Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y Chimaki Kuori.


No necesitó verla dos veces para saber que era ella, ni siquiera tuvo que verla de frente. Durante la ceremonia la reconoció a un lado de Hyoga y en la fiesta estaba en una de las mesas un tanto alejadas de la principal, con su hermano, cuñado y una niña que cada tanto sostenía las manos de la pareja.

Él estuvo tenso desde el primer momento que la vio, Shaina también se detuvo a admirar a la rubia antes de soltar que en realidad no era tan bonita, sacándole una sonrisa.

— He conocido chicas mejores — sentenció la mujer antes de darle un sorbo a su vino.

— La chica de la cafetería, del turno de la tarde.

— Yo también estaba pensando en ella — coincidió Shaina — ¿estás bien?

— Sí, sólo… algo nervioso creo.

Estando tan cerca de ella, Kanon recordó todo lo que creía ya olvidado; su primer encuentro, todas las veces que ella le habló sin obtener muchas respuestas, su cálida amistad que ocultaba el fuego de sus verdaderos sentimientos, su tiempo siendo amantes, cuando todo en lo que podía pensar era en ella, y después su separación, ese largo periodo en el que sintió que moriría sin su calidez momentánea.

Y entonces el dolor de su amor lo golpeó justo cuando sus miradas se encontraron, aún recordaba la intensidad con la que la amó por más de la mitad de su vida, sin importar que ella fuera de alguien más. Mientras caminaba detrás de ella por los jardines hasta que la música dejó de escucharse fuerte pensaba en todo lo que ella le había hecho sentir, emociones tan intensas y contradictorias que lo dejaron marcado, destrozado hasta quedar hecho añicos.

Katya volteó a verlo lentamente, sus ojos brillaban, se veía tan hermosa como siempre. Kanon tembló antes de levantar la mano, dando un paso hacia adelante, quería tocarla para saber si ella era real pero se detuvo a milímetros de hacerlo, si la tocaba y desaparecía él tendría que tragarse todo lo que quería decirle. Ella fue quien dio otro paso, pequeño, mientras lo tomaba de la mano y recargaba su mejilla contra ella.

— Katya — susurró, sorprendido de saber que ella era real.

— Kanon — dijo también ella antes de lanzarse a sus brazos y abrazarlo fuerte — creí que no volvería a verte.

No respondió, todo lo que tenía que decirle murió en la punta de su lengua; en su lugar se dedicó a abrazarla, a estrecharla fuerte entre sus brazos y hundir la punta de su nariz contra su cabeza, notando en el proceso que ella aún olía a frutas.

Se mantuvieron así largos minutos, ella comenzó a llorar en silencio y él sólo la abrazó más fuerte, dejando que las lágrimas empaparan su camisa. Kanon le masajeó con cuidado y cariño la espalda, esperando a que se tranquilizada.

— Lo siento — Katya se separó lentamente de él, lo suficiente como para poder mirarse a los ojos — lo siento.

Él asintió en silencio, sabiendo que la disculpa no sólo era por las lágrimas derramadas.

— Creí que no volvería a verte — repitió ella — yo… yo quería, hay tantas cosas que quería decirte… lo siento tanto, nunca fui lo suficientemente valiente como para salir por mi propia voz y hacer lo que quería, y te lastimé, tanto, me pasé todo este tiempo temiendo que creyeras que en realidad no te amaba…

Kanon volvió a asentir, comprendiendo sus palabras. Podía tomarla en brazos y besarla, decirle que olvidara el pasado y que ese era el momento de huir juntos, lejos, sólo ellos dos al fín, ellos y su amor.

Pudo hacerlo, pero mientras Katya hablaba y se disculpaba, remontando los últimos años de emociones contradictorias y dolor, él sólo pensó que a esa altura de la noche era probable que Shaina ya estuviera preguntándose a qué hora partirían el pastel, tal vez la mujer estaría haciendo una llamada con su hija para hablarle de lo emocionante que era estar en la boda de Julián Solo, Kanon incluso imaginó que Milo le quitaría el teléfono a Sonia para preguntar por los centros de mesa y Camus estaría más interesado en saber quién estaría sobre el escenario en la boda de un músico.

Kanon puso su mano sobre la boca de Katya, silenciandola en el acto, antes de sonreírle. Había pasado casi toda una vida pensando en qué decirle, cómo revelar sus sentimientos hacia ella y ahora frente a ella sentía que las palabras ya no eran necesarias, no tenía mucho que decir.

— Te amé Katya, tanto, y todo lo que tengo que decirte ahora es gracias porque me enseñaste cosas más allá de eso, sin ti no habría aprendido que el amor duele, lastima, quema hasta dejar menos que cenizas y ahora… ahora te quiero, tanto, para siempre — susurró antes de soltarla y dar un paso hacia atrás — no estuvimos juntos ahora pero deseo, con todo mi corazón, que en la próxima vida podamos estarlo.

Katya se mordió el labio inferior, sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas pero él no hizo nada más que dar otro paso hacia atrás.

— Yo también quiero eso — respondió Katya tallándose los ojos — me gustaría que así fuera.

Kanon asintió y se dio la vuelta, sin mirar atrás caminó sobre sus pasos. Aún le faltaba ese pedacito de su corazón que le había dado a Katya, pero no importaba, el resto estaba reconstruido y en manos de la mujer que en ese momento le agradecía a Mime y su banda haberse tomado una foto con ella.

Shaina dió un par de comentarios extras que le sacaron varias carcajadas al grupo y regresó a su mesa con una sonrisa tranquila que permaneció en su lugar cuando él se sentó a su lado.

— Puedo apostarte todo lo que quieras a que todos en la oficina me odiarán cuando vean mis fotos, si Aioros Makris estuviera aquí sería un sueño hecho realidad.

Kanon le dio una sonrisa radiante, sintiéndose tranquilo, por fin, con su pobre corazón latiendo a causa de la mirada de complicidad que le dio Shaina.

— Julián me dijo que Lithos lo invitó, pero como está en la producción de una película no pudo venir.

— Es una verdadera lástima.

Él sonrió un poco más después de verla negar, con cuidado pasó un brazo sobre sus hombros, dejando que Shaina se recargara contra él; ambos cerraron los ojos y él le besó la frente con amor.

Amor, aún podía existir amor después de años de dolor. Claro, no siempre estaría presente, habría discusiones; Shaina se sentiría culpable, Milo amenazaría con llegar a los golpes, Camus lo golpearía, Sonia lo defendería y él pensaría en Katya, los días de su cumpleaños o las tardes de lluvia, pero también la olvidaría apenas Shaina entrara a la habitación, con una taza humeante de café, un cálido abrazo y un dulce beso que decía más que todas las palabras de amor que algunas vez pudo haber dicho.


Comentarios:

¡Gracias por leer!

Y he aquí el último capítulo, no imaginé que escribiría 46 capítulos para una historia que inicialmente sólo tenía en esquema tres capítulos algo sustanciales, pero dejo que los personajes y situaciones hablen más allá de lo que me propongo y los resultados apuntan alto.

En fin, de nuevo, gracias por llegar hasta aquí, hubo un momento dónde fue algo complejo avanzar con la historia porque tenía tantas ideas sobre cómo debían de terminar los personajes que, y no bromeo, llegué a escrir como tres borradores, pero creo que este es el definitivo, lo correcto, y sólo me queda decir que se siente excelente terminar una historia.

De nuevo, y cómo siempre, gracias por leer y acompañarme en esta pequeña aventura.