerva... Sirius Black estaba aquí en la enfermería cuando Archivald vino a saludar.
—¿Qué? ¿Y por qué me odias a mi?
—¡Por tus tontos muñecos!
—Yo no controlo a Siri... ¿qué?
—Repentinamente tenía a Sirius Black en mi oficina queriendo aprender primeros auxilios.
—Como si necesitara más excusas para andar besando a gente —esos comentarios, Minervaaaa.
—Me ha puesto MUY nerviosa y ha terminado viendo al muñeco y a él.
—¡Oh! ¿A la vez?
—No, porque lo he impedido ¡y le he dado el tonto justificante para que faltara a clase!
—Ahora entiendo porque no ha venido a clase hoy.
—Pues ha sido lo único que se me ha ocurrido, él fue corriendo a decirle a Archivald que había un muñeco IGUAL A ÉL. ¡Casi me muero!
Minerva se ríe con eso porque mira que bien le cae Sirius Black.
—¡No te rías! ¡Lo pasé fatal!
—¡Pues como voy a no reírme!
—Es TU culpa, ¡fue súper cruel e innecesario!
—¡Yo no mandé a Sirius Black!
—Pero mandaste otro muñeco... que además se parece DEMASIADO.
—Sí, se me da mejor cuando no lo hago de memoria.
—¡No tenías que hacer otro! ¡Pomona dile! ¿Cuándo le di yo una poción de excitación para que se le echara encima a Albus y mira que me la pediste muchísimas veces?
—¿Qué? —el grito escandalizado—. ¡Esto desde luego NO ES LO MISMO!
—¡Nunca te di nada! ¡Y podría habértelo dado! La que trama cosas contigo es Pomona.
—Nadie te va a dar nada a ti, no me digas que no puedes controlar dos muñecos.
—¡No si están a la vez de Sirius Black! Seguro mañana tooooooda la escuela se entera.
—¡Yo no controlo a Sirius Black! —insiste Minerva.
—¡Y yo no era mala con Minerva! —interviene Pomona.
—¡Claro que lo eras! —la acusa Poppy.
—¡No lo era! Solo intentaba... que pasara aaaaalgo.
—¡No tenías que intentarlo con esos métodos! —la riñe Minerva.
—¡Si lo hubiera hecho quizás habríamos tenido esta conversación hace veinte años! —se defiende Pomona.
—¡Claro que no!
—Poppy nunca me dejo igual así que no tiene caso discutirlo.
—Si lo tiene porque refleja mi infinita bondad —Poppy sonríe un poquito.
—Insisto que no hay aquí maldad alguna, es un regalo para ti —resuelve Minerva.
—Mira que tierna y dulce —la fulmina un poco—. Igualmente Archivald no vio al muñeco e igual pudimos pasear un poco en el invernadero.
—¿Lo ves? Eres una dramática.
Pomona se ríe.
—¡No lo soy, solo no me gusta meterme en problemas! —replica Poppy.
—En problemas ya estás .
—Lo estuve en cuanto te conté esto.
—¡No conmigo, tonta!
—No, ¡no contigo! ¡Nada de esto era un problema hasta que empezaste a comerme la cabeza! —se sonroja.
—El problema no es conmigo, es con él. De hecho, el problema es Batsheda —asegura Minerva.
—El problema es hacer esto algo muy grande e importante cuando solo es una tontería.
—Nadie lo está haciendo grande, seguimos hablando nada más de bailar una noche. Tú eres la que ve una montaña en ello.
—¡Pues es que lo es!
Minerva mira a Pomona.
—Es solo un baile. Lo peor que puede pasar es que... él vaya con su esposa —resuelve Pomona.
—Exacto. Y eso no va a quitar que esté revoloteando por la escuela poniendo histérico a Filius y a Batsheda y a ti.
—¿A Filius? —pregunta Pomona.
—¿No le has oído quejarse? No le cae muy bien, me parece que cree que quiere quitarle a sus chicos del coro o algo así.
—Ohh... ¡¿es él?! ¿Es el que irme histérico a Filius?
—¿Quién más es un músico profesional?
—¡No sabía que era músico profesional —explica Pomona.
—Lo es... —asiente Poppy.
—¿Y ya te ha tocado algo?
—¡Pomonaaaa! —protesta Poppy. Minerva intenta no reírse.
—¡Es un chiste demasiado fácil, Poppy! ¡Lo siento!
—Sí que lo es —asiente Minerva.
—Vale, vale, sí que lo es. Creo además que debe tocar como todo un profesional porque tiene unos dedos que...
—Espero, en nombre de la decencia, que sigamos hablando de música, señoritas —responde Minerva en... ese tono, jugando.
—Ni siquiera tú estás pensando en música, Minerva —Pomona se muere de risa.
—Bueno, entonces tenemos un encuentro medio sospechoso en los invernaderos, el tema de los papeles y el baile en el aire y el potencial desastre que pueda ocasionar Sirius Black —resume Minerva.
—Gracias por resumir mi triste situación... ¡esto nos lleva a que sea tu turno! —responde Poppy.
—¿Qué? ¡No! Pomona tenía que contar no sé qué guarradas —se defiende Minerva. Pomona frunce un poco el ceño.
—No tenía que contar nada, les iba a contar pero si no quieren...
—¿No acabo de decir que sí?
—Lo que quieres es desviar la atención y que no hablemos de Albus —interrumpe Poppy.
—¡Claro que no!
—En realidad pienso lo mismo —concede Pomona sin poder evitarlo.
—Vale, pues no lo cuentes si no quiere. Yo tampoco contaré nada.
—¡Sí que quiero! ¡Es un dios en la cama!
—Siempre dices lo mismo de todos los hombres, Pomona —Poppy sonríe un poco con eso y hace los ojos en blanco.
—Es fácil de contentar... —suspira Minerva molestándola.
—¡No es que sea fácil de contentar! Es que este de verdad es genial. ¡Y tú calla que mira quién te contenta!
—De verdad es genial —la imita un poco ignorando eso—. Tendríamos que acostarnos nosotras con él para tener una visión objetiva.
—¡Absolutamente NO!
—Poppy podría hacerlo, ella es enfermera, sería investigación médica.
—Me parece bien si es que Poppy obtiene la muestra que necesitas de Albus —replica Pomona.
—Que la obtenga, a ver cómo le explicas que tiene que hacer eso —responde Minerva porque de eso no tiene ningún miedo. Pomona frunce el ceño.
—Pues teniendo sexo con Albus también.
—¡A mí no me metan en sus cosas! —replica Poppy.
—No necesitas sexo para que un hombre te dé una muestra de esperma. ¡Solo un bote y una revista! —exclama Minerva.
—Evidentemente no pretendía que Poppy obtuviera la muestra con un bote y una revista.
—Pues así es como lo hacen las enfermeras, así que haberlo pensado antes.
—Pues no va a acostarse con Louis, ¡digas lo que digas!
—Nunca sabremos entonces que tan bueno es de verdad.
—¡Ya les digo yo que es mejor que cualquiera de los dos suyos!
Ojos en blanco de Minerva.
—No, ¡lo digo en serio! ¡Tiene como mil años menos los de ustedes!
—¿Y eso qué?
—¿Cómo que qué? francés y joven... con una vitalidad...
—¿Solo por su aspecto es que te gusta?
—¡Claro que no, tonta! Solo digo que en ese aspecto...
Minerva mira a Poppy.
—Está conversación es demasiado avanzada para mí —asegura la enfermera.
—¡No tiene nada de avanzado! ¡Dile! —protesta Minerva.
—¿Que le diga? ¿Qué?
—Pues que... Ah, da igual, no sé ni para qué me molesto.
—¿Cómo que ni para que te molestas? ¡Dime! —pide Pomona porque la realidad solo la está picando para que le responda, no para que no.
—No, no.
—Ah, venga, Min.
—No, da igual. Sigue contándonos sus múltiples gracias, mejor.
—No seas mala —la mira a los ojos.
—No lo soy. Sigue.
—No. Así de condescendiente, no —Pomona se cruza de brazos.
Minerva frunce el ceño y le mira con fiereza.
—Solo te estaba molestando un poco —baja un poco el tono, Pomona, mirándole regañada.
Y Minerva aprieta los ojos porque... sabe que en realidad parte del problema son sus hormonas, pero no ayuda haberle visto hace tan poco en el pensadero, siendo de su edad y que ahora venga Pomona a restregarle por la cara que es un octogenario.
—Venga, Minerva, no te enfades —pide Pomona bastante suavecita.
—No me enfado.
—¿Segura?
—Sí —responde en un tono tenso de "como sigas presionando esa respuesta cambiará" mirando su tacita de té.
—La verdad, estuvo muy bien, aunque...
La mira de reojo sin preguntarle.
—Es joven y un poco ansioso y... va a hacer falta unas cuantas veces más antes de que todo sea perfecto —confiesa.
—¿No que era un Dios en la cama...? —pregunta Poppy.
Minerva no interviene ahora aunque esto parece más sensato, objetivo y real. Lo cual la hace preocuparse menos y alegrarse más por Pomona.
—Creo que... puede serlo, sí —suspira—. Y hay cosas que ha hecho muy bien y en general, lo he pasado muy bien. Pero... no, no es aún un dios en la cama así, quizás exageré un poco.
—Eso suena mucho mejor. Un área de mejora hace que no piense que todo ha sido un desastre y solo intentas mantener las apariencias —responde Minerva.
—Ugh... No, no ha sido un desastre, pero... Tengo que acostumbrarme. Hace tiempo no estaba con alguien.
—De todos modos parece fácil de resolver.
—Eso espero, no sé si él ha quedado... no sé... supongo que él ha quedado contento —se muerde el labio y es que está más preocupada por esto de lo que quisiera.
—¿No le has preguntado? Algo habrás notado.
Pomona niega con la cabeza y... en alguna medida eso la hace sentir una persona menos rara.
—Sí que hemos hablado... parecía contentó aunque no sé si un poco distante —y tú estabas más sensible que un sismógrafo.
—¿Distante por? ¿No has tenido que decirle tú que hoy no?
—Sí.
—Venga, Pomona, es normal que la gente no tenga pasionales y perfectas sesiones de sexo a la primera vez —asegura Poppy.
Pomona se sonroja un poco, con los brazos cruzados aún, porque les ha terminado por contar esto de manera demasiado sincera.
—Anda, relájate que no pasa nada.
—¿Te ha pasado lo mismo a ti con Albus?
—¿Eh... eh?
—O esa esa primera vez, después de tantos años...
—Ugh ¡Pomona! ¡No quiero hablar de eso! —igual se sonroja
—Venga, Minerva. ¡Es una pregunta seria! Fue genial o... ¿Te ha pasado lo mismo que a mí?
—No me ha pasado lo que a ti... —susurra. Pomona la mira y arruga un poco la nariz.
—Bloody hell, claro que no, con el perfecto Albus Dumbledore...
—No he dicho que haya sido perfecto, he dicho que no me ha pasado lo que a ti.
—¿Entonces no ha sido perfecto ni te ha gustado tanto? —Pomona le mira sin entender del todo.
—Solo digo que hay otros inconvenientes que puede haber.
—A ver, cada una de ustedes está en una posición completamente distinta que la otra —media Poppy—. Obviamente Minerva lleva enamorada de Abus TANTO tiempo y llevan echando chispas de tensión sexual tantos años que habrá habido sus cosas decepcionantes pero... no es la parte física la más satisfactoria. Tú tienes un muchacho joven y aun lleno de hormonas que quizás solo necesita guía. Quizás, por ti y por tu edad, habrías querido que llenara más la parte anímica que física y eso toma tiempo.
—Pues ya está —sentencia Minerva.
—Eso igualmente no nos da ningún detalles —protesta un poquito Pomona mirando a Minerva—. ¿Ni siquiera te ha gustado tanto?
—Tampoco he dicho eso.
—Pues dices tan poco que se presta a que pongamos en duda las habilidades de Albus...
—Es que no me gusta hablar de eso.
—Ugh, Minervaaaa. Estamos entre amigas, esas cosas se hablan entre amigas —protesta un poco Pomona.
—¡Es solo discreción!
—Hay momentos en los que esa "discreción" juega bastante en tu contra, Minerva. No favorece en lo absoluto al ambiente de armonía.
—Solamente... hubo cosas que estuvieron bien, otras muy bien y otras no tanto —resume apretando los ojos.
—¿Cuáles no tanto?
—Ugh.
—¿No te parece que ya nos has puesto bastante verdes a ambas como para compartir tu un poco de tu parte?
—¡Yo no os he puesto verdes!
—¡Pero si bien qué has hecho para escuchar cada detalle de la historia de ambas! —se queja un poco Pomona
—Tú porque te gusta contarlo, no es que Poppy haya dicho nada.
—¡Si he dicho un montón de cosas! —protesta Poppy. Pomona hace los ojos en blanco.
—Claro que no, además solo queréis saber las cosas malas para criticarle —y es que ese es en parte el motivo de no contarles. Una cosa es el chico al que le compran abono con el que no tienen que hablar o el marido de una compañera al que ven un par de veces al año y otra es Albus Dumbledore, su bloody jefe con quien comen a DIARIO.
—Si nos contarás las cosas buenas también podríamos poder admirarle también —puntualiza Poppy.
—¡Es que no sueltas prenda! Aún con toda tu elegancia podrías contarnos algo un poco más que lo que ya imaginamos que es que habrá cosas que te gustaron y cosas que no tanto. ¡Para eso no necesito hablar contigo! —sigue alegando Pomona.
—Bloody hell!
—Pues es que es cierto, Minerva. O sea vale si no nos quieres contar NADA no hay mucho que podamos hacer, pero al final... bueno, yo qué sé.
—Es que no hay nada que no sepáis, es igual que con todos los otros aspectos de su vida, ¡ya le conocéis!
—¿A qué te refieres con eso? —pregunta Poppy
—Pues... a cómo es su personalidad.
—¿Estás diciendo que el sexo con él es raro, como es en el resto de los aspectos de su vida? —pregunta Pomona.
—Sí.
—¿Raro en qué sentido? —pregunta Poppy más curiosa con esto.
—Raro en sentido excéntrico. ¡Ya sabes cómo es él!
—Sinceramente es que no me lo imagino en la cama... en lo absoluto —asegura Poppy—, o no me lo he imaginado hasta ahora. ¿Excéntrico? ¿Es decir, le van cosas raras?
—Sí... y no. ¡Ugh! —aprieta los ojos.
—¿Le va que te vistas de alumna? —pregunta Pomona sonriendo un poquito.
—¡No!
—No, no, espera, Pomona —interrumpe Poppy—. Que esto si me da más curiosidad. Es decir, Albus es RARO en general. Lo siento, Minerva pero tú misma creo que lo puedes ver así... Nunca sé qué está pensando realmente, ni si algo le gusta del todo o no. Es el ejemplo claro de persona misteriosa y... rara.
—De hecho, creo que aún tiene problemas con ese asunto —agrega para Pomona escuchando a Poppy.
—¿¡Con que hayas sido su alumna?! ¿¡De verdad?! Bueno... al menos, en realidad.
—¿Por qué dices que tiene problemas con eso? O sea por dios, llevas siendo una mujer hecha y derecha a su disposición desde hace como treinta años —asegura Poppy.
—Olvidadlo, no importa, es un detalle menor.
—Igualmente me da curiosidad que TÚ lo consideres raro —nota Pomona—. Tú, de todas, que eres como la única persona que parece poder convivir con él de manera medianamente normal.
—Eso no significa que no sepa cuando hace cosas raras.
—¿Cómo puede alguien ser raro... así en la cama? —Poppy mira a Minerva—. ¿O sea hace excentricidades MIENTRAS están en eso? Cielos...
—Sí.
—¿Cómo cuáles? —pregunta Pomona.
—Cómo... —aprieta los ojos—. ¡Vosotras no habéis puesto ejemplos!
—Minervaaaaa... a ver, venga, te sirvo un poquito más de té con whiskey! Es que bloody hell, lo tuyo es infinitamente más jugoso que lo nuestro —Pomona habla sin pensar y luego se ríe de lo que acaba de decir—. Ugh.
—Solo dices eso porque a Albus le conoces hace un montón de tiempo ¡y es justo por eso que no quiero explicaros!
—Venga yaaa, ¡sabemos cosas peores de él!
—¿Cómo cuáles?
—Como que se tardó mil años en entender que debía acostarse contigo aunque te parezca excéntrico. Créeme, peor yo no lo puedo ver en los pasillos desde hace más de veinte años por la misma razón... ¡Esto tienes que contárnoslo! ¿Qué cosas raras hace?
—Pues eso es más o menos algo que sigue... haciendo también, aunque no me parece que sea raro en su caso.
—¿O sea cómo? ¿Se sigue tardando mil años en acostarse contigo? —pregunta Poppy.
—¿O sea solo se han acostado una vez y están esperando otros treinta años para la que sigue?! —interrumpe Pomona levantando las cejas.
—¿Qué? No, no ¡no!
—Bloody hell! ¡Menos mal! ¡Lo mato esta vez! —asegura Pomona.
—Lo que pasa es que... sigue tomándose con calma cualquier cosa. No con tanta calma pero...
—¿El sexo en sí? Bueno, sin ofender pero no sé si pueda no tomárselo con tanta calma —cof cof, indica poppy.
Ojos en blanco. Hasta aquí.
—Aunque igualmente, él se hace mucho el... ancianito a veces y yo le he hecho su prueba de esfuerzo —agrega la misma Poppy—. Y de hecho me alegra que se tome las cosas con calma, porque habitualmente justo para que lo haga, porque... de nuevo, es raro.
—¿Usa magia durante... eso? —pregunta Pomona.
Niega, porque ya no os va a contar más.
¡No jodas, Minerva! No seas superultrasensible, ¡que íbamos bien!
—Oh... ¿Nada? Eso sí es decepcionante —piensa Pomona en voz alta.
—No te estaba contestando, es que se acabó.
Pomona parpadea y la mira.
—¿El interrogatorio? ¿Pero por qué? —y es que ya conoce el tono duro con el que se ha puesto a hablar de nuevo.
—¡Porque no voy a estar hablando de esto y comparando datos de salud!
—Nadie... ugh, ¡Poppy! —la riñe Pomona fulminándola.
—Vale, vale, ¡ya no digo nada!
—Es que esto es demasiado invasivo e injusto porque, otra vez, ¡le conocéis demasiado!
—Son las preguntas normales que le haríamos a cualquiera sobre su pareja... —asegura Pomona, a quien en realidad no le molestaría del todo que le preguntaran todas estas cosas y le ha costado una vida entera aprender a no contarles todos los detalles ella—. Si la tiene grande o pequeña o si sabe usarla. Si ya estamos en ello, yo si me imaginaría que Albus tendría que hacer cosas que nadie más hace, incluso en el sexo, pero no cosas malas, solo... esperaría que usara magia.
—Sí usa la magia, bloody hell, si hasta lo hace sin pensar.
—¿Cómo? —Pomona la mira y sonríe otra vez un poco.
—No me preguntes cómo si haces esas bloody... pájaros o lo que sea cada vez que me ves —se refiere a las mariposas esas que sacan cuando se besan. Pomona y Filius las vieron y ahora conjuran algunas cuando ven a Minerva. Puede que no sea cada vez. Minerva es una exagerada
—Maripositas y burbujitas de amooooooor...—saca unas cuantas Pomona.
Ojos en blanco y se sonroja.
—Pero en sí... me refería un poco a eso, sí, o sea eso de las maripositas está bien. Y ese día todo el cuarto era... justo, raro. No sé. Supongo que esperaría que cada vez que tenemos sexo transfigurara el mundo entero a mi alrededor para que tuviéramos paisaje distinto... pero en sí me refería a... otro tipo de magia más contigo que con el ambiente.
—Sí, también pasa eso.
—Ugh... ¿de verdad? Maldita seas... —protesta un poco Pomona—. Entonces sus excentricidades deben ser demasiado salidas como para que no te ENCANTE.
—Supongo que alguna ventaja debe tener acostarte con el mago más poderoso de estos tiempos... —asegura Poppy intentando un poco volver a congraciarse con Minerva.
Ella aprieta los ojos sonrojándose sin querer mirarlas. Pomona se ríe un poco de la cara de Minerva.
—No es tan así, olvidaos ya de esto.
—Ve, ahora resulta que no le encanta. Esa es justo la parte que te decía el otro día —se gira Pomona con Poppy—. A pesar de todo parece SEGUIR habiendo un problema
Minerva parpadea y las mira ¿están hablando de esto sin ella? Pues eso pasa cuando no quieres hablar tú de ello.
—¿Q-Qué?
Poppy mira a Minerva de reojo y luego a Pomona con cara de... no vas a hablar de esto así aquí así... ¡si ya se ha enfadado conmigo!
—Que eres un misterio, nada más —responde Poppy.
—No soy ningún misterio.
—Eres totalmente un misterio... aún estoy esperando el momento de verte sonreír como una idiota por todo lo que está ocurriendo.
—¡No seas tonta! —se sonroja
—No, no lo soy. O sea ni siquiera hablando de sexo y diciéndote Poppy que debe tener sus ventajas acostarte con él... ¡es que hay ese punto en el cual sonríes y dices cínicamente que sí es cierto y que estás súper contenta!
—¡No! —protesta, porque le da vergüenza. Pomona suspira.
—Debe ser un desastre en la cama el pobre muchacho —sentencia Pomona bebiendo su té.
—Piensa eso si eres más feliz.
—Ugh... Un día de estos sí voy a conseguir que lo digas así con tooodas sus letras, que estás SUPER CONTENTA.
—No sé por qué necesitas que lo diga así.
—Porque eres un misterio si no... y no deja de ser preocupante.
—No tienes nada que preocuparte, ¿de acuerdo?
—Al menos dilo sonriendo, querida.
—No.
—¿Ahora por qué? —Pomona cierra los ojos y niega con la cabeza, riendo.
—¡Porque no voy a hacer lo que tú quieres! Déjame disfrutar o no las cosas cómo yo quiero.
—Entonces si lo estás disfrutando —Pomona le sonríe otra vez de igual manera.
—Eso no te lo voy a decir —vuelve a sonrojarse.
—¡Es absurdo! Si lo estás disfrutando, estás roja como una manzana!
—¡Claro que no lo estoy!
—Claro, como negar que el cielo es azul. Absurdo. Minerva está disfrutaaaandooo
Ooojos en blanco.
—Y le guuuuuusta, y está enamoraaaadaaaa
—Bloody hell —se va a ir. Pomona se ríe un poco pero... también ya la conoce bastante bien.
—Bueno al menos yo les voy a contar una cosa que sí tiene Louis...
—¿El qué?
—Digamos que está bien dotado... —Pomona se ríe un poco y se sonroja también.
—¡Por Merlín!
—Ugh... —Poppy aprieta los ojos.
—Aún tiene que aprender a usar todo eso de manera correcta, pero... —es que el gesto con las manos indicando el tamaño.
—¡Para! —Minerva le hace bajar la mano.
—Quizás eso ha sido lo incómodo —interviene Poppy. Pomona aprieta los ojos y baja las manos igual.
—No lo creo, por cómo lo dice.
—Tampoco la tiene de negro —Pomona niega con la cabeza.
—Vale, ¡Paren ya con este asunto! —protesta Poppy.
—Cielos —protesta Minerva.
—Bueno, solo estoy diciendo que es grande. Ya que Minerva estaba demasiado incómoda, ahora no puede uno ni hablar de lo de uno —se ríe Pomona igual, falsamente ofendida.
—¡Habla de lo que quieras! —protesta Minerva.
—¡Si me haces callar si te cuento qué tan grande la tiene!
—¡Pero si te he dicho que cuentes lo que quieras!
—Te preguntaría si Albus la tiene tan grande como su varita pero dudo que quieras responderme eso.
—¡Pomona!
Es que solo con ese grito Pomona ya está ahogada de la risa.
Ugh.
Y ahí es donde va a llegar el Fawkes de patronus, volando por los aires y poniéndosele en el hombro.
¡No!
Todos parpadeamos, ¿cómo qué no?
¡Pues no! Déjala tranquilaaaa
Solo quiere saber a qué hora se van.
Ya se lo ha dicho, ¡después de cenar!
Vale, vale... ¡pero no ha dicho la hora! Y no sabe si podrá bajar a cenar, ¿podría ir por él? O quiere que vaya él por ella... ¿No querías que Albus te hiciera caso? ¡Pues hala!
Vale vale, ¡ya ira por él!
Es que además está hoy muy preocupado porque ella está sensible. Agrega al mensaje la recomendación de tomar chocolate caliente.
Vas a recibir un Howler, Albus Dumbledore. Como sigas así. Por pesado.
Pomona se ríe con Poppy, hemos de decirlo porque además Fawkes le da un besito en los labios para desaparecer.
—Bloody hell! —espanta el aire frente a su cara como si le hubieran echado el humo.
—¿Tienes que irteee?
—No.
Risita. Ojos en blanco.
—En realidad creo que esta situación sirve de ejemplo perfecto para lo que le pasa a Bathsheda con... ehm... su marido.
—¿Qué?
—Justo parece tan irritada con él como tú con Albus.
—¡No es eso!
—A mí me parece que tal cual.
—Pues te equivocas.
—Si acaba de parecerte sumamente molesto que te mande el patronus.
—Ahora sí, pero es culpa vuestra, ¡no suya!
—¿Nuestra? ¿Perdona? ¿Yo qué hice? —protesta Pomona.
—Estáis aquí con todas estas tonterías como si fuéramos adolescentes.
—Anda pues discúlpanos que nos sintamos jóvenes.
—Pues aun así.
—Y como si tú no jugaras a cosas con Albus y te pusieras de tonta también, solo que de otra forma —agrega Pomona en sus protestas.
—¿Perdona?
—Sí, ni creas que no les ví ese día, los dos tontos, tontos.
Parpadea sin saber a qué se refiere.
—Y también juegas ajedrez con él y seguro tienen otros juegos de esos que no quieres contarnos.
—¿Q-Qué?
—Que no te creo que incluso con él seas toda sería todo el rato.
—¡Soy seria! ¿Por qué no iba a serlo con él? ¡Si lo necesita más que nadie!
—¿Lo... necesita?
—¿Es peor que un niño!
—No taaaanto.
—¿Cómo puedes decir que no?
—¡Pues no me parece tan terrible!
—¡Poppy, dile!
—Bueno, él... es Albus. Sí, en algunas cosas es terrible, pero en otras... —asiente Poppy.
—¿Qué?
—Pues en otras es Albus. Albus Dumbledore.
—Eso puede o significar nada.
—Lo que estoy queriendo decir es que tiene ese aire de... de poder hacer lo que sea —sí, Minerva, es que tú le ves... de cierta manera impresionada, pero ellas también.
—Pues... puede.
—Y... a veces también ese concepto puede dar un poco de miedo —asegura Poppy.
—¿Por?
—Pues no lo sé, cuando se enfada o cuando algo le molesta, me parece que no es cierto que todo el tiempo es un niño.
—Ah... bueno.
—De hecho es que sí que tiene sus cosas infantiles, Minerva, pero... tú exageras —puntualiza Pomona.
—No lo hago.
—Sí que exageras, siempre lo pones así, justo como lo estas poniendo ahora, como si de verdad fuera un NIÑO.
—Sabéis que lo es, ¿a qué viene defenderle así ahora?
—No lo estoy intentando defender, solo... me parece que tú exageras un poco con él.
—Bueno... a ver, hay cosas con las que SÍ es terrible —asegura Poppy—. Todo lo que tiene que ver con su salud. Ahí es terrible, Albus, peor que un niño.
—Yo solo digo que cuando Minerva dice que es un niño me lo imagino en todo así y dudo mucho que en ciertos momentos de intimidad por ejemplo, lo sea —buenas esperanzas tiene Pomona de Albus.
Minerva la mira de reojo.
—Aunque con la cara que pone Minerva... ¿Ves? Quizás no le conocemos tan bien.
—Olvidadlo, solo estáis especulando para que os cuente más cosas.
—Mierda, nos conoces demasiado bien —Pomona la mira y se ríe un poco.
Minerva sonríe un poco.
—Aun así, creo que bastante nos ha contado ya... —media Poppy.
La mira porque ahora estaba pensando qué más podía contarles.
—Hmm... ¡A mí no me parece que nos haya contado tanto! Ugh, Poppy!
—Pues es que ya la conoces que si la presionas demasiado...
—¡Si la presionas demasiado... habla! Seguro tiene anécdotas divertidas.
—Fue a... comprar todos esos condones, ¿os acordáis? —empieza Minerva ignorándolas un poco.
—Después de hacer un desastre contigo, si, lo recuerdo —responde Poppy y Pomona sonríe porque bien que le gusta que le cuente.
—Está haciendo experimentos.
—¿Ex... perimentos?
—Como el de la poción —se toma un poco más de té.
—¿Cuál poción? ¿Para abortar? —pregunta Poppy.
—¡No! La de... amor —susurra.
—Cielos... —Poppy levanta las cejas—. ¿No eran comprados, era Albus haciendo experimentos?
Se llama tuneado de condones.
—No lo sé. La verdad, no estoy segura.
—A ver, espera... Albus fue y compró como mil condones y luego llegó con ellos y decidió que así como estaban no estaban bien —Pomona inclina la cabeza.
—Decidió intentar combinar las características de algunos.
—¿Y funcionan? —pregunta Poppy con curiosidad —. Además obvio del de... la poción de amor. Otras cosas que ha hecho, ¿han funcionado?
—N-No lo... sé.
—¿Cómo no vas a saber? ¿No los prueba contigo?
—S-Sí, pero... —no presto atención a eso, sinceramente—. Ehm... sí, sí que funcionan.
—Oh, ¿y cuál es el mejor? ¿Puedes darme unas muestras de los mejores? —pide Pomona.
—S-Sí. Sí. Ya te daré unos cuantos, aunque aún no hemos... ehm... probado todos.
—No me des unos con poción de amor, ¿eh? Pero alguno que sirva para... No sé, durar más o disfrutar más o algo así...
—¡Ugh!
—Pues si ya tienes unos condones especializados, ¡quiero unos buenos!
—¡Ya he dicho que vale!
—Vale, vale. Bueno, igualmente esa sí parece un poquito una niñada —una niñada de la que todas parece van a beneficiarse, comenta Albus.
—Además ha aprendido a hacer... ese hechizo.
—¿ESE... hechizo? ¿Cuál?
—E-Ese.
—Ese... hechizo. ¿Hablamos de excitaciones por magia? —pregunta Poppy y es que Pomona estaba imaginando cualquier otra cosa menos esa.
—Ihhh... uy. ¡UY! ¿Cómo es que no te lo ha hecho a medio comedor?
—Ese... también. ¡Por que no va a hacer eso!
—¿Cómo que también? Entonces a cuál te refieres.
—Al... para... él.
—Para... él. ¿O sea auto excitarse? —pregunta Pomona otra vez revuelta.
—Ohh, ¡te refieres a la impotencia sexual! —adivina Poppy.
Asiente apretando los ojos.
—Ohh, bueno, hace sentido en realidad.
—¿Lo hace?
—Pues... a su edad, supongo que es necesario que aprenda a hacer eso. De hecho lo que se me hace raro es que tuviera que aprender.
—De hecho también compró condones para los que no saben.
—¿Qué? —Pomona frunce el ceño.
—Ese hechizo.
—Pensé que hablabas de tener sexo y... en realidad en alguna medida no habría estado tan mal —Pomona se ríe un poco—. Oh... ¿en serio? Albus usando unos condones con ese... poder, siendo él... bueno, él.
—De hecho creo que le costó un poco darse cuenta de lo que estaba haciendo. No lo sabe todo, ¿sabéis? Solo aprende ridícula y absurdamente rápido.
—Es que es raro encontrarle algo que no sepa... —admite Pomona.
—No lo es, en realidad. Ya te lo he dicho, el truco es lo deprisa que aprende —y eso suena con una mezcla de envidia sana, admiración y rabia. Rabia porque es mejor que ella en eso y por tanto, más listo. Y bastante le cuesta admitirlo.
—Eso explica que fuera tan buen alumno...—valora Pomona.
—No, eso explica que sea odioso a veces... —asegura Poppy a la que por alguna razón, relacionada a la competencia, también le irrita.
—Sí... —esa sonrisa. Minerva McGonagall enamorada de Albus el estudiante.
¡No! O sea, ¡no solo del estudiante! O sea, es que sigue siendo él a todos los fines prácticos... ¡pero igualmente! ¡No está enamorada!
Si lo está, lo sabemos.
¡No!
Y es bonito que lo este. Albus también lo está si le sirve de consuelo.
¡Ugh!
¡¿Ugh?! ¡No puedo creer que se queje de eso!
¡Pues! No pero... pero... o sea... UGH.
¡Ningún UGH!
—Bueno entonces sea como sea... Albus NO es asexual.
—Ugh —vuelve a protestar Minerva porque no era la conclusión que esperaba. De hecho no está segura que sea algo bueno.
Juaaat? ¿Ahora resulta que prefiere que sea asexual?
¡No! ¡Pero eso explicaría porque... tanto tiempo en hacer esto por fin!
Prefieres explicaciones o prefieres... haberlo hecho por fin.
Ugh! Callaos.
Albus... le manda un beso.
Shuuuuuu. Se mete bajo la mesa.
Albus pregunta si ya es hora de ir al burdel.
¡No!
Vaaale.
¡Estaba Pomona contando no sé qué!
Estaba ella contando de como Albus hace condones especiales para disfrutar con ella.
—¡Cómo iba a ser asexual si estamos preguntándonos si no tiene un hijo bastardo! —protesta Poppy riéndose.
—Bueno, nos lo preguntamos ahora que sabemos que no lo es —asegura Minerva.
—Ala, ¡el asunto ese misterioso del hijo del que Poppy no me contó casi nada! —cae en la cuenta Pomona.
—Pues no se sabe apenas nada.
—¿¡Cómo puedes decirme eso?! Si tienes hasta un hijo posible, nadie sabe cómo. ¿De dónde has sacado esa teoría?
—Pues de lo que él explicó y la simple observación. Seguro él mismo ya se ha hecho estas preguntas y sabe que no lo es —trata de racionalizar Minerva.
—Tan listo él... —Pomona levanta una ceja.
—Pues sí.
—Muy listo mis cojones, estuvo DECADAS sin acostarse contigo solo por... atarantado. No me convences. ¿Quién es el hijo misterioso?
—¡No fue por eso!
—¡Enfócate, Minerva! —pide Poppy.
—¡Pues es ella que no para de decir esas cosas!
—No paro porque es un idiota que no se enteraba de nada... Si se acostó contigo ahora es que quiso acostarse contigo siempre y solo... es un cobarde
—¡No es un problema de valentía! —si es un Gryffindor por Merlín. Por suerte, eso último no lo dice.
—¿Entonces de qué es? Y como te atrevas a defenderlo por encima de ti te juro que te convierto en sapo.
—De... arrojo.
—¿Arrojo?
—Sí. De decisión... de ímpetu... ¿entiendes? Aun le ocurre.
—Minerva... ¿Me estás diciendo que Albus no tiene habilidad para decidirse o tener ímpetu para hacer las cosas? Él, el hombre que acabó con la primera guerra mágica.
—Sí. ¡No te creas que eso no le costó diez años! Pudo haber ido y detenido a Grindelwald desde el principio y vaya que le costó. Aun se siente culpable por eso.
—¿O sea Albus es un indeciso?
—Sí.
—Pues eso lo hace un hombre tonto.
—Claro que no, ¡esto no tiene nada que ver con su capacidad intelectual!
—Saber decidir y hacer en el momento correcto es parte de la inteligencia.
—¡No es que no lo sepa!
—¿Entonces? ¿Lo sabe y lo hace mal a propósito? ¡Porque tú llevas años sufriendo por él!
—No, solo le cuesta. ¡Y no llevo años sufriendo!
—Claro que sí, ¡años! Y por culpa de él... ¡No puedo creer que además le defiendas!
—¡Pues mira como exageras!
—¡No exagero! Me alegro de verdad que ahora estén juntos, pero creo que Albus pudo haber sido infinitamente más proactivo contigo.
—¡O pudo serlo menos!
—No se me ocurre como pudo ser menos proactivo, Minerva.
—Pues no habiéndolo hecho nunca.
—¡No vas a agradecerle ahora el haberlo hecho tarde!
—No, pero... Es decir, solo digo...
—Mira, no me... No me extraña que le defiendas cuando lo hace bien y él lo hace bien muchísimas veces. Es brillante y creo que te quiere muchísimo y entiendo que estés feliz, no te estoy quitando eso para nada. Solo a veces es idiota, no le defiendas cuando ha sido un idiota.
—En fin... —ojos en blanco.
—Aun así, creo que él está ridículamente contento... y se le nota —Pomona sonríe.
—Ugh!
—Pues es verdad. Casi hasta parece más joven.
—¿Más joven?
—Pues yo le he visto reírse más y... no sé, bailotear por ahí.
—Quizás solo es que últimamente estás prestándole mucha más atención —valora Poppy.
Minerva asiente.
—Bueno y AÚN no me dices quién demonios es el potencial hijo de Albus.
—Ah... recuerdas que te conté que se había acostado con...
—Con la viejecita esta, sí.
—Pues ella tiene un hijo, ¿te acuerdas?
—¿Vino un día a... algo? —Pomona entrecierra los ojos porque no está segura de acordarse realmente.
—Trabaja en el ministerio.
—Oh, cielos...
—Y vendrá en algún punto del torneo, me parece.
—¡Oooooooh! ¿¡Vendrá?!
—Creo que sí.
—¿Se parece a Albus? No lo recuerdo... ¿tú sí?
—Pues nunca me he fijado especialmente, ¿tú sí? Poppy tenía su historial médico.
—Su historial médico tiene una imagen de cuando él tenía como quince años —explica Poppy.
—Lo revisamos un poco el otro día —Minerva asiente
—¿Y qué dice? Cielos con las acosadoras profesionales —Pomona se ríe.
—¡Solo es un historial médico! —se defiende Minerva.
—¡Pues justamente! ¿Cuánto a que él no tiene acceso al tuyo?
—¡De hace cuarenta años!
—Albus! —Pomona levanta las cejas al notar que se refiere a él—. Yo hablaba del hijo.
—¡Yo también!
—¡El hijo no tiene acceso hace cuarenta años a tu historial médico!
—Pero el que tenemos aquí es de hace cuarenta años, ¡no sabemos cómo está ahora!
—Pues más jodido, seguro.
—Eso sí sería invasión a la privacidad.
—Hacerle una prueba de paternidad va a ser una invasión a la privacidad —sentencia Poppy.
—Pues no la hagamos. Ya te dije que si lo fuera seguro Albus lo sabría y habría hecho algo.
—¡No vamos a no hacerlo!
—Minerva, por Merlín, ¡bien podría él no saberlo!
—¿¡Cómo va a no saber algo así?! Seguro se lo planteó.
—¿Se planteó salir contigo antes y hacerte cositas en la cama? ¿No, verdad?
—¿Q-Qué? —el sonrojo.
—Pues como eso, pudo no haberse planteado esto otro...
—¡No es lo mismo!
—¿Por qué no?
—Por qué de algún modo... podría decirse que... o sea...
—Poppy, por el bien de la comunidad, haz esa prueba. ¿Qué tiene que conseguir Minerva?
—Semen de Albus y una muestra de algo del hijo.
—¡Poppy! —protesta Minerva porque lo ha dicho muy claro... y creo que le está bajando el alcohol.
—Pues eso necesito. ¿O cómo quieres que lo ponga? ¿"Una muestra del liquidito blanco que sale del penecito de Albus cuando tienen relaciones íntimas"?
—¡OBVIAMENTE NO!
Pomona muere de risa.
—Pues es semen, ¡no me sé un punto intermedio!
—Ugh... vale, da igual, deja de decirlo.
—¡Es que tú cara de horrooooor! —Pomona entre carcajadas.
Minerva aprieta los ojos y Poppy sonríe un poco.
—Ni siquiera lo he dicho con esa intención...
—Pues menos mal.
—No exagereeees.
—¡No lo hago!
—Minerva es demasiado elegante para oír estas cosas... —se burla Pomona.
—Pues sí.
Ojos en blanco.
—Yo no tengo tiempo para andar con rodeos. ¿Y mi muestra? —pregunta Poppy.
—Ya la... conseguiré cuando pueda, no me metas presión.
—¡Venga ya! Tienes que ponerte al día.
—¡Poppy!
—¡Pues es verdad!
—Lo más rápido que pueda lo haré.
—¡Gracias!
Minerva suspira porque es que ella aún sigue con la regla pero él... tampoco es su culpa. Quizás sí debería hacerle eso igual... con un hechizo como ha hecho él o...PorMerliPorMerlinPorMerlin con la... uhm... boca como propuso él.
Anda, con la boca. ¡Minerva!
¡Noooo! ¡Callaos!
Nadie te critica, solo es que... Está bien, que bueno que pienses en ello. Aunque a decir verdad él ha pasado como mil años sin ello.
¡No lo hace!
No pasa nada si una semana no quieres. Pero no va a quejarse si lo haces porque ha estado leyendo...
¿Qué coño ha estado leyendo ahora?
El kamasutra.
¡Joder!
Pues es un libro MUY famoso.
¡Pues aun así!
Vale, vale... no le contará, solo lo hará. Ya la sorprenderá... si se atreve algún día al besarla.
