Después de mucho tiempo, les traigo nuevo cap. Espero que lo disfruten, por mi parte me divertí mucho con él y lo amé.
Prompt: After Care
Advertencia: humor malo.
Capítulo 5: After Care
Se removió, acurrucándose más cerca de la deliciosa fuente de calor que sentía, cuando sus oídos captaron el suave rumor de una respiración y los apacibles latidos de un corazón y, aunque estaba al borde de caer en la inconsciencia nuevamente, se extrañó al percibir un tranquilo vaivén proveniente de lo que estaba usando como almohada. Shinobu arrugó su entrecejo, luchando por despertar, cada vez más desconcertada por no reconocer lo que la rodeaba.
Le costó mucho lograr abrir sus ojos, no quería lidiar con la baja de presión que siempre la atormentaba cada vez que despertaba, por lo que fue cuidadosa de no alzarse. De a poco fue reconociendo su alrededor, aún estaba oscuro, aunque se daba cuenta que el cielo estaba comenzando a mutar para -en cualquier momento- dar paso a un nuevo día. Apoyó su mano al lado de su rostro y reconoció la piel ajena, siendo consciente del cuerpo masculino sobre el que estaba.
Los recuerdos la abrumaron y su raciocinio la atacó. "!No puedo creer que me quedara dormida junto a él! ¡Debo salir de este lugar antes de que el resto despierte!" pensó, incrédula, pero con todos sus sentidos alertas. Haber dormido junto a Tomioka era inconcebible, nunca antes lo había hecho y no podía creer que justo le hubiera pasado en un cuarto lleno de gente. Sintió pánico y este guió sus movimientos.
Se alzó poco a poco, buscando evitar el típico mareo que solía mantenerla en cama más que al resto, cuando sus ojos inquietos cayeron sobre el apacible rostro del Pilar del Agua. Se paralizó, distinguiendo en la penumbra las facciones relajadas de Tomioka, siendo enmarcadas por el desorden de su cabello suelto. Nunca lo había visto tan vulnerable, tan...humano, como en ese momento y las ganas de delinear su rostro la invadieron, causando que no pudiera evitar acariciarlo suavemente. El pánico fue reemplazado por una calidez poco conocida.
El Hashira se removió bajo su tacto, abriendo sus ojos azules en un parpadeo intermitente que le causó ternura, Giyuu lucía gracioso adormilado. Supo que él la había identificado porque le brindó una sonrisa somnolienta que si estuviera cien por ciento despierto difícilmente le hubiera regalado y Shinobu sintió que era tan asquerosamente dulce que podría vomitar por tanta azúcar que le hacía sentir. Quiso reír, porque deseaba grabar esa imagen de Giyuu en su memoria, es más, si tuviera una cámara con la cual fotografiarlo sería todo perfecto, así podría burlarse de él a gusto por su cara de niño soñador tan distinta a la del frío y serio Hashira que todos conocían.
― Hey ― susurró el pelinegro, con la voz ronca por el sueño, al tiempo que acariciaba uno de los mechones morados de la mujer desnuda y desgreñada sobre él. Kochô resistió la carcajada a duras penas.
― Hey ― imitó ella, aún contorneando su rostro con su dedo y regalándole la sonrisa más amplia y sincera de su repertorio. La urgencia de huir había sido olvidada en pos de la imagen frente a ella.
Se quedaron observando en silencio, reconociéndose entre las sombras, Shinobu terminó por acomodarse boca abajo sobre el cuerpo de él, cruzando sus brazos sobre el pecho masculino para apoyar su mentón en sus manos y así poder verlo cómodamente, mientras sentía su suave respiración y el tamborileo relajante de sus latidos. Una de sus piernas desparramada entre las de él, mientras la otra colgaba por fuera, formando un escándaloso revoltijo de extremidades que en otras circunstancias los hubiera llevado a la lujuria, pero en ese preciso instante, la serenidad que sentían era todo lo que necesitaban.
Para Giyuu el haber despertado con el ligero peso de la joven y su piel suave envolviendolo era la mejor experiencia que había tenido en su vida, por ello deseaba alargarla y disfrutarla cada día de su existencia, pero sabía que el tiempo se estaba acabando y ella hizo eco de sus pensamientos.
― Debo irme antes de que...― No hubo necesidad de decir más. Giyuu asintió lentamente, de acuerdo en que era mejor pasar desapercibidos, pero ninguno se movió. Simplemente se quedaron observándose mutuamente.
Tomioka colocó uno de sus brazos bajo su nuca para poder verla más cómodamente mientras su otro brazo la rodeaba y, con su mano, acariciaba suavemente su espalda. Ella se contrajo como un gatito, encantada de recibir tal caricia. El pecho de Shinobu aplastado contra el suyo lo hizo sentir escalofríos y que Kochô comenzara a delinear algunas de las cicatrices de sus hombros no lo ayudaban a separarse de ella. Sabía que seguir así era peligroso, pero se sentía intoxicado por la presencia de esa mujer venenosa y no deseaba acabar la conexión.
― Debo irme ― reiteró la joven y Tomioka volvió a asentir, luchando con las ansias de mantenerla a su lado.
― Es hora ― dijo, rozando su mejilla con el dorso de sus dedos, sintiendo que eso era más seguro que seguir vagando por la tentadora piel de su espalda. Shinobu parpadeó lentamente antes de sonreírle con parsimonia, tampoco quería irse, pero el tiempo apremiaba y ambos miraron las otras camas de la sala, comprobando que podían moverse con libertad.
Kochô se levantó, cuidando de envolver su cuerpo con la manta mientras buscaba sus prendas. Tomioka no tuvo grandes reparos en ayudarla a buscar sus cosas sin fijarse en su propia desnudez y, aunque era una tentación, la Pilar del Insecto obvió a su compañero para cubrirse a medida que encontraba su ropa con la ayuda de él. Al final, ambos lograron vestirse sin muchos inconvenientes y la joven se fue luego de que él le robara un casto beso que le supo a poco, pero que era lo mejor para la ocasión.
Giyuu la vio partir con una sonrisa boba en los labios, de esas que sólo su comida favorita lograba sacarle y supo, nuevamente, que ella había logrado atravesar todas sus barreras y llegar a lo más oculto de su ser, donde pensó que nadie más volvería a entrar. Y no tuvo miedo, porque lo único que podía ofrecerle era lo mismo que esa noche ella había decidido darle: tiempo juntos. Sin condiciones ni exigencias, sólo el tiempo que pudieran ofrecer al otro, nada más.
Sin embargo, la prioridad era su misión y estaba más decidido que nunca a acabar con los demonios y con Muzan, siendo la primera vez que deseaba sobrevivir a esa lucha encarnizada, a pesar de seguir sin sentirse merecedor de aquello. No cuando muchos otros habían muerto siendo mejores que él, como Sabito o Rengoku, no obstante, daría todo de sí para vencer y vivir, obteniendo más tiempo junto a Kochô.
En ningún momento se le pasó por la cabeza que ella podría ser la que pereciera frente a su enemigo.
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La Finca Mariposa solía recibir muchos tipos diferentes de visitantes, no sólo heridos, también familiares de éstos (si es que los tenían) u otros miembros de la Organización. Por eso, nadie se extrañó al ver al ex Pilar del Sonido entrar a la finca, aunque las niñas que vivían en el lugar no pudieron evitar huir apenas lo divisaron. Las pequeñas aún recordaban que aquel había sido el Pilar que quiso llevarse a Aoi a la fuerza, por lo cual, corrieron a alertar a la chica de coletas, mientras intentaban por todos los medios pasar desapercibidas ante el shinobi.
Aoi, quien estaba junto a Kanao en el patio, se puso alerta apenas supo de la presencia del ninja y arrugó su entrecejo, preocupada y temerosa de tener que enfrentar una situación parecida a la anterior. Se paralizó, pensando en qué podía traer al ex Pilar a la finca, cuando notó que Kanao se retiraba raudamente al interior del lugar. Aoi no supo reaccionar, pero algo en la joven tsuguko la hizo sentir segura. Por su parte, Kanao no se quedaría sin hacer nada por su familia, por lo que partió en búsqueda de su hermana mayor, dispuesta a impedir que volvieran a intentar llevarse a alguna de ellas.
Sin embargo, aquel hombre extravagante tenía otro objetivo en mente y recorrió, escandalosamente, la finca en búsqueda de alguien en específico, sin fijarse en la ausencia de las pequeñas que solían rondar el lugar y a quienes había atemorizado tiempo atrás.
― Ara, ara ~, tiempo sin verte, Uzui-san ― escuchó que le decían desde atrás y volteó clavando su único ojo en la figura menuda de la dueña de la finca.
― Kochô ― saludó y la vio avanzar con su tsuguko detrás de ella.
― Espero que no pretendas llevarte a nadie en esta ocasión ― dijo, a modo de advertencia sutil, extrañada de no ver a Uzui junto a sus ruidosas esposas. No podía pensar en una buena razón para que él estuviera ahí, de partida ya lo había dado de alta hace mucho tiempo atrás.
― ¡¿Hah?! ― La exclamación indignada del ex Hashira fue acompañada por su rostro fruncido en molestia ―. Nada menos extravagante que eso, Kochô ― dijo y Shinobu notó que Kanao suspiraba suavemente, posiblemente aliviada. Si no estuviera tan intrigada por la visita del shinobi, se hubiera alegrado de notar nuevas emociones en su hermana menor, pero la nueva expresividad de la joven era menos impresionante que la presencia de su extravagante colega.
― Entonces, ¿en qué te puedo ayudar, Uzui-san? ― preguntó sonriendo falsamente, en verdad quería saber qué hacía ahí, pero pensó que sería demasiado grosero y agresivo, por lo que prefirió suavizar su pregunta con otra.
― Ya que lo mencionas ...― comenzó a decir él, clavando su ojo fucsia en los morados de ella, mientras su única mano jugueteaba con su cinto incrustado de gemas que cubría su ojo malo, tal como Shinobu recordaba que solía hacer cuando sólo adornaba su frente con él ―. Supe que Tomioka fue herido y vine a verlo.
Shinobu alzó una ceja, intrigada por las palabras del mayor. Sin perder su sonrisa, parpadeó para salir de su asombro. Uzui no se perdió detalle de la reacción de la Hashira y sonrió descaradamente al percatarse de que ella seguía siendo buena en ocultar sus pensamientos, al menos, cuando no estaba junto al Pilar del Agua, porque en esos momentos la podía leer como un libro abierto.
― No sabía que eran amigos ― comentó, mientras caminaba, pasando de largo al ex Pilar. Le hizo una seña para que lo siguiera y, despidiéndose de Kanao, se dirigió a la habitación que abandonara unas cuantas horas atrás en el más absoluto secreto.
― No lo somos, pero es un colega herido ― respondió él, siguiendo a la pequeña Hashira por los recovecos de esa finca ―. No es habitual que lastimen a un Pilar. Además, supuse que nadie más lo vendría a ver.
― Fue un descuido de Tomioka-san al estar rodeado de víctimas a las que proteger ― aclaró, ignorando las palabras del mayor respecto a la soledad del Pilar del Agua. Uzui alzó sus cejas, sorprendido.
― Tampoco es habitual que ese sujeto se distraiga fácilmente ― comentó mientras se cruzaba de "brazos" escrutando la espalda tensa de la mujer, sabía que parte de la distracción de Tomioka podía deberse a ella y una parte de él se preocupó al saber que estaba inconsciente.
No deseaba que otro de ellos muriera o tuviera que retirarse por las lesiones sufridas en batalla. Sabía que, eventualmente, sería inevitable, pero prefería que no sucediera. Por eso se encontraba ahí; quería cerciorarse que ese sujeto oscuro se encontraba bien, además, si debía volver a centrar al pelinegro lo haría. Todo con tal de que el idiota no muriera por pensar en una mujer y, ahora que lo analizaba, podía aprovechar de hablar con la mujer en cuestión.
Tengen se llevó la mano al mentón, cavilando si debería entrometerse de forma tan directa en la no relación de esos dos. Frunció el ceño, aún viendo obsesivamente la espalda de la Hashira -como si pudiera taladrar su cráneo para acceder a sus más profundos pensamientos- cuando un movimiento de la cabeza de ella dejó parte del dorso de su cuello al descubierto. Uzui entrecerró su ojo bueno, observando con interés la zona enrojecida en el cuello de ella y no pudo evitar el jadeo ahogado cuando su cerebro entendió que era esa marca.
― Extravagante...― susurró el ex Pilar y Kochô volteó a verlo con la duda plasmada en el rostro. Uzui no pudo ocultar su expresión desencajada, provocando que ella se le quedara viendo fijamente.
― He recordado algo que me pidieron mis esposas, Kochô...así que no me hagas mucho caso y guíame hacia Tomioka. ― La joven lo miró con sospecha antes de girarse y reemprender la marcha, pero no dijo nada y Tengen lo agradeció, no todos los días uno sospechaba que su compañera Hashira tenía marcas de chupones regados por su cuerpo y menos era consciente de una de esas marcas en su cuello.
Claramente esos dos habían hecho las paces, era eso o Kochô tenía algún amante desconocido. Aunque apostaría su ojo bueno a que se trataba de Tomioka. Un nuevo jadeo contenido salió de su boca al ser consciente que su colega estaba herido, al parecer la lesión del pelinegro no era tan terrible. "Que pareja más extravagante" pensó, mientras Shinobu volvía a lanzarle una mirada extrañada.
Lamentablemente, también sospechaba que la relación de sus colegas sólo era física, a pesar que el parco Pilar del Agua deseaba más que eso. La última vez que lo vió, lo intentó aconsejar y por la marca en la nívea piel de Kochô, sus consejos habían servido, sin embargo, temía que continuaran en la misma rutina que los había distanciado inicialmente.
Frunció el ceño y cruzó sus poderosos brazos sobre sus trabajados pectorales, apoyando el muñón de la mano que había perdido, sobre su brazo sano. Taladró la espalda de la Pilar del Insecto, no quería que ninguno saliera dañado de esa situación, pero parecía inevitable. Además, sabía que el más perjudicado sería Tomioka, Kochô era demasiado racional para dejarse llevar, pero había descubierto que el frío Pilar del Agua parecía poseer una extraña pureza a la hora de involucrar sus sentimientos, como un cachorro maltratado al que fácilmente se podía volver a herir y quebrar. Y, jodidos dioses, tras enterarse que el idiota del agua había quedado inconsciente, una parte de él se había preocupado extravagantemente por ese ser oscuro que era más cristalino de lo que alguna vez pudo imaginar, por ello, no quería que Kochô lo lastimara.
De partida, era la única que siempre hablaba con él y que Tomioka consideraba, a su manera carente de palabras. Lo había notado en las pausas que el idiota hacía al caminar para que ella le diera alcance o las miradas de soslayo que le daba a la menuda mujer mientras que al resto ni eso les ofrecía, con el tiempo lo vio entablar conversaciones cortas con ella. Además, se dejaba influenciar por las palabras de la muchacha, reaccionando a las tonterías venenosas que le disparaba a modo de broma, ni que decir que todo lo anterior había aumentado de un tiempo a la fecha, haciéndolo sospechar a él y a sus esposas.
Makio estaba encantada con la idea de que Kochô encontrara a alguien con quien estar, Suma se alegraba por los nuevos conocimientos que conseguiría su colega; lo que sea que eso signifique, se había acostumbrado a no pedirle muchas explicaciones a Suma, quien -además- lamentaba que Kochô ya no fuera a volverse una de sus esposas; cosa extraña, pues nunca consideró a la Hashira como una mujer para él. Hinatsuru en cambio esperaba que ambos pudieran amarse de la misma forma en que ellas y él se amaban; a Tengen le parecía iluso pensar que otros pudieran amar tan extravagantemente como él y sus esposas, pero también deseaba que esos dos pudieran sincerarse y crear un lazo afectivo entre ellos y no sólo el abismo en el que habían caído.
Shinobu se detuvo frente a una puerta y él hizo lo propio, suponiendo que era la habitación donde se encontraba el pelinegro. Tengen relajó sus músculos, tomando una decisión extravagante. Observaría a esos dos y si veía que el ambiente estaba tenso, amenazaría a Kochô para que dejara de ser tan fría con su enamorado y a Tomioka para que dejara de consentir en todo a esa mujer. Sí, eso haría, con tal de no soportar el ambiente gélido entre ellos.
Suspiró, recordando las palabras que Tomioka le había dicho tras explicarle cómo manejar la situación con la Pilar del Insecto.
"No soy importante para Kochô, para pensar en que algo así podría funcionar...además, no deseo cambiar ni exigir nada de ella. Ya carga con mucho sobre sus hombros para darle un nuevo problema...pero agradezco tus consejos"
Las palabras habían sido desapasionadas y Tengen supo que él de verdad creía aquello y que no le molestaba, también había sido la charla más larga que había mantenido con su colega y se había fijado en que no era tan desagradable como pensaba. Aunque, en tal ocasión, había dejado de comer para mirar fijamente a Tomioka, mientras un instinto sobreprotector se ceñía sobre él.
Quería golpear a aquel sujeto oscuro que se infravaloraba, pero más quería sacudirlo y mostrarle que Kochô siempre se había interesado por él, incluso antes de que él se fijara en ella, porque Tengen había sido testigo de la insistencia de la joven en entablar una conversación con él. Había visto cómo se empecinaba extravagantemente en hablarle de forma incansable, llegando al punto de molestarlo para llamar su atención y recibir una respuesta; había notado cómo poco a poco Tomioka aceptaba la bulliciosa compañia de Shinobu, mientras que ésta se mostraba menos reservada con el Pilar del Agua en vez de los otros Hashiras más accesibles.
Oh, sí, aquel día Uzui había deseado golpear a Tomioka y así poder arrastrarlo a la Finca de las Mariposas para que encarara a Kochô hasta que ésta admitiera que era tan asquerosamente feliz a su lado que estar sin él sería una locura nada extravagante. Por otra parte, no pudo dejar de pensar en que ese idiota se había enamorado hasta las patas de la pequeña mariposa, tanto para quererla tal cuál era y comprenderla sin exigencias. Uzui frunció su boca, tenía a dos idiotas entre manos y él ya sólo contaba con una, pero no se daría por vencido tan fácilmente. Ahora que no cazaba demonios, tenía algo de tiempo para la caridad.
Siguió a Kochô hacia el interior de la habitación, aún cavilando su extravagante plan, por lo que apenas fue capaz de detenerse a unos centímetros antes de colisionar con la dueña de la finca, quien se había detenido abruptamente.
― Se ha ido. ― La escuchó susurrar de forma estrangulada. Un hilo de voz que nunca había escuchado antes en ella, la preocupación aflorando a través de esa frase.
Alzó una ceja mientras sus ojos vagaron por la habitación, la carencia del Pilar de Agua en ella fue demasiado obvia y no pudo más que volver a centrar su ojo en la joven, quien se encontraba junto a la cama al final de la estancia. La vio agarrar algo entre sus manos y estuvo a punto de llamarla, pero ella se había volteado en su dirección y Uzui se quedó sin palabras. Anonadado ante los ojos ardientes de la siempre amable Kochô Shinobu, quién ya no portaba su sonrisa perpetua. Entre sus brazos colgaba un haori multipatrón que él conocía demasiado bien.
― Me descuido un momento y se va sin permiso alguno. Tomioka-san, más te vale que no hayas empeorado o sabrás lo que es estar realmente mal. ― La escuchó mascullar en agitados y rápidos murmullos, mientras pasaba por su lado, ignorándolo.
Tengen no dudó ni un segundo en seguirla, dejando atrás la habitación repleta de aterrorizados Cazadores de Demonios. No los culpaba, él nunca había visto a la Pilar del Insecto destilar tanto veneno.
Shinobu parecía saber hacía donde dirigirse para encontrar a Tomioka y, aunque le llamaba profundamente la atención, no pensaba interrumpir la letanía de improperios dirigidos hacia el pelinegro. Le hizo gracia, saber que esa mujer reservada tenía un vocabulario tan variopinto, también la extravagancia de la situación hacía sus delicias en él. Sonrió ampliamente, Kochô realmente se preocupaba por Tomioka.
La vio abrir la puerta del dojo de la finca y se apresuró a ingresar tras ella. No se sorprendió al ver a su colega entrenando con un shinai y su sonrisa se amplió al comprobar que aquel sujeto se encontraba bien. Tomioka detuvo sus movimientos apenas sintió la intrusión en la sala, pero tan sólo se los quedó mirando con confusión. Tengen alzó su única mano, a modo de saludo, cuando Kochô se adelantó, echa un vendaval.
― Tomioka Giyuu~ ― comenzó la Hashira y tanto Tengen como Tomioka se tensaron ante el llamado de ella y la falta de honorífico ―, puedes explicarme ¿qué haces fuera de tu habitación sin permiso?
Su tono fue falsamente dulce y Uzui se carcajeó de los hombros tensos del pelinegro, aunque debía concederle el que su rostro permaneció imperturbable. El huracán Kochô seguía avanzando hacia el mar y el ex Pilar del Sonido se apoyó en la pared del salón, disfrutando del extravagante espectáculo.
― Entreno ― dijo Giyuu y la carcajada de Uzui fue estruendosa en ese cuarto silencioso.
Uzui se movió, pegado a la pared, para conseguir un mejor ángulo del rostro de Kochô -quien se había detenido a escasos centímetros del pelinegro-. Tengen distinguió las venitas inflamadas en la frente de la Hashira, mientras sus labios se estiraban en una mueca más parecida a un gruñido que a una sonrisa y volvió a darle puntos a Tomioka por mantenerse imperturbable ante tal fierecilla.
― Giyuu- san~ ― comenzó a decir la joven y el shinobi alzó la barbilla ante la familiaridad del nombre del pelinegro ―, estás desobedeciendo las órdenes de tu doctora. Dije que no podías irte.
― No me he ido ― replicó Tomioka y Tengen tuvo que morder el interior de su mejilla para no explotar en otra carcajada, no deseaba interrumpir el ambiente.
― ¿Es una broma? Estás entrenando...puedes provocar que el mareo vuelva y que tengas otro desmayo ― explicó, con la voz tirante por el enojo y el ex Hashira amplió su sonrisa. Nunca la había visto perder su temple de esta forma, pero algo más captó su atención.
La boca de Tomioka acababa de formar una pequeña sonrisa, casi imperceptible para alguien que no estuviera habituado a él, pero Uzui lo conocía hace mucho para tener claro cuál era el ángulo que esa fría boca nunca perdía. Oh, pero las extravagancias no terminaban ahí y tuvo que descruzar sus brazos y acercarse un par de silenciosos pasos para que su único ojo enfocara bien la mano de Tomioka acariciando tenuemente la mejilla de Kochô. ¡Joder, ya lo había visto todo!
― Sólo estoy practicando posturas básicas para verificar mis músculos...además, anoche mi doctora dijo que me encontraba bien ― Uzui parpadeó, incómodo, seguro de que esos dos habían olvidado su presencia.
― Eso no es justo, Giyuu-san ― escuchó decir a la joven en un susurro melodioso y tranquilo, ausente de toda la frustración anterior ―. Intento cuidarte, pero si no tratas a tu cuerpo con los tiempos que necesita, lo vas a sobre exigir.
Tengen vio cavilar su respuesta a Tomioka y no pudo evitar pensar en que Kochô parecía estar sobre reaccionando en esa situación, los Pilares solían tener una mejor recuperación que el resto de los cazadores debido al manejo de sus respiraciones. Además, ella solía confiar en el juicio de sus colegas respecto a sus heridas. Bueno, tal vez en Shinazugawa no tanto, pero el resto tenía mejor consciencia de sus lesiones.
― Lo… siento… ― dijo el pelinegro, tras un prolongado silencio y Uzui se sorprendió con la disculpa. Nunca la había escuchado de labios de él ―. No quise preocuparte, pero mi último chequeo estuvo bien y sé que quien lo hizo es la persona más capaz que conozco.
Las cejas del shinobi se dispararon hacia el cielo, no sabía que ese sujeto podía ser tan locuaz cuando quería y podía pensar en que estaba siendo halagador, pero la verdad, sabía que él simplemente estaba siendo brutalmente honesto y el suspiro de la muchacha le hizo saber que había abandonado toda belicosidad.
― Bien, te daré el alta entonces, pero no vuelvas a hacer algo así. Me has asustado. ― Shinobu inclinó la cabeza para apoyar más su mejilla en la palma de la mano del hombre frente a ella y cerró los ojos, disfrutando de la calma del momento, pero un carraspeo impertinente junto al susurro de "extravagante" la hizo recordar que no estaban solos.
Tengen sonrió mordazmente cuando Kochô se alejó rápidamente de Tomioka, quien lo miró imperturbable, antes de bajar suavemente su brazo y el ex Hashira imaginó que realmente no le importaba la reacción desconsiderada de la joven, pero la mirada culpable y la sonrisa tirante de Kochô fue toda la información que necesitaba para saber que ella aún no había avanzado con el tema de no mantener en secreto esa relación. ¡Jodidos dioses! Esa mujer era más dura que la Luna Superior que venció.
― Uzui ― saludó el pelinegro y él asintió a modo de respuesta, ocultando su única mano en el interior de su yukata, mientras avanzaba hacia ese par de idiotas.
― Supe que te desvaneciste y vine a asegurarme que no perdieras la cabeza ― dijo a modo de saludo y la cara de fastidio que le dio el menor lo hizo reír. Era algo sutil, solo sus cejas más fruncidas y bajas, sus ojos achinados y su mandíbula suavemente apretada, pero se había dado cuenta que las microexpresiones de Tomioka eran graciosas; parte de él entendía la necesidad de Kochô por molestarlo y hablando de Kochô, la miró burlonamente antes de decir ―, pero veo que te han cuidado de forma satisfactoria.
¡Oh y qué extravagante sonrojo cubrió el rostro y cuello de la Pilar del Insecto! mientras que el hombre a su lado no hacía más que asentir. Se carcajeó de la expresión de ella y notó una de las cejas de Tomioka alzadas, sin comprender qué lo hacía reír. Podía ser tan jodidamente despistado que en un impulso de camaradería se colgó del cuello del menor y lo acercó hacia él con su brazo dañado, despeinando su cabello de por sí rebelde con su única mano.
― Eres muy afortunado, Tomioka, los cuidados de una mujer verdaderamente preocupada deben valorarse como un tesoro del cielo ― dijo, alegremente, mientras ese oscuro sujeto luchaba - sin éxito- por zafarse de su agarre.
― Uzui-san, vas a lastimarlo ― escuchó a la pequeña Hashira decir, mientras tomaba al pelinegro desde uno de sus brazos, intentando rescatarlo de sus garras ―. Y recién está de alta.
La risa del mayor aumentó, mientras liberaba a su colega, quien -por inercia- terminó chocando con Kochô. Los vio luchar por el equilibrio y no pudo más que mostrar todos sus dientes en una sonrisa autocomplaciente.
― Me alegra ver que rescatas a tu hombre, Kochô ― comentó como si nada y ambos alzaron bruscamente sus rostros en su dirección y en esta ocasión ambos se sonrojaron hasta la punta de las orejas.
La vio balbucear, sin saber qué decir, pero no le dio tiempo de excusarse, no quería que le negaran lo evidente. Además, así sería más fácil para ellos.
― Escuchen, me alegra ver que Tomioka está bien y que parecieran haber arreglado el lío que tenía...sea cual sea, no es de mi incumbencia. ― La pausa fue intencionada y sólo sirvió para que lo miraran fijamente. Tomioka mantenía su cara de póker, pero Kochô se veía desencajada. Bien, hora de rematar ―. Pero, de un hombre que casi pierde a sus amadas esposas, reciban este extravagante consejo. Lo más importante es que se mantengan unidos y que la vida del otro sea lo más valioso que tengan, si no están dispuestos a cuidarse mutuamente y a cuidarse cuando estén lejos del otro, mejor terminen esto antes de que vaya a peor. Porque, lo que he aprendido de mi última batalla, es que sin ayuda no hubiéramos sobrevivido y que poder vivir junto a las mujeres que amo es lo más valioso que tengo. Si van de suicidas a la batalla, háganlo sin involucrarse con el otro o el que viva lo lamentará.
Acto seguido, se dio media vuelta y se fue, había visto el rostro sorprendido de Tomioka y la palidez en la piel de Kochô. Si algo sabía de ambos es que ninguno parecía querer vivir realmente y le molestaba profundamente que desperdiciaran su vida de esa forma. Por ello, en vez de centrar su regaño en la más difícil de ellos, pensó que sería mejor amedrentar a ambos.
Salió de la finca por su propia cuenta y miró al cielo despejado; era un día brillante y había cumplido con la petición de sus mujeres, quienes le pidieron ayudar con la relación entre esos dos. Bien, lo había hecho de forma extravagante y ahora sólo quedaba esperar a ver qué decidía ese par, lo cual sólo dependía de nadie más que de ellos mismos.
Lo admito, amo a Uzui y su extravagancia. Desde que invitó a Giyuu a las aguas termales con sus esposas no puedo quitarme de la cabeza que son muy buenos amigos, además de que Uzui le da consejos wujsjja. Anyway, le queda poco a este fic. Aún no sé si uno o dos caps, pero no más allá. Y claro, ya habrán notado la falta de lemon y es que, no todo puede ser R18 ajaja
Como siempre, mi querida Oni hizo unos dibujos preciosos (están en wtp)...me dieron ternura extrema.
Y un aviso de utilidad pública que no sé si ya hice, me creé un Ig donde subir algunos fanarts que he hecho. Tanto GiyuuShino, como algunos ShikaTema. por si desean seguirme.
Sin más, que tengan una linda semana, espero traerles próximo cap pronto.
