Aclaraciones: Sin POV definido, seguimos en flashback
Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial
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Disfruten la lectura
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Capítulo 34. Esfuerzo
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Enero había llegado con la noticia de haber pasado el primer filtro de su postulación, lo que significaba que habían revisado su historial y comprobado que tenía la misión tipo S, era jōnin, que las firmas que había presentado eran verídicas y su historial como kunoichi al servicio de Konoha. No sabía quiénes habían sido los encargados de verificar dicha información, le preguntó a Temari en una carta y esta dijo desconocerlo, lo importante es que tenía la primera luz verde. Les daban exactamente un mes para prepararse para el examen tanto escrito como la prueba física que se llevaría a cabo en Dokutsu.
Había tenido que revisar el mapa pues no recordaba la ubicación exacta de dicha aldea y se dio cuenta de una vez que esa era otra prueba. La aldea era la capital del país de las Cuevas y quedaba en el extremo norte del continente, por lo que desde Konoha le tomaría al menos dos semanas llegar con condiciones optimas de viaje y deteniéndose por el camino a descansar, podría ser más tiempo si llegaba a perderse dentro de la inmensidad el país de la Tierra o menos si decidía no dormir. El punto es que nadie podía confiarse del tiempo que habían dicho y creer que era mucho, porque revisando la imagen del continente frente a ella se daba cuenta que a todos les quedaba casi a la misma distancia, a Kumo le quedaba tres días más lejos y a Iwa dos días más cerca, pero era retirado.
Se tomó una semana para preparar todo lo que pudiera necesitar no solo para el exigente viaje que le esperaba sino para la prueba también. Comprando mucha comida para guardar en su pergamino, revisando el estado y filo de todas las armas de su arsenal, preparó muchas píldoras de soldado pues no estaba segura de poder encontrar una posada en el recorrido o que fuera seguro siempre dormir a la deriva aunque por si acaso llevaba una carpa también por si se topaba con alguna tempestad, repuso los vendajes y suplementos de su botiquín, adicionalmente empacó ropa para varios climas y algunas mantas. Entrenó solo una vez más con Rock Lee y luego con Naruto, siendo el segundo difícil de derrotar pues al ser tan impredecible no fue tan sencillo crear un plan pues cuando creía estar por tenerlo hacía algo completamente inesperado.
En las noches leía, seguía con los libros de estrategia que también llevaría para pasar cualquier posible rato libre que tuviera, como refugiarse de la lluvia. Se despidió de Ino y Sakura quienes la abrazaron como si nunca la fueran a volver a ver, deseándole mucha suerte en su nuevo proyecto, y si de paso conocía a algún shinobi con el cual salir sería algo que celebrarían. La citación dejaba claro que debía asistir en el uniforme y el chaleco táctico, y por practicidad iba a viajar así ataviada, aprovechando cada bolsillo. Acomodando el soporte especial que tenía para sujetar dos pergaminos a los lados de sus piernas, los dos medianos en su espalda, sus ya acostumbradas pulseras y su maleta que igual iba bastante llena.
Fue la primera en partir desde Konoha, no había hablado con los demás ninjas que asistirían, pero no iba a arriesgarse a llegar tarde a la cita por estar esperando a los demás, ese día esperaba alcanzar a llegar hasta Taki, el segundo día hasta Iwa y desde ahí era territorio parcialmente desconocido.
"Espero no quedes como una debilucha frente a todos.
Recuerda todo lo que entrenamos.
Atte: T"
Esa había sido la carta de aliento que le había enviado Temari al contarle y a pesar de todo le sacaba una sonrisa, a su modo escueto la apoyaba y estaba pendiente de lo que ocurriera. No le gustaba mucho usar joyas, pero llevaba puestos los pendientes que recibió de navidad, una forma de paso de recordarse el porqué había surgido la idea de participar y la razón por la que estaba en condiciones de hacerlo.
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Todos los días en la oficina trataba de escuchar cualquier cosa procedente de las pruebas que se estaban llevando a cabo para la nueva fuerza, agradeciendo en su mente el estar en la esquina del despacho y de esa forma estar al tanto de todo, aunque obviamente siguiera pidiendo que le dieran su espacio propio y fingiera que no prestaba atención a muchas de las cosas que pasaban en la aldea.
Estaban a mitad de febrero y la última carta que había recibido de Tenten había sido una semana atrás para contarle que ya había presentado el examen escrito y que al día siguiente empezaba la prueba física, desde ahí no tenía ninguna noticia de la condenada kunoichi que seguro no tenía ni idea que ella estaba al borde del desespero por no saber nada. Pensó en invocar a Kamaichi, pero la cuestión es que si la prueba era algo parecido al bosque de la muerte o a sobrevivir en el desierto, podía arriesgar el resultado de la mujer al desconcentrarla o peor, que la descalificaran por recibir algo desde el exterior.
Shikamaru había llegado a Suna preciso para esa fecha, contándole mientras cenaban que había estado entre los consultores que diseñaron las pruebas lo cual había sido problemático pues tuvo que ir hasta Iwa, y fue precisamente él quien sugirió la aldea en la que se estaba llevando a cabo el examen en ese momento pues no sería familiar para muchos y debían considerar el tiempo de desplazamiento, un filtro que demostraría la capacidad de cada uno para ubicarse en el mapa y medir el tiempo según la distancia a recorrer. Tal vez debería haberle prestado un poco más de atención cuando hablaban, para obtener más información para Tenten.
Aunque no, se reprochó a sí misma de nuevo por la actitud y también porque eso sería directamente hacer trampa, una cosa era entrenar y otra muy diferente soplarle las preguntas para facilitarle el camino. En ese momento estaba únicamente en manos de la castaña el salir victoriosa de su prueba usando sus propias habilidades, punto. Al caer la noche agarró varias cervezas y se fueron juntos para la azotea, una escena perfectamente normal entre ellos, ella tomando y él fumando recostado en su regazo mientras disfrutaban la frescura de la noche en el desierto. Excepto que ella ahora pensaba en alguien más.
El desayuno fue en completo mutismo, Gaara jamás había sido conversador y Kankuro por su parte se dedicaba a ver con fastidio al Nara, de nuevo, una escena completamente normal cuando su novio estaba en la aldea o compartía con sus hermanos. Y no hubo mayor variación en los otros días que este estuvo allí, excepto el último día en que los vejestorios habían citado una reunión incluyendo al hombre, quien solo chasqueó la lengua antes de aceptar.
Se quedó congelada mientras por su mente pasaban todos los improperios que conocía la escuchar a los ancianos comentarle al pelinegro que ella ya tenía cierta edad y que sería conveniente pensar en un siguiente paso, además que a ellos les encantaría que decidiera instalarse en su país y fuera uno de los asesores. Aunque si decidía que prefería que criaran a sus futuros hijos en Konoha ellos estarían de acuerdo. Incómodo era poco para describir cómo se había sentido durante esa charla, ella no estaba ni remotamente interesada en casarse todavía y mucho menos con él. A su modo perezoso solamente dijo que pensaría en esa conversación y ya, no era muy difícil adivinar que había visto su cara de reojo y notado que ella estaba frunciendo el ceño por estar en contra de tal cosa.
- Todos los ancianos del consejo de todas las aldeas son problemáticos — fueron sus palabras de despedida tras darle un beso ligero.
Volvió a maldecir en su mente mientras regresaba a su trabajo y a vigilar el pergamino con insistencia a la espera de alguna señal de vida de la castaña.
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La prueba escrita le pareció complicada pero la pudo resolver, con lo que no había contado es que la mañana justo antes que les explicaran la siguiente fase los hubieran pasado uno a uno a un salón en el cual tendría lugar una especie de revisión externa, exigiéndole que desocupara por completo su maleta y cada bolsillo de su chaleco así como su riñonera y porta-kunais, la evaluadora era una kunoichi de Iwa que no le era conocida, pero quien anotaba cada cosa que tenía con ella. La lista era inicialmente corta, hasta que le pidieron que sacara lo que estaba sellado en todos los pergaminos, se mordió el labio antes de asentir, acomodando cada uno de modo tal que lo que contenía en su interior se viera y no se hiciera un desorden mayor al que sería de por sí.
Parecía que estaba ante un fenómeno de circo por la forma en que los ojos de la mujer se abrieron de par en par y luego salía para llamar a otros evaluadores que la ayudaran a listar todo. Tomó alrededor de una hora hasta que le dijeron que podía volver a guardar sus cosas, todas las miradas estaban clavadas en su persona en el momento que hizo los sellos que regresaban cada arma a su lugar y volvía a acomodar todo. ¿Había ganado o perdido puntos por eso? Porque se supone que un shinobi debía tener la habilidad de viajar ligero, pero en el estricto sentido de la palabra sus pergaminos no pesaban tanto y menos si comparaba que en condiciones normales no podría tener encima ni la mitad de las cosas.
Lo que siguió fue una seguidilla de pruebas cada una más difícil que la anterior. A veces les daban un día o dos para descansar antes de continuar, pero definitivamente los llevaban al límite tanto de su chacra como físico, por ejemplo, una de las pruebas tuvo una duración de dos días con sus respectivas noches sin la posibilidad de usar ninguna píldora del soldado y realizando ejercicios físicos demandantes. Al finalizar las dos semanas que estuvo en esa aldea no estaba segura si había aprobado o no, solo sabía que necesitaba descansar. Lo malo es que estaba al otro lado del continente y tenía que regresar a su aldea natal, aunque de regreso sí compartieron con los otros participantes gran parte del camino, todos estaban agotados. Era tal su cansancio que ni siquiera insistió en que podían ir más rápido o avanzar un par de kilómetros más al día, tan solo se mantenía al ritmo de ellos y al llegar cada noche se arrebujaba en su bolsa de dormir anhelando estar pronto en su hogar para sumergirse un par de horas en la bañera y dormir al menos dos días seguidos.
De su aldea reconoció a Kisho y a Kotetsu, los demás no le eran familiares. Siendo en total quince los shinobis que quedaron cuando los caminos se separaron del todo y solo quedaron los de Konoha, en las noches al acampar todos se reían porque querían descansar por el resto del año, o por lo menos del mes y que al parecer todos eran medianamente suicidas por decidir postularse a eso. Kisho comentó que Osamu estaba saliendo con una aldeana y que no le había llamado la atención algo con ese nivel de exigencia, por el otro lado Kotetsu estaba demasiado callado cosa que generalmente no era así y fue al día siguiente pasado el mediodía cuando cruzaron las puertas de la aldea que comprendió su actitud.
La tensión que se formó entre el hombre e Izumo se podía cortar con un cuchillo, por lo que el primero solo firmó el ingreso y se despidió de todos diciendo que si algo se verían en la siguiente fase. Ella se acercó a firmar sin que el segundo le prestara atención y solo negó para sí misma, conocía esa mirada dolida de lado y lado por lo que no era muy difícil adivinar que habían terminado su relación de casi diez años, de ahí probablemente que el Hagane no tuviera mucha prisa por regresar o hubiera decidido presentarse a ese plan suicida para no mantener en Konoha. No quería pensar en que era exactamente lo que ella había hecho en el pasado y casi que todavía estaba haciendo, así que se despidió de Kisho y los otros shinobis antes de irse para su departamento, su bañera la esperaba.
Para su cumpleaños una semana después recibió en la mañana la visita de la comadreja que ya se paseaba por su departamento como si viviera allí y que había aprendido a desactivar su jutsu de protección de modo que ya no la alertaba que llegara. Mientras desayunaba le compartió un huevo crudo que Kamaichi no tardó en devorar antes de darle un sobre, al estar sola lo abrió, no había ninguna nota, tan solo un llavero con forma de kusarigama. Con una sonrisa lo puso con sus llaves y luego de eso sí salió, sus amigas la habían invitado a almorzar y obviamente a que salieran en la noche.
Ir de compras era casi un evento obligatorio, Ino se veía completamente sorprendida al ver toda la ropa interior que eligió y ella no supo exactamente qué decir ¿cómo explicar que se acostaba con alguien que parecía tener cierta predilección por cada tanto rompérsela?, el turno ese año fue para un vestido floral de cuello bandeja, corto como todos los que ellas elegían y la silueta le recordaba bastante a un camisón para dormir, aunque se sentía bien salir en algo que no fuera completamente ajustado, lo malo es que si intentaba tirar del dobladillo para que fuera más largo corría el riesgo de descubrir sus senos.
Cuanto espécimen masculino soltero y en su rango de edad estaba presente esa noche en el bar fue llevado por sus amigas a la mesa para que bailaran con ella, cuando la medianoche pasaba a su mente solo llegaba el pensamiento que las pruebas no habían sido tan exigentes si lo comparaba con lo agotada que estaba, bueno, es que también en estas no había usado tacones. Podía jurar que a lo lejos desde el tejado se sentía observada cuando caminaba de regreso a su departamento, Sakura se había excedido en tragos y al estar en un bar más cerca de su vivienda que de la de la rubia optaron porque se quedara en su cama, ella dormiría en el sofá pues aunque tenía una habitación adicional para adecuarla como área de invitados, nunca había considerado que le hiciera falta tal cosa.
La Yamanaka y Naruto salieron después de haber acostado a la ojijade y ella se asomó por el resquicio de la ventana para comprobar de reojo que una vez los rubios desaparecieron se podía ver a Neji pasar por la acera del frente. Rodó los ojos, mientras estaba en la aldea hacía lo posible por esquivarlo, tarde o temprano iba a dejar de congelarse en su presencia y más importante, él entendería que cada uno debía seguir su vida por aparte.
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Había llegado a pensar seriamente que no había aprobado las pruebas para la nueva fuerza al esperar por casi tres meses sin ningún tipo de novedad, aunque por una parte cuando estaba en la aldea se había cruzado con los otros shinobis que se presentaron con ella y ninguno había recibido información, era imposible que los hubieran rechazado a todos, o cuando mínimo improbable. Por otra parte cuando se veía con Temari, esta también decía que no había escuchado nada, solo que estaban calculando los resultados y decidiendo exactamente cómo se llevaría a cabo el entrenamiento posterior para aquellos que continuaran.
Ella decidía creerle, al menos esa parte. Porque desde que se habían visto en abril la rubia le dijo que dada la intromisión del consejo a su relación estaba pensando en ponerle fin a la misma, aunque para eso primero tenía que verse con Shikamaru de nuevo. Una pequeña esperanza empezó a crecer en su interior, era un paso importante y la hacía feliz, no le importaba si no podían hacer público lo suyo, se conformaba al menos con eso.
El tema es que estaban en junio y aunque sabía que la mujer se había encontrado con el Nara, no había hecho lo que dijo en todos los encuentros que ellas habían tenido en medio, porque ellas no pasaban más de un mes sin encontrar la forma de verse. En la soledad de su habitación siempre alimentaba su esperanza con todos esos momentos que compartían juntas, aferrándose con fuerza.
- Temari — estaban en Taki alistándose para salir esa mañana, ella nuevamente iba camino a Iwa pues a finales de ese mes había llegado por fin la carta citándola a la siguiente fase, que sería explicada por completo cuando estuvieran en el lugar, de nuevo iba preparada con provisiones y armas de sobra — ¿Crees que alguna vez podremos... — pausó por un momento, esas preguntas siempre le dolían — aunque sea en privado con tu familia?
- No — fue una respuesta tajante — mis hermanos no aceptaran algo como esto
- Pero... son tus hermanos
- Sí, y uno dirige la aldea y el otro es delegado de la misma — sonaba enojada y ella solo suspiró — sabes de las leyes de Suna, me van a rechazar
- Tema...
- No, Tenten — la cortó — tú no entiendes como es, al igual que en mi caso, Kankuro creció escuchando a papá diciendo toda clase de improperios contra las personas como yo — la ultima palabra la pronunció diferente — Gaara ni siquiera se inmuta al exiliarlos, soy su hermana mayor, debo dar el ejemplo
- Siguen siendo tus hermanos, te aceptarán si...
- ¿Si qué? No puedo poner en juego todo solo por esto — su ceño se frunció y la rubia lo notó — No me veas así ¿Qué sabes tú de tener a unos ancianos controlando tu vida y a la vez tener que velar por unos hermanos que...?
- Nada — fue su turno de dejar salir su enojo — no tienes que decirme que soy una kunoichi sin apellido que no vale nada y que no tiene familia, ya lo sé
- Tenten, yo no quise...
- Olvídalo, mi error por pensar que a la "princesa" le importa algo más que sí misma y su propio bienestar
- Siempre he odiado que me digan princesa, ¿lo hablamos después? Se me hace tarde para mi reunión con el líder de la aldea
- Como sea — se fue de la posada y de una vez siguió su camino, ese tipo de conversaciones nunca prosperaban y no entendía porqué insistía en sostenerlas. Lo mejor era no pensar en eso y enfocarse en lo que le esperaba.
Al llegar al lugar tuvo que esperar un par de días a que llegaran todos los otros shinobis citados, a simple vista diría que eran la mitad de los que habían asistido a las pruebas y todos esperaban en un salón a que les dieran las instrucciones, dio un vistazo al lugar para evaluar a los demás, eran pocas kunoichis y por dentro quiso reírse al recordar que precisamente Gai siempre la había entrenado a la par de sus compañeros sin ningún tipo de diferencia por ser mujer. Contaba treinta y ocho personas en total, incluyéndola, lo que daba que quedaban exactamente la mitad del grupo inicial y eran entre siete y ocho ninjas por cada país.
Kurotsuchi entró al recinto y todos se quedaron en completo silencio, escuchando las indicaciones. El entrenamiento estaba dividido por etapas y también sería calificado, siendo cada etapa realizada en un país diferente y con condiciones climáticas distintas, así que irían a las montañas del país del Rayo, al desierto del país del Viento, al siempre lluvioso y húmedo país de la Lluvia, al tupido bosque del país de los Osos y a un pantano dentro del país de la Tierra. Cada uno de los lugares tendría un grupo de entrenadores diferente y se esperaba aprendieran a dominar algunas habilidades diferentes a las que ya tenían.
La primera parada iba a ser el pantano, ya que estaban en ese país. Luego irían a Kusa y Ame por estar casi seguidas, ahí seguiría el desierto y por último sería Kumo. Se estipulaban alrededor de tres meses para todo el proceso, así que si alguien quería retirarse en ese momento era libre de hacerlo, solo un shinobi se fue. Igual podían retirarse en cualquier momento del proceso, si creían que no podían soportarlo no les interesaba que se unieran.
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No le gustaba haberse despedido de Tenten de esa forma, tampoco había insinuado que la castaña fuera poca cosa, simplemente había dicho una verdad que sí, era desagradable. Ella no podía decir lo que era o se arriesgaba a ser exiliada y perderlo todo, por más que odiara su trabajo y ser controlada de esa forma por los viejos decrépitos, era lo que le había tocado en la vida. Algunos lo veían como algo bueno pues nunca había pasado necesidades o tenía que preocuparse por el dinero, pero pocos podían entender toda la responsabilidad adicional que caía en sus hombros.
Lo peor era saber que era la hermana mayor del Kazekage y que tanto este como su otro hermano la menospreciaran y pocas veces la tuvieran en cuenta, por eso también estaba convencida que la rechazarían, a ellos les importaba que cumpliera lo que se esperaba de alguien de su cargo, nada más.
Refunfuñó en su mente, había pasado un mes desde que se había despedido de la condenada kunoichi que había entrado a su vida a ser un alivio y un dolor de cabeza a partes iguales. En ese tiempo no había tenido noticias, aunque por su trabajo sabía que estaban en Kusa, que en algunas semanas estarían en el cuartel en medio del desierto y que Baki junto a Yamashiro serían los entrenadores. No había una excusa creíble para aparecerse por el lugar y si su comadreja llegaba a ser descubierta y relacionada con ella se metería en problemas, así que solo estuvo pendiente de todo lo que podía escuchar mientras seguía pensando en una forma de terminar con Shikamaru sin que el consejo se le fuera encima.
Los ancianos la enviaron a Konoha y en una casualidad del destino una tormenta de arena se formó en el horizonte, siendo el cuartel el lugar para refugiarse justo a tiempo. La castaña compartía habitación con un hombre que recordaba de su primer examen chunin y que solía ver por la oficina de Tsunade aunque no tenía ni idea de su nombre, por lo que disimuladamente se escabulleron a un área retirada dentro del mismo edificio, Tenten se veía agotada y se durmió en su regazo nada más estuvieron a solas. Así que recostó la cabeza a la pared, aprovechando para descansar con la paz que le transmitía la castaña.
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Un spoiler: ¡mañana termina el flashback! Estuvo cortito.
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Sin más les recuerdo que los reviews siempre nos ayudan a motivarnos y que se pueden ir a dar una vuelta por mi twitter (idamariakusajis) a ver en qué ando y a mi instagram (idamariakusajishi) en donde subo historias de los capítulos que voy terminando y a veces fotos de mis gatos.
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Att: Sally K
