Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 39. Verdad

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Se giró en la cama y su primer pensamiento fue una maldición a la luz que se colaba por la ventana, estaba en sus días de descanso y no era justo estar despierta tan temprano, aunque bueno, su sueño se había vuelto más ligero y eso también era un problema pues cuando iba a intentar acomodarse para dormir un rato más, los ronquidos que se empezaron a escuchar a lo lejos la sacaron del letargo y maldijo de nuevo. Salió de la cama y entró al baño antes de abandonar su habitación a pasos decididos para cruzar el pasillo y golpear con fuerza la puerta, consiguiendo su objetivo que era hacer que los ronquidos se detuvieran.

- ¡Si no estás en la cocina en diez minutos no tendrás desayuno! — un golpe fue la respuesta que obtuvo del otro lado de la puerta, probablemente Taro había lanzado un zapato o algo parecido molesto por ser despertado. Entró a la cocina y puso a calentar el arroz, la sopa que había quedado de la cena y una sartén mientras en una taza batía algunos huevos. Exactamente nueve minutos después el rubio ingresó a la cocina y se sentó con el comedor, se veía adormilado — ¿quieres tus huevos batidos o revueltos?

- Bati... ¡Un momento! — la señaló con el dedo — eso es la misma preparación

- Agradece mejor que todavía te hago desayuno — le extendió los platos con la sopa que él le recibió de una vez y ella se sentó tras poner los que tenían el resto de la comida

- Eres un sol — fue su agradecimiento antes de empezar a comer — ahora, ¿qué planes tenemos para hoy y por qué me sacaste de la cama tan temprano?

- Yo saldré en la tarde con las chicas y probablemente las acompañaré en sus compras

- ¿Tú? ¿No estoy invitado?

- ¿No tienes tu celebración de cumplemés con Kotetsu?

- No, eso es hasta el doce

- Taro — trató de no reírse porque no sabía la fecha — hoy es doce

- Claro que no, hoy es — pareció pensar y contar en la cabeza — ¡NO! — se levantó rápidamente — ¡No le he comprado nada! — lo vio correr a la habitación y regresar un minuto después ya vestido para salir — definitivamente eres lo mejor que me ha pasado Tenten — le dio un beso en la mejilla antes de lavar a prisa el plato

- Tú sigues siendo un dolor de trasero

- Mentirosa — le dijo en un susurro y ella sonrió en respuesta mientras lo veía irse del departamento.

Organizó lo poco que faltaba y se fue un rato más a la cama, levantándose después para ahora sí tomar una ducha y alistarse para la salida con sus amigas que seguro lamentarían la ausencia de Taro, en especial si iban a comprar ropa, Ino amaba hablar de moda con el hombre y sin duda entre los tres eran felices tratando de convencerla a ella de cambiar de nuevo su guardarropa que ahora se componía de su uniforme y en sus días libres de un pantalón negro y una blusa de color azul oscuro en su estilo característico. No lo diría en voz alta, pero siempre mentía cuando se quejaba porque todavía vivieran juntos, la verdad es que no sabía que sería de sí misma en ese momento si ese hombre no hubiera entrado a su vida y evitado que se quebrara por completo.

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Flashback

Oficialmente había terminado su relación con Temari el día anterior y sin importar que fuera su decisión, el hueco en su pecho seguía doliendo. No había sido sencillo mantener la compostura y mucho menos no mostrar preocupación cuando vio el corte en el cuello que ella misma le provocó, pero no podía flaquear, no podía permitirse volver a caer en el círculo vicioso en el que ya había estado. Era el momento de demostrar que su fortaleza no era solamente física, que no cambiaría su opinión solo por haberla escuchado decir que había terminado con el Nara.

Algo que por cierto era real, después del entrenamiento había salido a comprar un par de víveres y se cruzó a Kiba quien le contó la noticia y trató de lucir sorprendida, pero no se unió al plan de ir a la casa del hombre a tratar de confortarlo. Regresaba hacia su departamento cuando vio a Taro, era uno de los shinobis que también había sido seleccionado para la fuerza de élite y por las miradas que les veía intercambiar a él y Kotetsu estaba segura que era el mismo hombre que había visto salir de la habitación tiempo atrás en el cuartel del desierto.

Lo saludó pues no solía interactuar mucho con sus compañeros por fuera del campo de entrenamiento y entones lo escuchó quejarse, eran cuatro shinobis extranjeros en Konoha que habían sido ubicados temporalmente en el área destinada para visitas de la aldea, pero era algo de paso y deberían buscar su propio alojamiento, el problema era que tres de ellos habían conseguido una casa juntos, lo que lo dejaba por fuera y las habitaciones que había visto hasta el momento no le gustaban, bien fuera por el tamaño o porque los dueños de la vivienda eran mezquinos o fastidiosos.

Se mordió el labio mientras lo escuchaba, su primer pensamiento fue que podía decirle precisamente al Hagane que compartieran la vivienda, pero no estaba segura que tuvieran una relación realmente y aún así era demasiado pronto para que vivieran juntos, por lo que su segundo pensamiento tomó fuerza. Ella tenía un espacio libre en su departamento y el vivir con alguien podría servirle para no perderse en un agujero parecido al que estuvo cuando terminó con Neji la primera vez, una persona que no la dejara sumergirse en sí misma y menos ahora que por el entrenamiento no tenía la posibilidad de pedir misiones.

La habitación era un desastre, llevaba años desocupada y lo único que había hecho hasta el momento era arrojar allí con odio el enorme oso de peluche que había ganado en Nadeshiko y el pergamino con el que se comunicaban, no podía verlos pero había sido incapaz de botarlos a la basura. El precio no era un problema, ella realmente no necesitaba el dinero adicional pues sus ahorros habían crecido bastante y ya les habían explicado que tendrían un sueldo fijo, no un pago por cada misión que realizaran y en su concepto era alto, así que acordaron algo módico y que él pagaría la mitad de los víveres.

Taro era escandaloso y extrovertido, recordándole en cierta forma a Naruto, así que cada tarde cuando regresaban del campo de entrenamiento se dedicaba a parlotear casi a los gritos mientras ella cocinaba, el hombre era un peligro con la estufa así que prefería encargarse del tema o terminaría con su departamento incendiado. No siempre estaba de humor y no siempre le gustaba escucharlo, más de una vez se había exasperado a la vez que se arrepentía de su idea y pensaba en decirle que buscara otro lugar, pero esos días en que su humor se nublaba más de lo usual él parecía hablar más que antes y no la dejaba ensimismarse.

Por él cocinaba y no estaba descuidando su alimentación como en el pasado, se levantaba a tiempo y no lo negaría, se reía mucho. Salían juntos y se unía también a sus noches de chicas, eso cuando no tenía alguna cita y algunos pocos meses después lo escuchó llegar feliz, gritando a viva voz que ahora tenía novio.

Fin de flashback

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Suspiró, no negaría que después de más de seis meses seguía pensando en Temari. Había recibido una carta que empezó a leer al estar a solas y la rompió sin llegar ni a la mitad, no podía hacerse eso, era reabrir una herida y agregarle sal. La segunda carta la recibió y tan pronto la comadreja consentida se fue la hizo pedazos sin siquiera abrirla. Cuando vio a Kamaichi la tercera vez tuvo que respirar profundo y pedirle que no regresara, se conocía para saber que resultaría abriendo alguna y no iba a pasar.

Revisó el calendario para ese mes, Matsuda y ella habían sido designados como líderes, por lo tanto entre los dos solían revisar las órdenes y organizar los puntos de descanso y los equipos de acuerdo a ello, no había tenido ninguna misión en solitario, siempre era en parejas o tríos. Cuando iba en pareja era usual que le tocara con Taro y si eran tres se sumaba Kotetsu. Yamato, Kurotsuchi y Darui eran los capitanes que los supervisaban como grupo, así que ella se había encargado de darle tanto a ellos como a todos los miembros de la fuerza de élite una versión de su pergamino de comunicación, después de todo sí había encontrado una forma de usarlo en el campo de batalla, siendo un gran medio para pedir provisiones o algún recurso específico, así como para recibir nuevas órdenes sin que fuera tan llamativo como un ave o alguna otra invocación.

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La misión que tenían en el país de la Lluvia había sido un éxito, tampoco es que fuera la gran cosa y por eso mismo terminaron temprano. Posiblemente hubieran podido irse de una vez hasta Kusa, pero el descanso se había estipulado en Ame y no tenía mayor sentido hacer el cambio, así que solo dio el visto bueno para avanzar hasta la aldea y decidieron no darse prisa, algunas veces tenían que esforzarse un poco más para alcanzar a llegar al lugar donde dormirían lo antes posible pues les implicaría más horas de sueño, pero en ese momento no hacía falta. Así que avanzaban disfrutando el paisaje, cuando no llovía todo era cubierto por una capa de niebla que variaba su nivel de espesor y ellos reían mientras adivinaban qué era el objeto que se divisaba a la distancia ¿roca, árbol, arbusto o animal? Era algo tonto, pero los entretenía.

Entraron a la aldea de grandes edificios cuando el sol apenas empezaba a descender, los dos hombres hablaban sobre salir a pasar el rato esa noche o por lo menos a caminar ya que el clima estaba decente, algo a lo que ella negó, mientras trabajaran no tenía problema en estar junto a ellos pues reconocía que sabían ser profesionales y dejar su relación de lado. Pero ese día no estaba de ánimo para hacer de mal tercio mientras los hombres tenían una cita y no es como si ellos necesitaran una chaperona, prefería ir a comer algo y luego retirarse a descansar. Estaban dirigiéndose hacia la posada en que pasarían la noche para dejar las maletas cuando ella se quedó inmóvil por la mujer que apareció en su campo visual.

- ¿Tenten? — fue Taro el primero en preguntar por su repentina acción mientras ella se reprochaba por haberse sentido momentáneamente congelada por ver a Temari después de tanto tiempo

- Hola — saludó la rubia

- Temari — contestó, respirando profundo para calmarse — que coincidencia

- Sí, tenía trabajo que hacer y — se pausó — bueno, ya sabes cómo es esto

- ¿Tenten? — los dos hombres la veían

- Temari, te presento a Taro y Kotetsu. Son miembros de la fuerza de élite — los señaló y estos movieron la mano a modo de saludo — Supongo que la conocen a ella, es la delegada de Suna

- Un gusto — todos se quedaron en silencio

- ¿Todavía es un no a salir juntos?

- Exacto, pero si quieren sigan — era Taro quien más parecía reacio a irse y dejarlas solas — recuerden que partimos a primera hora

- Pero Kusa es a solo a pocas horas, podemos...

- Primera hora dije

- Vámonos Taro — Kotetsu lo tomó de la mano para empezar a alejarse — algo habías dicho de ver las luces de la ciudad desde el edificio más alto

- Son pareja — comentó como para sí misma la rubia

- Sí, se conocieron en los entrenamientos y... bueno, eso — se encogió de hombros

- Felicitaciones por quedar seleccionada

- Gracias — su mente se sentía colapsada por momentos, recordándole que precisamente era algo que habían soñado juntas. El silencio de nuevo se instaló, muchas veces en el pasado se la había cruzado en misiones por casualidad y por algún motivo había contado con que no volvería a pasar

- ¿Puedo invitarte una cerveza?

- No bebo cuando estoy en una asignación — aclaró de una vez

- Lo entiendo — fue un murmullo que le costó escuchar

- Pero — volvió a hablar — no he cenado y estaba pensando en salir a comer algo — estaba mal, pero a pesar de todo no quería irse así nada más — podríamos ir juntas — la rubia asintió con la cabeza — hay un restaurante de bolas de cerdo en el centro, son buenas

- Suena bien — ella sonrió y empezó a avanzar hacia el restaurante mencionado, ¿por dónde empezar una conversación? ¿en serio era buena idea que intentaran tener una charla?

No hizo falta hablar, habían cenado en silencio y la antigua sensación de sentir su piel hormiguear y que sus sentidos eran invadidos por el inconfundible aroma de la rubia no tardó en aparecer. Al salir del restaurante y mientras caminaban sin ningún rumbo fijo había empezado a llover así que tuvieron que correr, su posada era la más cercana o algo así, ni siquiera sabía en donde se estaba quedando la mujer.

Su chaleco se había vuelto pesado por el agua y no tardó en caer a cualquier parte en el suelo de la habitación mientras ellas se besaban, un jadeo escapó de su garganta al sentir las uñas de la rubia ascender por su espalda mientras le subía la parte superior de su uniforme y en respuesta empezó a soltar el odioso protector. Su lado racional se había apagado y estaba enfocada solamente en disfrutar todas las sensaciones que le estaba despertando la rubia y que no admitiría le habían hecho falta hasta ese momento, mordiéndose el labio para intentar no dejar salir sus gemidos a medida que la lengua de Temari profundizaba lo que hacía y la caricia de sus dedos sobre su intimidad aumentaba el ritmo. Afuera la lluvia continuaba mientras ellas se dedicaban de lleno a darse placer.

A medida que su respiración se regulaba, un debate se llevaba a cabo con fiereza en su interior. Ella solo veía el techo sin querer encarar la mirada de la rubia a su lado que estaba igual de agitada, era el cansancio físico lo que las había hecho detenerse y ahora se estaba reprochando el haberse dejado llevar de esa forma.

- Tenten

- No — la interrumpió de una vez — fue un error que esto pasara, no se repetirá — era casi como si los papeles se hubieran invertido

- Una oportunidad, es todo lo que pido — no quería verla, no confiaba ni en sí misma para mantener su posición, aunque tenía que hacerlo — no será como antes

- No, Temari — reiteró — no puedo hacer esto — no podía hacerse eso, no de nuevo

- ¿Estás saliendo con alguien? — no había reclamo en su voz, era más una pregunta prevenida

- No — a pesar que sus amigas no se rendían en presentarle cuanto ser viviente sin pareja hubiera en la aldea — pero mi respuesta igual es no

- No sé tratar a la gente ¿eh? — ella dibujó una sonrisa triste — tampoco aprendí nunca cómo disculparme

- Temari... — suspiró — gracias a ti tuve la oportunidad de presentarme a la convocatoria y ahora tengo este trabajo, recuerdo que teníamos un propósito para que lo lograra — se pausó, no era buena idea seguir la conversación en esa dirección — acepto tu disculpa, entiendo aunque no justifico lo que hiciste esa noche... yo tampoco me comporté de una forma muy racional

- Pero tu respuesta sigue siendo no

- Exactamente — las dos se quedaron en silencio, era todo y aunque le dolía se iba a convencer al día siguiente que había sido lo mejor

- ¿Puedo quedarme? Afuera todavía llueve y... — no dijo más, ella asintió con la cabeza, una última noche de dormir juntas y al día siguiente cada una seguiría su camino

La castaña se giró para darle la espalda y ella se acercó un poco más para abrazarla por detrás, enterrando la nariz en el cabello y llenándose del olor floral que le era tan familiar. Lentamente sus parpados empezaron a pesar y se quedó dormida en esa posición, se despertó cuando la luz del sol apenas empezaba a salir y las emociones en su interior se sentían encontradas.

- Sabía que venir a buscarte iba a ser como lanzar una moneda — susurró para sí misma con amargura mientras la escuchaba respirar — esta vez salió cruz

- ¿De qué estás hablando? — fue un murmullo casi igual de bajo al suyo que le hizo darse cuenta del error que cometió al haber pronunciado esas palabras

- Creí que dormías

- Tengo el sueño ligero y ya casi es hora de irme — le aclaró — ¿a qué te referías con venir a buscarme?

- Sabía que tu equipo estaría en Ame, vine hasta aquí solo para que pudiéramos hablar

- Me mentiste — Tenten le quitó la mano con la que la rodeaba y su voz había subido de volumen

- Algo así...

- No, algo así no — la castaña empezó a revisar el suelo en busca de su ropa — viniste hasta a aquí para que pudiéramos hablar, para pedirme otra oportunidad ¿y lo primero que hiciste fue mentirme? — ella se quedó desconcertada porque se enojara tanto — Nada ha cambiado, ¿cómo pude ser tan crédula de siquiera haber considerado que algo sería diferente si volvíamos? — fue más algo dicho entre dientes que alcanzó a entender

- O sea que sí lo consideraste

- Qué más da, mi respuesta es no y tras escuchar eso la voy a cambiar a nunca — la mujer se había puesto el panty y el sostén, avanzando hacia el lugar donde estaba el pantalón que era cerca a la puerta

- Tenten, por favor — se levantó de la cama para avanzar hacia esta — muchas cosas han cambiado, me dio vergüenza en ese momento que supieras que vine exclusivamente a buscarte — que había estado desde dos días atrás vigilando la entrada de la aldea a la espera de verla llegar — y que rechazaras hablar conmigo

- Claro — en un par de saltos se puso el pantalón y levantó el chaleco, maldiciendo porque no se había secado — no has cambiado Temari, yo no voy a volver a lo que teníamos, no me voy a volver a lastimar de esa forma

- Tenten, las cosas sí cambiaron, anoche fue verdad cuando dije que no será como antes

- ¿En serio? — le contestó sarcástica — ¿no recibiré solo migajas y mentiras de algún día estar juntas?

- No lo harás, eso no está en mis planes

- Así que tienes planes — el sarcasmo seguía — sorpréndeme "princesa", ¿qué habías planeado? — le dolió su tono y solo en ese momento notaba que estaba desnuda y eso solo ayudaba a hacerla sentir aún más expuesta de lo que ya estaba — ¿Nada? ¿Viniste hasta aquí para buscarme y sigo sin merecer que me digas la verdad?

- Quiero que vengas conmigo a Suna — fue casi una línea con lo que le quedaba de aire en los pulmones ¿cómo era posible que Tenten fuera más baja y sin embargo fuera ella la que se sentía más pequeña?

- ¿A Suna?

- Sí — ya que más daba, una humillación más o menos en esa conversación no parecía tener mayor relevancia — les dije la verdad a mis hermanos, ellos me apoyan Tenten — por un momento pensó en estirar la mano y tocarle el brazo, pero se contuvo — tuviste razón al decir que debí hacerlo — durante el tiempo que estuvieron juntas había aprendido a descifrar la mayoría de miradas de la castaña, pero esa que tenía en ese momento no la entendía, parecía congelada y como si se debatiera consigo misma — quiero — carraspeó antes de corregirse — quería presentarte ante ellos como mi pareja

No obtuvo respuesta, así que suspiró antes de decidir que era su turno de vestirse e irse. Kankuro había tenido razón en cuanto a que hablar con la mujer le iba a servir al menos como cierre, le dolía incluso más que antes el saber que su relación definitivamente era cosa del pasado, pero se consolaría a sí misma con el hecho que por fin se había disculpado y luchado de verdad por retomarla. No podía hacer más, ella no suplicaba y no tenía que ser una experta estratega para saber cuando una batalla estaba perdida, solo le quedaba retirarse con la escasa dignidad que le quedaba.

- ¿Estás diciendo la verdad? — Tenten pareció salir del congelamiento en que estaba y musitó eso en su dirección, se giró para verla y en sus orbes chocolate no veía enojo, solo veía la duda y el anhelo de una respuesta — ¿En serio tenías ese plan?

- Sí, sé que ustedes tienen un cronograma que cumplir y que no es tan sencillo como partir en este momento — se encogió de hombros — había pensado que podíamos revisarlo para el momento que tuvieras unos días libres

- Temari — la castaña había avanzado hasta quedar al frente suyo y posó la mano justo en su pecho — ¿me juras que no me estás mintiendo?

- Tenten, te juro que es la verdad — la respuesta obtenida ahora fue que la castaña la besó, primero dulce y lentamente, casi como ese beso en la oficina de Nadeshiko con la diferencia que no tardó mucho en demandar más del mismo y hacerla retroceder hasta llegar al borde de la cama. La poca ropa que se habían puesto desapareció al estar bajo la cobija juntas, la mujer encima suyo que solo detuvo el beso porque pasó ahora a lamerle el cuello e ir descendiendo lentamente hacia sus senos, estaba a punto de llegar a estos cuando la puerta se abrió de golpe y el hombre rubio del día anterior se adentró

- ¡Y una mierda Taro! ¡Ya habíamos hablado que tienes que golpear la maldita puerta antes de entrar! — ella solo levantó más la manta para estar segura que no mostraba nada mientras la castaña asomaba la cabeza que un segundo atrás no se veía para dirigirle al hombre una mirada asesina

- No tenía seguro

- ¡Eso no significa que puedas abrir así como así! ¡Largo!

- Fuiste tú la que dijo que nos iríamos a primera hora y no aparecías

- ¡Dije largo! — ella no estaba segura de cómo sentirse en ese momento pues nunca le había pasado algo parecido, incómoda era una buena definición para empezar aunque no había miedo o temor por haber sido descubierta con otra mujer en esa situación

- No sabía que tenías compañía — en un movimiento casi imperceptible la mano de la castaña fue hacia un lado de la cama y medio segundo después arrojó una kunai hacia donde estaba Taro, estaba, porque la puerta se cerró y la kunai se enterró en la pared. De nuevo se encontraban a solas

- ¿A dónde vas? — preguntó al ver que Tenten se levantaba y en un minuto ya estaba vestida

- A despellejar a Taro — dijo completamente seria — regreso en un momento — lo último lo dijo con un tono dulce antes de darle un beso suave y abandonar la habitación.

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Tenía una sonrisa difícil de disimular mientras avanzaban en el camino hacia Kusa, sus compañeros solo se veían con una mirada cómplice sin decir nada. Habían pospuesto su partida para mediodía lo que le había dado tiempo de despedirse apropiadamente de la rubia y luego de eso quedarse estupefacta cuando la forma de la mujer de decir adiós fue con un beso en la salida de Ame sin importarle que había varios aldeanos por la zona y consiguiendo que se sonrojara por completo por la acción.

Había decidido ser crédula una vez más y esperaba no arrepentirse, se había enojado mucho de saber que Temari le había mentido aunque fuera en algo tan pequeño como el motivo para estar en la aldea, pero se quedó estupefacta al escucharla después, la rubia jamás mentiría respecto a lo de haber dicho la verdad frente a su familia y esa fue la frase que derrumbó todas sus defensas para hacerle creer que realmente las cosas habían cambiado y ya no se esconderían, aunque fuera solo frente a ellos, o eso pensó al inicio. Desayunaron en la habitación mientras la escuchaba contarle que también se había enfrentado al consejo y que por eso había perdido su trabajo de delegada, sintiendo una ligera punzada de culpa al saber que eso decía la última carta que no quiso recibir.

La rubia invocó a Kamaichi para ponerlo al día en que nuevamente era bienvenido y la comadreja solo bufó con hastío, definitivamente cada quien hacía sus alianzas con animales que iban con su personalidad. Aunque les quedaba pendiente que la mujer aprendiera los sellos para el pergamino, por temas de practicidad y seguridad en sus misiones. Siendo Temari solamente jōnin y teniendo ella un calendario definido seguro encontrarían la forma de verse, al menos en sus días de descanso, que por cierto debía pedir un par adicionales al terminar el recorrido en el que estaban para ir a Suna, un viaje que le provocaba emoción y miedo casi a partes iguales.

A su regreso a su hogar se cruzó con Kankuro frente al escritorio de Matsuri y a pasos seguros se acercó al hombre para abrazarlo, sorprendiéndolo no solo a él sino a Gaara y su secretaria, pues no fue un abrazo corto ni suave, lo apretó con fuerza y toda la emoción que tenía en su interior.

- Gracias — susurró de modo que solo él la escuchara y lo oyó suspirar aliviado

- ¿Qué está pasando? — había cautela en el pelirrojo, ella no iba repartiendo abrazos con frecuencia o no sin un motivo.

- Que indiscutiblemente soy su hermano favorito — contestó mientras reía y ella lo soltó, suficiente contacto físico e invasión a su espacio personal por el resto del mes

Su alegría no pasaba desapercibida, en especial cuando abrió el pergamino y encontró en este una bolsa de castañas achocolatadas junto a una pequeña nota con la fecha en la que llegaría al país del Viento y su cabeza se volvió una cuenta regresiva. Ya les había avisado a sus hermanos que la castaña iba a ir y el motivo, por lo que quería que al menos la noche que llegara pasaran a la vivienda un rato a lo que el pelirrojo no lució muy contento, podía suponer que por su cabeza pasaba lo descompuesta que había estado precisamente por esa mujer.

Estuvo en la entrada de Suna pendiente del arribo de la castaña, que llegó puntual. A medida que avanzaban hacia la edificación la vio empezar a ponerse nerviosa y le soltó la mano que había empezado a sudarle, en el momento que empezaron a subir las escaleras la mujer se detuvo en el descanso de las mismas y se pegó a la pared, en ese momento le recordaba a la versión gato encerrado del barco.

- ¿Qué tienes?

- Temari... ¿Y si no puedo hacer esto? — su desconcierto fue automático

- ¿De qué estás hablando?

- No me lo tomes a mal, sí quiero estar contigo, pero... — parecía que iba a hiperventilar — pero...

- Creí que querías que mis hermanos lo supieran y no esconderte

- Sí, pero...

- Escupe — la cortó con seriedad

- Temari ¿qué pasa si tus hermanos piensan que no soy apta para ti y dicen que no podemos estar juntas?

- ¿Qué? — ¿la había escuchado bien?

- Ya pasé por eso, ¡por kami! — inhaló profundo — lo siento, pero no puedo soportar de nuevo algo así

- Tenten ¿De dónde sacas esas ideas?

- No soy nadie Temari, sigo siendo una kunoichi sin familia y sin apellido... dirán que debes estar con alguien mejor — solo en ese momento recordó lo que había pasado con el dichoso clan del Hyūga

- Oye, para empezar tienes que calmarte — le frotó el brazo — no sé si olvidas que eres una kunoichi perteneciente a la fuerza de élite de los cinco países, de hecho fuiste el shinobi con el segundo mejor puntaje así que tienes que dejar de menospreciarte — había curioseado los resultados aprovechando que Kankuro la había dejado y definitivamente tenía que dejar de decirle debilucha — y tampoco estás aquí para ser evaluada ni nada parecido

- Tema...

- No — la interrumpió — solamente estás aquí para que mis hermanos sepan que eres la mujer con la que estoy saliendo. Si les agradas o no, es irrelevante y no va a afectarnos en nada — podía partir de la base que sus exnovios nunca les habían caído bien

- Pero tu hermano es el líder de la aldea, ¿Y si decide que...?

- Mi hermano no tiene nada que decidir — levantó un dedo al ver que iba a volver a dar un nuevo pero — y si llegara a hacerlo, podríamos pensar en irnos, una vez se supere el año de prueba de la nueva fuerza cada uno podrá decidir en cual de los cinco países declara residencia — la castaña ladeó la cabeza confundida ¿no les habían dicho eso? — si sirve de algo, tengo una oferta de trabajo en Kumo... o siempre nos podremos ir a Nadeshiko, seguro encontraré algo que hacer además de quejarme de la directora de la academia que...

- ¿Hablas en serio?

- Quejarme de Aneko por la forma en que te ve podría ser un trabajo de tiempo completo, si me lo preguntas

- ¿En serio estarías dispuesta a irte y dejar todo... por mí? — su voz le sonó a suplica

- No, por nosotras — aclaró de una vez y ahora Tenten sonrió, asintiendo para volver a tomarla de la mano y retomar su camino.

Se fueron hacia la vivienda en donde comieron algo y luego ella buscó el tablero de shōgi para que terminaran de pasar el rato mientras esperaban, admitía que Tenten había mejorado drásticamente no solo desde la última vez que habían jugado, sino en general. Tenía un estilo que se podía tomar ingenuamente como arriesgado pero cada ficha era movida con una precisión increíble, habían estado casi dos horas antes de finalmente conseguir derrotarla con escaso margen. Iban a poner las fichas nuevamente cuando la puerta principal se abrió y la castaña de una vez se puso de pie, claramente temerosa. Ella se levantó para pararse junto a la mujer y tomarla de la mano con seguridad.

- Gaara, Kankuro — empezó de una vez — ya conocen a Tenten, es mi pareja y quería que lo supieran

- Así que sí te levantaste a mi hermana — fue la respuesta del marionetista antes de reírse a lo que la castaña se sonrojó por completo — bueno, al menos no fuma así que no puede ser peor que Shikamaru

- Después de todo lo que has sufrido estos meses ¿Estás segura que es lo que quieres Temari? — el pelirrojo estaba más serio de lo normal mientras evaluaba a la mujer a su lado de arriba a abajo

- Lo es

- ¿Te encargarás de proteger a mi hermana y no dejar que nada malo le pase?

- Lo haré — la arena de la calabaza empezó a asomarse y la mano de Tenten de una vez la soltó y se pasó al frente suyo, como si fuera a apartarla de ser necesario a lo que el pelirrojo dibujó una mueca torcida. Tiempo atrás había hecho lo mismo cuando le presentó al Nara como su novio y este ni siquiera se había inmutado y ni hablar de Daiki que se había escondido tras ella.

- Más te vale no volver a lastimarla, o te mataré — no dijo nada más ni esperó respuesta, solo salió de la vivienda y el marionetista por su parte solo hizo un movimiento con su mano antes de seguir hacia la habitación y no mucho después salir arreglado para una cita. La castaña parecía desconcertada viendo a todas partes

- Eso fue todo, esa es la "bienvenida" a la familia

- Me gusta la manera en que suena eso — ella sonrió de forma altanera — ¿quieres jugar otra partida?

- Estaba pensando que podemos ir a entrenar al dōjō, estoy algo fuera de forma

- Eso suena aún mejor

Lo harían, iban a encontrar la forma para hacer que su relación funcionara de ahí en adelante. Habían superado los prejuicios y solo les quedaba aceptar que eran felices juntas, construir un futuro en el que estarían las dos apoyándose mutuamente. Porque lo que hacían no estaba mal, nunca lo había estado sin importar lo que los demás pudieran pensar.

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No puedo creer que esta historia ha llegado a su fin y que quedó tan larga, pero la amo por completo y creo que no le cambiaría nada dentro de todo lo que se incluyó.

Falta un epílogo corto para cerrar un par de cabos sueltos que quedaron por ahí (por definir fecha de publicación), pero oficialmente este es el final de la historia. Igual quiero aclarar que en el epílogo no voy a incluir una explicación al porqué Neji se volvió un completo desgraciado, eso de pronto lo haga en un oneshot suelto desde su POV y cómo fue poco a poco llevado a su límite (ojo, de pronto) y será aparte porque no cambia para nada esta historia saber si su actitud está o no justificada.

Por cierto, con 122.000 palabras esta se convierte en mi segunda historia más extensa (hasta el momento) y creo seriamente que es el TemaTen más largo del mundo.

Y a la mierda con el armario y el diván
Si hay que luchar, ¡luchar es educar!

¿Sabían que siempre sufro un montón con los títulos de cada capítulo? Bueno, creo que todos los escritores lo hacemos. Por eso mismo por allá en diciembre-enero me había prometido que en mis nuevos proyectos iba a dejar de ponerlos con eso me ahorraba esa tortura, el tema es que iba apenas terminando el primer capítulo cuando super que SÍ quería ponerle títulos a esta historia, no sé si lo notaron, pero la idea desde el principio fue hacer un contraste entre el primero llamado FALSEDAD y el último que siempre estuvo claro que se llamaría VERDAD (aunque en ese entonces ni supiera cuánto se iba a extender esto) y pues las razones son obvias.

Ahora, respecto a lo que planteé aquí: Desde muy joven he sido partidaria de "el amor es amor" y luchar contra la discriminación, y precisamente de eso intenté que fuera esta historia, más que el embrollo sobre shinobis, kages, tratados y eso, era sobre dejar de lado todos los prejuicios que existen en el día a día y en la sociedad y aceptarse por completo, siendo el primer paso aceptarlo uno mismo y no es un camino fácil.

Porque más que ser solamente el hacer un ship que nunca había hecho, es el tocar temáticas que no suelen ser tan sencillas. Y aunque no estaba planeado inicialmente terminarla en junio, realmente que mejor que coincidiera con el mes del orgullo. Espero haberlo hecho bien y como siempre estoy abierta a todos sus comentarios, sugerencias y cualquier otra opinión que tengan.

No siendo más, gracias por leer.

Att: Sally K

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Mientras vive y lucha por tener
Derecho a elegir con que cabeza tu almohada compartir
Orgulloso de ser quien eres
Y no cómo deberías ser.

PD 1: Les recomiendo una de mis canciones favoritas (de mi banda favorita) El que quiera entender que entienda - Mägo de Oz

PD 2: Les recuerdo que los reviews siempre motivan un montón. También los avisos de siempre, recuerden que tengo twitter (idamariakusajis) e instagram (idamariakusajishi).