Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada, Chimaki Kuori y Toei Animation.
A Katya le había gustado Saga desde la primera vez que lo vio ese miércoles lluvioso. Le gustaba cada vez un poco más cuando lo veía en la tienda, él nunca hablaba, se paraba frente al mostrador con sus compras y esperaba a que ella hiciera las cuentas; nunca pudo sacarle una palabra, él sólo asentía y le daba el dinero. Un poco sonrojado, eso le gustaba.
Hubiera asegurado que era mudo si no fuera por Hyoga, que le dijo que había sostenido algunas charlas con él.
Le gustaba verlo hasta que un día dejó de ir. Por varios días se sintió culpable, pensó que tal vez sus preguntas lo habían molestado. Cuando recordaba eso se preguntaba por qué Saga nunca le dijo la razón de su desaparición, aunque tampoco recordaba esa época, siempre la miraba con una ceja levantada cuando ella trataba de revivir el pasado.
Katya amaba a Saga, por eso había querido saber más de él, comprenderlo. En un principio esa era la razón por la que se acercó a su hermano menor.
Después quiso a Kanon. Le recordaba mucho al joven Saga, el chico tímido que iba por el mandado; Kanon también era callado, pero la escuchaba, y la miraba de una forma que ella no alcanzaba a comprender, se sentía protegida con él, feliz, querida, a pesar de que sólo hablaban por mensaje.
El día de su cumpleaños veintitrés fue uno de los más confusos; al principio estuvo feliz, habló con Kanon y él le dio una de las cosas más apreciadas de toda su vida. Después se sintió confundida, amaba a Saga pero que le diera un anillo fue inesperado, se sintió incorrecto.
Después de eso se sintió en una burbuja. Saga la cuidaba, la trataba como si fuera de cristal, tomaba las mejores decisiones para ella.
Pensaba que eso era el amor, pero cada vez que pensaba en él no podía evitar recordar a Kanon, su intensa mirada, en como la dejaba tomar decisiones, como la escuchaba.
Entonces le escribía, Kanon había desaparecido después de la boda; ella pensaba que tal vez era el trabajo, cada vez veía más noticias del chico para el que trabajaba Kanon, se hacía famoso y eso significaba que el trabajo aumentaba, eso siempre le molestaba a ella.
Aún así trataba de no perder el contacto, de hablarle siempre, de que él no la olvidara.
Hasta que se fue.
Ella nunca alcanzó a comprender bien por qué eso le afectó tanto. Sólo sentía que debía pedirle que se quedara, con ella, pero no hizo nada más que abrazarlo y pedirle que no dejara de escribirle.
No quería quedarse sola.
Kanon le mintió, como lo hacía Saga regularmente, pero al igual que con Saga eso no le molestó tanto; la diferencia era que comenzaba a acostumbrarse, Saga siempre se inclinaba cuando mentía, y con Kanon ella tenía otro sentimiento aún mayor que enfrentar.
El extraño silencio del gemelo menor le dolía, justo en el pecho, del lado izquierdo, la hacía llorar con regularidad y eso le preocupaba a Hyoga, que parecía ser el único que estaba con ella.
En parte su embarazo le ayudó a distraerse. A pesar de tener miedo, sabía que ese era su trabajo en su matrimonio, Saga tomaba las decisiones, lo mejor para ella, para ambos, y si él creía que un embarazo los ayudaría ella trataría de hacer su mejor esfuerzo, porque lo amaba.
Se preguntaba qué diría Kanon, si le enviaría cientos de páginas informativas sobre los embarazos como lo hizo cuando ella le contó lo que quería estudiar.
Contaba los días para que él pudiera regresar, lo tenía anotado en su calendario del teléfono después de investigar en la página Julián Solo cuando era su última fecha en su gira europea. Nueve días antes del gran día, mientras esperaba con su esposo y amigos a qué les dieran una mesa para almorzar, vio en los televisores que estaban en el lugar que después de la gira europea el joven solista se embarcaria en una gira mundial.
— Oye Saga, ¿Julian Solo no fue quien cantó en tu boda? — preguntó Shura, parado a un lado de ella viendo la misma noticia.
— Lo hizo, es amigo cercano de mi hermano, ¿quién diría que ese mocoso se haría tan famoso? Parece que tuvimos a alguien famoso en nuestra boda ¿no crees cariño?
Ella no contestó, ni siquiera le puso su completa atención, se había congelado cuando la reportera mencionó la gira era de un año, tal vez más, las fechas todavía no terminaban de anunciarse.
Lloró esa noche, le dijo a Saga que eran las hormonas y se encerró en el baño. Necesitaba saber si era cierto, sabía que Kanon ya no le contestaba mensajes pero aún así seguía escribiéndole, esperando que el gemelo menor tuviera un pequeño espacio para hablar con ella.
Cuando la espera se hizo larga presionó a Saga para hablar con su hermano, sólo un poco, para saber si era verdad que se iría más tiempo, si lo sabía desde el principio o también recibió apenas la noticia. A su regreso Saga solo le dijo que Kanon no estaría para cuándo el bebé naciera y que su hermano había perdido su teléfono.
De cierta forma la parte final le dio un poco de tranquilidad, no le había dejado de hablar a propósito, sólo no tenía forma de contactarse.
Con el tiempo Katya se abrió otra cuenta en Instagram, en sus redes oficiales sólo debía de tener cosas relacionadas con su trabajo o su matrimonio, era lo que siempre decía Saga. Así que en su segunda cuenta se dedicó a buscar a su cuñado, comenzó siguiendo a todos la banda y algunos miembros del staff, hasta que lo encontró; se emocionó tanto que estuvo a punto de escribirle, pero se detuvo, no parecía que Kanon le pusiera atención a sus cuentas, su última publicación había sido cuando estuvieron en Francia, un día antes de que ella le dijera que creía estar embarazada, fue el primero que lo supo.
Tener esa segunda cuenta la ayudó a salir un poco de la burbuja de Saga, publicaba lo que quisiera, molestaba a su hermano y veía fotografías de Kanon, a veces sólo era parte del fondo, pero en otras aparecía al frente, o en una grupal. Probablemente lo único que le molestaba de esas fotos era la chica que siempre aparecía a un lado de él.
Un día, cuando los músicos se encontraban en Los Ángeles, Julián subió un vídeo donde estaba con una guitarra cantando Pleace Love Me Forever mientras se paseaba por los pasillos del staff, cuando había llegado a los últimos estribillos de la canción se había acercado a Kanon, quien cantó con él.
Katya reprodujo esa parte del video decenas de veces, descubriendo que le gustaba cómo cantaba Kanon, con ese sentimiento que a veces ella sentía que le faltaba en su vida.
Se sintió emocionada, feliz de verlo, por primera vez entendía a las multitudes de fans.
Semanas después de dar a luz se enteró del concierto especial que le había dedicado Julián Solo a sus hijas y se preguntó cómo era que el músico se había enterado. Saga le dijo que llevaba meses hablando con Kanon por correo electrónico; se sintió traicionada, pero no dijo nada, no podía dejar que Saga se diera cuenta de lo importante que era para ella hablar con el gemelo menor.
Esa noche, mientras su esposo dormía, ella tomó su computadora y se encerró en la habitación de las pequeñas, trató por poco más de una hora hasta que finalmente logró dar con la contraseña para ingresar, por un momento se quedó en silencio, dándose cuenta que no conocía mucho al padre de sus hijas, quiso investigar si encontraba algo que la ayudara a comprender a Saga, como lo había hecho hace tantos años, pero en su lugar se metió al correo y buscó el contacto de Kanon, el cual anotó en su mano una vez que encontró.
Le escribió al día siguiente, un mensaje largo, y lo hizo el día posterior a eso y el posterior.
No sabía si él leía sus mensajes, pero le escribía. Le contaba sus días, historias de sus hijas, le preguntaba por qué la gira era tan larga y si alguna vez podrían verse, ella sabía que no la dejarían viajar, pero quería verlo.
Pensaba en él todos los días, en la noche, cuando su familia dormía y tenía tiempo para ella, para ver si había una foto nueva de él, para ver las noticias nuevas de su hermano, para leer sus novelas románticas que Saga detestaba que leyera en público.
Cuando se enteró que el último concierto de la gira era en El Cairo una idea grande la asaltó. No la dejarían viajar, Saga la quería en su burbuja, pero ella quería volar lejos por una vez al menos.
Dejó a las gemelas a cargo de Hyoga y le dijo a Saga que pasaría dos días con su hermano, que lo necesitaba, tiempo de hermanos, aunque sentía que él no comprendería eso. No le dijo a su hermano porque se iba a ir por medio día y parte de la noche usando su mejor vestido, sólo le dejó a las gemelas y corrió, lejos, volando lejos de su burbuja por primera vez, tal vez la única vez.
Era un vuelo de tres horas, en el avión se maquilló y se quitó sus anillos de compromiso y matrimonio; antes de aterrizar se sintió asustada, sin motivo para hacer eso, se recordó que no tenía nada de malo, sólo visitaba a su cuñado, su cuñado Kanon, volvió a ponerse sus anillos.
Le costó trabajo encontrar a alguien que quisiera llevarla al lugar donde sería el concierto, su inglés estaba oxidado. El mar de gente no la detuvo, caminó entre ella buscando a alguien del staff, conocía a la mayoría por las fotografías oficiales, se reprendió, en sus prisa no se le ocurrió comprar un boleto y no estaba segura de que alguien le creería si decía que era la cuñada de Kanon.
Caminó por las afueras del recinto hasta que lo vio, a él, parado cerca del estacionamiento exclusivo del equipo, estaba fumando y hablando con el baterista.
Estaba emocionada, sentía unas extrañas cosquillas en la boca del estómago, tenía nervios pero eso no evitó que se acercara un poco más, lo abrazaría, gritaría su nombre, le gritaría por no cumplir su promesa. Estaba por hacer todo eso cuando la puerta de emergencia se abrió, por ella apareció la castaña, quien puso las manos en su cintura y parecía que estaba regañando a amigos hombres.
Katya se detuvo enfrente de un auto, mirando la escena, la chica la intimidaba. Estaba por volver a dar marcha cuando Kanon extendió la mano hacia la castaña, vio como la chica se acercaba y la tomaba, entrelazaron los dedos antes de darse un beso en los labios.
Se quedó en su sitio, el cosquilleo se había detenido y ahora sentía un vacío; alcanzó a reaccionar lo suficiente para ver al baterista, ahora parado cerca de la puerta, alzar la mano y saludarla. Se agachó cuando notó que la pareja se daba la vuelta para verla.
Abrazó sus piernas; mirando el pavimento recordó la última escena que había presenciado y sintió el vacío hacerse más grande. Lentamente se incorporó, lo suficiente para ver que Kanon era el único que seguía afuera, mirando hacia el frente, como si estuviera buscándola, hasta que miró hacia dentro del edificio y entró por completo, cerrando la puerta a sus espaldas.
En el vuelo de vuelta Katya miro por la ventana sin saber cuál de todo su revoltijo de sentimientos era el que la atormentaba más; se dio cuenta que sus anillos brillaban porque chocaban con la luz de la lámpara que tenía encendida, gracias a eso se detuvo en su pulsera, la que le había regalado Kanon hace tantos años. Se la quitó con cuidado, la llevó a su pecho, cerca del lado izquierdo y lloró el resto del vuelo.
Comentarios:
¡Gracias por leer!
Originalmente después de esta parte sólo quedaban seis partes pero lo releí todo y me puse a escribir y cuando lo noté me había escrito más, mucho más.
Así que este capítulo puede ser tomado como la mitad de la historia, los capítulo siguen siendo cortos y en un par de días subiré todos los que faltan.
De nuevo, gracias por leer.
