Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada, y Chimaki Kuori.
Un mes después Kanon se reunió con Baian e Isaac, resultaba que el chico había estudiado lo mismo que Kanon y pensó que sería una buena ayuda para Baian.
Isaac dejó su trabajo en una pequeña empresa y juntó casi todo el dinero que tenía ahorrado con Hyoga para comprar un buen traje y causar una buena impresión, a pesar de que el gemelo menor le había asegurado que eso sería lo que menos le importaría al representante.
Aún no veía a Katya, pero pensaba en ella, a veces soñaba con ella, sueños juntos, de otra realidad. Esos días se levantaba de la cama y se ponía a estudiar, ya no podía abrazar a Erda.
— ¿Cómo está Julián? No he escuchado de él en semanas — le preguntó a Baian una vez que la reunión con Isaac terminó, su reemplazo temporal fingió que estaba acomodando papeles.
— Puedes escuchar chico, que no te de vergüenza, estás en el barco, tarde o temprano te enterarás — le dijo Baian al ver lo que hacía — ¿que te digo? Entró en rehabilitación apenas llegamos aquí, estuvo ahí cinco días, se escapó en la noche, me llamó dos días después, cuando fui a verlo estaba en un hotel de mala muerte con una bolsa de cocaína y tres prostitutas.
Isaac miró a los mayores sorprendido, comenzaba a creer que su nuevo trabajo sería más difícil de lo que le habían dicho.
— Convencí a los dueños del centro de que lo dejaran tener un instrumento y una libreta, creo que eso era lo que quería, lleva ahí dos semanas.
— ¿Así lo convenciste de que se quedara en el centro? — le preguntó Kanon alzando una ceja.
— Le dije que le diría a Saori lo que estaba haciendo con las prostitutas, eso lo asustó más que cualquier cosa, y eso me recuerda — Baian revisó el maletín que había traído a la reunión, de él sacó un montón de papeles que dejó frente a Isaac — este es el estado de cuenta de Saori de este mes, hay que investigar cómo obtuvo el número de cuenta y clave de la cuenta grande de Julián.
— Wow — dijo Isaac hojeando los papeles — ¿dijiste este mes?
— Sí, debes de tener cuidado con ella, mantendré tu contratación lo más secreta que pueda.
— ¿Así de serio es esto? — preguntó Isaac sorprendido.
— Por supuesto, debes de tener cuidado con las chicas, es lo que decía mi padre, sólo una puede ser tu perdición, tienes suerte de que te gusten los chicos, pero Kanon aquí presente te lo podrá decir.
Kanon asintió suavemente, dándole la razón, pensando en la cuñada de Isaac.
