Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada, y Chimaki Kuori.
Lo había hecho, un poco a sus espaldas, Erda había logrado que Death Mask fuera a Grecia, para desgracia de ambos hombres.
A pesar de no llevarse bien, Death Mask y Kanon pasaban tiempo obligatorio juntos, como ese día, poco después del cumpleaños de Hyoga, ambos habían llevado a las niñas al parque, más por una serie de cosas que se juntaron que por la sugerencia de alguno de ellos.
— Ten cuidado con esa niña, la mayor — dijo de repente Death Mask, sin quitarle la vista a los niños que jugaban frente a ellos.
— ¿Paradox? ¿Por qué? ¿Pasó algo con ella? — preguntó preocupado el tío, se había distraído un poco revisando sus horarios, esa semana no podría ver a las niñas, y a su madre.
Integra estaba en el suelo pero ya estaba levantándose, parecía que se había tropezado. Su hermana estaba cerca, hablando con otros niños.
— Empujó a su hermana para tratar de hablar con los demás, es egoísta, se parece a su padre — el médico suspiró, un recuerdo de su juventud se filtró en su mente, no lo compartiría con Kanon, el novio de Erda no le agradaba, tenía secretos, podía verlo igual que a su hermano, a veces se inclinaba cuando estaba con la castaña, cargando mentiras.
— Tal vez estaban jugando.
— No lo sé, yo no tengo hermanos, ¿tú crees que jugaban?
Kanon se quedó en silencio, él también recordó cosas de su juventud, las miradas que lo hacían menos, las palabras de su padre, el silencio de su madre.
— Hablaré con Katya.
Death Mask frunció aún más su ceño. Ya había visto a la cuñada de Kanon y no le agradaba, miraba al hombre de manera anhelante, amorosa, de la misma manera que él solía mirarla a ella; eso era problemático.
