Fic
Historias de Albert y Candy
OctoBert 2021
06 10 10
Un año después terminando esta historia que inició en el OctoBert 2020
De la luna de Miel a la Guardería
Por Mayra Exitosa
La noche parecía larga, ver los autos de sus tres sobrinos en la cochera lo dejaba sorprendido, que tenían que cuidar los tres a su bebe y a su mujer, pues eso lo iba a averiguar en cuanto pudiera, porque ahí ya era de noche y todo estaba en santa calma, entrar a su hogar fue oler a gloria, suave esencia a perfume, la habitación de su esposa lo esperaba, entrar y verla yaciendo dormida fue la visión más hermosa que tanto había deseado, su rostro sereno se notaba más a perfilado como que se le habían bajado sus sonrosadas y coquetas mejillas, al estar dormida su perfil era de delgado, no tenía sus acostumbrados rizos desbalagados por la almohada como él la había dejado la última vez, ahora estaban en un elaborado recogido dejando una larga cola de cabellos ondulados y suaves caireles, las pecas no se notaban ahora, sus manos tenían las uñas decoradas, luego de darle un par de suaves besos, se fue hacia su vestidor rumbo a la ducha, quitándose las prendas en el camino para luego entrar desnudo en su cama en silencio más que una misión sigilosa.
Levantar las cobijas y no ver la cuna por ningún lado, es que su bebe ese debía encontrar en otra habitación y no había moros en la costa, así que introducirse entre las suaves sabanas para después darle pequeños besos, con leves susurros, - ¡Albert! - ¡Hola mi amor! - ¿Estoy soñando? - No mi vida, voy llegando y quiero estar con mi mujer. - ¡Oh Albert! ¡Albert, mi amor!
Los besos la callaron antes que despertara al niño o la niña que más daba, fue robarle la batita y sacarla a discreción, las caricias se incrementaron para la ocasión, sus manos se aventuraron y ella también lo hizo deteniéndose en varias ocasiones al acariciar suavemente cicatrices y lesiones, era algo que no quería exteriorizar, sin darle importancia se fue a lo principal, pasar a la acción y continuar con el placer, ya luego la dejaría que le revisara minuciosamente como ella quisiera ahora lo más importante era decirle que su cuerpo fue ansiado hasta cotas inadmisibles, así la madrugada fue de una a otra y otra por la de año anterior, más si quería recuperar sería por partes porque de plano la dejaba agotada y él ya no podía más, la abrazaba y la estrechaba unida a su cuerpo para que no le diera el frío que no le diera el sol, había asegurado todas las ventanas, solo dejo la puerta sin llave, por si tenía que salir a darle algún tetero a su hijo o hija, entonces podría por fin verlo, pero dormir con ella en brazos fue su principal misión, desde ahí sería su prioridad, que su esposa no lo dejara ir a ningún lugar, ahora si estaba dispuesto a renunciar, de ser necesario la milicia iba a dejar.
- ¡mami! - ¡mami! - ¡mami! - ¡Oh por Dios! ¿Qué hora es? - No te apures, no saldremos hoy. - ¡Los niños! - ¿Qué niños?
Al abrir los ojos tres caritas se veían en el pie de la cama, con las bocas sueltas ladeaban sus rostros buscándole identificar, y con toda la actitud, se cubría a jalones, pues no traía ni de cerca los pantalones. Una de las cabecitas tenía un par de chonguitos chuecos, recién levantada con los ojos muy abiertos y los otros dos parecían imitarla quienes serían los niños que estaban ahí acaso amiguitos de su hijo o hija. - Mira mi amor, son nuestros hijos. - ¿Nuestros? - Si mi cielo, son triates, él es Willy, Alex y Betty. - ¿Betty? - Niños él es su papá. De pronto la niña hacía un grito de asombro, a lo que se escuchaba que había golpes y alaridos afuera de la habitación. Candy le había acercado una bata, cuando ella se había colocado sin aviso la suya luego de moverse muy ágil, colocándose ropa de manera expresa y dejándole a él algo con que vestirse igual, un pantalón chándal, camisa y pantuflas. La niña le abría la puerta a los tres sobrinos que se asomaban - ¡Llegó mi papiiiiii! ¡Achie, llegóoooo mi paiiiiiii!
Archie la elevaba y le explicaba con una calma, - Tranquila Beatriz, Papito no te conoce, pero le vas a gustar mucho, ya te lo dije, a él le gustan las niñas bien peinadas como tú. Stear, le quitaba a la pequeña y confirmaba, - Si es tu papi, tu mami ya debió decírtelo, y mira que bien portados tus hermanos no hacen tanto escándalo. Anthony le quitaba a la niña y agregaba, - Betty preséntame a tu papito, no les hagas caso a los demás. Y se iba frente a Albert y la niña, lo miraba con la boca abierta y agregaba - ¡Es muy gande! - ¿Quieres que te abrace tu papito Betty? Anthony le hacía un guiño a su tío William, quien se quedaba asombrado porque ahora comprendía que hacían sus sobrinos en su casa, si no era más que velar pro sus hijos y que nada les faltara en su ausencia.
El niño más serio y de cabellos cortos, le jalaba por un costado el pantalón y le daba los brazos, al ver que Betty se cubría el rostro, avergonzada, Albert tomaba al pequeño tratando de asimilar toda la información que había recibido y este se acomodaba en su hombro, - Que bueno que llegaste. El otro le imitaba haciendo lo mismo, tenía los ojos del color de su mujer y el cabello no estaba corto, a lo que con el otro brazo lo tomaba, - ¡Hola Papá! se acomodaba imitando a su hermano, la niña por fin se destapaba el rostro y empujaba los costados de sus hermanos, - ¡es mío! ¡es mío! ¡es mío! Gritaba la de chonguitos reclamando un brazo más que no había.
Candy lo miraba ajustando los labios y viendo como los tres sobrinos tranquilizaban a su hija, porque no lo abrazo cuando debió, ahora sus hermanos le habían ganado, que eso ya lo había pasado, que si se descuidaba eso le volvería a suceder, así fue cuando nacieron, ellos salieron primero y ella no quería salir. Ya luego ni quien la aguantara, les daba guerra a todos.
Albert no quitaba la vista de Candy, mientras ella sacaba un libro de fotos, y se iba caminando hacia fuera de la habitación, los adormilados de sus sobrinos con sus batas puestas, se querían regresar, pero su hija que todavía estaba molesta no los dejaba, y su hijo le susurraba a su otro hijo a lo que el rubio los escuchaba, - Ya lo volvió a hacer, -cree que se quedarán, pero ya llego papá, ellos se irán. - Si, pero se molesta para que la cuiden y la abracen. Ella siempre lo hace.
Albert los jalaba para ver la conversación y los dos tras su cabeza, con cara de vivillos le decían, -solo quiere que la quieran, eso es todo. - Si, siempre lo hace, confirmaba su hijo mirándolo a los ojos. Albert los ajustaba esos eran sus hijos, fueron tres y la niña era muy lista tenía a sus sobrinos comiendo de su mano, sus pequeños niños ya le estaban avisando que su hija era caprichosa con sus primos, así que con el poder de un gran hombre se los llevaba al comedor, había sillas de patas más elevadas, a lo que ellos subían y se acomodaban.
- Toma mi amor, son desde que nacieron los tres. Gracias a tus sobrinos no he perdido la calma, me han ayudado con ellos y pude hacerte el álbum de fotografías. No me dejaron hablar ni una sola vez contigo. - Lo sé, me enteré de todo hace poco, tuviste dos cirugías y una más extra de estética. - No fue una cirugía para mi sino para ellos, la intervención estética, son los hoyuelos de las orejitas que le hicieron a Beatriz. - ¿Beatriz? - Si, Pauna Beatriz Andrew, le decimos Betty. - Ya lo he escuchado, fue muy bella elección, espero hayas sido tu y no mis sobrinos o mi tía quienes te hayan influenciado. - Sabes bien que todos opinamos, pero gracias a ellos, nuestros hijos han estado muy bien, todos sus deseos y caprichos se los han concedido en exceso, lo puede imaginar. - Supongo, cuando eran pequeños, los tres hicieron lo mismo y tuve que verlos exigir que les dieran todos mis juguetes para ellos.
Anthony de inmediato se defendía, - Yo les he comprado el tren que te dañe, y es de colección, Stear preocupado agregaba, - Y también los estuches de química y mecánica se los he comprado yo. Archie agregaba, - La ropa y todos los detalles han sido elegidos con buen gusto, incluso los de Betty, ¿ya la viste? ¿no quiere sentarse en su silla, quiere tus brazos antes de que sus hermanos se los vuelvan a ganar. Betty estaba a su lado mirándolo a los ojos y él la tomaba de su cintura y la sentaba en su pierna, comentando, - Eres muy bonita, te pareces mucho a tu madre. Anthony comentaba, - Creo que se parece más a mi mamá, todos se lo dicen. Candy sonreía y le hacía un guiño a lo que él tomaba el álbum que estaba en un costado, agregando, - En cuanto terminemos el desayuno nos iremos al estudio y veremos juntos esos libros, me tomare un largo descanso y no quiero ir de nuevo al trabajo, hasta haber cobrado todas mis vacaciones juntas y otras más que no he tomado, incluso los días del nacimiento multiplicado por tres. El mayor de los trillizos agregaba, -¿te quedarás para siempre? - Por supuesto esta es mi casa, la compré para tu madre y ustedes, solo que mis sobrinos estuvieron aquí, porque no pude volver tan pronto. Ahora tendremos tiempo de calidad, por lo que Archie, no recibiré llamadas en lo que resta de este mes, ¿podrías desconectar el teléfono? - Será un placer. Aunque te informo ya lo cambiamos y nadie sabe el número. El rostro de picardía de Stear, solo le hacía un guiño en complicidad y este sonreía, parece que se habían desecho de otros problemas que él desconocía, pero ahora que estaban ahí, no los dejaría ir, ya que sus hijos parecía tenerlos bien medidos y con ellos podría el gozar de su mujer y sus sobrinos le ayudarían para conocer más a sus hijos.
El estudio se hizo agradable, conversar con ellos a solas y ponerse al día de algunos detalles fue ilustrativo, ver a su hija y a su mujer vestidas divinamente lo tenían loco y sus hijos parecían imitar a sus sobrinos, hablaban con mayor fluidez, mientras la niña lo hacía un poco mimada frente a ellos, pero no junto a su madre, quien la escuchaba decir todo de mejor manera. Salir a visitar a su tía y confirmar su llegada, fue de abrazos efusivos y detalles de nostalgia, un viaje a la playa de pronto se fraguaba y los sobrinos se incluían para ayudar a la familia, la tía sola se excluía para no tomar el sol, mientras que Candy procuraba estar tan cerca y notaba su apego, sus suspiros enamorada y sobre todo demostrarle cuanto lo amaba, ahora era su turno, devolverle todo lo que había sufrido en esa llegada de sus hijos, como pudo ser tener tres de un solo viaje, la vida de ella estuvo en grave peligro al igual que la de él mientras lejos se mantuvo, ahora comprendía cuantas noches lloraría pensándolo mal y que ella solo imaginaba lo peor al no poderle hablar, ni decirle cuanto estaba sucediendo, las llamadas y avisos de la milicia llegaron con su tía Elroy quien diplomáticamente molesta con cierta altivez aseguraba no saber donde se encontraban, pues devolvía con agrado la de ocasiones que ella solicitaba llamarlo y todas fueron negadas, más todos sabían que tarde o temprano lo localizarían, pero por el viaje y sus sobrinos tendrían mucho trabajo para dar con él, ya que había tres con los que se cambiaría, mientras su mujer y sus hijos de él no e separarían.
La búsqueda de la milicia continuaba por tres semanas, solo era para darle algunos premiso, medallas y otras tantas cosas de su cambio a la administración, más él todavía no regresaba de su nueva misión, que para variar no podían encontrarlo, quizás estaría utilizando su parecido a su sobrino o la variante de destinos, lo importante es que el padre con sus hijos jugaba y su mujer no potaba ni teléfono a distancia, mucho menos habitación registrada, era una cabaña exclusiva y privada. Donde la familia Andrew estaba tomando el sol, entre paseos y viajes se llevaron algunos meses, para regresar a casa luego de saberse unidos y felices, tendrían una boda, por fin uno de sus sobrinos sentaría cabeza, ahora que cuidar niños se había acostumbrado resultaba que Alistar ya tenía planes de formar su familia porque echaba de menos a Alex. Mientras que Anthony pensaba similar, al menos su novia sería dama de honor, mientras que Archie llevaba a su prometida a comprar ropa y de cada vestido elegia una muestra miniatura para su sobrina, dándole a entender que deseaba tener una niña, más él no decía nada, todo iría a su paso, luego el susto de tres por uno, ya no sería fácil encargar familia para ninguno, había que planear las cosas antes de dejar pendientes, la realidad le hicieron un gran favor a su tío, le quitaron a todos los parientes y amistades que visitaban muy seguido, ahora viajaban los Andrew de regreso para llegar dos semanas antes de la boda mencionada, más los tres a su padre amaban, porque el no los sobreprotegía, por el contrario les mostraba para que aprendieran de cada cosa que hacían. L aniña se notaba ahora menos mimada y sus hermanos con ella jugaban.
La milicia no contaba con él, luego de una tremenda llamada de atención, las cosas cambiaron, el trabajo de él fue de asesoramiento y aunque recibía medallas y premios por lo que había hecho, él ahora se dedicaba más a su familia, pues no era fácil ser padre de tres pequeños y que los conociera casi cumpliendo los tres años, alegaba que se había perdido de sus hijos desde su nacimiento hasta la edad de guardería, por lo que la familia era su primordial apoyo, sin ellos no tendría a porque ir a luchar, ahora desde cierta distancia y con poca asistencia, daba las asesorías a los demás, más su familia estaba creciendo, su esposa y él decidieron no encargar más hijos, más su tres sobrinos en menos de tres años se casaron y ahora parecían tener la intención de llenar de niños la mansión, al parecer le hallaron el gusto o la diversión al estar cuidando a sus hijos, les dio por tener los propios y él no se unía a eso de estar de niñero, con los suyos tenía.
Sus pequeños ya tenían seis años cuando su mujer volvía a quedar embarazada y él ahora todo el tiempo junto a ella estaba, la vida le dio una nueva oportunidad y esta vez una pequeña niña nacía, una hermanita para su Beatriz, quien contenta deseaba una muñeca de ese calibre, a lo que su padre se negaba a soltarla, pues ahora el era quien se encargaba de cuidarla, de consentirla y de sentir lo que cuando sus tres pequeños nacieron, perdió. Más el tiempo se lo devolvía, dos años después otro pequeño nació, y sus sobrinos alcahuetes, le dejaban a los suyos a su esposa, y de pronto una tarde el estaba en el estudio y al salir estaban todos los pequeños juntos, sus cinco hijos dos de Stear, tres de Anthony y cuatro de Archie, el personal de cada bebe, estaban al cuidado cuatro niñeras para todos ahí, su mujer le hacía un guiño, para que la acompañara y pensando que iban a su habitación resultaba que se sentaba frente a su mega pantalla en un sillón junto a ella, ahí todos los niños se acomodaron rodeándolos y cercándolos como cuando estaba en la misión, quietecito y sin moverse mucho menos levantarse, porque si tapaba la pantalla todos se molestarían, por lo que tomaba en relajarse y ella como si estuvieran en el cine se recargaba a su lado y suspirando comentaba - Ya no más pequeños, ahora tenemos niñeras, pero te extrañaba mucho cuando veíamos esta película sin ti. En el televisor salía el libro de la selva y el se sonreía, besaba a su mujer y notaba como los pequeños bailaban y se movían al son de lo que cantaban en la pantalla principal se hacía un relajo y ella sonreía abrazada en su costado ella también se movía y el no podía pedir más, que gozar de su familia, de sus sobrinos nietos y sus hijos convertidos tan pequeños en tíos tal cual lo había pasado, ahora se volvían a tener los papeles con tantos niños en casa.
Al finalizar la película la luz se encendía, algunos niños dormían y tras él sus sobrinos y sus esposas estaban también, dormidos. Candy negaba y todos lentamente despertaban, el maratón del libro de la selva tocaba ese fin de mes, el siguiente sería en casa de uno de ellos. Más ya no importaba que pretexto utilizaran, sus sobrinos de sus hijos jamás se distanciaron, de alguna manera increíble los tres con ellos quedaron enlazados y aunque eran los mayores de todos los pequeños, nunca se olvidó el sentimiento de unidad de la familia, que Candy tenía por un lado y ellos formaron uno más fuerte por el otro.
FIN.
Gracias por leer y comentar una meta más pro cumplir y actualizar, un capitulo con una palabra
reto OctoBert 2021 con este capítulo compló el día 6 de Octubre con la palabra DESEOS
y lograr concluirla a mismo tiempo.
Un Abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
