FIC

LAS MUSAS

POR MAYRA EXITOSA

Una dedicación especial a mis compañeras Lovers, quienes con sus hobbies y sus detalles, hacen que surja esta historia,

gracias por compartir, gracias amigas… por existir.

INTRODUCCION

En la mitología griega se hablaba de nueve musas que representaban la inspiración para los seres humanos, quienes estaban cerca de una musa, podía lograr cosas increíbles, de las nueve musas tres de ellas resultaban peligrosas, un sabio se percató de eso y creando un mensaje a Dios, pidió que las separara y que por nada en el mundo se dieran cuenta ninguna de ellas cuales de las musas eran las peligrosas.

Una de las musas se llamaba Calíope, significa la de la bella voz, era considerada elocuente bella y con una poesía interna al momento de cantar. La segunda musa fue llamada Clío, significa la que ofrece la gloria, una musa de la lectura, historiadora y sobre todo muy intelectual. La tercera musa fue llamada Erato que significaba amorosa, fue hecha con amor, tanto que no podía dejar de sentirse incomoda con ciertos placeres, pues su voz creaba canciones de amor y placer, juzgada por eso, se le catalogaba impura, sin embargo, el placer no es miedo ni terror, sino instinto y devoción al deseo. Eso la unía mucho a la cuarta musa, de la que eran casi inseparables ya que era la musa de la música, Euterpe que significa muy placentera, tal su fuerza que los instrumentos los dominaba con facilidad y la flauta al salir de sus labios era ya un placer oírla. La quinta musa era la musa de la tragedia, su nombre Melpómene, que significa la melodiosa. La sexta musa era Polimnia, su significado muchos himnos, pues con ella los cantos eran sagrados, la poesía sacra y su voz era escuchar… una alma vieja. La Séptima musa se llamaba Talía, la festiva, su risa y felicidad contrarrestaban siempre con la quinta musa, al grado de que la sexta siempre estaba entre ellas dos, Talía era juguetona su poesía era bucólica y se le catalogaba como la musa de la comedia. La octava musa nombrada como Terpsícore que significa deleite de la danza, era quien sin proponérselo hacía al mundo entero bailar y su poesía era coral, la última de las musas se llamaba Urania, la musa de la astronomía con una poesía didáctica y un especial énfasis en las matemáticas y las ciencias exactas.

Ya que les hable de las nueve musas, no puedo decirles cuales eran las tres más peligrosas, pero si puedo contarles que les sucedió, Dios les brindo una oportunidad de vivir entre los humanos, las veces que fueran necesarias, hasta que se encontraran solas, sin que nadie lo provocara, si al encontrarse las tres musas formaban problemas, las otras seis, las vencerían, declarando Dios que así las tres musas siempre estarían cubiertas por sus propias hermanas.

Dios las amaba tanto que o deseaba dejarlas, pero por el bien de las tres, se sacrifico y dejo ir a las nueve… ¿Dónde están ahora? En el mundo y aquí está la historia de cuando se comenzaron a encontrar…

CAPITULO UNO

LA NIÑA DE MARIE

Una mujer hermosa llamada Marie, cantaba en la opera su voz era envidiada y amada a la vez por el público, su familia sacaba provecho de su talento y no dejaba que se relacionara con nadie. Una ocasión mientras cantaba vio a un hombre del público, quien con su hermosa mirada, sus labios delgados y ligeramente abiertos, ante el evidente encanto que la voz de Marie provocaba, no podía dejar de verla. Marie fascinada deseaba acercarse a él, pero se lo tenían prohibido, con el paso de los días se creó algo entre ellos, una mirada cómplice silenciosa, pero en los cantos, algo le decía solo a él cuanto deseaba ella, estar a su lado.

Marie fingió entrar a su camerino cerraba el cerrojo fingiendo cansancio, para después escapar por una ventana, ahí conocía a Estefan, quien enamorado de ella, deseaba robarla y casarse para hacerla feliz. Varias ocasiones paso lo mismo, cada día ambos se entregaron uno al otro, ella por fin era muy dichosa, había quedado embarazada de su único amor. La familia de Marie, un primo y un hermano sin vergüenzas y mantenidos con la madre de ella, se dieron cuenta y se deshicieron de Estefan.

Marie sufrió mucho, escapo y huyo lejos al saber la verdad, nadie se enteró jamás que sucedió con ella, pero su hija, fue a dar a un hogar adoptivo, donde era el alma del lugar, jugaba, reía y era la niña más dichosa del mundo. La única que al no tener padres, lo agradecía, pues ella contaba con la hermana María.

- Vamos Candy, ¡Canta! ¡Canta para mi, mi pequeña!

Con una hermosa sonrisa, hacía todo lo que la hermana le pedía, la amaba tal como si fuera una madre, pues solo a ella reconocía como tal, pasaba el tiempo y no fue adoptada, su belleza y pequitas eran atractivas, pero ambas, la hermana y la pequeña, siempre hacían algo, para que no fuera adoptada, así llegaba a la edad de quince años, la hermana María le daba oportunidad de buscar algún oficio, ella elegía la enfermería, pues en el hogar adoptivo, es lo que más se requería

- Si, hermana María, estaré cerca de aquí, así no pagare estancia, estudiare y regresare para ayudar aquí en el hogar, ¿si me lo permiten?

- Por supuesto que sí, mi cielo. Ya he elaborado un plan para convencer a la madre Pauna, a quien he convencido de que estarás en el coro del concurso, con tu bella voz, ganaremos y todo este lugar tendrá nuevas camitas.

- Si, hermana, si, me gusta mucho la idea, usted me dirá que desea que cante y hare lo que me pida.

Candy estudiaba enfermería, en los paseos o salidas con los grupos de amigas, fueron a un zoológico, ahí conoció a un hombre muy especial, quien cuidaba a los animales, este al ver a la hermosa chica enfermera, quedaba encantado, porque no solo era buena para con los niños que la rodeaban sino que no le temía a sus animales menos apreciados.

- Hola, soy Albert y esta es mi amiga Puppet, veo que no le tienes miedo y al parecer le agradas.

- Bueno si está contigo y es tan tranquila, supongo que no le hace daño a nadie, se me hace una pequeña muy simpática.

- Y lo es. Aunque, no tanto como tú. Candy se ruborizaba y bajaba su rostro, el hombre la había halagado, a pesar de sus pecas y sus rizos despeinados, que por más que deseaba acomodarlos, solo lo lograba con la cofia y sometiéndolos a un trato difícil, con su salida al paseo, se dejo suelto el cabello y al parecer no solo había conquistado a un animalito salvaje, a su dueño también le agradaba.

Con el paso de los meses, los estudios y las idas y venidas hasta su hogar adoptivo, que se encontraba lejos uno del otro, una noche lluviosa, Albert la encontró cubriéndose bajo un techo y amablemente la invitaba a pasar la lluvia en su departamento.

Ambos al conocerse tan amablemente, ella accedía, él la respetaba, haciéndole una cena riquísima, con las horas y sin parar de llover, la noche llegaba y Candy en un sillón se quedaba dormida, él la llevo a su habitación para después quedarse y pasar la noche, a la mañana siguiente ella se reportaba y aseguraba haberse quedado en el hospital, porque la lluvia no la dejo regresar.

- Albert, no me gusta mentirles, pero me da pena comentarles que me quede en casa de un amigo.

- No te preocupes Candy, esta es tu casa, cuando gustes, te dejare una copia de la llave y así si se te complica regresar hasta tu hogar, aquí contarás con mi departamento, nunca dejo que venga nadie, no tendrás ningún problema.

- Muchas gracias hago tres horas de ida y vuelta, pero quiero graduarme de enfermera.

- Espero que lo hagas, porque serás muy buena.

- Gracias por la confianza. Te veré el fin de semana, en el zoológico.

- Este fin saldré a… un curso, no estaré allá, pero si necesitas el departamento, ya cuentas con una copia de la llave.

- ¿Cuando volverás?

- un unas cuatro o seis semanas.

- Te daré una sorpresa cuando regreses.

- Espero que no desaparezca mi habitación y le pongas cobijas rosas.

- Oh no, mi favorito es el azul, en mi habitación todas son azules.

Albert se fue, pero le agradaba tanto Candy, que se prometía investigarla a su regreso.


Espero les agrade este nuevo fic... serán capítulos pequeños, pero semanalmente estará los miércoles... deseando ganar su atención

Un Abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa