Aclaraciones: Sin POV definido, seguimos en flashback

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 31. Ambivalente

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Estaba completamente incómoda cuando tuvo que quedarse a solas con el Hyūga en medio del bosque, por eso mismo se las había ingeniado para marcar toda la distancia posible entre ellos y no descuidarse cuando le parecía que él se estaba aproximando mucho. Además que había sentido sus ojos blancos clavados en su persona analizándola por completo y luego había pronunciado que le veía algo raro, a lo que ella no contestó nada. El tiempo avanzaba demasiado lento para su gusto y apenas había puesto dos sensores cuando él la tomó del brazo y la acercó de un tirón.

No le decía nada, solamente la tenía sostenida contra un árbol mientras ella volvía a reprocharse internamente su incapacidad de reaccionar de una vez y apartarlo de un empujón como debería, no quedarse inmóvil casi a merced de él y luego tratar de excusarse a sí misma en que aunque lo hubiera intentado no habría servido mucho pues Neji la superaba en fuerza. Los segundos pasaban uno tras otro despacio mientras sentía la nariz de él pasar por su cuello a la vez que su piel se erizaba, decir que se odiaba a sí misma más de lo que lo odiaba a él en ese momento era quedarse corta. Y como una respuesta a una plegaria que no había hecho se escucharon pasos, por lo que él se apartó y frunció el ceño de una vez ante los recién llegados.

- ¿Quién dio esta orden? — les preguntó Neji molesto cuando explicaron el porqué estaban allí

- Es una estrategia desde el escuadrón de inteligencia — un "maldito Nara" fue pronunciado en un siseo que los otros no escucharon y a ella no le importaba quien hubiera pensado en eso, solo agradecía que estarían acompañados el resto de la jornada

- Bueno, muestrales rápido los que ya están en lugar y prosigamos

Desde ahí al menos el reloj se dignó apresurarse y cuando el sol se estaba ocultando todos salieron del bosque, porque los dos shinobis adicionales no se le despegaron ni un momento y anotaban muchas cosas respecto a los diferentes lugares que ella elegía. Así que estaba satisfecha de haber sobrevivido por ese día. Al día siguiente lo tenía técnicamente libre pues sería el examen escrito, no se quedaría en el departamento, aunque no fuera del escuadrón de vigilancia de la aldea, todos debían estar pendientes de cualquier posible novedad o percance que se presentara dada la cantidad de gente que pululaba por todas partes. Si bien eran tiempos de paz y todo el continente parecía estar mayormente en armonía, nunca se era lo suficientemente precavido.

Estuvo de pie en la entrada de la academia esperando que todos los participantes ingresaran, nuevamente los equipos de tres serían divididos en diferentes salones. Los pasillos eran un hervidero de shinobis de todas las edades que se echaban en cara unos a otros qué aldea era mejor y tonterías similares, definitivamente agradecía que en su día a día no tenía que rodearse de adolescentes o gente tan inmadura, porque haría su trabajo mil veces peor. Con un chasquido de lengua entró al área de observación en donde Shikamaru ya vigilaba con desgana las pantallas y le señaló la silla vacía a su lado.

Los recuerdos de los anteriores exámenes en que tuvieron la misma función volvían, sobretodo cuando lo escuchó activar el micrófono para decirle a los jōnin que vigilarían cada salón que podían empezar a repartir las hojas y daba unas indicaciones básicas respecto a las reglas. La cantidad de puntos que daba cada una de las preguntas, la forma en que unos podían sumar o restar y que había un mínimo a obtener por cada equipo si querían pasar a la siguiente ronda, además de un mínimo individual y a grandes rasgos cómo era el sistema para aquellos que decidieran intentar el doble ascenso.

Habían almorzado dentro del salón pues la prueba se seguía llevando a cabo y cuando por fin terminó todas las hojas les fueron entregadas para ser calificadas. Ellos solo se encargarían de puntuar las respuestas y otros de computar si se cumplía el mínimo exigido y posteriormente contactar a los que seguirían a la siguiente parte para que se presentaran al bosque al día siguiente. Terminaron un poco más tarde de lo que había sido planeado inicialmente, pero al menos estaba esa parte lista y en la casa cenaron solos pues Shikaku y Yoshino habían salido.

- ¿Qué pasa? — le preguntó Shikamaru luego de besarle el hombro y que ella no mostrara aceptar su pretensión

- No estoy de humor — dijo cortante y él exhaló pesadamente acomodándose en su lado de la cama

- Llevas todo el viaje sin estarlo — ¿cómo explicarle que sí lo había estado la noche anterior pero para estar con alguien más?

- Es un viaje de mierda — eso no era mentira

- ¿Segura que solo es eso?

- ¿Qué más podría ser?

- No lo sé, te siento diferente mujer — un escalofrío la recorrió con esas palabras ¿se daba cuenta de lo que ocultaba?

- Estás pensando estupideces — se giró para quedar acurrucada hacia él, quien de una vez se acomodó para que se hiciera en su pecho

- Siempre sabes recordarme porque te amo mujer problemática — ella sonrió de lado y luego cerró los ojos para dormirse. Sin importar nada, se sentía cómoda con él.

Todos los observadores y miembros del grupo médico fueron citados en una de las entradas del bosque de la muerte por Anko, la mujer daría la introducción a los participantes que habían aprobado el examen escrito y ahora iban a empezar esa nueva fase. Ellos estaban vestidos con el chaleco táctico para ser identificados más fácil, aunque la orden seguía siendo que no podían intervenir y esa explicación fue dada por la mujer también, tampoco podían buscar su ayuda para superar alguna prueba u obtener algún pergamino. Como su nombre lo decía, ellos estaban netamente para observar su desempeño y en el caso de ella para avisar cuando algún sello se activara que se podía proceder a las pruebas dentro del área que había dispuesto.

Habían distribuido y memorizado el bosque por coordenadas para dar las indicaciones por el radio y una vez la Mitarashi dijo que se podían retirar, cada uno se dirigió a la entrada que tenía designada previamente e ingresó junto a Ino. La rubia se había asegurado de quedar en una zona que le quedara cerca y que de ese modo no existiera la posibilidad de quedarse sola de nuevo con el Hyūga, quien fingía no prestarle atención pero ella lo conocía lo suficiente para saber que sí lo estaba haciendo. Igual no le importaba, ella se iba a concentrar en su parte y ya.

Cuatro días con sus respectivas noches estuvieron allí, a la quinta mañana ya se encontraban casi la mitad de los participantes que ingresaron al bosque en la torre central, algunos habían sido heridos bien fuera en algún enfrentamiento o por algún animal de los que allí habitaba, otros demostraron que no tenían los conocimientos básicos de supervivencia y tuvieron que retirarse. No había ningún muerto afortunadamente, así que tras finalizar esa parte ella podía irse, dado el hecho que se esperaba ascender más shinobis que en ediciones previas, no se realizarían combates preliminares sino que directamente se haría el sorteo para decidir los enfrentamientos que tendrían lugar un par de meses después. Así que tan pronto tuvieron la reunión para evaluar el desempeño del grupo y todos los turistas que habían tenido en Konoha por esos días empezaron a irse, ella pidió una misión para hacerlo también. Mantener ocupada siempre era la mejor opción.

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Los acuerdos militares siempre le habían parecido una reverenda mierda. Si bien el nuevo mamotreto estaba casi terminado y parte de lo que allí había estipulado era lo de los exámenes chunin de los cuales faltaba la última parte que al menos no le conllevaba trabajo adicional más allá de asistir acompañando a su hermano cuando la fase final tuviera lugar, pero para eso faltaba. Lo que ocupaba su agenda en ese momento es que debía ir a Iwa a hablar con el Tsuchikage sobre lo de la fuerza de élite y de allí ir a Kumo en donde se reuniría con los dos kages restantes que al menos se habían puesto de acuerdo para estar en el mismo lugar y no hacerla tener que ir hasta Kiri, lo último que se le antojaba era un maldito viaje en barco.

O bueno, al menos no sola. Chasqueó la lengua al pensar en la condenada kunoichi y que no se habían despedido propiamente, sus últimas palabras habían sido ese reclamo del día que se quedó en su departamento. ¿Por qué tenía que ser tan complicado todo? ¿La entendería si le dijera que la última noche cedió a la petición de su novio pero como ya le era habitual se dedicó a pensar todo el encuentro que eran sus manos las que la tocaban? ¿Desde cuándo se había vuelto ella misma tan patética?

Había interiorizado ya que la Temari estúpida era en realidad lo que quería hacer, pero de ahí a pensar o dedicarse a actuar como una idiota había un abismo de diferencia y definitivamente no iba a pasar. Aunque le era difícil inventarse una excusa para justificar que lo primero que hacía en la mañana y lo último en la noche era revisar el pergamino por si le había enviado algo. Bufó al comprobar que no había nada y alistó su maleta para el viaje a Iwa, no iba a llevar el tonto pergamino a ver si así dejaba su actitud. Aunque justo antes de salir esa mañana lo recogió de donde lo había arrojado y tras comprobar que seguía sin haber nada lo empacó.

Ōnoki le recordaba de cierta forma a los ancianos del consejo, probablemente por su edad y tener algunas chocheras propias de esta. Siendo la mitad de la reunión quejas del hombre por su dolor de espalda o que estaba mal sentado y esto le ocasionaba que le molestaran las caderas. Ella solo trataba de no contestar sobre ese tema y sugerirle que era tiempo de retirarse, para eso servía la diplomacia que dominaba en su trabajo como delegada.

El anciano había ideado un plan para tratar de mantener cierto equilibrio dentro del continente, la fuerza de élite de la que había escuchado los rumores y que respondería a las cinco grandes naciones pero que funcionaría como un ente diferente, sin tomar partido por ninguna y siendo su principal objetivo la paz del continente. Quienes se postularan tendrían varias pruebas por superar pues deberían demostrar ser lo que a veces definían como "un ejército de una sola persona", un shinobi con la capacidad de liderar un equipo, de crear una estrategia, de luchar cuerpo a cuerpo, manejar ninjutsu, conocer diferentes técnicas de combate y cualquier otra habilidad necesaria pues a diferencia de un equipo normal en el que cada integrante tenía una especialidad definida y había un claro líder, se esperaba que todos los miembros de los equipos tuvieran la capacidad de remplazar a quien hiciera falta.

Hasta ahí estaban todos los kages de acuerdo, lo que faltaba definir era los requisitos para postularse y exactamente cuándo entraría en rigor ese plan, porque inicialmente empezaría con los jōnin que ya tenían el cargo, lo que automáticamente dejaba por fuera a los participantes de los exámenes actuales y en por ahí mismo a todas las aldeas intermedias que todavía no tenían oficialmente shinobis de dicho nivel en sus filas. Se planeaba hacer algo así como una prueba inicial y si funcionaba como en la cabeza del anciano, lo extenderían para permitir que ahora sí desde cualquier aldea se presentaran.

Había estado casi semana y media escuchando al viejo, lo peor es que no era mucho lo que cada nuevo encuentro aportaba pues solo la recibía un par de horas en la mañana y el tiempo en que de verdad hablaba de lo importante era poco. Ingenuamente quería creer que en Kumo estaría dos o tres días por mucho pues A era un hombre mucho más concreto y sí iba al punto, pero debía contar con la presencia de Mei quien dejaba mucho que desear con lo de ser clara al exponer sus ideas y probablemente le esperaba oírlos discutir de nuevo por el tema de las islas.

No quería ir predispuesta a tener una mala semana mientras estuviera allá, pero en la primera parada de su viaje de por lo menos cuatro días hasta el país del Rayo estuvo meditando un rato antes de comprar un trozo de pollo crudo y una vez estuvo en la posada que pasaría la noche procedió a sentarse frente a una hoja en blanco pensando qué carajo escribir en esta. Eso de escribir cartas seguía sin gustarle pero ni modo.

"No supe cómo te fue en el bosque, aunque escuché a Anko decir que le gustó tu trabajo.
Solo espero que la siguiente fase no sea tan complicada y que para los próximos exámenes elijan otra sede ¿no crees?
Por ahora de regreso al trabajo y a los viajes de mierda de lado a lado para ir a aburridas reuniones.
En unos días llegaré a Kumo y creo que estaré allí alrededor de una semana.
Entonces... Bueno, ya sabes
Sigo sin tener ni idea sobre cómo terminar estas cosas.

Atte: T"

Chasqueó la lengua al leer lo que había escrito, al menos la cantidad de tachones había disminuido un poco, pero se seguía sintiendo absurda de hacer esas notas. Bufó antes de morderse el dedo para invocar a Kamaichi y tras verlo comer lo que le había comprado le entregó el sobre, este olfateó el aire antes de desaparecer en una nube de humo y ella se fue al baño a tomar una merecida ducha antes de ponerse el short y la blusa que eran su pijama para meterse a la cama.

Al día siguiente llegó hasta Oto cuando la noche ya avanzaba, había decidido avanzar a pesar de una lluvia que de hecho no era novedad en esa región dado su bosque de niebla. Así que en la posada de esa noche se metió de una vez a la bañera pues no quería un resfriado. Al salir extendió el contenido de su maleta que se había humedecido un poco frente a la chimenea para que amaneciera seco y fue entonces que el pequeño pergamino llamó su atención. La noche anterior no lo había revisado y en ese momento pensó solo en hacerlo a un lado sin más, pero al final lo desenrolló solo un poco y comprobó que efectivamente había algo allí. Con una sonrisa ladeada hizo los sellos aprendidos y una hoja de papel apareció.

"¡Hola!
Cuatro días sin dormir es un poco demasiado para cualquiera, no tuvimos ninguna baja dentro del bosque y eso fue algo bueno. Anko también me dijo a mí lo que escuchaste e incluso lo remarcaron en la reunión que tuvimos posterior a terminar esa fase y eso hizo que valiera la pena el suplicio.
Con lo de las sedes no sé qué opinar, supongo es importante alternar las aldeas pues implica un impulso temporal al comercio por el turismo que conlleva.
Y respecto a lo de vernos en Kumo... no me encuentro en Konoha en este preciso instante y apenas mañana termino la misión en la que estoy, así que no creo alcanzar a volver y tratar de pedir una hacia el país del Rayo para que coincidamos
Pero, no sé si sirva de algo... estoy en el país Helado muy cerca de Shimo, ¿ya la pasaste en tu camino? Dime si es posible, porque en la tarde pensaba emprender mi viaje de regreso y si tu respuesta es que sí podemos vernos puedo quedarme en la aldea sin salirme del tiempo que tengo designado.
Tendré un trozo de carne a la mano para darle a Kamaichi cuando contestes. ¿Sabías que también le gusta el queso?
En fin, un beso.

Tenten"

Leyó la carta notando para empezar que tenía por lo menos el doble de extensión que la que ella había enviado y que la castaña se había tomado la molestia de contestar a cada uno de los puntos retóricos que planteó en la suya, además que no había un solo tachón en ninguna parte. Con la expresión "valiera la pena el suplicio" ¿Se referiría al idiota del Hyūga? ¿Este habría intentado algo? Su ceño se frunció de imaginar ese escenario y porque por un momento pensó que al aclarar que no alcanzaba a ir a Kumo era una negativa, afortunadamente no era así y le agradó ver la coincidencia que estuviera en su recorrido.

La aldea de Shimo estaba a un día más de camino y sí había considerado previamente que su siguiente noche fuera en dicho lugar pues Yu que era la otra opción le parecía demasiado cerca y sabía que podía esforzarse para llegar más allá con eso de paso disminuía los días muertos por los desplazamientos que tenía. Invocó a la quisquillosa comadreja y le ofreció un poco de pan y una manzana que tenía en su maleta, ya estaba en pijama por lo que no pensaba volver a salir solo para conseguirle algo crudo. Le pareció que le arrugaba el ceño al ver las opciones pero aceptó el pan antes de recibir la nueva nota que solo tenía una frase "Nos vemos mañana en Shimo. Atte: T".

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Se acercó un poco más a la hoguera que había hecho, pasar la noche a la deriva en el país Helado no era una experiencia completamente recomendable para cualquiera y menos si no se tenía el abrigo apropiado. Pero en donde estaba no había la opción de una posada o nada parecido, por lo que solo se envolvió en la manta y agradeció por estar tibia mientras esperaba que la comadreja apareciera tarde o temprano para saber si la siguiente noche la pasaría en la capital y probablemente acompañada. Estaba viendo el crepitar del fuego cuando Kamaichi llegó cerca de donde estaba, moviendo la nariz de lado a lado antes de acercársele, ella le hizo una señal para que se metiera bajo la manta a su lado y el animal así lo hizo, mordisqueando el trozo de carne feliz y luego acicalándose mientras por su parte leía las cinco palabras plasmadas en el papel además de la firma.

El animal había dormitado un poco antes de irse y cuando las primeras luces surcaron el cielo ella se comió una píldora del soldado y continuó su misión, obteniendo la firma que la daba por concluida cuando la tarde apenas empezaba. Así que se fue hacia Shimo y aprovechó para tomar una siesta en la posada antes que anocheciera y salir a recorrer la aldea en busca de su ¿pareja? Exhaló pesadamente mientras pensaba en que no sabía realmente en donde estaba con Temari, sus propios sentimientos habían quedado al descubierto en Nadeshiko y al menos durante ese viaje y los dos encuentros posteriores estuvo completamente segura de ser correspondida. Pero luego estaba esa última conversación que habían tenido en su departamento y no podía evitar sentirse en una especie de limbo. ¿Estaba desarrollando una fijación porque sus relaciones tuvieran ese componente de incertidumbre? Al parecer sí.

Por eso la había sorprendido un poco que la comadreja apareciera con la carta, le gustaba saber que la rubia la buscaba, que sin importar donde estuviera se las había ingeniado para usar su invocación y aprender los sellos para su pergamino consiguiendo de esa forma que tuvieran un medio de comunicación propio mucho más efectivo y rápido que solo usar la mensajería oficial de Suna. Sonrió al ver a lo lejos a la mujer que en ese momento ingresaba a la misma calle, cenando juntas en el único restaurante que se veía aceptable en la diminuta aldea antes de irse a la habitación. ¿Qué era lo que había dicho Sakura de recuperar el tiempo lejos? Bueno, esa era una gran descripción para la forma en que pasaron la noche.

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Por si no se han dado una vuelta por mi perfil o no me siguen en mis redes, les cuento que el número total de capítulos está definido (en serio, que ya sé que tengo poca credibilidad con eso) son 39. Así que ¡ya casi!

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Sin más les recuerdo que los reviews siempre nos ayudan a motivarnos y que se pueden ir a dar una vuelta por mi twitter (idamariakusajis) a ver en qué ando y a mi instagram (idamariakusajishi) en donde subo historias de los capítulos que voy terminando y a veces fotos de mis gatos.

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Att: Sally K