Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada, y Chimaki Kuori.
Lo mejor de Londres era que podía tener toda la privacidad que quisiera. Y podía pensar, mucho, sobre todo.
Sorprendentemente Saori había decidido quedarse en Grecia, Xiaoling estaba ocupando su lugar; la chica era amable, comprensiva y le agradaba a todos, incluso Kanon había terminado congeniando con ella más de lo esperado, ambos solían charlar durante los ensayos o presentaciones.
Ella lo distraía de sus problemas, de las dudas que lo asaltaban en las noches, de su indecisión, pero a veces no era suficiente y Xiaoling no podía darle todas las respuestas.
Antes de salir de ahí para ir a la siguiente ciudad, Isaac le marcó por teléfono, algo extraño considerando que era de madrugada y su compañero no le hablaba fuera del horario laboral.
— No es nada, sólo… necesitaba comprobar en dónde estás — le dijo cuando contestó.
— ¿Comprobar dónde estaba? ¿Pasó algo?
— No… sí, yo — el menor guardó un par de segundos en silencio, dejando a Kanon a la expectativa — no sé.
— ¿Qué te parece si me explicas las cosas paso a paso?
— Siento haber dudado de ti, nunca lo harías, lo sé — interrumpió Isaac — sólo, ¿recuerdas lo extraño que fue para todos que Saori no fuera a la gira?
— Sí, lo recuerdo.
— Estoy viendo la razón por la que no fue — susurró.
Kanon se sentó en su cama, a un lado de su maleta casi empacada por completo. Sorrento creía que Saori tenía un amante, incluso Julián lo había mencionado, pero sin pruebas el divorcio no era factible; de su lado, a Saori no le importaba con quien se acostara su esposo mientras le siguiera depositando en su cuenta, aunque la apariencia era importante, todo era apariencia.
— Kanon, no sé qué hacer…
— Dime qué estás viendo.
— ...Es Saga, es el amante de Saori.
