N/A: Si, empezaremos con algo cliché. Pero cobra sentido, créanme.
Este fanfic está disponible en Wattpad, es de mi autoría pero simplemente quería tenerlo disponible en otras plataformas y como una de mis favoritas es fanfiction, pues aquí lo tienen. Espero les guste.
FanFic de Rick y Morty con t/n (tu nombre)
Pareja: RickXt/n (Rick x lectora)
"Afortunadamente, es la última." decías con cansancio mientras dejabas tu cuerpo caer en tu colchón. Tu mirada viajo por la habitación, intentando recordar qué contenía cada una de esas cajas. Dejaste salir un suspiro mientras veías a tu mejor amiga, dando una desganada sonrisa.
"Bueno, pues entonces: oficialmente, ¡bienvenida a la ciudad!" Sin poder evitarlo cerraste los ojos y sonreíste, abriendo tus brazos para sentir a los pocos segundos el peso de tu amiga sobre ti.
No podías evitarlo, estabas agotada, pero por primera vez eras independiente. No había nadie que te dijera qué hacer, a qué hora llegar y, después de todo, ahora era "tu techo, tus reglas." Inocencia sin experiencia al fin y al cabo.
"No puedo creer que finalmente haya dejado la casa de mis padres. No me mal entiendas, son buenos, pero llegaban a sofocarme." Hablabas mientras rodabas un poco los ojos. Escuchaste a tu amiga tronar la lengua antes de aclarar su garganta.
"Aham, bueno. Tu primera noche en esta ciudad ni creas que te la vas a pasar recogiendo."
"Pero-"
"Ah-ah. No."
"-son muchas-"
"¡Que no! Ya cállate, relájate y deja que tu fiel amiga (N/M/A) (Nombre Mejor Amiga) se encargue de ti. Billy dará una fiesta hoy y tú tienes que ir."
"¿Quién es Billy?"
"¡Dios santo, T/N! ¿Ahora ves porqué era importante que vivieras aquí?"
"La verdad no, es decir, vine a dar aquí porque tu recomendación me consiguió el empleo, y-"
"Bien, si, ya entendí. Oye, mira, finalmente vivimos de nuevo después de 5 largos años en la misma bendita ciudad. ¡Estoy emocionada de la vida que nos espera! Podremos pasar cada fin de semana en la casa de la otra. Como lo hacíamos antes de que me mudara con mis padres aquí. Por favor. Solo por esta vez, ¿podemos actuar como las típicas adultas jóvenes de las películas de Hollywood e ir a una fiesta?" Observaste cómo se ponía de rodillas, analizando su breve discurso para finalmente soltar un suspiro algo cansado, acompañado de una risa.
"Está bien, pero tú ni siquiera tomas, no entiendo porqué quieres ir. Pero adelante... ¿Vas a querer que pase por ti?"
"Porque Esteban va a estar en la fiesta. ¿Sí lo recuerdas? El chico del trabajo del que te hablé." Sonreíste nuevamente mientras negabas, empujando a tu amiga fuera de tu habitación.
"Entonces deberíamos empezar a arreglarnos. No queremos decepcionar a "Esteban". Pasaré por ti a las..."
"8:00. Pero antes tenemos que ir por algunas bebidas para la fiesta."
"Bien. Déjame buscar algo entre las cajas para ponerme y te veo en tu casa a las 8:00."
"Excelente." Dijo tu amiga con una amplia sonrisa antes de bajar las escaleras.
La casa en la que recién comenzabas a vivir era grande para una joven soltera, todo gracias a un "pequeño" regalo que quisieron darte tus abuelos. Simplemente no pensabas que podría ser mejor, con tu vida nada complicada y normal. Ciertamente llena de uno que otro lujo, pero no podrías decir que era por el dinero que tenía en tu cuenta bancaria o que tuvieras alguna cantidad enorme gracias a tus padres. Los que realmente nadaban en dinero eran tus abuelos maternos, y la muestra estaba en aquella linda casa de los suburbios clase media/alta que te compraron en aquella ciudad como regalo por obtener tu primer empleo.
Sin pensar mucho más en el asunto te dirigiste a la primera caja que recordabas que tenía ropa. La abriste para comenzar a buscar qué usar. Finalmente te decidiste por una falda negra que a penas y llegaba a rebasar tu rodilla y una blusa dorada, la cual tenía un escote ligero y no tenía mangas. Aquel conjunto iría bien con tus zapatillas negras favoritas.
Te arreglaste después de un largo y relajante baño de burbujas, dejando tu cabello suelto y poniéndote algo de labial. Al quedar satisfecha con el resultado fuiste por tus llaves y saliste a la casa de tu amiga.
T/N P.O.V.
Después de recoger a N/M/A pasamos a comprar bebidas y directo a la fiesta.
Al llegar enseguida pude notar el aroma a alcohol invadiendo la casa. Realmente las fiestas no eran lo mío, pero nunca puedo decirle que no a un buen vaso de tequila con hielos. Refrescante, embriagante y-
"Fíjate por dónde vas, niña" Una voz rasposa me sacó de mis pensamientos, obligándome a salir para enfrentarme a un desconocido en una amable discusión.
"Lo lamento..." Volteé con cierta molestia a quien me hablaba, dándome cuenta que tenía que alzar la mirada para poder verle a los ojos. "Ahora su turno, señor." Pude decir antes de que alcanzara a retirarse.
"¿Desde cuándo necesito disculparme por l-urph-la estupidez de los demás? En todo caso lamento que seas ciega." Lo vi dando un sorbo a un envase metálico que sacó de lo que parecía ser una bata de laboratorio. Sentí burbujear el enojo dentro de mí, pero antes de que pudiera abrir mi boca para hacerle saber mi indignación él ya se había perdido entre la multitud.
Aunque pensándolo bien, ¿qué demonios hacía un anciano ahí? Ahogué un gruñido en mi garganta y sólo me di la vuelta para continuar.
A mi mente me vino la idea de contarle a mi amiga de aquel desagradable acontecimiento para poderme distraer, pero cuando finalmente la encontré tuve que darme la vuelta para no interrumpir el galanteo de Esteban para con ella. Me pareció mejor idea ir a la barra de bebidas.
La música de la fiesta era buena, no podía evitar sonreír y cantar de vez en cuando la letra de las canciones. Incluso a veces movía un poco mi cabeza, hombros, pies o cadera al ritmo, pero nunca algo muy complicado que implicara separarme de la pared.
Pero poco a poco la noche se volvió más... Extraña.
Primero, un adolescente se acercó a mí ofreciéndose para sacarme a bailar. Yo me reí y negué. Sería algo raro para mí bailar con un niño, pensé; pero no quería romper su ilusión así que mis palabras sólo fueron...
"Ay, pero qué lindo~." Solté mientras posaba mi mejilla en el vaso que sostenía mi mano dominante, sonriendo ligeramente.
"Vamos, nena. Un par de tragos y a bailar."
"Perdona, ¿cuantos años dices que tienes?" El chico abrió los ojos.
"¿Acaso eres policía?" Bien, quizá ya estaba algo pasada de copas y querer asustar adolescentes me parecía ahora una buena idea. Negué después de ver su cara.
"No, sólo... No lo sé, te ves demasiado joven."
"Uy, perdóname reina Isabel. Estoy seguro que vamos en el mismo grado, sólo que jamás te había visto. Y al parecer tú a mí tampoco." Y había una buena razón para no haberlo hecho.
"¿P-Perdona?" No estaba tan ebria, aquello que dijo el niño me hizo lucir muy confundida.
"Si, digo, te ves de 16." Mis labios se abrieron lentamente para corregirlo, pero pronto un grito desvió mi atención del chico.
"¡Ahora esto es una fiesta, perraaaaaaas!" Entrecerré mis ojos al reconocer aquella voz, intentando ver por encima de la multitud.
"Genial. El abuelo de Summer es muy genial, ¿no?" Miré nuevamente al chico. No conocía a las personas que había mencionado. Era nueva en la ciudad, maldita sea.
Aunque admito que si había de un abuelo en la fiesta podía llegar a la conclusión de quién hablaba. Rápidamente suspiré y decidí salir a tomar algo de aire, terminándome mi bebida en el proceso y dejando el vaso por ahí. Había dejado al pobre chico atrás, se veía más interesado en ver cómo un viejito se subía a una mesa a tomarse toda una botella del alcohol barato de la fiesta.
Al salir por la puerta de la casa estaba a punto de cerrar para que no saliera tanto ruido y los vecinos no fueran a llamar a la policía, pero en el proceso emití un chillido al escuchar un reclamo.
"¡Maldición, pequeña p-urph-erra! Suelta la puerta." Al voltear a ver de inmediato dejé ir la puerta con una evidente cara de susto. Aquel anciano parecía irritante, pero no estaba dentro de mis planes hacerle daño.
"Perdón. N-No era mi intención, yo- Ah... Lo lamento, de verdad, no lo vi."
Aquel hombre era bastante... Curioso. Tenía el cabello azul pálido que combinaba perfectamente con una playera casi del mismo color cyan. ¿Y por qué llevaba una bata de laboratorio? No creo que este tipo sea estudiante de medicina como para llevarla a todos lados. Y juraría que le hacía falta tomar más el sol, estaba tan pálido que incluso era preocupante.
"Tienes suerte de que esté de buen humor, ni-urph-ña. Incluso pareces lo suficientemente linda para pasar el rato." Asco. "Aunque considerando que seguro eres menor de edad, o-olvida que el abuelo Rick dijo eso."
"Ah, bueno, agradezca que solo soy una adulta normal y no pertenezco al maldito FBI, sino lo estarían investigando" Me reí de mi mal chiste, y al escucharlo reír también pensé que no era tan malo, hasta que pasó de reír sin control a vomitar en la entrada de la casa, a mis pies. Adiós zapatillas favoritas.
"E-Eso es lo que pienso de tu hu-urph-mor" Lo miré con asco y enojo antes de cruzarme de brazos y rodar los ojos. ¿Por qué me importaría lo que un anciano dijera? Estaba dispuesta a regresar a la fiesta cuando sentí una mano delgada y rasposa en mi hombro. "Espera, espera. Ayúdame a encontrar mi na-urph-ve. No recuerdo dónde l-la estacioné"
¿Ahora este abuelo se creía comediante? Porque si esa era una broma no me parecía nada graciosa. Además, ¿quién aún le llama "nave" a su auto?
"¿Y por qué debería ayudarlo? No lo conozco y desde que nos topamos hoy ha sido muy grosero conmigo. Ahora quiere que lo ayude..." Entrecerré los ojos, parecía que este tipo no me tomaba enserio. Él simplemente parpadeó y me contestó.
"Ahm... ¿Si?" Cerré los ojos y suspiré. Soy una persona demasiado buena.
"Argh. Bien. ¿Cómo es su auto?" Me imaginaba que iba a decir algún modelo clásico o que describiría su auto como algún montón de basura. Pero nunca me esperé su ridícula respuesta. Ya estaba bastante tomado.
"E-Es como un platillo volador, ya sabes, tiene u-una cápsula de cr-urph-cristal y-y-y es plateada."
Lo miraba con los ojos entrecerrados nuevamente, insegura del porqué se veía tan convencido de lo que decía. ¿Qué tanta porquería se había metido al cuerpo?
"Ah... Creo que me llaman. Es mejor que vuelva a la fiesta."
"Maldita sea, ¿no ayudarás a un pobre anciano? E-eres una perra muuuuuy egoísta." Fruncí el ceño. ¿En verdad me intentaba convencer así? "M-Maldito alcohol barato. ¿Por qué no pueden conseguir bebida de verdad en estas fiestas jamás?" Aquello último lo decía más bajo, me imagino que se hablaba a sí mismo y no se dirigía a mí.
Lo miré unos momentos, de verdad se veía en un estado etílico bastante preocupante. No podía dejarlo conducir así. Es decir, no soy tan mala persona y este tipo al parecer era el abuelo de alguien.
Además, ¿realmente me esperaba algo en la fiesta? Mi mejor amiga estaba concentrada en conseguir una cita con Esteban y yo no iba a intervenir, solo había un chico de 16 o 17 años muy insistente en sacarme a bailar, y por último, ni siquiera me gustan las fiestas. Fue ahí donde dejé que el tambaleante anciano se recargara completamente en mí y me dispuse a buscar entre los autos estacionados de la calle alguno que le perteneciera, apuntando y preguntando por cada auto que veía a ver si ese era el suyo.
"Vaya, n-no solamente eres cie-urph-ciega. También eres muy tonta. ¿N-no me di a entender? Es un-urph-a jodida nave espacial lo que estamos buscando." Al menos era consciente de que era yo la de hace rato.
"Señor, está ebrio. Aunque encontráramos su "nave espacial", no creo que pueda conducir."
"¿Y qué?, ¿me quieres llevar en tu chatarra? S-soy un hombre maduro, no un-una colegia-urph-la." ¿Por qué demonios eructa tanto? Es asqueroso. Todo en él me parece tan... ¿Por qué tomo decisiones tan malas en mi vida? Ahora más que nunca tenía que encontrar su dichosa "nave espacial".
"Bien, bien. Ya tranquilícese. Vea-" En eso me callé, mirando en la plena banqueta una nave espacial. Parecía surreal el hecho de que tuviera la forma de un platillo volador, pero... ¿Estaba hecho de basura? Y así tenía la osadía de llamarle a mi Peugeot chatarra.
"A-Ahí está." Dejó de recargarse en mí para ir a su nave espacial, buscando entre su ropa las llaves. Rasqué mi cabeza con confusión mientras me acercaba a ver aquel coche más de cerca. "Cierra la boca, con tantos insectos esta noche n-no me sorprendería que uno se te m-urph-metiera e-en la boca." Noté un tono burlón en su voz. Suspiré y rodé los ojos, cerrando discretamente la boca.
"Que gracioso..." Dije entre dientes. Aunque al verlo caerse al intentar subir, nuevamente me acerqué para ayudarle. T/N, ¡¿qué demonios?!, ¿por qué seguir ayudándole si solo ha sido un patán desde el primer segundo?
Pero heme aquí, metida en su coche procurando que no se fuese ahogar en su propio vómito mientras dormía conmigo como su piloto... Si, fue una noche bastante rara.
