LA CENICIENTA FUGITIVA

Nota de Autor: Tenía planeado irlo describiendo poco a poco pero mejor para evitar futuras confusiones lo diré ahora. El calendario que usan en este mundo está basado en el coligny que usaban los antiguos galos, sólo que este inicia el 1er día de primavera en vez de mayo; por lo tanto las estaciones no inician a finales del mes como en el gregoriano. Los meses que lo conforman (y sus "equivalentes") son los siguientes:

-Primavera: Edrinios (Marzo) Cantlos (Abril) Samonios (Mayo)

-Verano: Dumannios (Junio) Riuros (Julio) Anagantios (Agosto)

-Otoño: Ogronios (Septiembre) Kutios (Octubre), Giamonios (Noviembre)

-Invierno: Simivisonnios (Diciembre) Equos (Enero) Elembivios (Febrero)

Sé que esto podría verse como demasiado para un fanfic pero ¡Es un mundo de fantasía! No quería usar el mismo calendario que en la Tierra.

Ahora sí, continuemos:

Capítulo 4: Sin vuelta atrás.

La cárcel del capitolio se encontraba al norte del señorío, allí era donde mandaban a los criminales de la zona a hacer trabajo forzado en los campos de trigo. Alya se imaginó la vida allí tras aquellos barrotes en el sótano del castillo.

Varias personas la vieron ir a los jardines con Marinette y aunque eso no era suficiente para acusarla de conspiración tampoco tenía nada que probara su inocencia. A pesar de todo lo que más le preocupaba no era lo que le fuera a pasar a ella.

De repente escuchó ladrillos rosándose entre sí al fondo del lugar —el cual estaba vació salvo por ella, las celdas de allí eran temporales—. Después unos pasos se aproximaron y una figura encapuchada entró a su campo de visión, pronto quedó descubierta bajo la luz de las antorchas.

— ¿Qué hace aquí, princesa?

—Cuando escuché que te encerraron fingí estar muy cansada y fui a mi alcoba, luego me fugué y seguí los pasadizos hasta aquí.

—No puedo creer que todavía recuerdes la ruta.

Sus expediciones en los pasillos que hicieron de niñas siempre fueron durante el día y nunca se atrevieron a ir demasiado lejos donde la roca dejaba de sentirse totalmente seca pero en una de esas se encontraron con la entrada secreta al calabozo, tuvieron mucha suerte de que estuviera vacío ese día.

—Lo sé, ni yo sabía que la recordaba. Ahora dime ¿Qué pasó realmente? ¿Quién era la chica de rojo con quien hablaste?

—Era Marinette, la amiga de la que siempre te hablo.

— ¿Qué hacía ella con el mago que lastimó a mi hermano?

— ¿Mago, dices?

—Sí, el chico del antifaz de gato era uno. Repito ¿Qué podía estar haciendo con esa gente?

—No lo sé pero no creo que aquello fuera planeado, no sentí que me ocultara nada cuando charlamos y estaba en sus 5 sentidos, no era manipulada con magia.

—Entonces sólo huían… ¿De qué habrá sido? —se llevó la mano al mentón.

—Sin duda era algo muy malo como para que un mago también hubiera salido huyendo. Algo se oculta en este castillo y no creo que sea una bestia mágica...

—Bueno, tendremos que pensar en eso después; ahora apártate de los barrotes, voy a sacarte de allí —dijo sacando una llave sencilla y una horquilla grande para el cabello.

—No, Nino tuvo turno de vigilancia en el exterior del muro Oeste —cortesía de las recomendaciones del capitán por su buen desempeño—; aunque no saben que soy su novia aún nos consideran amigos, van a sospechar de él.

—Pero no puedo dejarte aquí —insistió—. Sé que te van a enviar a la cárcel del norte y no tengo autoridad para perdonar prisioneros, tampoco conozco a nadie de la guardia de esos lados que me ayude a sacarte.

—Ya pensarás en algo pero ahora hay otra cosa más importante que debo pedirte. Deben de hallarse muy ocupados buscando pistas, cuando terminen me van a interrogar y al no encontrar nada irán tras mi familia. Necesito que las pongas a salvo, por favor —Le giñó el ojo izquierdo tres veces, Juleka captó el código—. El turno de Nino debe de estar por terminar, que él te ayude a llevarlas.

—Lo haré pero… ¿estás segura que estarás bien? —entrelazó las manos con las de ella a través de los barrotes.

—No olvides que era de la clase media antes de vivir aquí, podré con un poco de trabajo forzado. Además, sé que no será por mucho, confío en ustedes.

La princesa le besó los nudillos antes de separar su manos e irse. Caminó a través de la oscuridad con paso firme y rápido, tenía una misión a contra reloj que cumplir.

En otro lugar, minutos más tarde:

Llegaron a la casa del mago alrededor de las 12, 3 horas antes de la media noche—(Repito, en ese mundo el día tiene 30 hrs.)—. Entraron a la ilusión de la colina y pronto ya se hallaban en el vestíbulo. Adrien transformó sus ropas y las de Alix volviéndolas lo que eran hace unas horas, Marinette se quitó el antifaz ahora que estaban en un lugar seguro al igual que los otros2.

El rubio les pidió que esperaran un poco y de nuevo se concentró unos minutos para usar su clarividencia. La burbuja proyectó a la caballería buscando desesperadamente sus huellas en los límites del bosque pero no las iban a hallar, se aseguraron de no dejar alguna.

—Van a tardar en volver al castillo por los perros de cacería y rastrearnos, tenemos algo de tiempo… —les dijo dejando de flotar y deshaciendo la burbuja—. Ahora, lo prometido es deuda. Todos a la sala.

Allí tomaron asiento, Adrien y Marinette se sentaron en los dos sillones individuales en perpendicular a la chimenea —la cual había encendido previamente el dueño de la casa— y Alix se sentó en el sillón de 3 piezas frente a esta con el gato y el ave al lado suyo. La cambia formas suspiró y abrió el bolsillo de su chaleco.

— ¿Cómo te encuentras? ¿Crees que puedas salir?—le preguntó a Luka suavemente.

Asintió con la cabeza y ella lo sacó con cuidado poniéndolo sobre la mesita de noche. Jugaba con sus patas delanteras ansiosamente, mantenía la vista abajo al igual que sus orejas. Todo lo que una vez fue olvidado había vuelto después de tantos años pero lo que obtuvo con ello fue todo menos paz.

—No sé por dónde empezar… creo que ustedes ya lo saben ¿No?

—Conecté los puntos mientras huíamos —afirmó la pelirrosa—, cuando salíamos del castillo ya lo sabía y ustedes también ¿Verdad? —volteó a ver al ave y el gato.

—Sí… y de hecho eso explica muchas cosas: porque sabes tocar la guitarra, la historia de las cosas del castillo…

—… lo de las runas azules y porque no tienes un 6to sentido animal como nosotros —continuó Tikki.

— ¿De qué están hablando? —levantó Adrien una ceja.

—No lo sabía… no tenía idea de nada esto, Marinette —juró Luka con la voz temblándole—. Sí tenía amnesia, de verdad, yo-

—Tranquilo, sé que tú nunca mientes ¿Qué pasó?

Al verlo así de vacilante e inquieto Alix tomó las riendas de la charla.

—Mejor empezamos nosotros. Primero les contaré lo que nos pasó en el castillo y luego, Luka, nos tienes que decir que te ocurrió antes para llegar a este punto ¿De acuerdo?

—Sí…

—Okay, todo inició cuando estábamos turisteando por los pasillos…

Una explicación más tarde:

Y así como Alix, Tikki y Plagg conectaron los puntos el mago y la joven lo hicieron también, quedándose atónitos. Nunca, jamás, se hubieran imaginado la revelación que en esos momentos hacía eco en sus mentes.

—Oh, por los dioses… —susurró Marinette — ¿Eres… el verdadero príncipe Luka Couffaine?

Asintió una vez más, sin atreverse a mirarla a los ojos.

— ¿Cómo pasó esto? —preguntó Adrien sin aliento.

Luka respiró hondo, iba a costarle compartir aquello pero tenía que hacerlo.

—Era invierno durante el mes de Equos… en el año en que cumplí 11. Mi maestro de Ciencias de la Intriga — (Asuntos internos, Inteligencia extranjera, Descifrado de códigos) — se jubiló así que hicieron una convocatoria para reemplazarlo. Ese hombre, Geasert, pasó todas las pruebas con honores y se fue a vivir en el castillo junto a su hijo… ahora dudo que ese haya sido realmente su nombre y ni idea si el chico sí era su hijo.

Hizo una pausa para ordenar sus palabras.

—Me enseñó mucho, fue muy bueno conmigo… y todo fue un acto. Una noche antes de que se cumpliera un mes de la muerte de mi madre me puse a recorrer los pasillos en la noche… empecé a sufrir de insomnio 2 semanas atrás… —divagó— cuidé que ningún guardia estuviera por allí para que no me regresara a mi cuarto… y entonces lo vi, encapuchado, abriendo una puerta secreta en la pared. Lo seguí en silencio y al llegar a una cámara subterránea lo vi… haciendo una especie de rito extraño con un sirviente atado a un pilar, estaba lleno de golpes… sangraba… de repente desenvainó una espada que tenía una extraña runa morada encima…

Comenzó a temblar.

—Él… lo mató… y grité… corrí saliendo por donde vine, avancé muchos metros pero luego tropecé tirando una armadura decorativa que alertó a los guardias… y lo último que supe fue que todos mis huesos crujieron… mis músculos se tensaron… y mis entrañas se apretaban. Al llegar los guardias yo seguía muy aturdido, no pude defenderme cuando Geasert les dijo que portaba la plaga y que me mataran… sólo corrí…

Marinette se cubrió la boca con las manos "Oh, Luka…" Haciendo un lado la reciente revelación le abatía tanto verlo así, no quería ni imaginarse el dolor por el que debía estar pasando.

—Yo no entiendo ¿Por qué no lo mató y ya? —preguntó Alix.

—Porque no hubiera podido deshacerse de su cadáver a tiempo —respondió Adrien con la voz en calma pero el semblante ensombrecido—. Aun con la habilidad de conjuración de su lado no se pueden teletransportar cadáveres hasta que el emisario de la muerte que le tocó a la persona en cuestión haya terminado de sacar el alma de este plano y eso toma minutos. Ya había avanzado muchos metros y los guardias lo habrían visto arrastrar el cuerpo.

—Vaya… —suspiró la pelirrosa, ese dato no lo sabía.

—Esto también nos dice que el tipo no posee telequinesis, o al menos no la había estudiado en aquel entonces o hubiera guiado un arma hacía él mientras aún corría por los pasillos secretos. Y aunque lo hubiese matado con magia luego iba a necesitar recargar un poco y no habría podido con los guardias que iban a ese pasillo. La transmutación fue su única opción para silenciarlo, su alteza —dijo eso último mirando a Luka pero él seguía con la cabeza abajo.

— ¿Pero qué hay de su memoria? —Preguntó Marinette— ¿No pudo habérsela borrado nada más?

—Eso fue un efecto secundario. Veras, cuando se transmuta un cuerpo humano, algo muuuy difícil por cierto, se ejerce mucha presión sobre los órganos incluido el cerebro. Un traumatismo severo en el cuerpo entero experimentado en segundos pero como parte del hechizo todo se sana poco después cuando se "asienta" la nueva forma. Parece que el ritual ese que estaba haciendo con el sirviente lo dejó cansado y no pudo efectuar el hechizo al 100%. Su cerebro no terminó de sanar hasta que volvió a estar cerca de la magia de Gearest, claro, volver a su viejo hogar también influyó.

—Tiene sentido… —susurró Tikki.

— ¿Y ahora? —Titubeó la joven—. Digo, vamos a hacer algo ¿No?

— ¡Pero claro que vamos a hacer algo! —Exclamó Alix— Ese malvado no se saldrá con la suya ¿Cierto, Adrien?

— ¡¿Qué?! ¡Ah no! ¡No, no, no, no! —Se puso de pie— ¡Yo dije que ayudaría a Marinette para que fuera a la fiesta y ya cumplí! ¡Ahora váyanse de mi casa!

— ¡¿Estás loco?! ¡¿Qué no ves la clase de desastre en la que nos hemos metido?! —Se levantó de un tirón— ¡¿Cómo puedes ser tan egoísta?!

— ¡No me vengas con eso, Alix! ¡Ya hice el sacrificio de dejar mi casa por HORAS y tomar el dolor de otra persona, no te atrevas a…!

Los restos de dolor en su cabeza, la sobrecogedora cantidad de recuerdos que ahora habían reclamado su lugar de vuelta, el saber que no era quien creyó ser durante los últimos años más estar consiente de todo lo que perdió era demasiado. Y los gritos del mago y la cambiaformas fueron la gota que derramó el vaso.

Saltó de la mesita y se fue corriendo hacia afuera. Marinette lo siguió, Plagg dio marcha pero Tikki lo detuvo sujetando su cola con el pico.

—Creo que hay que dejarlos solos por un rato.

El gato cedió, aun así fueron a esperar en el roble al fondo del vestíbulo, los gritos retumbaban en la sala.

En los jardines:

Nino estaba hecho un manojo de nervios desde que escuchó las noticias de parte del guardia que hizo cambio de turno con su compañero del muro Norte; el príncipe fue atacado, la princesa también y Alya fue enviada al calabozo por conspiración.

Aun así mantuvo la compostura, ella, Juleka y él tenían un plan en caso de que alguno de ellos se viera en una situación así.

Al terminar su turno salió por la entrada trasera del muro con su caballo sólo que, en vez de seguir el camino para ir a casa, continuó por los arboles hasta llegar a una pequeña estructura rocosa. Pensó que tendría que esperar un rato a que llegara pero la princesa ya se encontraba esperándolo allí con su traje falso de caballero nivel Gamma ocultando su larga melena en el casco; fugarse hasta llegar allí fue difícil mas no imposible.

— ¿Qué pasó? —Preguntó ansioso— ¿Y Alya?

—No quiso que la sacara por temor a que te inculpasen. Escucha, creo que este asunto es más grande de lo que temíamos.

Le contó todo lo que la joven y ella discutieron en el calabozo dejando a Nino muy pensativo.

—Entonces algo capaz de hacer huir a un mago se esconde en el castillo. ¿Y qué vamos a hacer?

—Primero vamos a hacer lo que Alya me pidió, tenemos que poner a su familia a salvo antes de que la interroguen y vayan tras ellas.

Cabalgaron juntos a la casa grande no muy lejos de allí. Lo normal era que la familia del consejero universal viviera en el castillo también pero el príncipe había especificado que no quería distracciones así que la mandó a vivir allí y sólo la visitaba el miércoles y los 3 días que duraba el fin de semana.

Se bajaron del corcel a metros de allí y se escabulleron dentro para no despertar a los sirvientes, entraron a la alcoba de su madre —quien no pudo ir a la fiesta—, Nino le agitó el hombro y luego le tapó la boca en cuanto despertó.

—Somos nosotros, señora Marlena —la calmó Juleka—. Todo se arruinó, hay que ir con el marqués, le explicamos en el camino.

La mujer captó de inmediato y fue por su hija a su habitación pidiéndole que no hiciera ruido. Ya afuera ella y Nino se llevaron uno de los caballos de la casa procurando ser lo más silenciosos posibles. Al llegar al punto indicado se fueron en medio de la oscuridad.

En la casa del mago:

Aquella discusión no había hecho más que escalar desde que la chica y los animales salieron de allí. Estuvieron gritándose por un largo rato…

— ¡No me importa que seas un mago! ¡¿Cómo no te preocupa lo que le pueda pasar a tu país?!

— ¡Me importa más mi familia que mi país! ¡Ya te lo he dicho cientos de veces, podrían volver en cualquier momento!

— ¿Sabes qué? He sido muy paciente contigo todo este tiempo pero ya es hora de que lo diga.

— ¿De qué hablas?

—Adrien, debes superar esto ya: tu familia no va a volver por ti.

El joven dio un respingo, sintió un escalofrió en los hombros.

—S-sí lo harán —tembló—, lo sé, sólo…

— ¡¿Si no han vuelto en casi 7 años que te hace creer que lo harán pronto?!

— ¡Te digo que van a volver!

— ¡Está bien, supongamos una vez más que lo harán! ¡¿Con qué se va a encontrar tu familia cuando te vean?! ¡No sólo a alguien que no es lo suficiente poderoso aún, sino también a un sucio cobarde que pudo ayudar a evitar la caída de un reino pero no hizo nada!

— ¡BASTA!

Enfureció tanto al escucharla decir eso que inconscientemente aumentó el fuego de la chimenea, los chicos retrocedieron para no quemarse. Ese susto repentino lo hizo aminorar las llamas. Un silencio lúgubre cayó entre ambos, sólo acompañados de la luz naranja que iluminaba agresivamente la mitad de sus cuerpos y el fuerte latido de sus corazones exaltados.

—Retira lo que dijiste —La pelirrosa sólo se cruzó de brazos sin dejar de mirarlo acusatoriamente; odiaba cuando hacía eso, le recordaba tanto a su padre—. No soy un sucio cobarde.

—Entonces demuéstramelo.

—Aun si quisiera ayudarlos no puedo… las transmutaciones en humanos requieren de magia oscura y la única forma de quitárselo es con abjuración o con magia de luz en estado puro y yo jamás he estudiado ese arte ni tengo el suficiente poder para sacar de una sólo vez la cantidad de magia que se necesita.

— ¿Y no hay una forma pedir ayuda a otro mago o bruja que sepa de abjuración?

—Recuerda que la gente con magia somos menos del 0.05 de la población. Además, aprender bien abjuración requiere décadas, muy pocos lo hacen y cuando es así suelen limitarse a aprender a quitar pequeños maleficios por ser más fácil y lucrativo.

—Por favor, debe haber algo que pueda hacerse; aunque parezca imposible…

—Algo imposible… —se puso a pensarlo con cuidado hasta que recordó algo que lo dejó boquiabierto— *gasp!*

— ¿Qué?

—No, olvídalo es una leyenda nada más…

—Vamos, no tenemos nada que perder.

—… *suspiro* Acompáñame al estudio, hay que buscar un libro.

Al frente de la casa:

Marinette llegó al pórtico y buscó con la mirada desde allí, lo encontró sentado en una de las calabazas del jardín observando la luna. Se acercó despacio.

—Hey…

—Hey… —respondió sin ánimo.

— ¿Me puedo sentar a tu lado?

Sólo se encogió de hombros queriendo decir "Como gustes". La chica se sentó con las piernas cruzadas sin importarle ensuciar su vestido. Lo miró por el rabillo del ojo, seguía igual de decaído que adentro.

— ¿Cómo estás más allá de lo obvio?

Esa era su forma de decirse "¿Estás bien?" cuando era claro que el otro no lo estaba. Luka exhaló profundamente.

—Todo volvió… años se reescribieron en mi mente junto con lo que había en ellos… es como si todo volviera a estar fresco… cada recuerdo… incluyendo… —suspiró pesadamente— Mi madre apenas llevaba un mes de difunta la noche en que esto pasó…

—Es como si hubiera muerto de nuevo ¿Verdad?

Asintió con la cabeza. Por años la había visto llorar por sus padres de vez en cuando —en sus cumpleaños, en el aniversario de su boda— sin poder ni imaginarse el sufrimiento por el que pasaba "Con que así te sentías ¿Eh?" Ahora compartían ese dolor.

Ella aun recordaba muy bien esos días; la lluvia, los rayos, calor cegador, olor a medicina, tos incesante y por último los funerales. Revivir algo así, de la forma en que él lo hizo, era algo que no le desearía a nadie.

—Pero no sólo es eso —reprimió un sollozo—… me doy cuenta que dejé a mi pobre hermana llorando su muerte sola… junto a ese impostor que también la hace llorar…

Alya no omitía esos detalles en sus cartas, sentía tanta pena por la princesa cuando Marinette las leía. Ahora aquellas palabras de tinta le dolían, sobretodo sabiendo que debían de ser solamente una muestra de lo que soportó esos años.

"Aún en tus circunstancias… no puedes evitar pensar primero en los demás" dijo la chica en su mente. Mirarlo allí, reprimiendo sus lágrimas, era lo más cercano que lo había visto a llorar todos esos años y dicho dolor nacía de pensar en el sufrimiento de alguien más "Tienes el corazón más noble que haya conocido…"

— ¡Y todo esto es culpa de mi maldita curiosidad! —se cubrió la cara con las patas— Si no lo hubiera seguido esa noche…

—Luka…

—…o de no haber gritado al verlo matar a ese sirviente, cualquier cosa que hubiese sido diferente… ¡Pero no, todo pasó porque soy un…!

— ¡Alto! No te atrevas a culparte por esto —lo interrumpió girando un poco para verlo a los ojos y él se volteó evitándola—, no sabías lo que ese hombre era en realidad, nada de esto es tu culpa y lo sabes…

—Aun así el daño sigue hecho. Nadie le va a devolver a Juleka estos años… ni a mi…

La joven se quedó pensando unos segundos, tendría que usar otra perspectiva.

—Pero tú no vas a dejar esto así ¿Verdad?

—Claro que no —dijo todavía sin mirarla—. Mi hermana sigue en el castillo con ese malvado, tengo que salvarla… y no sólo a ella. No sé por qué está poniendo esas runas en el arsenal del ejército pero no puede ser nada bueno, la gente de este país podría estar en grave riesgo.

Ella sonrió, allí estaba de nuevo esa determinación suya que conocía tan bien.

— ¡Exacto! Repito, nada de esto es culpa tuya, pero si de veras quieres redimirte para tener la conciencia tranquila entonces vamos a ayudarte.

— ¿Qué? Oh, no, no. Aun si Alix logra convencer a Adrien de ayudarme deberías ir a quedarte con Mylène o algún otro amigo mientras todo esto pasa; nadie sabe que fuiste al baile y no te vieron sin el antifaz.

—Ni hablar: Tikki, Plagg y yo vamos a ayudarte. Esto sin duda se pondrá peligroso y entre más ayudemos mejor —volvió a girarse para verlo de frente y él se volteó otra vez.

—No sabemos de lo que ese mago sea capaz, no te voy poner en riesgo de acabar como yo o peor: muerta —la imagen del sirviente siendo asesinado regreso a él erizándole la nuca.

—Tendríamos a un mago y una cambiaformas de nuestro lado, no te preocupes.

— ¡No, Marinette! —Dijo firmemente sin gritar—… si algo te pasara jamás podría perdonármelo…

La forma en que se le quebró la voz al decir eso último fue como una punzada que viajó desde su oído hasta su pecho. Pero no iba a desistir.

—Mírame… —descansó sus antebrazos en la calabaza justo detrás suyo, seguía evitándola— por favor, mírame.

Se giró rendido para encararla.

—Escúchame bien, Luka. He vivido contigo casi 6 años, te he visto arriesgarte muchas veces saliendo afuera solo sin Plagg buscando hongos y especias para mí…

—Claro que iba a hacerlo, el trio nefasto no te dejaba tomar casi nada —la interrumpió recordándoselo.

—… también me has ayudado a quitar el polvo de las vigas todos los días junto a los chicos con tal de aminorarme la carga durante años…

—Así no tenías que ir por la escalera cada vez.

—…pasaste cientos de noches en vela haciéndome compañía cuando no podía acabar mis labores a tiempo, me cantabas en las noches de tormenta para calmarme cuando aún no superaba ese miedo y en cada cumpleaños durante este tiempo tú y los chicos me hacían el desayuno a pesar de lo difícil que es con su tamaño y…

— ¿A dónde quieres llegar con esto?

—El punto es: Luka, has hecho tantas cosas por mí… y me has hecho feliz tantas veces sin esperar nada a cambio. Ya es hora de que haga algo por ti, no me quedaré de brazos cruzados sabiendo que puedo ayudarte a volver a ser humano y estar con la familia que te queda. No conozco a nadie en este mundo que se lo merezca más que tú.

—Usas mis palabras contra mí, Marinette —sonrió de lado.

—Lo sé… ¿Funcionó?

Suspiró cerrando los ojos, dejando caer al fin ese par de lágrimas que guardaba sin dejar de sonreír.

—Sí…

—Volverás a ser humano, Luka, te lo prometo.

—Gracias… también por esto —La joven ladeó la cabeza confundida—. Por no tratarme diferente aun sabiendo quien soy.

—No te voy a mentir, debajo de toda la preocupación por habernos metido en este asunto y lo que te pasó sí me dio algo de pena saber que todos esos besitos se los estuve dando a un joven —se sonrojó apartando la mirada—. Pero no me arrepiento; aún eres amigo y te quiero, nada podrá borrar estos años que has estado conmigo.

—No sabes cómo me alegra oírlo —al mejorar su ánimo por fin volvió a subir sus orejas y notó que no había tanto ruido viniendo de la sala como hace rato—. Oye, parece que Alix y Adrien se calmaron un poquito ¿Deberíamos entrar?

—Esperemos en el vestíbulo por si acaso.

En el calabozo:

Comenzaba a cansarse, sus parpados le suplicaban que los dejara cerrarse, su cabeza se sentía más pesada con el pasar de los minutos. No obstante se mantenía firme, tarde o temprano iban a entrar a interrogarla y no quería que la despertaran bruscamente, sobre todo si el príncipe estaba con ellos, no iba a darle la satisfacción de verla toda desorientada.

Una vez más el sonido de ladrillos rozando entre sí la alertó. No podía ser Juleka, poner a su familia a salvo junto a Nino le iba a tomar más tiempo.

Una figura encapuchada comenzó a dibujarse por el rabillo de su ojo avanzando hacia ella, un par de ojos azules y fríos se asomaban por debajo, tenía un antifaz totalmente oscuro que cubría la mitad de su cara.

—Buenas noches —susurró con una voz rasposa.

— ¿Quién es usted? —preguntó sólo por inercia, con nada más verlo allí y por cómo llegó supo que, sea quien fuese, vivía en el castillo y conocía los pasadizos secretos también.

—Eso no tiene tanta importancia como quien eres tú. Vayamos al grano ¿Quién es la chica del vestido rojo de mariquita?

Buscó una mentira creíble desesperadamente pero no dio con ninguna. No podía decir que nada más era una chica agradable que conoció hace días en uno de sus paseos en el pueblo, ni que la había conocido apenas en el baile —aunque se quitó el antifaz sólo un segundo y nadie la vio hacerlo, ya que estaban apartadas de la multitud en ese momento, sí las vieron corriendo tomadas de la mano a los jardines—. Se limitó a decir…

—Estos labios están sellados.

—*Supiro* Creí que podríamos hacerlo de la forma fácil.

Abrió su capucha y muchos gises salieron volando de ella hacia los pies de la chica, retrocedió con un pequeño grito mientras ellos trazaban en el piso un círculo junto a un símbolo. "Ese dibujo lo conozco" Algo más salió de la capucha, fue una cadena muy gruesa que la ató y la hizo caer justo en el trazado, manteniéndola allí.

—Ahora veamos, donde está tu amiguita.

Hizo aparecer una burbuja enorme flotando a un metro de él que comenzó a proyectar imágenes de diferentes lugares, a pesar de que se veían muy borrosos él trazaba una ruta desde el castillo hasta el lugar a donde su conciencia se dirigía… el cual terminó siendo un cementerio. Volvió a repetir el proceso 2 veces y el resultado fue el mismo.

— ¿Pero qué demonios…?

—No crea que no sé reconocer la clarividencia cuando la veo.

Supo que iba a tratar de encontrar a Marinette usándola así que concentró sus pensamientos en otra cosa —algo que evocara a sus emociones para que fuese más poderoso— y eso fueron la tumba de su padre y sus otras dos hermanas.

— ¿Cómo sabes que estoy haciendo? —Preguntó perplejo— Tú no eres bruja…

—No.

— ¿Entonces como…?

—Estos labios están sellados.

Aquella determinación que endurecía su faz le dio a saber que probar Psycherismo en ella no serviría, su voluntad era de las fuertes. Se llevó su cadena y dejó el lugar maldiciendo entre dientes.

La satisfacción que eso le dejó a la joven no duró mucho. Sintió un vacio en el estómago al pensar que ella y la princesa pudieron haberse topado con ese mago en los pasadizos secretos durante esos años que los estuvieron usando "Tuvimos tanta suerte… tanta…" tembló al pensarlo. O tal vez no fue sólo eso. Se puso a reflexionar antes de que llegaran los guardias a hacerle el interrogatorio de verdad.

Por otra parte, cuando el hombre salió de la entrada oculta en su habitación que daba a los pasadizos secretos tuvo que seguir haciendo un esfuerzo por no ponerse a descargar su enojo con los objetos que había allí. "Y todo porque nunca pensé que necesitaría afinar mi clarividencia…"

A menos que se naciera con el potencial para ello un usuario de magia no podía aprender todos los hechizos que conformaban todos los artes de la magia. Si del Astralismo se trataba él siempre se inclinó por su lado oscuro y ahora estaba en aprietos por ello. "Pero aun de prever que esto pasaría no habría tenido tiempo" se consoló.

Un sirviente tocó a la puerta avisándole que el príncipe solicitaba su presencia en el estudio. Fue rápido allí donde el joven lo esperaba.

— ¿Encontraron algo?

—Esto, uno de los guardias pudo quitársela durante su escape —puso la zapatilla de cristal en medio del escritorio—; está hecha con magia.

—En efecto… un trabajo muy fino debo admitir —la sostuvo con cuidado—. Intentaré usar clarividencia con esto como mi punto de enfoque.

— ¿Deberíamos deshacernos de la joven Césaire?

—Sólo temporalmente, si la zapatilla nos deja de servir entonces la traemos de vuelta; un tiempo en prisión ablanda a cualquiera.

Unos 20 minutos más tarde:

— ¡Lo encontré! —Se escuchó a Adrien gritar desde el estudio— ¡Chicos, vengan a la sala!

Fueron rápido a sentarse en el sillón de tres piezas y pronto los dos llegaron con un libro muy grande y grueso, el mago lo puso en la mesita del medio y empezó a hojearlo hasta dar con una página en especial, una que tenía el dibujo de un talismán tipo collar con símbolos y 4 gemas preciosas.

—Todos han oído del legendario mago Wang Fu ¿Cierto?

—Sí, él hizo el brazalete mágico de mi familia, el que afirma que quien lo porta tiene derecho al trono; vivió como 150 años.

— ¿Algo más?

—También que era muy poderoso —mencionó Marinette—, fue de los pocos en la historia registrada que pudo dominar todos los artes de la magia, cualesquiera que sean.

La gente normal no sabía más allá de lo básico respecto a esas cosas.

—Muy bien. Presten atención… lo siguiente que les diré es algo que sólo los usuarios de magia sabemos, no es algo que no deba decirse a la gente normal pero es mejor que no se sepa por el bien de los de mi clase ¿De acuerdo?

Los 5 —incluyendo a Alix— afirmaron con la cabeza.

—Perfecto… *suspiro* La magia pertenece al mundo material y por eso tarda en desvanecerse del cadáver de un mago o bruja al perecer, esto suele tomar desde un par de semanas hasta un año. Cuando un usuario de magia tiene tanto poder como el legendario Wang Fu ésta tarda mucho más en irse, muuuucho más.

Se formó un ambiente bastante denso en la sala; ya de por si lo que decía era muy macabro y el que su perfil estuviera siendo iluminado por el fuego en un ángulo que afilaba sus facciones no ayudaba.

—Y para colmo la presencia de dicha magia iba a impedirle ser cremado o triturar su cuerpo hasta hacerlo polvo, tendría que ser reclamado por la tierra lentamente como en la naturaleza —pausó, necesitaba recuperar saliva—. Él sabía que en cuanto se corriera la voz sobre su muerte todos los usuarios de magia que supieran necromancia iban a ir en busca de su cuerpo.

Esa palabra les heló la sangre al resto, si era parecida a lo que las leyendas y los rumores decían entonces era digna de todas esas pesadillas que causaban a la gente.

—Una de las cosas que ese arte puede hacer es absorber el nivel de poder de usuarios de magia muertos y volverse tan poderosos como lo eran antes de perecer —su semblante se ensombreció aún más—. No hay forma de modificar el potencial mágico con el que se nace excepto con la necromancia… pero ese es un arte totalmente oscuro, es más probable morir antes de lograr dominarlo. Claro, eso no evita que varios magos y brujas intenten aprender —suspiró—. Un poder como el de Wang Fu no debía caer en manos equivocadas así que, al ser viejo, vinculó su magia en 4 piezas de un talismán que llamó "El Miraculous" para que al morir fuera sellada en ellas.

— ¿Cómo logró algo así? —preguntó Luka.

—Nadie lo sabe. Lo que importa es que el hombre lo hizo y después las ocultó en diferentes puntos de este país…

—Aguarda ¿Pero que acaso su magia no iba a durar muchísimo más en dicho "Miraculous" que en un cadáver? —lo interrumpió Alix.

—Sí, muchos siglos pero no te preocupes, también condicionó el talismán a tener únicamente 2 usos normales, sólo activando su sello va a otorgar toda su fuerza y poder a quien lo haga.

— ¿Y esos 2 usos qué son exactamente? —preguntó Marinette.

—De cierto modo: deseos. Cualquier cosa que quieras que pueda obtenerse usando un arte de la magia se cumplirá y seguirá cumplida mientras uses el talismán —Volteó a ver a Luka—. Si obtenemos todas las piezas y se lo pone puede volver a ser humano, su alteza.

—Pero no me lo podría quitar jamás ¿Cierto?

—No a menos que encontremos alguien experto en Abjuración y eso podría tardar muchos años. Como le dije a Alix hace rato: al no ser un arte tan lucrativo casi nadie se molesta en estudiarlo más allá de lo básico.

—Mejor eso a nada. La pregunta es si alguien más ya habrá reunido las piezas en todo este tiempo.

—No, cuando dieron con la ubicación de la 1ra pieza al decodificar los diarios de Wang Fu se encontraron con una prueba que sólo al completarla iba a dárselas y también revelaría la ubicación de la siguiente. Quisieron destruir el lugar y buscar entre los escombros sin contar que mientras la magia de la pieza siga activa el sitio que la protege es indestructible. Nadie hasta ahora lo ha logrado.

—Vaya, debo admitir que eso desanima un poco —dijo Tikki.

—No perdemos nada con intentarlo —la animó su amiga— además, ellos de seguro fueron solos; nosotros iremos en equipo… ¿Cierto?

Una vez más se hizo el silencio, Marinette se le quedó viendo de modo suplicante al mago y Alix le entrecerró los ojos con los brazos cruzados. No pudo evitar imaginarse a su madre en medio de ellas, esperando su respuesta.

—*suspiro* Quisiera dejarlos buscar solos pero mi conciencia no me dejaría en paz…

Los demás comenzaron a celebrar emocionados, Alix incluso lo abrazó. Marinette y Luka compartieron una sonrisa, aquella estrujante angustia que la verdad había causado fue disipada por la luz de una nueva esperanza.

— ¡Nos vamos de aventura, nos vamos de aventura! —revoloteaba Tikki por el techo.

— ¡Y no volveremos con el trio nefasto!

—Hay que preparar bien todo —la chica comenzó a hacer una lista mental— necesitaremos donde guardar agua, una tienda de acampar, linternas de aceite…

—Aún no celebren, todavía no les he dicho el lugar al que tenemos que ir.

Fue por un mapa del estudio, lo extendió en la mesita…

—La primera pieza se encuentra en el señorío de Normandie.

…y señaló un punto en un área delimitada con líneas punteadas dentro del susodicho lugar.

— ¡¿Un Valle Fae?! —gritaron la joven, la cambiaformas y los 3 animales.

—Lo sé. Si quieren buscar otro modo aún hay tiempo.

—No, esta es nuestra apuesta más segura. Aunque tengamos hasta ogronios para que el malvado lleve a cabo su plan entre más pronto lo detengamos mejor.

—Como desee, su alteza.

—No tienes que ser tan formal conmigo —le sonrió—, el hecho de que nos estés ayudando en esta misión te hace más que merecedor de hablarme sin protocolos ni títulos.

—Está bien, volveré a llamarte Luka a secas.

— ¿Y cuándo partimos? ¡Ya quiero ver el resto del país por primera vez en años!

Alix consideraba esa casa su hogar tanto como el mago, sin embargo, una aventura era algo que no pasaba todos los días, estaba ansiosa por iniciar.

—Esperen. No es por ser quejosa pero ¿Podrías transformar mi ropa antes de que viajemos, Adrien? Este vestido es hermoso sólo que no es práctico para esta misión.

—Claro, dibújame algo que quieras vestir y… ¡Aaaahhh! —Apuntó a su pie derecho, notó algo que pasó por alto antes— ¡¿Qué le pasó a tu otra zapatilla?!

—Me la quitó un guardia que se aferró a mi pierna mientras huíamos —respondió temblando por el susto, el joven gritó muy fuerte.

—Ay no… —se cubrió el rostro con las manos.

Les explicó que las zapatillas tenían un hechizo activo, el que le puso para adaptarse únicamente a la forma de su pie. Si llegaba a manos del malvado los podría rastrear a través de ella. Marinette propuso romperla pero al haberlas hecho juntas sólo se podían romper juntas hasta que el hechizo se desvaneciera y eso iba a tomar un par de meses.

Tirarla tampoco serviría, iba a encontrarla usando la otra y cuando tuviese a ambas rastrearía a Adrien ya que él las hizo. Se puso a pensarlo caminando de aquí por allá hasta que dio con una solución que primero iluminó su rostro y luego lo hizo tragar duro.

—Hay que esconderla en un Valle Fae, la clarividencia no puede alcanzar esos lugares pero no sería buena idea hacerlo en el que vamos.

— ¿Deberíamos hacer una parada en el valle del señorío de Breizh? —preguntó Alix.

—Sí, si vamos al que está entre Breizh y Loire tendríamos que rodear mucho cuando terminemos. Haríamos eso y después seguimos a Normandie ¿De acuerdo?

Al no haber negativas fue a vestirse para viajar, luego pusieron manos a la obra.

A kilómetros de allí:

El marqués Lavillant y su esposa solían ser criticados por el resto de los nobles al tener pocos sirvientes mas ellos sabían bien que entre menos personas vivían bajo un techo mejor se podían guardar los secretos. La gente que servía en su casa eran personas cercanas a ellos, gente cuyos lazos de confianza fueron forjados con los años, gente que no le diría nadie más sobre los 4 visitantes que llegaron en la noche tocando a su puerta.

No hubo preguntas ni respuestas al principio, había una niña presente y tenía que ir a la cama. Le prepararon una de las habitaciones de huéspedes y su madre la llevó a acostar asegurándole que todo estaba bien.

— ¿Y Alya va a saber que estamos aquí? —preguntó la pequeña Ella.

—Sí, le enviaré una carta.

— ¿Va a venir mañana?

No quería tener que mentirle con algo así, sin embargo no había nada que pudieran hacer, no valía la pena preocuparla.

—Tu hermana está… muy ocupada y quizás no vuelva en días pero sí, va a volver. Ahora se buena y duérmete, de acuerdo.

—Sí, mamá.

En el primer piso, los dueños de la casa escuchaban con atención a Nino mientras contaba lo que ocurrió en el baile frente a la chimenea.

—Oh dioses, pobrecita —dijo abrazado su vientre de 7 meses de embarazo—. Debe de tener tanto miedo.

—Tenía que pasar justo la noche antes de que saliera de viaje —resopló pasando una mano por su negra cabellera con canas— ¿Y están seguros que hay algo malo en el castillo en estos momentos?

—Alya fue quien lo dedujo, no dudo de ella.

—De acuerdo ¿Pero ahora qué sigue? Si la llevan a la prisión del norte será un milagro si se nos ocurre un plan para sacarla y si la dejan en el castillo podrían intentar sacarle la verdad torturándola.

—Lo que sea que decidamos hacer de seguro va a necesitar magia —señaló el joen caballero hacia arriba.

—No.

—Marqués, por favor…

—Esto ya es muy peligroso, no quiero que mi hija se involucre en algo que podría hacerle daño ¡Ya de por si ocultar ese lado suyo cuesta más cada año, si se equivocan sobre esto…!

—Querido, sabías que algo así podría pasar tarde o temprano —su esposa puso su mano en su hombro—. No puedes negar lo que es.

El hombre sólo suspiró y miró al techo con inquietud. En el segundo piso de la casa Juleka era quien ponía Rose al tanto de la situación, ambas sentadas en su cama.

La habían despertado con cuidado hace minutos, como aún se hallaba medio dormida la chica pensó que seguía soñando al ver a su novia vestida de caballero en su habitación a esas horas de la noche así que simplemente sujetó su rostro llevándolo hacia el de ella y comenzó a besarla en la boca.

La pobre se sonrojó masivamente y se escondió bajó la sabanas al darse cuenta que era real y su padre y Nino estaban viendo desde el pasillo; ya sabían de su relación pero lo que acaba de ocurrir seguía siendo algo bastante penoso, lindo pero penoso. Ya estando a solas Juleka —y luego de haberla calmado— procedió a contarle todo tratando de no pasar por alto ningún detalle.

—Dioses, sí que tuviste un cumpleaños como ningún otro antes.

—Sí, ojala y hubiera sido por otro motivo —rió amargamente—. Volviendo a lo importante: Alya tal vez vaya a prisión y hay algo malo en el castillo que se oculta en los pasadizos, algo que hizo a un mago y sus compañeros huir.

—Ojala tuviera la fuerza para usar clarividencia, así podría ayudarte…

No todos los hijos de gente con magia la heredaban, a veces eran gente normal e iban a tener vidas normales en la sociedad y nadie de su linaje manifestaba magia hasta generaciones después: ese era el caso de Rose.

—No importa, aun si sólo pudieras aportar con una idea nos serías de mucha ayuda.

—Bueno, ya sea para rescatar a Alya o para investigar lo que se oculta en el castillo no deben de ser vistos… vistos… ver… ¡Lo tengo! —Chasqueó los dedos— ¡Puedo hacerte una poción de invisibilidad!

— ¿Existe eso?

—Sí, está aquí, mira —dicho eso comenzó a llevar hacia ella un libro de su estante con telequinesis; flotaba, se caía y volvía a flotar antes de tocar el suelo.

—No te fuerces, recuerda que sufriste otro desmayo hace menos de un día.

—Está bien, yo… *ngh* yo puedo… —insistió temblando un poco sin dejar de sonreír— ya casi, ya casi… ¡Listo!

Comenzó a hojear aquel ejemplar hecho a mano por otro mago, como eran conocimientos a los que un bajo porcentaje de la población tenía acceso no se usaban imprentas para producir libros de magia, no era rentable.

— ¡Aquí está! Un sorbo de esto y serás invisible por tres horas seguidas sólo que hay 3 detallitos —se encogió de hombros.

— ¿Cuáles?

—Uno: la poción tarda una semanas en hacerse bien. Dos: nada más puedes tomarla una vez cada 3 días o te va a hacer daño. Y Tres, este es el más feo: los ingredientes que se necesitan no son legales.

—Eso no va a detenerme, quien busca encuentra —se levantó—. Es cuestión de preguntar a la gente indicada y pagar el precio justo por la información. No será fácil pero voy a hacerlo.

Aquella pose firme que tomó al decir eso último, la firmeza en su voz, la determinación en su mirada; Rose por fin veía reflejado en su exterior a aquella joven valiente que sabía que era en el fondo.

—Sólo cuídate mucho mientras lo hagas.

—No te preocupes, Nino va a ayudarme.

Se volvió a sentar con ella mientras transcribía la lista de ingredientes, hablaron de trivialidades un rato para olvidarse del asunto en que se iban a meter por lo menos un rato.

—Quisiera quedarme un rato más pero escuché a las mucamas decir que el medico iba a revisarme después de la media noche —(15:00 A.M)—, debo regresar.

—Entiendo. Buena suerte.

Se besaron una última vez esa noche y Juleka bajó a contarles el plan; al marqués le alivió que su hija no iba a involucrarse de la forma en que temió y esperó que la situación no cambiase. Juleka y Nino partieron en medio de la oscuridad, ahora tenían una nueva misión sin un plan definido.

Se prometieron pensar todo lo que pudieran y se reunirían en secreto al día siguiente en la mañana justo en el punto del que partieron a la mansión Césaire; los caballeros quizás ya sospechaban de Nino al ser muy cercano a Alya, no podían darse el lujo de tener ningún desliz "Y no los tendremos"

En la casa del mago:

Alix y Adrien empacaron lo esencial, también se llevaron todo el dinero que tenían guardado y algunas cosas que pudieran empeñarse en caso de que necesitaran medicina y se les acabara la plata y las opciones. Marinette dibujó un atuendo práctico para su búsqueda —vestido sencillo que no arrastrada, botas de trabajo, cinturón de cuero con bolsas a los lados—. Al terminarlo el mago transformó su disfraz, ya arreglada fue a ayudar con las cosas.

Terminaron en media hora, contemplaron dormir allí pero los caballeros podrían llegar con los perros de caza en cualquier momento, debían sacarles ventaja aprovechando el manto de la noche. Tikki y Plagg fueron transformados en caballos y cargaron un cuarto del equipaje cada uno puesto que también iban a cargar personas, Alix llevaría el otro medio convertida en reno.

Adrien apagó el fuego de la chimenea por última vez en mucho tiempo, pasó sus manos por los relieves del vestíbulo y le dio un vistazo a su hogar. Pensó por un instante en aquel niñito que se quedó llorando en el pórtico por horas mientras llovía prometiéndose no desistir en su entrenamiento para volverse un buen mago y no dejar de esperar nunca sin imaginarse que un día tendría que romper dicho juramento por algo mucho más grande.

Cada giro que dio con la llave retumbó en sus oídos, le costó sacarla de la cerradura pero lo hizo, marcando así oficialmente el inicio.

Partieron de allí en dirección al oeste, tendrían que cruzar el rio menor por el puente que no quemaron después de cerciorarse que los caballeros ya pasaron por allí con los perros de caza, luego seguirían hasta llegar a una cueva vacía que Alix había visto por allí y dormirían un poco. A partir de mañana todo podía pasar.

No sería fácil y seguramente habría muchos peligros tanto en el camino como en sus destinaciones, sin embargo estaban dispuestos a enfrentar lo que sea.

Bajo tierra:

Usar clarividencia le era difícil —fuese transportar su conciencia sola a otros lugares o valiéndose de alguien más como con la joven hace rato— y usarla valiéndose de un enlace de magia que había entre un objeto y aquel que lo puso era aún más complicado.

Para cuando lo logró ya se encontraba muy cansado. Vio en la nueva burbuja —cuyo brillo era la única fuente de luz del lugar—las figuras borrosas de dos caballos montados por una persona cada uno y un reno llevando una carreta mediana cruzando un puente del rio.

Ahora si ya no hay vuelta atrás. Breizh, aquí vamos —dijo el joven rubio.

"Con que Breizh ¿Eh? Muy bien, avisaré a Felix para que ordene a los…"

¿Crees que podamos pasar por un templo en el camino? —Preguntó la de cabello negro— Si vamos a entrar a un valle Fae deberíamos rezar un poco antes de entrar.

— ¡¿Qué?! —Gritó rompiendo la burbuja— ¡No, no, no, no, no!

Dedujo de inmediato que iban a deshacerse de la otra zapatilla allí, si la guardia real no los atrapaba entonces nunca iba a poder hallarlos; necesitaría ayuda más profesional.

Encendió el candelabro del sitio y colocó un tazón en la mesa del centro que llenó con agua, procedió a recitar unas palabras sosteniendo cierto broche con la mano derecha y la otra extendida sobre la superficie del líquido que comenzó a brillar amarillo. Su mente se enlazó con otra, la conexión se hizo.

— ¿Estas allí? —preguntó por formalidad más que nada.

*Gasp* Gabriel ¿Eres tú? —escuchó que dijo en su cabeza.

—Sí. Ya han sido semanas sin hablarnos, Nathalie.

Nota de autor: De nuevo la vida me hizo estar muy ocupada estos días pero aquí está el 4to capitulo al fin.

Lo sé, hubo mucho "infodumping" pero no se preocupen, habrá mucha acción y magia en los siguientes para compensar.

Sé que se preguntarán: ¿Qué es un valle Fae exactamentey como saldrán nuestros héroes de allí vivos? ¿Qué otros peligros hallaran en el camino? ¿Cómo le harán Juleka y Nino para conseguir eso ingredientes ilegales? ¿Qué papel juega Nathalie en esto? Todo esto y más lo sabrán poco a poco más adelante.

Espero que les haya gustado y si es así comenten por favor.

Nos vemos hasta la próxima, bye ; )