Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada, y Chimaki Kuori.
Durante el cumpleaños treinta de Hyoga tuvo su primera pelea seria con Erda, un poco antes de llegar al lugar donde fue la fiesta. Después de la muerte de su madre las cosas entre ellos se pusieron tensas, tanto que Kanon estaba seguro que las cosas terminarían por fracturarse de nuevo, a veces eso lo hacía preguntarse si no era mejor hacerlo de una vez en lugar de estar en un lento desangrado por casi un año.
En esa ocasión su tema de discusión era la insistencia de Erda para que "su padre" se mudara con ellos.
— Creo que si él ha dicho que no es necesario, deberías de respetar sus palabras.
— Él no sabe lo que le conviene, siempre que habló con él no deja de toser y tampoco deja de fumar, debo de vigilarlo — Erda lo miró, sus manos presionando el volante antes de bajar del auto para ir a la fiesta — el departamento también es mío, y así como tú dejas dormir a tu jefe de pacotilla cuando se pelea con la bruja de su esposa yo puedo llevar a mi padre, no necesito tu autorización.
Erda salió del auto y azotó la puerta, estaba molesta; él sólo se quedó en su lugar, aún con las manos en el volante, tratando de entender qué había pasado para que todo se jodiera tanto.
— ¡Tío Kanon!
El golpe a su puerta lo sacó de sus pensamientos, las gemelas cargaban entre ellas una caja mediana color azul claro y a sus espaldas estaba Katya cargando sus abrigos.
— ¡Hey! ¡Pero si son mis chicas favoritas!
Saludó mirando a las tres, sintiendo que toda la incertidumbre de su relación se desvanecía al mirarlas.
Había vuelto a ser cercano a Katya, tanto que a veces usaba a las gemelas como un pretexto para verla, aunque eran contadas las ocasiones que lo hacía, amaba pasar tiempo con ellas, mientras Saga se entretenía en su carrera, abrazando a su familia sólo cuando había un reportero cerca.
