Aclaraciones: Sin POV definido, seguimos en flashback

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

.

Disfruten la lectura

.


.

Capítulo 33. Propósito

.

.

Respiró profundo intentando recuperarse un poco por la carrera que acababa de tener y antes de poder pensar en algo más tuvo que tirarse al suelo para cubrirse de la nueva ráfaga de viento que destruyó la mitad del árbol tras el que se ocultaba. Rodó por el pasto en busca de un nuevo escondrijo mientras pensaba que estaba muy cerca de conseguirlo, solo unos pasos más y su plan funcionaría, o eso esperaba.

Otra ventisca provocada por el abanico de Temari surcó el aire y su cabello revoloteó, hasta ese momento notaba que el peinado que ahora usaba se soltaba más fácil en esas condiciones, sus anteriores chonguitos jamás se habían desarmado sin importar nada. Todavía agachada avanzó hacia la que era su meta e hizo los sellos para activar la trampa, desconcertada al ver que nada había pasado, repitió los sellos y de nuevo pasó lo mismo, o sea nada. Evaluó todo a su alrededor en busca de un nuevo plan, estaba a punto de correr a esconderse detrás de otro árbol para tratar con su puntería aunque probablemente fuera inútil y al ir a dar el primer paso sintió que era detenida por un tirón en su cinturilla.

- Sigues siendo una debilucha — en lugar de fruncir el ceño se giró y sonrió ante la rubia que hizo a un lado el abanico para besarse — no estuvo mal, pero sigues siendo predecible

- ¿Te parece? — contestó mordiéndole el mentón y moviendo su mano para hacer notar que tenía una kunai en esta y que podría cortarle la vena del interior de su pierna con facilidad — creo que gané

- El encuentro terminó, esto es trampa

- Nunca dije que me rendía... y conseguí que soltaras el abanico — la rubia frunció el ceño y ella se empezó a reír, soltando la kunai que se desvaneció en el aire para regresar al pergamino — ese era mi objetivo ¿no?

- Lo declararé un empate

- Perdiste, admítelo

- ¿Ante una debilucha como tú? Jamás — nuevamente volvió a reír — vamos, creo que por hoy es suficiente

- Yo puedo seguir — mintió para provocarla

- Tu apariencia dice otra cosa — le dio la espalda y tras recoger el abanico empezó a alejarse de regreso a la pequeña villa en la que se estaban quedando — apresúrate, todavía nos falta la última parte

De su pulsera invocó una cinta para hacerse una coleta temporal en su cabello pues se sentía enredado y no sería hasta que estuvieran en la posada que podría peinarse. Empezando a seguir a Temari que la tomó de la mano en cuanto estuvo a su lado, estaban prácticamente en medio de la nada así que podían permitirse esas muestras de afecto. El anciano que atendía el lugar solo las vio pasar sin decir nada, solo por si acaso habían tomado una habitación con dos camas matrimoniales, pero obviamente estaban durmiendo solo en una.

En el momento que cruzaron la puerta corrió y se lanzó a la cama, estaba agotada y quería una siesta, aunque también necesitaba una ducha. Pero el agua le quitaría cualquier rastro de sueño, aunque también podía bañarse con agua caliente y de paso ayudar a su magullado cuerpo a sentirse mejor. Era una decisión difícil que al final se resolvió cuando la rubia le preguntó si se metería a bañar con ella, ahí la razón por la que no estaba tomando siestas y ese viaje la estaba demoliendo, pero definitivamente esperaba que lo valiera. Diría su sensei, estaba exprimiendo al máximo su llama de la juventud y seguro se sentiría orgulloso de su mejoría.

¿Qué estaba pasando? En su último viaje a Suna, Temari por fin le había contado lo que pasaba, todo lo de la nueva fuerza y la verdad es que la idea le había parecido fascinante, servir a todas las naciones, no tener a Konoha como sede, continuar viajando por el continente y ser reconocida como una shinobi de un nuevo tipo de élite. El pero era primero que se consideraba hacer equipos y ella se había acostumbrado a las misiones individuales y segundo obviamente era el tener que aprender a crear estrategias para que no fuera un aspecto por el que pudieran reprobar el examen escrito, de ahí la insistencia de la rubia con los libros y de paso le creo una nueva rutina de entrenamiento para los días que tuviera libres. Se sabía que no solo el examen iba a ser muy difícil, planeaban un entrenamiento aniquilador y si quería pasarlo debía incrementar su resistencia, si es que era posible.

Lo relacionado a la supervivencia lo tenía cubierto, sus pergaminos le daban la ventaja de poder tener casi cualquier cosa que pudiera llegar a necesitar, aunque por si acaso a la lista se sumó el poder defenderse en el bosque si los perdía o le eran arrebatados, nada de qué preocuparse, Gai se había encargado de enseñarles a sobrevivir desde el principio. Después de Suna ellas se habían visto en Tani y allí fue el primer combate que tuvieron, su nuevo intento por derrotarla pero esta vez en sano juicio y precisamente valiéndose de lo que había aprendido hasta el momento. Las dos eran peleadoras a distancia y sus estilos de pelea podían o complementarse a la perfección o ser totalmente opuestos pues el viento desviaba cualquier arma, así que igual que ese día en el dōjō tenía que hacer que Temari dejara de lado su abanico y pasara al combate cuerpo a cuerpo en donde ella tenía la ventaja, la cuestión era precisamente la estrategia para que la rubia soltara su preciada arma.

¿En dónde estaban ahora? En una villa entre Ame y Kusa, ni siquiera estaba segura del nombre, había pedido una semana libre que estaba siendo usada para continuar en su entrenamiento. Tenían combates, practicaba su control de chacra, jugaban shōgi y resolvía problemas escritos, no solo había estudiado menos en la academia, también había sido menos doloroso y agotador, pero era por una buena causa. Temari creía que probablemente para mediados de octubre o principios de noviembre harían el anuncio para que los interesados se postularan y ese era su tiempo límite para estar lista, no había completa claridad en cuanto tiempo habría hasta que citaran a exámenes y demás, por lo que no podía confiarse en que aprendería de estrategia después. Gai parecía considerado y flexible en comparación a la mujer.

Y es que incluso esa semana estaba durmiendo poco, porque la última parte de la rutina cada noche le parecía tan importante como lo demás, a pesar que no sería tenida en cuenta en su formulario de aplicación. Al despedirse quedaron de seguir en contacto, era importante volver a encontrar un viaje en el que coincidieran y así seguir su preparación.

Para el cumpleaños de Temari estuvo cocinando para hacerle su sopa favorita, unas castañas de nuevo con caramelo salado y compró un dije de la letra "T", gracias a todo lo que estaba trabajando pudo permitirse pagar la alhaja que en años anteriores ni siquiera habría visto dos veces. Guardó todo en el pergamino y con una sonrisa vio que al día siguiente ya no había nada dentro del círculo, por otro lado Rock Lee estaba en la aldea y estuvo completamente de acuerdo en ayudarla a entrenar, alabando a gritos su mejoría lo cual le alegró bastante, no era solo su imaginación.

.

A mediados de septiembre había ido a Tani en donde se vio con la rubia y comprobó para su dicha personal que estaba usando la joya, solo fueron dos noches en las que respecto al entrenamiento estuvieron únicamente con el juego. Para el cumpleaños de Shikamaru que era solo una semana después pidió una misión que la sacara de la aldea y no tener que inventar una excusa para no asistir pues sabía que sus amigas no la dejarían y menos si con eso se perdía el cumpleaños de Ino, la mujer no tocaba el tema, pero ella sabía que aunque no lo hacía a diario, se había acostado con el Nara en los viajes que había hecho a Konoha. No podía reclamar pues sentía que de alguna forma su relación era mucho más profunda e intensa de lo que alguna vez llegaría a ser la de ella con el hombre, pero eso no significaba que le gustara verlos juntos.

Para octubre recibió la visita de Kamaichi con la carta que mencionaba que la mujer nuevamente iba para Kumo, estaban a una firma del esperado anuncio y si se podían cruzar en el viaje, mejor aún. Se había vuelto asidua en la mansión Hokage pues siempre en sus días libres se cruzaba al Hyūga bien fuera en su camino al campo de entrenamiento o de regreso, al menos Neji no entraba, estaba trabajando por lo que no podía simplemente dejar de lado su labor, el punto con eso es que a ese punto Shizune ya hasta la dejaba elegir entre las misiones en solitario disponibles, sonriendo al ver que preciso había una para escoltar a un comerciante hasta allá, le tomaría mucho más tiempo que si fuera sola, pero al menos se alcanzarían a ver.

Fue a finales de octubre mientras estaba en su departamento que escuchó la puerta ser tocada y corrió a dejar entrar a la rubia quien tras estar a solas mostró una carpeta y una sonrisa altanera, ella soltó un gritito emocionada, arrebatándole el documento para empezar a revisar el contenido, quería ver hoja a hoja pero se detuvo en la primera que eran los requisitos, verificando de una vez en su cabeza si los iba cumpliendo.

- ¿Dos firmas de jōnin de otros países? — preguntó contrariada, para lo del jōnin de su propia aldea que no fuera de su equipo creía poder hablar con Sakura, Ino o hasta con Naruto.

- Sí, te lo mencioné desde el principio — ella frunció el ceño

- No recuerdo esa parte — trató de rememorar y nada venía a su cabeza — ¿de dónde voy a sacar dos jōnin que no sean de Konoha que me quieran recomendar?

- Uno — los ojos aguamarina rehuyeron su mirada al parecer avergonzados — solo tienes que conseguir un jōnin más que firme

- ¿U...no? — pasó las páginas hasta las tres hojas finales, la primera y la segunda estaban vacías, pero la tercera tenía la rubrica de la mujer frente a ella — ¡Gracias! — si bien Temari había asumido su entrenamiento y fue quien tuvo la idea que podía postularse, no esperaba que tuviera ese gesto de avalarla

Así que tenía exactamente un mes para conseguir la firma que le faltaba, no creía conocer a nadie en Iwa con quien tuviera la suficiente confianza para pedir tal cosa, ya tenía una de Suna y aunque no sabía si se podían las dos del mismo lugar, no estaba segura de tener tanta cercanía con Gaara para pedirle algo así, porque Kankuro nunca estaba y probablemente si de casualidad se lo cruzaba le pediría una cita para aceptar. Se mordió el labio mientras saltaba de árbol en árbol rumbo a Kumo, ¿A quién le podía pedir un favor como ese? Alguna vez tuvo una misión con Darui, Samui y Omoi pero no estaba segura que la recordaran después de tanto tiempo para solo buscarlos con el objetivo de una firma. Ese era el problema de las misiones en solitario, además que ella nunca había sido muy buena con las amistades a distancia, sino que lo dijera aquella kunoichi de Kiri. Su dilema seguía cuando se presentó frente al escritorio de la secretaria del Raikage y esperó que le dijera que podía seguir.

- Buenas tardes Raikage-sama — saludó al ingresar y de su pulsera extrajo de una vez el pergamino para entregárselo, el hombre lo recibió y estuvo leyendo lo que sea que allí estuviera escrito

- Dime chica ¿Te vas a presentar al equipo de élite?

- ¿Disculpe Raikage-sama?

- Sabes lo del nuevo grupo que se está reclutando ¿cierto? — ella asintió con la cabeza — estoy seguro que alguien con tu capacidad de cargar información y otros objetos puede ser una incorporación adecuada ¿te vas a presentar?

- E...es la idea, pero... — dudó por un momento — me falta una de las firmas que respalden mi postulación

- Deja la hoja para la firma con mi secretaria y pasa mañana por ella — sus ojos se abrieron por completo ante esas palabras — ya te puedes retirar

- Gracias Raikage-sama — por un momento quiso correr y abrazar al enorme hombre, pero eso estaba descartado así que salió de una vez y sin dudarlo sacó de su pulsera la hoja que había llevado, la secretaria la recibió y la dejó con otro montón de hojas que parecían ser de lo mismo ¿el hombre estaba avalando a todos los que lo pidieran? No lo sabía, pero no perdía nada, a fin de cuentas un kage era un cargo mucho más alto que un jōnin.

Fue al día siguiente sin saber si realmente lo que había pasado era real, sorprendiéndose al ver que efectivamente la segunda rubrica que necesitaba estaba plasmada en la hoja. Con una sonrisa volvió a guardarla y antes de irse de la aldea escribió la nota para guardarla en el pergamino que se había unido al de sus armas y siempre cargaba con ella.

"¿Qué crees?
¡Tengo la otra firma! Sin ti no estaría tan cerca de lograrlo.

Tenten"

Era la primera vez que hacía una nota tan corta, pero era lo único que tenía por contarle en ese momento, sabía que todavía le faltaba la parte más difícil de ese proceso y nada le garantizaba que iba a quedar seleccionada, pero iba a dar todo de sí.

.

Había ido a su departamento a prisa al regresar de esa misión, tenía lista toda la documentación por lo que iba a presentarla de una vez, no se iba a arriesgar a ser enviada en un nuevo viaje y que después se le pasara la fecha. La Hokage no parecía sorprendida de verla postularse, tan solo recibió el sobre y le preguntó si estaba segura de lo que estaba haciendo y ella asintió con una sonrisa.

Al final la firma de su propia aldea había sido dada por Naruto, pues Ino y Sakura no estaban muy felices sobre ese plan, de ser aceptada la verían incluso menos y a ese paso se iba a volver una ermitaña, el rubio en contra de la opinión de su novia dijo que cada quien debía seguir su propio camino ninja y si ella quería hacerlo, no podían impedírselo. De los once de Tsunade era la única que se postularía y la verdad es que no le sorprendía del todo, a fin de cuentas todos los demás eran de familias reconocidas, en el caso precisamente del Uzumaki había dicho que su objetivo era ser Hokage y no se desviaría de este, y Rock Lee había estado interesado pero su inhabilidad para hacer ninjutsu lo descalificaba.

Aunque no era la única que se presentaría en Konoha, hasta donde sabía serían alrededor de una docena de jōnin los que querían unirse, incluidos algunos ANBU actuales. El listado de requisitos era largo y algo que Temari tampoco le había dicho pero estaba en la hoja era el tener una misión de tipo S, solo había una en su historial que había sido suficiente. Había escuchado que los Akimichi pensaron en postular a Choji para que representara al Clan, pero le faltaba dicha misión. Lo que más le gustaba es que el Hyūga no podría postularse, su familia jamás aprobaría algo como eso, nunca había dejado de pensar que era una mierda que lo controlaran a ese nivel, pero igual le alegraba porque no se lo cruzaría.

Todo diciembre transcurrió sin mayor novedad, tuvo una misión a Taki de la cual se desvió ligeramente para verse en una villa que quedaba en el camino de Temari quien iba para Iwa. Le parecía increíble ver atrás y pensar que un año atrás estaban juntas en Nadeshiko que había sido el momento en que de verdad decidieron darle una oportunidad a lo que sin saber exactamente como surgió entre ellas. No compartirían navidad pero sí intercambiaron regalos, recibiendo un hermoso par de pendientes de color rojo que combinaba muy bien con su atuendo y sintiendo su obsequio insignificante en comparación, ella había comprado una nueva cinta con la cual podía amarrarse el odioso protector, curiosamente también de color rojo. Durante la cena la rubia le recordó que debía seguir estudiando pues la siguiente fase sería lo relacionado a las pruebas para medir su habilidad.

- Temari... ¿puedo preguntarte algo? — se mordió el labio a la vez que la veía estando acostada de lado en la cama

- Tú misma lo dijiste, eso en sí ya es una pregunta

- ¿No pensaste en postularte tú también?

- No puedo hacerlo, tengo mi trabajo como delegada y a mis hermanos — claro

- En el hipotético caso que lo hubieras hecho y quedaras seleccionada... ya no seguirías solo las reglas de Suna ¿verdad?

- ¿Por qué preguntas algo así?

- Por nada... — era una idea muy loca y descabellada que había tenido, si la mujer ya no dependía de un reglamento que la exiliaría si reconocía lo que era, podrían estar juntas. Pero al parecer esta no lo había considerado, respiró profundo ¿sería apropiado hacerle la otra pregunta que pasaba por su mente? ¿debería guardárselo y dejar que las cosas entre ellas siguieran de la misma forma? — ¿No has pensado en terminar con Shikamaru? — el ceño de la rubia se frunció y se giró hacia su lado para encararla — Es... — empezó a justificarse de una vez ante la mirada que recibía — sé que no podemos hacer esto público, lo entiendo, pero...

- Sabes que prefiero estar contigo — ella asintió y suspiró — Tenten...

- Olvídalo, no pregunté nada — se giró para darle la espalda. Resignación, eso era lo que necesitaba y al parecer era lo que conllevaba para ella tener una relación, resignarse a las circunstancias.

- Tenten... — Temari se acercó y la abrazó desde atrás, enterrando la cara en su cabello — quiero hacerlo, pero no es tan sencillo y lo sabes

- Lo entiendo — dijo en un susurro, esas palabras le sonaban tan familiares por haberlas escuchado antes de otros labios que le provocaban un dejo de dolor, pero quería creer que esta vez sí iban a ser reales.

.

Despertó primero como era usual y se quedó por un rato solo disfrutando el calor que le transmitía la castaña además del olor floral de su cabello que le encantaba ¿cómo podía hacerla sentir reconfortada el simple aroma de un champú de marca genérica? Al parecer era porque la Temari estúpida era de esa forma, una adolescente enamorada que disfrutaba las cosas tontas y ridículas como esa. Inhaló profundo mientras pensaba que se podía decir que llevaban un año juntas, o algo así.

Es decir, desde el momento en que ella casi en contra de lo que había pensado hasta el momento y la fuerte creencia con la que había crecido por su padre, había admitido que le gustaba la condenada kunoichi que le complicaba ahora la vida. Porque en sí la tontería de estarse acostando juntas llevaba muchísimo más, ni siquiera estaba segura cuanto tiempo, aunque bueno, no es que importara porque ella no era de fijar su atención en nimiedades como el tiempo que simplemente avanzaba. Ya había caído en lo de rebajarse a enviar cartas para buscarla, no iba a hacerlo en llevar la cuenta de los meses o nada parecido.

Ella ya había pensado en lo de terminar su relación con el Nara, a fin de cuentas no le gustaba como pareja, el tema era el maldito consejo. Los ancianos decrépitos que no dudarían en meter sus narices para que consiguiera un nuevo novio y seguir controlando la mayor parte de su vida, además que claramente lo de admitir sus preferencias no era una opción y eso mismo las imposibilitaba a ellas para estar juntas. Cerró los ojos de nuevo, de un modo u otro que las cosas siguieran como estaban le parecía la estrategia más sencilla.

.

.


.

.

.

Sin más les recuerdo que los reviews siempre nos ayudan a motivarnos y que se pueden ir a dar una vuelta por mi twitter (idamariakusajis) a ver en qué ando y a mi instagram (idamariakusajishi) en donde subo historias de los capítulos que voy terminando y a veces fotos de mis gatos.

.

Att: Sally K