Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y Chimaki Kuori.


No existían palabras para definir cómo se había sentido ese año, pero a pesar de todo lo bueno, aún tenía detalles por afinar.

Katya no había hecho nada con Saga, siguió trabajando donde su esposo le decía, sonriendo para las cámaras como siempre, pero se mantenía alejada, todas las fotografías de esos doce meses mostraban a la pareja separada por sus hijas, con una distancia de la que nadie se percataba a excepción de unos pocos.

La razón principal de su falta de movimiento era algo que Kanon sabía muy bien, se lo había dicho días después; a pesar de todo no quería arruinar la reputación de Saga o causarle problemas a las gemelas, que tendrían que pasar por todo lo que un divorcio acarreaba.

Él respetó su decisión, incluso enfrentó a Isaac para que continuara guardando el secreto de su hermano, cosa que no aceptó del todo. Sin embargo, guardó silencio cuando comenzó a notar la actitud de su cuñada con Kanon cerca, sonrisas que revelaban deseos ocultos, miradas traviesas, que ocultaban algo que estaba mal pero que se disfrutaba.

Ese año fue casi surrealista, cuando no estaba a trabajando en la administración de la fortuna de Julián Solo, o tratando de convencer a Erda de que quedarse en Grecia era bueno, o ignorando las miradas juiciosas que Deathmask le lanzaba, estaba con Katya, en paz, fingiendo que ella era de él como él era de ella, tocando piel que nunca pensó tocar y sintiendo como su pulso se aceleraba ante las caricias prohibidas.

Ese año fue un sueño, un dulce sueño prohibido.


Comentarios:

¡Gracias por leer!

Han pasado 243 años... Tuve problemas técnicos con esta historia, y aunque son capítulos cortos, me dio algo de trabajo reescribir el final de nuevo, de hecho terminé cambiando muchas cosas del final original. Todavía recuerdo cuando pensaba que esto sólo duraría un par de capítulos a lo mucho, pero debí de imaginar que aunque capítulos cortos, nunca se me quita la costumbre de escribir demasiado.

Sólo quedan diez capítulos a partir de este, las cosas se vendrán muy rápido.

De nuevo, y como siempre, ¡gracias por leer!