Aclaraciones: Sin POV definido, seguimos en flashback

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 32. Estrategia

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Tenía que respirar profundo y contar por lo menos hasta cien en su cabeza para no alterarse y no rodar los ojos ante las constantes discusiones entre el Raikage y la Mizukage, el debate por quien controlaría las islas seguía y la solución que surcaba su mente cada vez con más fuerza pues las voces solo aumentaban de volumen era que arrojaran una maldita moneda al aire y ya. A ella que la dejaran en paz y le permitieran hacer el trabajo que tenía pendiente.

Agradecía que no estaba estresada, o al menos no aún. De ayudarla a liberar su tensión se había encargado cierta kunoichi castaña, la cuestión es que no tardaría mucho en volver a acumular nudos en su espalda y los dos kages se seguían gritando sin dedicarse a lo que a ella le importaba, y eso era las condiciones para la nueva fuerza de élite que todavía no tenía un nombre más elaborado que ese. Y entonces los líderes dijeron que tenían otras cosas que hacer por ese día, declarando la primera reunión una completa pérdida de tiempo.

- Mi oferta sigue en pie ¿la has considerado? — no olvidaba que mucho tiempo atrás le había ofrecido trabajar para Kumo

- Es muy amable A-sama, pero Suna es mi hogar

- Lo entiendo, un hogar algo agreste me atrevo a decir

- Vivir en el desierto no es para cualquiera, pero tiene su encanto

- Claro, tener arena en todas partes es un gran placer — el hombre hizo una especie de sonrisa — nos veremos mañana

Ella abandonó el edificio y se dedicó a caminar un rato por la aldea, su lealtad sin duda era hacia su país natal sin importar que detestara a los ancianos y que si estos se llegaban a enterar de lo que había estado haciendo la iban a desterrar sin siquiera parpadear. ¿Sería una buena idea considerar la oferta de trabajo en ese caso? No estaba segura, no sabía qué clase de políticas tenían en el país del Rayo al respecto y ella no quería dejar su hogar, a fin de cuentas allí vivía con sus hermanos que era la única familia que le quedaba.

Se sentó en un restaurante para almorzar una sopa de tofu mientras cavilaba precisamente respecto a sus hermanos. ¿Qué pensarían ellos si supieran lo que era? Nunca había visto a Gaara sentirse afectado de forma alguna al tener que exiliar a los shinobis que no se "enderezaban", lo máximo es que evitaba que Baki los golpeara pues si del hombre dependiera los azotaría en la mitad de la aldea, pero eso era todo, tampoco es como si su hermano más pequeño fuera alguien expresivo. Y por el otro lado estaba Kankuro, quien era un mujeriego que salía con cualquier cosa con falda, nunca se había detenido a pensar si era bien parecido o no, pero ninguna mujer se le resistía y tenía una cita casi a diario, rara vez salía con la misma mujer por más de un par de meses y en sus viajes se dedicaba a ampliar sus conquistas. A veces le daba la impresión que el marionetista era machista y la mayor reacción que le había visto cuando era alguna kunoichi la que era llevada por Baki por sus preferencias era mencionar que era una lástima o una pérdida, nada más.

¿Opinarían que ella había fallado a su trabajo? ¿La exiliarían? ¿La odiarían? Porque la falta de una reacción de preocupación o de querer detener lo que el consejo hacía demostraba que los dos estaban de acuerdo con lo que se estaba haciendo. Quería maldecir y golpear algo o a alguien, si Tenten no se hubiera cruzado en su camino ella no estaría teniendo esas divagaciones absurdas, estaría solo dedicada a seguir en su tranquila y mayormente aburrida relación con el Nara, eso era todo.

No se desgastaría pensando en la palabra que nunca había pronunciado para describirse pues estaba segura que no había nada malo con ella hasta ese entonces y que era completamente normal. Con esa palabra normal el recuerdo de Chiasa preguntándole que si acaso la había llamado anormal apareció. No, la mujer no era anormal y ella tampoco, solo que no era algo bien visto por todos y no quería ser juzgada por ello.

Chasqueó la lengua mientras se iba a un lugar retirado de la aldea, estaban en primavera así que se sentó debajo de un árbol a ver las diferentes plantas a su alrededor y ya. Siempre se había reído de Shikamaru y su comentario sobre querer ser una nube, bueno, ella en ese momento pensaba más en ser una planta o cualquier cosa que no tuviera una cabeza trabajando a mil por hora y unos sentimientos tan confusos como eran los suyos. En Nadeshiko se había acostumbrado a tener a Tenten cerca, a disfrutar a su modo propio de su compañía aunque sus personalidades fueran diferentes.

Tampoco era un misterio que a la castaña también le gustaba estar a su lado, que sonreía al verla, que era curiosa respecto a su vida queriendo conocerla y por eso ella le había contado anécdotas que si cualquier otra persona hubiera pedido le habría dicho hoscamente que se metiera en su propia vida, escuchándola también hablar sobre su infancia como huérfana, su vida como kunoichi y sus pocos pasatiempos pues había dejado muchos de lado, primero por su relación con el Hyūga con quien claramente pasaba el tiempo de otra forma y después porque lo que ahora ocupaba su agenda en la mayor parte era el trabajo.

Ser una planta sonaba incluso mejor al día siguiente mientras los kages retomaban sus discusiones. Ella solo aguardó y finalmente luego de un rato empezaron a hablar de lo verdaderamente importante. El primer requisito para ser parte de la fuerza de élite era ser jōnin, eso ya estaba estipulado. Saber trabajar tanto en equipo como en solitario, saber adaptarse a los diferentes ambientes, hacer estrategias y dado que se haría con shinobis de los cinco grandes países, los aspirantes deberían haber trabajado previamente con ninjas de otras naciones. Por un momento pensó que si dejaba de lado lo de la estrategia, Tenten calzaba perfectamente en esa descripción.

El primer paso una vez se tuviera el acuerdo era hacer una publicación para que todos los que estuvieran interesados se presentaran, se definiría un formulario con los datos básicos como el número de misiones y eso, y en el que al final habría tres hojas, cada una con una firma de otro jōnin que avalara o recomendara dicha postulación. Pero no de cualquier jōnin, la primera tenía que ser de su misma aldea y no podía ser de su equipo de la academia, las otras dos eran un poco más complicadas pues debían ser de ninjas de un país diferente, siendo esa la forma de comprobar que había trabajado con anterioridad en otras aldeas. No querían ninjas con familia pues se esperaba que viajaran la mayor parte del tiempo y aunque todavía estaba por definir que país tendrían como base de reuniones o si la alternarían, obviamente deberían estar en la capacidad de mudarse a donde fuera necesario.

El segundo paso obviamente sería revisar que la documentación estuviera en orden y no hubiera ninguna adulteración en esta, con ese visto bueno se pasaría al tercer paso, una primera prueba de habilidades, probablemente un examen escrito o algo como los exámenes que acababan de hacer en Konoha.

El cuarto paso iba a ser un entrenamiento exhaustivo, los llevarían al límite con el fin de asegurar que solo los más fuertes lo soportaran y llegaran a ser parte de la exclusiva fuerza. No se atrevían a dar números aún de cuantos shinobis esperaban que se presentaran para ser evaluados, pero si quedaba media docena al final de todo sería suficiente, después de todo no iba a ser un trabajo cualquiera y por eso solamente querían a lo mejor de las cinco naciones, nada de ninjas mediocres.

Por lo que por fin después de casi una semana en Kumo para que entre los dos kages hicieran esa lista que fue enviada a Tsunade y su hermano, por fin fue libre para irse. Estaba pendiente un poco de burocracia por aquí y por allá, así que no sería una convocatoria que abrieran prontamente, ella se mordió el labio a medida que caminaba a la salida de la aldea, Tenten nunca estaba en Konoha, no tenía familia y cumplía la mayoría de los requisitos, solo necesitaba mejorar lo de la estrategia.

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Estaba de mal humor y no se molestaba en ocultarlo. Las delegaciones de otras aldeas estaban llegando a la aldea y por ese mismo motivo las misiones estaban pausadas hasta que no se terminara el evento, una precaución tomada por el precedente del ataque de Orochimaru años atrás, así que todos estaban en servicio activo y cualquier novedad tenían que informarla, sabía por ejemplo que la delegación de Suna ya estaba en Konoha, aunque todavía no se había cruzado a la rubia. Pero eso no era lo que la tenía con ganas de querer matar a alguien, era de nuevo el maldito Hyūga que al parecer decepcionado porque su familia no le permitió que regresara a las misiones que lo sacaban de la aldea por varios días, se había presentado al equipo de seguridad de la aldea y ahora era uno de los guardias que vigilaba en el día a día. Lo que obviamente aumentaba sus posibilidades de cruzárselo pues no quería ser paranoica, pero le parecía que la perseguía por las calles o al menos que la acechaba en sus días de descanso.

Y sí, todo podía empeorar, se seguía congelando en su presencia. Lo escuchaba hablar y ni siquiera era capaz de gritarle que se alejara y la dejara en paz, pero él insistía en que lo suyo no había terminado. Por eso procuraba siempre ir con Ino o Sakura, pero ellas no siempre estaban disponibles y tampoco era una niña para estarse sintiendo indefensa. Necesitaba que los exámenes terminaran pronto para volver a irse, punto.

Al llegar a su casa esa noche para descansar tomó el libro con el que pasaba sus noches, Temari le había enviado una nota diciéndole el título y el autor del libro y que tenía que leerlo, que ya después le explicaría. Extrañada fue a la librería y se sorprendió al ver que era un escrito sobre estrategia, y como no tenía muchos pasatiempos había decidido hacerle caso, sí había pensado con anterioridad que le gustaría leer más, pero ella pensaba en novelas de fantasía o relatos de grandes guerreras del pasado, no en ese tipo de lectura.

Estaba a punto de quedarse dormida cuando escuchó unos ligeros golpes en la puerta, reconocía la presencia tras esta por lo cual aunque se apresuró no se molestó en invocar un arma o preocuparse porque apenas usaba un corto vestido de algodón pues el verano estaba empezando y prefería dormir así. Al abrir vio la sonrisa ladeada de la rubia en quien había pensado mientras leía un rato, la mujer ingresó de una vez y la besó suavemente antes de avanzar hacia la sala, notando en ese momento que tenía dos objetos en sus manos.

- ¿Ya terminaste el libro que te dije?

- No, pero ya casi — un ligero asentimiento fue la respuesta inicial a la vez que en la mesa de centro dejaba un tablero de shōgi y la bolsa que contenía todas las fichas, señalándole que tomara posición — ¿Viniste hasta aquí a esta hora para que juguemos? — cubrió con su mano su boca al bostezar — ¿para desvelarte con ese juego no tienes a Shikamaru?

- Siéntate de una maldita vez — no estaba de ánimos para discutir, aunque definitivamente tampoco lo estaba para tratar de pensar en algo más que no fuera dormir, o si ya que la rubia estaba allí y no quería dormir, a ella se le ocurría una mejor idea por la que sí valía la pena desvelarse

- Temari... — hizo un puchero — tengo sueño

- Solo una, quiero ver si te ha servido de algo la lectura — de mala gana recibió las fichas y empezó a acomodarlas en sus respectivos lugares. La rubia no hizo el furigoma, directamente le dijo que la dejaría ser el sente y hacer el primer movimiento. Con desgana y tras bostezar otra vez, movió un peón y luego otro, la verdad es que solo pensaba que entre más rápido perdiera más rápido dormiría — No me estoy arriesgando a ser descubierta por Baki para que no te lo tomes en serio — le siseó la mujer y ella se sintió ligeramente shockeada

- ¿Baki?

- Kankuro no pudo asistir en este viaje así que Baki tomó su lugar en la delegación, juega — se frotó los ojos ligeramente y decidió tratar de pensar en una estrategia con las fichas que ya había movido, notando que se había puesto en clara desventaja pues los movimientos de Temari sí habían sido planeados cuidadosamente y por un momento le pareció extraño entender eso — has mejorado, pero te falta mucho todavía

- Es casi medianoche y quiero dormir — parpadeó lentamente al ver que ahora le era extendido un nuevo libro — ¿Shōgi para niños? ¿Qué es esto?

- Léelo, también guarda el tablero en tu pergamino y mantenlo contigo, jugaremos la próxima vez que nos veamos

- ¿Quieres hacer conmigo lo que haces con él? — no quería reclamar, pero le parecía una petición absurda

- Te lo explicaré cuando tenga la información completa, vamos a la cama — estaba todavía sentada frente a la mesa de centro con el libro y al levantar la mirada pudo ver que Temari había dejado la puerta de la habitación abierta y ya se estaba desvistiendo, bueno, podría volver a pensar en el estúpido juego al día siguiente.

Despertó escuchando a lo lejos el ruido de la ducha, no tenía ningún pendiente para esa mañana más que salir a caminar por la aldea y vigilar un poco a los turistas, pero para eso no había un horario estipulado y definitivamente eran pocos los que en un viaje decidían salir temprano, excepto la rubia. Así que podía dormir para recuperar un poco de las horas de sueño que le habían faltado.

- Tienes que mejorar tu habilidad para crear estrategias — Temari había salido del baño y como siempre ya estaba vestida, sentándose en la cama para ponerse el odioso protector del pecho y los zapatos — y lo creas o no, el shōgi es una gran forma de hacerlo, revisaré la biblioteca de Suna en busca de otros libros

- No me ha hecho falta hasta el momento

- Pero lo necesitarás, creo que durante este viaje mi hermano y Tsunade terminaran unos ajustes a algo que están planeando los cinco kages y te puede interesar

- ¿Qué?

- No puedo decir nada aún — se inclinó y rozó sus labios — trataré de venir de nuevo, pero no lo aseguro todavía

La vio salir del cuarto y poco después sonó la puerta principal, ¿qué estaba tramando la rubia? ¿Qué podría pasar con los kages que a ella le interesara? No lo negaría, estaba curiosa y a la vez cautelosa porque Temari estuviera tramando algo que la involucrara, aunque bueno, era un par de libros y aunque hasta el momento no le hubiera hecho falta la estrategia, no estaba de más aprenderla.

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¿Había sido arriesgado ir al departamento de Tenten? Sí, y para poder usar ante Baki y su hermano la excusa que se había quedado en la casa de su novio tenía por supuesto que pasar al menos un par de noches allí. Iban a estar en Konoha durante los combates correspondientes a los exámenes y luego un día o dos para que Gaara y la Sannin se reunieran para revisar lo que habían dicho los tres kages restantes con lo de la nueva fuerza.

Al Nara le dio la excusa que sería un viaje de trabajo y que tenían asuntos que atender dentro de la delegación para no quedarse todos los días con él, aunque obviamente la noche siguiente a haberla pasado con Tenten fue con él. Baki por su parte parecía satisfecho de verla compartir con su novio y probablemente no tardaría en ponerse en sintonía con los ancianos respecto a lo de un compromiso, así que tratar de paso de evitar que el par de hombres hablaran era un gran plan.

En sus conversaciones con Shikamaru estuvo hablando precisamente de libros, los dos eran reconocidos estrategas y eso era lo que le había valido a él su ascenso a pesar de haberse rendido, esperaba escucharlo mencionar algún texto que le fuera de utilidad para recomendarle a Tenten, pero el hombre le debía su habilidad a ser muy inteligente, pensar las cosas con calma y por supuesto al juego. Al que le dedicaron varias horas durante las noches que pasó a su lado.

Consiguió escabullirse de todos la penúltima noche antes de terminar el viaje, la castaña por fin había terminado el primer libro que le pidió leer y por lo que pudo ver, le había pegado algunas notas adhesivas al de shōgi para niños, así que en la primera partida que tuvieron se asombró por los resultados, obviamente volvió a derrotarla, pero la condenada kunoichi se había defendido mucho mejor que en el pasado. Era un avance, pero creía que todavía le faltaba.

De regreso en Suna y antes que los ancianos tuvieran alguna idea inútil para hacerla perder el tiempo se entretuvo en la biblioteca que tenían allí, eligiendo un par de títulos que se llevó a su habitación e hizo la carta con los nombres para que la castaña los buscara por su cuenta, la siguiente vez que lograran coincidir le podría contar que efectivamente lo de la nueva fuerza era un hecho y que aunque debería entrenar mucho, personalmente veía factible que se presentara y si estudiaba incluso pasara el examen de la primera fase para ser aceptada.

Su trabajo siguió sin mayor novedad, la burocracia siempre era un dolor en el trasero por la lentitud que la caracterizaba, así que aunque todos estaban de acuerdo con la nueva fuerza, solo les faltaba la tontería de definir una fecha para hacer el anuncio, establecer el tiempo que darían para postularse y desde ahí cuando serían citados los que pasaran a la parte escrita. Pero igual prefería apurarse un poco, además que tenía que contarle a Tenten lo que pasaba, de nada serviría lo que hacía si al final la mujer decidía que no le interesaba algo como lo que estaban planteando. Se frotó el cuello pensando en sumergirse un rato en la bañera esa noche pero primero revisó el pergamino, había algo para ella por lo que hizo los sellos de una vez, encontrando castañas con chocolate y una nota.

"Hola,
Creo que ni siquiera en la academia me enviaron a leer tantas cosas.
Estuve buscando en la librería y en la biblioteca de la aldea pero hay dos ejemplares que no consigo
¿Me contarás finalmente de qué va todo esto?
Estaré pendiente a tu respuesta, creo que ya me estoy acostumbrando a tener un trozo de carne crudo entre mi pergamino.
Un beso,

Tenten"

Sonrió de lado, al menos la tomaba en serio y le estaba haciendo caso en leer lo que le recomendaba. Esperó una semana más en su trabajo pero ningún viaje estaba a la vista, así que se mordió el labio La castaña tenía la mayoría de sus misiones en solitario y se movía por toda la parte oeste del continente sin problema, siendo Suna lo más al este que llegaba ¿Habría una forma de pedir una misión y que se la dieran a ella específicamente? Lo primero era saber si estaba en Konoha, por lo que envió a Kamaichi con una nota corta, al confirmar eso le volvió a escribir que esperara. Afortunadamente no era raro que ella estuviera al tanto de las misiones y demás necesidades que tenían en el país, encontrando una que podía ajustarse a su perfil. Hizo la solicitud y le escribió una última vez para que fuera a hablar con Shizune. Demasiada correspondencia y demasiado trabajo para Kamaichi que no parecía tan feliz de ir y volver, aunque sí de todos los mimos adicionales que recibía pues Tenten siempre le ofrecía comida y lo consentía como si fuera una mascota.

Pero bueno, lo importante, la castaña iba a ir a Suna con lo que le podría prestar los libros y de paso por fin explicar que era lo que pensaba les podía servir a las dos.

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Att: Sally K