Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada, y Chimaki Kuori.


Frente a la casa de su hermano estaba una camioneta del noticiero nacional. Justo en el momento de su llegada se estaba haciendo un entrevista que trataba de explotar la vida personal del próximo ministro de Grecia.

Saga y familia estaban en la sala, frente a dos cámaras, Integra entre sus padres y Paradox estaba cómodamente sentada en la pierna izquierda de su padre. Eran la digna imagen de una familia modelo, tan unida única; por primera vez en todos esos años Kanon sintió asco de esa imagen, perfecta en el exterior, llena de mentiras en el fondo.

— ¡Tío Kanon! — gritó Integra, interrumpiendo la imagen y corriendo hacia él, llamando la atención de todos.

Saga sonrió con suavidad, soltando un leve risa al ver como su hija intentan que su tío la cargara, saltando con los brazos extendidos.

— Hablé de él hace un momento, es mi hermano gemelo, como seguramente se percataron.

— No quería interrumpir — murmuró al sentir todas las miradas sobre él.

— Imposible, siempre eres bienvenido.

La entrevista continuó su ritmo, con Integra fuera del cuadro, ella se entretuvo contándole a Kanon como había estado su semana, en voz baja para no interrumpir a su padre. Kanon escuchó atentamente cada palabra de su sobrina mientras veía a su hermano hablar sobre lo importante que era la familia, sobre cómo trabajaba día y noche para construir un futuro mejor para las gemelas.

— … creo que mi familia es lo más importante no me imagino en este lugar sin su apoyo, Kanon es mi hermano, mi otra cara, mi complemento, trabajo para mis hijas, quiero lo mejor para ellas y Katya — Saga miró con una sonrisa a su esposa — ella es la verdadera estrella, con su voluntariado en el Centro de Acogida de Atenas, su trabajo social con los grupos menos afortunados en todo el país… ella une a esta familia, es la razón por la que me esfuerzo tanto en el gobierno, quiero ser digno de ella.

Saga pasó su mano por la cintura de Katya y la jaló hacia él para darle un suave beso en la mejilla; varias personas en la habitación suspiraron conmovidas y la escena pronto se convertiría en la imagen que circularía en todos los medios.

Kanon se sintió molesto, sin creer que la gente se creyera todo ese desfile de hipocresía.