Aclaraciones: Sin POV definido, seguimos en flashback
Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial
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Disfruten la lectura
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Capítulo 30. Roce
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No quería ver a nadie ni mucho menos estar en su departamento sola mientras esperaba que el maldito Hyūga no se apareciera en este. Si bien tuvo que hacer una ligera investigación, había conseguido por su cuenta cambiar el jutsu de protección que tiempo atrás él le ayudó a poner, pero no se confiaba solamente en este. Estuvo vagando sin rumbo por algunas calles, las tiendas empezaban a prepararse para el eventual arribo de muchos posibles turistas por los exámenes y en general el bullicio pululaba por doquier. Le servía estar en lugares públicos, por más que Neji hubiera dicho que el Clan ya no lo vigilaría tanto como antes, igual no es como si pudiera buscarla en medio de todos. Pensó incluso en ir a la floristería y solo sentarse en una esquina mientras Ino hablaba de las flores de la temporada, pero sabía que a la rubia no le pasaría desapercibido su estado y que al igual que a ella no le gustaría que estuviera en el mismo grupo que el hombre.
¿Podría pedir el cambio de escuadrón? No creía que fuera posible pues hasta donde tenía entendido los habían dividido a todos de acuerdo a sus habilidades. No había forma en que fuera aceptada en el equipo médico, el aburrido juego de shōgi le había recordado que la estrategia no era su fuerte por lo tanto era otra área descartada, tal vez en el de vigilancia de la aldea pues cualquier enfrentamiento previo al inicio de los exámenes estaba prohibido y era motivo de descalificación, pero hasta donde sabía era una tarea que le sería designada a los ANBU y si era así, significaba entonces que se toparía a Osamu. Aunque la verdad es que quería ver al imbécil para reclamarle que fuera por ahí hablando de ella, sobretodo tras enojarse en el bar la noche que salió con sus amigas porque volvió a rechazarlo, al menos estas habían coincidido en que querían que saliera con quien fuera pero ese hombre particularmente no se veía como un buen prospecto.
Llegó a su vivienda entrada la noche tras haber cenado por fuera y se dio una ducha tratando de lavar su frustración del día, le costó conciliar el sueño y cuando la mañana llegó se quedó un rato viendo el techo antes de decidirse a levantarse. No pensaba ser de nuevo la primera en llegar al salón e incluso estaba pensando en no asistir, pero su compromiso con su trabajo era más fuerte. No se iba a arriesgar a lanzar por la borda todo lo que había avanzado en su carrera como kunoichi solo porque su exnovio era un idiota que al parecer no entendía lo que era un no por respuesta.
Su plan tuvo el resultado que esperaba, cuando llegó a la academia y a su reunión correspondiente ya se encontraban un par de sus compañeros sentados, así que se fue de nuevo a las sillas del fondo, prestando atención a lo que era expuesto y cuando fue el momento pasó al frente para explicar específicamente lo que le correspondía. Tan pronto se dio por terminada la reunión desapareció del lugar y así evitar tener que quedarse de nuevo a solas con el Hyūga. Era solo un día más antes que tuvieran que ir directamente al bosque a recorrerlo, la ventaja es que el equipo médico también estaría presente y al estar distribuidos esperaba le fuera fácil buscar a alguien en caso de requerirlo.
Yoshino y Shikaku estuvieron felices de volver a verla en la casa, aprovechando el mayor para preguntarle todo lo que podía sobre el tratado militar. En todos los años que llevaba siendo un shinobi activo jamás había llegado a imaginar que algo de tal magnitud ocurriera en todo el continente y mucho menos que lo vivirían desde tan cerca. Los recuerdos que ella les llevó los pusieron en una repisa que tenían en la sala y finalmente luego de solo un par de cervezas se fue a la cama. Estaba agotada pues había llegado esa misma mañana, por lo que no le tomó muchos refunfuños lograr acomodarse en la cama ajena y en el momento que Shikamaru entró a la habitación para acomodarse a su lado ella ya estaba más dormida que despierta, así que solo se acostó a su lado sin más.
En la academia había contenido sus ganas de querer saber cómo le estaría yendo a Tenten, en ese momento la prioridad era tener lo relacionado a los exámenes listo pues en un par de días las diferentes comitivas y participantes empezarían a llegar, por lo que para ese momento ya deberían tener todo listo. Enfocó su atención en las pruebas, recordando porqué le gustaba la compañía del Nara, siempre encontraba de cierta forma estimulante los debates que tenían y el planear diferentes estrategias juntos cuando la situación lo requería. Antes que la jornada terminara se excusó con necesitar ir al baño y se dio una pasada por el piso inferior, viendo que la primera en salir era la castaña, mientras en el salón todavía se sentían muchas otras presencias.
Tuvo una reunión con Tsunade y los miembros del consejo de Konoha pues los ancianos iban un paso adelante de lo que pasaba y ya estaban hablando del nuevo punto que se se estaba acordando en el tratado militar gracias al Tsuchikage, pero para eso faltaba obtener primero los resultados de esos exámenes y de acuerdo a los nuevos números de cada aldea podría revisarse a detalle. Igual esos vejestorios eran casi tan insoportables como los de Suna y personalmente empezaba a sentir que se estaban tomando ciertas atribuciones hacia ella que no debían, pero mantuvo su postura diplomática.
Porque entre un nuevo concilio de kages o hacer que ella visitara las tres grandes naciones restantes, encontraban más fácil lo segundo. Asintió pues después de todo de eso se encargaba en su trabajo. Salió del despacho y se encontró a Ino por el camino, la rubia al igual que Shikamaru mencionó la ausencia de color en su piel tras estar en una isla y propuso que al día siguiente hicieran algo todas juntas. Aceptó sabiendo que sería una oportunidad de ver a Tenten y porqué no, distraerse un poco.
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El tercer día llegó con la molestia porque el Hyūga los distribuyó a todos por parejas, obviamente dejándolos juntos pues debían encargarse de los sensores de movimiento. Se recordaba que debía sentirse halagada porque estuvieran confiando en ella para esa tarea y él como líder del grupo solo la supervisaría, pero igual no le gustaba. Pero bueno, por esa tarde se desconectaría de ese suplicio pues sus amigas dijeron que se reunirían y al tener todas que trabajar al día siguiente estaba descartado que fueran a un bar, sería algo más tranquilo en la vivienda de la Yamanaka. Así que salió de la academia en dirección a la floristería, no hizo falta golpear pues la rubia llegaba también en ese momento. Por lo que entraron y la ayudó a organizar algo para que comieran todas, estaba acomodando todo para cuatro personas cuando fue corregida, estarían las cinco. No debía sorprenderla, después de todo Temari también estaba en la aldea y en el momento que los turistas empezaran a llegar no volverían a ver a Hinata hasta que se fueran pues en su familia no le permitirían salir.
Sakura y Hinata llegaron al tiempo, estaban hablando entre ellas sobre qué comprar para la reunión cuando Ino mencionó que tenía algo de vino, aunque la ojiazul no solía tomar mucho igual en esas circunstancias a veces compartían un par de copas. Ella estaba buscando dichas copas para dejarlas en la mesa de centro de la sala cuando la persona faltante llegó, desde su lugar la vio entrar y cruzaron sus miradas por un par de segundos, solo los necesarios para alcanzar a hacer una pregunta muda que fue contestada por la rubia con un asentimiento casi imperceptible. Así que todas se sentaron tras poner en el centro la comida y luego sí empezar a hablar.
Cada una fue relatando un poco de lo que había sido su trabajo con lo que se avecinaba, viendo que entre las tres mujeres cruzaban una mirada incómoda al enterarse que ella estaba en el mismo equipo que Neji y peor que estarían juntos en el bosque mientras ella hacía su parte, la única que no parecía sorprendida y casi podía jurar que había en cambio hecho una mueca altanera fue precisamente la rubia.
- Solo son unos días más — dijo con falsa convicción ante la atenta mirada de todas — volveré a mis misiones en solitario tan pronto esto termine
- Tenten... ¿y si pides un cambio de equipo?
- Anko la pidió específicamente — fue Temari quien habló, obteniendo la atención de todas — ¿Qué? Soy del grupo que organiza todo
- Pues es un asco que no hayan tenido la consideración de dejarlos en escuadrones diferentes — declaró la Yamanaka empezando a servir el vino — si pasa algo debes reportarlo — ella frunció el ceño de una vez
- ¿Qué habría de pasar? — preguntó la rubia
- Nada — cortó de una vez pues podía ver que la Hyūga tampoco entendía a qué se refería Ino — ¿Ya están las pruebas que habrá dentro del bosque?
- Casi, pero no vine aquí a hablar de trabajo — Temari se encogió de hombros — Para eso me iba con Shikamaru
- ¿Cómo van las cosas entre ustedes? — preguntó con inocencia Hinata y ella trató de no molestarse
- Bien
- ¿Bien? ¿Duraron medio año sin verse y solo dices bien? — le reprochó la ojiazul por sus escuetas palabras
- No voy a hablar de mi vida privada
- Seguro que no has dormido mucho estas noches mientras se ponen al día del tiempo que estuvieron separados — dijo la ojijade en un tono que dejaba claro a qué se refería
- ¡Asco Sakura! ¡Eso se sabe, pero no quiero pensar en mi perezoso compañero de equipo de esa forma! — se quejó Ino mientras Hinata se había sonrojado por completo, los orbes aguamarina huyeron a su intento de saber esa respuesta — ¿más vino? — le ofreció pues había desocupado su copa en un solo sorbo
- Seguro — aunque una resaca para el día siguiente no era buena idea, otra copa no le caería mal
La conversación se fue por un rato hacia la ojijade quien estaba teniendo problemas con su pareja pues lo habían cambiado de turno y era casi nulo el tiempo que lograban compartir, de ahí probablemente que hablara de recuperar el tiempo lejos. En el momento que el vino se acabo fue la hora de irse, ella vivía casi a media aldea de distancia así que era un camino largo por lo que fue la primera en salir.
En su propia vivienda fue a la cocina a calentar agua para preparar un café, había sido más vino del planeado inicialmente, tampoco es como si estuviera ebria. Pero quería sentirse un poco mejor antes de irse a la cama, además que estaba esperando con impaciencia que su puerta fuera tocada. Los minutos pasaban, luego que la tetera silbó sirvió el agua en una taza para agregarle el café instantáneo, había dado un par de sorbos cuando escuchó por fin tres ligeros golpes que la hicieron correr a la entrada para comprobar que era la rubia quien se encontraba tras esta pues había sido su turno de casi suplicar con la mirada por ese encuentro cuando se vieron un rato atrás. No era necesario un preámbulo o decirse nada, el beso había empezado en el preciso momento que estuvieron a solas y con pasos seguros a pesar de no estar viendo a su alrededor se habían ido a la habitación.
- Gracias por las castañas — ella sonrió viendo al techo, tenía una ligera quemadura casi recuperada por completo en una mano pues el caramelo alcanzaba una temperatura superior a la de otros alimentos cuando estaba caliente
- ¿Quedaron bien? Nunca había hecho caramelo salado
- Sí, y fueron excelentes para comerlas mientras me quejaba de los malditos ancianos
- Siempre te quejas del consejo — Temari dibujó una sonrisa altanera y volvió a acercarse para lamer su cuello, una clara señal que quería que siguieran un rato más aunque ella estaba agotada sobretodo mentalmente — Ojalá mañana no tuviera que trabajar
- Aburrida — era una provocación, se mordió el labio sabiendo que no debería caer en ese juego, pero se incorporó apoyándose en uno de sus codos para dejar a la mujer debajo suyo, a fin de cuentas era un reencuentro y valdría la pena no dormir tanto como quería — maldita sea, Tenten — había aprendido a conocer a la rubia y sabía bien cómo desesperarla un poco. Al menos después de eso sí durmieron.
Fue la primera en despertarse por lo que se duchó de una vez y fue a la cocina, estaba empezando a cocinar cuando escuchó a lo lejos que era Temari ahora quien se bañaba. Asomándose a la cocina cuando ya estaba vestida y aparentemente lista para irse.
- Hice desayuno para las dos — fue su saludo
- Gracias — la mujer recibió el plato antes de sentarse — ¿A qué se refería Ino sobre reportar si algo pasaba con el Hyūga?
- A nada — contestó de forma automática
- ¿Volviste con él? — le farfulló molesta
- No — no le gustaba el reclamo
- ¿Me dirás si lo haces?
- Claro, así como tú me dices si te acuestas con Shikamaru — esa no era su idea de empezar bien una mañana, menos después de tener una fantástica noche en la que se había librado de todo el estrés acumulado en escasos tres días
- No lo he hecho — se levantó y lavó el plato ya vacío — solo quería comprobar si has dejado de ser una kunoichi patética o no
Antes de contestar la rubia salió de la cocina y un segundo después fue la puerta de entrada la que se abrió y cerró de una vez. Ella exhaló pesadamente, sí, entre más tiempo se quedaba en Konoha más a la mierda parecía irse todo. Y luego preguntaban porque ya no le gustaba permanecer muchos días allí.
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Se apresuró a llegar a la academia pues no tenía sentido pasar primero a la casa de los Nara pues no quería a Yoshino preguntando en dónde había pasado la noche, Shikamaru asumiría que lo había hecho en la casa de alguna de sus amigas y ya, pero su suegra era un poco más inquisitiva. Fue de las primeras en llegar así que estuvo pensando en algún posible plan para que alguien de su equipo estuviera también ese día en el bosque, si bien le molestaba saber que Tenten estaría a solas con el Hyūga, le había creído en cuanto a que no había vuelto con el hombre, aún.
Por algún motivo no confiaba en la fuerza de voluntad de la castaña, a fin de cuentas ya tenía un precedente y si bien ella no era la más adecuada para impedirle que saliera con alguien más cuando por su parte mantenía su relación con Shikamaru, igual no lo ignoraría. Se convencería posteriormente de ser necesario que lo hacía también porque sabía lo del maltrato y estaba de alguna forma cuidándola, además que jamás negaría que el exnovio de la mujer le caía particularmente mal por ser un imbécil con todas las letras en mayúsculas y eso no era solo la influencia de su hermano quien era feliz despotricando contra este.
El Nara llegó un rato después, tal y como predijo no preguntó nada, tan solo la saludó con un beso ligero y se sentó en su lugar a escucharla mientras explicaba que dos de los miembros de su grupo podrían asistir al bosque y tomar notas de los lugares exactos en los que estarían los sensores con eso podían hacer algunas modificaciones de una vez a las pruebas. Él asintió a su idea y de una vez dio las órdenes a los seleccionados, deberían presentarse frente al Hyūga y hacer lo encomendado.
Estuvo hasta pasado el mediodía en el salón y fue la hora de irse para la entrada de la aldea, las primeras comitivas arribaron poco después por lo que saludó a los delegados junto a los respectivos participantes y los acompañó por la aldea hasta la zona designada, recordándoles por el camino que la estadía de todos sería en el mismo área para todos los países y que cualquier pelea antes del comienzo de los exámenes estaba completamente prohibida. Al menos Konoha le era lo suficientemente familiar para poder ser casi una guía turística mientras caminaban por el lugar.
Esa fue su rutina por los siguientes dos días, un constante ir y venir de lado a lado, hablando de paso con los delegados que estaban al tanto del rumor sobre la nueva directiva que los esperaba una vez tuvieran las estadísticas actualizadas. Aun no eran muchos los datos exactos que había al respecto y precisamente, era un rumor que estaba recorriendo el continente.
En la noche se metió a la cama agotada, al día siguiente tenían que estar a primera hora en la academia listos para supervisar el examen escrito pues la fecha acordada había llegado y afortunada o desafortunadamente todos los postulantes inscritos se habían presentado. No quería pensar en eso, ni en lo que le esperaba después sobre viajar para hablar con los tres kages restantes sobre la nueva fuerza de élite que querían crear, un equipo al servicio de los cinco grandes países, shinobis que no servirían solamente a la nación de la que eran procedentes sino que se moverían por todo el continente velando por mantener la actual paz y listos para evitar cualquier posible sublevación en cualquier lugar.
Lo único que habían definido es que debían ser jōnin, de ahí que tuvieran que esperar los resultados para saber exactamente cuantos había, todos los demás requisitos todavía estaban por definir, pero se sabía que no sería fácil ni para cualquiera el unirse a tal nueva fuerza.
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Esta historia terminará este mes, para coincidir con ser el mes del orgullo LBTIQ+. Así que por eso dejará de ser actualizada 1 vez a la semana y pasará a 3 capítulos a la semana (agradeciendo de paso que la inspiración para continuarla por fin regresó en forma), entonces nos leemos miércoles, viernes y sábados.
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Sin más les recuerdo que los reviews siempre nos ayudan a motivarnos y que se pueden ir a dar una vuelta por mi twitter (idamariakusajis) a ver en qué ando y a mi instagram (idamariakusajishi) en donde subo historias de los capítulos que voy terminando y a veces fotos de mis gatos.
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Att: Sally K
