Antes de empezar solo aviso que NO TODA INFORMACIÓN QUE ESCRIBA puede ser verdad, aunque intentaré que si lo sea, dicho esto espero que disfruten de la historia que hace ya unos meses quería escribir y que se la pasen bien.

Capítulo 1: Entrada en escena, Lía Featherwalk.

Me encontraba en una gran sala dentro de una imponente pirámide de Egipto, más exactamente en la de Kefren investigando un reciente hallazgo en la sala de la tumba, decenas de papiros nunca antes vistos que hablaban sobre la rara alineación de los astros; Mercurio, Venus y Saturno lo cual en si ya sabíamos que ocurría cada 2800 años en los que dichos planetas se podían distinguir sobre las puntas de las pirámides de Kefren, Keops y Micerino.

Lía, ven a ver esto –Me llamó Nara, mi compañera asignada a esta investigación señalándome un lugar en concreto al lado de un pilar del cual sobresalía una pequeña figurita de madera.

Ya es la vigésima quinta estatuilla que encontramos en la sala aparte de los papiros –dije observando la parte inferior la cual tenía el mismo símbolo que las otras, un círculo grande atravesado por líneas diagonales que recorrían la estatuilla.

¿Qué crees que significa esto? –Me dijo mirando la posición de las demás estatuillas –Todas son de madera exceptuando la que encontramos en el pequeño compartimento del sarcófago que es de oro puro y no tiene ninguna forma o grabado.

Fíjate en las posiciones y en la sala en general, la sala es simétrica y el dibujo que hacen las estatuillas no, a la vez que si lo piensas todas las estatuas forman un tipo de símbolo romboide en una especie de cuadrado mal hecho –dije observando la sala mientras miraba fijamente cada estatua por si alguna me brindaba alguna pista.

Tal vez esté relacionado con las antiguas leyendas de supuestos portales –dijo porque en otro caso ya se encontraron símbolos de este tipo pero claramente fue tachado de mito ya que nadie estaría tan loco para decir que los portales existen.

Por suerte en las horas restantes no encontramos más estatuillas ni ningún otro papiro, nos tenía verdaderamente intrigadas aquella sala la cual nos pasamos investigando una semana hasta el actual 3 de Diciembre la fecha en los que se verían los astros sobre las pirámides.

Tercera izquierda, oro mitad, octava derecha –grababa Nara en su grabadora las posiciones originales de las estatuillas ya que en estos últimos días, yo por mi parte ya estaba recogiendo todas mis cosas cuando me fijo en la estatuilla de oro.

Oye Nara, ¿has movido la estatuilla de oro? –dije extrañada ya que si mi memoria no me fallaba estaba sobre el sarcófago, no en la mesilla de mis cosas ya que yo tampoco la había movido.

Yo no la he tocado, podría haber sido cualquiera de nuestros compañeros –dijo despreocupada como siempre solo dándole importancia a su grabadora, a lo que directamente descarté ya que cada sitio de trabajo es privado y solo podemos entrar nosotras aquí.

Da igual –suspiré derrotada ya que esta semana había sido realmente dura y no solo por el calor sino que también sentía que alguien me observaba, la cual cosa hacia que mis ganas de largarme se multiplicaran.

Algunas horas después me encontraba ante el espejo del baño de mi habitación, me había duchado y me estaba terminando de vestir e empacar las cosas cuando de repente me fijo en el reloj cuadrado que está en la pared; 8:15, faltaban 45 minutos para ver la alineación.

¿Qué le pasa a la mochila? –Me pregunté en mi cabeza cuando cogí la mochila pequeña dónde guardo todo el material de baño ya que pesaba bastante, lo abrí y encontré la estatuilla de oro sorprendiéndome -¿Cómo llegó aquí? –es una pregunta que me llegó a la cabeza inmediatamente ya que mi apartamento está a 1200 metros de mi zona de trabajo y en ningún momento llevé esta mochila conmigo a la pirámide.

Ya eran las 8:30 tendría que darme prisa, me la llevaría y después del evento me acercaré a mi antigua sala de trabajo y la dejaré dónde estaba para después ya coger el avión rumbo a España.

Mola la fiesta ¿eh? –me dijo Nara tomando un gran sorbo de su cerveza, yo a diferencia tenía un vino rosado, uno de los pocos vinos que me gustan.

Si… -respondí pensativa, seguía pensando en cómo habría podido llegar hasta mi mochila que nunca había salido del cuarto de baño.

Tuvimos suerte que nos dejaran investigar aquí, podremos ver un hermoso paisaje en… -dijo mirando su reloj, era un Rolex, bastante bonito -15 minutos, en ese tiempo ya estarán perfectos –dijo con una sonrisa que reflejaba diversión mientras se llenaba con otro gran trago de cerveza.

Ya tengo ganas, por cierto, ¿no has notado que alguien nos observaba siempre? –le dije cambiando de tema a lo que ella cambió de repente su expresión por una pensativo.

Sí, la verdad es que si–oí que decía entre murmullos –Tal vez sean los fantasmas de los antiguos faraones lanzándonos maldiciones –dijo en broma levantando las manos y moviendo los dedos –siendo franca, estos últimos días has estado seria, bueno… más seria de lo normal, deberías relajarte y divertirte algo.

Si ya me divierto –dije haciendo una media sonrisa.

Bueno allá tú –dijo mientras se perdía entre la multitud, no la entendía era muy alegre y despreocupada, totalmente lo contrario a mí.

Cuánto tiempo señorita Featherwalk –oí que decía una voz bastante familiar.

Que sorpresa Masud –dije alegrándome de verle, era un antiguo compañero de cuando él vivía en España, trabajábamos en un restaurante, él se tuvo que volver por su familia - ¿Qué tal todo? Hace bastante que no te veía –dije dándole un abrazo a lo que el imitó el gesto.

Me enteré que habías venido aquí a las pirámides y sabía que te encontraría por aquí –dijo separándose con una sonrisa.

¿Tú también vienes por el evento? –le pregunté ya mucho más animada.

No solo por eso –dijo sonriendo –quería saludarte y saber que tal te iba todo.

Muy considerado de tu parte –dije al tiempo que él me interrumpió señalándome el cielo ya con los planetas en su posición, era sencillamente bonito, algunos sacaban fotos, otros hacían directos en redes sociales y otros simplemente observaban lo que en pocos minutos desaparecería.

En 15 minutos tocará esperar otros 2800 años –me dijo estirándose – ¿te veré de nuevo?

No lo creo –dije riéndome de la pequeña broma –ha sido un placer verte de nuevo –dije mientras me levantaba dispuesta a ir a la pirámide aprovechando que estábamos cerca.

¿Ya te vas? –me preguntó confundido.

Tengo que ir a recoger una herramienta que se me olvidó esta mañana –mentí para irme lo antes posible ya que cuando dejara la estatuilla tendría que ir rápido hacia el aeropuerto –un gusto verte después de tanto tiempo.

Que te vaya bien, un gusto igualmente –Me dijo mientras yo me perdía entre la multitud dirección a la pirámide de Kefren.

Llegué en la sala, por suerte llevaba una linterna que encendí mirando sorprendida el lugar, todas y cada una de las estatuillas habían cambiado de posición, ahora formaban una especie de círculo doble quedando en medio la tumba la cual llegaba un rayo de luz que se dispersaba acabando en diferentes sitios de la pared señalando palabras concretas.

Chatuluka –era una de las palabras dije en pensamientos, todos eran nombres de personas con significados los que la luz señalaba, Chatuluka quería decir alguien que parte de viaje o se va, también veía Chike quería decir poder de dios, KaFele que quería decir que moriría por alguien y el último era Khaldun que quería decir inmortal, lo que me extrañaba que Kafele estaba mal escrito tenía la primera y tercera en mayúsculas cuando solo debería tener mayúscula la primera letra.

¿Qué quiere decir esto? –pensaba ansiosa, era como un mensaje para alguien, mi cabeza no daba para asemejar todo esto hasta que una luz brilló en la estatuilla que llevaba en la mano permitiéndome ver varios números 1-6, 2-3, 4-2, 3-3 iban en grupos de dos como si me tentaran a buscar un significado.

Por puro instinto busqué posiciones en las palabras sorprendiéndome de lo que acababa de descubrir, si juntaba las letras que me indicaba se podía leer Lía F. Mi nombre y la primera letra de mi apellido, no entendía nada, por un lugar algo en mi mente me decía que me largara pero mi curiosidad por resolver esto no me dejaría.

Era un mensaje para alguien llamada Lía F. no era reciente ya que esta habitación se remonta a la época de los faraones, tal vez sea una frase o algo pero me di por vencida no encontraba sentido alguno hasta que mi vista se posó en la tumba y me vino una idea de repente, empecé a escribir en mi libreta posibles teorías en cuestión a la situación, cada estatuilla quería comunicar algo, mi mente me estaba explotando de la cantidad de cosas que encajaban, Un viajero partirá bendecido por la inmortalidad y con el poder de un dios para morir por alguien a quien ama, la frase era contradictoria y no tenía demasiado sentido.

Estaba concentrada en todo lo que me rodeaba, era fascinante hasta que algo me sacó de mis pensamientos, era una melodía que conocía bien, saqué el teléfono y contesté.

Lía ¿se puede saber dónde estás? –Me gritó Nara –El avión sale dentro de 30 minutos.

L… lo siento, estaba preparándome y se me ha pasado el tiempo –le dije preparada para salir corriendo hacia el aeropuerto.

Sé que eso es mentira, pero igualmente date prisa estés donde estés –dijo algo enfadada desde el teléfono colgándome.

Dejé la estatuilla encima del sarcófago en un pequeño agujero igual que la base, inmediatamente salí corriendo pero un fuerte destello verde me detuvo justo antes de cruzar la puerta, miré hacia atrás, todas las luces que antes marcaban las palabras apuntaban directamente hacia la estatua haciendo que esta brillara en un cegador destello verde, me acerqué para verlo mejor pero en cuanto estuve cerca todo se desvaneció, como si la estatuilla dorada me hubiese tragado, entonces lo comprendí, esa Lía F. era yo, no sé como pero de repente me vino eso a la cabeza, como si alguien me hubiese inyectado esa idea.

No me encontraba nada bien, me sentía con un dolor de cabeza como si recién despertara de la resaca más bestia de todas y tenía el cuerpo adolorido, no sentía nada y además estaba perdiendo la consciencia por el dolor, justo antes de perder el conocimiento pude ver un cielo estrellado junto a la sensación de un gran golpe por haber caído de un lugar alto.