Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada, y Chimaki Kuori.
Sólo sería el principio, los primeros meses en Europa, Kanon no se sentía con mucha expectativa para viajar un año completo alrededor del mundo. Erda no estuvo muy de acuerdo, estaba molesta, pero llevaba poco más de cinco años así, a veces lo miraba como si temiera que lo que tenían fuera a desaparecer, otras veces lo hacía como si no confiara en él.
El anuncio de que se iría de gira con Julián Solo no fue de ninguna manera recibido bien, ni siquiera por su buena paga.
— Tal vez deberías de considerar otro empleo, ya sabes, uno mejor dónde tengas más tiempo — le había dicho la madrugada antes de irse — Grecia es lindo, pero estoy algo cansada de él, y nunca has sido feliz aquí, tal vez no logremos estar en paz hasta que nos alejemos de aquí.
— Pero…
— ¿Aún sientes algo por ella?
Tragó saliva en un débil intento por no sentir la garganta seca, habían pasado años desde la última vez que hablaron de eso. La habitación se sumió en un pesado silencio, un silencio que Erda dolorosamente entendió.
—Voy a pensarlo.
Dijo Kanon, tratando de no lastimar aún más a su pareja intentó despedirse con un beso pero ella dio un paso hacia atrás.
— Estas aquí solo físicamente, he aguantado mucho, incluyendo las miradas de ella, pero tengo un límite Kanon, no te pediré que te quedes, no de nuevo, debes de tomar una decisión.
Abandonó Grecia con las palabras de su novia retumbando en su mente, haciendo eco una y otra vez.
