Los personajes de esta historia pertenecen a CLAMP

La historia es de mi autoria

¡Gracias por Leer!


Sakura sabía que lo que hacia estaba mal muy mal, y lo peor de todo era que no era feliz, por un lado, el remordimiento la perseguía todos los días y por otro lado sabía que debía compartir a Yue siempre, y lo peor de todo sabia que lo que hoy le estaba pasando tarde o temprano iba a suceder, tenía a la mismisima Nakuru Tsukishiro en frente suyo.

Y como es que esto estaba sucediendo si a penas ayer estaba en sus "deliciosas" vacaciones pues bueno se le ocurrió terminar con ellas lo mas pronto posible y regresar a trabajar, de todo lo que había planificado, no había pasado nada, la salida con Yue fue todo un fiasco, su padre lastimosamente tuvo tanto trabajo que no pudo pedir días de descanso y Touya se vio complicado en su trabajo, así que ya no valía la pena seguir en esa situación.

Sakura temblaba del miedo, temblaba de verse descubierta, estaba en completo pánico, pero no quería demostrarlo, realmente no sabía a que se debía la presencia de Nakuru esa mañana en la empresa, pero se veía decaída traía unas grandes ojeras, a pesar de que estaba muy bien vestida como ella siempre había sido muy elegante y distinguida, se notaba que algo le acontecía, su mirada estaba apagada.

Sakura ya estaba pensando que decir, implorar perdón seguramente sería lo primero que haría, y renunciar sería lo segundo, era lo mínimo que podía hacer después de haberse entrometido en su matrimonio.

-Sakura, te puedo decir Sakura verdad – Nakuru fue la primera en hablar

-Claro que si – dijo con nerviosismo

-He venido, no por un asunto de la empresa. - la mirada de Nakuru era muy intensa, pero a la vez se notaba que tenía dudas sobre lo que le quería decir - realmente es un asunto que quiero tratar con extrema delicadeza y algo me dice que puedo confiar en ti. – y lo dijo tomando las manos de la castaña.

Sakura se sintió miserable, la esposa de su amante le estaba diciendo que, si podía confiar en ella, ja que ironías de la vida. como había caído tan bajo.

-Sra. Tsukishiro yo…

-Por favor, Sakura, dime NaKuru, lo que quiero decirte es algo muy importante que deseo que quede entre las dos por favor.

Entonces fue cuando la castaña se dio cuenta que Nakuru no estaba allí para recriminarle lo de su esposo, había algo más.

-Claro, la escucho – se sintió hipócrita al decir eso, simplemente Sakura deseaba que un agujero se abriera en el piso y la tragara en ese mismo instante.

-Se que mi esposo tiene una amante – en ese preciso momento el corazón de Sakura dejo de latir, la sangre se le heló por completo, mientras veía que los ojos de Nakuru empezaban a cristalizarse y Sakura simplemente quería morir. Las palabras de su padre empezaron a retumbar en su cabeza "no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti". Sakura sabia y estaba consciente que no saldría librada del Karma.

-No estoy segura quien es – continuo Nakuru, se notaba que estaba aguantándose las ganas de llorar, no debía ser para nada fácil hablar del tema – y por eso estoy aquí, necesito de tu ayuda Sakura, he notado a Yue muy extraño en los últimos meses, en su ropa suelo percibir un tipo de perfume que no es para nada uno de los míos. Se que como mujer entenderás lo que siento, Yue siempre fue el amor de mi vida y siento que en estos momentos mi mundo se cae a pedazos.

La mujer traía el corazón roto, se notaba a millones de kilómetros de distancia, pero entonces Sakura cayo en cuenta en dos cosas, la primera era que su corazón también se estaba quebrando en mil pedazos Yue posiblemente estaba con otra mujer, la castaña no usaba perfume jamás cuando tenia sus encuentros con Yue, es decir ese perfume provenía de otra mujer, y la segunda cosa era que Nakuru amaba a su esposo y era una total mentira lo que el le había dicho que solo se casaron por conveniencia y que jamás hubo sentimientos entre los dos, puede ser que por parte de él no exista ningún tipo de sentimiento pero su esposa lo amaba y lo amaba mucho y se notaba.

-Necesito por favor que me ayudes con el movimiento de sus tarjetas de crédito, el jamás ha llevado ese tipo de documentos a casa y por eso no se qué demonios hace, por favor, Sakura, necesito de los tres últimos meses, se que tu las tienes el me ha comentado que tu estas ha cargo de eso.

Dios que debía hacer, se sentía entre la espada y la pared.

-Yo… esta bien conseguiré la información, debo buscar en los archivos.

-Esta bien Sakura, te dejo mi correo – tomo una hoja escribió su correo y se la entregó a la castaña tomándola de las manos nuevamente – por favor, Sakura, que esto quede entre las dos, se que Yue es tu jefe, pero si es que algo llega a pasar no te preocupes, puedes trabajar en mi empresa.

Los ojos de Sakura se abrieron de par en par – No yo no…

-No te preocupes Sakura, confía en mí, me tengo que ir, un buen día.

Una vez que Nakuru salió de la oficina, Sakura sintió que la respiración se le acababa, tanta información en un solo día estaba haciendo mella en su adolorido corazón, no aguanto mas necesitaba aire, aire fresco, y corrió y corrió mientras las lagrimas no dejaban de salir, quería morir quería arrancarse el corazón, todo lo que vivía era una mentira, mientras corría a través de los invernaderos, sentía como perdía la cordura, se sentía miserable una completa cualquiera y a la vez se sentía traicionada, era una maldita hipócrita, ya no quería vivir así.

La florícola era demasiado grande y había lugares donde los trabajadores casi no se acercaban, había un pequeño reservorio de agua, pero mientras corría tropezó con una de las pequeñas mangueras que transportaban agua, cayo sobre sus rodillas y empezó a gritar, si a gritar como una completa desquiciada y pegarle al suelo con sus puños.

-¡Yo no soy mala, no soy mala! – decía – ¡yo no soy así!.

-Sakura, que te pasa, Sakura escúchame, todo está bien – le decía la voz a su lado.

Estaba en un total estado de shock que ni siquiera hacia caso a la voz que trataba de sacarla de ese estado.

-Sakura por favor dime que te pasa – la persona a su lado la tomo por la cintura y de un solo jalón hizo que se parara, mientras las lágrimas de la castaña le nublaban la visión.

De pronto sintió las manos cálidas de la otra persona limpiando las lagrimas de su mejilla, acto que empezó a devolverle la cordura y tranquilizar su corazón.

-Tranquila Sak, estoy aquí, no pasa nada – y fue cuando regreso a ver a su salvador, y lo que vio la dejo sin aliento, unos ojos ámbares la miraban con preocupación.

-¡Shaoran! – logro susurrar

-Si estoy aquí.

-Gracias, yo… - la castaña no sabía que decir – no se que me paso.

-Te entiendo perfectamente, los seres humanos tenemos diferentes maneras de desahogarnos con nuestras penas, es mejor a fuera que adentro verdad. – dijo Shaoran con una media sonrisa

Sakura rio – si creo que tienes razón, discúlpame yo…

-No tienes porque disculparte, no paso nada y como se que eres una chica fuerte te tengo una sorpresa, pero quiero que cierres los ojos.

Sakura lo miro confundida.

-Por favor – suplico el

Mientras Sakura tenia cerrados sus ojos sentía como Shaoran se movía de un lado a otro.

-Ya los puedo abrir

-No seas curiosa, espera un momento.

Seguía los ruidos, hasta que se detuvieron.

-Listo puedes abrirlos.

Lentamente Sakura fue abriendo los ojos y unas hermosas rosas rojas fue lo primero que vio

-Ten son para ti espero que alegren tu día.

-Son hermosas gracias

El roce de las manos que tuvieron hizo que un chispazo recorriera el cuerpo de la castaña, no podía dejar de mirarlo, los ojos de Shaoran eran hermosos, eran como oro puro.

Mientras caminaban de regreso hacia las oficinas, Sakura ya un poco mas calmada y con las hermosas rosas en sus manos venían plácidamente platicando, Shaoran era un ser tan extraordinario que su sola cercanía causaba en la castaña una inmensa paz. Algo que no sentía desde hace mucho tiempo, y sabía que si lo trataba un poco más podrían llegar a ser grandes amigos.

A lo lejos pudo divisar el auto de Yue, por fin había llegado, y nuevamente las palabras de Nakuru se hacían presentes, la castaña jamás se había atrevido a revisar los dichosos estados de cuenta porque ella suponía no eran más que gastos que hacia con su familia, pero ahora cual detective averiguaría si en verdad también le estaba siendo infiel a ella. Y el nombre de Meilin Li volvió a su mente.

-Muchas gracias por acompañarme Shaoran, fue un gesto muy bonito de tu parte, las rosas están hermosas.

-De nada Sakura, sabes que puedes confiar en mí, no quiero volver a ver esos ojitos llenarse de lágrimas.

De pronto Sakura se dio cuenta que no dejaba de sonreír como una adolescente enamorada al escuchar las palabras del castaño.

-Si. no volverá a pasar, lo prometo. – seguía sonriendo.

-Esta bien, te dejo debo ir a supervisar los nuevos invernaderos. Cuidate Sak adiós. - se fue guiñándole un ojo.

Sakura asintió y lo vio alejarse por los senderos, mientras aspiraba el delicioso olor de las rosas.

Por su lado Shaoran iba con el corazón en la mano, Sakura era una mujer que le hacía sentir cosas que jamás había sentido por alguien más y verla llorar le había partido el corazón, no sabia que le había pasado, solo esperaba poder ganar su confianza y que ella se lo pueda contar, pero presentía que no era nada bueno, llegar a un estado así, solo significaba que los problemas eran muy graves.

Verla en ese estado de shock le desgarro el alma, sabia que a penas las conocía, pero ese instinto de protección se activó en él, y si en sus manos estaba protegerla sobre todas las cosas lo haría, solo esperaba no hundirse en el proceso.


¡Por fin actualización!... ¡YEY!, muchas gracias a todos por su paciencia y por seguir aquí, esta historia y la otra de Naruto son las primeras historias que escribo y espero estarlo haciendo bien jeje, cruzo deditos que les guste mucho este nuevo capítulo, cuando la inspiración llega, llega.

Notaran que hice un pequeño cambio en la narrativa, he decidido cambiarla porque se me hace más fácil hacerla de esta manera.

Espero poder actualizar pronto, no lo prometo porque ya saben cosas de la vida diaria, pero aquí estoy al pie del cañón jeje.

Los quiero y de nuevo gracias por estar aquí.