Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y Chimaki Kuori.


La vida después de Grecia.

Después de la elegante vida como contador de un músico, después de Erda con quién evitó cualquier clase de encuentro y por supuesto después de Katya.

Kanon rió en voz baja cuando sintió que su acompañante recargaba su cabeza contra su hombro, completamente dormida. Trató de acercarse más a ella para que estuviera más cómoda y continuó viendo la película, terminando lo último que quedaba de palomitas. Se mantuvo tranquilo al menos hasta el final, cuando escuchó la banda sonora, la voz de Julián Solo retumbó por toda la sala de cine mientras lentamente las luces se prendían de nuevo y la gente a su alrededor comenzaba a hablar, revisar sus teléfonos celulares y salir del lugar.

Al parecer Julián Solo se había separado sin escándalo y con los derechos de su música intactos, lo único que Saori Kido le había pedido era la seguridad de que la prensa no la buscaría a cada lugar al que fuera. Después del divorcio se hizo pública su no tan duradera relación con Xiaoling, y después de eso vinieron varios romances cortos con chicas pertenecientes al mundo de la farándula. A Kanon le hizo feliz saber que al menos su ex jefe se había mantenido lejos de su alocada vida anterior, tenía un hijo con Xiaoling y según la noticia que estaba leyendo pronto volvería a casarse, con la protagonista de la película que vio esa tarde.

— Listo, nada que el agua no arregle... me siento más despierta.

Kanon apagó su celular y lo guardó en su bolsillo, dándole toda su atención a la mujer frente a él.

— Ya ordené por los dos — dijo, ganándose una sonrisa brillante de su acompañante — ¿sabías que Lithos Crysalis va a casarse con Julián Solo?

— Sí, Marín me contó eso, chismes de famosos, ya sabes cómo le gustan esas cosas, ¿crees que si le digo que trabajaste para él me odie para toda la vida? — bromeó la mujer recargando su cabeza sobre su mano — anoche me mantuvo en el trabajo hasta casi las once.

— Pero casi lo terminaron, ¿no?

— Casi, sólo porque ella estaba igual de cansada y el café ya se había acabado, te lo juro, si hubiéramos tenido café extra nos habría encerrado en esa oficina hasta que todo estuviera listo.

Kanon asintió con una leve sonrisa y cambió el rumbo de la charla para mantener despierta a la mujer.

La vida después de Grecia era cálida, no tanto cómo lo habría imaginado pero sí lo suficiente como para sentir que no se congelaría. A veces era difícil saber cuánto tiempo había pasado desde que empacó todas sus cosas y se fue, lejos de todo lo que conocía y con el corazón destrozado, aún más de lo que ya estaba.

La pareja se detuvo afuera de la casa de ella, era el final de una buena cita, como las que tenían desde hace casi un año.

— ¿Quieres entrar? — le preguntó ella mientras le acomodaba el cuello de la camisa.

— ¿Sonia no está?

— Es fin de semana Kanon, está con su padre como siempre, fueron a probar pasteles de boda, lo que me recuerda, y no tienes que contestar ahora, pero Milo quiere saber si debe incluir un lugar extra en la ceremonia y mandar a hacer una invitación más.

Kanon asintió antes de sostener a la mujer por la cintura para poder acercarla a él. Sí, la vida era buena después de todo.