Aclaraciones: Sin POV definido
Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial
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Disfruten la lectura
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Capítulo 37. Límite
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Los reluctantes ancianos por una vez parecían felices luego de regresar tras navidad y ver el anillo en su mano, se lo había puesto en la mañana al estar en la casa de los Nara antes de emprender su camino y al haber pasado la noche a la deriva olvidó quitárselo.
Así que la siguiente reunión fue los vejestorios hablando sobre la importancia de la unión y que debía estar dispuesta a ser una buena esposa, lista para complacer a su futuro esposo y atenderlo siempre. Logró contener las arcadas que le daba esa conversación solo porque su mente se iba a pensar en la castaña y su dolorosa despedida.
Si bien el Hyūga nunca había sido de su agrado, claramente en la época que fueron pareja Tenten lo amaba y estaba segura que pasaría el resto de su vida con él. De ahí lo rota que había llegado a Suna esa primera vez que estuvieron juntas, destrozada porque le hubieran quitado al hombre de su vida. Y luego este se había comprometido y posteriormente casado con otra, se quedó viendo el anillo que reposaba sobre la mesa de noche, ella no contestó a la propuesta de matrimonio pero tampoco dijo nada para contradecir lo que había pasado, ni para aclarar que no se quería casar, después de todo era lo que se esperaba de ella.
- He visto personas más felices por saber que tienen una enfermedad terminal que tú — estaba viendo con desgana su desayuno cuando Kankuro entró
- ¿Qué?
- Acabas de regresar de un viaje en el que tu novio te propuso matrimonio y no has mostrado una pizca de alegría
- ¿Pretendes que baile por toda la casa?
- No, si eso pasara no serías mi hermana... pero no sé, parece que te sentenciaron a muerte en lugar de hacerte "la mujer más feliz" — ella no contestó, solo revolvió con desgana el contenido de su plato, ni siquiera tenía hambre — ¿Está todo bien Temari?
- ¿Por qué no habría de estarlo? ¿No acabas de decir que soy feliz porque me tendré que casar? — farfulló
- Solo era un comentario, no esperaba que te molestaras
- Entonces no digas estupideces Kankuro — se rendía, no quería comer así que arrojó el plato al fregadero y se fue a trabajar.
Un mes pasó desde que había llegado a Suna y todas las noches tras beber varias cervezas revisaba el pergamino con la vana esperanza que algo apareciera en este, pero sabía que nada pasaría ¿era el final de su relación con la castaña? No, a pesar de todo se rehusaba a pensar en un futuro sin esta y mucho menos en uno en el que estuviera casada con Shikamaru. Exhaló pesadamente antes de ponerse su pijama y por fin quitarse el anillo que decoraba su mano, odiaba usarlo pero los ancianos le habían reclamado por no portarlo, era una mujer comprometida y el anillo era la prueba de tal cosa, así que era su obligación tenerlo siempre.
Al despacho empezaron a llegar algunas cartas de otras aldeas felicitándola por su compromiso y ella solo rodó los ojos, malditos ancianos chismosos. Estaba en su esquina maldiciendo a todo como se había vuelto costumbre cuando escuchó que los resultados de la nueva fuerza ya estaban y pronto se darían a conocer, habían elegido a seis personas solamente. Antes de eso habría una última reunión en Konoha y ella debía ir, pero dado que con su boda dejaría de estar viajando como delegada, era bueno que Kankuro la acompañara para que se empapara un poco más y que se encargara del tema de ahí en adelante.
Cuando llegaron quiso reservar una habitación con dos camas pero el marionetista fue tajante en que eso no pasaría, pues eso interrumpiría drásticamente los planes nocturnos que él tenía para ese viaje y precisamente ella tenía un prometido con el cual dormir. Refunfuñando se despidió de su hermano quedando de verse al día siguiente en la reunión y se fue primero para el departamento de Tenten, golpeó la puerta y esperó, nada pasaba así que invocó a Kamaichi quien pareció molesto porque no tenía nada para ofrecerle, se había vuelto una comadreja interesada sin duda.
No quería enviarle nada, solo que le confirmara si estaba o no en la aldea y este negó, así que ella resignada se fue para la casa de los Nara. Mientras mordisqueaba con desgana su cena escuchó a Yoshino comentar que el cumpleaños de Shikaku era el quince de julio y que sería un hermoso detalle conmemorar el natalicio del hombre haciendo que su boda fuera ese día. Faltaban cinco meses para tal fecha y les daba el tiempo más que suficiente para planear todo y enviar las invitaciones.
Había estado ocupada al día siguiente en algunas reuniones que no avanzaban como normalmente lo hacían porque Kankuro solía hacer comentarios fuera de lugar o se entretenía hablando de otras cosas en lugar de enfocarse en lo importante que era finalizar eso y largarse de Konoha. Cenó con su hermano pues no quería una nueva conversación con su suegra sobre los preparativos que no le importaban ni un poco, al día siguiente tenían otra reunión y si de ella dependía se irían al terminarla, pero el marionetista había escuchado que el grupo de iba a reunir en un karaoke y quería ir, así que aceptó con la condición que la mañana siguiente partieran a primera hora.
Había creído que las cosas no se irían a la mierda esa noche, solo tenía que sobrevivir al maldito karaoke sin que sus oídos sangraran y a la mañana emprendería su regreso, volver a Suna en donde igual se la pasaría tan enfurruñada como ahí, pero al menos no tendría a todos a su alrededor hablando de la boda, preguntando por sus planes de mudarse al país del Fuego porque todos en la mesa asumían que eso haría, de eso iba la conversación en la que ella le estaba dejando la tarea de contestar al Nara mientras encontraba más importante e interesante seguir bebiendo.
Y fue ahí cuando la vio entrar, el brillo del vestido captó su atención desde que cruzó la puerta al ser un destello que se le hacía familiar. La condenada kunoichi estaba en la aldea y obviamente también la habían invitado, aunque Sakura había mencionado que no sabían si asistiría porque se había ido en una misión una semana atrás. Todos sus sentidos se pusieron en alerta en cuanto vio la mirada que le dirigió su hermano a la recién llegada y que para peor decidieran sentarla al lado de él.
No ocultó su molestia e hizo lo que estaba a su alcance para evitarles que hablaran solo entre ellos, aunque había recibido un par de miradas de parte del marionetista para que les diera espacio. ¡Lo peor es que la castaña no se apartara de él y pareciera estar cediendo a sus pretensiones! Eran incontables las mujeres que habían pasado por la cama de su hermano y nunca le había importado nada acerca de estas, ni mucho menos se entrometía en la vida privada de este, pero no podía dejar que eso pasara, no con SU Tenten.
Aunque no podía reclamarla suya, el anillo en su dedo decía precisamente que ella estaba con alguien más y eso fue lo que le recalcó la mujer ante su reclamo. Maldijo a todos pensando que debió irse sola o por lo menos saltarse la ida al bar en la que Shikamaru para variar hablaba más con otros y ella estaba al borde de una migraña por las dizque canciones mientras pagaba por cervezas al triple del precio normal.
Si la noche hubiese terminado con la canción que cantaron Ino y Sakura no habría sido tan mala, o si se hubiera ido cuando el Nara le dijo que se irían cuando ella lo pidiera, pero no podía salir de allí sabiendo que Tenten se quedaba con su hermano que cada vez disimulaba menos que quería estar a solas con la castaña. Y pasó ESA maldita canción.
Una soberana canción que nadie más que la castaña conocía pero que había tenido esa letra que obviamente fue escrita para sacarla de quicio ¿Es que la condenada kunoichi había perdido la cabeza? ¿Cómo carajo se le pudo pasar por la cabeza que cantar algo así era una buena idea? ¿Qué mierda esperaba que pasara al hacerlo?
Fue al baño solo para no hacer un reclamo a la mujer por lo que acababa de hacer, ¿por qué tuvo que asistir a ese bar? ¿Por qué todo tenía que ser tan difícil? ¿Por qué su deseo de tiempo atrás de ser una planta no se cumplía y ya? Tenía que intentar convencer a Tenten de no volver a hacer algo así pues podía desatar algún rumor, tenía también que buscar la forma de resolver lo que estaba pasando con su vida. Salió del baño y desde donde estaba vio que faltaban personas en la mesa, no solo Shikamaru que al parecer seguía buscando que alguien le prestara atención sobre lo de limpiar el suelo, lo que la molestaba era que precisamente su hermano y la castaña no estaban. ¡No! Ellos no podían irse juntos. Así que salió a prisa a tratar de alcanzarlos, tenía que detenerlos como fuera.
No pensó con claridad en las palabras que pronunció, su objetivo era uno solo y podía decir que lo había cumplido. Vio en cámara lenta la mano de Tenten levantarse y no intentó apartarse ni frenarla, tan solo esperó el golpe que le dolió más de lo que le había dolido cualquier cosa en su vida, pero no por el impacto físico sino por las palabras que acompañaron la cachetada.
La castaña desapareció de la calle antes que cualquiera de los presentes reaccionara y pudo sentir sus ojos humedecerse ligeramente. Después de eso la puerta del bar se abrió y Shikamaru salió, acercándose a ella mientras preguntaba qué había pasado.
- Vámonos — pronunció de una vez, al menos su voz no se había quebrado
- ¿Temari? — el Nara estaba confundido — ¿Kankuro? — su hermano desde donde estaba solo la veía sin pronunciar nada
- Dije vámonos — repitió y les dio la espalda a los dos hombres para empezar a caminar hacia la casa de los Nara, el Hyūga ya no se veía por ahí — primera hora Kankuro — era lo único que debía hacer en ese momento, irse de esa aldea de una maldita vez
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Se fue sin esperar la reacción de nadie, sintiendo su mano palpitar por el impacto, igual no le importaba. Sabía que ese día particularmente estaba irritable y admitía que había sido una estupidez lo de la canción, pero de ahí a permitir que Temari la siguiera tratando como quería frente a los demás había todo un continente de diferencia. Se había hartado y no iba a volver a permitir que la situación siguiera como hasta ese momento, nunca más.
Pudo sentir al Hyūga tras ella, era el único de los que estaba presente a la salida del bar que había ido en su dirección, aunque no le habló, debía conocerla lo suficiente para saber que era un completo suicidio intentar hablarle sobre su otrora relación o sobre nada en general. Estaba a una palabra equivocada de agarrar a golpes algo, o alguien. Cerró su departamento de un portazo y arrojó su vestido de mala manera a la cesta de ropa sucia antes de meterse a la ducha intentando hallar algo de calma en el agua, cosa que no pasó.
Se quedó viéndose en el espejo envuelta en la toalla ¿qué estaba mal con ella? ¿Había hecho algo en una vida pasada para merecer ser tratada de esa forma? ¿Para no merecer ser amada de la forma en que ella lo hacía? Se desenredó el cabello que seguía húmedo, le llegaba a la cintura, lo más largo que lo había tenido desde que era niña y era precisamente porque no había vuelto a sacar tiempo de mandárselo a cortar. Tomó la pulsera para invocar una katana, haciendo un corte simple y recto que lo dejó a mitad de su espalda. Limpió el suelo y tras ponerse su pijama se metió a la cama, pero no durmió, tan solo vio el techo como si fuera lo más interesante a la vez que su mente divagaba en que más le valía dejar de ser tan ingenua de una buena vez, lo único que había conseguido hasta el momento con esa actitud era dos relaciones de mierda.
El sol empezó lentamente a asomarse por la ventana y ella se levantó de una vez para empezar a vestirse, ya estaba casi lista para salir por lo que tan pronto terminó de desayunar se fue a la habitación para lo único que le faltaba, ponerse sus pendientes. Detuvo su mano antes de agarrarlos y frunció el ceño, no, no los iba a usar. Salió pensando que por el camino tendría que comprar un nuevo llavero y subió a pasos rápidos las escaleras para estar frente a Shizune.
- ¡Ah Tenten! Justo estaba por enviar un ave para citarte
- Buenos días — contestó con cautela — ya vine... ¿tienes alguna misión para mí? — lo que sea, desde que no fuera a Suna podían pedirle que fuera incluso al país de los Demonios parada de manos y aceptaría con tal de irse
- No, Tsunade tiene que hablar contigo — pensó en lo que había pasado en la noche y las palabras de Temari sobre arriesgar la paz del continente por un conflicto entre las aldeas ¿la iban a reprender por golpear a una delegada diplomática? — bueno, contigo y con Kotetsu
¡La nueva fuerza! Dijo su cabeza de una vez ¿por fin estaban los resultados? ¿Y solo los citaban a ellos dos? ¿Eso eran buenas o malas noticias? Nunca había escuchado que dijeran exactamente a cuántos iban a seleccionar, así que la noticia podía ser que los habían elegido a los dos o lo contrario, que los dos habían sido descartados y los demás aprobados. No alcanzaron a pasar cinco minutos cuando el hombre estuvo allí, sonriendo al verla y con una clara señal de sorpresa y expectación cuando los hicieron pasar juntos.
- Sé que la espera ha sido larga — empezó la Sannin — pero estamos frente a una situación sin precedentes y por lo tanto no había ningún protocolo establecido previamente
- ¿Ya escogieron? — preguntó llevaba por la curiosidad
- Así es, fueron seis personas en total con el objetivo de hacer dos equipos de tres personas. Aunque también se están contemplando misiones en pareja e individuales — la mujer levantó dos pergaminos y los extendió hacia ellos — lo que sigue será un nuevo entrenamiento, esta vez para que aprendan a trabajar todos en equipo y sepan complementarse entre sí sin importar quienes sean sus compañeros asignados. En el documento está la fecha y lugar de la cita — sus ojos se pasaron por la hoja, en la parte superior estaba el sello de los cinco países y luego el texto iba sobre la dedicación y compromiso que se esperaba al ser parte del primer grupo de shinobis de élite del continente, finalizando con la firma de los kages — felicitaciones a los dos, somos el único país que tendrá dos integrantes así que espero no me defrauden en lo que espero de ustedes
- No Tsunade-sama — respondieron automáticamente
- Es todo, pueden retirarse — hicieron una inclinación de cabeza y salieron
- ¿Quieres ir por un café para celebrarlo?
- Claro — guardó el pergamino en su pulsera antes de ir con él
De regreso en su propio departamento volvió a sacar el documento para leerlo una vez más, ahí estaba, la respuesta a aquello por lo que tanto habían entrenado con Temari porque sería una posible forma de verse más seguido y ocurría cuando ya no importaba. Todo su esfuerzo, su estudio y sacrificio físico daba sus frutos. Aunque una parte de eso también había sido por sí misma, era una kunoichi capaz y lo había hecho también por la posibilidad de estar viajando sin tener a Konoha como punto fijo de retorno. Sonrió con amargura, sin la rubia no habría logrado inscribirse en primer lugar, era una victoria de las dos que solo hacía que su dolor aumentara, pero lo iba a ignorar. Su mente se iba a enfocar solamente en lo que seguía, en unas semanas todos los seleccionados estaban citados en el campo de entrenamiento catorce, pasaría su cumpleaños con un primer día de lo que esperaba fuera su nuevo camino.
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Recibió una carta de Ishi, el maldito armero a quien le había mandado a hacer lo que se supone era el regalo de navidad de Tenten había tenido un ligero percance y todos sus pedidos se habían retrasado, pero por fin tenía lista el arma. En la noche dio un sorbo a su cerveza, había cometido un error muy grande, y también había cometido muchos otros considerables, pero en todo lo que podía pensar es que a pesar de haberle cambiado su vida por completo, estar con la castaña nunca había sido una equivocación, todo lo demás sí.
En su trabajo estaba enfocada en organizarlo todo para que Kankuro supiera que era lo que hacía normalmente, el marionetista prefería estar en la parte táctica y no estaba muy conforme de saber que pasaría a ese cargo, pero no decía mayor cosa, solo chasqueaba la lengua cuando los ancianos mencionaban algo de la boda y los preparativos que ellos también debían hacer antes que la fecha elegida llegara.
Ella se sentía cada vez más ahogada por todo lo que pasaba a su alrededor, a medida que los días pasaban convirtiéndose en semanas sabía que no podría soportarlo más, en especial cuando cada noche revisaba el pergamino sin que apareciera nada en este. Sabía que Tenten había sido elegida para la nueva fuerza, era algo que debieron celebrar juntas o que en cualquier otra circunstancia la castaña al menos le habría mandado una nota para contarle, pero en lugar de eso había mutismo total. Esa noche se acostó sabiendo que tenía que enmendar las cosas antes que fuera demasiado tarde.
Solo tuvo que decir que iría a Konoha para seguir planeando su boda para que el viaje fuera autorizado sin ninguna pregunta adicional y sin darle tiempo fijo. Tuvo que pasar primero a Ishi y luego sí se fue al país del Fuego, al llegar buscó una posada para dejar sus cosas y tomar una ducha, viendo el anillo en su dedo una última vez antes de quitárselo y partir para la casa de los Nara.
Movió su cuello de lado a lado luego de cerrar la puerta de su departamento tras de sí, había tenido una jornada de entrenamiento completamente agotadora, pero en su opinión muy productiva. Todos tenían estilos de pelea variados y bien definidos, y parte de lo que los entrenadores estaban intentando es que también tuvieran técnicas comunes, además que hacían diferentes combinaciones para probar como calzaban entre ellos. Se metió a la ducha para relajarse un poco y luego de eso se puso un short corto y una de las camisetas que solía usar para dormir pues no pensaba salir más por esa tarde, al pasar hacia la cocina notó una caja sobre el comedor que no estaba allí cuando había llegado, su jutsu no se había activado así que pensó de una vez en la comadreja, pero no estaba junto a la caja. A pasos lentos se acercó, notando la tarjeta que simplemente tenía su nombre escrito y nada más, así que la abrió y tuvo que contener la respiración al ver el contenido.
- ¿Te gusta? — no se sorprendió por la voz ni porque estuviera dentro de su departamento, sin embargo no le respondió de inmediato, tan solo estiró sus manos para empezar a tocar suavemente los finos acabados que tenía, era una espada gemela. No, era más que eso, era una espada gemela de un reconocido armero de Ishi del que ella había escuchado y admirado su trabajo a lo lejos pues sabía que no solía aceptar muchos pedidos y eran supremamente costosas, al principio casi como temiendo romperla la tomó en una sola pieza y la giró, antes de hacer el movimiento necesario para separarla y que se volviera dos armas que funcionaban como una sola aunque usara cada una en una mano. Cerró los ojos y giró sus brazos en el aire, fluyendo con estas mientras apreciaba su ligereza y perfecto balance, solo un verdadero artista podía hacer un arma tan perfecta
- Es hermosa — admitió finalmente tras volver a unir las dos partes para que volviera a ser una — gracias — respiró profundo antes de girarse y dejar el filo de la espada contra la garganta de la rubia — ¿qué mierda haces en mi departamento?
- Vine a dejarte el obsequio, es... iba a ser tu regalo de navidad aunque no estuvo lista a tiempo, así que creo que es tu regalo de cumpleaños atrasado
- Pudiste dejarlo en la puerta o enviarlo con Kamaichi
- Necesitaba hablar contigo, te debo una disculpa — no había bajado el arma, impidiéndole acercarse
- Lárgate Temari
- Tenten, de verdad lo siento — fue a dar un paso y pudo sentir el filo rasgar ligeramente su piel así que frenó — lo que dije esa noche...
- NO — la interrumpió — lo dejaste claro, ahora es mi turno de dejar las cosas claras — su determinación no flaqueaba a pesar de ver el pequeño hilo de sangre que había aparecido en su cuello — no soy las sobras de Neji, tampoco fui su juguete. Y te puedo jurar por mi propia vida que no voy a volver a ser el tuyo. Esto se acabó, así que lárgate
- Tenten...
- No, no me vas a convencer de nada
- Ten...
- No lo voy a repetir
- Lo siento — nada — está bien, me iré — dio un paso atrás, podía sentir la sangre resbalando lentamente por su cuello — por cierto, vine también a contarte algo, quería que lo supieras por mí antes que por cualquier otra persona — ella no lloraba, no recordaba haberlo hecho nunca, ni siquiera cuando murió su madre pero en ese momento pudo sentir sus ojos humedecerse de nuevo por el odio que se reflejaba en los orbes chocolate, ella se había ganado a pulso que la viera de esa forma, pero eso no hacía que le doliera menos. Inhaló profundo — por fin lo hice, no es una mentira ni una promesa vacía — levantó la mano para que se viera la ausencia del anillo — cancelé el compromiso y terminé con Shikamaru
Pudo ver que el pulso de la castaña tambaleaba por un segundo pero no bajó el arma, limpió la única lágrima que salió y se giró, saliendo a pasos rápidos del departamento cerrando la puerta tras ella. Se tomó un minuto para recomponerse, podía jurar que dentro de la vivienda había escuchado el arma caer y golpear el suelo, pero nada más. Respiró profundo una última vez antes de alejarse de ese lugar para siempre, había sido una estúpida que había llevado a Tenten más allá de su límite, y ahora sin lugar a dudas acababa de perderlo todo.
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Sin más les recuerdo que los reviews siempre nos ayudan a motivarnos y que se pueden ir a dar una vuelta por mi twitter (idamariakusajis) a ver en qué ando y a mi instagram (idamariakusajishi) en donde subo historias de los capítulos que voy terminando y a veces fotos de mis gatos.
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Att: Sally K
